No juegues con mi libertad
Los personajes son de alguien maravillosa, que se apellida Meyer, la historia es mía, igual que algunos personajes... No permito copias o modificaciones.
Capitulo Beteado gracias a Pichi Lg (Betas FFAD. groups/betasffaddiction/)
-El brindis-
Está científicamente comprobado que todo lo que sube tiene que bajar…
Viernes por la tarde y la empresa ya estaba casi vacía. Edward en su oficina pensaba en Bella, algo había en ella que lo ponía de malas.
—¿Por qué estoy comportándome de una manera tan infantil? Cada vez que estoy frente a ella me comporto como un estúpido idiota.
Sin pensar muy bien que hacía se dirigió hasta la oficina de Bella. Todo estaba en silencio. —Tal vez aún esté en su oficina. —Pero no tuvo suerte, la puerta estaba cerrada con seguro. Estrelló su puño contra la pared para liberar un poco la frustración que estaba sintiendo.
Desde el incidente de la mañana no la había visto nuevamente ya que el señor McFarland sostuvo una reunión con ella donde explicaba los pormenores del contrato entre ambas partes. Antes de salir, detuvo el coche en la portería y preguntó al vigilante por ella.
—Se fue temprano señor. Salió al medio día, iba siguiendo el carro de un señor y después de eso, no regresó.
Retrocedió el coche y se dirigió a su oficina, revisó en la base de datos de la empresa pero no la habían actualizado aún, así que se dirigió hasta Recursos Humanos y buscó en el archivo hasta que encontró su ficha; anotó su dirección y teléfono, y también tomó nota de la empresa inmobiliaria donde había trabajado, quería investigarla para obtener más información de ella.
Vio la hora, aún era muy temprano para ir a su cita de los viernes en el gimnasio, así que fue hasta su departamento a cambiarse la ropa, salió del edificio y manejó sin un rumbo en específico. El gimnasio no estaba abierto a esa hora. —¡Demonios! Creo que ella está volviéndome loco… ¿Cómo diablos llegué a su casa?
No fue consiente de dónde estaba hasta que vio el auto de Bella dentro de la casa, estacionado cerca de la puerta principal.
Mientras tanto, dentro de la casa, Bella estaba en su habitación cambiándose de ropa porque iba a salir nuevamente.
—¿Vas a salir? Creí que invitarías a Billy a la casa para comentarle lo de tu renuncia. Por cierto, ¿cómo estuvo?
—Sí, voy a salir. De hecho, ya voy un poco tarde, y no he hablado con Billy todavía, no estoy loca para invitarlo a la casa, eso es correr el riesgo de que Charlie y él tengan un roce y prefiero evitarlo. —Vio como Beth bajaba la cabeza un poco decepcionada. —Pero si quieres que lo llame y lo invite a que venga más tarde pues… ¡Elizabeth Flint! ¿Cuándo vas a hacer de Billy mi nuevo papi?
—¡Isabella... respétame! No te metas en tema de adultos… Y, no me desvíes del tema, ¿cómo fue tu renuncia?
—No hubo tal.
—¿Qué dices?
—Que no renuncié nana. Bueno, mejor dicho sí, pero luego resultó que no.
—Explícate.
—Nana, ahora no tengo tiempo. Prometo contarte todo cuando vuelva, ¿sí? Solo te adelanto que no estoy desempleada. —Tomó su bolso y bajó rápidamente las escaleras.
—No te entiendo nada. Por favor, llega temprano para que hablemos.
—Sí, prometo llegar temprano, voy a verme con Jasper.
—¿Jasper Coleman? ¿El ex novio de Caroline? ¿Qué no estaba de viaje?
—Sí, pero ya regresó, y al parecer ya son novios otra vez o bueno, al menos eso piensa Caroline. Si me necesitas llamas a mi celular. —Beth estaba al pie de las escaleras, dio un beso en la frente de Bella y la abrazó, justo en ese momento entraba Renée.
—Isabella, pasan los años y no pierdes esa mala costumbre de mezclarte con la servidumbre.
—Renée, no estoy de humor para pelear contigo, y deja en paz a Beth.
—Cariño, no discutas por mí… ¿Desea algo de cenar, señora?
—Sí, una ensalada de frutas estaría bien. Súbelo a mi habitación.
Antes de salir, Renée habló nuevamente. —¿A dónde vas con esa ropa? Creí que ya habías aprendido a vestirte medianamente decente. —Llevaba un pantalón negro, camisa de tirantes gris, un pequeño chaleco manga larga color negro, y sus tan adoradas Converse.
—No creo que te importe a donde vaya, más bien deberías dejar de estar pendiente de mí, tanta preocupación va sacarte muchas arrugas. —Se marchó sin darle tregua para que respondiera, sabía que tocando el tema de las arrugas bastaba para apaciguarla, ya que Renée gastaba una fortuna en inyecciones de bótox y tratamientos antienvejecimiento.
