N.A. Apenas me voy acordando…
Code Geass no es mio ni me pertenece. Pertenece a Estudios SUNRISE quienes mandaron al diablo todas las buenas oportunidades que dejó R1 por un fanservice (que no desmerece) abusivo e incoherencias ilocgicas en R2 exceptuando los ultimos 5 capitulos.
Yo solo lo uso, deformo, adapto y compongo para darle gusto a mi imginacion torcida.
Como diría ALPHAJACK:
Este capitulo esta patrocinado por:
Leche Pudrimilk. "La leche que hecha a perder a tus niños"
Opening: Forsaken – Within Temptation [url = http ://www .aimini .net/view /?fid=c695DPBZJt7 4y4fmg7Uj]
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Las puertas del cielo se extendían altas frente a él.
Roca sólida, grabada con cientos de líneas de colores y un emblema asemejando a las alas extendidas de un ave.
La obsesión lo había cubierto la primera vez que las vio. Creció mucho mas al saber que detrás de esas puertas un mundo de saber estaba presto para aquel que quisiera entrar.
En conocimiento de una conciencia colectiva.
Tocaba las puertas tratando de sentir algo. Los miembros del culto le aseguraban que solamente los inmortales eran capaces de abrirlas y de entrar en ese lugar. Hablaban de poseedores del Código. De seres que merecían ser adorados, temidos y honrados.
Erick, ansiaba estar del otro lado. ¿Qué maravilloso caudal de saber encontrarla?
Días enteros, tratando de trabajar mientras las puertas lo llamaban, se la pasaba contemplando ese símbolo, esperando a que se iluminara.
Noches enteras, engullendo pastillas que le permitirían seguir despierto aún cuando su cuerpo le imploraba descanso, con las palmas en la áspera superficie.
¿Qué faltaba? ¿Por qué no podía esta allí? ¿Por qué la maquinaria que debía inyectar energía a ese artefacto milenario no funcionaba, pese a sus mejores intentos de repararla?
Cuando había perdido toda esperanza, cuando se resignó a seguir buscando el verdadero significado del saber algo extraño sucedió.
*Lo encontramos.* Un par de voces sonaron en su cabeza.
Asustado giró y vio, frente a las puertas, las figuras fantasmales de los que parecían ser un hombre y una mujer. No podía definir su apariencia. Eran como fantasmas, hechos de humo brillante...
*Al fin, lo encontramos.* Repitieron la voces al mismo tiempo.
Tragó saliva mientras sudaba. Las figuras extendieron un brazo, llamándolo.
- ¿Quienes son? – Preguntó, deseando que no fuera una alucinación producida por 4 días sin dormir y el efecto de las anfetaminas en su cuerpo. - ¿Qué quieren?
*Deseas el saber. Deseas el conocimiento. Deseas el poder.* Las voces repitieron monótonas, sonando ya no como 2 personas, sino como una multitud, hablando al mismo tiempo.*Te lo daremos. Te daremos el saber. Te daremos el conocimiento. Te daremos el poder.*
Erick se encontró con que sus pies caminaban hacia la puerta. Paso a paso. Temblando como un niño.
*Obtendrás el poder. Caminarás entre los hombres, pero serás diferente a todos ellos.*Habló la figura masculina, siendo grande, robusta. De voz majestuosa y autoritaria.
- ¿Qué poder? – Preguntó, tratando de encontrarle forma al "rostro" indefinido.
*El poder de aprender. El poder de crear. El poder de razonar.*Habló ahora la figura femenina. Más alta que él, delgada, casi atractiva. Su voz era melodiosa, confortante. Casi maternal.
- ¿Por qué yo…?
*A cambio de ello, nos garantizarás cumplir nuestro único deseo.* Hablaron de nuevo al unísono mientras el símbolo del Geass de la puerta brillaba poco a poco.
- El poder… el saber… el conocimiento… - Se repitió Erick, cuando sin poder evitarlo empezó a sonreír. – Yo… lo tendré. Todo ello. Yo…
El símbolo comenzó a hacerse más intenso, bañando de una calida luz la estancia mientras otra luz más brillante aparecía en la mitad de la puerta.
Se estaba abriendo.
*Acepta este contrato, y lograras tus ambiciones mas profundas.* De nuevo la voz de la multitud.
Hilos de luz fantasmal, como niebla luminosa, brotó de la abertura. Se acercó a él, se enrolló en sus piernas, subieron por su cuerpo.
Imágenes caóticas brotaron en su mente. Planetas. Gente. Lugares. Animales. Fenómenos. Desastres. Explosiones. Gemidos aterradores. Susurros casi sensuales. Emociones tan variadas que era imposible ponerles nombres.
Dos pares de ojos se abrieron en el cielo. Violetas, azules. Mirándolo con desprecio y con suplica al mismo tiempo. Una torre doble de cuerpos se abrió paso desde la tierra, rompiendo el suelo de roca, para hundirse en la superficie de un planeta en el cielo.
No sabia si estaba gritando. Sudaba. Sus pantalones se sentían húmedos. Los ojos le quemaban, casi queriendo reventarse.
Mascaras brotaron en todas partes mientras decenas de personas sin definir caminaban a su alrededor sin percatarse de él.
*Acepta el poder de los Dioses y conviértete en uno de ellos.*
-Yo… yo…
Entonces todo tomó forma en una imagen tan majestuosa que lo hizo derramar lagrimas de fascinación.
Dos frames negros chocaban sus espadas con estruendo en medio de un cielo lleno de humo. Una ciudad se incendiaba a sus pies mientras en el cielo decenas de explosiones circulares se tragaban todo gracias a su luz rosada.
Un frame negro, iluminando su vuelo con 4 pares de alas doradas como un ángel renegado.
Un frame negro, iluminando su vuelo con 1 par de alas de fuego, envuelto en un aura roja como un demonio arrepentido.
-Acepto ese contrato. – Dijo Erick sonriendo, abandonándose a la sensación de millares de imágenes que entraban a su cerebro mediante sus ojos encendidos.
En algún punto, las figuras de esos fantasmales inmortales sonrieron satisfechos.
Mucho más cuando Erick comenzó a gritar como un demente.
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Inhalando con fuerza Eric Edwards levantó la cabeza de la mesa en la que se había quedado dormido.
La cabeza le dolía, como cada vez que tenía ese sueño desde hace meses.
Frente a él los últimos datos de prueba del generador Valhalla de Nina Einstein destellaban en las pantallas. Había sido un éxito, tal y como se esperaba. No dejaba de impresionarle la enorme capacidad de esa niña al lograr reducir el Colosal Generador FLEDG y simplificar su teoría para ser capaz de instalarlo a maquinas tamaño Frame.
Con él, máquinas como el Maduin Seig, el Crusade y el Grial; obtendrían la capacidad de convertirse en invencibles para cualquier enemigo. Llámese Knight Of Zero… o Rounds, incluso.
Sonriendo, tomó una de las latas de bebidas con alto contenido en cafeína y la vació de un trago.
No había tiempo para dormir.
Invocó más datos de 3 proyectos distintos para que aparecieran en las pantallas de su consola y comenzó a leerlos simultáneamente, buscando, encontrando patrones, analizando errores e imaginando formas de corregirlos.
El era muy diferente a Loyd. Su jefe anterior.
Físicamente podrían parecer hermanos. Delgados, de baja estatura. Sin embargo Eric tenía cabello rubio un poco largo atado en una cola de caballo. Ojos dorados que miraban con intensidad cualquier cosa que entrara en su interés.
Mas la diferencia mayor entre ellos es que Eric no era capaz de crear algo.
Era su frustración. Desde que estaba en Cloucester, cada que tenían que presentar algún proyecto encontraba que su mente estaba completamente en blanco cuando quería hacer algo nuevo. Algo nunca visto, algo revolucionario.
Pero mejorar, modificar, perfeccionar. Era otra cosa.
Podía tomar un proyecto perdido, abandonado desde hace años y en cuestión de semanas tener un prototipo funcional y perfeccionado capaz de sorprender hasta el más exigente juez.
Cuando trabajó con Loyd, se convirtió en una parte importante. El científico "loco" como le llamaban, podía presentar decenas de ideas, todas ellas viables; pero perdía rápidamente el interés en ellas, para dedicarse a lo que se convertiría el trabajo con el cual sería recordado en la posteridad: El Lancelot.
Erick, en cambio, tomaba esas ideas y las desarrollaba. Las mejoraba y actualizaba, resultando en frames que, siguiendo casi la misma línea del Lancelot, también resultaban impresionantes.
Incluso su mayor logro, aquel nombrado el motor de Anti-Inercia, tampoco era su idea. Tan solo era una teoría desarrollada 50 años atrás cuando buscaban hacer naves capaces de salir de la atmósfera terrestre. Y teoría complicada, hay que decirlo. Tan complicada que solo podía explicarse mediante ecuaciones matemáticas, pero en simples palabras, un artefacto capaz de reducir los efectos de la gravedad en maniobras de alta velocidad en las naves y/o frames. Incorporado a una Fortress le daba una velocidad superior a cualquier otra y en un frame como el Tristan… la convertía en, posiblemente, el aparato mas maniobrable que existía en la faz de la tierra. Superando por mucho al mismo Lancelot Albion.
Pero eso, no era lo que el quería.
No, ya no.
Ya no eran cosas que le satisfacían. Encontró con que el desarrollo de frames, aun al presentar sus retos, eran… aburridos. ¿De que servía una maquina que, perfeccionada, no era capaz de evolucionar en si misma? ¿Por qué desperdiciar tiempo y esfuerzos en simples muñecos que solo servían para ser operados por brutos que solo eran capaces de pelear?
Cuando la mente humana era mucho mas grande de lo que se podía imaginar.
Si. Mucho más grande.
Tecleó varias instrucciones, recordando en donde se había quedado horas atrás antes de que el sueño le ganara.
Toromo había sido su hogar durante los últimos meses. Volando varias veces a Pendragon para supervisar las modificaciones e implementarlas a los Frames que necesitaban. Pero desde hacia un par de semanas, era Texas el lugar en donde prácticamente vivía. Enterrado en una cámara especial de la estación que Schneizel estaba construyendo, prácticamente apartado del mundo exterior, tal como lo había solicitado.
Trabajando, desarrollando, aprendiendo, dando forma al arma definitiva que le brindaría al príncipe el poder de moldear el mundo a su voluntad.
Si, mientras él, Erick, obtendría su propio mundo para moldear.
Ajustando las últimas correcciones, ejecutando las instrucciones que había ingresado al complicado instrumento, se puso de pié, caminando con lentos pasos a lo que parecía ser una esfera de vidrio, del tamaño de un balón de básquetbol, en un pilar de metal con decenas de cables conectados a él.
Sonrió, escuchando como el generador incrementaba su potencia, haciendo que los cables parecieran llenarse de energía liquida, alimentando la esfera, haciendo que brillara con un aura apagada de color púrpura.
"Vamos." Dijo. Colocando sus manos sobre ella, abriendo los ojos como anticipándose a… algo. "Un poco mas…"
Un dolor le atravesó la cabeza al intensificarse el aura. Pese a ello, seguía con sus manos pegadas al material. La energía se incrementaba, los cables brillaban a su vez, mientras la energía destilada del sakuradite era consumida una velocidad impresionante por el instrumento.
Entonces… se activó.
Como un remolino de luz negra, giró en medio de la esfera, tragándose la luz en su interior, generando olas pequeñas de luz a su vez, tomando forma, imponiéndose a su misma oscuridad.
El símbolo del geass nació en la esfera, tal como lo esperaba.
- Lo hice. ¡LO HICE! – Gritó, casi como enloquecido.
Podía sentir como el poder en bruto de la esfera brotaba, haciendo que sus ojos presentaran un halo de luz roja. Sentía como su mente trataba de esconderse, como si quisiera huir de esa fuerza tan extraña. Tan solo su inteligencia, su voluntad y conocimiento actuaban como un ancla ante ella. Sin embargo, era completamente inocuo, desde luego, puesto que la energía aún no estaba diferenciada. Aun no estaba programada para alguna actividad en especial.
Tan solo existía.
Tan rápido como se encendió, la maquina se apagó, cuando el suministro de sakuradite cesó. Todo regresaba a la normalidad. Todo seguía tal como siempre.
No. No como siempre.
Las cosas empezaban a cambiar.
- Es… perfecta. – Dijo, regocijándose por su éxito. – La Lanza de Akasha… esta completa.
Giró para ver las puertas que habían trasladado desde Pendragon al Damocles en secreto. Ensambladas con aquellos estudiosos del culto para que permanecieran inalteradas pese a su traslado. Armadas con una devoción propia de monjes piadosos ante el poder de los Dioses, que se guardaba detrás de ellas.
El poder de los Dioses.
Bufó al recordar su reacción cuando Schneizel le explicó el intento del emperador Charles de construir una maquina para matar a los Dioses.
"No existen los Dioses." Había sido su respuesta. "Solo son falacias que la gente inventa para tratar de explicar lo que no pueden entender."
"Eso es verdad." Le había dicho Schneizel. "Pero tienes que reconocer que existen fuerzas en el mundo que aún faltan por ser explicadas. Medidas, entendidas y asimiladas… Si las llegaras a encontrar, ¿lo harías?"
No necesito pensar para ello.
Asimilar conocimiento. Acceder a él. Entender el poder que estaba detrás de esas placas de piedra grabada. Escuchar los cientos, miles, millones de voces que se ocultaban en un mundo que no podía ser explicado con palabras. Ni con matemáticas. Ni con Filosofía. Ni con metáforas.
Y entenderlo pese a todo.
Caminó de nuevo, colocando su mano derecha en la piedra, olvidando por un momento la excitación de recrear un poder arcano con la ayuda de su propio intelecto.
- Destruir a los dioses. Que estupidez. – Dijo por enésima vez al reflexionar en lo que estaba haciendo en ese momento. - ¿Para que cometer la tontería de matar a los Dioses… si puedes tener la oportunidad de controlar su poder?
"Si… controlarlo." Ahora con ambas manos en las puertas, dejó que su frente se recargara suavemente en la rendija que separaba las placas de piedra, justo debajo del ángulo principal del símbolo del Ave del Geass.
- Todo lo que el hombre pueda medir. Estudiar. Entender. Puede ser creado de nuevo por sus manos. – Dijo sonriendo.
Sus ojos encendiéndose, mostrando un par de alas cada uno. Cambiando su color, del dorado al violeta mientras el símbolo de la puerta se encendía a su vez y su cabeza se llenaba otra vez de voces.
- Solo necesito entenderlo más.
Brillaba con más intensidad mientras el saber del conciente colectivo se imprimía en su cerebro, a través de sus ojos.
- Después de ello… cumpliré mi contrato.
Dentro del mundo de C, dos figuras de distinto género sonrieron en aceptación.
Ellos esperaban con ansia ese momento.
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Code Geass AU: The Knights Of Zero
Por Dexter Keppler
Capitulo 11 "¡Tobe Orange!"
"Then I looked at its top sheet, and there was the name -A CLOCKWORK ORANGE- and I said: 'That's a fair gloopy title. Who ever heard of a clockwork orange?' ["Entonces miré la pagina superior, y había un nombre – NARANJA MECANICA – y dije: 'Ese es un titulo bastante raro. ¿Quién oyó alguna vez sobre una Naranja Mecánica?'"]– Alex. En a Clockwork Orange
"El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría." – Isaac Asimov.
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- ¡Espera un momento! – Gritó Kallen, corriendo para alcanzar a Suzaku, rebasándolo y colocándose frente a él para obligarlo a detenerse. – Aún no he terminado contigo.
- Está decidido Kallen. Tú quedas fuera de esto. Acepta las órdenes y ve con Lakshata. El Guren aun necesita más información. – Dijo, tomándola del hombro para con firmeza apartarla de su camino.
- ¿Decidido? ¡Si fuiste tú el que me dejó fuera! ¿Con que derecho lo haces?
- Knight Of Zero. Kururugi Suzaku. Puedes preguntarle a Lelouch cuan es mi autoridad si tienes dudas.
Sin mirarla, simplemente siguió caminando. Todo lo que podía ver ahora era la capa negra ondeando mientras caminaba.
Acababan de terminar la reunión para el… er... ¿Cómo llamarlo?... "Vuelo de prueba del Ashura"
Otra forma de decir Operación de Rescate Secreta "Naranja Mecánica". (Nombre sugerido por Mónica, después de un festival de Cine de Stanley Kubrick… aun trataba de entender que demonios significaban esos monolitos negros…) cuyo propósito era infiltrarse a la base de Alaska. Localizar y recuperar a Jeremiah.
Habían tardado mucho tiempo en localizarla, en especial por los numerosos datos redundantes sobre ella.
En vez de borrar su existencia de los registros, colocar líneas falsas de suministro y todo aquello que normalmente se usaba para ocultar una base; Schneizel fabrico decenas de bases fantasmas alrededor de toda la costa de Alaska. Cada una con su propia carretera de acceso por tierra, líneas de energía, incluso rutas para recibir suministros como alimentos.
"La mejor forma de ocultar algo es a la vista." Fue lo que dijo Lelouch después de casi haberse liado a golpes con Suzaku cuando, por accidente, borró todos los datos que había recopilado durante días… menos uno que no había contemplado.
Arrecife Bigh. En la Bahía del Príncipe Guillermo.
Tenía lógica, una vez que lo pensó.
Un par de años atrás, un superpetrolero que había zarpado de los pozos cerca del estrecho de Bering encalló en ese lugar, derramando más de 41 millones de litros de petróleo. Contaminando cerca de 1600 kilómetros de costas y haciendo una mancha de 3000 Km cuadrados. La zona quedó restringida para toda navegación hasta que pudieran limpiarla… cosa que nunca lo hicieron.
Navegación cerrada, así también como un estricto control para que los "limpiadores" pudieran hacer un trabajo. Era tan obvio… demasiado... que Lelouch golpeó su cabeza en la mesa durante 5 minutos antes de empezar a trabajar en un plan para entrar.
Entrar, ese era el problema.
Sin embargo, después de un par de días, logró tener algo que tenía al menos el 65% de posibilidades de éxito. Una infiltración con los combatientes más hábiles de los KoZ, realizando un simple proceso de búsqueda y rescate…
Los más fuertes de ellos.
Cuando terminó la reunión que indicaba a grandes rasgos el procedimiento de la operación, Kallen se dirigió a las duchas. 12 horas de compartir ideas entre todos, la dejaron más cansada que una sesión exhaustiva de entrenamiento en el nuevo Guren.
Claro, cuando abrió su casillero no esperaba escuchar la voz de Suzaku.
- Solo para dejarlo claro Kallen. Tú no irás con nosotros. – Dijo simplemente.
- ¿Qué? – Giró ella, sorprendida de verlo dentro del vestidor de mujeres (lo cual habría sido suficiente como para ganarse una paliza anti-ecchi), pero más que nada, enfurecida por sus palabras.
La sorpresa y la ira la hicieron quedarse paralizada por un momento, lo suficiente como para que Suzaku saliera del lugar y ser alcanzado por ella segundos después.
No necesitó saber que la decisión fue de él, sabiendo que se quedó hablando con Mónica y Lelouch después de que la reunión concluyó.
- No me vengas con esa tontería. – Gritó… más que nada por dejar salir su enojo.
