País: Islandia
Título: Forsíða ( casa )
Resumen: Lo ves marchar, irse dejándote atrás. Os ha abandonado. No sabes como sentirte ahora que estás solamente tú con él en esta enorme mansión. La casa es muy grande, demasiado para dos personas solamente. Diriges tu mirada en él, aquel sujeto que se creía el rey del norte. Lo contemplas, él solo llora en silencio.
Lo ves marchar lentamente, te está dejando atrás. Antes ya habían dos naciones que te dejaron aquí, pero otro se les une dejando solamente soledad. Noruega os a abandonado. Ha dejado la mansión para irse con Suecia y Finlandia. No ha mirado atrás en ningún momento, no se a despedido de ti ni de Dinamarca. Tu corazón duele.
No sabes como sentirte ahora que estás solamente tú con él, aquel país que una vez fue el más grande del norte, en esta enorme mansión. Lo quieres mucho, no por nada es como si fuera tu hermano. Él te encontró entre la nieve y te llevó con los demás. Te cuidó como mejor sabía, te protegió. Os protegió a todos; pero se dejó llevar por la soberbia y el poder. La mansión ahora es demasiado grande para solo dos personas habitando en ella.
Diriges tu mirada en él. No se ha movido en ningún momento desde que Noruega se fue. Está sentado al lado de la puerta, esperando a que suceda un milagro y vuelva. Sabes tan bien como él que eso no ocurrirá, pero soñar es gratis y el lo hace. No escuchas su llanto, pero sabes que está llorando; su corazón, su alma, lloran.
Dinamarca una vez fue el rey del norte, una vez fue poderoso y grande, una vez dio respeto y miedo. Ahora, es solo una sombra de lo que era, pero eso no le hace débil. Si reuniera todas sus fuerzas, Dinamarca sería invencible, pero ahora a perdido todo deseo de pelear; de vivir.
Te acercas a él y le abrazas suavemente. Tienes deseos de llorar igual que él, pero debes ser fuerte. Te duele que no se haya despedido de ti. Dinamarca no te aparta, al contrario, te abraza de manera brusca y fuerte.
-Yo estaré a tu lado, algún día, para prosperar, me iré de aquí. -Le dices. -Mientras, estaré a tu lado apoyándote en todo. ¿Sabes? Llorar no es malo.
Y, de repente, como por arte de magia, Dinamarca comenzó a llorar; y tú, con él.
