Yo sé que nadie me lo dijo, pero yo misma me critico: tengan en cuenta que yo vivo en un país en donde no hay estaciones y pues, me dio pereza averiguar las de los países templados, así que si los meses no coinciden con la estación aquí, supongamos que es un AU en donde se dan de ese modo lol

Dejando eso de lado, disculpen la tardanza, ya saben Universidad…

Capítulo 12:

Creados el uno para el otro.

— Usted sabe muy bien que este no es un peso saludable, señor Smith. — Aseveró el hombre mientras acomodaba sus lentes sobre su nariz.

— Sí, Doctor. Estoy consciente de mi sobrepeso…

—Sin embargo, las pruebas arrojan resultados positivos en su mayoría. He de decir que es algo bastante peculiar, aunque he visto muchas cosas a lo largo de mi carrera, y entiendo que el cuerpo humano es una máquina misteriosa, y funciona diferente para cada persona. — El hombre tomó una hoja de su escritorio, la cual correspondía a las pruebas de sangre que Erwin se había realizado recientemente. — Sus niveles de azúcar y colesterol están al límite, un poco más y estará dentro de los niveles peligrosos, debe de disminuir la ingesta de grasas y azúcares, llevarlos al mínimo.

—Entiendo, ¿entonces…? — Erwin desvió la mirada avergonzado antes de formular su pregunta. —¿Quiere decir, que aún no sufro de ninguna enfermedad?

—No por el momento, pero no significa que no la vaya a contraer en el futuro. Es usted una persona joven y debido a eso, goza de una buena salud, pero con la edad vienen los problemas.

—Tiene razón, doctor. — Erwin suspiró aliviado, aún estaba a tiempo de revertir cualquier daño que pudiese sufrir su cuerpo debido a la desmesurada ingesta de alimentos durante toda su vida.

—Su cuerpo, no tiene el suficiente músculo para deshacer toda la grasa que se acumula, además, retiene líquidos, y no puede procesar todo el azúcar que consume. Mis recomendaciones serían llevar al mínimo la ingesta de azúcares y carbohidratos, nada de harinas refinadas, ni grasas saturadas. Raciones más grandes de frutas y verduras, además de beber mucha agua, y por supuesto hacer ejercicio. — Concluyó el médico.

— ¡Así lo haré! ¡Gracias doctor!

—Señor Smith, le ruego que también recuerde hacerse su chequeo anual, en su expediente dice que no había vuelto desde niño. Es bueno que no se enferme muy a menudo, sin embargo, es necesario que se revise al menos una vez al año.

Lo cierto era, que Erwin casi nunca enfermaba, y cuando lo hacía prefería cuidarse a sí mismo, o dejar que lo hiciera su padre, pero no quería acudir al hospital por nada. A Erwin le avergonzaba, ya que sabía que los doctores le iban a regañar por su peso. Y así había sido en esta ocasión, parte de la promesa de Levi de velar por su salud, comenzó con el pastelero obligándole a hacerse pruebas para comprobar el estado de su cuerpo. "No me importa cuánto peses, siempre y cuando estés saludable, si me traes un papel firmado por un doctor que diga que puedes engordar cien kilos más te dejaría hacerlo, pero eso no va a pasar Erwin, más te vale comenzar a cuidarte, no quisiera verte enfermar." Habían sido las "amables" palabras con las que Levi le convenció de acudir al médico, y realmente, en ese momento Erwin no tenía tanto amor propio, como para que le importase si enfermaba o no debido a su peso. Probablemente, si sus amigos y Levi no hubiesen llegado a su vida, él hubiese continuado su círculo vicioso de ser abusado y atragantarse con comida para calmar su dolor, engordando más y más en el proceso. Pero el rubio no podía permitirse decepcionar a Levi, ya había sido demasiado suertudo como para que se fijara en él y se enamorara, y por sobre todas las cosas, el objetivo de la vida del regordete jovencito, se había convertido en el de complacer a Levi y mantenerlo a su lado fuese como fuese.

Erwin salió del consultorio sumamente aliviado, de momento no tenía de qué preocuparse y Levi ahora podría estar mucho más tranquilo. Aunque al rubio no le hacía mucha gracia eso de tener que hacer dieta, y por supuesto no haría ejercicio, ya que había decidido que era una actividad demasiado tortuosa para él. Ese día, en la universidad, quedaron de verse en la mesa de siempre, por más que Erwin le insistía, Levi se negaba a ir a la cafetería con todos los demás. Así que Erwin debía turnarse entre almorzar con Levi unos días y con sus amigos en otros.

— ¿Y bien? ¿Qué te dijo el doctor? — Interrogó el pastelero apenas llegó su novio, sin perder el tiempo y abordando el tema de inmediato.

—Estoy bien Levi. — Comenzó a explicar el rubio con una sonrisa de orgullo en su rostro. Sacó de su mochila los resultados de sus exámenes y se los pasó a Levi, quien los revisó cuidadosamente.

—Según esto, estás al límite en azúcares y colesterol. — Levi le observó con su seria mirada, lo cual hizo que el rubio se pusiera bastante nervioso. —Pero el resto está bastante bien, supongo que debo ayudarte a comer más saludablemente, para bajar estos números peligrosos. ¡Está decidido! — Finalmente exclamó.

— ¿Qué está decidido? — Interrogó Erwin curioso pero con un poco de miedo sobre la respuesta, no fuese que a Levi se le ocurriera ponerlo a hacer ejercicio.

— No más pasteles para ti. — Declaró con total seriedad el más bajo.

—Oh… — Erwin suspiró con alivio ya que no era la respuesta que se esperaba, sin embargo, tampoco era una que le agradara demasiado. Amaba comer, y amaba más comer los postres de Levi, pero si se lo pedía él, sabía que era por su propio bien. — Entiendo…

— A mí tampoco me gusta la idea Erwin. — Admitió Levi desviando la mirada. — Preferiría que fueses tú el que comiera lo que cocino, pero todo sea por que mejores tu salud…

Los hombres se sentaron a almorzar en silencio. Ya se les había hecho costumbre que los días que comían juntos, Levi llevaba comida para ambos, de manera que podía cuidar que lo que Erwin consumía fuese saludable, y de paso ganaba satisfacción personal, ya que amaba ver a Erwin comer sus platillos y regalarle aquellas hermosas expresiones, principalmente hacerlo feliz era lo más importante para él.

—Pero creo que lo de tu dieta tendrá que esperar hasta mañana, — dijo el pastelero cuando hubieron terminado de comer, tomando una bolsa que traía y sacando de ella una caja de las que eran ya muy bien conocidas para Erwin. — No podemos dejar que esto se desperdicie. — Le entregó la caja al rubio quien la recibió con una sonrisa, revelando su contenido. Como era de esperarse, era un generoso trozo de pastel.

— ¿Estás seguro Levi?

—Adelante, ya nos ocuparemos mañana de comenzar tu dieta. — El pastelero le entregó una cuchara al tiempo que admiraba la radiante sonrisa del rubio al escuchar esa buena noticia. Erwin no tardó en hincar el diente y desaparecer el postre rápidamente. Entre tanto Levi solo le observaba comer con satisfacción. No se podía negar, que comer era lo que más feliz hacía a su pareja, y lamentaba tener que obligarlo a parar de hacer lo que más le gustaba, si por él fuera, lo dejaría comer todo el día si con eso era feliz; y definitivamente para Levi también iba a ser algo difícil ayudar a su novio con la dichosa dieta.

— ¡Estuvo delicioso! — Exclamó Erwin sonriendo a más no poder. Levi se levantó de su lugar y se acercó con una servilleta en mano, limpió la boca del rubio ya que habían quedado residuos de la cubierta del pastel. Erwin pudo sentir nuevamente su corazón saltando a gran velocidad, aún no lograba acostumbrarse a ese tipo de gestos por parte de Levi, quien a su manera era demasiado dulce y cariñoso.

—Me alegro de que te haya gustado. ¡Vamos! Es hora de ir a clases.

Ambos hombres recogieron sus cosas y se dispusieron a acudir a sus respectivas lecciones. Solían despedirse de lejos, con un gesto de sus manos y sonrisas en sus rostros, por lo que a Levi le sorprendió de sobremanera que en esta ocasión, antes de que llegaran a una parte más concurrida, Erwin se armó de valor y se agachó para depositar un corto beso sobre los labios del más bajo. Fue algo fugaz, con el temor de que alguien les viera, una leve presión de labios que sin embargo hizo que aquella "electricidad" recorriera el cuerpo de Levi, quedando pasmado, mientras veía al hombre que amaba alejarse con su paso lento y el vaivén de caderas que tanto le gustaba. Por su parte Erwin, no podía creer lo que había hecho, pero no se arrepentía, si por él fuese, estaría las veinticuatro horas del día junto a Levi y le besaría sin cesar, así que esos pequeños acercamientos eran muy significativos para él.

A partir de ese momento, Erwin comenzó a comer mucho más saludable, y raciones más moderadas de comida, que si bien odiaba pasar todo el tiempo con hambre, y no poder comer sus platillos favoritos, o los postres de Levi, el sacrificio valía la pena si con ello su salud no corría peligro y podía mantener a Levi a su lado. Poco a poco, Erwin fue comprendiendo lo mucho que había comenzado a amar a Levi, aún le sorprendía, el cómo se sentía esa emoción desconocida para él. Amar a una persona, y ser amado también, era algo que le había costado bastante asimilar. Constantemente tenía miedo de que algo pusiese salir mal, y del todo no llegaba a disfrutar la situación, aunque cada día que pasaba se convencía más y más de que amaba a ese hombre que solo le traía dicha.

Levi por su parte, pensaba que no podía amar más a Erwin de lo que ya lo había venido haciendo hacía años, pero se dio cuenta de que estaba muy equivocado. Todo el tiempo podía descubrir nuevas cosas en él, que le terminaban cautivando. Como cuando hablaban de un tema que le emocionaba, y el tono de su voz demostraba una confianza que no era común en él, y el brillo de sus infantiles ojos al compartir sus conocimientos, era algo hermoso. Poder observarlo con total libertad, era un privilegio que como pareja se había ganado, y lo disfrutaba de sobre manera. Levi además, iba aprendiendo cosas sobre Erwin, hasta el más mínimo aspecto sobre él era analizado y memorizado por él. Fue así como Levi aprendió al ritmo que debía caminar para sincronizarse con los lentos pasos del rubio, o cómo se daba cuenta cuando Erwin quería decir algo pero no se animaba a hacerlo, incluso podía adivinar cuando la voraz hambre le atacaba y debían ir a comer a algún sitio, ya que al rubio le avergonzaba aún admitir que estaba hambriento, mucho más debido a su supuesta dieta.

