Algunos me preguntaron porque no actualice el miércoles pasado… Recuerden, dije que en año nuevo me daría de alta xD y es que aproveche mis días de libertad para hacerme exámenes médicos, pero ya estoy aquí de vuelta. Como dije anteriormente, actualizare los miércoles, aunque algunos sugirieron los viernes. Lo dejo a su elección.

A los que me pidieron un lemon, es muy temprano para ello. Además que Kagome no puede ser tomada por nadie o su aroma cambiaria. Pero ya veremos cómo se desenvuelve todo. Tengan paciencia. DISFRUTEN DEL CAPITULO

Otro dato que cabe resaltar, es que como lo observábamos en el Anime, los viajes en el tiempo no cambiaban los días o las horas. Si Inuyasha viajaba al Tokio actual, era la misma hora y el mismo día que en el Sengoku. Sólo cambian los años.

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PROMESAS

By: Meg_ek

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Declaración de Derechos de Autor: Los personajes de este respectivo anime No me pertenecen.

Datos de Interés

"…"- Lo que dice un personaje

'cursiva' – Lo que piensa un personaje

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Capitulo # 12: El lado oscuro de la Luna

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Una dura noche de invierno,

Cuando la oscuridad parecía durar para siempre

Y el mundo lucia como un sueño perdido.

De alguna forma había recordado esa noche

Quería recordar aquel momento

En otro tiempo

En otro lugar.

Donde nunca hubo un adiós,

Ni razones para lamentarse.

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-.-.-.500 años atrás-.-.-.

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Extinguiéndose en la niebla del olvido, las memorias del pasado cobraban vida, luchando por ser recordadas en un campo cubierto de dolor y muerte, al que llamamos vida.

La hierba crecía alrededor del perímetro que no había sido congelado por la magia del lago, mostrando el transcurrir del tiempo que no afectaba la prisión de hielo. Sin poder evitarlo, comparo la vida del youkai prisionero con la imagen frente a él sin encontrar diferencias. Ojos tan ámbares como el oro, reflejaban un profundo deseo al contemplar con cierta insistencia la figura inmutable de Sesshoumaru, deseando saber que había sucedido hace 200 años. La última noche que vio a la humana, dejando el corazón del Lord en el estado silencioso y congelado que ahora podía ser notado por cualquier ser vivo.

No hubo despedidas, ni un rastro que seguir. Sólo la ausencia y el vacio de la soledad.

-"Shizumaru-san, debería descansar un poco. Mi querida Sango y este humilde monje, podrían ocupar su lugar." – sugirió Miroku acercándose con la cazadora de demonios luego de patrullar las cercanías en busca de intrusos. La barrera que protegía el lago no permitiría que ningún youkai se acercara al Lord, aun así, debían asegurarse de eliminar cualquier testigo que pudiera arriesgar su misión. Ocultar de cualquier criatura la caída del Lord del Oeste.

Sin contestar a la sugerencia de Miroku, el pelinegro aunque agradecía la asistencia, permanecía distante de ellos como si su presencia lo incomodara. Verlos era la confirmación de que todo cuanto creyeron fue una mentira. Y ahora que podía ver la verdad con tanta claridad, sabía que no habría marcha atrás cuando Sesshoumaru descubriera la verdad.

Sangre inocente había sido derramada tantas veces por un secreto, que tenía el único propósito de salvar su propia vida.

Estos humanos eran parte de la vida que Mizuki abandono por ellos. Eran la prueba viviente de que todo cuanto dijo la humana era cierto, aunque fuese imposible de comprobar. Los envidiaba y no podía evitarlo, porque ella regresaría a ellos.

Siguió los movimientos del monje que siempre mostraba una sonrisa amable. Aunque su presencia le resultaba familiar, al mismo tiempo, traía consigo el recuerdo de un fantasma que quiso enterrar por mucho tiempo. No les negaría la oportunidad de estar presentes cuando la miko regresara. Sólo por eso no se opuso a que el monje y la cazadora le colaboraran.

Las visitas eran regulares. Hace pocos días, el pequeño grupo había alertado los sentidos del youkai desatando una pelea que se detuvo en el instante que reconoció el nombre dicho tantas veces por Mizuki. La descripción de cada uno cayó sobre él como un balde de agua fría. El Kitsune de ojos esmeralda y pelaje rojizo que llevaba siempre la piel de su padre fallecido sobre sus hombros. Shippou era su nombre, el único que le fue revelado.

