¡Hola mis bonitos lectores! I'm alive, en mis ya acabadas vacaciones.

Me tomo bastante tiempo pero acá esta, con mucho amor antes de entrar a clases y que este otra vez sea mi único fic con vida porque le tengo un favoritismo evidente.

Bueno, esté capitulo lo narra Osomatsu.

¡Muchas gracias si alguien lo esta leyendo!

¡Espero que les guste!


Te señale a ti, porque tenías los ojos más bonitos del mundo, y porque tenías el mundo más bonito en los ojos.

Ichimatsu no tenía los ojos más bonitos del mundo, ni el corazón más puro que un haz de luz ha de poder acariciar. Ese hombre no poseía el molde físico de pasarela, ni tenía pintada la sonrisa más blanca entre un par de carnosos labios de carmesí. Él ni era perfecto ni cercano a la bondad, no era más que un mar de caos, mentiras a sí mismo y un maltrato recubierto, excusado con una obsesión hacia un amor unilateral.

Me estaba ahogando en él.

Ichimatsu era un puto desastre; uno del que me encontraba perdidamente enamorado. Nunca fui capaz de comprenderlo, cuando tanto tiempo me esforcé por escapar de él, en que maldito instante de descuido lo permití. Caí, jodí, fracasé y lo amé. A sus pies.

Era frágil e ingenuo, aun esperando por él con una maleta de poemas a medio hacer y un corazón que ya no tenía lugar.

Yo esperaría a esos ojos por una vida hasta que la muerte me abrase y aun así lo seguiría recordando en mi eternidad. Yo era una rosa cuyos pétalos latían para que sus espinas se incrustasen en su alma. Lo hicieran gotear.

"Mierda" Fue lo que deje escapar acomodando mi cabeza sobre el horrible sofá de Choromatsu, siendo vilmente ignorado por él. Otro suspiro escapo mientras observaba al de traje escribir de manera mecánica sobre un viejo ordenador, con los lentes reflejando miles de letras, con la espalda tan recta que no alcanzaba a acariciar el respaldo, con la boca entre abierta, con una mueca carente de expresión. Sin una pizca de humanidad.

Debería estar en oferta.

Me había prometido llamar, que me buscaría, que nuestras manos se pertenecían, que era yo a quien él quería. Me prometió avisar cuando ese condenado remedo de romance se acabará, sin embargo, no he sabido nada de él desde hace ya una semana, y mi paciencia era algo que caducaba en conjunto a mi cordura.

El amor estaba con rebaja.

Estaba bien, lo entendía, necesitaba pensar sin distracción; había sido su primer amor, una larga relación de maltrato, dolor, una guerra fría entre personas que se deberían gustar. Lo comprendía de manera racional, cuando eran las palabras pronunciadas por un intelectual, no obstante, mi corazón era terco y amaba sufrir.

Yo lo trataría mejor. Mucho mejor.

"¿Cuánto tiempo más piensas quedarte de vago en mi casa?" Fue lo que finalmente el tosco pronuncio sin apartarse de su escritorio "No es que tu presencia no me resulte" Una mueca se deformo encima de su rostro "Encantadora" Ni siquiera me miro "Pero debes regresar a tus propios deberes" Necesitaba comprar nuevos amigos. Los que tenía no traían un manual.

"Pajeroski te sentirías solo sin mí" Sus cejas se arquearon mientras mis manos se transformaban en una almohada para mi nuca "Tranquilo, sé que eres muy tsundere como para pedirme que me quede así que te estoy haciendo un favor" Las cortinas de su apartamento se deslizaron de forma escandalosa revelando los primeros rayos del amanecer en una utopía barata.

"Aja" Sus brazos se cruzaron delante de su pecho "Entonces se supone que me estás haciendo un favor" Él se levanto consiguiendo que la silla rechinará "¿Cierto?" Me limite a asentir "¡Eres un parasito!, ¡No un hombre!" Con brusquedad él me arrebato el cojín sobre el que mi espalda estaba apoyada para botarme del sofá. Idiota. Yo.

