"Doceava Danza, Desesperación y Anhelo"

Emily caso rozaba los pálidos labios de Lovino cuando sintió un dolor horribles y desgarrador en su pecho. Su respiración se hizo costosa y cayó al suelo retorciéndose completamente por aquel dolor que si quiera le permitía gritar al robarle rápidamente toda su fuerza y su aliento.

En su rostro se comenzaron a ver algunas gritas, las cuales rápidamente se extendieron por su cuerpo celebrándolo cual porcelana. "Amo", se escuchó pronunciar de forma dolorosa, lo que indicaba que ese demonio al cual servía había sido derrotado y al no obtener el corazón de su amando, solo le quedaba esperar la muerte en aquel frio piso.

Sin embargo, Antonio no se quedaría tranquilo con aquello, aun agonizante la rubia sintió claramente como aquella daga rápidamente perforaba si pecho llegando a su ya seco corazón, aquello se lo esperaba pero de igual forma dolió, y más cuando se dio cuenta de todo los errores que había cometido en su vida humana, y más los de ahora que habían apartado a la única persona que de verdad había amado y más al olvidarse de que si amas de verdad a alguien debes poner su felicidad por encima de la tuya. Su pecado erradico en aquella codicia por algo que jamás le pertenecería.

Ante aquel impacto el amuleto que tenía el castaño se rompió, dejando caer las piezas de plata en el pecho de Emily. En ese momento la bruja cerró los ojos para siempre, mientras su cuerpo lentamente se quebraba y se volvía polvo. Tal parecía que aquel amuleto al estar en contacto con la daga y la sangre había tomado aquello como un pago y la había purificado para que relajara este mundo.

Después de ver esto el español corrió hacia Lovino tomándolo en brazos, lo irónico es que aunque aquella herida aún seguía abierta pero ya no sangraba, aunque poco le importo, lo cargo y tomando sus cosas corrió al hospital más cercano. El mejor aún tenía signos vitales, así que aun podía salvarlos, aún tenía esa oportunidad de compartir si vida, lo cual lo hacía luchar, aunque estuviera herido y cansado, poco le importaba en realidad, lo único que pensaba era en la sonrisa del joven al despertarse cada mañana a su lado, y cada hermoso recuerdo pasado y futuro que podrían compartir.

Una vez en el hospital ya no pudo hacer nada, los doctores lo había llevado a urgencias sin pensarlo y allí comenzaron la intervención. Este tuvo que esperar afuera de aquellas puertas blancas, pues no se le permitía estar durante aquel proceso.

Cada segundo, minuto, hora o momento era un verdadero infierno para el español que no podía si quiera imaginarse lo que pasaba detrás de ese lugar mientras él no podía hacer absolutamente nada por ayudar, y eso era lo que más lo frustraba pues lo había sentir impotente al no poder proteger a su amado, al no poder ayudarlo, o hacer algo. En aquellos momentos lo único que podía hacer era encomendarse a dios y rogar porque todo saliera bien.

- ¿Antonio Carriedo? – la voz de una joven se escuchó mientras sostenía una historia médica.

- Soy yo, supongo que ya tienen noticias de Lovino Vargas, ¿Verdad?

- Así es, tengo una noticia buena y la otra mala, y pues la buena es que pudimos completar la operación con éxito, no se sabe cómo ya que el mismo doctor se sorprendió, pero logramos restaurar todos los órganos afectaros y cerrar la herida, y bueno… ya lama es que el joven Lovino ha entrado en un estado de coma, así que no sabemos cuándo despertara.

Aquello fue más que suficiente para quebrantar todo el temple de Antonio, el cual callo de rodillas mientras las lágrimas inundaban su rostro.

- Joven, si desea puede pasar a verlo, está bien, por favor acompáñeme.

El castaño no dijo nada solo siguió a la mujer con la cabeza baja mientras lo llevaba a una de las habitaciones la cual abrió con una llave y lo dejo entrar, para luego salir pues suponía que quería estar solo.