El inuyoukai no tenía dudas sobre las buenas intenciones del humano, había escuchado de ellos como si fueran parte de un mito. Las palabras de Mizuki habían sido justas y sin adornos al hablar de ellos. Sentía que los conocía, pero solamente era un truco de su subconsciente.

-"Como Chuji de las Tierras del Oeste, debo velar por la seguridad y el bienestar de nuestro Lord para garantizar la preservación de su titulo." – respondió cruzando ambos brazos al frente de su pecho, sin abandonar la misma posición en la que había permanecido desde la visita de Irasue y la revelación del estado de Sesshoumaru.

-"No es necesaria tanta formalidad, Shizumaru-san." – ofreció amablemente Miroku notando lo tenso que lucía el youkai. – "Si no lo puedo persuadir de un descanso, entonces permítame acompañarlo."

Sango que hasta el momento permanecía cabizbaja viendo el lago, sintió la mirada de Shizumaru sobre ella y limpio rápidamente las lagrimas que retenía en sus ojos.

-"Kagome…"- susurro Sango sin mirarlo, antes de corregirse a sí misma al escuchar de voz de Miroku que el youkai conocía a su amiga con otro nombre – "Mizuki" – al pronunciar aquel nombre ajeno a ella, mostro el dolor de la ausencia de su hermana en las facciones cubiertas de cansancio y desvelo en su rostro.

Miroku se acerco poniendo una mano en su hombro, alentándola a preguntar aquello que la torturaría si continuaba encerrado en el silencio.

-"¿Cuánto tiempo permaneció con ustedes?" – dijo finalmente viendo el rostro sereno el youkai.

-"Doce ciclos lunares. Era verano cuando desapareció." – contesto mirando a la pareja tristemente, bajando sus hombros llenos de decepción.

-"Han pasado tres desde que ella se marcho." – agrego Sango, acercándose a Shizumaru. – "Cuéntanos sobre ella. ¿Nos menciono alguna vez?" – Dijo ansiosa con cierta impaciencia en su voz y Miroku intervino –"No creo que sea prudente hacer esa clase de preguntas, mi querida Sango."

Cerrando ambos puños en frustración, la cazadora se rehusó a mirar al monje sin aceptar el comportamiento de Miroku. ¿Cómo podía estar tranquilo sin saber de Kagome? Acaso la muerte de Inuyasha no sería la última perdida que sufrirían. ¿Por qué ellos podían ser felices y ella no?

Kohaku permanecía con Rin en el Shiro bajo el cuidado de Irasue, al igual que el pequeño kitsune que sin ninguna explicación, había caído enfermo hace algunos días. Se negaba a ingerir cualquier alimento, Shippou lucia cada día más distante y delgado.

Todos habían perdido algo en la batalla contra Naraku, pero en su corazón, el peso de saber que su amiga parecía ser la única que no merecía una nueva oportunidad de ser feliz, evitaba cualquier deseo de disfrutar de la libertad que habían ganado con sudor y sangre.

-"No es justo" – susurro viendo a Shizumaru con rabia, pero la presión en su pecho y todo el enojo no era en contra del youkai. Kagome le había devuelto a Kohaku, la había salvado de la soledad junto a Inuyasha y ahora tenía a su futuro esposo frente a ella.

-'¿Por qué no está con nosotros?' – Se pregunto sin poder evitarlo. – '¿Merecemos más que ella ser felices?' – Naraku había muerto, pero la sombra monstruosa de cada acto cometido por el hanyou continuaba con vida, como un enemigo intangible e invencible.

Miroku tomo el mentón de Sango obligándola a mirarlo –"Sango, debes recordar que a la Señorita Kagome no se le permitía revelar detalles del futuro." – la cazadora bajo la mirada y el monje insistió alzando su barbilla delicadamente –"Pero eso no significa que nos haya olvidado." – concluyo dejando que la mujer se aferrara a él buscando refugio.

-"Siempre hablaba de ustedes" – al escuchar la voz cargada de un mensaje restaurador, ambos humanos lo miraron expectantes.

Acomodándose para continuar, elegantemente se sentó en el suelo esperando ser imitado. Las mangas de su kimono azul ocultaron las largas manos del youkai con gracia, reposando sobre sus piernas. Su rostro impecable, cubierto de franjas azules muy parecidas a la de Sesshoumaru, parecía esconder secretos debajo de sus ojos y las remarcadas líneas que irregularmente cubrían su frente.