"Oye" Un puchero infantil "Heriste mis sentimientos" Una pose aniñada "Con ese carácter pobre la novia que te soporte" Era la receta perfecta para hacerlo irritar. Era divertido y gracioso, era una química entre nosotros dos.

"Pobre la chica que te tenga que soportar a ti" Refunfuño sentándose en uno de los brazos del sillón; extendiéndome su mano para que me acomodará a su lado "El chico que te tenga que tolerar" Él padecía de una no diagnosticada bipolaridad, con unos coloridos toques de psicosis.

"A Ichimatsu le gusto tal como soy" Fue lastima la que se aprecio en el cristal "Sé que me lo he ganado luego de todo este tiempo" Pero fue remordimiento lo que estaba escrito entre las líneas de sus ojos.

"¿No has sabido nada de él?" Negue dejando que el pesar se colocará en mi garganta; uno que ardió, uno que tiro "¿No es un mensaje bastante claro ese?" No. No quería.

"No" No lo haría "Su teléfono no funciona" No, me resistiría "Karamatsu puede estarlo tratando de engatusar" Mis puños se cerraron, las uñas se me incrustaron en la carne mientras saboreaba la incertidumbre con una pizca de rabia y sangre. Con alcohol.

"Él no es tan inocente como lo crees" Fue el murmullo repleto de veneno que me arrojo.

El pecho se me desgarro por adentro. Dolió. No saber nada de él, estar preocupado hasta morir, tener esperanzas y dejarlas caer, estar en un vacío sin salvación. Lo necesitaba. No quería hacerlo, me negué a aceptarlo, pero mi felicidad tan solo se encontraba a su lado.

Y ahora, tener la certeza de que yo podría ser la fuente de esas bonitas e imperfectas sonrisas, ser quien despertará y besara su nuca en las mañanas, darle la mano en la calle sin tener miedo o quedarme impregnado con la sensación de que nos estamos equivocando, poderlo poseer y apoyar, era más de lo que lograba soportar.

Me negaba a creer que lo nuestro fuese una mentira cuando él era lo único real.

"Karamatsu es un monstruo" Con audífonos demasiado grandes para su cabeza y camisas de cuadros, con promesas a medias y mediocridad "Lo que pasa es que tú no lo conoces bien" Su risa fue un fastidio. Bienvenido al carnaval.

"¿Y se supone que tú lo conoces mejor?" Me limite a mover la nuca en una débil afirmación, sus ojos se abrieron revelando sorpresa, sus ojeras se limitaron a quedarse en el cansancio. Las mentiras solo funcionan si se mantenía coherencia en ellas.

"Hace años" Si se le priva a todo el público la verdad "Lo conocí en la escuela" Pero que tonto fui al confesársela a mi mejor amigo "A Ichimatsu también" Que torpe "Por eso él es tan importante para mí" Me saboteé.

"Tú" Su mano se acomodo con comprensión y afecto sobre mis hombros "Nunca me lo contaste" Fue un cuadro hipócrita "Y me gustaría escucharlo" No lo quise creer. No quise despertar.

"Lo sigo desde mucho antes de lo que te puedes imaginar" Mi nuca se dejó caer ente los cojines del sofá para sumergirse en los pasillos de un anuario empolvado "Yo siempre fui un chico guapo y popular, ¿Cómo no serlo siendo tan encantador?" No fue necesario mirarlo para predecir su mueca "Lo sé, soy muy guapo" De desagrado.

"Osomatsu" Hubo reproche, lo correcto era lealtad.

"Él era tan enigmático" Un chico de cabellos revueltos; frenillos chuecos, pantalones grandes, y huesos en lugar de columna "Se paseaba como un fantasma entre los pasillos, tuvimos un par de clases juntos, aunque él por supuesto jamás me noto" Una risa nostálgica "Yo no era su clase de persona favorita" Un respiro que me calentó el rostro "Pensé que nadie lo era hasta que apareció Karamatsu" Un nombre que lo demás congelo.

"Eso no me explica nada realmente" Me reclamo analizando los datos en su procesador. Esperaba lealtad y empatía "¿Al menos hablaste alguna vez con él?" Estaba bien.