Partió en su auto rumbo al lugar en donde se vería con Jasper. Edward la vio salir de la casa y, en seguida corrió hasta su auto para no ser visto.
—¡Pareces un chiquillo! Se ve tan distinta con esa ropa… parece una adolescente.
Su celular comenzó a vibrar, era Tanya pero no quiso contestar así que desvió las cuatro llamadas e ignoró el centenar de mensajes que recibió de ella, para no perder de vista el carro de Isabella.
—¿Tanya, otra vez? No quiero hablar con ella ahora… La siguió hasta que la vio detenerse en un pequeño parque, no muy lejos de su casa—. ¿Qué hará aquí —Se estacionó en un lugar apartado y la siguió a una distancia considerable. Durante el camino no perdía de vista su trasero—. ¡Vaya Swan! Parece que sabes mover lo que tienes. —Bella apresuró el paso cuando vio a Jasper, corrió hasta él y se arrojó a sus brazos, ya que siempre fueron buenos amigos.
—¡Jazz!
—¿Y ese quién es? —Se escondió en un arbusto que estaba cerca de ellos—. ¿Será su novio? ¡Maldición!
—¡Bella! ¿Cómo has estado? Déjame verte. —Cuando se separaron, Jasper alzó la mano de Bella para que diera una vuelta sobre sí misma—. Estás hermosa, como siempre. Me hiciste mucha falta.
—Y tú a mí, Jasper. Yo estoy bien, ¿y tú? ¿Ya te organizaste otra vez en la ciudad?
—No, no he tenido tiempo. —Se sentaron en una banca cerca del arbusto donde estaba Edward.
—Supongo que Caroline no te ha dado tiempo. Por cierto, ¿dónde piensa que estás en este momento? Porque supongo que no sabe de este encuentro, ¿me equivoco?
—No te equivocas. Piensa que estoy en el súper comprando comida para llenar mi despensa. Ella tuvo que ir a su casa porque su hermana llamó, al parecer algo de un desfile que se atrasó por unos días o algo así; no quería ir pero yo insistí. Fui a visitar a mis padres y a mis hermanos, y también te llamé para saber qué te ha dicho Caroline sobre nuestra relación.
—Me sorprendió que me llamaras. Yo he estado tratando de comunicarme contigo las últimas horas pero no puede… Jasper, ¿por qué volviste?
Edward seguía observándolos. —¿Quién será? No se besaron, así que tal vez no son novios… ¿Pero, por qué lo abrazó con tanta efusividad? —De nuevo su celular—. ¡Demonios, Tanya! —Se escondió detrás de un árbol, algo lejos para no ser escuchado.
—Tanya, estoy ocupado, ¿qué quieres?
—¿Qué quiero? ¿Saber en qué maldito lugar estás Edward Cullen? ¡Llevo más de una hora esperándote en mi casa! —Había olvidado que tenía una cita con ella, se suponía que esa tarde se la llevaría a la cama.
—Tanya, estoy en algo importante, no me sigas esperando. Adiós. —Tanya siguió hablando desaforadamente pero no le dio importancia y colgó. Con mucho cuidado regresó al arbusto donde se escondía; Jasper estaba aún callado viendo al piso meditando su respuesta.
—Volví porque terminé mi especialización Bella, no puedo pasar toda la vida huyendo de Caroline. —Respiró profundo mirándola fijamente esperando su reacción.
—Lo sabía.
—¿Qué sabías?
—Que tu regreso no estaba vinculado a la relación que tuvieron. ¿Le dijiste?
—No, y no sabes lo mal que me siento.
—Déjame ver si entendí… Volviste pero no por ella… Sé que es algo indiscreto pero anoche… ustedes… ya sabes.
—¿Te refieres a…si nos acostamos? —Bella solo asintió con la cabeza.
—Sí.
—¡Mucha pena y poca vergüenza! ¿Cómo pudiste acosarte con ella? Eso solo va aumentar su ilusión, hace mucho tiempo que no la veía tan feliz. ¿Sabes lo que significa esto para ella? ¿Hasta cuándo vas a mantenerla engañada?
—No la estoy engañando, Bella, es solo que… —Respiró profundo—. Tú, más que nadie, sabes cómo es Caroline, y lo insistente que puede llegar a ser; llega un momento en el que no puedes negarle nada, y cuando caes en cuenta, ya estás en medio de ese huracán en el que ella se convierte.
—Sé que tienes razón, pero debiste detenerla. Para empezar, no debiste avisarle que regresabas, ni que se encargara de preparar todo a tu regreso. ¿Cuándo piensas hablar con ella sobre esto? Debes estar consciente que va ser algo devastador para ella.
—¡Lo sé Bella, lo sé! ¿Crees que ayer en la noche no me sentí como una mierda cuando llegué a mi departamento y vi todo lo que había hecho? ¿Cómo decirle que no? Simplemente no pude.