Los minutos pasaron mientras el youkai describía la primera vez que vio a Kagome y la relación entre la humana y el youkai que conocían como el hermano de Inuyasha. Vio sus rostros llenos de emociones, como si no pudiesen creer ninguna palabra y a la misma vez, adoptando cada una como una memoria invaluable.

-"Durante el tiempo que permaneció en el Shiro, solía deprimirse al estar sola. Toga-sama procuraba evitar este estado de ánimo en ella." – narro el youkai sonando mágico, mítico, sobrenatural. Sango y Miroku se acomodaron en el suelo cerca de él, preparándose para compartir las memorias de la misma criatura que todos los presentes extrañaban.

-"Las atenciones de Toga-sama, no eran bien vistas por Sesshoumaru, quien confundía el cariño paternal del Lord, con algo más. Al poco tiempo, Inu no Taisho dejo de insistir en convocar a Mizuki para evitar roces con su hijo, quien poco a poco, iba tornándose más violento a medida que pasaba el tiempo." – Shizumaru cerró los ojos, sintiéndose ajeno a su relato, recordando la noche que distancio momentáneamente a los protagonistas de su historia, provocando a la misma vez, su unión y el mayor dolor de cabeza que Irasue-sama podría tener.

- "La guerra estaba declarada entre el Oeste y las tierras del Este, por lo que Mizuki permanecía en el castillo olvidada en su habitación. Sesshoumaru se negaba a dejarla participar en la guerra e Inu no Taisho no podía darse el lujo de perder a la protectora de la Perla de Shikon." – explico respirando profundamente, sonriendo al ver como Sango se acomodaba y lo veía como un cachorro escuchando las palabras de su madre antes de dormir.

-"Mi deber era proteger el castillo. Y ella siempre estuvo a mi lado en la ausencia de Toga-sama." – dijo con melancolía. –"En las noches, tenia pesadillas que parecían cesar en la presencia de Sesshoumaru, pero él ya no estaba. Así que me ofrecí a acompañarla." – Miroku aclaro su garganta y le dirigió una mirada cómplice que el youkai recibió alzando ambas cejas tosiendo incomodo, Sango gruño golpeándolo en las costillas con su codo murmurando algo como "Houshi pervertido" y alentó a Shizumaru a continuar.

-"Lo único que la reconfortaba era hablar de ustedes. Cada noche contaba una aventura nueva hasta que sus ojos se cerraban del cansancio." – pronuncio siendo iluminado por la luz celeste del hielo, resaltando su cabello negro azulado. –"La cazadora de demonios de amable sonrisa y un corazón valiente, el Monje de manos fáciles pero palabras sabias. El pequeño Kitsune que había acogido como si fuera su sangre y el hanyou que parecía ser un fantasma, robando toda fuerza en su animado relato." – termino Shizumaru notando las lagrimas en el rostro de Sango.

Kirara maulló al instante, acercándose a ellos y Shizumaru asintió contestando la pregunta del mononoke – "También te menciono si deseas saberlo. La compañera inseparable de la cazadora y una buena consejera." – dijo lo ultimo riendo suavemente.

El grupo rio alegremente al ver como la neko inclinaba hacia un lado su cabeza maullando en lo que todos pudieron interpretar como un "¿En serio?"

Shizumaru se dejo llevar por sus recuerdos, contándoles aquellos que merecían ser escuchados. La alegría lentamente fue transformándose en melancolía.

-"¿Sufrió, Shizumaru-san?" – pregunto Sango aceptando a Kirara quien ahora parecía querer fusionarse con sus brazos.

Mirando al cielo, la luna en su forma de cuarto menguante parecía decirle algo. Así como el astro ocultaba siempre una porción de sí mismo, había verdades que debían ser embellecidas para ocultar su lado oscuro y no traer más dolor innecesariamente.

-"Mizuki sobrevivió a través de una época de guerras." – contesto pensando cuidadosamente cada palabra. – "Sufrió como todas las criaturas de aquellos tiempos, de las huellas que deja el hambre y la muerte. Nunca le falto nada, pero se preocupaba por aquellos que eran menos afortunados." – dijo omitiendo muchas cosas para evitar romper aun más el espíritu de la humana que era como una hermana para la miko de su pasado.

Miroku reconocía una mentira cuando la oía, y sabía que había mucho más detrás de cada palabra. No era tiempo para pedir respuestas cuando todo parecía girar sin control, porque la realidad que todos se negaban a aceptar era que, no había garantías de que regresara la misma Kagome que ellos habían conocido.