El día catorce de febrero, era uno que Erwin había estado esperando por celebrar durante toda su vida, siempre soñó con tener a alguien con quien compartirlo. Era una de las fechas en las que años atrás, se sentía más deprimido y se encerraba en su cuarto a leer y comer, mientras se lamentaba de saber que jamás iba a ser amado por nadie, como para poder celebrar el día de San Valentín. En su mente, Erwin siempre había formulado miles de situaciones en las que podría celebrar esa fecha, aunque jamás llegó a tener una pareja para poder concretar ninguno de esos planes. El rubio hacía años se había resignado, pero muy en el fondo, siempre mantenía una pequeña esperanza, y era por ello que de vez en cuando le permitía a su imaginación volar un poco.

Así que desde que Levi había aceptado ser su novio, Erwin había esperado por esa fecha. A Levi por otro lado, al igual que la navidad o el resto de celebraciones, le era muy indiferente, pero una semana antes de que llegara el día, Erwin le solicitó sumamente emocionado, que no hiciere planes para ese día, ya que deseaba celebrarlo junto a él. La iniciativa del rubio le encantaba, y el verlo tan contento e ilusionado, hacía derretir su corazón. El pastelero constantemente se repetía, ser la persona más afortunada del universo, ahora que tenía a Erwin a su lado, y muy al contrario que su pareja, sentía que nada podía salir mal.

El tan ansiado día llegó, esa noche, Erwin se arregló lo mejor que pudo y le pidió prestado el auto a su padre, diciéndole que saldría a celebrar el día del amor y la amistad con sus amigos. No le gustaba demasiado mentirle a su padre, pero definitivamente, confesarle que había comenzado a salir con Levi, no estaba dentro de sus planes a futuro cercano. Pasó a recoger a Levi a su casa, y a pesar de que ya habían salido unas cuantas veces más, Erwin jamás dejaba de sorprenders cada vez que Levi se arreglaba para él, simplemente le dejaba anonadado tanta belleza. Pero el sentimiento era recíproco, cuando Erwin se esforzaba por verse bien, Levi siempre terminaba pensando que exageraba, inclusive constantemente observaba a las otras personas, para asegurarse de que nadie estuviera mirando a su Erwin.

La primera parada fue ir al cine, desde la primera vez no habían regresado, pero las intenciones de Erwin esta vez no eran precisamente las de ver una película. Por lo general, como su relación en gran parte era a "escondidas de la sociedad", por petición del rubio, el contacto físico era algo que no se podían permitir a plena luz del día. A Levi realmente le era indiferente mostrarle al mundo que Erwin era su pareja, desde pequeño había aprendido a ignorar lo que los demás pensaran, pero respetaba el temor de su novio y no le obligaba a hacer cosas que no quisiera en público. Además, solo llevaban un mes y medio de estar saliendo, y el pastelero pensaba que con el tiempo, Erwin iría tomando confianza y se aventuraría a hacer muchas más cosas; por lo que como siempre, debía ser paciente con él.

Precisamente por esa razón, fue por la cual Levi se sobresaltó, al sentir cómo la mano de Erwin tomaba la propia y entrelazaba sus dedos, cuando ya llevaban un rato de estar viendo la película. El pastelero volteó a ver a su pareja, e incluso en la oscuridad, iluminado únicamente por el brillo de la pantalla, pudo notar el fuerte sonrojo que cubría todo su rostro. Para el rubio había sido sumamente difícil tomar la iniciativa de esa manera, pero era algo que deseaba hacer fervientemente, y no pudo aguantar un segundo más. Lo había planeado desde el principio, poder darle la mano a su novio, era suficiente alivio para las ansias de contacto que tenía. Pero para Levi era totalmente distinto, si bien era cierto se sintió sumamente contento por aquel gesto, él siempre deseaba más. Después de todo llevaba varios años queriendo estar junto a Erwin y era frustrante para él haberlo conseguido al fin, pero no ser capaz de tocarlo o besarlo cuando quería.

Levi cuya mano era aun fuertemente tomada por la del rubio, la levantó un poco de manera que sus labios pudiesen besar el dorso de la mano de su pareja. Esta vez fue Erwin quien se sorprendió, y volteó a ver a Levi quien le sonreía dulcemente en medio de la oscuridad. Pero el pastelero quiso aventurarse más allá, llevó su otra mano con confianza sobre la enorme barriga de su novio ya que deseaba abrazarle, causando un instantáneo sobresalto y que este deshiciera el lazo de sus manos, para apartar el brazo de Levi de su cuerpo. Aún no se acostumbraba, aun se avergonzaba de que tocara su enorme cuerpo, aun pensaba que era repulsivo, y tenía miedo, de que Levi cualquiera de esos días cayera en cuenta de ello y le terminara. A pesar de que trataba de convencerse de lo contrario.

— Lo siento Erwin… — susurró Levi, volviendo a su posición y dirigiendo su vista hacia la pantalla. Erwin se maldijo internamente, allí estaba él de nuevo desilusionando y rechazando a la única persona lo suficientemente valiente como para brindarle su amor. Sin embargo, el hombre más bajo intentó no tomarle mucha importancia al asunto. Ya se había resignado a que romper con los complejos de Erwin iba a ser una tarea muy difícil para él.

Salieron del cine y Erwin se había decidido a compensar lo que había hecho recientemente, en el resto de la velada que tenía planeada. La siguiente parada fue un restaurante en donde le dijo a Levi que pidiese lo que quisiera ya que él pagaría todo. Como de costumbre, a Levi no le sobraba el dinero y aquel establecimiento era bastante caro, por lo que agradeció ese gesto de su novio. Por otro lado, el pastelero notó lo difícil que estaba resultando para Erwin escoger alguna de las opciones de la variedad de platillos saludables que se listaban en el menú.

—Hoy es un día especial, no creo que haga daño que rompamos tu dieta por hoy. — Le indicó Levi mientras le guiñaba un ojo con complicidad. La felicidad de Erwin al escuchar aquello era más que evidente, sus ojos se iluminaron y su sonrisa se ensanchó. El pastelero pensó que definitivamente esa era la expresión que deseaba que su amado conservara en su rostro eternamente. Erwin terminó ordenando una crema de espárragos, algunos canapés y suficiente pan, como aperitivos mientras esperaba sus platos fuertes que consistían en un filete de res de un tamaño considerable, con guarnición de verduras salteadas, puré de papa, espagueti a la boloñesa y para no perder la costumbre de la comida saludable, también pidió una ensalada. Levi observó todo aquello en silencio, en parte divertido por el hecho de que Erwin se tomó en serio lo de romper la dieta, en parte sorprendido por la exagerada cantidad de alimento que su novio podía consumir, y por otro lado, maravillado de lo feliz que se veía. No podía culparlo, aquello que le brindaba tanta alegría, a este punto era malo para su salud, pero de vez en cuando podía permitirle sobrepasarse.

Finalmente, Erwin también pidió algunos postres del menú, aunque insistió en que nada era tan bueno como lo que Levi preparaba, lo cual dicho sea de paso, hizo a Levi sentirse muy satisfecho consigo mismo. Al final de la cena, Erwin debió desabrochar su pantalón para liberar a su repleta barriga de la presión que este la causaba, la palmeó levemente como por inercia, mientras suspiraba con satisfacción. Llevaba semanas sin comer así, y se sentía muy bien, no como otras veces en las que se atiborraba para calmar el sufrimiento, esta vez, se encontraba con el hombre del que se había enamorado, celebrando una fecha esperada para él, comiendo todo lo que quería. No podía pedir más, Erwin se sintió el hombre más afortunado del mundo, y por un momento se olvidó de sus vergüenzas y complejos.

Después de cenar, se dirigieron al último lugar en la agenda de celebración del rubio: un mirador. Ubicado en una alta colina, desde donde se podía mirar hacia abajo gran parte de la ciudad, con todas sus luces, pero también al mirar hacia arriba, se podía divisar el más hermoso cielo estrellado, coronado por la plateada esfera que era la luna. Para su suerte, el cielo estaba completamente despejado, y no había nadie más en el lugar salvo ellos dos, como si el escenario hubiese sido puesto expresamente para ellos.

— ¿Te gusta? — Preguntó Erwin mientras se liberaba del cinturón de seguridad que apretaba su hinchado estómago. —Siempre había querido celebrar San Valentín viniendo a este lugar, por la noche es hermoso.

— Cuando me escribiste aquel poema por mi cumpleaños, debí haber adivinado que eras todo un romántico. — Bromeó Levi a lo que las mejillas de Erwin se tiñeron de un pálido rosa, no sabía si por sentirse halagado o porque había exagerado con el romanticismo y le causaba pena. Lo cual no pasó inadvertido para Levi. —Es un cumplido, Erwin. ¡Me sorprendiste!

Ambos hombres salieron del auto para observar desde afuera, la brisa era fresca y todo estaba en silencio. Erwin se animó a observar a Levi cuya pálida piel y ojos grises brillaban hermosamente al ser bañados por la blanca luz de la luna. Su expresión era calma, como casi todo el tiempo, para el rubio era imposible descifrar qué estaba pensando o sintiendo Levi, ya que a pesar de que era frecuente que le sonriera, la mayoría del tiempo su rostro permanecía impávido, sin embargo en ningún momento perdía su belleza. Erwin lo pensó por largo rato antes de actuar, pero no logró soportar ni un momento más, y en un arrebato tomó a Levi entre sus brazos, apretándolo fuertemente.

— ¡¿Erwin?! — El pastelero confundido a más no poder, no correspondió el abrazo al ser tomado por sorpresa.

—Gracias por estar aquí conmigo Levi, gracias por amarme. — El rubio casi lloraba, su pecho quemaba, su cuerpo ardía, de lo mucho que sentía por el pequeño hombre entre sus brazos.

— ¿De qué estás hablando, rubio? El que debería dar las gracias soy yo. — Levi se recuperó de la sorpresa y cambió su expresión por una dulce sonrisa, esta vez, envolvió con sus brazos lo más que podía del cuerpo de Erwin, comenzando a acariciar un poco con sus manos. —Toda la velada ha sido perfecta, gracias por esto Erwin.

Al escuchar aquello, el rubio no pudo hacer más que apretar con mucha más fuerza a Levi, quería sentirlo, y a la vez transmitirle sus sentimientos por él. Levi solo se dejó llenar de la deliciosa calidez, se permitió disfrutar de la suavidad del cuerpo de Erwin, cerrando sus ojos y hundiendo su cabeza en el pecho del más alto.