—¡Pues debiste haberlo hecho!
—Bella, las cosas no son tan fáciles. Cuando iba camino a mi apartamento pensé que tal vez en este tiempo Caroline había cambiado, pero me ayer me di cuenta de que sigue siendo la misma niña inmadura y caprichosa de siempre, y continuar con esta relación sería volver a lo mismo de antes. No quiero cometer el mismo error.
—Eso debiste pensarlo anoche mientras la metías en tu cama, así que ahora no me vengas con el cuento del arrepentimiento.
—No me digas eso, sé que lo de anoche no debió pasar. Necesito que me ayudes con esto, la verdad no quiero lastimarla más.
—Está bien, déjame ver qué puedo hacer pero no esperes que tome partido hacia ti; debes saber que siempre, y por encima de todo, la protegeré a ella. Tienes que actuar con mucho tacto porque Caroline está empecinada con su relación, así que no lo tendrás tan fácil. —Respiró profundo, no quería ver a su amiga sufrir—. Me decepcionaste mucho Jasper, nunca pensé que… ¿Cómo pudiste hacerle esto a Caro después de todas las cosas que han pasado entre ustedes?
Jasper en seguida tomó sus manos, estaba desesperado, no quería que Bella cambiara su actitud hacia él.
—Bella, por favor, perdóname. No quise hacerlo, sé que lo de anoche no debió pasar.
Edward estaba más cerca, pero solo escuchó lo dicho por Jasper. —¿Lo de anoche? ¿A qué se refiere? ¡Demonios, no logro escuchar bien! —No se había dado cuenta de que estaba muy cerca de un montón de hormigas que lo picaron fuertemente por todos lados. Tuvo que alejarse para sacudirse—. ¡Malditas hormigas! ¡Auch!
Cuando regresó, ya se estaban alejando para marcharse. Vio cómo se despedían y aprovechó para salir de su escondite. No pudo seguirlos así que se quedó solo en el parque. —¿Y, ahora qué hago? —Algunas ronchas ya se divisaban en su piel. Un rato después conducía hasta el gimnasio, sintiéndose derrotado y un poco idiota.
Mientras tanto, Bella llegaba a su casa muy decepcionada de Jasper. Intentó comunicarse con Caroline pero su teléfono estaba apagado. En la cocina, Billy conversaba amenamente con Beth.
—¡Hola! ¿Interrumpo?
—No cariño, ven a conversar un rato con nosotros.
—¡Qué bueno que llegas, Bella! Así podrás contarme cómo te fue en tu primera semana. Sé que tu jefe es bastante fuerte, cuéntamelo todo.
Bella, quien hasta ahora no había emitido palabra, se debatía entre contarle la verdad o no. —¡Dios! ¿Ahora que le digo?
—Bien. Ya me di cuenta de que el señor Cullen es un tanto difícil, pero espero poder soportarlo.
—¿Ya te adaptaste?
—Sí. El primer día algunos empleados estaban un poco renuentes a mi presencia pero con los días todo fue cambiando.
—Y supongo que ya conociste a Tanya.
—Sí…por desgracia… Sí, la conozco. ¿Por qué la pregunta?
—Por nada en especial, solo que esa chica nunca me agradó, ten cuidado con ella.
—¡Sí, claro! Como si tuviera pensado hacer amistad con ella… No te preocupes, me mantendré alejada de ella, sé que no le agrado.
—Bueno, de igual forma quiero que tengas cuidado. Ahora, dime, ¿tienes planes para mañana en la tarde?
—No. ¿Por qué?
—Es que mañana es el aniversario de bodas de Carlisle y Esme, y como somos amigos desde hace mucho tiempo, no puedo faltar.
—¿Quiénes son Carlisle y Esme?
—Los padres de Edward, ya les he hablado de ti y tienen muchos deseos de conocerte; así que me pidieron que te invitara para que fueras mañana. Van a hacer un pequeño brindis.
—¿Qué? ¿Por qué yo?… No puedo… No quiero, va a ser muy incómodo. ¿Para qué dije que estaba libre? —Bella de inmediato vio a Beth buscando algo de ayuda, pero ella, por su parte, prefirió mantenerse alejada—. Billy, te agradezco la invitación pero…
—Pero nada, Bella. Los padres de Edward tienen muchos deseos de conocerte, no puedes hacerle ese desaire a ellos, ni a mí.
—¿Deseos de conocerme? ¡Ah! Definitivamente hay alguien en mí contra allá arriba. Pero…pero… porque mejor no llevas a Beth, ella de seguro estaría encantada de acompañarte. ¿No es así, nana? —Miró a Beth de forma suplicante.
—No puedo, cielo. Recuerda que mañana es mi día libre y quedé de ir a visitar a mi hermana.