La cazadora de demonios no pregunto más y Miroku se tranquilizo al sentir como se relajaba abrazando a Kirara. A veces era mejor escuchar la verdad a medias, sobre todo si se trata de una persona a la que amamos. Ninguno quería escuchar sobre cada cicatriz, cada peligro, ni las razones por las que la sacerdotisa no podía dormir.

Habían secretos que deberían permanecer siempre en las sombras, porque quizás, si intentamos descubrirlos, terminaremos perdiendo algo aun más sagrado.

La noche abrigo a los guardianes del Lord del Oeste con una tibia brisa de otoño.

Sango y Kirara dormían profundamente bajo la mirada de Miroku.

-"Kagome-sama fue muy importante para usted" – tentó amablemente el monje acomodando el cabello de la cazadora – "Por el tono de voz que empleo al contarnos de ella, pude deducir que fue mucho más que evasivo en contarnos la verdad" – agrego mirándolo fijamente.

Shizumaru se alejo un poco de las lastimeras llamas de la fogata que el monje había encendido para la cazadora, agachándose para tomar entre sus dedos la tierra que protegía. La dejo deslizarse y perderse en el viento como todo en aquel mundo lleno de muerte y adioses.

-"No sabes lo que estas pidiendo, Monje" – contesto viendo sus manos con consternación.

Miroku se puso de pie quedando a una distancia prudente –"No quiero, pero debo saberlo." – explico pujante, sin aceptar ninguna excusa.

-"¿Por qué?"- pregunto el youkai encarando al humano.

-"Porque debo estar preparado" – respondió con firmeza dejando que el peso de sus palabras cayera sobre él.

Lo entendía, el humano era ahora el líder del grupo y velaba por las necesidades de todos sus miembros. El deber era un caballero sin rostro ni piedad, que exigía las hazañas más crueles e imposibles, haciendo de aquel que lo poseyese, una persona severa y muchas veces solitaria. Debía saber la verdad para proteger a la humana que dormía, de las consecuencias cuando llegara el momento de afrontar las cicatrices que sin duda alguna, cambiarían para siempre a la Kagome que conocieron.

Riendo amargamente, paso una mano por su cabello para liberar la tensión acumulada. El humano seguía esperando una respuesta y ninguna palabra podría prepararlo para reconfortar a un ser que no buscaba una solución.

-"No hay nada que pueda prepararte para la muerte." – respondió el youkai viendo como los ojos del monje se agrandaban en comprensión al ver en la mirada de Shizumaru, una despedida irreparable.

'Porque incluso las estrellas se extinguen en el firmamento'

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-.-.-.700 años atrás-.-.-.

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Las luciérnagas se negaban a abandonar lo que se había convertido en su pequeño escape. El ejército de Inu no Taisho preparaba las provisiones, y aseguraban cada depósito de alimento en el Shiro sin perturbar las labores diarias de los sirvientes. En las tardes era casi imposible ignorar las advertencias de la guerra que se avecinaba. Cada yagura estaba siendo vigilada y supervisada para garantizar la seguridad del Shiro.

Kagome permanecía recostada boca arriba con los ojos abiertos, perdida en sus propios pensamientos lejos de toda la conmoción. Levanto su mano deteniéndola a centímetros de su rostro, viéndola con extrañeza ante la luz tenue que le proporcionaba la chimenea de la habitación. Con la punta de sus dedos, toco temerosa sus labios, donde la sensación cálida de los labios de Sesshoumaru sobre los suyos seguía palpitando.

Los froto suavemente sin poder ahuyentar el fantasma cálido y posesivo de aquel contacto. Un beso urgente y hambriento, impregnado de la esencia indudable del youkai. Sin amabilidad ni ternura.

Y por eso, algo dentro ella quería estallar. En aquel instante, las barreras entre ellos desaparecieron dándole paso a sus deseos. Así era el Sesshoumaru que había conocido en este tiempo, y no deseaba que aquel beso hubiera sido diferente. Estaba cansada de esperar a que Inuyasha la viera como algo más que una amiga.

Cansada de seguirlo ciegamente sin obtener lo único que anhelaba. Una muestra de cariño y aceptación.

Rio sonrojada sintiéndose como la adolescente de quince años que una vez fue antes de caer en el Sengoku a través del pozo. Aquella que no sabía de guerras, ni muerte. Su primer beso se lo había obsequiado a Inuyasha, y este aunque fue correspondido, no estuvo lleno de amor o pasión.

Sólo agradecimiento.