"Una nada más" Sus ojos fueron lo primero que clamaron por mi atención; estaban repletos de emociones, él lucía quebrado, cansado, gastado "Acabamos en el mismo salón" Sus labios fueron lo que me embeleso de él. Fue inexplicable la sensación, no obstante, apenas lo vislumbre lo desee profanar, tan lindo y tímido "Él me ayudo en una decisión muy delicada que tenía que tomar" Eran tentadores y traviesos "Antes de salir él dejo un poema arrugado en la mesa" Su silueta deslizándose por la puerta, con una trémula sonrisa y una personalidad que me cautivo. No tuve opción "Eso me ha levantado incontables veces" Lo quería decir "Adelante" No lo iba a detener "Ya sabes cuál es" Quería que la herida ardiera. Que gotease hasta perder el color.

"Yo" Sus manos juguetearon sobre su regazo.

"Dilo, sabes cuál es" Él simplemente suspiro.

"Te señale a ti, porque tenías los ojos más bonitos del mundo, y porque tenías el mundo más bonito en los ojos" Era astuto y sabía hacer trampas "Es el que tienes colgado en tu casa y el que has repetido desde que te conozco como tu mantra"

"Sí" Era tan nostálgico como azul "Desde ese día leo cada cosa que él ha escrito" Me encogí sobre mis rodillas como si de esa manera me pudiese proteger "Dicen que una persona al escribir deja un pedazo de sí mismo en sus obras" No funciono "Un trozo de su alma" Nunca lo haría "Yo quedé fascinado con la suya"

"Osomatsu" Me enderece para quedar a su altura.

"Él es alguien que ha sufrido mucho, es frágil pero fuerte, es arisco, aunque en el fondo le gusta dar cariño a los demás, tiene miedo, sin embargo, continua tratando" Mi expresión fue pura cólera acumulado, hervida y entretejida con mis venas "No es justo que Karamatsu lo trate como si fuese una basura y lo haga creer que lo es" Me levante del asiento "Puedo hablar y opinar acerca de esa relación porque la conocí y seguí de cerca desde que comenzó, jamás me gusto, él nunca lo pudo entender o responder bien a sus necesidades, era obvio que no se pertenecían"

"¿Y tú crees que ustedes dos si van a encajar?" La conversación y las palabras me hastiaron "¿Crees que tú si lo entenderás?"

"No" Mis hombros se plegaron cual sinceridad "No creo que alguien pueda ser capaz de comprender a un chico tan catastrófico y problemático como Ichimatsu" Mi respuesta lo desconcertó "Pero sé que no lo he podido sacar de mi cabeza desde que apareció" El pecho me trepito "Sé que me interesa lo suficiente como para tratar y apoyarlo en lugar de abandonarlo por algo como el trabajo"

"Es fácil opinar desde afuera" Fue el regaño que me entrego, la atmósfera a nuestro alrededor peso. Era densa, era filosa.

"Para mí él siempre será una prioridad"

"Karamatsu en algún momento también le dijo lo mismo" Una risa sarcástica no se pudo frenar.

"Y seguramente te dijo lo mismo que a él" Fue un golpe bajo; lo supe por la manera en que sus ojos verdes y vivos se cristalizaron. Había acertado "Sin embargo, acá estas conmigo y aún no sabes nada de él" Su boca se dejo caer, carente de palabras, sus pies se resbalaron de la cuerda floja "Dice que no tiene nada de tiempo, que solamente lo hace por la pasión" El público lo abucheo "Eso no le impidió salir con sus secretarios y colegas a beber" Eran aplausos difíciles de ganar.

"¿Cómo sabes eso?" Su mandíbula se tensó mientras el humo escurría por el interior de su cabeza "Dijiste que no te habías podido contactar con Ichimatsu" ¿A cuántas personas más tendría que lastimar el azul para profesarse satisfecho?

"Eso no me ha impedido averiguar de Karamatsu" Le confesé.

El señor de las disculpas baratas y mentiras en venta. Basura.