—¡Lo dicho! Alguien está en mi contra allá arriba.
—¿Está pasando algo que no me quieres contar? ¿Están ocultándome algo ustedes dos?
—No es nada, Billy. ¿Qué te hace pensar eso?
—Lo pienso porque no entiendo por qué estás poniéndome peros para ir mañana al brindis.
—Es que se me hace un poco raro asistir al brindis de aniversario de los padres de mi jefe, eso es todo.
—Cariño, no te preocupes por eso. Mañana no irás como una empleada, irás como mi acompañante; además, ellos mismos me pidieron que te invitara.
—Sé que voy arrepentirme por esto que voy a decir... Está bien. ¿A qué hora pasas por mí?
—¡Maravilloso! Paso por ti a las seis.
—Mañana va ser un día largo… muy largo. —Se despidió de Billy y subió a su habitación. Esperó hasta que Beth subiera, y su expresión era reprobatoria.
—Bella, ¿te sientes perdida, cierto? Tienes tanto miedo al señor Cullen que cuánto más tratas de alejarte, el destino más se empeña en llevarte a él.
—No sé, nana, no sé. No puedo entenderlo, un día me manda flores, y el siguiente se porta como un patán.
—Querida a los hombres no hay que entenderlos. Solo espero que con el tiempo tus ideas se aclaren y logres estar preparada frente a él. Cuando estás enamorada le das el poder a esa persona de destruirte, y yo no quiero eso para ti; ya te vi así una vez y no quiero volver hacerlo. —Bella sabía a qué se refería e inmediatamente se refugió en sus brazos.
—Yo tampoco nana. Todos los días deseo poder devolver el tiempo y no hacer esa llamada aquella noche… Todo hubiese sido distinto si yo… —Un gemido lastimero le impidió seguir hablando.
—Shhh… tranquila hija. Ya no hablemos de cosas tristes, más bien dime qué noticias trajo el joven Jasper, Caroline se veía tan feliz y risueña.
—¡Ay, nana! Esos dos me van a provocar muchos dolores de cabeza.
—¿Por qué dices eso? Si él regresó fue por ella, ¿no?
—No, nana. Regresó, sí… pero no con las intenciones de volver con Caro, y lo peor es que Jasper no tuvo el valor de decírselo anoche, más bien alentó su locura.
—¿Pero algo se puede hacer, verdad? Ellos ya tienen tiempo juntos y de seguro podrán arreglar las cosas. Además, yo en su lugar tampoco le hubiese dicho nada, se veía tan feliz.
—Pero eso no significa nada en este momento, Jasper está muy decidido. Anoche flaqueó en su propósito, y con eso solo hizo que Caroline aumentara sus aspiraciones con respecto a su relación. Estoy segura de que ella no lo aceptará tan fácil.
Esa noche volvió a soñar con él. Era un sueño extraño, Edward estaba frente a ella pero no la miraba, trataba de hablar pero su voz no salía, gritaba pero ni un sonido salía de su boca.
Se despertó agitada por tanto luchar por gritar. Era muy temprano y todo estaba en calma, parecía que todos estaban aún dormidos, así que fue a la cocina y tomó unas galletas hechas por Beth, queriendo calmar su ansiedad, pero no fue posible. Subió de nuevo a su habitación y se recostó en su cama viendo al techo. —¡Dios santo! No he decidido que me pondré.
Rápidamente corrió al baño a ducharse y en menos de media hora ya estaba lista para ir de compras. Un pequeño short, sandalias bajas y abrigo eran suficientes para estar cómoda en un día de compras.
—Buenos días, hija. ¿Cómo amaneciste? ¿Vas a salir?
—Buenos días, nana. ¡Qué bueno que llegas! Sé que hoy es tu día libre y que tienes compromisos pero, por favor, ven conmigo de compras, necesito algo que ponerme para el brindis con los Cullen.
—¿Pero si tienes un closet lleno de cosas lindas? Es solo cuestión de sacar algunas cosas y ver que convine y que no.
—¡Claro que no! Necesito estar perfecta. —¡Ya estoy hablando como Caroline!
—¿Perfecta para quién? ¿Para él?
—¿Qué…? ¿Acaso…? ¡Ah! Mejor dejemos la plática hasta aquí. ¿Vas a acompañarme si o no?
—Claro cielo, vamos. —Duraron toda la mañana en el centro comercial de una tienda a otra escogiendo qué ponerse.
—¿Crees que este sea el indicado? No quiero darles una mala impresión a los padres de Edward.
—Eso sonó como si fueras a conocer a tus suegros…
—¿Ah? ¿Qué dices…? Claro que no, es solo que… son los padres de mi jefe y además, los amigos de Billy, no puedo quedar mal… Entonces, ¿qué opinas?, ¿este?
—Sí, me gusta cómo se te ve.