Girando su cuerpo, apoyo la cabeza en su brazo flexionado, recordando los motivos por los que estaba en aquel tiempo. Se encogió escondiéndose en sus piernas, tratando de disminuir el dolor que nacía lentamente en su pecho al recordar a Inuyasha.

Cerró sus ojos llena de culpabilidad.

¿Estaba traicionado a Inuyasha al disfrutar de la compañía de su hermano?

No podía asegurar que amaba a Sesshoumaru, pero deseaba estar a su lado. Podía gritarle, hablar sin parar para obtener una vaga respuesta, pero no importaba.

El príncipe del Oeste para los sirvientes era inalcanzable, inaccesible. Pero con ella, todo era diferente. Intentaba recordar cada detalle por ínfimo que pareciera, cada expresión que para algunos seguía siendo la misma, porque nadie podía ver la naturaleza apasionada del youkai detrás de aquella pantalla que lo protegía de cualquier vulnerabilidad.

Al despertar esa mañana, lo encontró a su lado recostado y no hayo el valor ni las palabras para romper el silencio entre ellos. Sesshoumaru no se mostro incomodo, en cambio, parecía disfrutar de su nerviosismo y del conflicto interno de la confundida sacerdotisa.

-"Mi padre ha ordenado que permanezcas aquí mientras se movilizan las tropas. En este lugar el enemigo no podrá encontrarte con facilidad." – informo el youkai viéndola intensamente.

-"¿Toga-sama sabe que estoy aquí?" – pregunto al instante totalmente sonrojada alejándose de él.

-"Mi padre sabe todo lo que pasa en su castillo" – respondió sin despegar su mirada de ella.

El youkai no sabía si la humana estaba enferma o si podría ponerse más roja si seguía atormentándola. –"Debo marcharme." – dijo poniéndose de pie.

-"¿Regresara?" – susurro Kagome sonando más preocupada de lo quiso admitir.

-"Si" – respondió esperando otra palabra.

Vio a la humana separando sus labios con la intención de hablar, pero se retracto al último momento bajando su mirada igual de sonrojada. Con una sonrisa casi animal se acerco a ella riendo al verla cerrar los ojos por unos instantes esperando a su próximo movimiento.

-"Humana, si los Kamis me hubieran dicho con anticipación que la única manera de silenciarte era besándote, lo hubiera hecho hace mucho tiempo." – susurro cerca de su oído antes de marcharse con el estandarte de victoria, dejando a una miko eufórica gritando maldiciones sobre youkais engreídos con cabello perfecto.

Quería que regresara y gritarle hasta que sus pulmones se quedaran sin aire. Decirle todo lo que se merecía por ser tan confiado. Pero no sabía que haría cuando estuviera frente a ella, porque todo había cambiado.

-'Sólo fue un beso, Kagome. Sesshoumaru no te propuso matrimonio ni durmió contigo' – sonrojándose de pie a cabezas, se corrigió mentalmente – 'Esta bien, lo admito, si durmió conmigo, pero fue sólo eso…' – la sacerdotisa se escondió debajo de las mantas del futon donde permanecía recostada – '¿Y si me besa de nuevo? ¿Qué somos? ¡Deja de pensar en tonterías Kagome Higurashi!' – reprendiéndose a sí misma, gruño dando vueltas sin poder encontrar una posición cómoda.

-"Eres un desastre." – se dijo sintiéndose derrotada por sus propios sentimientos. Sentándose súbitamente, puso una mano en su pecho sobresaltada al sentir la sensación de ser observada. Tuvo que morder su labio inferior para no gritar cuando descubrió a Sesshoumaru parado en el umbral de la puerta.

-"No sabía que los humanos se hablaban a sí mismos. ¿O esta es otra excepción?" – pregunto burlándose de ella abiertamente, y Kagome descubrió en ese momento que prefería al Sesshoumaru del futuro con cero sentido del humor.

-"Creo que si intentara ser menos agradable, no le saldría tan bien." – respondió la sacerdotisa viéndolo desafiante.

-"Te equivocas, no hay nada que deba ser mejorado en este Sesshoumaru." – se defendió en un tono tan serio, que por unos segundos, Kagome no supo que responder.

-"Esta Mizuki piensa lo contrario." – reviro utilizando su manera de hablar.

El inuyoukai juraría que esta era la única criatura capaz de responderle de esa manera innumerables veces sin perder la cabeza. No, necesitaba la cabeza de la humana justo donde estaba para seguir escuchándola y porque no, hacer cosas más interesantes con sus labios.

-"Humana, no intentes imitarme." – dijo acercándose a ella lentamente analizando su reacción.