Este se sentó en una silla y tomo una de sus manos, en la cual había un pequeño medidor para comprobar su ritmo cardíaco, el cual para su opinión era muy lento, pues estaba acostumbrado a los latidos fuertes y profundos del menor cuando se molestaba, pintaba, o estaba con él.

Acaricio un poco su cabello castaño, pues no podía acariciar sus mejillas a causa de respirador que estaba tapado su boca y parte de su nariz brindándole el oxígeno que no llegaba a sus pulmones completamente.

Más que ver todos los aparatejos conectados al cuerpo se su pequeño, se enfocó en él. Su piel siempre había sido pálida, pero ahora parecía la tez de un fantasma incluso podía ver aquellas hermosas venas azules en algunas partes, sus mejillas no tenían color alguno, y su respiración era muy suave casi imperceptible, casi podrían jurar que estaba muerto.

De nuevo las lágrimas amenazaron por salir, pero no las dejó, tomo la mano de Lovino entre las suyas y se apoyó en la orilla de la cama apoyando sus codos en ella, casi como si fuera a rezar.

- Dios, sé que solo te hablo por idioteces, sé que no merezco si quiera ser escuchado, pues jamás he rezado, orado en tu nombre, pero ahora solo te hablo por algo que de verdad vale la pena… - Observo al joven durmiendo frente a él y beso su mano. – Sé que él seria uno de tus ángeles más hermosos, y de seguro hará muchas cosas que te ayudaras en el cielo, pero te pido por favor, no te lo lleves, y si te lo llevas por favor regrésalo, yo lo amo, y sé que estos suena egoísta pero, por favor no te lo lleves de mi lado.

Antonio solo sostenía la mano ajena firmemente ente las suyas como si jamás fuera a soltarlas. Todo allí estaba en silencio y el solo suplicaba entre susurros y lágrimas que no apartaran a Lovino de su lado, que lo amaba, y daría su misma vida solo por estar en su lugar, pero la verdad no importaba como o cuento lo pidiera o suplicara con todas sus fuerzas la verdad era tan simple como el hecho de que su futuro junto era incierto.

"Primer Acompañamiento, Detrás del Escenario Una Historia de Amor"

- Debemos encontrarlo cuento antes, no podemos dejar que se vaya así como así - reclamo cierto castaño con algo de ira mientras arreglaba sus lentes.

- Eso lo sabemos, tenemos que dividirnos para sellarlo o matarlo, esa sería una mejor idea, - explicaba cierto británico.

- Ah… Chicos, no es por nada, pero ¿alguien ha visto a Yao?

Lo jóvenes estaban tan inmersos en sus mundos y planes que no se habían dado cuenta que cierto chino se había ido de su lado, y más aún, les había tomado la delantera al tomar la reliquia con al cual tendría que sellar al demonio.

Yao corría tan rápido como su cuerpo se lo permitía esquivando todo, guiado por el aura y la presencia del demonio que buscaba, ya que a diferencia de sus compañeros él podría ver y sentir aquello con gran tranquilidad.

Aquella aura lo llevo a las afuera de la cuidad, donde estaba una pequeña fuente y algunas casas abandonadas, tal parecía que había ocurrido un incendio en aquel lugar, pero por alguna razón no se había preocupado en restaurarlo. Logro divisar a su objetivo en todo aquello, un joven cerca de unos 25, cabello plateado, ojos morados, piel blanca, y vestido completamente de negro, la verdad lucia muy apuesto y más bajo la luz de esa noche. El joven chino de reprendió por aquellos pensamientos, pero solo se acercó a él como si se tratase de cualquier otra persona en su vida.

- Al fin me encuentras Yao, aunque tengo que admitir que te deje muchas pistas conforme llegaba a este lugar.

- Eso lo sé muy bien, pero sabes muy bien porque vengo, tengo que sellarte para evitar que te maten, ¿comprendes eso?

- Lo comprendo mejor de lo que piensas, y ahora te tengo una propuesta, - este camino hacia él y le tomo las menos dándoles un beso a cada una. – No me queda mucho tiempo de vida, en cambio a ti si, por lo que no podría pedirte morir junto a mí, pero si puedo pedirte que me selles en tu cuerpo, así estaremos juntos siempre incluso después de la muerte…

No tenía palabras para aquello, definitivamente lo había tomado fuera de base, y más porque sus mejillas ardían al imaginarse el ritual en qué consistía aquello, sin embargo solo asintió con la cabeza y la mirada baja con cierto nerviosismo.