"Eres un maldito psicópata" Me quiso gritar, no obstante, se logro reprimir al apretar la mesa de café que había en su sala de estar "¡Eres un egoísta!" El borde se resbalo al igual que la cordialidad "¡Como no eres feliz en tu romance tratas de destruir el mío!, ¡Tratas de que todo el mundo a tu alrededor sea miserable para poder ser feliz!" Las máscaras se empezaban a caer y la actuación a quedar obsoleta.

"¿Romance?" Esa risa fue la chispa que incendio la tensión. Un espectáculo devastador "Por favor ese hombre no puede amar a alguien más que no sea a sí mismo, no te hagas ilusiones" Mi mano se aferro al pomo de la puerta "Además, de seguro no te ve como más que un amigo" Girándolo "Ni aunque te le arrojases encima te vería" Antes de que un grito frenético me alcanzará.

Choromatsu no quería ver la clase de persona de la que su corazón se había enganchado. Un ruin; un ladrón, me lo arrebato, ni siquiera fue capaz de hacerlo feliz, lo torturo, y ese bonito brillo que en vela y en dolor me mantuvo, tan solo desapareció. No se trato de disculpar ni de hacer las cosas bien, era aliento perdido.

"En el fondo siempre supe lo que he tenido que hacer, mañana lo acabaré"

Yo tampoco quería ver. La realidad sería algo que me dolería confrontar.

En el fondo lo presentía; su pasión, nuestra historia, nuestros trazos en el cuerpo ajeno, nuestras memorias, sonrisa, mis marcas, sus besos; no eran más que una mentira, no me elegiría, quería, no me ilusionaría, de todas maneras, lo hacía. Yo era el desastre que otra persona tendría que tolerar.

¿No se supone que era maravilloso el amar?

¿Debería doler de esta manera?

¿No estaba mal? Yo estaba mal.

Cansado de torturarme con mis pensamientos me decidí a irlo a buscar. Ya no lo soportaba, la incertidumbre me estaba convirtiendo en un hombre del que me prometí apartar. En un psicótico que lo único que hacía era repetir su nombre como una oración, extrañar su aroma, dejarse alimentar por la melancolía mientras el resto de la cinta se pasea en un formato diferente de la vida. No quería, no le dejaría escapar sin las respuestas que yo merecía. Había estado esperando tanto por él.

Conduje sin pensarlo hasta su casa, ignorando semáforos en rojos, y peatones con deseos de cruzar, con una canción al azar en la radio y las peores ideas rondando por mi cabeza, rebotando en mis emociones para crear una bomba masiva de destrucción. Era contagiosa esa habilidad de catástrofe que tenía el de ojos morados. Era encantador.

"Realmente no esperaba que fueras de esa manera" Quizás si hubiese hecho otra cosa diferente "Me sorprendiste de forma grata" Tal vez si hubiese insistido más con él.

"Quizás" Nada de esto habría sido necesario "En otra vida nos pertenezcamos" Pero lo deje escapar, él se me deslizo entre los dedos y luego me fue imposible atraparlo. Fue un error y se esfumo. En guardia baja otro hombre lo atrapo.

Karamatsu.

Apreté el manubrio con violencia y consentí que la rabia me consumiera. Trate de dejarlo atrás, de continuar con mi historia en una mera admiración, no obstante, contemplar la posibilidad de que él me lo quitase por segunda vez. ¡No! No era justo, no era moral, no era nada. Ya lo perdió, era cortante con el error, no más respiración gastada. Era muy tarde para él.

Abandoné el auto al frente de su edificio, corrí por las escaleras con el pasamanos raspándome la palma, saque de mi bolsillo el juego de llaves que me habían facilitado por mi trabajo e ingrese con violencia hacia el comedor. Sabía que esta clase de comportamiento era estúpido y probablemente me costaría su confianza, que era tonto e imprudente, nada bueno era producto de la rabia. Ya estaba rebasado. Con la cuerda en el cuello, y el cuello al límite del vacío.

Las cosas de los dos aún se encontraban en el lugar, al escuchar la puerta primero un par de bonitos y coquetos ojos me buscaron, estaba vistiendo un suéter demasiado grande para ser de él y pantalones deportivos, el aire se le escapo de la garganta cuando nos encontramos en el salón. Mi alma abandono la mía cuando detrás de él llegaron un par de orbes azules, con un agarre de cintura, con un tierno beso de frente, con una mirada de incomodidad hacia los adornos del salón; yo era el único que sobraba. No quería. No lo haría.