-"¡No me ordene que hacer!" – respondió sin ceder ante la lucha de miradas.

Apareciendo delante de ella, Kagome abrió los ojos como platos al sentir los labios de Sesshoumaru callando sus reclamos. La sacerdotisa alzo una mano dispuesta a golpear su pecho para alejarlo pero antes que pudiera hacerlo, el youkai la atrapo con la suya recostándola en el piso sin soltarla.

Deseaba sentir más de él, y se lamento cuando sintió la distancia entre ellos. Agitada, se quejo cuando vio una sonrisa en su rostro y giro su cabeza enojada, renuente a mirarlo.

-"Así está mucho mejor" – dijo el youkai viendo los labios hinchados de la sacerdotisa.

-"Si, si… Engreído" – murmuro infantilmente.

-"No poseo la cualidad de la modestia, además, tu respiración y corazón te delatan." – acuso escuchando el ritmo acelerado de su corazón.

-'¡Fantástico! Mi cuerpo conspira para alimentar su ego' – pensó gruñendo lamentándose de lo injusta de su situación. Un youkai podía saber cuándo mentía, ver su estado de ánimo a través del aura y tras de todo, ahora tendría que aguantarse al prepotente de Sesshoumaru orgulloso de ser un gran experto en el arte de besar.

-"Si no le molesta, ¿Podría tener un poco de autonomía?" – indico moviendo su brazo que permanecía sujeto por Sesshoumaru.

-"Por favor" – pidió el youkai llevándola al límite de su paciencia.

-"Por favor, Sesshoumaru-sama" – repitió entre dientes evitando su mirada.

Soltándola, se alejo quedando sentado sin tener una arruga en su kimono. Kagome se preguntaba cómo lo lograba, mientras su yukata era un desastre. Sesshoumaru miraba insistente su hombro y cuello.

-'Un poco más abajo' – pensó el youkai.

Siguiendo su mirada, se dio cuenta que al tumbarla, su hombro había quedado expuesto. Acomodándoselo rápidamente, lo miro sin poder creer en ese lado de él. Después de todo era hombre, la sacerdotisa se corrigió, macho. Pervertido.

-'Mmm… Es una lástima.' – se quejo el inuyoukai mentalmente.

-"Mi padre requiere de nuestra presencia. Debes asistir en tus vestiduras de miko." – explico poniéndose de pie.

-"Los Guardianes estarán presentes." – dijo mas para sí misma que para Sesshoumaru.

Al verlo asentir, se puso de pie tomando la túnica de miko y camino hasta ocultarse detrás de la mampara para poder desvestirse.

-"Sesshoumaru-sama" – lo llamo nerviosa.

-"No debes preocuparte, no puedo ver a través de la pantalla. Aunque no hay nada nuevo que ver." – no podía evitarlo, provocarla era demasiada diversión para él.

Kagome asomo la cabeza viéndolo por unos segundos, y respiro profundamente calmándose. Comenzó a reír repentinamente y Sesshoumaru se sintió incomodo.

-"No creo que usted pueda hablarme de pudor, cuando vuela completamente desnudo en su verdadera forma." – la sacerdotisa seguía riendo imaginándose a Sesshoumaru del tamaño de un perro común totalmente rapado exponiendo sus "cositas".

Termino y camino hasta él notando la mirada asesina bañada en ámbar.

-"Es hora de irnos." – ordeno el youkai caminando en silencio.

-"¿Sigue enojado?" – pregunto luego de minutos de un absoluto silencio.

-"No" – respondió el youkai con una sonrisa sospechosa.

-"¿Es algún método extraño para hacerme sentir mal?" – insistió curiosa sabiendo que se arrepentiría.

-"No" – volvió a responder despreocupado.

Suspirando, dejo caer sus hombros rindiendose y bufo girando la cabeza en un "no me importa" a lo que el youkai sonrió macabramente.

-"Estaba imitándote." – dijo luego de unos segundos tentando la curiosidad de la miko.

-"¿Imitándome?" – pregunto deteniéndose de repente.

-"Si" – fue la respuesta corta del youkai quien siguió adelante dejándola con la incógnita.

-"¡Uy! Ya dígame de una vez a que se refiere" – exigió perdiendo la paciencia.

-"Si con un beso difícilmente puedes expresarte, cuando veas a este Sesshoumaru desnudo en esta forma olvidaras que alguna vez pudiste hablar." - y con esto, el youkai tapo sus oídos al escuchar el grito de la humana que recorrió medio Shiro de la indignación.