—Te amo, Levi. — Susurró el rubio con su grave y sensual voz. A lo que Levi inmediatamente abrió sus ojos y le miró directamente, solo para darse cuenta de que Erwin a su vez le observaba con una expresión que jamás había visto; logrando que Levi se sonrojara por primera vez en su presencia.

—Erwin…

—Te amo, por favor, quédate a mi lado por siempre Levi. — Y habiendo dicho esto, el rubio deshizo el abrazo para agacharse y besar a Levi. Mucho más profunda y pasionalmente que de costumbre. Con una recién adquirida habilidad, o tal vez era que como ninguno de los dos había aprendido a besar bien todavía, les parecía que habían mejorado mucho.

Lo siguiente que supieron, era que entraban al auto nuevamente, pero esta vez en el asiento trasero. En aquel inesperado ataque de fogosidad por parte de Erwin, lo único que deseaban era liberar todo deseo de contacto físico que habían venido acumulando el último mes. Mientras se besaban desesperadamente, casi sin parar a respirar, Erwin acariciaba con delicadeza los costados de Levi y delineaba con sus manos su estrecha cintura, ya que se encontraba sentado sobre su regazo. El pastelero por su parte, mantenía sus manos sobre el pecho de Erwin, solamente apoyado disfrutando del contacto de las tímidas manos de este y del dulce sabor de su boca. Pero no pudo resistir por más tiempo, y llevó sus manos hacia la redonda superficie que se interponía entre ambos, acariciándola suavemente, lo cual Erwin sintió muy bien. A ese punto ya había perdido un poco la vergüenza, y siempre que se encontraba así de lleno, tener alguien acariciándole el estómago de esa manera era un alivio. Pero cuando comenzaba a regocijarse en los mimos de su novio, a este se le ocurrió deslizar sus manos hasta atrapar los rollos de sus lados y comenzar a apretarlos con fuerza. Esto causó que Erwin se alarmara, y le apartara, rompiendo así con toda la atmósfera que habían creado.

— ¡¿Qué demonios Erwin?! — Casi gritó Levi, sumamente molesto por haber sido cortado cuando el asunto se estaba tornando un poco más intenso y placentero para él.

— ¡Lo siento! ¡Perdóname Levi! Es solo que yo… aun no…

— ¿Aún te avergüenzas de tu cuerpo? — Le interrogó el pastelero directamente, perforándolo con su dura mirada.

— No puedo acostumbrarme a esto Levi, este cuerpo tan desagradable…

—Erwin… — Levi suspiró con resignación y relajó su semblante, el rubio definitivamente llevaba su paciencia al límite, pero también lo comprendía. Durante veinte años de su vida, la sociedad se había encargado de hacerle sentir como el ser más horrible sobre la faz del planeta. No iba a deshacerse de esa idea sólo porque él llegara a decirle cuán hermoso era a sus ojos, además, no llevaban ni dos meses saliendo. — ¿Qué tengo que hacer para que comprendas cuánto te deseo?

— Yo… — Aquellas palabras sorprendieron al rubio, Levi constantemente le recalcaba lo apuesto que le parecía, o cuán adorable se le hacía el hecho de que todas las formas de su cuerpo fuesen redondeadas, pero jamás le había dicho que le deseaba, y menos de la manera tan sensual como lo hizo en ese momento.

— ¿Por qué no quieres creerme? ¿Para qué te engañaría?

— ¡No! No es eso, ¡lo siento! Levi, es solo que, tengo miedo.

— ¿Miedo? ¿A qué? Erwin, sé que será la primera vez para ambos, pero te prometo investigar y el día que estemos listos para tener sexo, seré lo más cuidadoso para no lastimarte.

— ¡No! Levi, no me refiero a eso. — Erwin se sobresaltó, escuchar todo aquello de la boca de su novio era motivo de alarmarse. Levi siempre era tan directo, que muchas veces la situación se ponía sumamente incómoda. Allí estaba él avergonzándose de que el pastelero apretara sus rollitos, mientras que este ya estaba pensando en llegar a tener sexo con él. No era que Erwin no lo hubiese pensado, o que no lo deseara, simplemente era inconcebible para él que alguien se sintiera sexualmente atraído por la gran cantidad de grasa que recubría su cuerpo, y Levi iba muy rápido para él.

— ¿Entonces qué es? Te deseo Erwin, quiero estar contigo, pero no te obligaré a hacer nada hasta que ambos estemos listos. Entiendo que aún es muy pronto, incluso para mí, pero mientras tanto, ¿por qué no quieres dejar que te toque?

— ¡Porque no me has visto desnudo, Levi! Porque no has tocado todo mi cuerpo, y no sabes lo horrible que se ve y se siente…— Erwin cayó en cuenta de que estaba hablando en un tono de voz elevado y se avergonzó, así que adoptó una posición totalmente sumisa. —Tengo miedo Levi, de que cuando me veas como realmente soy, y me toques como tú quieres, te des cuenta de lo desagradable que es mi cuerpo y ya no quieras estar conmigo. — Terminó confesando. —Nunca había amado a nadie, y nadie jamás me había amado, aunque era lo que más deseaba. Y haberte encontrado fue suerte, una suerte que no merezco, y tengo miedo de que se acabe. No quiero perderte Levi, quiero estar junto a ti por siempre.

En ese momento, Levi se debatía entre abofetear al rubio por decir tantos disparates, o sentirse terriblemente mal por él. A pesar de haberlo llegado a conocer tan bien, aún no creía lo dañada que estaba la percepción que tenía sobre sí mismo, y comenzaba a desesperarse, ya que no sabía qué más podía hacer para probarle a Erwin que sus sentimientos eran verdaderos.

—De acuerdo. — Declaró el pastelero seriamente. — Todo será a su tiempo, nada de lo que yo diga o haga te va a convencer de que mis palabras son ciertas. Erwin, te amo, por lo que eres, y te deseo por cómo te ves. Es cierto que no te he visto desnudo, es cierto que no he tenido la suerte de tocarte completamente, pero el día en que lo haga, eso no cambiará lo que siento por ti. De momento, iremos a tu ritmo, pero que no te quede duda… — Levi que continuaba en el regazo de Erwin, se movió hacia adelante para besarle levemente con ternura, y luego volver a su posición. —… que sea lo que sea que haya debajo de esta bonita ropa, no hará que te deje. Yo también deseo estar siempre a tu lado, rubio. No te vas a deshacer de mí tan fácilmente. — Al final, le ofreció una dulce sonrisa, que solo logró que el más alto se conmoviera completamente.

—Lo siento Levi, soy un tonto.

—Nada de eso. Vamos, es hora de volver. Debo trabajar en la mañana, te prometo que llevaré un pastel para el almuerzo en compensación por lo que ocurrió hoy.

Erwin no comprendía, qué era lo que Levi debía compensarle, si había sido él mismo, quien había arruinado su cita. Pero era mejor para él ya no llevarle la contraria, de manera que no se diera otro disgusto. Además, debía aprovechar que al parecer a Levi se le había olvidado momentáneamente su dichosa dieta y así podría volver a comer de sus deliciosos postres.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

A finales del mes de Febrero, todo parecía haber regresado a la normalidad. Erwin y Levi no volvieron a tocar aquel tema, ni nada de lo que se habló aquel día. Continuaban viéndose con frecuencia, pero los acercamientos físicos no eran muy frecuentes y tampoco los besos. Erwin definitivamente no estaba preparado para que el mundo y menos su padre, supieran que él era homosexual, cada vez que se planteaba contarle sobre ello a su progenitor, el pavor se apoderaba de él.

Continuaban su ritmo de clases y trabajo con normalidad, y Levi había obligado al rubio a seguir con su dieta aunque quiso rendirse bastantes veces. Pero al final, Erwin comenzó a sentir buenos resultados. No se reflejaban mucho en su apariencia, probablemente había logrado rebajar un par de kilos o incluso más, pero al ser un hombre tan corpulento, aquella cantidad no hacía que su apariencia cambiara visiblemente. Pero sí que se reflejaba en su salud y en su guardarropa. El rubio admitía que ahora tenía más energía, y no se sentía tan hinchado como siempre, además su ropa le quedaba mucho menos apretada. Si se veía al espejo, no había cambiado en absoluto, pero a diferencia de cuando intentó hacer ejercicio, el cambio en su cuerpo era notable para él. Sabía que estaba tan gordo que ni con esa dieta lograría rebajar todas las decenas de kilos de más que tenía, ya que eso solo lo lograría con el ejercicio que no tenía planeado realizar, pero el que su salud mejorara era un cambio positivo que valía todo el esfuerzo que hacía diariamente por no comer hasta estar satisfecho, y sobretodo dejar de comer los deliciosos postres de Levi, que luego de mucho rogar, el pastelero le había dejado comer aunque fuese una vez por semana. Después de todo, a Levi le era difícil negarle a Erwin algo de comer siendo lo que más alegría le causaba.

—Parece que tú y Levi se están llevando de maravilla. — Comentó Hanji uno de tantos días que estaban trabajando en la biblioteca, pero no tenían nada más que hacer, que conversar entre ellos esperando que llegara algún visitante.

— ¿Por qué lo dices?

— Es evidente mi querido Erwin, cada vez te noto más confiado y también más alegre. ¡Estoy tan feliz por ti! Además, esa dieta te está sentando muy bien, puedo asegurarte que has perdido bastante peso.

— ¿Eso crees? Pensaba que no se notaba.

— ¡Claro que se nota! Si sigues así, pronto serás la mitad del Erwin que eres hoy. — La mujer rio estúpida y ruidosamente, y Erwin se le unió con una tímida risa. Sabía que eso era físicamente imposible, pero apreciaba el que quisiera alentarlo para no rendirse.

— Gracias Hanji. Ahora soy muy feliz, te lo puedo asegurar. — El rubio le sonrió abiertamente a lo cual la mujer le contestó con una sonrisa igual. Y justo cuando iba a cambiar el tema de la conversación, para contarle a Erwin sobre lo fascinantes que eran las mantis marinas (1), se presentó ante ellos nada más y nada menos que Moblit.

— ¡Hola! Erwin, Señorita Hanji. — Les saludó con nerviosismo.

—Moblit ¿qué te trae por aquí? — Le interrogó la mujer, haciendo caso omiso del sonrojo de su rostro y el temblor de sus manos.

—Bueno… verás, yo… ¡Comenzaré con la investigación para mi trabajo sobre el plancton y cuán importante es para el ecosistema marino!

—En ese caso, déjame ayudarte a buscar los libros que necesitas. — Esta vez fue Erwin el que habló, ofreciéndose amablemente a ayudarle a su amigo.