Después de todo, Suzaku y C.C. eran quienes tenían más "antigüedad" como KoZ... aun si solo era por un par de meses. El poco tiempo que ella tenía como tal, era suficiente para saber que de manera no oficial, Suzaku tenía casi tanta autoridad como Lelouch en determinadas cosas.
- Es una operación delicada. Y no fue una decisión solamente mía. 3 de 5 votos lo decidieron. Simplemente no tienes lo que se necesita para esta misión. Así que es mejor que te quedes en Horai y nos cubras las espaldas.
- ¿Cómo que no tengo lo que necesito? Sabes bien que podría ganarte en este momento y en este lugar. – Espetó, golpeando el piso con el pie, pareciendo un poco infantil con ese ademan.
Era muy diferente a la confundida niña que fue humillada por el y por Mónica meses atrás, al regresar Zero con los Black Knights. Durante todo ese tiempo, con el propósito renovado de hacerse más fuerte para defender Horai, se había ejercitado hasta el desmayo. Aumentando su fuerza, su velocidad, su habilidad para pelear. De hecho en las recientes prácticas como KoZ, quedaba bastante pareja incluso con Mónica, quien en su momento estuvo a punto de matarla en la primera sesión de práctica con los Black Knights.
De hecho, cuando practicaba con Suzaku, sus movimientos eran tan rápidos que quedaban casi igualados.
- Así que no pongas excusas ridículas, y dime la verdad. ¿Por qué me dejas fuera?
- ¿Has asesinado a alguien antes? – Vino una suave voz a su espalda. Giró para ver a Mónica acercarse, igual que Suzaku, embozada en su capa negra de Knight. – No en batalla desde un frame. ¿Sino con tus propias manos?
- ¿A que te refieres?
- ¿Alguna vez has colocado una pistola en la frente de alguien, escucharlo suplicar por su vida, llorar por clemencia y, pese a todo, jalar el gatillo? – Mónica seguramente había escuchado toda la conversación. Caminó directamente hacia ella mientras hablaba, extrañamente seria. Hacia incluso el ademán adecuado con la mano derecha, "jalando" el gatillo imaginario para demostrar su punto.
- Yo…
- ¿Has tenido que abrirle el cuello a alguien con un cuchillo, tan solo para cruzar una puerta? – Esta vez fue Suzaku, casi frunciendo el ceño, mirándola directamente a los ojos.
- ¿Sabes como huele la sangre mientras brota a centímetros de tu cara… has sentido su calor… has oído el gemido de alguien a punto de morir? – Mónica pasó por su lado para unirse con Suzaku, quien daba media vuelta, dejando a Kallen un tanto… asustada.
- Tus manos no están manchadas de esa clase de sangre Kallen. No te arriesgues a eso, por favor. – Esa ve la voz de Mónica fue mas suave, suplicándole que entendiera.
Solo pudo verlos caminar juntos, perdiéndose de su vista cuando giraron en un corredor.
- Tienen razón. – Lelouch la sacó de sus pensamientos. - Lo que deben hacer es muy diferente a volar un farme y destruir otros. Van ha asesinar personas para rescatar solo a una… ¿estas dispuesta ha hacerlo?
De donde salió, no tenía idea. Pero era claro que había escuchado todo.
- Aun así, no es muy diferente a lo que hacemos en un combate. – Dijo Kallen, no queriendo rendirse aún.
- Lo es. En un frame no vez como la carne de tu enemigo se quema… o los escuchas gritar cuando están a punto de morir. Es mas fácil racionalizar los frames como solo eso, olvidando que hay seres humanos dentro. ¿O me equivoco? No dudas en disparar, no dudas de destruir, puesto que son… de alguna manera solo maquinas.
- Lo se… se que hay personas dentro. Que cada Frame derribado significa que he matado a alguien. – Dijo. Mirándolo directamente a los ojos. – Pero es mi deber, mi trabajo. Si no lo hago en ese momento, tal vez en el futuro ellos maten a otros.
- Pero puedes hacerlo ¿cara a cara? En verdad puedes ejecutar a alguien sin dudarlo. ¿Eres capaz de Asesinar, sin dudarlo?
Matar. Ejecutar. Neutralizar. Reducir. Todas esas eran palabras que, en dado caso, significaban lo mismo.
Asesinar también lo era, pero por alguna razón, por si sola tenía un peso mucho mas grande.
Asesinar.
- No lo se. Pero si es necesario…
- Dudarías. Reconócelo. – Dijo Lelouch, sin animo de ofender ni de burlarse. Tan solo para confirmar lo que leía en sus ojos. – Y en una base enemiga, no puedes darte el lujo de hacerlo. Por eso Suzaku me pidió que te dejara fuera. Para que no tuvieras que tomar esa decisión.
"Infeliz." Dijo… sabiendo que, después de todo, lo había hecho por su bien.
- Entiende esto… representa que estarán tomando todo el peso de la operación en sus hombros. En especial lo peor de ella. Deberías agradecérselos… algún día.
Ese "algún día" lo tuvo que añadir al verla no muy contenta por ello.
Aun tenía su orgullo.
- Sin embargo... hay algo que solo tú puedes hacer, que es vital para nuestra pequeña excursión. – Dijo, tratando de cambiar el rumbo de la conversación. En su dedo hizo girar la llave de un frame y se la lanzó.
- ¿Eh? Pero si esto es… - Dijo ella al reconocer la llave que le habían dado.
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Mónica sacó un par de pijamas de Astroboy, Ironman 28 y Gundam del cajón inferior de su vestidor para poder sacar una pequeña caja de madera, con el escudo de su familia grabado en ella.
Con lentitud, sacó una pequeña llave que llevaba colgada en su cuello y la abrió. Varias fotos familiares, cartas y algunos documentos importantes que llevaba siempre consigo. Removió un poco, evitando la tentación de ver las fotos de sus padres, dándole preferencia a sacar un par de objetos alargados, cubiertos de terciopelo negro.
El toquido de la puerta la distrajo, y no estaba segura si habían tocado antes.
- Mónica, ¿estas allí? Soy Suzaku.
- Ah... si. Adelante.
Pese a "vivir" en la misma nave, pocas veces Suzaku acostumbraba entrar a los cuartos de los demás. Por eso nunca dejaba de sorprenderse cuando visitaba a sus compañeros de "trabajo".
Para ser el cuarto de un oficial, era grande. No tanto como la suite de Lelouch, pero sin duda mucho más grande que la del primer oficial. Lo que mas le llamaba la atención era como siempre le divertía encontrar cosas tan extrañas en él.
Postres de series viejas de Mechas, películas clásicas de Ciencia Ficción tapizando las paredes. Un estante completo repleto de figuras de acción, armables, coleccionables (Por un momento se preguntó cuanto le debió haber costado esa figura de Dart Vader, en su empaque original…) Incluso en el escritorio estaba a medio armar el Astraganant que le compró para que le perdonara la vida a Arthur.
Era un poco rara.
- ¿Estas bien? – Le preguntó un tanto preocupado, en especial al ver la mirada un tanto triste en su rostro al observar fijamente los objetos que había sacado de una caja.
- No creí que tuviera que usarlos de nuevo. – Dijo simplemente, quitando el terciopelo y revelando un par de cuchillos en vainas de cuero grueso.
- Ah... esos. – Dijo Suzaku al reconocerlos.
- ¿Sabes? Eres afortunado… 6 meses mas como Round y te habrían asignado a Canadá para este entrenamiento. – Mónica sacó uno de ellos. Poco largo, con la punta redondeada y la parte opuesta del filo dentada.
Giró el arma un par de veces con la mano y en un movimiento fluido lo lanzó. Pese a que las paredes estaban cubiertas de madera dura, se encajó solidamente en ella.
Los Rounds originalmente no eran pilotos. De hecho los Frames eran relativamente modernos, teniendo no más de 15 años. Los Round eran guerreros. Los más capaces, los más fuertes, los mas hábiles, los mas inteligentes. Responsables de demostrar el poderío de britannia.
Por supuesto dependiendo la "moda" de la guerra, era su especialización.
Antes de que existieran los Frames, los Rounds eran reconocidos por su valor en el campo de batalla. La capacidad de comandar tropas, pero particularmente, su poder de pelea.
Marianne por ejemplo, antes de ser el mejor As que los Ashford tenían para el experimental Ganymide, era un excelente espadachín. Una luchadora increíblemente rápida y certera.
Cuando los frames se volvieron las nuevas armas, los Rounds tuvieron que probar sus capacidades de pelea en ellos, convirtiéndose en pilotos de élite.
Pero antes que eso, eran luchadores excepcionales.
El empleo de los Knightmares cambió por completo la formación de los Rounds. Si bien cada uno era capaz de por si solo destrozar ejércitos a bordo de una maquina, fuera de ella algunos eran tan hábiles como cualquier otro soldado. A menos que se les entrenara adecuadamente.
Mónica, debido a su peculiar estilo de pelea a corto alcance, recibió las órdenes de recibir un entrenamiento especial para mejorar sus capacidades de combate, especializándose en incursiones.
Por ello se le enseñó a asesinar.
Rápida y eficientemente. Con una precisión tal que las victimas muchas veces no sabían que es lo que les había pasado. Hacerlo de modo casi reflejo, solo limitada por los parámetros de una determinada misión. Insensible, automático.
Y esos cuchillos representaban lo que aprendió. Fabricados a mano por ella, siguiendo las órdenes de los instructores, durante el entrenamiento en Canadá junto aun grupo de reclutas.
Representaban lo que era capaz de hacer.
- Nee. Suzaku. ¿Recuerdas Holanda? ¿El rescate…?
- A decir verdad, prefiero no hacerlo.
Holanda. Posiblemente la primera misión en la que trabajaron juntos.
No solo se trató en detener una armada de rebeldes que se posesionaron de una mina de sakuradite.
La "inteligencia" bélica de los responsables fue tan baja, que los rebeldes lograron fortificar perfectamente en perímetro de la mina, dificultando en demasía la capacidad de la milicia de retomar el control.
Y por si fuera poco, tomaron de rehenes a los responsables de la mina.
Una vez que ambos lograron destrozar las defensas, acabar con las fuerzas de ataque, recibieron las órdenes de rescatar a los rehenes.
Obligados a bajar de los frames y comandar un grupo de soldados para ella, ingresaron al as instalaciones, prácticamente matando a todo rebelde que se les cruzara por el camino.
Matando.
Y se llegaban a burlar de Suzaku llamándolo "Ángel de la muerte".
El avanzaba, disparando, cubriendo y cubriéndose con los suyos. Para llegar a donde tenían capturados al personal. Mónica, en cambio, con su grupo, estaba destinada a "limpiar" aquellos que trataban de esconderse en las entrañas de las instalaciones.
Para cuando se reunieron, después de cumplir con sus objetivos, el traje de piloto de Mónica estaba lleno de sangre. Incluso tenía la cara y el cabello salpicado.
No hubo ningún comentario por parte de ambos, solo asintieron y se retiraron sin hablar.
- ¿Alguna vez te has puesto a contar cuantos han muerto por tus manos? – Dijo, girando el cuchillo en sus manos, observando el reflejo de las luces destellar en su superficie.
- Personalmente hablando… 50 o 60 tal vez. Si hablamos de mis órdenes, o frames, incluso naves… no lo sabría.
- 254 en total. 208 hombres y 46 mujeres. Por lo menos 30 en Holanda… El tan solo pensar que mataré a mas en esta operación… - Dijo, mirando unas pequeñas muescas en el mango del cuchillo.
No hablaron por un momento. Tal parecía que su atención estaba atrapada en el débil brillo de la luz en la hoja del cuchillo que Mónica aún tenia en las manos.
- Estratégicamente hablando no hay muchas opciones. Jeremiah por sus modificaciones es muy valioso como para dejarlo en manos enemigas. A lo que el comentó, mucho del Code-R se perdió con Bartley, pero usándolo como muestra podría ser que Schneizel tratara de recrearlo y nos enfrentaríamos a un ejército de monstruosos Orange-kun… algo no muy saludable para nuestros propósitos.
- Lo se. Racionalizando, salvándolo evitaremos que muchas vidas entre nuestros aliados se pierdan… pero…
- Hablando egoístamente significa que la vida de un amigo nuestro es 10, 20 o 100 veces mas valiosa que las vidas de aquellos que solo ahcen su trabajo.
- … lo has pensado mucho ¿Verdad?
- Algo así. – Suzaku se sentó a su lado, apoyando los codos en las rodillas, mirando fijamente el arma clavada en la pared frente a ellos. – No importa el camino que escojamos, tomaremos la vida de muchos. Las vidas de aquellos que conocemos también tendrán que ser sacrificadas, puesto que lo hacen con un propósito.
- Y no existe un camino que implique cero muertes…
- Así es. Por eso, tenemos que seguirlo hasta el final, sin importar que tan difícil sea, que tanta sangre tengamos que derramar, si nos detenemos, si dejamos de avanzar…
- Todo habrá sido en vano. – Terminó Mónica tratando de sonreír.
"[i]Prosperum ac felix scelsus; Virtus vocatur.[/i]" (El crimen exitoso y afortunado; Es llamado Virtud.) Recordó.
- Por eso no podemos darnos el lujo de perder. – Los ojos de Suzaku destellaron con un halo rojo, como ocurría cada vez que recordaba que para vivir debía ganar. – Pero si te sirve de consuelo…
Tomó el cuchillo de sus manos y lo giró un par de veces, para arrojarlo en un fluido movimiento hacia delante, quedando paralelo al que Mónica había arrojado antes.
- No estas sola. – Sonrió mirándola a los ojos. – Mis manos también están manchadas de sangre… supongo que un poco mas no me afectará.
Por un momento no dijo nada, simplemente se quedó viendo sus ojos verdes, para sonreír y asentir con gusto.
- Gracias.
- Si te sirve de consuelo. – Dijo Suzaku, tratando de mejorar el ambiente. – Te prometo que cuando esta misión termine… iremos a un bar perdido de Horai y nos embriagaremos tanto que seamos capaces de ver a Dios… ¿Te agrada la idea?
Mónica se rió con eso.
- Seguro… pero tú invitas.
Una nube negra pasó por los ojo de Suzaku al oírlo…
"Diablos. Allí va mi salario de una semana…"
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Cuando Ougi Kaname despertó esa mañana para correr por los muelles sintió que algo estaba mal. Como su faltara un detalle importante al paisaje.
Aun no amanecía y el aire frio era un alivio al caldeado ambiente del apartamento donde vivía con Villeta. A su cuarto mes de embarazo cualquiera pensaría que gracias a las hormonas y el aumento de peso el frio del fin de otoño serviría para mantenerla comoda.
Error.
Tenía frio casi todos los días. Se la pasaba en la casa, incluso en el ejercito donde servía de instructora y asesora con ropa de invierno. Chamarras, sweater, incluso abrigos. El aire acondicionado hacía que por momentos el apartamento (u oficina) pareciera selva tropical comparda con el fresco de afuera.
Y los atnojos… mas de una vez se había despertado a media noche queriendo cosas tan extrañas que le provocaban nauseas tan solo de escucharlas. (Cosas que la mayoría de las veces Cécile se ofracía para cocinarlas…)
¿Que era, que era lo que faltaba? Se preguntó mientras mantenía el ritmo. La música de su reproductor, un poco de Enka, lo distraía ligeramente mientras giraba la cabeza tratando de encontrar el faltante en el ambiente.
Entonces los rayos del sol comenzaron a salir.
Se estiró, a la puerta del edificio de residencia, respiró profundamente para recobrar su pulso y se detuvo, sabiendo que faltaba.
¡El Ashura!
¡Claro! La gigantesca mole de la nave siempre estaba allí para bloquear el amanecer todos los días, excepto ahora.
No estaba.
Sin siquiera ducharse, se cambió y corrió de nuevo para llevar las malas nueva a Xingke.
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Ling Xingke suspiró cuando Ougi dejó su oficina… apestando a sudor por cierto.
Aun ni siquiera empezaba a instalarse para revisar informes cuando entró hecho una tromba anunciando que Lelouch/Zero se había llevado el Ashura.
Resistió el impulso de soltar un sarcástico "¿Te diste cuenta?" cuando vió que en realidad estaba bastante alarmado por el asunto, revelando que pese al tiempo y las circunstancias aún no le tenía fe a Lelouch.
Por supuesto, sabía también que pese a la explicación que le dio para justificar la desaparición del Ashura, no quedaba satisfecho.
Despues de todo era difícil de creer que dejó ir a la nave mas poderosa de la flota Black Knight para un vuelo de prueba a "algún lugar del Pacífico" sin especificar coordenadas.
Ougi sabía tanto como él que había una tregua, que cualquier cosa que oliera a una operación militar contra Britannia estaba prohibida y rompería la frágil paz temporal que se habían ganado a costa de una Guerra en territorio de la Federacion.
Eso y las misteriosas "vacaciones" de 4 dias que le autorizó a los Knights Of Zero.
Xingke recordó la conversación que tuvo con Zero el dia anterior, en donde prácticamente cada punto que Ougi expresó se lo dijo a Zero.
Lo presionó durante una hora para que le confiara el porque de ese vuelo y esas vacaciones, sabiendo lo riesgoso que era. Quería saber que estaba detrás de todo, en especial después de haber visto a los KoZ bastante ocupados planeando algo y usando el Druid System para eso.
Lelouch no dijo nada, al contrario desvió la conversación a algo que no tenía nada que ver con lo que estaban hablando.
- ¿Ya hiciste tus compras para navidad?- Preguntó casual Lelouch mientras jugaba con la mascara de Zero en sus manos.
- ¿Esto que tiene que ver con…?- Preguntó un poco molesto por el cambio de tema.
- Se que compraste un juego de licorera y vasos importados de París, ¿me equivoco? Veo que no. – Lelouch sonrió al ver la mirada intrigada de Xingke. – Sería una lástima si no tuvieras forma de entregarlas, ¿o si?
El Comandante parpadeó mientras una idea comenzaba a formarse en su mente.
- Yo compre un Whisky Escoses en una subaste en internet. La puja fue bastante grande, en especial por ser muy añejo… y estoy dispuesto a no dejar que se desperdicie, si es que puedo asegurarme que cierta persona este en la fiesta de Navidad.
Entonces, lo entendió. El secreto y las solicitudes tan extrañas.
- Ya entiendo. – Dijo sonriendo, mientras plasmaba su firma en la solicitud de vacaciones y el el reporte del vuelo de prueba. – En ese caso Zero, disfruten su descanso. Desearía poder ir con ustedes.
"Un rescate no es una operación militar." Pensó. "Y no puedo admitir que existe algo de lo cual no tengo conocimiento."
El secretismo de Lelouch era por la propia seguridad de la Federación y el ejército. Ya que si no saben nada, no pueden culparlos de nada si es que algo salía mal. Si eran atrapados, descubiertos, siempre podían decir que actuaron por su cuenta… si es que planeaban algo loco.
Aunque, tal vez se estaba dejando llevar un poco por sus propios sentimientos personales.
Ya que… extrañaba beberse un trago con Jeremiah.
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Con un tintineo agudo, el cristal de la botella chocó repetidamente con el borde del vaso mientras Bismark trataba de controlar el temblor de sus manos mientras se servía el quito trago de la noche.
Era como si sus nervios no pudieran descansar. Como si su cuerpo estuviera en alerta constante.