Karamatsu.

"¿Qué te da el derecho a interrumpir así?" Fue lo que el saco de huesos me pregunto, colocando su mandíbula en el hombro de quien pensé que me pertenecía "Estábamos en medio de algo" De quien pensé que conocía.

"No me buscaste como dijiste que lo harías, no supe nada de ti" Su rostro se bajo con vergüenza, se trato de refugiar en él. No podía.

"Lo siento" Fue la patética y repetida respuesta que me entrego, cuando era un cliché que a él le fastidiaba. No quería.

"Nosotros estábamos viendo una película antes de que mi pareja fuese a la editorial, si quieres te nos unes un rato" Hubo maldad y desprecio en esa invitación.

"Karamatsu" El más bajo se apartó, con una mueca de compasión, con tristeza en esos melancólicos y despampanantes ojos "Necesitamos un tiempo a solas para hablar" No eran los más bonitos del mundo, ni los más sinceros. Un roce entre sus bocas estuve forzado a ver; y toda esa psicosis de la que antes me mofe era ahora justificada.

Mi paranoia, mi actitud de mierda, mis noches en velas, los mensajes mentales, los recuerdos. Me lo habían quitado, lo había perdido una vez más, no ante un contendiente digno, sino solamente ante él. Y quise llorar, no lo haría, tenía una imagen que mantener, sin embargo, al ardor, la sensación de que el azul había clavado sus garras dentro de mi pecho para arrebatarme y destrozarme el corazón, abriéndose paso entre venas tejidas con memorias, y piel marcada con besos. Quede sin nada. Quede vacío. No quise.

Lo acepte.

Ichimatsu me invito a sentarme a su lado, sus labios se separaron listos para arrojar un sinfín de mentiras, de explicaciones, pero no dijo nada. Ni siquiera lo merecía, la decepción. Joder. Desearía que nunca me hubiese importando tanto, así esto no quemaría. Olía a podrido, sabia a muerte, las mariposas se descompusieron en mi estómago para burbujear.

"¿Hay algo que me quieras decir?" Quedamos solos en la habitación, sus piernas trepitaban sobre la alfombra, sus manos sostenían sus muslos como si con eso lo pudiese frenar. No basto. No era suficiente.

¡Nada nunca volvería a ser suficiente por él!

"Lo siento" Me reí asqueado en su rostro, luego de las quejas por él, de mofarse de la inutilidad de esas palabras, ni siquiera me miro "Perdón" Volvió a balbucear.

"¿Por qué? ¿Por dejarme esperando como un tonto tu respuesta? ¿Por hacerme creer que de hecho tenía una oportunidad contigo?" Su boca se frunció, su nariz se arrugo, esto me estaba matando, podía sentir el veneno lentamente consumiendo mi interior, las pastillas de su amor haciendo efecto "¿Por darme esperanzas?" Era vicioso.

"No lo planeé de esta manera" Toda adicción era una puerta hacia una lenta y tortuosa descomposición. Los sentimientos de Ichimatsu estaban en venta.

"Perfecto, eso lo justifica todo, supongo que lo debí inferir" Él se encogió; con la nuca gacha, con los ojos gritando y corriendo en dirección opuesta a esos tentadores e insolentes labios. Mi actitud se había convertido en una mierda junto con mi personalidad, a un par de centímetros de los fragmentos que antes armaron un corazón.

Ya no latía, ya no sentía.

"No te puedo perder" Eso no le impidió romperse y doler.

Lo amaba tanto.

"Karamatsu me dijo que quería hacer las cosas bien" ¿Acaso no lo veía? "Le conté todo lo que paso entre nosotros dos" Lo mucho que esto me estaba destrozando; me estaba carcomiendo "Pensé que él ya no me querría volver a ver, pensé que me odiaría y honestamente esperaba que las cosas ocurrieran de esa manera" ¿Acaso no lo quería ver? "Pero no"

¿Cómo alguien tan hermoso podía ser tan cruel?