—Bueno, pues este será…
El resto del día lo pasaron en la casa, Charlie y Renée habían salido y regresaban el lunes después de mediodía, y a Jessica solo la vieron salir luego de que sus padres se marcharan.
::&::
Seis en punto y Bella se contemplaba en el espejo. Vestido corto con aberturas a los lados, color negro en la parte de arriba y fucsia en la de abajo, zapatos negros altos, maquillaje y un peinado sencillo con el cabello hacia un lado. Todo estaba en su lugar. A lo lejos escuchó una corneta, era Billy que llegaba por ella.
—¡Bella estás hermosa! Les vas a encantar a todos.
—Tú también estás muy guapo, Billy. Vámonos ya, que se nos hace tarde.
Durante el camino iban platicando de banalidades así que no prestó atención al camino por donde iban; no estaba muy segura pero parecía una zona muy exclusiva. La casa en cuestión era amplia, con un jardín lleno de flores, había algunos coches afuera, y se escuchaba algo de música.
Al bajar del auto lo buscó con la mirada pero no se veía por ningún lado. —Tal vez esté adentro… —Pensó, y siguió echando un vistazo, pero no se percató que en su dirección venía un chico moreno, de cabello negro, ojos expresivos y sonrisa casi perfecta. —¿Y este que hará aquí? ¡Ah! Debe ser invitado de Edward pero, ¿por qué viene hacia acá? —Se aferró al brazo de Billy buscando protección.
—Qué bueno que apareces muchacho. ¿Cómo has estado? —Con el brazo libre, Billy abrazó a Jacob, bajo la mirada atónita de Bella—. Jake, te presento a Isabella, ¿la recuerdas?
—Claro papá, ¿cómo no recordarla si hablas tanto de ella?
—¿Papá? ¿Le dijo papá? —Con una sonrisa, que a Bella le pareció sincera, Jacob ofreció su mano para saludarla—. Un placer conocerte al fin.
Con una tímida sonrisa solo asintió y respondió un casi inaudible "hola".
—Bueno, entremos. Oye hijo, ¿no es una preciosura esta niña?
—Sí papá, es hermosa, más de lo que siempre dijiste. —Para cuando entraron a la casa, ya estaba totalmente roja.
La casa era hermosa, los invitados estaban esparcidos alrededor de ella. Se dirigieron hasta el patio trasero donde se celebraría el brindis. A Bella le encanto toda la casa, lo más destacado eran los grandes ventanales y la calidez que en ella se respiraba. Saludaron a varias personas, las cuales Bella no conocía, se sentía un poco incómoda yendo de aquí para allá sonriendo como muñeca en exposición.
—¿Bella quieres acompañarme a saludar a los Richards? —Vio hasta donde se encontraba el grupo en cuestión y era un montón de viejos aburridos que de seguro no quitarían sus ojos de sus pechos.
—No, mejor ve tú, yo voy a buscar algo de tomar. —Y se dirigió hasta la barra. Desde la graduación no tomaba, no tenía ganas de hacerlo, así que solo pidió un refresco pero como el sonido estaba un tanto cerca del barman, este no alcanzó a escucharla por lo que decidió inclinarse un poco para llamarlo.
—No deberías hacer eso con un vestido tan corto, Isabella… —Jacob estaba justo detrás de ella, y la miró de arriba hacia abajo, varias veces.
—¿Y tú qué haces ahí parado mirando donde no debes?
—¿Yo? Nada… solo pasaba por aquí y te vi sola, quería pedirte disculpas por fingir frente a mi padre que no te conozco, pero supuse que explicarle los pormenores que rodean las circunstancias en las que nos conocimos no te agradaría.
—Está bien, no te preocupes. —Le dio la espalda para hablarle al chico que servía las bebidas.
—Bella, por favor, discúlpame. Nunca fue mi intención jugar contigo o con tu amiga, lo que pasa es que…
—Lo que pasa es que tu amigote estaba muy aburrido y quería alguien con quien divertirse, ¿no?
—Eso no era lo que iba a decir. Sé que Edward es un patán pero su intención tampoco era lastimarte.
—No. ¡Solo quería usarme como juguete esa noche! —Estaba comenzando a enojarse y a subir un poco la voz—. ¡Debo calmarme! Este no es el momento. —Respiró profundo y siguió— ¿Sabes? Es mejor que dejemos este tema hasta aquí y sigamos actuando como si no nos conociéramos.
—Está bien. ¿Te molesta si nos sentamos? —Iba a decir que no, pero Jacob adivinó su respuesta y se apresuró a hablar nuevamente—. Sé que no te agrado pero míralo de esta forma, el jardín está lleno de personas de las cuales solo conoces a dos, una está hablando con los Richards, quienes no pierden oportunidad de hacerle insinuaciones a chicas lindas como tú, y la otra soy yo, así que no tienes muchas opciones, dame la oportunidad de demostrarte que no soy tan malo como crees.