Y pese a la cantidad de bourbon que había ingerido, aun no dejaba de temblar.
No podía dormir por las noches recordando su risa. No podía cerrar los ojos sin ver sus pupilas casi rojas contraídas en un solo punto mientras apretaba los mandos con fuerza y precisión. O no podía oír un ruido repentino sin recordar las alarmas de su cabina de simulación avisándole que estaba a punto de morir.
Mucho menos soportar la expresión casi enloquecida de excitación cuando lo vencía una y otra vez.
Un sexto trago… tal vez si se embriagaba lo suficiente podía dormir al fin, aprovechando un breve descanso antes de volver a Texas para entrenar con el piloto del Crusade.
Crusade… cuando lo vio por primera vez… pudo entender la cara de orgullo que Erick Edwards puso al mostrarlo. A él y al piloto que lo manejaría.
Tan diferente al Sacred, como lo era el Sacred a un Gaslow.
Cuando vio por primera vez lo que era capaz de hacer, lo que su piloto era capaz de hacer para manejarlo… sintió miedo. Verdadero miedo.
No por el poder del frame, no. Después de todo, era de esperarse que un Frame de Decima Generación resultar ser cósmicamente mas avanzado que el resto de las maquinas. Tampoco fue el enorme poder que el generador experimental le brindaba. O la velocidad cegadora con la que se impulsaba con sus 8 alas doradas. O el armamento, o la defensa.
No.
El frame no era lo que lo asustaba tanto.
Era su piloto.
Era en aquello que se transformaba el piloto cuando se montaba en el frame o su simulador. El cambio radical que sufría. Casi con un anhelo de sangre, con una excitación por sentirse superior. La libertad plena con la que parecía conducirse. La destrucción que pretendía lograr.
En monstruo que era capaz de ser.
Séptimo trago.
Y sus manos aún temblaban.
"En que estaba pensando… Schneizel-sama." Se dijo internamente, sabiendo que no obtendría respuesta hasta que su Majestad saliera de la capsula en donde dormía actualmente. "¿Este es el rumbo que quiere tomar…?"
Nunca se había atrevido a cuestionar las órdenes de sus superiores. Después de todo, el solo era un subordinado, una herramienta para propósitos de gente superior a él. Aun su esa gente pasaba, moría o era cambiada, el seguía siendo una herramienta. Una herramienta que encontraba honor en cumplir ese propósito…
Ese era su camino como Guerrero. Aquel que una vez le enseñó a Suzaku. Aquel del que no podía desviarse, debido que eso sería traicionarse a si mismo.
Pero, esto… convertir al piloto en… en eso… era demasiado. Mas de lo que alguna vez pudo pensar.
Ocho copas… tal parecía que apenas estaba sintiendo el efecto relajador.
Y aun no era suficiente.
- Lord Bismark. – Llamó una voz su espalda, haciéndolo saltar imperceptiblemente.
Beatrice Phalanx, entró al bar del Edificion de los Rounds cargando una tabla con papeles.
- ¿Pasa algo? – Preguntó al mirar la mirada de disgusto que le dirigió. Al verlo negar con la cabeza, terminó de acercarse a él. – Los últimos reportes sobre la conclusión del Sacred. Parece que solo necesitan su asistencia para calibrar la sincronizacio de la computadora con sus parámetros, y será todo.
- ¿Y la Jefa Administrativa de los Rounds en persona viene a entregar informes? – Dijo, trando de ser sarcástico mientras suba a 9 la cantidad de tragos consumidos.
Beatrice Phlanax, Ex-Knight Of Five, era quien coordinaba las actividades de los Rounds e la Caótica cadena de mando a la que pertenecían. Es obvio que, mientras Bismark era la autoridad máxima entre ellos, Beatrice era la razón por la cual podían funcionar como un grupo organizado entre Britania.
- Últimamente no ha habido mucho por hacer. – Dijo encogiéndose de hombros, ignorando deliberadamente el sarcasmo de él. – Estos documentos llegaron por correo privado, parece que so de Edwards.
Extendió la tabla con papeles.
- ¿No estaba sellado? – Preguntó molesto. Erick solía ser demasiado indiscreto con los reportes secretos… días antes tuvo que golpear a un teniente cuando lo encontró hojeando nos planos sobre el Grial.
- Había complementos para el Blast Impulse del Tristan y… - Ella se interrumpió al ver la mano de Bismark temblar, cuando trato de tomar los papeles.
Por un breve momento se miraron mutuamente.
Ella con sorpresa al leer… ¿miedo? en sus ojos.
El… casi con enojo al mostrarse vulnerable e ese momento.
- Me lastimé el brazo e una simulación. – Dijo categóricamente, enfocando su ojo derecho, diciendo con firmeza esas palabras para evitar mas preguntas.
- Si… por supuesto. Retiré los documentos del Tristan y otra más. Si se preocupa por ello, nadie, ni siquiera yo le he dad un vistazo a esos reportes. – Se ajustó los Lentes. No era muy buena idea molestar al Knight Of One… y menos si estaba bebiendo.
- Bien. Gracias Beatrice. Me comunicaré con los técnicos del Sacred para programar las pruebas. Ya me encargaré de esto después. – Señalando el folder que dejó en la barra, reasumiendo su pose de bebedor dejando claro que no quería hablar más.
Beatrice, saludó más que por costumbre y se retiró si decir una palabra.
Diez ahora. ¿Cuándo empezaría a ver borroso?
Once. Aun podía recitar el alfabeto al revés.
Doce. Al menos su mano izquierda dejó de temblar…. Y eso porque tenía la botella firmemente asida con esa.
Trece. El numero de la mala suerte. No era que creyera en esas cosas. A diferencia de Gino, quien no soportaba a Arthur por su color casi negro. O aventaba la sal sobre su hombro cuando la tiraba, o…
14… mmmh ningún cambio. Aunque consideró el cambiar de bourbon a Escocés, tan solo para tener algo de variedad.
15. Al diablo con el escocés. Primero se acababa esa botella… aunque Jonhny Walker le llamó la atención, colocado en un lugar preferencial frente a el.
16. Demonios, ¿Por qué aun podía ver sus ojos?
17. Vaya, parece que ya empezaba a sudar. Eso era bueno. A la cuenta actual 10 tragos mas y empezaría a cantar country.
18. Y su risa… demente… jubilosa por el poder…
19… un par de manos oscurecidas tomaron el trago apenas lo llenó.
- Esto es raro de tu parte Bismark… no eres de los que acostumbran beber solos.
Bismark se dio cuenta que en realidad estaba mas ebrio de lo que pensaba, cuando la bruma alcohólica retrasó su proceso de reconocimiento.
Cabello negó atado en una gruesa trenza que caía sobre su hombro, ojos verdes intensos y piel color miel oscura.
Al verla, tragando el líquido color caramelo con facilidad, inclinando la cabeza hacia atrás la identificó.
- Dorothea… ¿Qué haces aquí?
- Vivo aquí, bobo. – Sonrió, con expresión extrañada, contemplando la transpiración en la frente de hombre frente a ella. – Si que debes tener un motivo para embriagarte.
Bismark no contestó. Respondió al ademan de ella de rellenarle el vaso, y bebió directamente de la botella.
20… ¿o por el liquido serían 21 en total?
- He estado bajo mucha presión en estos días. – Contestó, sin poder evitar sonreír al ver que sus manos habían dejado de temblar.
Bismark había pasado las últimas semanas atendiendo responsabilidades clasificadas en Texas. Aparentemente sustituyendo a Cornelia en la construcción de… lo que sea que Schneizel estuviera haciendo allí.
Eso la dejaba a ella prácticamente sola. Si, bueno. Nonnette, Gino y Anya estaban allí. Pero no era a lo que se quería referir con lo de "sola".
Aun trataban de dar un aire de confidencialidad a su relación, pese a ser declarada la pareja del mes en uno de los tabloides de chismes más vendidos de Pedragon, por lo que procuraban no ser vistos juntos muy a menudo. No tanto que estuviera prohibido (para la nación en donde el Penúltimo Emperador se casó con una de sus Rounds 20 años atrás…) sino que, siendo sinceros, no sabían muy bien como llevar una relación normal.
Algo raro, tomando en cuenta que tenían 40 y 25 años respectivamente.
- Yo podría ayudarte a relajarte, con mucho gusto. Después de todo no eres el único bajo presión por aquí… - Dijo Dorothea, no teniendo que explicar a que se refería.
Bismark… hizo su mejor esfuerzo por no bufar de burla. Y falló.
En verdad se estaba poniendo ebrio.
Por supuesto, no dijo nada mas que un bufido, pero fue suficiente para que ella se preguntara que pasaba. Para que su cabeza tratara de deducir lo que pasaba. Para que sus ojos se percataran de un fólder catalogado como confidencial…
Con un movimiento rápido, mucho antes de que los reflejos aturdidos de Bismark pudieran reaccionar, lo tomó y se paró alejándose un par de pasos.
Sabía lo delicado que era con las cosas confidenciales… y si eso lo molestaba… tal vez tendría el humor para… mmh "castigarla" por su impertinencia.
"¿Qué es esto?" Se pregunto al ver las cifras anotadas en el reporte.
Lo conocía bastante bien. Eran los resultados que los ingenieros recababan en las simulaciones.
"Tiempo de reacción de respuesta: 0.1s. Porcentaje de eficiencia en operación: 100%. Sensibilidad de controles 15.6 gramos." Y la lista seguía. Nunca en toda su vida, había visto registros tan impresionantes. Eran superiores a los de ella. Superiores incluso a los de Gino, Suzaku y el mismo Bismark. "Pero… ¿Quién es este monstruo?"
Por alguna razón… el deseo de luchar contra él se despertó en su interior. Un rival digno. Un rival con el que podrá demostrar que ella era invencible. Con el que podría quitarse la humillación que sufrió en los Ángeles meses atrás a manos de Todou. Con el que podía hacerse más fuerte.
Empezó a sonreír, a temblar de emoción.
- Olvídalo. –Fue la fuerte voz de Bismark que le hablaba desde atrás. Apenas estaba sintiendo los efectos más fuertes de la borrachera y se tambaleaba. Pero aun mantenía la lucidez suficiente como para saber perfectamente lo que pasaba por la cabeza de ella. – Devuélveme eso.
- Vamos… no puedes ser tan egoísta con estas cosas. Después de todo, ¿No es por eso que los Rounds somos élite? – Dijo Dorothea, tendiéndole de mala gana el folder. – Luchando y mejorando. Probándonos los unos con los otros para pulir nuestras capacidades. Para…
Se interrumpió ante la intensa mirada del ojo derecho del Round principal.
- Tu… estas muy acostumbrada a ganar. No existe nada mas para ti. Aun si eres fuerte, no sabes manejar la derrota. – Eran palabras duras, nunca antes se las había dicho, aun después de Los Ángeles. – Nunca te has enfrentado a un rival que no puedas derrotar. Nunca has sentido la desesperación de luchar contra alguien que, por más esfuerzo que pongas, nunca vencerás. No conoces el terror de una batalla. El miedo de la derrota. La desesperación.
Arrebató el folder y dio media vuelta para retirarse.
- Reza, a cualquier deidad que conozcas, para que nunca te encuentres a alguien así.
Aun si habían pasado minutos desde que se retiró. Dorothea no se movió de su lugar.
Nunca, en todo el tiempo que lo conocía, había visto eso en su mirada.
Miedo.
"¿Quién puede ser ese piloto?" Se preguntó, recordando los datos. "'Crusade'. ¿Qué clase de monstruo lo maneja?"
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La tripulación del "Estrella Polar" atracado en Vladivostok, seguramente se habrían preguntado si el capitán de la nave había enloquecido.
Mira que permitirle a 4 personas viajar con ellos par "aprender" sobre la pesca de Cangrejo.
Bueno, no habría sido la primera vez… pero ese escritor loco al menso había colaborado con la pesca ayudándolos.
Este otro escritor, no solamente se veía delicado. Delgado, medio pálido. Con tan poco músculo que podría aparecer en anuncios para que las personas fueran más concientes sobre la anorexia.
Al menos la fotógrafa era linda. Rubia, pelo largo, y con una carita que podría derretir el hielo en los corazones de los más aguerridos. Bueno, no tanto. Pero para marinos aguerridos que pasaban meses sin la vista de una chica de carne y hueso (las revistas porno no contaban) era algo que se agradecía.
Los sirvientes eran medianamente normales. Esa clase de de criados elevens que los mas orgullosos Britannos se empeñaban en tener pese a la mala fama que habían tenido gracias a Zero. Un chavo que, si bien era algo delgado, parecía perfectamente capaz de levantar uno de los más grandes rollos de cuerda del barco. Y una mujer que, pese a su serena apariencia, emanaba un aura intimidante que hacía que todo el mundo se alejara de ella.
Si, al parecer el capitán había enloquecido.
Pero bueno, la tripulación no tenía nada que objetar. Su trabajo era... Bueno trabajar. Su labor, era preparar las cosas, cebar las trampas, trazar la ruta y pescar. Si todo salía bien (y nadie tenía la mala suerte de perder los dedos en el proceso) en menos de un mes llenarían las bodegas de cangrejo y regresarían, cada uno ganando más de 10 000 dólares.
Nada mal para un trabajo en donde la tasa de accidentes era del 100%.
Sin embargo, nadie esperaba que esos 4 trajeran la mala suerte al barco.
Al segundo día de viaje, el Escritor Slava Ivanov recibió la invitación de visitar el puente por parte del capitán. Intercambiaron un par de palabras, los entrevisto para saber como ajustaban la ruta y como le harían para evitar los enormes iceberg que sin duda encontrarían en el camino.
Mientras tanto, la fotógrafa Dynka, tomaba retratos de la tripulación, les cuestionaba sobre como preparaban las trampas (alegrando el frio día de los aguerridos marinos con su sonrisa taimada… y vigilada de cerca por el criado "Petrov") y conservaba en la memoria de su cámara cada detalle del proceso.
Y la sirvienta restante se aseguraba que nadie entrara a las habitaciones que les habían asignado, donde guardaban su enorme equipaje y colaboraba en la cocina para aumentar la variedad de sabores con las que contarían los cansados trabajadores.
La mala suerte empezó en esa noche. El viento arreció más que de costumbre, junto a una lluvia que prácticamente se congelaba. Contra todo pronóstico el Capitán optó por desviar de su ruta girando varios grados al sur. Esa ruta los alejaría del estrecho de Bering y las Aleutianas.
Para sellar el asunto, el hielo cubrió la mayoría de las antenas de satélite perjudicando las comunicaciones y hasta el GPS. El Capitán gritó hasta desgarrarse las cuerdas vocales a los tripulantes encargados de deshacerse del hielo por faltar a su deber. Aunque, por su parte, el se descuidó en anotar perfectamente el curso que había puesto por alguna razón.
Y como si fuera parte de un macabro plan, la máquina principal falló a la medianoche. Los mecánicos revisaron hasta el cansancio la razón de la avería sin encontrarla. Cuando el cielo aclaró un poco el Capitán pudo verificar su posición con las estrellas, sacando la conclusión que las corrientes y la marea, sumado al impulso de las maquinas los había acercado demasiado a la costa de Alaska.
La tripulación hizo lo posible por mantener el barco cerca de la costa. Usando la maquina auxiliar del barco, que pese a no dar mucho empuje, les permitía sortear las corrientes principales.
El Capitán revisó de nuevo la posición, impulsado por presentimiento que no pudo precisar, y descubrió que podrían estar en problemas, ya que se encontraban en un área restringida a la navegación por la contaminación de cierto barco petrolero que derramó millones de litros en la Bahía del Príncipe Guillermo, cerca del Arrecife Bligh.
Unos barcos salieron de un aparente puerto de vigilancia. Usando señales de luz y banderas pudieron comunicar su predicamento. Toda la tripulación salió a colocarse a estribor para saludar a sus rescatadores.
Por alguna razón sus pasajeros habían quedado en el olvido.
Mientras los barcos de vigilancia de ese puerto (que no debería estar allí, pero lo estaba) hacían las maniobras de acercarse y enganchar el barco pesquero para remolcarlo a un puerto mas adecuado unos 100K mas al sureste; 4 figuras envueltas en traje de buzo se dejaban caer al agua a babor, siendo ignoradas por los demás. Ignoraron también 2 enormes paquetes que dejaban caer igualmente.
Para los días siguientes, después de una extraña conmoción que ninguna autoridad quiso explicar, la tripulación entera fue interrogada.
Los pasajeros nunca fueron recordados. El Capitán solo habló sobre problemas con el clima, las corrientes. El Mecánico juró que la maquina funcionaba bien cuando dejaron Vladivostok, pero nunca había garantías con esos climas tan fríos. Lo marinos solo sabían que habían ido a pescar.
Los oficiales que los interrogaron los dejaron ir, sin sospechar nada.
Después de todo, no sabían bien como ni donde buscar.
Debido a eso, el halo rojo alrededor de las pupilas de todos ellos paso desapercibido.
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EL Maduin Seig dominaba perfectamente el hangar 3 de la Base Alaska.
Pese a que era casi similar a su "hermano mayor" el Seigfierd, las diferencias eran bastante obvias hasta para el menos iniciado en Fortress.
12 metros de largo, desde la punta achatada hasta los impulsores de vernier. 6 metros de altura que ridiculizaban por completo a cualquier otro frame y un ancho de 8 metros lo convertían en una especie de cono aplanado.
4 surcos profundos en la armadura por donde se extenderían 4 impresionantes cuchillas MVS diseñadas para cortar la piel blindada de las naves de combate. 4 colosales Cañones Hadron que convertían en un revolver al Stark Hadron del anterior Morded. Cubiertas de misiles y Hadron Tube Funnels repartidos en toda su estructura.
Tal y como lo fue el guerrero nórdico de la leyenda, El Siegfierd era virtualmente invulnerable gracias a un perfeccionado sistema de escudos, muy superior a los Omni-escudos que estaban instalando en otros frames de menor tamaño.
El personal de mantenimiento, mecánicos, ingenieros, seguían atentamente los informes de las computadoras a la cuarta activación del coloso para asegurarse de que era perfecto.
El Príncipe Schneizel estaba muy interesado en él. Tanto que presionó al Camelot y Toromo para terminar uno de los generadores experimentales de Nina Einstein e instalarlo para brindarle una fuente de poder virtualmente infinita, comparada con los obsoletos y poco confiables Filler.
Durante las semanas que siguieron a la fallida ofensiva del ahora fallecido Odyseuss, la orden de revisarlo y alistarlo para una activación los había mantenido ocupados prácticamente 24 horas al día.
Aunque muchos se preguntaban para que, después de todo el sistema de control era tan especializado que nadie sería capaz de manejarlo a menos que fuera sometido a una serie de dolorosas operaciones cervicales y espinales… o tener una clase de ondas cerebrales muy poderosas para manejarlo sin ellas.
Con la voz de "Eso es todo" por parte del supervisor de la activación, la gigantesca Fortaleza se apagó con un mínimo de esfuerzo de su piloto.
Los datos que había proporcionado la activación serían estudiados, codificados y llevados posteriormente a la Base en Texas. En donde el Príncipe Schneizel tenía planes para ella.