"jugaste conmigo" Fue lo que grito el despecho, cuando fui yo quien lo impulso a aceptar las reglas de mi propio romance "Jugaste con nosotros dos" Su palma se aferró a mi hombro.

"¡No!" La histeria lo poseyó "Lo siento Osomatsu, me gustas mucho, me haces muy feliz, me diste cosas que no creo poderte devolver" Le debía aplaudir "Me importas" Cuanta convicción en engaños y patrañas "No obstante"

"Nada de eso fue suficiente para ti" Brame deleitándome con el agridulce sabor de su dolor "Sin importar lo mucho que te anteponga, lo mucho que me esfuerce por ti, siempre lo terminas eligiendo a él" La ironía se rio en mi cara. Estaba bien.

"Karamatsu" Había perdido el equilibrio en la cuerda del teatro "No puedo dejarlo, lo siento, me convencí de qué era buena idea, pero llevamos tanto tiempo juntos, si bajo las manos ahora sería mediocre, no poder quedarme cuando las cosas están difíciles" La vida era un público de mierda "Cuando hace tanto él ha estado para mí, sería injusto" ¡Ja! Hijo de puta.

"No puedo perder mi tiempo contigo para siempre" Suspiré "Si eso es lo que has decidido luego no me busques" Eso fue lo que le dije, no obstante, mi cuerpo se negaba a moverse de su lado, necesitaba su calor, su aroma. Lo extrañe "Porque no estaré" Me levanté dispuesto a irme.

Quería que me detuviera, quería que me despertaran, deseaba que me salvara, otra oportunidad, una señal, era despecho, era dolor, era cólera y rabia. Quería que me eligiera a mí, necesitaba una razón, pensar, meditar. Algo para no rendirme, sin embargo, no pasó, Ichimatsu se quedó inmóvil en ese sillón, con la nuca gacha, como un gato regañado, con la cola entre las patas. Patéticos los dos.

¡Detenme! No regresaré.

"Me voy" Y justo cuando me había rendido.

"Por favor" Él me dio esa razón "No" Sus brazos me rodearon, su nuca se apoyo en mi espalda, pude escuchar el pulso desenfrenado de su corazón junto con la hipocresía ahondando en él "Se supone que eres mi editor" Sus uñas se aferraron a mi polera "Se supone que eres importante para mí" Una sonrisa. Tan lenta y amarga.

"Eres cruel" Balbuceé acomodando mis palmas sobre las suyas, con un infierno por atravesar.

"Lo sé" Mi polera se humedeció "Sé que es sumamente egoísta pedirte que te mantengas a mi lado cuando estoy en una relación con él, sé que fue inmaduro e insensible no contactarte, pero fue porque tenía miedo de que te alejaras" Su ritmo cambio "Así que me aleje primero" Su voz se quebró "Y dolió como no te imaginas no tenerte cerca" Y toda esa rabia con la que me había escudado "Porque te quiero" Esa psicosis, paranoia, tristeza. Se esfumo.

No más.

No quería pensar y ahogarme en otra cosa que no fuese mi presente, que no fuese él. Así era yo.

"Sí" Un bastardo enamorado "Es bastante egoísta" Le trate de sonreír "Porque yo te amo y tú lo sabes" Me di vueltas para sostener sus mejillas "Ni siquiera me esforzaré por disimularlo" Para limpiar esos rastros de tristeza "No obstante, si crees que con él serás feliz" Espere su respuesta.

"Yo" La inseguridad lo invadió "Sé que será de esa manera" Ni siquiera él se lo trago.

"Entonces no hay nada que pueda hacer más que mantenerme a tu lado como un buen amigo" El hipócrita era yo "Me ha costado mucho conocerte y ganarme tu confianza, no me gustaría que eso empezará a cambiar entre nosotros dos" La atmósfera fue tosca e incómoda.

"Tú" Ambos pretendimos estar bien "¿Estás seguro de esto?"

"Sí" No. No les tenía fe. No me podía dejar ahogar y vencer como la primera vez "Estaré bien siendo solamente tu amigo" Aún no lo había dado todo.