—Gr-gracias, Erwin…

El rubio se movió lentamente hacia el pasillo en donde se encontraban los libros sobre biología marina, siendo seguido por Moblit, a quien se dedicó a observar a hurtadillas, para analizar su comportamiento. Una vez hubieron llegado a los estantes en donde se ubicaban los dichosos libros, Erwin se volteó hacia él y le habló en un tono de voz bastante bajo:

— No vienes a hacer ninguna investigación. ¿Vienes a ver a Hanji cierto?

— ¿Qué? ¿Cómo es que…?

— Lo traes pintado en toda la cara, Moblit. — Erwin rio alegremente ante su propio comentario, al confirmar que sus sospechas eran ciertas. — Te comprendo, después de todo yo también estoy enamorado…

—Bueno, esto me avergüenza un poco, no esperaba que alguien se diera cuenta.

— Moblit, la única que no se ha dado cuenta ha sido Hanji, todos los demás lo sabemos.

— ¡¿Qué?! Entonces sí soy demasiado evidente…

— Pero eso no importa, ¿qué piensas hacer al respecto? Ya llevas mucho tiempo enamorado de ella ¿cierto? ¿No has pensado en confesarte? Te apoyaré, sé qué eres una excelente persona para estar con mi mejor amiga. — Erwin le continuó sonriendo radiante.

El hombre miró al regordete rubio, con aquella alegre expresión en su rostro y esa seguridad que jamás le había visto. Era cierto que en todo el tiempo que tenían de conocerse, jamás habían tenido una conversación a solas, no sabía nada sobre él, o al menos nada demasiado íntimo, ni de él ni de Mike. Pero algo en aquel rostro, algo en la manera en la que hablaba en ese momento, le hizo a Moblit querer seguir sus palabras, querer seguir ciegamente aquella recomendación que le hacía. Algo en su manera de actuar, hizo que el joven de cabello castaño, sintiera que si realizaba lo que él decía, nada podía salir mal.

— ¿Cómo debería de hacerlo? ¿Debería decírselo ahora mismo?

— ¿Realmente quisieras confesar tus sentimientos en la biblioteca? ¿Mientras Hanji trabaja? ¿Qué tal si te acepta? ¿Estarías conforme de recordar que esta fue la situación en la que le dijiste que la amabas?

— No, definitivamente no.

— Ahí tienes tu respuesta entonces. — Erwin continuó sonriéndole, y esta vez Moblit fue capaz de devolverle aquel gesto. El rubio no se podía creer que él, de entre todas las personas, estuviese dándole consejos amorosos a alguien.

— ¡Gracias Erwin! Prepararé algo especial, ya sea que me acepte o que me rechace, ¡de seguro será algo digno de recordar!

— No dudes en contactarme si necesitas ayuda. Por cierto, — Erwin sacó su teléfono y se lo ofreció a Moblit — ¿quisieras que intercambiáramos números? Somos amigos después de todo.

— Eso me gustaría mucho. — El joven le entregó a Erwin su teléfono y ambos guardaron sus números, para posteriormente devolverse sus teléfonos. — Gracias Erwin, tomaré tu oferta de apoyarme en esto, así que si llego a necesitar ayuda te lo haré saber.

El rubio despidió a Moblit, aun sonriéndole y satisfecho de haber ganado su confianza, esperaba que con aquello se pudiesen llegar a acercar un poco más, pero principalmente, deseaba la felicidad para su mejor amiga, y sabía que aquel joven podría hacerla muy feliz. Erwin observó la entrada reciente de su teléfono, y decidió enviarle un mensaje a Levi para contarle la buena noticia.

"Creo que muy pronto Hanji y Moblit nos darán una gran sorpresa, claro si todo sale bien, me alegro mucho por ellos n_n" Fue el mensaje enviado, Erwin se quedó viendo el nombre de Levi en su celular, entonces editó el contacto y lo cambió por la palabra "Ángel"; rio levemente para sí mismo y largó un suspiro cual jovencita enamorada, sería su secreto para consigo mismo.

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— ¿Es esto necesario Mike? La verdad es que me da mucha vergüenza.

— Tú fuiste el que me pidió ayuda Erwin, sin embargo, creo que soy mejor demostrando que explicando.

—Sí, sí, sé que fui yo el que te preguntó cómo tenían sexo los hombres pero… me da mucha pena.

— No te preocupes, creo que a mí también me da algo de pena… ¡Es por eso que incluí a Nanaba!

— Es por eso que me siento avergonzado.

En ese momento, el rubio más bajo entró a la sala del departamento de Mike, portando una bandeja con tres tazas de café. Era un sábado por la tarde y estaban a punto de cumplir un favor que Erwin le había pedido a su amigo, pero este al sentirse un poco incómodo ya que no era de muchas palabras, se le ocurrió que sería mejor si su novio le ayudaba, y Erwin no tuvo más que aceptar.

— ¿Qué tanto discuten ustedes dos? — Nanaba le alcanzó una taza de café a cada uno y tomó una para sí mismo, tomando asiento junto a Mike y frente a su invitado. — ¿Y bien? ¿Comenzamos entonces?

— Creo que no tengo otra opción… — Erwin suspiró resignado, tomando un sorbo de su taza de café para tratar de disimular la vergüenza que sentía por su petición, aunque era más que evidente debido al rojo intenso de su rostro.

— Si quieres un postre con tu café, creo que tenemos algunos pastelillos…— Le ofreció el rubio más delgado, en un intento de distraerlo de su pena.

— ¡No! Es decir, muchas gracias pero, ya sabes, la dieta…

—Entiendo, bueno en ese caso… — Nanaba se tomó el tiempo para beber de su taza y nuevamente volteó a ver a su amigo. — Según lo que me cuenta Mike, necesitas que te expliquemos cómo tener sexo con Levi. ¿Cierto? — Al escucharlo tan directamente, Erwin no pudo evitar que su vergüenza aumentara a niveles casi insoportables, en ese momento deseó que la tierra se lo tragara. — ¡Cálmate Erwin! Es algo completamente natural, así que no tienes por qué avergonzarte. Trataremos de explicarte lo más detallado posible, pero debes entender que aún con la teoría, la primera vez no será tan fácil, pero con el tiempo entenderás todo y se dará naturalmente. — Nanaba y Mike le sonrieron a su amigo, que aún no estaba muy convencido de todo aquello.

Poco a poco, entre los dos le explicaron a Erwin todas las consideraciones que debía tomar en cuenta a la hora de tener sexo, como Mike no era bueno con las palabras, si no con los actos, pero debido a su relación con Nanaba no podía demostrarle a Erwin cómo era que se hacía, su novio le fue de gran ayuda para cumplir con la petición de su amigo. Erwin no dejó de sentirse incómodo y avergonzado, pero Nanaba y Mike trataban el tema con tanta normalidad, que en determinado momento, dejó todo eso de lado para dejar que su curiosidad tomara completa posesión de sí mismo. Mientras más le explicaban, más fascinante se le hacía el tema, y hasta deseó tener una libreta para anotaciones.

— Y ya sabiendo todo eso, solo te queda escoger qué posición tomarás.

— ¿Posición? ¿Qué no se elige eso en el momento del acto?

— Bueno, sí. Pero me refiero al hecho de si serás el activo o el pasivo.

El rostro de Erwin volvió a ponerse rojo a más no poder, al parecer ni siquiera tenía que pensar mucho esa respuesta, estaba seguro de que Levi tenía muy claro cuál sería el papel de los dos, desde que se lo dijo en San Valentín. Además, Erwin sabía que tenía limitaciones.

—Me parece, que no es algo que haya que pensar mucho, no creo que mi condición física sea la adecuada para poder desempeñar el papel activo fácilmente… — Admitió avergonzado.

— ¡Tonterías! Enviaré a tu correo los enlaces de algunas páginas de internet, creo que eso será más instructivo después de todo.

— Nanaba tiene razón, te sorprendería saber lo que las personas de tu talla pueden hacer. — Esta vez Mike le dedicó una sonrisa maliciosa, tratando de darle confianza, y realmente funcionaba en Erwin.

Finalmente terminaron la charla sobre educación sexual, con un Erwin muy intrigado, avergonzado pero a la vez agradecido de que sus amigos se hubiesen tomado el tiempo para darle aquellas explicaciones. Ahora se sentía un poco más seguro con respecto al tema, sin embargo tenía que admitir que también le había llegado a emocionar la idea, de poder darle a Levi placer tal cual se lo habían descrito sus amigos. Pero el rubio dejó de lado esos pensamientos, para abarcar un tema mucho más serio, y la idea de preguntarles a sus amigos había venido rondando su cabeza desde hacía días.

— Chicos, hay algo más que quisiera comentarles. —Erwin se acomodó en su asiento, retrasando un poco el momento. — Verán, creo que para Levi es muy difícil contenerse en ocasiones, y no voy a mentir, para mí también lo es; pero ¿cómo es que ustedes son tan seguros de ustedes mismos y su relación? — Finalmente preguntó directamente y sin dar más rodeos. — A mí me aterra el hecho de que alguien se dé cuenta que Levi y yo estamos saliendo, mucho más mi padre, pero soy consciente de que no podré ocultar esto para siempre. Estaban pensando que tal vez debería decírselo a él…

Mike y Nanaba se miraron seriamente el uno al otro, entonces el rubio de menor estatura, posó una de sus manos sobre la de su novio, indicándole con ese gesto, que le dejara hacerse cargo de la situación. Mike simplemente asintió levemente, en tanto que Erwin se estaba asustando un poco de ver lo tensa que se había tornado la atmósfera, luego de su comentario.

— ¿Está todo bien? ¿Dije algo indebido?

— ¡Para nada! — Nanaba volvió a dibujar en su rostro una expresión cordial, acto reflejo, Erwin se pudo relajar un poco, aunque continuaba intrigado. — Verás, Erwin, sé que a ti te parece que a nosotros no nos importa lo que piense la sociedad, y ahora es cierto, pero no fue un camino fácil tampoco.

— Lo lamento, siempre termino asumiendo erróneamente.

— No tienes que disculparte. Erwin, creo que te mereces que te cuente mi historia, ya sabes la de Mike, y entiendes que nada ha sido fácil para él, pero para mí no todo siempre fue felicidad.

— Por favor, Nanaba, no tienes que contarme nada que no quieras.

— ¡Quiero hacerlo! — El rubio más bajo, le sonrió levemente a Erwin, dándole a entender que lo que iba a relatarle era por gusto y porque se había ganado su confianza desde hacía bastante tiempo.