Técnicos, acercaron las grúas con las anclas magnéticas para mantener al frame estable una vez que el misterioso sistema de "Anti-inercia" como lo llamaba Johnathan Russell, el asistente principal que Edwards había dejado a cargo del proyecto.
Con un chirrido de metal encontrando metal, la mole de decenas de toneladas se asentó en las anclas y el sonido sordo del generador se apagó, cesando el flujo de datos a las computadoras.
Code-R.
Así llamaba Russell al piloto.
Claro, todos sabían su nombre. Después de todo fue relativamente famoso el año pasado, en especial por cierto incidente con un terrorista enmascarado en el Area 11 que pasó a ser legendario por relacionarse con una fruta.
Pero cuando llegó se veía tan… diferente.
No por tener alrededor del ojo izquierdo una especie de pieza de metal rojo oscuro, pulido y reluciente. Tampoco por tener dicho ojo completamente azul, como si una esfera de vidrio hubiera sustituido el globo ocular. O las placas de metal púrpura oscuro en distintas partes de los brazos, piernas, torso y espalda, que sobresalían y se resaltaban con la ayuda del traje especialmente diseñado para él.
No, había algo más en su ojo derecho.
Contradictoriamente había una carencia de… algo en el. Vacio, sin expresión. Algo que provocaba a los que lo miraban sentirse incómodos con su presencia.
No hablaba con nadie. Solo transmitía información, y la escuchaba como un perfecto robot.
Era sumamente extraño.
Hubo un silencio casi general cuando los servos de la cabina abrieron la escotilla en la parte superior del frame. 3 puertas de metal de distinto grosor y propósito se abrieron mientras que una plataforma circular de no más de 1 metro de diámetro levantaba al piloto.
El traje ajustado de color azul profundo, dejaba entrever las placas de aleación de su cuerpo, pero lo más llamativo eran los 3 gruesos cables que estaban firmemente conectados a su espalda.
Sin ninguna expresión como siempre, Code-R levantó el brazo y con la mano giró un mando circular en el pecho de su traje. Grande como una tapa de conserva, el mando dejó saltar un botón en el centro del mismo que al ser apretado soltó los seguros de sus conexiones haciendo que los gruesos cables se retrajeran con rapidez a la cabina.
Era un espectáculo un poco tétrico, mas cuando algunos recordaron los rumores de lo doloroso que podría ser un implante justo en su espina dorsal.
- Buen trabajo, Code-R. – Dijo Russell, haciendo un ademán con la mano para ordenarle que bajara de allí. – Con esto hemos completado los datos que pidió Schneizel-sama. Preparen todo para una última prueba con las armas. – Termino dirigiéndose a los técnicos que revoloteaban a su alrededor.
Al menos hasta que el piso vibró cuando un objeto de gran peso aterrizó cerca de él.
Code-R, sin ninguna dificultad saltó desde la plataforma del Maduin, una distancia fácil de 20 m en total, aterrizando con gracia cerca de Russell.
- ¿Seré requerido aún? – Pregunto casi ausentemente, sin dejar de impresionar como siempre al científico con una muestra de capacidad física sobrehumana.
- No. Regresa a tu celda y espera hasta que te requiramos de nuevo. – Respondió el encargado, ajustándose los lentes para enmascarar la sorpresa.
Code-R asintió y maquinalmente se retiró, dirigiéndose al ala oeste de la base.
Russell se preguntó ¿cuánto tiempo más duraría su docilidad? Edwards había asegurado que el artefacto que lo mantenía controlado era perfecto. Y hasta ese momento no había dado muestras de lo contrario.
Pero aún así… no dejaba de ser Jeremiah Gottowald.
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4 figuras salieron rápidamente del agua helada, a un par de metros de la cerca que encerraba la base.
Bueno, 3 figuras salieron rápidamente del agua helada. La cuarta se arrastró, cayó un par de veces antes de recibir ayuda para ponerse a cubierto.
Después de conseguir un buen lugar para esconderse, se quitaron las mascaras de buceo, los googles y los trajes de neopreno.
La infiltración a la Base Alaska terminaba su primera parte con éxito.
Ahora venía lo difícil.
Aun jadeando, Lelouch acompañado de Sayoko, se movieron con sigilo escondiéndose detrás de varios contenedores para tratar de llegar a la ventila mas cercana.
La base de Alaska era una serie de hangares, varios puertos en los que estaban anclados barcos de combate y pista con decenas de Knightmare Frames para protección. Aun si por afuera parecía una base común y corriente, aprovechaba la colina natural cercana para guardar lo más importante: instalaciones experimentales.
Y aunque podría sonar a un cliché sacado de una película de Tom Cruise, usar el sistema de ventilación no era una mala idea para ingresar al lugar.
Lelouch desactivó con facilidad los sensores de la ventila, Sayoko se encargó de arrancarla (bueno, para algo se es ninja y artista marcial) e ingresaron tomando la delantera.
Suzaku y Mónica los siguieron, atrancando provisionalmente la ventila para que nadie sospechara.
Desafortunadamente, a diferencia de las películas de Tom Cruise en donde se sabe a donde se quiere llegar, se tienen nociones de la estructura del susodicho edificio, y se tiene el recurso del cambio de cámaras; lo que hace parecer fácil y rápido el trayecto por los ductos de ventilación.
Ambas parejas se separaron y estuvieron vagando por 2 horas antes de hacer un progreso. Pasaron por encima de un comedor vacio, los golpeó el aroma de los sanitaros, incluso (para su sorpresa) se dieron cuenta del amorío que cierto teniente tenía con cierto sargento.
Afortunadamente, por una casualidad digna de un anime, terminaron en la ventila que quedaba justo al frente del cuarto de vigilancia de la base.
Lelouch bajó primero. Asegurándose que el piso estuviera solo. Los demás lo siguieron, sudando bajo sus trajes de comando negros.
Entraron con sigilo, para ser recibidos por las armas de los vigilantes que de inmediato supieron que ellos no deberían estar allí.
Lelouch sonrió, pasó su mano por os ojos retirando un par de contactos.
- Caballeros, háganos el favor de ignorarnos, al igual que nuestras actividades.
Segundos después, los guardias de vigilancia se sentaron de nuevo en sus lugares y de forma aburrida siguieron observando los monitores.
- Bien, con esto tenemos vía libre. Vigilen la puerta. Mónica, dame una mano por acá. – Dijo Lelouch,
Mientras Sayoko y Suzaku hacían guardia, Lelouch y Monica avanzaron a una de las terminales para conectar una computadora a su vez.
En cuestión de minutos, el programa que había creado con la ayuda de Lakshata y el Druid System rompió todos los sistemas de seguridad dándole acceso a la base de datos de la base. Diagramas, mapas, inventarios, todo fluyó a través de los filtros para localizar lo que estaba buscando… fallando miserablemente.
- Diablos. Parece que lo que sea que estén investigando aquí esta en un servidor distinto. –Murmuró Lelouch
- Terminé con lo mío. – Anunció Mónica. – No creo que encuentren esto hasta mañana, aún si las alarmas se disparan.
Había conectado un transmisor inalámbrico a una de las terminales de la computadora y escondido detrás de un panel. Con eso Lelouch podría accesar al sistema sin necesidad de conectarse físicamente con las terminales.
- Bien, supongo que seguiremos con el plan original. Vayan al sector sur y esperen mi señal. Sayoko y yo buscaremos en los hangares internos a ve que encontramos.
Asintieron. Suzaku y Mónica tomando una Palm con los diagramas de la base descargados y salieron de la habitación.
- Lelouch-sama. No podemos quedarnos mucho tiempo aquí. – Recordó Sayoko, sacando una de sus kunai de un estuche amarrado a su pierna.
- Lo se… solo dame un poco de tiempo más… - Dijo mientras la computadora terminaba de bajar más información, confiando en analizarla mas tarde. – Bien, creo que Loyd se entretendrá con esto cuando regresemos. Vamos Sayoko, empecemos a buscar a Orange-kun.
Sayoko sonrió asintiendo, y ambos salieron del lugar.
Al hacerlo, uno de los guardias bostezó. El resto se habían quedado dormidos de aburrimiento.
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El plan era simple… pero, ¡vamos, lo simple funciona!
2 grupos. Uno de ellos buscaría minuciosamente a Jeremiah, mientras el otro armaría tanto ruido en otra parte que la atención de la base estaría tan concentrada que permitirían a los buscadores concentrarse en lo suyo.
Obvio, quienes buscarían serían Lelouch y Sayoko. Contando con sigilo e inteligencia.
Quienes armarían "Ruido" serían Suzaku y Mónica. Contando con velocidad y poder para enfrentar lo que sea. Contarían con la ventaja de los espacios cerrados como los corredores, y con rapidez si llegaban a habitaciones amplias.
Mientras los últimos se trasladaban al área de almacenes en la parte sur de la base con la ayuda de los diagramas, los primeros hacían lo posible por permanecer ocultos mientras corrían a los hangares.
En ocasiones Sayoko alcanzaba a escuchar los pasos de alguna guardia, por lo que se veían obligados a ocultarse en algún cuarto o bote de basura (Lelouch agradeció que no estuvieran cerca del comedor…) Sin embargo en ocasiones no era posible ocultarse por lo que tenían que luchar para seguir avanzando.
Bueno, Sayoko luchaba.
Antes de que Lelouch pudiera siquiera hacer una postura defensiva (como el libro de texto, o mejor dicho Suzaku le había enseñado) Sayoko corría entre ellos y con certeros golpes en el cuello los dejaba inconcientes.
Lo malo de eso es que dejaban un rastro por donde pasaban.
- Lelouch, nos tomara mas tiempo llegar al sector asignado.- Llamó Mónica por el radio. – Tal parece que han encontrado el equipo que dejamos en la sala de vigilancia… así que estén empezando a buscar intrusos.
- Y nosotros dejando un rastro… - Dijo mirando como Sayoko arrastraba a los 3 guardias inconscientes en un montón al lado de un bote. – No nos queda opción, empiecen la distracción en donde estén. Aun estamos un poco apartados de los hangares, así que necesitamos toda la cubierta que nos puedan dar.
- Entendido… si no hay opción. – Respondió, cortando la comunicación.
Un par de explosiones se escucharon a lo lejos y las alarmas empezaron a sonar por la base.
Lelouch sacó su Palm y consulto los mapas una vez más. Varias marcas rojas se encendían indicando el lugar donde Mónica y Suzaku habían colocado los explosivos, bloqueando las rutas principales a los almacenes.
- Lelouch-sama, se acercan más guardias. – Lo llamó Sayoko jalándolo de la manga, para que empezara a correr.
Alcanzaron a entrar a un cuarto de mantenimiento, a tiempo para que los guardias que se dirigían a los almacenes no los vieran.
- Veré si puedo darles una pequeña ayuda. – Sonrió mientras se conectaba con el transmisor que dejaron oculto en la sala de vigilancia. En segundos se conectó con la computadora de la base y accionó un par de cosas.
Alarmas de incendios se encendieron en el sector de comando, llenando oficinas, salas de reunión de agua. Con otros comandos la electricidad sufrió apagones en varios lugares, y sobrecargas en otros, reventando focos y quemando aparatos eléctricos.
- Nada como la creación de un pequeño caos para nivelar las cosas. – Sonrió. – Eso debe ser suficiente por ahora.
- No lo creo. Parece que han desplegados mas guardias. Escucho no menos de 5 rondando por aquí. Será demasiado difícil salir sin luchar. – Tenía los ojos cerrados y la oreja pegada a la puerta.
Lelouch consideró la distancia a los hangares, y las posibilidades que tenía. Si Sayoko vencía a los guardias, solo atraería a más cuando los cuerpos inconcientes fueran encontrados.
A menos que siguieran un rastro falso, pero eso significaría que el… debía protegerse a si mismo. Lo cual no era muy atractivo que digamos.
Ah decisiones, decisiones…
- Sayoko, ve al frente, desvía toda la atención que puedas hacia el oeste por este corredor. – Dijo señalando un pasillo en el mapa de su PALM. – Cuando estés segura de que te siguen, ve por este camino al nivel superior y permanece allí hasta recibir nuevas instrucciones.
- Pero Lelouch-sama… ¿se quedará solo?
- Si, bueno… es un pequeño detalle… pero de nada servirán los esfuerzos de Suzaku y Monica si no podemos movernos de aquí. Nuestra prioridad es encontrar a Orange-kun.
- Está bien. – Dijo Sayoko, con duda. – Por favor, cuídese… si lo capturan…
- Si me capturan aun tengo medios de escapar.- Sonrió confiado, señalando a sus ojos. – Ve, adelántate.
Asintiendo, Sayoko esperó solo el tiempo suficiente para asegurarse de que no había nadie fuera de donde estaban u salió con rapidez.
Lelouch aguzó el oído, para percibir un par de gritos de sorpresa, seguramente de parte de un par de guardias que descubrieron a la ninja, y después un par de gritos mas exigiendo que se detuviera.
"Bien, ahora es mi turno." Dijo minutos después. Abriendo la puerta con lentitud y caminando metódicamente desplazando su peso en las plantas de sus pies. Respirando con lentitud tratando de hacer el menor ruido posible…
- No te muevas. – Vino una voz a su espalda, junto con el sonido de un arma amartillarse.
"Demonios." Dijo al sentir como un cuerpo bastante grande se paraba detrás y el frió cañón de una pistola se pegaba a su sien.
- Habla Maxwell, capturé a uno de los infiltrados. Lo llevaré al centro de comando para interrogarlo. – Dijo el tal "Maxwell" hablando por lo que parecía un radio.
Bueno, esto lo supuso Lelouch. Después de todo, lo único que veía era un pasillo vacío frente a si ya que no se atrevía a girar la cabeza.
"Debí de haberme quitado los contactos antes de salir…" Se lamentó.
- Escúchame bien fideo. – Dijo el Guardia obligándolo a caminar empujándolo con la mano libre. – No intentes nada o te meteré una bala en la cabeza.
"No… aun si pudiera usar el Geass, tendría que girar la cabeza para verlo…momento, ¿me dijo fideo?"
Era algo que le reclamo una vez a Suzaku. Lo habían torturado con entrenamiento matutino y en ocasiones en las tardes para mejorar su condición física y seguía igual de delgado. Claro, ya podía correr 3 kilómetros sin colapsar, poder hacer 10 barras y al menos llevar en hombros su propio peso.
Cuando le pidió una razón por la cual aun no tenía músculo después de 3 meses de entrenar con Villeta en el gimnasio, Suzaku solo se encogió de hombros diciendo "Supongo que eres un fideo por naturaleza."
Pero de eso a que un enemigo se lo restregara en la cara…
"¡Concéntrate! Debes pensar que hacer en estos momentos para… claro. Eso." Sonrió cuando recordó algo que Kallen le había enseñado un mes atrás.
- Está bien, está bien. No me dispares, por favor. ¡No me dispares! Solo estoy cumpliendo órdenes. Te diré todo lo que quieras saber, pero no me dispares por favor. Tengo familia, ten piedad. – Dijo con toda la desesperación patética que podía reunir para causar lastima mientras levantaba las manos por encima de su cabeza.
- Cállate, no te dispararé si cierras la boca.
- De acuerdo, de acuerdo, tú mandas. Pero por favor no me dispares. – Lelouch avanzó un par de pasos mientras colocaba las manos detrás de la nuca, haciendo que el guardia separara un poco el cañón de la pistola de su sien.
Bien.
Antes de que Maxwell pudiera reaccionar, Lelouch tomó el cañón del arma con la mano derecha, cuidándose de poner los dedos entre el martillo y el percutor imposibilitando el disparo. Con la otra mano atrapó en cañón y movió el trasero hacia atrás para empujar a su captor.
Maxwell sorprendido perdió el agarre del arma (y el equilibrio además) retrocediendo un paso. Suficiente para que Lelouch girara y usara la cacha de la pistola para golpear su cara una vez. Y otra. Y otra más.
Sangrando por la nariz el guardia cayó al suelo inconciente, siendo observado por un sonriente Lelouch.
"Gracias, Kallen." Pensó jubiloso. Y pensar que cuando la pelirroja se lo enseñó pensó que era ridículo.
- Allí está. Atrápenlo. – Un par de guardias más aparecieron girando por el corredor de nuevo, empuñando rifles de asalto para intimidar.
"Atrápenlo… esto significa que mantenerme vivo es prioridad y no me dispararán. Aún tengo oportunidad." Lelouch pensó mientras corría directamente hacia ellos.
-Olvídalo Lelouch, no tienes un gramo de fuerza que puedas usar.- Dijo Suzaku después de un mes de intentar enseñarlo a pelear.- Tus golpes no tienen fuerza suficiente, no puedes levantar la pierna por encima de tu cintura para patear. Tal vez puedas dar cabezazos usando esa cabeza dura, pero es malo para la inteligencia.
Lelouch solo gruñó en concordancia desde el suelo donde descansaba después de una sesión de entrenamiento.
-Entonces… ¿me dirás que me rinda?
-No. No tiene caso que intentes pelear. Eso no te va. El papel de un estratega y líder no es pelear en el frente. Pero al menos deberías ser capaz de defenderte a ti mismo.
- ¿Cómo? – Se incorporó con dificultad. – Acabas de decir que no tengo fuerza para…
- Bueno, conozco algo que puedes usar que requiere el mínimo de fuerza. Si crees que puedes con el entrenamiento.
Al ver la sonrisa lobuna de Suzaku Lelouch dudó, más cuando su "amigo" se tronó los nudillos. Pero sabía bien que no tenía muchas opciones.
- Dime que hacer…
Confiando a que no dispararían acortó distancia.
El que iba al frente apartó el rifle. Consideró sacar un cuchillo pero al no haber tiempo decidió atacar lanzando un puñetazo directo a la cara de Lelouch.
"Vigilo su hombro y en donde pisa." Dijo, tratando de ser lo suficientemente rápido para evadir, girando para darle la espalda y meter el hombro bajo su brazo. "Debo usar su propio impulso, levantar su centro de gravedad y…" Empujando su cuerpo hacia delante, agarrando el hombro de su uniforme logró hacer que el guardia perdiera el equilibrio y girándolo en el aire lo azotó con fuerza en el piso, sacándole el aire y golpeando su nuca dejándolo inconciente.
- Maldito. – El guardia que quedaba, tal vez impresionado, movió sus manos hacia el rifle para amenazarlo.
"Bien, no tengo fuerza, pero si tengo puntería."
Lelouch tomó el cañón del arma apartándola de su trayectoria y apretó con fuerza el puño derecho, alistando los nudillos mas grandes para pegar justo en la sien del guardia mientras aún estaba levantando el rifle.
"Es peligroso. Si golpeas con mucha fuerza podrías matar a alguien." Explicó Suzaku cuando le señaló el lugar donde debía lanzar el puñetazo. "Pero con tus fuerzas no creo que haya problema."
Girando los ojos hacia arriba el guardia que quedaba cayó inconciente.
- ¡Si! ¡Así se hace! – Gritó al sentir el júbilo de haber derrotado con sus propias manos a 3 guardias entrenados. Con sus propias manos… - ¡Ouch!
Un súbito e intenso dolor creció en sus nudillos. Le faltaba endurecerse un poco.
Agitando el puño derecho para mitigar el dolor, corrió hacia el lugar señalado previamente para buscar a Orange-kun.