"Gracias" Fue la torpe respuesta que me entrego "Yo debo ir a la editorial aún a buscar algo, pero si me esperas acá podemos ir a comer a la vuelta, o"

"Me encantaría" Fue lo que le respondía, su rostro se ilumino antes de que tomará la primera chaqueta del perchero y saliera haciéndome una señal para que lo esperara.

Y si mi vida fuese una novela barata, de esas que venden en las gasolineras en medio de la nada, lo que seguramente pensaría mi publico es que yo estaba mal. Me abuchearían, a él lo criticarían, y probablemente me llamarían tonto y masoquista. Un puto soñador. Ese lector imaginario estaría en lo correcto, era mero sadismo personal el quedarme, y era cobardía suya el mantenerme sin aceptarme. Aunque lo intentaba comprender, él estaba asustado y necesitaba una mayor razón. Lo habían hipnotizado.

Una vez ya había bajado los brazos sin dar la pelea. Ahora no me podía rendir con la persona que más me importa, lo podía ayudar a levantarse, se lo prometí, y huir era una decisión de la que por siempre me arrepentiría. Lo sabía. Solo debía demostrarle la clase de escoria con la que estaba.

Karamatsu no lo podía amar.

Era muy tarde.

"Where´s my boy?" Encabezando una enorme lista de las cosas que detestaba de él se encontraba aquel mal parido inglés "Aún no acabamos la película" Jugando a usar un rol de inocencia e ingenuidad.

"Fue a la editorial, lo más probable es que ya le tengan listas las criticas finales" Me volví a acomodar en el sofá, su ceño se frunció más "No los puedo culpar, somos un muy buen equipo" Nuevamente, fue imposible el respirar. Poder. Control. Míos los dos.

"¿Qué es lo que pretendes con él?" Fue la pregunta directa que me arrojo desde su lado del salón. Con las mejillas succionadas, con unos labios escasos, con huesos en lugar de carne. Asco.

"Nada más que una bonita amistad" Él se rio "¿Qué?" Un puchero infantil fue lo que le entregue "¿No me crees?"

"Nada de lo que salga de tu boca" Bramó a la defensiva "Ichimatsu y yo llevamos muchos años juntos, hemos pasado por momentos aún más difíciles que tú, y él nunca había hecho esta clase de cosas ni había tenido esos tóxicos pensamientos" Rodeé los ojos mientras la luz del estrado se posaba sobre mí como presunto culpable. El acusado.

"¿Qué es lo que quieres decir?" Fui directo.

"Que esto es tu culpa" Él aún más "Ichimatsu pone sus emociones negativas en un papel y ya, es indefenso, piensa mucho pero no hace nada" Y me dio cólera esa manera tan despectiva de hablar de él "Esta vez hizo más"

"¿No has pensado que esto ocurrió porque ya no es feliz contigo?" Su mano se paseo por su escaso cabello. Era tan poco atractivo, una imagen de novela de terror.

"De todas maneras él me escogió a mí" El estomago me burbujeo, las mariposas de su interior clamaban por venganza "Lo haría miles de veces más"

"Quizás lo hizo porque le da miedo dejarte por tu cuenta" Con mi mano hice un gesto despectivo "Mírate nada más, ya ni siquiera pareces persona" Sus ojeras se hicieron aún más densas "Tal vez él siente pena y por eso te quiere cuidar" Las palabras herían. Las emociones sangraban.

"Di lo que quieras, eso no cambiará su decisión" Él se aliso de manera petulante el traje.

"No lo hará" Me rendí "Pero yo sí" No lo suficiente.

"¿Debo tomar eso como una amenaza?" Me incliné para agarrar la copa de vino que estaba en la mesa de la televisión para bebérmela. Estaba irritado y frustrado.

"No" Aquel poder me encanto "No hay nada que puedas hacer para evitar esa dolorosa ruptura, porque al final del día, cuando Ichimatsu se dé cuenta de que sonríe más conmigo que contigo, que se siente en confianza para contarme sus secretos, sus planes de futuro mientras tú solo llegas a quejarte y a dormir, a exigirle" El azul estaba escurriendo en la habitación "Allí será cuando te abandoné y se entregue a quien en realidad le pertenece"

"¿No te da vergüenza conformarte con ser el segundo plato?" Me levante del sofá, con el ambiente amenazado con aplastarme los pulmones, con la sangre y el cuerpo infectado de confusiones, era un huracán.

