-Pedacitos de cristal-
Imágenes 22 y 24 propuestas por Patriot117 y Carrie Summertime, respectivamente
-El árbol de papel y el libro de las ideas-
Kari volvía a casa después de un largo día en el instituto, se había separado de sus amigas un rato antes y había decidido tomar un atajo a través de un parque hasta su bloque de apartamentos. Caminaba sumida en sus propios pensamientos hasta que un trecho más allá vio a su mejor amigo, T.K. El chico estaba de pie frente al árbol más grande del parque, tenía su bloc de notas en la mano pero no estaba escribiendo nada. Sostenía el bolígrafo sobre la hoja en blanco pero sin ensuciarla con ningún trazo. Dudó entre acercarse hacia él o quedarse observándole y, finalmente, decidió que esperaría alejada, no quería interrumpirle. T.K. estuvo contemplando el frondoso árbol un rato más hasta que cerró la libreta y la guardó junto con el bolígrafo en la mochila y se marchó de allí. Kari se quedó con ganas de saber qué hacía pero no se lo preguntó en aquel momento, ni al día siguiente, sino muchos años después.
T.K. estaba sentado en el sillón de su casa, leía el libro que acababa de salir publicado con su nombre en la portada. Se había quedado con un ejemplar de la tirada para poder leerlo tranquilamente, como si fuese un lector más a pesar de que se sabía de memoria todas aquellas palabras. Kari entró en el salón poco después, parecía contenta y se sentó junto a él. Le dio un beso en los labios. Ella había sido la primera en leer el libro e incluso había sido la primera en conocer hacía años, los primeros esbozos y argumentos torcidos de aquel bestseller.
─¿Qué te parece? Me han dicho que el que lo ha escrito es muy bueno – dijo ella con toda la seguridad del mundo antes de sonreír. Él la secundó.
─No te creas, solo se esfuerza por hacerlo bien – ella le apretó la mano con suavidad – Pero, no podría haberlo hecho solo.
─T.K., ¿puedo hacerte una pregunta?
─Claro – dijo él doblando el extremo de la página para poder seguir leyendo en otro momento.
─¿Qué hacías aquel día delante del árbol? – T.K. esbozó una sonrisa, sabía perfectamente a qué se refería Kari.
─Mi madre me contó una vez una historia acerca de ese árbol cuando era pequeño y yo me negaba a aprender a escribir. En aquel momento, no entendía lo importante que sería para mí en el futuro aprender a escribir para poder luego plasmar mis ideas. Un día, me llevó allí y me dijo que aquel árbol era mágico y que estaba hecho de hojas de papel. Esas hojas de papel contenían los fragmentos más bonitos de las obras escritas por los mejores y me dijo que estaría muy orgullosa de mí si algún día un pedazo de lo que yo escribiese se convirtiese en una de las hojas de ese árbol. Supongo que me impactó y a partir de entonces escribir se convirtió para mí en una pasión y cuando me falta la inspiración voy a ese árbol. Lo miro. Y, espero pacientemente frente a él hasta que me viene a la cabeza alguna idea para incorporar a mis libros. Mis libros son libros de ideas y ese es un árbol de papel – terminó él con una sonrisa. Kari parpadeó, la historia le había impactado bastante. Sin embargo, no dijo nada, solo sonrió y apoyó la cabeza en el hombro de su novio mientras éste volvía a sumergirse en las páginas de su libro. Kari no dijo nada porque estaba segura de que las palabras de T.K. ya formaban parte de ese árbol, desde el primer día en que empezó a escribir, porque él era escritor por naturaleza y, para ella, sería siempre de los mejores.