—Estoy seguro de que esto te ayudará a tomar una decisión, Erwin. — Agregó Mike, quien había estado callado todo ese tiempo. — No quisiera que te guiaras por lo que nosotros de aconsejáramos, pero es buena idea, que escuches nuestras experiencias si es que te ayudan en algo, después de todo, solo tú conoces a tu padre o qué tanto puedes resistir lo que la sociedad diga sobre ti.

— Se los agradezco, chicos.

—No hay nada qué agradecer, ahora escucha: yo siempre supe que era homosexual, desde que era un niño nunca me sentí cómodo con las mujeres, también fue en esa época en la que me interesé por la danza. Logré convencer a mis padres de que me dejaran asistir a clases de danza, aunque mi padre deseaba que practicara algún deporte "más masculino", pero jamás tuve deseos de hacerlo, y por el momento ellos respetaron esa decisión; mucho más cuando comenzaron a darse cuenta de lo bueno que me volvía año con año.

Al llegar mi adolescencia, nada cambió con respecto a mi poco interés en las mujeres. Recuerdo que mis compañeros de clase, e incluso mis padres, constantemente me preguntaban si no me gustaba alguna chica, o si no pensaba tener una relación. Mi padre había recuperado "su fe en mí" en el momento en el que se dio cuenta, que en la academia de danza estaba constantemente rodeado por mujeres, tenía la fiel convicción de que allí tenía para escoger, y que estaba en un lugar privilegiado, que cualquier otro adolescente desearía. Pero simplemente, no lograba ver nada atrayente en las mujeres, fuera de su belleza artística. Muy al contrario, siempre hallé atractivos a los bailarines varones, o a algunos compañeros en mi escuela. Estaba asustado, a esa altura de la vida, sabía muy bien lo que significaba ser homosexual, y estaba seguro de que mis padres no lo aceptarían. Sin embargo, estando en la academia, y llevando a cabo presentaciones, terminé por llamar la atención de algunos chicos también.

Nanaba hizo una pausa para indicarle a Mike que preparara un poco más de café para los tres, su pareja obedeció y se levantó para ir a la cocina, dejándolos solos.

— No te voy a mentir Erwin, a pesar del pavor que me daba todo aquello, siempre fui alguien que se dejaba convencer fácilmente. Tuve varias relaciones con bailarines u otros chicos que habían visto mis presentaciones, yo era un adolescente con las hormonas alborotadas y ellos unos adultos que sabían tomar ventaja de mi situación en la mayoría. Desde mis catorce años comencé a acostarme con ellos, me daban la aceptación que sabía que no encontraría en mi casa, y de ese modo continué viviendo una mentira. Finalmente, terminé mis estudios secundarios y para ese entonces yo ya era bastante profesional, me habían ofrecido contratos en famosas agencias de danza, y por ello, decidí no ir a la universidad y convertirme en un bailarín.

En ese momento, Mike regresó con más café para todos, y los dichosos pastelillos de los cuales Nanaba había hablado anteriormente. Le guiñó un ojo a Erwin, dándole a entender que no pasaba nada si rompía un poco su dieta, y tomó asiento nuevamente al lado de su novio.

— A mi familia no le pareció mala idea, por el hecho de que realmente me había vuelto bueno en ello, y aportaba una cantidad decente de dinero al hogar, además ellos no sabían que yo ya llevaba años teniendo relaciones con personas de mi mismo sexo. Entonces, cuando tenía diecinueve años decidí que estaba harto de esconderme, además estaba totalmente convencido de que mis padres me amarían tal cual era yo, siendo que ya era todo un miembro productivo de la sociedad y con una carrera por delante. Así que tomé la decisión de decirles sobre lo mío, y de paso presentarles a mi pareja en ese entonces, que se trataba de uno de los empleados en la agencia para la cual trabajaba.

Lamentablemente, en cuanto le comuniqué mi idea, él decidió que yo no valía la pena el esfuerzo, siempre había querido mantener lo nuestro como un secreto, ya que le daba miedo lo que la sociedad pudiese decir, al igual que a mí, y aunque me aseguró que me amaba, me dijo que si quería continuar con mi decisión, debía hacerlo solo porque él no estaba dispuesto a correr el riesgo. De manera que aunque yo lo amaba, terminamos, porque prefería mi libertad y dejar de esconderme. Así que un día, tomé el valor de confesarles todo a mis padres, yo solo; simplemente no podía seguir fingiendo ser alguien que yo no era, ni ante ellos ni ante la sociedad.

— ¿Y cómo lo tomaron? — Erwin se atrevió a interrogar, estaba tan concentrado en el relato de Nanaba, que ni siquiera se había dado cuenta que para el momento se había comido tres pastelillos completos y estaba tomando su cuarto, a lo que Mike le miró severamente para hacerle caer en cuenta, y Erwin avergonzado, lo devolvió al plato.

— Nada bien. — Aceptó Nanaba cabizbajo, recordar esa experiencia jamás había sido algo grato para él, y la herida seguía abierta. Mike lo sabía, de manera que envolvió a su pareja con uno de sus brazos para acercarlo a él, a lo que Nanaba simplemente sonrió con nostalgia. — Me dijeron, que era una decepción, que hubiese sido mejor no traerme al mundo, que para ellos yo era igual de malo que cualquier delincuente que estuviese en la cárcel o cualquier drogadicto de la calle, incluso peor.

Erwin no pudo evitar abrir sus ojos en sorpresa y que su mandíbula cayera, al escuchar semejantes atrocidades. Su mente no daba cabida a la idea, de que unos padres pudiesen tratar así a su hijo.

—Pero eso no fue todo, mi padre me golpeó, una y otra vez, aunque por suerte pude proteger mi rostro, logró hacerme bastante daño. Y mientras eso ocurría, mi madre empacaba mi ropa en una maleta, la cual dejó en la puerta de la casa, y me pidieron que me fuera.

— Lo siento tanto…— Erwin no sabía qué decir ni cómo reaccionar, estaba totalmente horrorizado con la historia.

—Ese día, me di cuenta de que ninguna de las personas que decían amarme, lo hacían realmente. Ni mi pareja, ni mi familia, tenía amigos a quienes acudir, o al menos eso pensé, pero ninguno me dejó pasar más de una noche en su casa mientras conseguía dónde vivir.

— Creo que, con esto me has convencido de que no es una buena idea…

— No todo fue malo Erwin. — En ese momento, Nanaba volteó a ver a Mike con una expresión de enamoramiento, que Erwin no le había visto antes. — Fue en ese momento en el que conocí a Mike, ¿recuerdas que en la historia que te contamos antes, yo estaba llorando cuando Mike se acercó a mí? — Erwin asintió, recordando que en ese momento se había preguntado el motivo del llanto de Nanaba, pero no tenía la confianza suficiente para preguntar. — Por ese entonces, ya había logrado rentar un pequeño departamento, pero me sentía tan solo y desamparado, que terminaba bebiendo en el bar ya fuese de día o de noche. Entonces Mike llegó a mí, para sacarme de mi miseria. Conoces el resto de la historia, ¿te das cuenta de lo que esto significa, Erwin?

— Me temo que, tal vez me estoy perdiendo lo más importante.

— Lo que quiero decir, es que todo puede ser difícil, y puedes llegar a sentir que no vales nada, y que los demás tienen razón, que eres tú quien está equivocado, y que deberías cambiar para satisfacer a los deseos de los demás. Pero si haces eso, no llegarás a ser feliz contigo mismo realmente. Puede ser muy difícil Erwin, puede destruir tu vida como la llevas hasta ahora, pero a la larga, no hay mejor sentimiento que el de la libertad. Saber que puedes ser tú mismo, y estar conforme contigo, es algo que no tiene precio, y en mi caso, todo el sufrimiento valió la pena al final.

Erwin meditó las palabras de su amigo por unos instantes, se llegó a cuestionar si Nanaba incluso estaba aconsejándolo no solo por el hecho de querer confesarle a su padre sus preferencias sexuales, sino también por el grave problema que tenía con su gordura. Era como si el consejo aplicara para ambas situaciones. Pero aun así, iba a tener mucho que pensar en solitario antes de tomar una decisión; solo imaginar que su padre le dijere esas crueles palabras o que lo echara de su casa, le causaba pavor.

Finalmente, Erwin se excusó con sus amigos, y luego de agradecerles a más no poder, toda la ayuda que le habían brindado ese día, abandonó el departamento, con muchas ideas dando vueltas en su cabeza. Al llegar a su casa, se sentó sobre su cama y revisó su teléfono, el cual había olvidado por completo, estando en casa de sus amigos. No era ya sorpresa para él, tener un mensaje de "Ángel" esperando por ser leído.

"Los bastardos de mis amigos no dejan de insistir en que quieren conocerte, ¿te parece si tenemos una cita doble con ellos mañana?" Erwin se sorprendió demasiado con aquel mensaje, en parte, aquella situación era una que no quería que llegara, ya había conocido ligeramente a Isabel, y sabía que no tendría problema con ella, pero le daba pavor llegar a conocer a Farlan, ya que Levi le había confesado que su mejor amigo jamás estuvo completamente convencido de sus sentimientos hacia él, o su nueva relación.

"De acuerdo"

"¡Perfecto! Espéranos en la estación del autobús, a las 8 mañana. Te debo una rubio…

Te amo…"

A pesar de que la idea no le hacía mucha ilusión, Erwin no pudo evitar rodar en su cama sobre su propia espalda, al leer el mensaje de Levi, definitivamente no se terminaría nunca de acostumbrar, a lo afortunado que era al tenerlo a su lado y que lo amase de esa manera.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Al día siguiente, Erwin llegó a la estación con veinte minutos de antelación, ni siquiera había podido dormir bien, debido a los nervios que le causaba aquel encuentro. Una vez más, se arregló lo mejor que pudo, para causar buena impresión, sabía que no había poder sobre la tierra que le hiciese verse bien, pero al menos quería estar presentable, por lo que peinó su cabello como la primera vez que había tenido una cita con Levi y salió de su casa encomendándose a la suerte para que todo saliera bien.

A las ocho en punto, Levi y sus amigos se encontraron con Erwin en la estación. En apenas el rubio los vio acercarse, sus manos comenzaron a temblar, y su rostro se tiñó de rojo. Por su parte, en cuanto lo vio, Levi no pudo evitar sonreír abiertamente. Lo cual no pasó desapercibido para ninguno de sus amigos, Isabel encantada y Farlan aún con sus dudas, pero sorprendido de ver cuán enamorado Levi estaba de ese hombre, que dicho sea de paso, la única vez que el mejor amigo de Levi lo había visto, estaba menos gordo y se encontraba sentado; por tanto se sorprendió al darse cuenta de lo grandes de las dimensiones de ese hombre, tanto en altura como en peso.