Sintió la mano de Ivan sostener una de las suyas mientras lo llevaba a alguna parte, la verdad poco le importaba, pero no puedo evitar que recuerdos cruzaran su mente, pues antes de ser un demonio, el residía en el mismo equipo que él, lo cual le gustaba, todo antes de que se convirtiera en un demonio y tuviera que irse de su lado para siempre.

- Ivan, hay algo que debo decirte…

- Lo que sea puede esperar un poco ya vamos a llegar.

- ¿A dónde vamos?

- Ya lo veras, siempre fuiste muy curioso, pero solo conmigo.

No pudo decir nada más, solo lo siguió sonrojado, al final no supo como pero llegaron a un pequeña cabaña y allí el ruso lo llevo a una habitación donde lo tomo y comenzó a besarlo con gran pasión pero con su toque dulce y seductor. Yao recordaba su primer beso con aquel hombre, y ahora por suerte antes de que se fuera podría entregarse completamente al amor que sentía por el sin remordimiento alguno.

Aunque solo fueron un par de horas cada momento de esa noche pareció se eterno, con cada roce, caricia beso o demás, para el joven chino aquellos era un mundo de emociones, sentimientos y sensaciones sin descubrir y más porque Ivan no tena piedad, pues al igual que él quería disfrutar y hacerlo completamente suyo esa noche.

Suspiros, gemidos, jadeos y gruñidos incontables hicieron estremecer las paredes de aquella habitación, mientras las almohadas caían al piso, y las sabanas lentamente se resbalaban de sus cuerpos cubiertos de perlas de sudor ante el éxtasis y la pasión del momento.

Lentamente llegaron al final de aquella hermosa entrega, sin decir palabra alguna, Ivan solo abrazo con fuerza al chico dándole un beso largo y lento, pero en este solo había amor y dulzura, y lo único que logro susurrar después de aquello fue un "Te Amo" rozando aquellos suaves y finos labios mientras su cuerpo comenzaba a desaparecer y en la piel del joven Chino justo en el lugar donde se suponía estaba su corazón se comenzó a dibujar un extraña marca la cual era el sello del demonio.

Aquello hizo arder su piel pero poco le importaba, ya que solo quería ver el rostro de su amado y besarlo hasta que desapareciera completamente. Aquellos minutos tortuosos parecía segundos, y no puedo evitar soltar una lagrima cuando e sello ya estaba completamente dibujado en su cuerpo, y no sentía el aroma no los labios de su amante, pero aunque no fuera así, tenía que corazón algo pesado y la presencia de este de alguna forma.

Sin más se vestido, ocultando aquella marca y saliendo de la cabaña para regresar con sus compañeros, mientras oraba por las victimas de iban que de seguro en aquellos momentos estaba muriendo y convirtiéndose lentamente el polvo por haber sido sus sirvientes al hacer un pacto demoníaco.

Sus compañeros lo esperaban en un pequeño café donde siempre se reunían cada día a la misma hora para ver progresos, el solo entro y se sentó colocando frente a ellos la reliquia que estaba intacta, lo cual dejo al resto algo anonadados.

- Se lo que van a decir, yo asesine a Ivan, ya no existe, así que pueden de estar tranquilos, pero solo les pido de ahora en adelante que me borren completamente de sus vidas, pues hoy dejare ese grupo, y me iré a ver el mundo, pase años en las paredes de una orden, ahora es mi turno de vivir… fue un placer haber trabajado con ustedes, Adiós.

Había muchos que replicarían ante aquellos, pero no tuvieron la fuerza, no porque era lo correcto, sino porque se notaba que Yao de verdad estaba triste y dolido, sin más se despidieron y lo dejaron partir, aunque los dolía, aquello era lo mejor.

Así que Yao e Iban lentamente se perdieron en el velo de aquella noche juntos al fin.