¿Qué otra opción tenía? Pues no muchas, así que charlaron de trivialidades un buen rato. Bella le preguntó por su hermana, Malory, hacía mucho tiempo que no la veía, y él le preguntó por Caroline. Ambos se olvidaron por un momento de lo que había pasado anteriormente. En varias ocasiones sonreían genuinamente pues la plática entre ellos fluyó bastante rápido.
—¡Jake, qué buena compañía tienes! —Ambos voltearon y era Emmett que estaba de la mano con una mujer rubia, bastante hermosa, con porte de modelo.
—¡Emmett! ¿Cómo has estado? —Como de costumbre, le daba un gran abrazo de oso y la levantaba hasta hacer sonar sus huesos.
—Bien, Bells. Y tú, Jake, ¿qué tal?
—Todo bien.
—Hey, Bella, te presento a mi hermosa princesa, mi modelo particular, Rosalie. Rosi ella es Bella, la chica de la que te he hablado.
—Un gusto, Bella. Emmett ha hablado mucho de ti. —Rosalie era la clase de persona que aparentaba ser fría y déspota pero no era así, Bella se dio cuenta de eso al verla sonreír y abrazarla—. ¡Ah! Miren quien viene ahí.
Todos voltearon para ver quién era, Bella tuvo que parpadear un par de veces para cerciorarse que estaba viendo bien. Dos personas venían entrando al jardín, la chica en cuestión era Alice, pero lo que la dejó sin palabras era el acompañante que era nada más y nada menos que Jasper. Por si fuera poco, detrás de ellos venía Edward, con un traje que lo hacía ver súper sexy, y Tanya, quien vestía un blusón azul con un escote bastante pronunciado, unos leggins negros y zapatos altos del mismo color.
No sabía que la hacía sentir mal, si la presencia de Edward y Tanya o el hecho de ver a Jasper tomado de la mano con esa mujer.
—Y como siempre, la resbalosa de Tanya pegada a los pantalones de mi cuñadito. —Ese comentario hizo que Bella simpatizara aún más con ella.
—¡Alice! Ven a saludar. —Emmett hacía señas con la mano, por lo que ambos caminaron en dirección a ellos.
—Hola hermanita, estás hermosa.
—Hola hermano, Rose, Jake ¿Cómo la están pasando?
Al parecer nadie se había dado cuenta de las miradas entre Jasper y Bella; ninguno de los dos se quitaba la mirada de encima.
—Yo bastante bien Alie, hasta que vi a la perrita faldera de Edward, pero bueno, qué se le va a hacer. Mira, te presento a Bella… es nueva en la empresa.
—Hola Bella. Bueno, yo también aprovecho para presentarles a mi amigo, Jasper Coleman.
—Hola a todos. —Si Bella se sentía mal hasta ahora, lo siguiente que sucedió casi hace que le de un infarto. Jasper le ofreció su mano como si en verdad estuviera conociéndola por primera vez, más no pudo emitir palabra ya que todos comenzaron aplaudir dando la bienvenida a los señores Cullen…
—Gracias a todos por estar hoy aquí, Esme y yo nos sentimos muy complacidos de que estén acompañándonos.
Ambos lucían muy jóvenes y sonrientes, la que supuso era la madre de Edward, llevaba un vestido claro un poco más arriba de la rodilla, y Carlisle, un traje oscuro. Prosiguieron con el discurso, sin embargo, Bella estaba absorta en sus pensamientos. —Tiene otra… eso explica todo. ¿Cómo no me lo dijo ayer?
—Hablemos, necesito explicarte todo. —Jasper trataba disimuladamente de que nadie se diera cuenta de que le hablaba.
—No. Déjame en paz, yo no te estoy pidiendo explicaciones. Ya me has dejado muchas cosas claras. —Se situó más cerca de Jacob.
Billy se dirigía hasta ellos, junto con los señores Cullen, y detrás venían Edward y Tanya.
—Carlisle, Esme, les presento a Isabella Swan es la chica de la que tanto les he hablado.
—Hola, mucho gusto. Felicidades por su aniversario.
—El gusto es nuestro, linda. Espero que Edward te esté tratando bien. —Carlisle apretaba su mano firmemente.
—Sabemos que nuestro hijo puede llegar a ser algo difícil. Así que si sucede algo, tú solo avísame que yo voy y le jalo las orejas.
No pudo evitar sonreír por las palabras de Esme. —Claro, señora.
—Dime Esme, cielo.
—Hola familia. —Edward llegaba y abrazaba a sus padres. Lo vio sonreír de forma sincera—. ¿Swan? No pensé encontrarla aquí.
—¡Isabella! ¡Qué sorpresa! Pensé que este era un evento solo para amigos y familiares. —Tanya se aferraba mucho más al brazo de Edward, y la observaba de pies a cabeza.