Isabel, muy entusiasmada, corrió a encontrarse con el enorme rubio, saludándolo alegremente al llegar a su posición.

— ¡Hola Erwin! Hace tiempo no nos veíamos, gracias por aceptar salir con nosotros.

—Ho-hola, Isabel. Es un gusto verte nuevamente.— Saludó Erwin con nerviosismo. —Te ves muy bien hoy. — Agregó con total sinceridad. La diminuta muchacha se había arreglado hermosamente, con su cabello recogido en dos coletas, que realzaban la belleza de sus enormes ojos verdes. Llevaba puesto un vestido que tallaba bien su cuerpo, delineando su esbelta figura y que la hacía verse de lo más adorable también.

— ¡Gracias! Tú también te ves muy guapo. — En el momento en el que la joven tomaba la regordeta mano de Erwin entre las suyas para sacudirla a modo de saludo, Levi y Farlan llegaron. —Erwin, este es mi novio Farlan y mejor amigo de Levi. Farlan, te presento a Erwin el novio de mi hermano. — Los presentó Isabel mostrando una radiante sonrisa, la cual se convirtió en una sonora carcajada al ver cómo Levi y Erwin se habían puesto incómodos ante la palabra "novio". El rubio con el rostro hirviendo y rojo y Levi desviando la mirada con un pálido y casi imperceptible sonrojo.

— ¿Aún no se acostumbran a la idea, eh? —Farlan se unió a la risa mientras le ofrecía su mano al rubio. —Al fin nos conocemos, Erwin.

—Un placer...- Erwin tomó su mano tímidamente. —También estaba ansioso por conocerlos. — No era del todo cierto ni del todo falso tampoco, simplemente le aterraba la idea de no poder causar buena impresión ante los mejores amigos de su pareja y que estos terminaran convenciéndolo para que lo dejara.

Seguidamente la situación se puso bastante incómoda, los amigos de Levi se quedaron observado de manera estúpida su encuentro con "el gordito". Pero la pareja no sabía cómo actuar en una situación así, por lo general se saludaban con un gesto con la cabeza y una sonrisa, si se encontraban solos de vez en cuando compartían un fugaz beso, pero parecía que los atolondrados amigos de Levi esperaban ver más acción.

—Ey, Erwin, gracias por venir, te ves muy apuesto.

—Gracias a ti por invitarme, también te ves muy bien, Levi. — Se saludaron cortésmente, tratando de ignorar la incomodidad de la situación.

— ¿Nos vamos?— Levi se dirigió hacia sus amigos, quienes estaban decepcionados de aquel frío encuentro, estaban curiosos por comprobar cómo se veía Levi siendo cariñoso, pero él lo sabía y tampoco les iba a dar pie a que se burlaran de él o lo tomaran como alguna clase de espectáculo.

— ¿A dónde iremos?— Preguntó Erwin curioso.

— Ya lo verás. Tú sólo relájate. — La jovencita le sonrió y le guiñó un ojo divertida.

Lo siguiente que supo fue que se encontraban en el autobús; de camino hacia no sabía dónde, pero al parecer a Isabel le emocionaba mucho la idea; podía deducirlo por su entusiasmo, aunque Levi le comentó que ella era así la mayor parte del tiempo.

— Ey Farlan. — Le susurró Isabel — ¿Qué te parece Erwin?

— Es... grande. — Contestó Farlan en un susurro que incluso Erwin y Levi pudieron escuchar. Sin embargo, el rubio disimuló de manera que su novio no se diera cuenta que pudo escucharlos. Y al tiempo que Levi pensaba que iba a asesinar a Farlan en cuanto bajaran del autobús, la joven le propinó a su pareja un fuerte golpe en el brazo.

— ¡Idiota! Me refiero a su personalidad

— Oh. Creo es muy pronto para formarme un criterio pero, ya veremos...

Al cabo de una media hora arribaron a su destino, tuvieron que caminar unos diez minutos más durante los cuales los amigos de Levi tuvieron que adaptarse al lento paso del rubio, pero tampoco le tomaron mucha importancia al asunto; aunque Erwin sí que lo notó y no pudo evitar sentirse mal por el hecho de estar retrasándolos.

— ¡Llegamos! — Declaró la joven entusiasmada.

— ¿Un parque de diversiones? — Desde niño Erwin no iba a ninguno, y en parte le hacía ilusión, pero era más la preocupación que sentía, al no creerse capaz de caber en los diminutos espacios de los juegos mecánicos. — Levi, yo no creo que pueda... — en ese momento, el más bajo poso una de sus manos sobre el brazo de Erwin, de manera que se tranquilizara.

— No te preocupes, no va a pasar nada malo.

Los amigos de Levi se miraron entre sí, sin llegar a comprender lo que ocurría.

— ¿ No te gustan los parques de diversiones, Erwin? Lo siento, fui yo la que insistí en venir aquí sin tomar en cuenta tu opinión— Se disculpó sinceramente. — Podemos ir a otro lugar si quieres.

— ¡No! Es solo que, no creo poder subir a ningún juego, es decir... — El rubio llevó sus manos a su amplio estómago y agachó la cabeza sumamente avergonzado. En tanto Isabel y Farlan abrieron sus ojos con sorpresa ante ese hecho que no tomaron en consideración. Erwin no era tan grande como para requerir de dos asientos en el autobús, o cosas por el estilo, pero con su tamaño, muy probablemente tendría bastantes problemas en ese lugar, pero como Isabel y Farlan no estaban acostumbrados a tratar con personas que tuvieran problemas de peso, jamás pensaron en esa posibilidad.

— Te dije que no te preocuparas, rubio. Todo va a salir bien, no te vamos a obligar a intentar subir a nada que no quieras. Y para ser sincero, a mí no me gustan mucho este tipo de lugares, pero a esta tonta e infantil mujer, realmente le hacía ilusión venir. — En ese momento, la pelirroja le mostró la lengua cual si fuera una niña pequeña en respuesta a su comentario. — En el peor de los casos, dejaremos que los tórtolos suban a los juegos y mientras tanto tú y yo podemos comer alguno de los dulces que venden en el parque. ¿Te parece? — Y ante la nuevamente sorprendida mirada de sus amigos, Levi le sonrió dulcemente a su novio, al mismo tiempo que con su mano alcanzaba su regordete rostro para acariciarlo con suavidad.

— Pero… ¿qué pasa con mi dieta?

— ¡Al demonio con la dieta! Hoy es un día para relajarnos, así que puedes comer todo lo que quieras. — Y para terminar de dejar atónitos a sus amigos, Levi esta vez tomó con ambas manos las del rubio, acariciando el dorso con las yemas de sus dedos pulgares. — ¿Te parece esta idea?

— ¡Sí! Me parece bien. Gracias Levi. — Y por primera vez en el día, el hombre más bajo pudo ver una de aquellas brillantes sonrisas que hacían derretir su corazón.

Ya con los ánimos en alto, los cuatro amigos compraron sus entradas e ingresaron al lugar. Isabel no paraba de gritar lo entusiasmada que estaba, y de enumerar todas las atracciones en las que quería montar. En primer lugar, ingresaron a la "casa de los espejos" en donde Erwin no tendría complicaciones de ningún tipo, y estando allí, divirtiéndose junto a ellos, viendo cómo Isabel sin problema o asco alguno, le tomaba de la mano para hacerlo caminar junto a ella; el rubio comenzó a sentirse cómodo con ellos y a olvidarse de sus miedos.

Poco a poco, Erwin se dejaba inundar del entusiasmo de Isabel, aquella amplia sonrisa de dientes muy blancos, le contagiaba una alegría que lograba sobrepasar sus inseguridades. Por su parte, tanto Levi como Farlan estaban impresionados. El primero, al ver cómo su novio se estaba divirtiendo y dejando de lado todo pensamiento negativo que anteriormente tuvo; el segundo, no podía creer que todo lo que su mejor amigo le había contado sobre la inocencia del rubio era cierto.

Luego de haber montado en los botes de pedal, y en algunas otras atracciones las cuales no poseían espacios reducidos, los amigos decidieron que era hora de almorzar. Levi y Farlan les dijeron a sus respectivas parejas que guardaran la mesa en la plaza de comidas, mientras ellos iban a comprar.

—Lo siento Levi, te debo una disculpa. — Declaró Farlan seriamente cuando estaban haciendo la fila para comprar sus almuerzos.

— ¿De qué hablas?

— Acerca de Erwin, y tu relación con él. No me cabe duda de que es un buen tipo, y ahora puedo entender el por qué le fue tan difícil aceptarte. — El joven más alto, recuperó su semblante alegre y despreocupado de siempre, y palmeó a su amigo repetidas veces en la espalda mientras le sonreía abiertamente. — ¡Te felicito Levi! Has hecho una buena elección. De ahora en adelante te apoyaré.

El joven de cabello oscuro, no respondió a aquel comentario, sin embargo cuando Farlan se volteó para observar el menú y elegir; Levi se permitió mostrar una leve sonrisa. El que su mejor amigo estuviese de acuerdo con la idea de haberse enamorado de Erwin, era algo que significaba muchísimo para él, aunque nunca quería admitírselo ni a él mismo.

—Dime Erwin… — Comenzó Isabel mientras esperaban a sus parejas. — ¿Ya lo han hecho?

— ¿Eh? ¿Hacer qué?

— Es obvio, hacer el amor. — La joven hablaba como si fuese el tema más cotidiano, común y corriente, que pudiese haber traído a colación. —Levi no quiere contarme nada nunca, pero de seguro tú si lo harás ¿cierto?

—N-¡No! No… — Erwin agachó la cabeza, sumamente avergonzado. —Aún no lo hacemos… ¡Apenas llevamos un par de meses saliendo!

— ¿Y eso qué? Según tengo entendido, mi hermano lleva muchos años amándote. De seguro ha tenido que resistir sus impulsos durante todo ese tiempo. Yo voto porque le des una oportunidad. — Isabel le sonrió con picardía, a lo cual el rubio solo logró profundizar su sonrojo. La joven sabía perfectamente que jamás se habían acostado, inclusive Levi uno de tantos días acudió a ella con un directo: "Isabel, necesito que me digas cómo darle placer a un hombre". Por supuesto, la muchacha se avergonzó en demasía de primera entrada, pero finalmente, terminó ayudándole a su amigo a buscar consejos e información por internet; ya que a ella le daba mucha pena explicarle basándose en sus propias experiencias.