"Tú hiciste trampa en primer lugar" Fue lo que gruñí "Y te aseguraste de que se sintiera miserable para que no se pudiera ir de tu lado"

"Yo lo amo"

"No lo suficiente" Le rebatí "No más que a tu trabajo" No más que a tu interminable lista de méritos en lo personal.

"Más de lo que alguien como tú alguna vez podrá entender" Me acerque hacia la puerta con la intención de ir a buscarlo "Una relación así de larga y comprometida, nosotros tenemos planes, tenemos una vida juntos construida, y no permitiré que tú la amenaces con echarla abajo porque te encaprichaste con él" Estaba herido, estaba cansado, pero no podía, no arrojaría la toalla. Yo lo sé. No fueron mentiras. No podían. Quizás.

"Hay una gran diferencia entre nosotros dos" Fue lo último en lo que me molestaría en desperdiciar energías "Lo que demuestra explícitamente quien está solamente encaprichado con él" Una de sus cejas se alzó en señal para que continuará "Yo sí sé anteponerlo sobre cualquier otra de mis necesidades" Un golpe sordo llego hacia la pared. La bestia había sido provocada, con un caminar de huesos y arrepentimientos fundidos con rencor. Sueños sin camino. Cuentos de finales usurpados.

"¡Basta con eso!, ¡Yo lo sé anteponer bien!" Una filosa y malintencionada sonrisa.

"¿Sí?" Ese sería mi gran final.

"¡Por supuesto!" Mis dedos se deslizaron por el marco de la puerta, enseñándome el pasillo cerca de la salida.

"Entonces quizás deberías hablar con Choromatsu" La luz del estrado cambio "Seria un problema que Ichimatsu se enterase de la verdadera profundidad que tiene su relación"

Ay Karamatsu. Dulce y tonto Karamatsu.

"Nosotros" Tartamudeo "Solo somos amigos" Patético.

"Cuéntame cuando te termines de convencer de aquello" Salí de su hogar "No tendré que hacer mucho porque tus mentiras serán las que lo acabaran dañando" No con amenazas ni patrañas "Y cuando él salga de tu hechizo no lo dejaré regresar" Sino con la verdad.

Sí, la vida era un publico de mierda, por eso cuando algo le desagradaba había que asegurarse de que recibiera más.

No sería yo quien se rindiese ni quien los destruyera. Tan solo me aseguraría de mirar y ser un público de mierda.

"Quizás en otra vida porque en esta ya tengo a quien amar"

No tendría dos veces el mismo final.

Te señale a ti, porque tenías los ojos más bonitos del mundo, y porque tenías el mundo más bonito en los ojos.

Ichimatsu no tenía ni los ojos más bonitos del mundo, ni el mundo más bonito en sus ojos, pero tenía el alma más despampanante y profunda con la que alguna vez me pude enlazar. Yo lo haría bien. Mejor que un saco de huesos y lo siento prefabricados.


Muchas gracias por el apoyo!

Taty Hyuuga: Hola sensei!

Muchisimas gracias por todo el apoyo que le entrega a mis tonteras, la aprecio y admiro mucho, creo que es una persona muy dulce y talentosa.

Espero que la continuación sea de su agrado, y gracias por soportar el capítulo tan denso!


Chiaki tonteras que siempre son redudantes; como yo soy una persona bastante jodida de la cabeza mis personajes suelen ser iguales, con emociones super explosivas, entonces Oso obviamente iba a sentir primero traición, y ya con la mente más fría considera que no vale la pena rendirse. Por si no se entendío, él estuvo en la escuela tanto con Kara como con Ichi; Ichi no reconoció esa frase porque no se va a acordar de todo lo que ha escrito.

Mas adelante se sabrá más de ellos dos. Y pues vamos como a la mitad del fic.

Mil gracias a quien lee, tiene un espacio en mi corazoncito.

Espero que les haya gustado.

Muy buen fin de semana.

¡Gracias!