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Toga froto sus sienes al oler el aroma de Sesshoumaru sobre la humana.

Él, que podía sentir vagamente su verdadero olor, noto como el aroma de Mizuki estaba saturado y casi oculto por el de su hijo. Debía actuar antes de que el cachorro cometiera una locura que ambos lamentarían.

-"Haz tardado, Sesshoumaru" – dijo Inu no Taisho viendo a su hijo severamente.

-"Toga-sama, creo que debería culparme a mí por el retraso" – intento intervenir pobremente un poco nerviosa al sentir el youki agresivo en toda la habitación.

Fudo y Kazuo no vieron con buenos ojos su intervención.

Un humano no debía interrumpir al Lord del Oeste, debía esperar su turno de hablar cuando fuera requerido.

-"Padre, no volverá pasar." – se excuso Sesshoumaru ante su padre luciendo como el youkai frio y distante que dejo dos siglos en el futuro.

La tensión en el ambiente podía ser cortada con un cuchillo, y Kagome se sintió más insignificante que nunca cuando Toga camino hasta ellos con su armadura puesta. Sabía que esta reunión tenía un propósito.

-"En la mañana partiremos" – declaro Toga deteniéndose al frente de la sacerdotisa.

Sesshoumaru miro a su padre y Kagome en cambio, buscaba en la mirada del príncipe el significado de las palabras de Toga. ¿Por qué Sesshoumaru miraba de esa forma a su padre?

-"Me ordenaste proteger el Shiro" – hablo Sesshoumaru entendiendo a la perfección las intenciones de su padre.

-"Así es" – respondió secamente con la intención de silenciar cualquier objeción por parte de Sesshoumaru.

-"¿He hecho algo incorrecto, padre?" – pregunto dando un paso hacia delante sin revelar emoción alguna.

-"Como heredero del Oeste, debes consolidar tu reputación y garantizar la lealtad de nuestro pueblo" – ordeno elevando el tono de voz para imponer su voluntad.

-"Se hará como ordenes" – dijo antes de retirarse silenciosamente sabiendo que era un tema que no podía ser discutido en la presencia de los Guardianes.

Fudo tiro su cabello hacia atrás, analizando el comportamiento de Sesshoumaru.

El cachorro traería problemas si continuaba apegado a la humana. Aprobando la decisión de Toga de alejarla un tiempo prudente, entendió lo difícil que era como padre negarle la felicidad a su único hijo.

-"Mizuki" – Kagome alzo la mirada sintiéndose sola y expuesta – "Puedes retirarte. Descansa esta noche, mañana será un largo día" – recomendó el inuyoukai dándole la espalda.

Inu no Taisho la vio inclinarse con respeto antes de partir.

No había sido fácil separarlos, pero era lo correcto.

Al retirarse a su habitación, camino esperando a que su hijo se acercara al sentir como era seguido cautelosamente.

-"Sesshoumaru" – dijo Toga un poco cansado.

Dejándose ver, padre e hijo caminaron hasta el último piso del Tenshukaku. Deslizo el shoji mostrando el cuarto lleno de pergaminos y una gran mesa de ciprés japonés. Este era el santuario de Inu no Taisho.

-"No cambiare de parecer" – hablo Toga dándole la espalda a su primogénito.

-"Sera un blanco fácil fuera de las murallas del Shiro" – apelo Sesshoumaru ante la postura de su padre.

-"Yo la protegeré" – respondió el youkai viendo a su hijo.

-"Ese es mi deber" – reclamo sin pensarlo.

-"¡Tu deber con estas tierras está por encima de tu obligación con la humana!" – dijo Inu no Taisho furioso.

Nunca le había contestado a su padre ni discutido una orden.

-"No necesitas de la humana para encontrar al dragón. Estas llevándotela por mi" – lo encaro alzando la voz.

Inu no Taisho permaneció imperturbable ante el irrespeto de su hijo.

-"Por el bien de ambos" – al escuchar la voz de su padre, quiso salir de esa habitación, tomar a la humana y llevársela lejos. Reconocía ese tono de voz, y sabía que ya había perdido toda oportunidad de persuadir a su padre. La decisión estaba tomada y ningún poder sobre la tierra podría alejar a Inu no Taisho de su objetivo.

-"Esta humana no debe ser tomada" – prohibió Toga sabiendo las intenciones de su hijo.

-"Ese nunca ha sido mi propósito" – respondió Sesshoumaru –"Entonces porque deseas conservarla" – pregunto su padre al instante.