Y en esta ocasión, ella quería continuar dándole un empujón a la relación del par de hombres, nuevamente atacando por el lado de Erwin, ya que según su amigo le comentó, el rubio se encontraba tan disconforme con su cuerpo, que no había poder sobre el planeta que le hiciera entender, que Levi lo amaba y lo deseaba tal y cual era. De manera que Isabel decidió actuar por su cuenta, y debido a su previa experiencia involucrándose, sabía que todo iba a salir muy bien al final.

— Hay mucho trasfondo en la situación, no es algo tan fácil, Isabel…

—Entiendo, entiendo. Solo, ¡no lo hagas esperar demasiado! Levi aunque se ve como un tipo amargado, tiene muy buen corazón, él sabe sacrificar sus propios deseos e intereses, por las personas a quien estima. Así que, aunque esté muriendo de ansias, si él ve que tú no estás dispuesto, no intentará convencerte, esperará con paciencia a que tú decidas hacerlo.

El rubio escuchó todo aquello, manteniendo la mirada fija sobre sus manos que reposaban sobre su regazo. Pero grabándolas muy bien en su memoria, no podía permitir que Levi se cansara de esperarlo, debía ser razonable, lo que Isabel decía, tenía mucho sentido para él: tal vez, él llevaba poco tiempo enamorado de Levi, pero el más bajo, llevaba años amándolo.

Farlan y Levi regresaron bandejas en mano con sus almuerzos, que resultaron ser hamburguesas, papas y gaseosa, después de todo, en el parque de diversiones únicamente se vendía comida rápida. En esa ocasión, a como se lo había prometido, Levi le permitió a Erwin romper su dieta, y no bromeaba cuando se lo dijo. Ya Farlan se había sorprendido cuando vio la cantidad de comida que Levi ordenó, pero había permanecido callado, en cambio Isabel, no pudo evitar expresar sus pensamientos, en cuanto Levi le entregó a su novio, una bandeja con cuatro hamburguesas, papas fritas y refresco extra grandes.

— ¿En serio te vas a comer todo eso? ¡Impresionante! — Exclamó asombrada, ante la horrorizada mirada de Farlan, y los asesinos ojos de Levi, quien solo deseaba fulminarla en ese momento.

— ¡Isabel! ¡No seas maleducada! — Esta vez Farlan fue quien la reprendió y le dio un leve golpecito en la cabeza.

— No, no importa. — Intervino el rubio, quien había quedado helado con aquel comentario, pero rápidamente comprendió que no era malintencionado. — Estoy acostumbrado a que las personas se sorprendan por ese motivo. — Admitió con resignación, mientras le quitaba la envoltura a la primera de sus hamburguesas. — ¡Que con esto no les quede duda, del porqué estoy tan gordo! — Erwin fingió una alegre risa, mas los otros presentes no se le unieron. Ambos amigos de Levi estaban sumamente avergonzados e incómodos, y el pastelero, no podía evitar sentirse mal por su novio. Después de todo, lo había llevado allí para que se divirtiera, y le había comprado esa cantidad de comida para poder hacerlo feliz, pero todo había terminado en una situación vergonzosa para el rubio al final; y se culpaba totalmente por ello.

— No le tomes importancia a esta cabeza hueca, Erwin. — Levi intentó aligerar la situación. —Está celosa porque come tan poco, que nunca le crecieron los pechos, y quedó plana como una tabla.

— ¡Levi!— Gritó la muchacha avergonzada. Ese hecho era un tema que siempre le había molestado y aunque a Farlan parecía no importarle en absoluto, ella siempre sentía celos de las mujeres mejores dotadas. Inclusive, ante ese comentario su mirada se dirigió directamente al pecho de Erwin que lucía unos bien formados senos, y sintió algo de envidia infantil hacia él.

— Vamos, vamos. No van a comenzar a pelear aquí. — Esta vez Farlan fue el que intervino. — Es mejor que comamos, antes de que se enfríen las hamburguesas.

Los cuatro amigos, comieron en silencio, poco a poco los ánimos volvían a levantarse, pero había sido una situación que definitivamente, había arruinado el día en la opinión de todos, menos la de Erwin; quien firmemente pensaba en que no merecía un trato tan amable por parte de los mejores amigos de Levi, ni por él mismo. Además, tenía tanto tiempo en el que no probaba ese tipo de comida, que acabó con todo, prácticamente al tiempo que los demás acababan sus modestas raciones, y ese hecho, le hizo sentir aún peor.

Como habían comido, y no podían montar en más atracciones, los jóvenes se dirigieron a la sala de arcade del parque, en donde jugaron con las máquinas, y video juegos del lugar; lo cual contribuyó mucho a que se olvidaran de lo anteriormente ocurrido. Paulatinamente, Erwin recuperó el humor que había adquirido con anterioridad. Isabel se había esforzado mucho en enmendar su error, y para ella, hacer a otras personas sonreír y divertirse, era algo natural; así que logró sin problemas que una vez más, el rubio se olvidara de sus preocupaciones.

Cuando sintieron que ya habían reposado lo suficiente, los amigos salieron directamente a montar en la montaña rusa. Desde que llegaron, Isabel no paraba de sugerirlo, pero no habían querido hacerle caso hasta ese momento. La joven y su novio, subieron a uno de los carritos de la atracción, y la otra pareja se acomodó en los asientos justo detrás de ellos. En esa ocasión, Erwin logró sentir lo que había estado temiendo durante todo el día: el asiento del carrito era muy estrecho para él, y tanto su trasero como sus caderas, y muslos, quedaban cruelmente apresados por el duro material del cual estaba hecho; lo cual le resultaba doloroso.

Pero por más que lo había temido, nada lo hubiese preparado nunca para lo que le sucedió a continuación: el encargado del juego, les colocó las barras de seguridad a Isabel, Farlan y Levi sin ningún problema, pero cuando fue el turno de Erwin, el pobre hombre intentó con todas sus fuerzas que las barras alcanzaran el seguro que las bloqueaba. Nuevamente, era algo doloroso para el rubio, quien sentía su cuerpo siendo maltratado y apresado por tan rígido material, que el empleado hundía en su cuerpo sin consideración, al estar viéndose en un aprieto. Sin embargo, la tarea se tornó imposible para él, y finalmente, muriendo de pena, le comunicó la cruel realidad:

— Señor, lo lamento pero tendrá que abandonar el juego, no soy capaz de colocarle los implementos de seguridad, y sin ellos, el juego sería demasiado peligroso para usted. — En todo el tiempo que tenía de trabajar allí, jamás le había ocurrido cosa semejante, y se sentía muy apenado, pero precisamente por ello, no cuidó el tono de voz con el que hizo su comunicado, y por tanto el resto de personas que esperaban por que comenzara el juego, escucharon perfectamente la situación.

Fue cuestión de segundos, para que comenzaran a abuchearlo, gritándole palabras despectivas con respecto a su peso.

"¡Qué desagradable! Viendo su tamaño y aun así tuvo el descaro de intentar montar."

"¡Saquen al cerdito!"

"¡Vete! Así podemos comenzar"

"¿Qué no tienen un método para evitar que los obesos intenten subir a los juegos? Como con lo que miden la estatura de los niños y así no los dejan pasar."

"¡Fuera, fuera!"

Silbidos, gritos e insultos debió soportar el rubio, quien no podía estar más rojo, y avergonzado; saliendo lo más rápido que pudo del lugar. Pero Levi no se quedó de manos cruzadas, usando palabras bastante despectivas, le solicitó al empleado que le quitara los implementos de seguridad, y de igual forma, no desaprovechó para llenar de insultos a todos aquellos quienes estaban abucheando a Erwin. Se ganó insultos de vuelta, pero a Levi no le afectaban en lo absoluto, y mientras les mostraba ambos dedos del medio, no sin antes hacer uso nuevamente de todo el vocabulario aprendido en los barrios bajos, corrió para alcanzar a su novio.

— ¡Erwin! ¡Espera! — El rubio no le esperó, y lo único que acató a hacer fue a entrar a uno de los baños públicos, pero Levi era más rápido que él y logró alcanzarlo en el lugar prontamente. —Erwin…

— No, no te preocupes, Levi. Es algo a lo que debería estar acostumbrado ya. — Intentó sonreírle sin éxito, mientras luchaba por no derramar una sola lágrima, no podía permitirse ser débil frente a Levi.

— ¿Pero qué dices? Esos malditos, no tienen derecho a tratarte así. ¡Nadie lo tiene!

— Discúlpame Levi, de seguro te avergoncé mucho hoy, y a tus amigos también. — El rubio se hacía de oídos sordos.

— ¿Qué? ¡Claro que no! — Levi se sentía casi ofendido por la actitud de su pareja. — Erwin, eso fue culpa nuestra, por haberte hecho intentar subir a esa estúpida montaña rusa. Debimos haber previsto…

— ¡Basta, Levi! Es suficiente de intentar ser condescendiente conmigo. — El joven más bajo no pudo hacer más que abrir sus ojos a su máxima capacidad, ante el imperativo tono de voz con el que le habló. — Todos sabemos que esto, no le ocurriría a una persona normal. No es culpa de nadie más si no mía, por ser esta… por tener este cuerpo…

Levi recuperó su estoica expresión acostumbrada, y le miró por un instante, para luego proceder a acercarse a él y rodearle a todo lo que sus cortos brazos le permitían.

—Exactamente, eso no le ocurría a cualquier persona normal. Pero Erwin… — Levi le miró dulcemente, y le dedicó una de aquellas sonrisas que sólo Erwin conocía. —Tú estás muy lejos de ser una "persona normal", tú eres mucho mejor que eso, eres mucho mejor que cualquiera de esos escuálidos hijos de perra que se atrevieron a insultarte. Que no te quede duda de que eres superior a cualquiera de ellos, y que jamás encajarías en la categoría de "normal", porque tú, eres especial y sobrepasas en todo a cualquiera de esas personas.

—Levi… — El rubio se deshizo del intento de abrazo de su pareja, para él mismo tomar al pequeño hombre entre sus propios brazos, buscando su calidez y su protección con desespero.

— Eres muy bueno para este mundo Erwin. Eres tierno, bondadoso, amable, solidario, siempre buscas el bien para los demás, y sobre todo; eres hermoso. Esta sociedad, no merece a alguien como tú. Ese tipo de gente es basura sin valor, y no debes dejar que nadie te diga que estás mal, ni que te insulten. — Declaraba el más bajo con un tenue tono de voz, mientras sus brazos nuevamente se aferraban al gran cuerpo de su pareja. — Digan lo que digan los demás, jamás me avergonzaré de ti Erwin, quiero que entiendas eso, y lo creas. Te amo, más que a nada, ni nadie.