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Las alarmas eran tan insistentes, que incluso para alguien como él le resultaba desagradable. El único placer que le permitían tener, beber jugo, resultaba tan fastidioso mientras esas luces rojas parpadeaban una y otra vez.
Su ojo azul destelló en medio de las placas color vino de armadura de su rostro mientras dejaba a un lado el vaso de su bebida.
Su oído aguzado por los implantes le indicó que alguien estaba afuera. Demasiado ligero y sigiloso para ser un guardia o un técnico de los que estaba acostumbrado a tratar. Encendió la captación de su ojo en otra área del espectro visual. Las imágenes oscuras de su habitación cambiaron a distintas interpretaciones de rojo y amarillo indicando color.
Había alguien afuera, demasiado delgado, demasiado bajo para ser un guardia. Y parecía estar buscando algo.
Code-R se levantó de su silla regresando a su visión normal y abrió la puerta para encontrarse con un joven, no mayor de 20 años. Delgado, de cabello negro y extraños ojos púrpuras.
- ¿Quién eres tu? – Code-R dijo con voz grave mientras el chico parecía algo sorprendido.
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En algún lugar del Pacifico, el Ashura volaba pacíficamente a 10 metros de la superficie del mar.
En el puente C.C. estaba sentada en el lugar reservado exclusivamente para Zero.
Tal vez habría sido algo normal, si no fuera que desde medianoche había ignorado totalmente la caja de Pizza que le llevaron como era costumbre.
"0245 horas." Pensó mientras miraba fijamente las pantallas apagadas frente a si.
Las técnicas mantenían vigiladas las consolas, atentas a cualquier signo del radar, o transmisión que les ordenaría moverse de acuerdo al plan indicado por Zero días antes.
– Si para las 0400 horas no hemos establecido contacto, retírense de inmediato a Horai.
"Una hora mas…" Pensó. "Pero se tardan demasiado." Mordió con nerviosismo la punta enguantada de su pulgar.
Al menos no era la única que se preocupaba.
En los hangares, Kallen releía por enésima vez el manual que le habían dado, tratando de memorizar sus detalles.
Aun guardaba rencor a Suzaku y Lelouch por dejarla fuera, aunque trataba de racionalizar sus motivos. Los encontraba lógicos, claro, pero no por eso era fácil digerirlos.
Miró el reloj de su traje, 2:50 hora local sin ninguna noticia.
Solo les quedaba confiar.
Terminó de leer el manual y volvió a empezar.
Tenia que dominar esa cosa, si quería ser de ayuda en el escape de sus compañeros.
Mas allá, cerca de el área de maquinas, Lakshata y Loyd pasaban por enésima vez los diagnósticos de los sistemas que deberían usar cuando fuera preciso.
Ellos también estarían preocupados… si no fuera porque su misión era mucho mas delicada que la de Kallen.
3:00 Am. Hora local.
En tan solo una hora mas sabrían si el plan resultaba o no.
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Nina abrió los ojos débilmente. La luz del sol entraba por las ventanas dificultándole el conciliar el sueño de nuevo.
¿Cómo llegó allí? En realidad no se acordaba.
Hace nada estaba en el laboratorio terminando los cálculos de conversión de energía para el Blaze Luminous del Damocles, y ahora estaba en su cama.
Desnuda.
Eso ocurría con bastante frecuencia últimamente (no la parte de "desnuda"… bueno, con Kannon eso era mas frecuente de lo que debería ser) sino desmayarse o quedarse dormida sin que se diera cuenta.
Tal vez estaba trabajando demasiado, todo el mundo se lo repetía constantemente. Tal vez debería comer mejor, aparte de los hot dog y la pizza que pedía porque no quería separarse de su consola hasta terminar con sus deberes.
Pero era su responsabilidad. El Príncipe Schneizel contaba con ella para terminar el Damocles, sus sistemas, su unidad de poder y el armamento. En sus manos estaba el terminar con el arma que lograría mantener la paz y al fin lograr el mundo amable que Euphemia-sama había soñado. No podía detenerse tan solo por algo menos como… una anemia tal vez.
Si, eso explicaría su palidez, la falta de energía, el retraso en su periodo.
Solo debía comer mejor, y eso era suficiente.
Solo…
Se paró de repente para correr al sanitario, cubriéndose la boca con las manos.
Al menos alcanzó a llegar al retrete.
¡Genial! Y para rematar, ahora nauseas…
Tal vez debería ir al medico.
Claro, cuando terminara de ajustar la resonancia de los convertidores para que no estallaran cuando accionaran el FLEDJ.
Se enjuagó la boca para poder vestirse.
Aun tenía trabajo por hacer.
"Kannon, te extraño." Pensó, al ver la fotografía que descansaba en su tocador. Días atrás había regresado a Pendragon para atender varios deberes… "Te necesito."
Suspirando una vez, agitó su cabeza para despejarla.
Tenía trabajo que hacer.
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- Jeremiah.
Lelouch no pudo dejar de sonreír al ver la cara conocida de Orange-kun. Después de tanto correr, después de tanto esconderse, la razón por la cual hicieron esa misión tan arriesgada estaba allí frente a él.
- Tú no eres de esta base. – Dijo Code-R avanzando a pasos lentos identificando la vestimenta negra de comando que usaba el intruso. – Eres la razón por las cuales las alarmas suenan, ¿verdad?
- Oi, oi. Orange, soy yo Lelouch. Venimos por ti… - La sonrisa de Lelouch había desaparecido al percatarse al fin de los cambios en la apariencia de su leal colaborador. El ojo completamente azul, los adornos rojo oscuroas alrededor de su ojo izquierdo y las placas de armadura que sobresalían en varias partes de su cuerpo. – Soy yo.
- Le-louch. - Code-R pareció pausar un momento al escuchar el nombre, antes de que el halo rojo de su ojo sano destellara en la oscuridad. – Eres un desconocido. No debes de estar aquí.
- Te digo que soy yo. Reconóceme, soy Le…ack.
Una poderosa mano se había cerrado alrededor de su cuello. Apretando y levantándolo del suelo hasta que sus pies perdieron contacto con el piso.
"Maldición, ¿que demonios le pasa…?" Pensó Lelouch mientras trataba de zafarse de ese agarre.
- Los intrusos deben ser eliminados.
"Que fuerza…" en vano trataba de usar sus brazos para soltarse. Usaba los puños para golpear la parte interna del codo de su captor para debilitarlo mientras agitaba las piernas en desesperación. "A este paso…"
Su vista comenzaba a nublarse. Pese ha haberse quitado los contactos liberando sus ojos para usar el Geass, de nada serviría si era incapaz de hablar para dar ordenes.
Jeremiah solo lo miraba impasible, casi con aburrimiento; usando sus dedos para apretar no solo la tráquea, sino asegurándose de atrapar la arteria a la vez reduciendo el flujo de sangre al cerebro.
"No, no puedo mas… no se que puedo hacer…" Las fuerzas se le escapaban poco a poco. Las opciones se acababan. Si perdía la conciencia lo capturarían a el, y seguramente a los otros tres. Y por lo visto Orange-kun no movería ni un solo dedo para…
Sus ojos. Por primera vez en verdad puso intención a su ojo derecho. Rodeado de un halo rojos, como si estuviera bajo el poder del… ¿geass? Imposible.
Dejó caer las manos. Ya no podía ver. Solo era cuestión de segundos para que perdiera la conciencia. Sus brazos no tenían fuerzas para hacer más intentos de escape. No podía hablar para usar su Geass (si acaso pudiera funcionar). Ya no había nada que hacer.
Dicen, que a situaciones desesperadas, surgen soluciones desesperadas.
"Por favor… que funcione" rezó internamente cuando juntó la poca fuerza que le quedaba para mover su pierna derecha.
Code-R recibió el impacto de la pierna de lleno. Sus ojos se abrieron poco a poco mientras el dolor comenzaba a subir por su abdomen. Incluso, dos pequeñas lagrimitas brotaron en cada uno de sus ojos mientras el agarre al cuello de Lelouch se aflojaba permitiéndolo respirar y sentir correr la sangre de nuevo.
Lelouch cayó de rodillas, jalando aire con desesperación mientras Code-R movía sus manos para apretar su entrepierna agredida.
"Menos mas... sigue siendo hombre…"
- Tu… desgraciado…
- No tengo tiempo para esto. No se que te han hecho Orange-kun, pero ¡Escúchame! – Jermeiah levantó la vista para mirarlo a los ojos. – Jeremiah Gottowald, ¡Recuérdame!
Lelouch sintió la conocida opresión en sus ojos cuando el poder del Geass brotó de ellos para entrar por el ojo sano de su victima. La voluntad corrió por los nervios ópticos, llegó al cerebro, modificando la corriente eléctrica de las sinapsis, modificando su voluntad, aun si encontraba resistencia de otra fuente.
- Tu… no estas autoriza do a… a… - Dijo Jeremiah. La diadema, con el vértice del Geass en su frente destelló en púrpura cuando dos fuerzas similares se encontraron dentro de su cabeza.
Gimió, jadeó, se arrodilló de nuevo sujetando su cabeza mientras su ojo sano se iluminaba tanto que parecía cambiar se color.
- Tu nombre es Jeremiah Gottowald. Knight Of Zero. Eres mi lanza. Abres el camino sin cuestionar las órdenes. Luchas a mi lado por el futuro. Tu deber no ha terminado aun, ¡recuerda!
Arrodillado, gimiendo de dolor, levantó la cabeza para mirarlo. Una mezcla de suplica y rebeldía se leía en sus ojos mientras las fuerzas seguían peleando en su interior. La diadema brillaba con más intensidad mientras se enfrentaba a la orden de Lelouch, juntó a la misma voluntad de Jeremiah para liberarse. Luchando por su propia identidad, gritó con todas sus fuerzas mientras sus manos volaron a su frente, haciendo lo que estaba prohibido desde que Edwards le colocó la Geass Crown semanas atrás. Aun si era doloroso, aún si sentía que su cráneo explotaba, atrapó el delgado artefacto con sus dedos, hizo presión en él, fracturándolo, rompiéndolo.
Con un grito final Code-R dejó de existir, libre al fin de las ataduras de la Geass Crown.
Jeremiah dejó caer las manos al suelo mientras recobraba el aliento.
- Oi… estas… - No terminó de preguntar. Un puño duro viajó con rapidez hacia su cara derribándolo. - ¿Qué? ¿No funcionó?
- Eso dolió, Lelouch-sama. – Dijo Jeremiah, acercándose a él y tendiéndole la mano para ayudarlo a levantarse. – Para la próxima vez, busque algo menos agresivo para escaparse.
Lelouch sonrió… aun si sentía un sabor cuproso en la boca, y se levantó.
- Lelouch-sama. Jeremiah Gottowald, a su servicio. – Se arrodilló, como debía de ser. – Deme sus órdenes, Su Majestad.
- Ponte de pié. Orange-kun. Las personas en quien confió, no deben arrodillarse ante mí. – ahora fue él quien extendió su mano. – Salgamos de este lugar.
- Aa. Como lo ordene.
Apenas se puso de pié, escucharon disparos y gritos.
Al estar en un hangar, había varias pasarelas arriba de ellos. Varios guardias corrían detrás de una persona vestida de negro que huía usando toda la fuerza de sus piernas. Los guardias disparaban, perdiendo su blanco por centímetros.
Al llegar al final de la pasarela, esa persona saltó, girando una vez en el aire y lanzó 4 objetos afilados con sus manos. Las kunais se clavaron en las partes desprotegidas de los guardias, derribándolos simultáneamente.
Sayoko Shinozaki, con una voltereta, aterrizó a 2 metros de la pareja, flexionando las piernas para amortiguar su caída y sacando más cuchillas de… donde quiera que las tuviera ocultas.
- Lelouch-sama los guardias… - Se interrumpió al identificar al hombre frente a Lelouch. Quien la saludaba con una sonrisa.
- Que agradable es verla con vida, Sayoko-san.
- Lord Jeremiah… esta…
- Ejem. – Los tuvo que distraer Lelouch. – Dejemos los saludos para después. Tenemos que escapar de aquí de inmediato, no creo que Mónica y Suzaku puedan seguir aguantando la fuerza principal de seguridad.
- ¿Dónde están? – Pregunto Jeremiah, olvidándose un momento de los saludos.
- Deben estar atrapados entre los almacenes y el área de investigación. – Lelouch consultó su Palm.
- Se acercan más guardias. – Avisó Sayoko, adelantándose unos pasos al corredor, alistando sus armas para atacar.
- Pueden usar el sistema de calefacción del área de investigación, los ductos son muy amplios. En el Nivel 3 del área hay prototipos que pueden usar como escape. – Informó Jeremiah, colocándose al lado de Sayoko, sacando una cuchilla de su mano derecha.
- ¿Prototipos?
- Si, algo que sin duda le interesará, Lelouch-sama. – Jeremiah sonrió, adelantándose a la criada para atacar de frente a los guardias.
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Desde que Suzaku volvió a trabajar con Lelouch como Knight Of Zero, nunca había dudado de sus planes.
Si, el 100% de ellos eran extraños, arriesgados y un largo etcétera. Pero tenían cierta lógica de fondo, algo que le decían que pese a todo, eran buenas ideas.
Como cuando se geasseó a toda la costa oeste de Britannia para proporcionar 30 minutos de apertura y atacar Los Angeles.
O el usar a los Félix Knights para atacar submarinos por sorpresa.
O tratar de influenciar en el conciente de todo el mundo para revelarse contra el Tercer Impacto… (Eeer… tal vez debería dejar de ver esos DVDs. De Evangelion que Mónica le había prestado)
Ah, buen momento para pensar en esas cosas.
Con un tirón fuerte, logró apretar el improvisado vendaje sobre su pierna. Lugar en donde una bala lo había golpeado.
Mónica disparaba uno de los rifles robados a uno de los guardias, protegiéndose con una pared del corredor mientras un par de soldados mantenían un fuego de cobertura para beneficio de un par de valientes camaradas.
- Las cosas no pintan bien. – Dijo ella mientras dejaba de disparar para ponerse a cubierto y dejarle a él la labor de retrasar los avances de sus enemigos. Tenía sus propias heridas que atender.
- Si tan solo pudiéramos llegar a ese pasillo, tendríamos mas cubierta en las bodegas. – Suzaku cambió el cartucho del rifle por uno nuevo y volvió a disparar, obligando a los "valientes" a ocultarse en un cuarto cercano.
Mónica usó los dientes para terminar de vendar su brazo con la tela arrancadazo de uno de los soldados caídos.
El caos gobernó durante minutos la zona donde estaban luchando. Cortos circuitos reventaron hileras de focos causando una lluvia de chispas y vidrio. Pequeños incendios empezaron cuando computadoras y aparatos se quemaron llenando cuartos enteros de humo denso y oscuro. Para sellar, las alarmas de incendios ensordecieron a más de uno y el sistema de emergencia escupió agua en los lugares donde no había fuego.
Cables con corriente viva tocaron el líquido electrocutando a unos desafortunados que trataban de refugiarse del humo.
Y en medio de todo, Mónica y Suzaku disparaban, inmovilizando a muchos al acertar en las rodillas con sus pistolas. Romper narices con patadas o costillas con rodillas y codos. De cuando en cuando Mónica sacaba sus cuchillos para cortar los tendones de los brazos cuando tomaba por sorpresa a incautos guardias, o en casos extremos se deslizaba por el piso aprovechando una cortina de humo y cercenaba los tendones de Aquiles para terminar hundiendo la hoja justo debajo del hombro imposibilitándoles tomar un arma de nuevo… si es que podían sobreponerse al dolor de las piernas.
Pero el caos había pasado. Cerraron las tuberías del agua, accionaros el aire acondicionado a máxima potencia para acabar con el humo y reforzaron a lo caídos con mas y mas guardias extraídos de otras zonas de la base.
Era conveniente… de haber logrado llegar al Almacén 3G, el cual tenía la conexión principal de los ductos y mediante ellos podrían llegar a cualquier parte de la base con un mínimo de atención.
Pero ahora estaban atrapados. Detrás de ellos estaba una zona relativamente limpia de enemigos, pero no podían moverse por allí. Su única ruta estaba bloqueada por un grupo de guardias que se mantenían ganando tiempo a la espera de mas refuerzos que estaban retrasados gracias a un repentino malfuncionamiento en las puertas automáticas.
- Black3, ¿me escuchas? – habló Lelouch por el radio. – Tenemos a Orange, nos empezaremos a mover al Nivel 3 de los Hangares… ¿están muy lejos de allí?
- Estamos atrapados en el corredor anterior al Almacén… hay 5… no 7 guardias armados bloqueándonos el paso. – contestó, siguiendo las señales de Mónica mientras las balas seguían impactándose en la esquina donde estaba refugiado.
- No importa lo que hagan, lleguen al 3G de inmediato. Una vez que estén en los ductos avancen por la ruta que estoy transmitiendo en el menor tiempo posible. Orange-kun tiene una idea sobre como salir. Fuera.
"Si claro… como si fuera tan fácil…" Dijo Suzaku. Después de todo, de serlo habrían salido de allí hace mucho.
- Tienen a Orange. No podemos perder tiempo, hay que salir ahora.
- ¿Alguna idea interesante, Blacky-kun? – en ese momento Mónica se arriesgó a sacar la cabeza y un brazo para devolver una granada que les arrojaron.
El artefacto estalló en medio del pasillo, reventando las luces y sacando chispas cuando los cables de corriente cayeron al suelo.
- Ahora si. – Suzaku tomó un par de cosas de uno de los guardias inconscientes y se las enseñó a Mónica, quien asintió. – Cúbreme.
- No. Con esa pierna no podrás moverte, y con estos brazos no puedo apuntar bien. Cúbreme tú.
Suzaku asintió mientras le lanzaba las granadas robadas y tomando otro rifle de un guardia caído disparó ráfagas continuas para obligar a sus enemigos a refugiarse.
- ¡Allá voy!
El plan era sencillo. Con las luces del pasillo apagadas obligaría a los guardias a forzar la vista para dispararles, lo que los dejaba vulnerables a un tipo de granada que encontraron. Mónica se paró en medio del pasillo, cubierta por los disparos de Suzaku, quitó las espoletas y las lanzó alternándolas un par de segundos, para refugiarse de nuevo.
- ¡Ojos! – Gritó ella y ambos los cerraron.
La Granada flagrante estalló con una intensa luz blanca y un sonoro "bang" justo en medio de los guardias. Gritando de dolor se cubrieron los ojos, no lo suficiente rápido para evitar ser cegados momentáneamente. El sonido los ensordeció aturdiéndolos muchotas con un silbido en los tímpanos. Justo allí, la otra granada estalló. Metralla voló hiriéndolos en las partes no protegidas por los chalecos antibalas y cascos, sembrando más caos y confusión.
Mónica corrió, lo mas rápido que le permitieron sus piernas en el instante en que la explosión de la segunda granada terminó, sacando sus cuchillos.
Hubo algunos suertudos, relativamente lejos de la explosión que aun podían sostener sus armas, que se movían para relevar a los que la granada había tumbado. Medio enceguecidos, lo mas que podían hacer era disparar al azar con la esperanza de mantener entretenidos a los intrusos para ganar tiempo a los refuerzos.
Un par de cortes en sus bíceps les hizo saber que no tenía caso.