-"Porque me complace" – dijo aumentando la ira de Toga.

-"No volverás a verla, por el bien de Mizuki" – sentencio antes de marcharse sin mirar atrás.

Sesshoumaru permaneció estático en el mismo lugar por horas. Había dicho la verdad aunque sonase cruel para su padre. Su única intensión era disfrutar de su compañía, por más egoísta que pareciese.

¿Tomarla?

Al principio se había negado la necesidad de probar sus labios, pero desear a un humano era algo completamente distinto. Ella era diferente, pero seguía siendo humana.

No podía caer tan bajo, no si el producto de dicha unión seria un hanyou.

Por más que desease sentir la piel de la humana bajo la suya, siempre seria eso. Un deseo. Uno que no pensaba satisfacer.

Recobrando la movilidad de sus pies, llego sin darse cuenta a la habitación que compartía con la humana y reconoció de inmediato el olor de su padre en la puerta. Gruño al sentir otro aroma en el aire.

Entrando sin hacer ruido, vio a Kagome de espaldas sin entender porque permanecía despierta.

-"Humana. Falta poco para que amanezca." – dijo tocando su hombro para no sobresaltarla.

-"Lo sé" – susurro en un tono apagado.

Obligándola a mirarlo, se arrepintió al encontrar ojos azules tan opacos y vacios que parecían sin vida.

-"Supongo que nada ha cambiado entre nosotros, Sesshoumaru-sama" – hablo alejándose de él dirigiéndose hacia la puerta –"Sigo siendo solamente humana" – al decir esto, Inu no Taisho descendió del cielo rodeado de una nube de youki esperando por ella.

-"Desconozco que te haya dicho mi padre, pero nada es igual" – le dijo tomándola del brazo.

-"Escuche todo" – Sesshoumaru vio a su padre fríamente sintiéndose traicionado y luego miro a Kagome –"Pensé…" - se detuvo antes de revelar más sus sentimientos.

-"Humana, esto no se trata de amor" – le dijo acercándola a él sin importarle las advertencias de su padre – "¿Acaso me amas?" – pregunto esperando una respuesta.

Kagome sentía su corazón latir tan rápido que dolía. ¿Amaba a Sesshoumaru? No lo sabía, pero en su pecho había un nudo que no la dejaba respirar. Quizás era la esperanza de que un futuro el youkai sintiera un poco de amor por ella si deseaba besarla.

-"No lo sé" – respondió confundida sintiendo el recuerdo de Inuyasha nuevamente sobre su conciencia, repitiéndole lo incorrecto que estaba actuando.

-"Quédate" – ordeno el youkai y Kagome sintió como su corazón se hacía más pequeño.

-"No" – respondió sin dudarlo. Al ver el desconcierto en el rostro de Sesshoumaru, jalo su brazo logrando liberarse, y sin más camino acercándose a Inu no Taisho – "Para usted, soy una posesión, pero para mí… Usted es mucho más" – dijo antes de susurrar un adiós y desaparecer en medio de la noche.

Por alguna razón, las palabras de la humana seguían causando una pequeña molestia en su pecho que crecía a medida que su aroma a jazmines desaparecía. El sol de esa mañana le hizo recordar lo vacio y solo que estaba cuando miro el futon sin encontrarla.

Él era mucho más, esas fueron sus palabras.

Sin entenderlo, la sensación de ser un gran cobarde comenzaba a tomar más sentido en su cabeza. ¿Estaba negándose a si mismo lo que sentía por la humana? El Gran Sesshoumaru no era un cobarde y si deseaba algo, lo obtenía.

La ausencia de la humana le confirmaría sus dudas.

Si podía seguir adelante sin ella, nada cambiaria. De lo contrario, no estaba seguro de lo que era capaz de hacer para mantenerla a su lado. Y esa parte de él lo desconcertaba.

Como la luna en su frente, se preguntaba que ocultaba incluso de sí mismo, y si era prudente aceptar los nuevos sentimientos que habían despertado lentamente en él desde que la humana llego a su vida.

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¡Sí! REVIEW REVIEW xD

Gracias por leer y espero que les haya agradado este capítulo. Recuerden, un capitulo corto y luego uno largo. Quizás demore un poco con el próximo pero intentare ser puntual. Inicie mis clases de verano antes de lo esperado, y aunque es solo una materia, quizás me retrase uno o dos días.

GRACIAS NUEVAMENTE Y EN EL PROXIMO CAP VIENEN LOS AGRADECIMIENTOS¡