Capitulo 11: ¿Vampiro?

Bella POV

Cuando Damon se acercó a besar mi cuello, pude sentir un leve pinchazo, pero luego sentí un gran mordisco… lo alejé, me estaba lastimando, al tocarme noté que sangraba... Entré en pánico, lo miré y su rostro no era igual, tenía los ojos negros y sus colmillos salían de su boca ensangrentada.

Lo empujé y corrí hacia la habitación, tomé la sábana blanca que había sobre la cama y me puse en un rincón tapándome el cuello con las manos, perdía demasiada sangre.

Damon se acercó despacio a mí, se puso su ropa interior, y dijo:

-No me temas Bella, por favor, lo siento, no quise herirte...

Yo asustada le grité:

-Déjame sola, vete por favor…

-Mírame, ¡mírame! no te haré daño, lo juro...; dijo él con suavidad.

Lo miré y su rostro había vuelto a la normalidad, pero no podía entender que era lo que había pasado, estaba muy shokeada como para hablarle.

-Quiero estar sola un momento; exclamé temerosa.

-Te dejaré unos minutos, estaré esperándote en el salón cuando estés lista puedes salir, no te lastimaré; me respondió él con una sonrisa a la cual no sabía si creerle.

Me quedé paralizada por unos minutos, hasta que entendí lo que sucedía... Damon era un vampiro... por eso me mordió, estaba bebiendo de mi, él quería beber mi sangre... ¿Quería matarme? ¿Pero qué estaba pasando?

¿Que era todo esto? Toda esta locura irreal.

Es una locura pensé mientras me vestía para huir a casa.

Salí de la habitación ya decidida a irme, Damon estaba sentado esperando en la sala, con un vaso de Whisky, me echo una mirada y se acerco rápidamente a mí, más rápido que cualquier persona normal, él era mas rápido que cualquier otro ser vivo.

Al principio me asunté, pero luego me puse seria y segura de mi misa y susurre:

-Me iré...

-¿Te irás?; pregunto él mirándome con tristeza y tomo mi mano para colocarla en su pecho.

-Quiero irme...; insistí nerviosa.

-Siente... No me late el corazón, pero cuando estoy contigo siento como si latiera, nunca quise lastimarte...lo siento tanto Bella; dijo con sus ojos llenos de lagrimas.

-Yo no sé qué decir...es que tu...tu eres...

-Sí, soy un vampiro; exclamó.

-Tengo que irme a casa; dije dudosa y sin saber qué hacer.

¿Debía escucharlo? ¿Debía huir?

-Nos veremos pronto ¿verdad? ¿Me llamaras?"; dijo mirándome con esos ojos divinos que hacían que todo lo demás desapareciera.

-Sí; le contesté temblorosa y salí de su casa.

Rápidamente recordé que no tenía como volver, asique Damon tuvo que llevarme en su coche y allí me despedí tan solo con un "Adiós".