—¿Sorpresa? ¿Por qué? A ella sí la invitaron, no como tú, que viniste pegada del brazo de Edward, quien estoy segura te agradecerá cuando se lo devuelvas. —Con una amplia sonrisa, Rosalie hablaba tratando de disfrazar el evidente odio que tenía hacia Tanya. La tensión en el ambiente se hizo notar en seguida.
—Bueno, dejemos de charlar y vayamos a tomarnos una foto familiar, ¿les parece?
—Claro, ma. —Emmett iba regañando a Rosalie por el comentario. Bella y Jacob iban tras ellos y escucharon la plática.
—¿Pero qué pasa, amor? Ella se lo merece, nadie la invitó. Además, sabes que me cae tan bien como un dolor menstrual. ¿Viste cómo veía a Bella? Es una odiosa.
—Sí Rosi, a mí también me cae mal, pero este no es el momento. —Todos los Cullen estaban organizándose para la foto cuando Rose tomo a Tanya del brazo y la apartó.
—¿Qué parte de foto familiar no entiendes?
—Claro que entiendo, cariño. Yo soy como de la familia, llevo muchos años junto a ustedes.
—¡Ja! Hasta donde yo sé, aún no le has hincado el diente a mi cuñado "Cariño", así que cuando eso suceda y vengas con un anillo como este. —Alzó su mano izquierda mostrando su anillo de bodas— hablamos, mientras, te apartas. —Edward no prestaba atención a lo sucedido entre su cuñada y Tanya, sus ojos seguían sobre Isabella.
Jacob no pudo evitar carcajearse.
—¿A ti tampoco te cae bien Tanya? —Bella se encontraba muy sorprendida por su reacción.
—No, nunca nos hemos llevado bien y, como verás, no soy el único. Rosalie la odia, al igual que Alice, y no pierden oportunidad de hacérselo saber. Esme, en cambio, es más comedida y trata de soportarla.
—¡Jacob, Billy! Vengan, tomémonos una foto.
—Ya vuelvo, Bella. —Fue hasta donde se encontraba Edward y se colocó a un lado.
—No me digas que ahora te gusta Swan… Ahórrame la invitación a su matrimonio. —Con discreción y en tono bajo, Edward hablaba con Jacob.
—¿Celoso?... Solo estoy tratando de reivindicarme por lo de la otra noche, aquí el patán eres tú no yo.
Luego de eso, todos, a excepción de Tanya, se sentaron a conversar. Bella simpatizó con Rosalie pero con Alice era un poco más distante, disimuladamente observaba la forma cómo interactuaba ella con Jasper. Quería irse pues, estando frente a ellos, sentía que estaba faltando como amiga. De vez en cuando las miradas entre ella y Edward eran intensas. Nunca cruzaron palabra pero no perdían ocasión de verse.
—Papá, no sabes lo buena que ha resultado Bella en su trabajo. —Emmett aprovechaba la oportunidad para ayudar a Bella, mientras Edward recordaba la amenaza hecha por su hermano días antes.
**FLASHBACK**
—No entiendo cuál es tu empeño con Swan.
—Edward, debes disculparte. Te comportaste como un completo idiota con ella. Tengo la impresión de que entre ustedes pasó algo de lo cual no estoy enterado, pero si es así deja de ser tan infantil y compórtate como un empresario. Recuerda que no estás manejando un carrito de helados sino una empresa bastante grande, deja tus conflictos con ella a un lado y afronta civilizadamente la situación. No quiero tener que presionarte
—Yo estoy afrontando la situación de la forma más civilizada posible. No necesito tus amenazas, ya di una orden y debe cumplirse.
—En cuanto tenga oportunidad, hablaré con papá sobre esto.
—¿Sabes qué? Haz lo que quieras, no soy un chiquillo para que papá este vigilándome y diciéndome qué hacer.
**FIN FLASHBACK**
—No lo dudo, Em. Billy siempre me ha hablado muy bien de ella. Por cierto Bella, esta semana iré a visitarte, si no te incomoda, claro.
—No tengo ningún problema, señor. Me encantaría conversar con usted.
—Esta semana nos hizo una serie de propuestas. Me hubiese gustado que estuvieras ahí, la presentación fue estupenda.
— ¿Propuestas? Me gustaría verlas.
—No es necesario papá. Ya estoy evaluando las ideas presentadas por Swan. —Edward miraba a su hermano con una expresión de "Esta me la pagas".
—No te preocupes papá. Mañana paso por aquí para dejarte los documentos que, estoy seguro, van a encantarte. —Emmett rebatía la expresión de su hermano diciéndole tácitamente "Te dije que iba decirle a papá".
Nuevamente el ambiente estaba tenso, se sentía un tanto culpable por ser, de algún modo, el motivo de las disputas entre los hermanos.