Mónica era metódica. La afilada cuchilla cortó fácilmente tela, piel y músculo acabando con el agarre en el rifle de su rival. Hundió la otra justo debajo de los huesos del hombro teniendo cuidado de evitar las arterias y dañar solo musculo y tendones. Escuchó los gritos cerca de su cara pero los ignoró, lista para el siguiente blanco. Tomando el cañón para usarlo como suporte y girar a la derecha encajó su arma en el glúteo, cerca de los nervios motrices inmovilizando la pierna y otro corte justo arriba del codo para separar el tricep del tendón.
El sonido un arma amartillarse la hizo encogerse a tiempo y maldijo cuando sus intentos de mantener con vida a sus victimas fracasó. Las balas de otro guardia se impactaron en la cabeza de un compañero suyo matándolo. Arrojó el cuchillo con un movimiento fluido, justo al cuello, debajo de la manzana de Adán. Con suerte alguna de las vertebras detendría la punta sin cortar su espina.
Levantándose pasó a la última amenaza. Este, comprendiendo que jamás la vencería cargando un rifle sacó su propio cuchillo de comando y corrió para embestirla con ambas manos en el mango. Mónica atrapó la hoja con la suya dejándose llevar por el embate deslizándose por el piso. Antes de que el guardia pudiera atacar de nuevo recibió un golpe seco hacia arriba de la palma abierta de Mónica justo en la nariz. Una astilla de hueso entró libremente a su cerebro mientras caía de espaldas muerto.
- ¡Libre! – Gritó a Suzaku mientras veía fijamente los ojos aun abiertos de su último rival.
Cojeando levemente Suzaku llegó arrojando las armas vacías y empezó a tomar un par de rifles y cartuchos de los caídos, ignorando los gemidos de los heridos.
- Blue, necesitamos movernos. – Le dijo, usando su código para la operación. – ¡Oye!
Mónica parpadeo cuando la sacudió del hombro para llamar su atención.
- Ah, si. Vamos. – Antes de irse se arrodilló junto al que le aventó el cuchillo en el cuello. – Lo siento. – Susurró mientras se lo quitaba con delicadeza.
Aun respiraba, podía mover los ojos y sus manos temblaban. Con 2 cortes rápidos, tomó un pedazo de tela de su uniforme y realizó un improvisado vendaje.
- No te muevas y espera ayuda. - Le dijo suavemente mientras se ponía de pie para retirarse.
Se reunió con Suzaku, abriendo la puerta del almacén al final del pasillo y, entrando, aseguraron la puerta obteniendo un podo de tranquilidad… al menos hasta que los refuerzos comenzaron a azotar dicha puerta para forzar su entrada.
-¿Y ahora que?
- Lelouch dijo que transfirió una ruta… debe ser esta. – Contestó Suzaku consultando la Palm, mostrando el recorrido. – Por lo visto nos llevará directamente a uno de los hangares… dame una mano.
La puerta comenzaba a ceder al ser golpeada por los hombros de varios guardias, por lo que Mónica se colocó directamente debajo del acceso del ducto y usó sus manos para formar un escalón. Suzaku tomo impulso y saltó, usando la fuerza de los brazos de Mónica para aumentar su altura.
Parecería ilógico, siendo Monica considerablemente mas ligera que Suzaku y por ende, mas adecuada para saltar. Pero al estar herida de un brazo, se requería de fuerza en ellos para poder aferrarse al borde del ducto, romper el acceso y afianzarse, tal como hizo Suzaku después de saltar.
Mónica saltó a su vez, tomando las piernas de Suzaku y escalando por su cuerpo hasta llegar al acceso y entrar. Suzaku la siguió, tomándose solo el tiempo necesario para quitar lo seguros de todas las granadas que le quedaban y tirándolas cerca de la puerta. Sonriendo comenzó a arrastrarse siguiendo a Mónica.
Cuando la puerta cedió, en cuestión de segundos una docena de guardias llenaron el almacén, moviéndose metódicamente para rodear la entrada del ducto. Justo empezaban a amartillar sus armas para soltar una lluvia de plomo cuando las granadas estallaron, habiendo sido ignoradas en la penumbra. La intensa luz del magnesio los aturdió por más de un minuto, imposibilitándoles la labor de disparar.
Para cuando recobraron la vista y comenzaron a disparar, sus objetivos ya estaban lejos de allí.
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Lelouch, Sayoko y Jeremiah corrían casi sin encontrar resistencia.
Dadas las alarmas y la conmoción provocada por Suzaku y Mónica lejos de allí la mayoría del personal técnico había sido atrincherada en zonas seguras. Al igual que numerosos guardias se trasladaron dejándoles el campo relativamente libre para moverse.
Relativamente, ya que de cuando en cuando Orange-kun y la ninja-criada usaban sus habilidades de combate para dejar inconcientes, o severamente heridos a quienes osaban tratar de detenerlos. (Cosa que tenía a Jeremiah muy contento, ya que le daba la oportunidad de vengarse por el trato recibido mientras estuvo allí) Lelouch los seguía de cerca, evitando la confrontación a toda costa y recibiendo los reportes de Mónica y Suzaku para asegurarse que llegarían a tiempo.
Falta poco menos de media hora para las 4. A.M., hora señalada para que el Ashura dejara su zona de patrullaje dejándolos a ellos sin un medio seguro para escapar.
Tan concentrado estaba, planeando formas alternas de dejar Alaska en caso de retrasarse cuando Jeremiah anunció que habían llegado al hangar del Nivel 3.
Se quedó sin habla al ver los prototipos.
- Los llaman Templars, es un intento de producir en serie las Fortalezas como el Siegfierd.
- Son enormes.- Dijo Lelouch al verlas. Claro si las comparaba con las dimensiones del Siegfierd o el Sutherland Sieg eran considerablemente pequeñas. Pero fácilmente superaban el tamaño del Gwain. - ¿Crees que podemos llevarlas?
- Las activaron esta semana y son operativas… supongo que solo hay que lidiar con la seguridad. Creo que escuché que se manejan igual que una nave de transporte.
- Perfecto, me encargaré de estas. Tu…
- Yo me llevaré la nave que mas conozco si me lo permite, Lelouch-sama. No creo que quede desilusionado con ello.
- Perfecto. Sayoko, acompáñalo y dale cobertura. Yo… - Se interrumpió cuando un sonido encima de ellos los distrajo.
Lelouch preparó su pistola, Sayoko sus Kunais y Jeremiah la cuchilla de su brazo.
Después de varios sonidos, como de algo golpeando metal, la puerta del ducto de ventilación se desprendió y un par de cuerpos cayeron desgarbadamente al piso del corredor cerca de los modelos.
Después de un par de gemidos, jadeos y salir de una confusión de extremidades, Suzaku y Mónica se pusieron de pie, golpeados, heridos, y sonriendo ante la vista de Orange-kun.
- Yo, Orange. ¿Te gustaron las vacaciones? – Saludó Mónica, sobándose la cabeza.
- Gusto en verte, Jeremiah. Tanto tiempo.
- Les agradezco sus esfuerzos, compañeros. – Respetuosamente inclinó su cabeza. – Es un placer verlos de vuelta.
- ¡Bien! Ve por tu nave, no tenemos más tiempo que perder. Nosotros nos encargaremos de esto.
Asintiendo, Orange-kun y Sayoko corrieron al hangar contiguo, en lo que el trío se quedó con los Templars.
- Usaremos estas para escapar. Jaremiah dice que los controles son como los de un transporte. Una vez que descifre los códigos de seguridad se los pasaré. – Ordenó Lelouch, tratando de ignorar lo heridos que estaban.
Concientes de la falta de tiempo, sin decir palabra, se metieron a las cabinas de las naves.
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Sayoko resistió el impulso de silbar a la vista del Maduin Seig.
Conocía el tamaño del Sutherland Seig, y era evidente que esa máquina era mas grande, y aunque no era una experta, podía percibir que su poder de fuego era mucho mayor al ver en la armadura aberturas por donde podría jurar había armas escondidas.
Jeremiah se quitó el saco, desnudándose hasta la cintura sin sentirse avergonzado de mostrar las numerosas "actualizaciones" cibernéticas en su espalda, torso y brazos. Placas de metal cubrían componentes o partes vulnerables de su cuerpo, haciendo juego con el aparato alrededor de su ojo izquierdo, el cual era ahora completamente azul, como un zafiro enorme.
Sayoko se encontró mirando fijamente el cuerpo de Jeremiah, sin saber exactamente si sentir empatía, lastima, o incluso atracción.
- Sayoko-san, en aquel estante hay unos estuches, por favor tome dos. Son trajes adaptados para el uso del Maduin. – Solicitó Jeremiah, trabajando en una consola para desactivar los seguros que mantenían al Maduin sujeto al piso. Al no recibir respuesta, volteó para encontrar con que ella lo miraba fijamente. – ¿Sayoko-san?
- Ah, lo lamento. 2 estuches, lo tengo. – Dijo, un poco sorprendida y dándose la vuelta rápidamente para buscar las cosas.
Jeremiah se obligó a no sonreír. Su ojo izquierdo no solo captaba la luz visible. Sino también el espectro no visto por el ojo humano, como el infrarrojo. El cual le dijo que Sayoko tuvo un ligero incremento de temperatura alrededor de su cara.
En otras palabras, que se había sonrojado, y esperaba no fuera por vergüenza.
Usando los códigos insertados en su cerebro a la fuerza, los seguros se soltaron, al igual que varios sistemas de seguridad como las alarmas.
- ¿Son estos? – Sayoko cargaba un par de estuches del tamaño de un portafolio pequeño.
- Gracias. Ahora… despúlpeme por esto, Sakoyo-san. – Dijo, ligeramente apenado.
Rápidamente, la tomó en brazos y saltó lo mas fuerte que pudo para aterrizar en el techo de la fortaleza, cerca del acceso. Pisó un control y varias placas de armadura se abrieron.
Con la criada aun en brazos (quien por la sorpresa había abrazado fuertemente los estuchas) entró en el Maduin, cerrando mentalmente el acceso una vez dentro.
La cabina era relativamente amplia, ambos podían estar de pie cómodamente, pero no había asientos o controles. Tan solo una enorme pantalla al frente y 3 cables que sobresalían en el lado opuesto.
Dejando que Sayoko se parara, Jeremiah se acercó a los cables y se concentró mínimamente. De su espalda, 3 conectores especiales salieron de las placas de metal que cubrían su espina dorsal y se conectó al frame, sintiendo el conocido dolor en su medula, producto de la corriente eléctrica que su cuerpo no estaba diseñado a recibir.
Líneas de luz se encendieron en el piso y las paredes y la pantalla cobró vida ante los ojos asombrados de Sayoko. Líneas de datos cuyo significado no pudo descifrar danzaban en ella, para terminar con una imagen de alta definición del hangar en el que estaban.
3 pequeños cuadritos se abrieron en la parte superior, mostrando las caras de Lelouch y los demás.
- Templars listos. Creo que podemos manejarlos sin problemas pero no pude abrir los seguros para el sistema de armas. Tendrás que abrirnos el camino Jeremiah. – Comentó Lelouch mientras los otros movían constantemente los ojos y la cabeza como si siguieran familiarizándose con el vehiculo.
- Entendido. Solo dígame la ruta que debemos seguir y me encargaré de limpiarla, Lelouch-sama.
- Al sur-suroeste, siguiendo la ruta 43-654 hasta salir de las aguas territoriales. Nosotros te seguimos.
- Bien… - En su cabeza, los datos eran analizados por su cerebro estableciendo la ruta de la base de datos del Maduin. – Lo tengo. Maduin Seig, despegando.
Antes de que el frame se moviera, extendió su brazo para atraer a Sayoko y tomarla por la cintura.
Ella supo el porque, cuando la fortaleza comenzó a moverse, haciéndola perder el equilibrio. Después de todo no había nada mas de donde aferrarse.
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Un potente disparo de color rojo oscuro iluminó la noche.
Corrientes de aire se movieron por la explosión resultante moviendo escombros y humo. Y en medio de todo, lentamente emergía una imponente fortaleza.
Color naranja y verde como los modelos de pruebas, iluminando parcialmente la noche gracias a sus impulsores de vernier y los 4 cañones Hadron de la punta aun irradiando luz roja.
"Ahora… prueben un poco de esto, malditos." Pensó Jeremiah, con su mente aún llena de todos aquellos experimentos a los que lo sometieron en ese lugar.
Placas de armadura se abrieron mostrando los conos de los Hadron Funels. Cada uno, disparando una corriente delgada de energía que al impactar con roca, metal e incluso agua, desataba su poder en explosiones condensadas. Misiles de diversos tipos llovieron sobre edificios y vehículos, incluso sobre aquellos frames que se usaban como defensa. En ese solo disparo único se causó mas daño que el que un escuadrón de frames armados con cañones.
- ¡Jeremiah, ya basta! – Sonó la voz de Lelouch por el parlante. – Ya cumplimos los parámetros de la misión, no es necesario perder tiempo haciendo mas destrucción.
Orange-kun apretó la mandíbula con fuerza casi crujiendo los dientes. No por la perspectiva e obedecer ordenes, sino por mostrar "clemencia" a los que poco a poco le quitaron su humanidad con cada experimento. Aquellos que jugaron con su cabeza sometiéndolo a torturas e ingresando información a su cerebro como si fuera una simple máquina.
Aquellos que violaron su lealtad, modificando su voluntad con artimañas, haciéndolo olvidar su deber.
No… no podía perdonarlos por eso. Aun si era… si era una… orden.
Debían pagar. Debía hacerlo pagar. Para que nadie mas pasara por lo mismo que el…
El Siegfierd se preparó para encender de nuevo sus armas.
- Jeremiah-san. – Dijo suavemente Sayoko, aun siendo abrazada por la cintura por él. Incluso pudo sentir como su agarre aumentaba al igual que si ira. – No tiene que hacerlo. No creo que resuelva nada ni le hará ningún bien.
La miró a los ojos, mientras sentía como su furia cedía poco a poco ante su mirada.
- Volvamos a casa, eso le hará bien. – Sonrió, mientras con gentileza ponía una de sus manos en su torso.
- Está bien. – Contestó, calmándose. – Volvamos entonces.
El Maduin giró y fijó su curso a la ruta designada, seguido por los 3 Templars usados por los demás.
Cualquiera podía pensar que eran los "hermanitos pequeños" del Maduin al compartir su misma figura. 7 metros de largo, con un cañón Hadron en la punta y dos cañones VARIS a cada lado, se movían con sorprendente agilidad empujados por los mismos propulsores de Vernier y algo más que incrementaba su maniobrabilidad, pese a su considerable peso.
Todos se alinearon siguiendo a Jeremiah.
- De acuerdo, aumentemos la velocidad a 150 y mantengamos el curso. No creo que tengan naves que no sigan. Aún así, acabo de hacer los arreglos necesarios por si tenemos problemas. Con que logremos llegar a las aguas territoriales tenemos el escape asegurado.
- De acuerdo a la red de información, 3 naves están zarpando de la Base de Bering. A su velocidad actual nos interceptarán justo fuera del territorio Britano. – Informó Jeremiah. El Maduin podría estar fuera del control de la milicia, pero aún tenía los códigos para la red.
- Perfecto… mantengamos la velocidad. No quiero arriesgarme a acabar pronto con los fillers de estas naves. Mónica Suzaku, tomaremos el frente, dejemos al Maduin en la retaguardia por si acaso.
- Entendido. – Fue la respuesta de ambos.
Súbitamente la pantalla del Maduin se volvió muy tranquila, no presentando más que océano.
Jeremiah aún seguía vigilando los radares y la red, pero eso se desplegaba en su ojo cibernético o en todo caso lo "sabia" al procesar la información directamente en su cerebro.
- Este…
En ella podía ver las marcas de las 3 naves desplegadas. A juzgar por la distancia cubierta por lo visto estaban viajando a máxima velocidad. Trató de identificar sus nombres para cotejarlas con la base de datos y saber más sobre ellas. Su tipo, el número de fuerzas que transportaban…
- Disculpe…
Aaaaarg. Debió haber acabado con la base. Un disparo bien puesto en el generador y otro en los tanques de Sakuradite habrán bastado para convertir todo en un mar de fuego. Así todo, hasta las refacciones o partes especiales habrían quedado fundidas a perfección para que nunca mas pudieran hacer otro Maduin, o Templar… u otro como él.
- Jeremiah-san…
Aunque, pensándolo de forma fría, los responsables eran quizás algunos técnicos y el cabeza de la investigación los que lo trataron como rata de laboratorio y esos estúpidos experimentos. Y esa cosa que le pusieron en la cabeza…. Era como verse a si mismo hacer las cosas como un zombie sin conciencia. Sin posibilidad de hablar por si mismo, de hacer las cosas por si mismo, como si otra voluntad se impusiera e la suya y…
- ¡Orange-kun!
La conocida venita en la cabeza de Jeremiah saltó al escuchar ese nombre a otra persona que no fuera Lelouch-sama, C.C.-sama, Mónica-kun o Suzaku-kun.
- Yo no soy un… - Se interrumpió al ver la cara de Sayoko.
- ¿Podría soltarme un poco, Jeremiah-san? Necesito respirar…
Dándose cuenta de lo que estaba haciendo, la soltó permitiéndole respirar normalmente.
Y sintiendo su propia cara un poco caliente.
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Steve Randall, Capitán interino del "Oso Polar" nave de comando Britannia zarpó al mar apenas escuchó sobre un ataque a una de las bases que supuestamente no deberían existir.
Por supuesto para un capitán interino que solo obtuvo la promoción por enfermedad del anterior, nada mejor que un logro al recuperar unas unidades que no existen, robadas de una base que no existe, por terroristas que no existen, en una hazaña que no existiría.
Si, suena estúpido, pero así son las cosas.
Volando a máxima velocidad, tenía a 2 escuadras de Frames Vincet y Sutherland listos para salir y rodear a las no-existentes unidades. Incluso, había ordenado un suministro exagerado de misiles en las cubiertas en caso de no poder capturar las no-existentes unidades y convertir su no-existencia en verdadera inexistencia.
Sentado en la silla del capitán, jugando con su gorra de comando y casi tarareando para si, soñaba en que el mismo Emperador (aun su no estaba muy en claro si era Schneizel, Cornelia o alguien mas) le colocaba los blasones de Almirante y lo designaba a comandar toda una flota.
Lástima para él, uno de los no-pilotos, de las no-unidades le tenía reservada una sorpresa.
- Capitán, estamos en rango de intercepción. – Informó la oficial de radar.
- Desplieguen los Frames. – Dijo de forma majestuosa poniéndose de pié.
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- Unidades a 4 Kilómetros. – Informó Jeremiah.
Sayoko se había sentado en el piso, detrás de él. Durante la ultima hora habían estado razonablemente silenciosos dados los… umm… recientes sucesos. Y particularmente el piloto tenía toda su concentración enfocada en los radares.
La amplia pantalla cambió para mostrar que las marcas enemigas aumentaban indicando el despliegue de frames formando una clase de red para capturarlos.
- Puedo acabar con ellos en un minuto.
- Negativo. Necesitamos adentrarnos aun más en las aguas internacionales… además…- se interrumpió sonriendo con malicia. – Tenemos refuerzos esperando.