Al escuchar dichas palabras, el rubio sintió un gran alivio, fuera de todas las humillaciones recibidas, lo que más temía era haber avergonzado a Levi, y que no pudiese aguantar ese trato y le dejara, pero sus palabras hacían más que tranquilizarlo; sus caricias le brindaban la fortaleza que necesitaba para sobrellevar la bochornosa situación a la que había sido expuesto ese día.

Finalmente, luego de unos minutos salieron del baño, solo para encontrar a Isabel y Farlan, quienes habían bajado del juego tras Levi y al verlo entrar al lugar, decidieron darles su espacio.

— ¡Erwin! ¡Levi! No puedo creer lo maldita que es la gente. ¿Cómo se atrevieron a…

—Isabel, no pasa nada. — Le interrumpió el rubio, sonriéndole levemente. — Lamento haberles arruinado el juego. — Terminó disculpándose.

— ¿Qué? ¡Nada de eso! ¡No digas tonterías! — Le reprendió la muchacha, pero antes de que comenzara con un largo sermón, Levi decidió interrumpir.

—Erwin y yo ya hemos hablado del asunto, y quedó en el olvido. ¿Les parece si nos largamos de esta pocilga? ¡No soporto estar un minuto más aquí!

Los cuatro convinieron en que era mejor retirarse por el día, y así lo hicieron. Habiendo llegado nuevamente a la parte de la ciudad en la que vivían, mientras caminaban rumbo a sus casas, Farlan posó una de sus manos sobre el hombro de Levi para que se detuviera, y se agachó para susurrarle al oído:

— ¿Me dejarías tener unas palabras a solas con Erwin? — Ante la desconfiada mirada que Levi le mostró por su petición, Farlan sonrió abiertamente. —Solo quiero hacer las paces con él antes de que acabe el día. Te lo prometo.

— ¡Isabel! — Le llamó Levi, lo cual hizo que tanto la joven como el rubio, que iban frente a ellos y no se habían dado cuenta de que los otros se habían detenido, voltearan a ver y regresaran para encontrarse con ellos.

— ¿Qué ocurre?

— Acompáñame a la pastelería que está a dos cuadras de aquí, me dijeron que tenían unos postres mejores que los míos y voy a aprovechar la oportunidad para comprobarlo. — Mintió. —Erwin, espéranos aquí con Farlan un momento. No te preocupes, te prometo que traeré un pastel para ti también. — Dicho eso, sin dejarle espacio para objeciones, Levi tomó a su amiga del brazo y la arrastró rápidamente, lejos del campo de visión de su novio y su mejor amigo.

— Erwin. — Le llamó Farlan, una vez que Isabel y Levi se hubieron alejado. Para el rubio se había tornado en una situación incómoda, máxime que el amigo de su novio, no le había hablado demasiado en todo el día.

— ¿Si?

— En realidad, yo le pedí a Levi que nos dejase a solas. — Le reveló con sinceridad, mientras que el rubio no pudo hacer más que sorprenderse. — Quería disculparme contigo.

— ¡No te preocupes! No había manera de que ustedes pudiesen prever que algo así pudiera pasar, mucho menos tú, como no nos habíamos conocido, no te hubieses podido imaginar jamás cuán grande soy…

—No es eso. Bueno, lo es en parte, pero yo me refería a tiempo atrás, meses atrás.

— Lo siento, pero no creo estar entendiendo…

— Ya deberías de saber que nunca estuve de acuerdo en que Levi estuviese enamorado de ti. — Una vez más, Erwin abrió sus hermosos ojos azules en sorpresa por aquellas palabras. — ¿Levi no te lo dijo? En fin, yo solo me preocupaba por él. Si te soy sincero, pensé que eras solo un bastardo pedante que se aprovechaba de sus sentimientos, jamás confié en que fueses alguien que pudiese amarlo de verdad.

— Pedir disculpas no es necesario, es comprensible, después de todo, me tomó mucho tiempo aceptar sus sentimientos.

— ¡Claro que es necesario! Fui injusto en juzgarte sin siquiera conocerte, pero ahora que al fin lo hice, quedaré muy tranquilo. — Farlan le sonrió radiantemente y palmeó su espalda de manera un poco brusca. — ¡Mi amigo no podría estar con nadie mejor! Eres un buen tipo Erwin, y no mereces que te pasen estas cosas, pero lo que sí mereces es el amor de Levi. ¿Acaso no te sientes afortunado? Levi podrá ser un enano gruñón, pero te ama y quiere lo mejor para ti. Estoy seguro de que los dos serán muy felices juntos. Solo te voy a pedir un favor…

— ¡Lo que sea! — A ese punto, Erwin no solo estaba asombrado, sino que también se sentía halagado y agradecido.

— Cuida de Levi, no creo que él pudiese soportar una ruptura. Después de todo, lleva varios años amándote y finalmente su sueño se hizo realidad. Te confieso que lo conozco desde que éramos niños, pero jamás lo había visto tan feliz. ¿Tengo tu palabra de que protegerás a Levi?

— ¡Definitivamente! Lo único que deseo en mi vida es hacer feliz a Levi, sea cual sea el costo.

— En ese caso, confiaré en ti y podré estar tranquilo. Gracias Erwin, por amar a mi amigo.

Justo cuando Farlan y Erwin se daban la mano, sellando aquella promesa entre los dos, Isabel y Levi regresaron junto a ellos. La dichosa pastelería era un invento de Levi, pero le explicó lo ocurrido a su amiga, quien comprendió y a la vez se sintió sumamente orgullosa de su novio. De todas formas, encontraron una tienda, en donde Levi adquirió una barra de chocolate, la cual le entregó a Erwin al regresar, ganándose una nueva sonrisa de mejillas sonrosadas por parte de este.

— ¿Y bien? ¿Qué te pareció Erwin? — Interrogó Isabel a su pareja, una vez estuvieron de vuelta en su departamento.

— Estuve equivocado todo este tiempo con respecto a él. Lo lamento.

— ¡Te lo dije! Aunque es una pena que se nos hubiese arruinado el día. ¡Somos tan tontos! Debimos de haber pensado en eso antes de insistirle a Levi que fuéramos precisamente a ese lugar…

— A mí me parece que esto fue más bien algo positivo.

— ¿A qué te refieres? — Interrogó la joven con incredulidad, para ella toda aquella situación había sido denigrante para Erwin.

— Creo que, esto les ayudó a reforzar su relación. ¡Seamos honestos! No creo que Erwin vaya a bajar de peso pronto, y este tipo de situaciones les pasarán constantemente, pero al menos ahora él sabe que Levi lo apoya.

— Tienes razón. — La joven se acercó a su novio y se colgó a su cuello para hacerlo agacharse a su altura, y besarlo tiernamente. — Pero, ¿sabes qué pienso? Definitivamente, Levi y Erwin hacen una hermosa pareja. Es como, si hubiesen nacido el uno para el otro.

Y a partir de ese momento, Farlan comenzó a creer firmemente en esa afirmación.

Continuará…

Googleen a las mantis marinas, son hermosas y fascinantes jajaja.

Con respecto a lo que le pasó a Erwin, en la montaña rusa, es posible, lo he visto en alguna ocasión…

Reviews muy rápidamente:

Marian: Te amo, amo tus reviews largos, déjame todo lo largo que quieras, pero este te lo contesto en privado, you know I'm busy ToT

RivaiFem: Ya tu sabeh! X'D no hay buen drama sin problemas buajaja. Me haces sonrojar con tus palbras uwu~~ Besitos :*

Pamela3: Jajaja tranquila, espero que con este no te hayas caído de la cama x'D

Frozen muse: Pa que veas que un pic nic se puede poner bueno ;) Y pues ya viste, Erwin todavía tiene que sufrir por la gente mierda, pero a poquito va comprendiendo que para Levi eso no tiene importancia :D

Fanny: ¿Dime tú yo que tengo en contra de los besos? ¿Anteriormente que he hecho? No recuerdo jajajaja. Todo mundo me dice que le preocupa que ya sean novios, y con razón! que todos mis fics siempre se tratan de que no tienen una relación hasta el final, y quise esta vez aventurarme a escribir más sobre la relación que sobre el enamoramiento, espero que me salga bien. Y sí, yo ya lo había dicho, pero a mí me mata el bottom Erwin así que, le tocó jajajaja. Muchas gracias como siempre, ¡te adoro! uwu

KatherineCV: Me hace feliz saber que logré alegrarte aunque sea un poquito con mi historia. Muchas gracias como siempre por tus hermosas palabras! :*

Kathy: Me encanta cómo te refieres a Levi como un caballero. Sí definitivamente así quiero que luzca en este fic. Gracias!

Harumi: Muchas gracias por tus palabras y por seguir mi fic, me alegro que personas como tú y tu hermana lo lean porque saben apreciar los pequeños detalles, como el hecho de que lo puedas relacionar con situaciones de la vida real . Saludos!

Suethulhu: Ahora no todo es miel sobre hojuelas xDDDD Buajajajaja. Haces bien en no tener face, te consume la vida lol. La foto de perfil, me la dibujó una de las chicas que siguen mis fics, morí cuando la vi y simplemente tuve que ponerla en el perfil de la página :) Por cierto, te mandé un privado y espero me puedas contestar, porque realmente me gustaría saber cómo encontrar ese blog. El Erwin on Ice, fue un capricho xDDDD… Besitos!

Itoshikiremina: Te doy la bienvenida al fic, realmente no recuerdo haberte visto antes, sino me disculpas pero mi memoria es muy mala.. Gracias por tomarte el tiempo de comentar. Erwin es mi personaje favorito de la historia, y me pareció buena idea abarcar esta temática con él. Sí con lo de Erwin siendo OoC, pues eso está de advertencia desde el principio del fic, aquí él aún no puede ser el tipo confiado y con determinación que es, ya que para mí sería poco realista que mágicamente se olvide de sus complejos, solo porque hay gente que lo ama. Para que sea real, todo debe llevar un proceso, y sí lamentablemente tuve que suprimir mucho de la personalidad canon de Erwin, por no decir todo. Pero de vez en cuando se le sale lo que realmente es, espero que lo hayas podido captar. Gracias de nuevo.

¡Gracias por leer! Y por tenerme paciencia, y disculpen los errores, pero me tomé un tiempo libre para terminar el capítulo (en lugar de estudiar YOLO) y no me dio tiempo de editarlo demasiado.

Por favor, háganme saber qué les pareció, es muy importante para mí.