Fue un momento al baño y cuando regresó Alice, Jasper y Edward ya no estaban; al parecer habían salido a tomar un poco de aire. Algunos invitados bailaban y Emmett aprovechó la ocasión para llevar a la pista a Rosalie mientras que Jacob bailaba con ella.
No volvió a ver a Edward y a Tanya el resto de la noche, pero no tuvo la misma suerte con Jasper y Alice, esta última lucía cada vez más cariñosa con él. No sabía qué eran exactamente aunque, sin querer, en una de sus idas al baño escuchó una plática en la cocina entre Emmett y Esme.
—¿Ese chico es el novio de Alice? Lucen muy bien juntos. —Dijo un par de cosas más, pero no las entendió ya que Emmett se atiborraba de bocadillos.
—No lo sé. Después de su última decepción amorosa es muy sensible con ese tema, así que he decidido no preguntar y dejar que ella me cuente cuando quiera. Parece un buen chico, ¿no? Debe haberlo conocido hace poco porque nunca la escuché hablar de él.
—Sí, parece un buen tipo, pero eso no es garantía. Toby también parecía bueno y ya vez con lo que salió. Yo tampoco la he escuchado hablar de él pero Rosi me dice que lo ha visto en alguna parte, y a mí también se me hace conocido, solo que no doy de dónde.
—De seguro lo han visto en alguna reunión de negocios. ¡Deja de comer así! Vas a ahogarte.
La noche transcurrió sin ningún contratiempo. Simpatizó mucho con Jake y se dio cuenta que, a pesar de ser amigo de Edward, eran muy distintos. Billy estaba muy feliz con la empatía de los dos.
Eran alrededor de las cuatro de la mañana cuando decidieron marcharse. Edward no apareció más, disfrutaba la velada dentro de la casa, con los demás invitados; excepto una sola vez, pero fue solo para observar a Jasper. Bella pensó que eran celos de hermano más no sabía que lo hacía porque estaba casi seguro de que era el mismo hombre con quien la había visto en el parque.
Estaba parada cerca de la entrada observando unos rosales mientras esperaba que Billy trajera el coche cuando escuchó que abrían la puerta y una voces. Se escondió un poco para no ser vista.
—Gracias por venir esta noche, Jasper. Fue agradable tenerte aquí.
El ver como se miraban entre ellos y se tomaban las manos, la hizo molestar.
—No es nada Alice. Yo también disfruté compartir con tu familia. ¿Nos vemos mañana?
—Y, ¿por qué no más tarde?
—Tengo unos compromisos. Te llamo luego. Adiós. —Se acercó hasta ella y besó su frente para luego dejar un casto beso sobre sus labios, pero Alice tomó su rostro y profundizó aquel beso. Duraron unos segundos abrazados hasta que finalmente Alice cerró la puerta y Jasper bajaba los escalones de la entrada para dirigirse a la calle. En ese momento salió de su escondite para encararlo.
—¡Jasper! ¿Una amante? ¿Es eso?
—¡Baja la voz, Bella, por favor! Mira, salgamos de aquí y te explico todo. —Miraba a todos lados buscando a alguien a su alrededor.
—¡Suéltame! Yo no voy a ningún lado contigo. ¡Eres un cínico! ¿Qué voy a decirle a Caroline?
—No le digas nada. Dame tiempo, ¿sí? Olvida todo esto, no me juzgues sin antes escucharme.
—¿Tiempo para qué? ¿Para seguir mintiéndole?
—¡Baja la voz, alguien puede oírnos! No voy a mentirle, solo quiero prepararla para que acepte que ya no quiero estar con ella.
—Y mientras tanto, ¿qué? ¿Sigo hundiéndome en toda esta telaraña de mentiras? ¿Desde cuándo estás con Alice Cullen?
—No te pido que mientas por mí. Lo de Alice fue algo que llegó de improvisto es… es…
—¡Ya cállate! No quiero seguir escuchándote. —Decidió caminar en búsqueda de Billy cuando Jasper detuvo su caminar tomándola del brazo, fue en ese momento cuando vio todo rojo y le dio una cachetada.
—¡No me toques! ¡Imbécil, mentiroso!
—¿Qué sucede aquí? —Ambos se paralizaron. Detrás de ella se encontraba Edward, quien había presenciado toda la escena entre ellos…
—¡Demonios! ¿Y ahora, cómo salgo de esta?
Nenas espero hayan disfrutado el capítulo...
¿Me dejan Reviews? No lo hagan por mí, háganlo por Edward...!Pobre :( lo atacaron las hormigas...
Gracias a todas por su apoyo, leo cada uno de sus reviews.
y gracias también a mis followers...
**Besitos de colores para todas**
**Recuerden unirse y recomendar a sus amiga(o)s nuestro grupo en facebook, www . facebook groups / 112652795602390 / ahí podrán encontrar imágenes de los capítulos las portadas de cada uno, avisos de actualización y adelantos; También podemos tener comunicación más directa, saludos a todas...!