Jeremiah consultó de nuevo los radares tratando de buscar marcas enemigas sin éxito. Ninguna nave dentro de un radio de 15km (aparte de las que los perseguían, claro)… ¿de que refuerzos hablaba? ¿Submarinos tal vez?
- Contacto. Sellen las naves y prepárense para sumergirse a mi orden. – Ordenó Lelouch.
- Sayoko-san, sujétese. – Dijo Jeremiah, no dejando más opción a Sayoko que levantarse y tomarlo del brazo.
Las 4 naves al mismo tiempo, a la orden de Lelouch descendieron rápidamente levantando una columna de agua cada una.
Los frames que los perseguían se detuvieron repentinamente sorprendidos. Pero antes de que pudieran tan siquiera en pensar en seguirlos o retrocedes otra columna de agua estalló llamando la atención de todos.
- Ara. Esto es inesperado… - Habló una jovial voz por la red abierta. – …¿les molesta si les pido que se vayan? Están interrumpiendo mi vuelo de prueba.
Cuando el agua volvió a caer en una nube de rocío, más de uno gimió de sorpresa al encontrar a ese frame.
De todos los frames enemigos que podían encontrarse tenía que ser ese.
Lancelot HAUnTED.
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Era imponente, de eso no había duda.
Negro, y pese a ello reflejando destellos de la luna. Con las 4 alas brillando a su espalda, y las armas colgando de la cabina provocó un escalofrío a los pilotos de la fuerza de intercepción.
Pese a tener los brazos casualmente cruzados sobre su torso.
El Capitán Randall se mordió el labio de coraje al verlo.
El Frame que derrotó al Albion y Bismark en Horai. El frame del traidor Kururugi que colaboró con la humillación del ejercito del Emperador Odysseus y colaborando con su muerte. El Frame que… Momento ¿esa fue la voz de una chica?
- Fuerzas Britannas, están entrando aun zona programada para vuelos de pruebas de los Black Knights. Solicito que se retiren del área y regresen a su base, o sus acciones se interpretarán como hostiles y prohibidas por la tregua acordada por Zero y el Príncipe Schneizel hace 3 semanas.
Kallen Kouzuki apareció en las pantallas, usando traje de piloto negro… y sonriendo durante todo el mensaje.
"Kouzuki… ¿la piloto del Guren, que hace en él Haunted?" pensó Randall momentáneamente antes de contestar.
- ¿Vuelos de prueba? Ustedes acaban de romper el acuerdo robando 4 unidades experimentales de una base de Alaska. Nosotros buscamos recuperarlas, así que coopere o de lo contrario sus acciones serán las que se tomen como hostiles.
- ¿Unidades? ¿Base? No sé de qué está hablando. Que yo sepa Britannia no tiene una base sino en el estrecho de Bering a más de 200 km… ¿no están un poco lejos de su área de patrullaje como para desplegar su fuerza de combate sin ningún motivo?
- ¡Tenemos un motivo! ¡Las unidades…!
- ¿De que unidades habla? Yo no vi ninguna. – Esta vez Kallen había perdido la sonrisa. – Si está usando excusas tontas para interrumpir una operación de prueba perfectamente justificada… no creo que defenderme sea una violación a la tregua.
El Haunted descruzó los brazos y abrió las alas como si se alistara a atacar.
Randall maldijo entre dientes. Era obvio que esa perra decía mentiras. ¿Por qué demonios hacían vuelos de prueba tan cerca de territorio britano? ¿Y milagrosamente aparece en la ruta de escape de esas unidades, verdad?
Pero de alguna forma tenía un punto. Si eso se hacía público, de ninguna manera podían decirle a todo el mundo la existencia de la base, o de las unidades experimentales. Peor aún, si se diera el caso, los acusarían de incompetencia y el ser degradados de rango sería tan solo la menor de sus preocupaciones.
- ¿Y bien, su respuesta Capitán? – Kallen preguntó, mirándolo fijamente desde la pantalla.
Randall se tomó un minuto, sudando un poco al considerar rápidamente las opciones que tenía.
Ya había perdido mucho tiempo en ese dialogo. Sus tropas sin duda no deseaban enfrentarse a semejante frame y habían mantenido la distancia. Pero si desperdiciaba más tiempo las posibilidades de perder para siempre el Maduin y esos Templars serían mayores, eso sin contar que lo harían responsable por no haberles podido dar alcance en el territorio Britanno.
Pero… tal vez si llevaba al comando el "cadáver" del Haunted... Si, bueno, sería acción hostil, pero fácilmente podría justificarse al interpretar esos "vuelos de prueba" como lo llamaba, tan cerca de las aguas Britannas como una acción hostil innecesaria…
Sonrió.
- No creemos que este realizando vuelos de prueba. Sino que su intención es entrar a territorio britanno. Para las unidades militares, entrar a territorio enemigo es sin duda una acción hostil, aun si solo es la intención. Por lo tanto le ordenamos rendirse y entregar su frame pacíficamente o usaremos fuerza letal. Tiene 10 segundos para decidirlo, Piloto.
Kallen agachó la cabeza y suspiró.
- Es una lástima la decisión que ha tomado, Capitán. Pero debo negarme. En todo caso, le solicitaría de favor que me permita retirarme pacíficamente. Aun no he entrado a territorio Britanno, así que no encuentro ningún motivo que justifique la acción hostil.
- Su tiempo se acabó. – Declaró Randall y cortó comunicación. – Oficiales de armas. Disparen los misiles.
- ¿Señor? – Esperó la confirmación el aludido.
- ¡Todos ellos!
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Kallen se rascó la cabeza. Según el reporte de Lelouch ya estaban demasiado lejos y ya no había motivos para permanecer más en ese lugar. Justo cuando consideró dar media vuelta y llevar el Haunted a máxima velocidad para alejarse, decenas, cientos de líneas brotaron de las naves mientras los frames abrían sus formaciones para permitir a los misiles seguir su curso.
Maldijo… las cosas no salieron exactamente como habían planeado.
Uso las alas del Haunted para cubrir su frente, su espalda y accionó los escudos de los brazos para proteger sus costados.
En menos de un segundo los misiles hicieron impacto en todas partes del frame. Estallaban contra las alas, los escudos, sacudiéndolo; cubriéndolo de nubes de humo que crecían y se fusionaban cuando más y más misiles seguían estrellándose.
Una nube de humo gris del tamaño de un pequeño transporte seguía en el lugar cuando la ola de misiles se acabó minutos después.
Randall se carcajeó un par de veces en burla el ver desaparecer a ese frame. Sorprendido de lo fácil que fue acabarlo. Por muy poderoso que fuera, por mucho que tratara de protegerse con los escudos y las alas, había partes que sin duda eran vulnerables. Los costados, parte de la cabina, piernas. Si alguno de ellos era dañado, el frame perdería potencia y capacidad de defensa.
Tarde o temprano los escudos fallarían y el frame sería castigado por la destrucción de las cabezas explosivas hasta que su fuente de poder se dañara, explotando en una nube de humo rosa.
- ¡Marca en el radar! – Gritó el oficial.
- Por favor, revisa bien. No existe frame alguno que soporte semejante daño… - Fue interrumpido cuando la pantalla mostró que el humo de las explosiones comenzaba a extinguirse.
Un destello rojo iluminó la noche. Poco a poco los pequeños escombros y el aire sobrecalentado eran arrastrados por el viento frio del norte.
- Bueno… esto es acción hostil. Así que no creo haya problemas si me defiendo… ¿nee?- habló la voz de Kallen por la red.
Pocos lo habían notado. La armadura del Haunted era ligeramente diferente. Porciones de ella en hombros, torso, piernas, incluso alrededor de la cabina; no habían estado allí en Horan. Emitían un brillo rojo intenso, al igual que las alas y era evidente lo que formaban.
El Lancelot Conquista lo había usado también.
Un intenso Omni-escudo MSV de color rojo translúcido cubría perfectamente el frame, dejándolo intacto de todo el ataque sufrido minutos atrás.
- Ahora... es mi turno. – La imagen de Kallen apareció, sonriendo depredadoramente, para apagarse inmediatamente.
- ¡Formación de batalla! Todas las unidades, ¡ataquen al Lancelot Haunted! – Gritó Randall, sacando a sus pilotos de su estupor.
El primer ataque siempre es el mas importante.
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"Omni-escudo perfectamente funcional… tanto daño y solo usó menos del 2% del Energy Filler, increíble." Pensó Kallen consultando las graficas.
Lo del Vuelo de prueba era verdad a medias.
Era obvio que ella serviría para cubrir la retirada de Lelouch y los demás. Originalmente habían planeado tomar un transporte para escapar, no imaginaban que tomarían posesión de unidades experimentales para hacerlo.
Pero, en verdad serviría para probar el Lancelot completo. Cosas que no estuvieron listas en la batalla de Horai como el escudo y un par de sistemas mas.
Como este…
"Sistema de apunte de pupila."
Un láser de baja intensidad apuntó directamente a los ojos de Kallen, quien los movió cubriendo las pantallas del Haunted. Deteniéndose por fracciones de segundos, varias marcas aparecieron fijando a los frames enemigos que se acercaban alistando sus armas para atacar. Una vez que la computadora del frame tuvo fijos los blancos, Kallen comenzó a moverse.
El Haunted tomó los VARIS de la cabina y se preparó para abrir fuego. Docenas de frames comenzaron a disparar a su vez obligándola a usar las alas como escudos para el torso cuando un par de balas pesadas se impactaron mientras mas ráfagas pasaban a su alrededor y los Vincent alistaron sus lanzas tratando de acercarse lo suficiente.
Kallen abrió fuego, usando alternadamente los cañones duales en un disparo continuo mientras sus brazos se movía al cambiar de posición con agilidad.
Los Sutherland no tuvieron oportunidad.
Teniendo a Los Vincent confusos por la agilidad con la que se movía, las ráfagas verdes de VARIS acabaron con pasmosa facilidad con la formación de Sutheland. El sistema de pupila aseguraba que los blancos permanecerían señalados a pesar de los movimientos del frame, garantizando una excelente puntería.
Lo nuevo que Lloyd ofrecía a su querida creación.
"Y ahora… los servos." Pensó, sin dejar de sonreír.
Era mejor de lo que esperaba. Su desempeño y poder dejaba a su viejo y amado Guren SEITEN mordiendo el polvo, pese a sus alas. Era increíble sentirse aplastada por la aceleración, incluso sentir su piel hormiguear cuando frenaba y la circulación regresaba a ella. Ver los datos en una hoja de papel no era nada comparado con sentir en su cuerpo el verdadero poder del frame.
Guardó los VARIS en su lugar bajo la cabina y alistó los harken de los brazos.
Un par de Vincent trataban de rodear para atacarla por la espalda mientras el resto se acercaba frontalmente.
Disparando, controlando su ruta con los booster integrados encajó las cuchillas, apagando el MVS al momento del impacto para evitar cortarlos y anclarlos perfectamente. Aferrándose a los controles retrajo los cables arrastrando los Vincent y girando a su vez, cambió su curso haciéndolos colisionar con algunos de los que se acercaban. Sorprendidos, no lograron evitarlos a tiempo.
"Servos, funcionando a la perfección. MVS ahora…"
La nube de frames seguía cerrándose, aún si su número era considerablemente menor al original.
Sacando ambas espadas de sus fundas, las encendió y sin perder tiempo se lanzó hacia ellos.
Las lanzas buscaban acertar, pero el Haunted era demasiado ágil para ellos. Girando alrededor, subiendo y bajando, las hojas de la espada cortaban el metal como mantequilla el estar encendías a plena potencia. Las mitades de los frames permanecían estáticos por un segundo antes de estallar en una nube de escombros y humo rosa.
3 Vincent salieron por la espalda, lanzando una estocada cada uno directamente a la cabina. Usó las alas para detenerlos y, extendiéndolas los arrojó un poco hacia atrás. Giró una vez más y asestó un corte horizontal contra uno de ellos.
Casi, casi falla, cortando de tajo el brazo y completando el ataque con la otra espada para cerrar cortando el torso.
- Maldita sea Suzaku, ¿Qué onda con estos controles? – Se quejó Kallen, maldiciendo la sensibilidad de los mandos, siendo adaptados al manejo de Suzaku.
Y pensar que su Guren tenía que ser más sensible todavía…
Uno tras otro, frame tras frame, fue derribado sin misericordia hasta que aquellos que habían estado lo suficientemente lejos como para retrasarse en el ataque, optaron por retirarse.
Por enésima vez, Kallen sonrió, esta vez al poder ver las toberas de los sistemas de vuelo brillar en la noche.
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Randall no era un hombre feliz.
De hecho estaba muy, muy infeliz en esos momentos.
El 80% de sus frames desplegados fueron convertidos en escombros, con unas pocas cabinas eyectadas más por milagro que por voluntad de sus pilotos.
Y el 20% retrocedía, dejando ahora a "Oso polar" al frente.
No, no habría más humillaciones. ¿Cómo iba a justificar semejante pérdida de frames contra un solo enemigo? Su rango, no, su vida estaba en juego si no lo derribaba o, al menos, dañaba significativamente.
- Preparen las armas. – Ordenó. Provocando que mas de no de su s oficiales tragara duro. – ¡Apunten a esa cosa y DERRIBENLO DE INMEDIATO!
Golpeó con el puño uno de los apoyabrazos de su sofá de comando, poniéndose de pié con la cara enrojecida.
- Señor, sugiero considerar una retirada ahora que…
- ¿Y regresar humillados? ¿Y ser la burla del ejército al perder más de 40 frames en menos de 10 minutos por una sola maquina? ¿Quién se lo explicará al almirantazgo? ¿Tu? – Gritó al su pobre primer oficial. – Tenemos que derribarlo, aquí y ahora. ¡Preparen las armas y apunten!
El primer oficial apretó los dientes. Seguro, apostaba que nadie los humillaría si decían que escaparon del Lancelot Haunted. Al contrario, los felicitarían…
Lamentablemente, la disciplina Britannia era absoluta. Y aun si eran ordenes idiotas, era su deber cumplirlas. Así, si fallaba, no iba ha ser su culpa.
- Apunten todas las torretas. El Blanco es el Lancelot Haunted. – Ordenó.
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"Idiotas… ¿aun desean pelear?" Pensó Kallen al ver en su pantalla que estaba siendo fijada por los sistemas de la nave. "Bueno… tal vez pueda probar esto…" Y sonrió de nuevo.
El Omni-escudo del frame se encendió de nuevo y la nave empezó a disparar. Rondas de plomo, misiles, e incluso disparos de Gareth acomodados en la cubierta. Todos golpeaban sin misericordia el escudo, desviándose por su forma y desvaneciéndose en el aire.
Accionando una opción, el Escudo comenzó a cambiar de forma. Se hacia mas alargado, afilándose en el frente, tomando la forma de punta de lanza.
- ¡Aquí voy! – Gritó Kallen empujando los mandos, acelerando de golpe sin prestar atención a los disparos que persistían.
Tenía la red abierta, al igual que sus enemigos, así que pudo escuchar el grito desesperado de el capitán "¡Planea embestirnos!" como si no fuera algo lógico.
Un muro de escudos hexagonales MSV se levantó en el frente y entonces hicieron contacto.
La cabeza de Kallen se fue hacia delante cuando ambos escudos colisionaron y su velocidad se redujo drásticamente. Aun tenía las manos empujando los mandos para mantener la potencia de las alas.
Rayos de luz brotaron del punto de contacto de los escudos mientras sus fuerzas se enfrentaban. Sin embargo, poco a poco, ayudada por la forma del escudo y por la potencia de las alas, comenzó a entrar por las defensas de la nave.
- Vamos… Vamos… un poco más.
Y entonces entró, abriendo un agujero y colisionando una vez más con el metal del caso.
La nave se sacudió y cual bala de cañón el Haunted avanzó inexorablemente doblando metal, arrancando cables, rompiendo paredes, aplastando tripulantes desafortunados. Los sistemas de energía e iluminación sufrieron desperfectos, varias explosiones se dieron en lugares distintos.
Segundos después, la superficie de la cubierta se dobló hacia fuera cuando el Haunted salió justo detrás de los motores.
- Y ahora…
Tomó los VARIS y fijo los controles para un disparo doble y abrió fuego justo al agujero por donde había salido. Los disparos impactaban con la potencia de una munición 3 veces mas grade haciendo mucho daño. Los motores parpadearon, los generadores de escudo en otras partes de la nave estallaron por la sobrecarga, extendiendo fuegos por todo su interior.
Randall, siguió mordiendo sus labios hasta sangrarlos, maldiciendo entre dientes y lamentando su destino, aun después de que el fuego llegó al puente.
El "Oso polar" cayó al mar, aun escupiendo fuego, extinguiéndose cuando el agua comenzó a llenarlo al llegar a la superficie.
El Haunted, giró para ver a las otras naves… quienes comenzaban a girar para retirarse y regresar a sus aguas territoriales.
- Trabajo listo. – Dijo Kallen, girando el Frame. – Es hora de ir a casa.
Empujando los controles de nuevo, el Haunted salió volando en línea recta, acelerando rápidamente, llegando a la barrera del sonido en segundos y rompiéndola, dejando una estela de agua en su curso.
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Kilómetros más al sur, El Maduin Seig y los Templars salieron a la superficie, encontrándose con que el Haunted ya había llegado a su posición en cuestión de minutos.
- Espero que lo regreses con el tanque lleno, Kallen. – Dijo Suzaku por la red al salir del agua e identificarlo.
- Mmmh no se. Tal vez me llegue a encariñar con esta preciosura. – Contestó a su vez, evidentemente sonriendo mientras giró en el aire para saludarlos. – Gusto en verlo Lord Orange… er Jeremiah.
Dentro del Maduin, el aludido rascó su cabeza tratando de calmar la omnipresente vena hinchada y el tic en el párpado. Tal parece que jamás se acostumbraría a ese apodo.
- Señorita Kallen, es una agradable sorpresa verla. – Dijo, identificando el diseño de su traje de piloto. Diseño reservado para los Knights Of Zero. – Parece que me he perdido de muchas cosas interesantes en estas semanas.
- Se sorprendería, Lord Jeremiah. – sonrió Kallen, para que su cara fuera sustituida por la de Lelouch.
- Jeremiah, acciona tus radares a máxima potencia y dime si captas algo. – La seriedad con la que se lo ordenó lo hizo pensar que el escape aún no había terminado.
Por un minuto escaneó los alrededores a máxima potencia. Pasó a infrarrojo para detectar marcas de calor, incluso la resonancia que los motores basados en Sakuradite tenían.
Nada.
- No hay naves cercanas en mis radares, Lelouch-sama. – Detrás de él, Sayoko sonreía divertida.
- Prueba los visuales.
Rascándose la cabeza, desplegó las pantallas del Maduin en todos los ángulos posibles, aumentando el alcance y la definición de las imágenes. Lo mas que llegó ha ver fue una pobre gaviota que se alejaba de ellos asustada.
- Negativo. No hay nada en las pantallas. Estamos solos, Lelouch-sama.
- ¡Yay! Y tú que apostabas que no funcionaría Conde Pudín. – De repente la pantalla mostró el rostro alegre de Lakshata, detrás de ella, un muy digno Conde Pudín (Lloyd) cruzaba los brazos en un intento de no parecer ofendido.
- ¿Pero ya viste cuanta energía tiene que desviarse? – Trató de hacer menos el logro de su compañera. – A su lado, Cecile, sonriendo como siempre trataba de calmar las cosas.
- Vamos, vamos. Lo bueno es que funcionó, ¿verdad?
Jeremiah, sonrió alegremente al verlos. Los había extrañado.
- Gefjun Camuflage, desconectado.
Para sorpresa de todos (Kallen incluida) a menos de 500 metros frente a ellos apareció el Ashura.
Fue extraño, como si de repente un rompecabezas hecho de hexágonos se armara, iba apareciendo periódicamente mientras el sistema de escudos MSV se desactivaban.
Habiendo evolucionado el Gefjun Stealth y empleado una red de cámaras en toda la nave podían "proyectar" imágenes a través de los escudos variando su densidad, frecuencia y orientación; ocultando visualmente la nave.
La desventaja, como dijo Lloyd, era la gran cantidad de energía requerida al tener todos y cada uno de los escudos encendidos.
Pero eso no dejaba de sorprender a los que lo vieron.
Sin embargo, eso no preocupó mucho a Jeremiah Gottowald, puesto que lo que apareció frente a él era algo que había estado deseando ver.
Su casa.
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Después de los preparativos para atracar en la nave, uno a uno, los frames y fortalezas aterrizaron en el hangar. C.C. dejó la dirección a Roger, el Primer Oficial de la nave (después de echarse al plato la pizza que no pudo comerse por la preocupación 2 horas atrás) y corrió al hangar a reunirse con los demás.
Suzaku y Mónica fueron atendidos por sus heridas, requiriendo un par de vendajes y la promesa de visitar la enfermería para suturarlas. Los tres científicos celebraron la llegada del Maduin, impresionándose como todos, al igual que los Templars decididos a desarmarlos metódicamente para entender su funcionamiento y ver que podían aprender de ellos.
Kallen bajó del Haunted recibiendo una tabla de datos de un técnico para colocar de inmediato sus observaciones de los nuevos sistemas instalados como correspondía al "Vuelo de prueba" del Frame. Sin embargo todo eso podía esperar, puesto que lo principal para todos ellos era recibir a un camarada que regresaba.
Sayoko bajó primero del Maduin, dándole un poco de privacidad a Jeremiah para ponerse su traje de piloto y así ocultar un poco los nuevos cambios a su cuerpo. Cuando salió, usando el traje negro con líneas rojas en varias partes fue recibido por un aplauso por todos.
Bajando de un salto comenzó a recibir saludos y palmadas en la espalda. Un abrazo rápido de C.C., un apretón de manos por parte de Lloyd e incluso un beso en la mejilla de Lakshata.
- Okairi, Orange-kun. – Dijo Lelouch lo bastante alto para hacerse oír entre los presentes.
Jeremiah suspiró por enésima vez, rascó un poco su cabeza y sonrió.
- Tadaima.
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Kallen había permanecido un poco apartada de la multitud que le brindaba sus saludos al recién llegado. Después de todo apenas tenía un par de semanas como Knight Of Zero y la verdad nunca se había relacionado mucho con Jeremiah en el poco tiempo que ambos habían coincidido en los Black Knights. (De hecho, cuando Jeremiah desertó de servir a V.V. ella estaba cómodamente hospedada en la prisión de Área 11) Pero compartía la alegría del momento, aun si no encontraba la forma adecuada de ser parte de la bienvenida.
Sonriendo, dio media vuelta para retirarse a su camarota para descansar un poco antes de la obligada junta Post-Misión cuando alguien la llamó.
- ¿Te vas tan pronto? Creí que le darías una bienvenida mas calida a nuestro querido Orange. – Suzaku se acercaba a ella, cojeando levemente de la pierna.
- ¿Qué puedo decir...? La última vez que lo vi les estaba comprando a ustedes unas pizzas mientras yo los espiaba.
- Ah… eso. No deberías preocuparte, después de todo eres una de nosotros ahora. Y más importante, colaboraste mucho para este momento.
- No. Este muchacho lo hizo todo. – Dijo meneando la cabeza para señalar al Haunted. – Es una máquina increíble. Creo entender porque la hicieron exclusivamente para ti. Los controles son una pesadilla.
- Naa. Solo lo necesario. Pero lo manejaste muy bien, me impresionaste. Supongo que después de todo, el Guren y el Lancelot no son tan diferentes. – También miró al Haunted, al cual los técnicos comenzaban a hacer el mantenimiento necesario.
- Tal vez. Toma. – Le extendió la tabla de datos, un poco incomoda por el silencio que pasó entre ellos mientras contemplaban la maquina. – En toda la escaramuza solo usó el 20% del Filler, pese a que usé la máxima velocidad al último. El sistema de pupila funciona perfectamente pero solo señaló 15 objetivos de los 25 que debería. Ah, y una vez que entras a Match 1 hay una ligera desviación a la derecha. Supongo que hay que revisar la resonancia de las alas.
- Gracias, le diré a Lloyd.
Kallen palmeó el hombro de Suzaku para despedirse.
- Tendrás que dejarme volarlo de nuevo alguna vez.
- Dalo por hecho.
Así, Kallen se retiró. Ya había visto las miradas asesinas que Mónica le lanzaba desde el otro lado del hangar.
Suzaku se acercó al Frame, hasta ser capaz de tocar la armadura de las piernas, donde estaban los Escudos de Impacto instalados una semana atrás.
El EMPRA estaba listo y funcionando, pero era una carta que no usaría hasta la batalla de Pendragon con Bismark Fuera de eso, no podía dejar de sentir una emoción al ver terminada su máquina y con ella, el poder de cumplir la promesa que hizo con Lelouch y los demás de crear un mundo amable.
Aun faltaba mucho, mas batallas y peligros vendrían sin duda. Pero con ese Lancelot, tenía la fuerza y el poder para sortearlos.
"Préstame tu fuerza, Lancelot." Le dijo mentalmente a la máquina, mientras sonreía de satisfacción.
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Después de la reunión Post-Misión (que mas que nada fue otra bienvenida para Jeremiah) rechazó la invitación de Suzaku de comer algo con el pretexto muy creíble de que estaba cansada.
Aun si era algo cierto, la realidad era que deseaba estar sola.
Siempre sucedía lo mismo después de una misión de intromisión, cuando era forzada de pelear cara a cara con humanos.
Era una verdad palpable el hecho que es más fácil destruir un frame que matar a una persona. Aun si las dos cosas son lo mismo, hay cierta facilidad para ver a los frames como solo máquinas y olvidarse que adentro hay una persona que respira, sangra y grita cuando dicho frame es destruido.
Hacerlo directamente, sentir cortar carne, o ver como una bala entra por el cuerpo, oír el gemido callado de un herido de muerte; en verdad era una carga bastante grande.
En la penumbra de su habitación se arrodilló frente a sus cajones y del inferior hurgó entre sus pijamas para sacar la caja donde guardaba sus objetos mas personales.
Era un ritual para ella, las veces que regresaba de misiones similares. Limpiar sus cuchillos, afilarlos de nuevo con una piedra de río encontrada para ello y, cuando las armas quedaban limpias y relucientes, marcar el mango con muescas. 8 para la derecha, 1 para la izquierda.
8 hombres y una mujer muertos por sus manos y esas armas en ese día.
La cantidad era menor de lo acostumbrado, pero no evitaba el tradicional sentimiento de culpa. Había aprendido que no importa que tanto fue entrenada para eso, que esfuerzo ponía para no pensar, el sentimiento de culpa permanecía.
Felizmente, según dijo un psicólogo un año atrás, era señal de que su conciencia aún funcionaba y no terminaría como algunos de sus antiguos compañeros de entrenamiento, quienes llegaban a estar tan traumados por el combate en condiciones hostiles que desarrollaban una psicosis esquizofrénica y comenzaban a matar gente porque veían enemigos en todas partes.
Pero no por eso se sentía mejor.
Guardando los cuchillos en las fundas, los enterró entre cartas personales, fotografías y objetos que le recordaban a su familia fallecida. La pipa del abuelo, un pañuelo de lino bordado a mano de su abuela. Una cigarrera de su padre que estaba dispuesta a jamás usar en su vida… y un rosario de su madre.
Un sencillo rosario negro, con cadena de oro y la cruz engastada con varias gemas.
Siguiendo un impulso que no pudo explicar, tomó el rosario e hizo memoria.
Hacia años que no rezaba.
De esa forma, en la penumbra y privacía de su camarote, elevó una pequeña plegaria por las almas de aquellos que acababa de matar siguiendo su deber, y otra por ella misma.
Por ella y por los suyos.
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El robo de las unidades Templar y el Maduin por parte de terroristas fue un escándalo para aquellos que sabían de su existencia.
Las investigaciones se efectuaron, aun si era relativamente fácil suponer quien lo había efectuado.
Desafortunadamente, los intentos de demostrar que habían sido los Black Knights (en serio, era lógico suponer, pero necesitaban mas pruebas que "circunstanciales") eran inútiles.
Comenzando por el equipo dejado por los entrometidos.
Si, era equipo de alta tecnología, pero venía de una compañía de seguridad Britannia en Nevada. El equipo de buceo y un mini-submarino para propulsarse bajo el agua a base de aire comprimido se originaba de una empresa de deportes en Alemania. Nada que no pudiera pedirse por Internet y solicitar ser enviado por, mensajería común y corriente.
En otras palabras, nada que despertara sospechas en contra de La Federación de Naciones y su ejército contratado.
Los testigos no podían recordar el rostro de sus atacantes. Contando que algunos habían muerto, otros medio enceguecidos por las granadas flagrantes; aquellos que podían servir de algo solo sabían que un tipo de cabello castaño y una rubia los habían vencido. Del resto, solo recordaban a un joven Britanno tan delgado como un anoréxico (y sin embargo les dio una paliza).
Solo se sabía de nombres como Blue, Black, Maid, King y Orange.
Cuando se cuestionó a los Black Knights sobre las acciones del Haunted, se explicaron como un vuelo de pruebas y defensa contra acciones hostiles de un capitán imprudente.
Los militares protestaron, especialmente cuando la Princesa Cornelia, encargada interina del Gobierno para dejar a Schneizel preparar las cosas para la batalla contra Zero, ordenó que se cerrara las investigaciones sin ahondar más en los hechos.
Era una gran sorpresa, en especial porque en el pasado habría tomado como afrenta personal cualquier táctica o estrategia que Zero empleaba. Sin embargo solo ordenó serenamente cerrar el caso, se levantó de su asiento en la sala de jutntas y salió sin decir palabras.
Por supuesto, nadie preguntó por la extraña corona en forma de alas de ave en su frente. Ni en la de Guilford que milagrosamente había sobrevivido. O en la de Claudio Darton, o en las de numerosos guardias y oficiales que viajaban constantemente en Pendragon.
Y por supuesto, nadie veía el extraño halo alrededor de sus pupilas.
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Inexorablemente el 24 de diciembre llegó.
La plana mayor de los Black Knights tuvo su fiesta de navidad tal y como habían planeado, a bordo del Ashura.
No pienso hacer una crónica detallada sobre como empezó, transcurrió y medio terminó. Solo diré que no pedía nada a una fiesta de universitarios alocados.
Los "adultos responsables", o aquellos que se aseguraban que las cosas no tomaran tintes depravados, fueron Tamaki (quien debido a cierto Geass llevaba meses sin probar una gota de alcohol), Futabe (solidarizándose con su senpai), Villetta (quien el médico le había prohibido beber por su embarazo) y Ougi (quien deseaba un buen vaso de cerveza, pero tendía que cooperar con su mujer).
Pero aún así no pudieron evitar cosas pequeñas, que se desencadenaron en pequeñas catástrofes.
C.C. (disfrazada para que nadie sospechara al verla tan cerca de Lelouch desenmascarado) y Milly (quien corrió con la organización del evento, para variar) a escondidas vertieron algo de tequila a los vasos de ponche de Kaguya y Tianzi. Por lo que Xingke tuvo que soportar sonrojado las declaraciones de amor de una adolescente para la diversión de muchos que los observaban.
Kaguya por su parte fue más allá.
Cual rémora a un tiburón, se aferró al brazo de Lelouch (sorprendiendo a muchos, pero dejándolo pasar ya que estaba ebria) tan fuerte y por tanto tiempo que se lo paralizó por mas intentos que hacía para quitársela… mientras C.C. se comía su rebanada de pizza de pavo.
Mónica obligó a Kallen a beberse de un golpe una jarra de cerveza, y con la poca tolerancia que tenía al alcohol se encontró cantando en el Karaoke todas las canciones de Utada Hikaru que conocía.
Y no lo hacia tan mal.
El Shikisen (nuevo y viejo) se atrincheró en una mesa, contando historias y a su vez ovacionaban a Kallen. Para sorpresa de muchos, resulto que Todou era un fan del J-pop de closet, ya que tarareaba por lo bajo los coros de las canciones.
Lejos de allí, en la privacía de una mesa Jeremiah compartía su costoso whiskey con Sayoko, encontrándolo soberbio.
Pasada media noche las pequeñas ebrias (Kaguya, Tianzi y Kallen) tuvieron que ser remolcadas cada una a su respectivo alojamiento. Pero eso no quería decir que la fiesta había acabado. Todou y Chiba tomaron la posta (si, estaban ebrios también, aunque no tanto como para caerse) en el Karaoke resultando en un valiente General cantando pésimamente y una Comandante tratando de llenar los huecos desafinados de su pareja. Pero claro, por respeto, nadie se atrevía a abuchearlos.
Tamaki sorbía triste su décimo refresco de la noche.
De pronto los gritos de "Fondo, Fondo" sonaron cerca de la barra.
Un grupo de gente (entre los que se incluía Lelouch y C.C.) rodeaba a unos cuantos concursantes quienes competían para ver quien vaciaba su tarro de cerveza mas rápido.
Minami cayó a la mitad, incapaz de beber más. En cambio, los concursantes restantes seguían emparejados en algo que prácticamente se habían tomado como personal.
Golpeando la barra con el fondo de los tarros Mónica y Suzaku se miraron a los ojos y pidieron otra ronda. Milly servía como juez, atestiguando que llevaban 3 jarras cada uno.
Para las 3 de la mañana, el lugar parecía un campo de batalla. Botellas regadas en el piso junto a los papeles. El Karaoke aún funcionaba, pero los cantantes se habían recostado en una pared cercana muy abrazaditos. Cuerpos tumbados sobre las mesas o hechos un ovillo en algún rincón como si una nube de gas venenoso los hubiera sacado de combate.
Había sido una buena fiesta… tal vez.
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Suzaku levantó la cabeza del escusado y lo vació, feliz de haber podido llegar a tiempo a su habitación sin la humillación de vomitar la cena.
"Juro que no vuelvo a emborracharme así…" Se dijo usando los bordes del retrete para ponerse de pié tambaleante. "Pero la culpa la tiene Lelouch… no tenía porque retarnos."
Después de todo el organizador del concurso ni siquiera se había sentado a competir, el muy cobarde.
- Pero bueno, logré llegar… - Susurró mientras salía del sanitario de su camarote y procedía a desvestirse.
No negaba que la fiesta había sido buena. Tenía mucho que no se divertía de esa manera. Ni siquiera cuando Gino las organizaba (aunque al ser menor de edad no fluía tanto alcohol como quería). Tal vez desde las fiestas del Consejo Estudiantil.
Pero el problema que siempre tenía eran las mañanas siguientes. Odiaba las resacas.
Bueno, por ahora no era algo de lo que debería preocuparse. El día siguiente era feriado obligatorio, podría pasárselo acostado maldiciéndose todo lo que quisiera y nadie vendría a molestarlo. Afortunadamente sabía que en el botiquín del baño había todo lo necesario para combatir la resaca… aparte de la promesa de Sayoko de llevarle a medio día algo que le ayudaría.
Sonrió, mas tranquilo al recordar eso, y una vez desnudo (se negaba a dormir con las ropas apestando a cerveza) se metió a su cama cubriéndose con las cobijas a dejarse llevar por los hechizos de Baco y Morfeo.
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La puerta de la habitación se abrió y Mónica tropezó en el borde de la puerta.
Arrastrándose ya que no tenía las energías para levantarse, entró oyendo el cierre automático de la puerta detrás de sus pies.
"Espero que esa plantita me perdone…" Pensó al sentir un pequeño gruñido en su estomago.
Había tratado con todas sus fuerzas de llegar a su habitación para volver el estómago, fallando a medio camino. Ni siquiera pudo encontrar un bote de basura, así que se tuvo que conformar con una planta decorativa que seguramente moriría en un par de días por su culpa.
Ah, no importa. Lo que cuenta es que había llegado, de esa forma no la encontrarían en un estado vergonzoso hecha bolita al lado de un sofá o bote o pasillo cual indigente ebria.
Pero la culpa la tuvo el idiota de Lelouch y esa reportera… ah… ¿Milly? Uno por organizar el concurso y la otra por seguir picando el orgullo de ella y Suzaku para animarlos a seguir participando aún cuando ya era obvio que se mantenían en pié a pura fuerza de voluntad.
- Je. Je… pero gane… - Susurró desde el piso mientras que con los movimientos lentos de un elefante con daño cerebral procedía a desvestirse.
Nadie hubiera imaginado que ella, siendo tan pequeña físicamente, era capaz de vencer a un tipo como Suzaku.
Agradecía a Nonnette por las noches de parranda en donde buscaba animarla después de una misión. En esos antros en los que aprendió a beber y descubrir que su tolerancia al alcohol era bastante grande… aunque no le gustaba que en las mañanas despertaba a lado de tipos (aunque guapos debía reconocer) cuyo nombre no recordaba.
Maldita Nonnette.
Bueno, no debía preocuparse ahora. Estaba en la seguridad de su cuarto ahora. Nadie más que ella despertaría en la mañana sintiéndose miserable consigo misma, con una estampida de rinocerontes en la cabeza y maldiciendo a todo su linaje.
Lo normal.
Con trabajos logró subirse a su cama, bajo las cobijas y movió los brazos para encontrar a su amado peluche de Mazinkaiser y aferrarse a el.
Ignoró por completo el hecho que su peluche, por alguna razón, tenía más músculo de lo normal.
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Sayoko tocó con gentileza la puerta de Kururugi con una bandeja en las manos.
Había sido una gran fiesta, y debía reconocer que Jeremiah-san era un buen bailarín. Comprobado cuando Todou y Chiba dejaron de cantar y media población fiestera yacía en el suelo, y sonó una tranquila balada.
Volvió a tocar revisando su reloj. Más de medio día. Su-san si que debería estar noqueado por lo de él día anterior, al igual que Kallen quien pese ha haberse tomado solo 2 cervezas pequeñas la encontró casi llorando en su habitación y quejándose por el sonido de las olas.
Sin obtener respuesta usó su llave para abrir la puerta y entrar discretamente. La puerta se cerró detrás de ella.
2 minutos después salió sin bandeja de comida en las manos, sonrojada y sin poder dejar de sonreír.
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Suzaku abrió los ojos con lentitud y esperó la conocida punzada de dolor entre las sienes que la penumbra le ocasionaba cuando estaba crudo.
Tal y como lo había supuesto el día anterior (o ese mismo día pero en la madrugada) se sintió miserable por su existencia, juró por los 8 millones de dioses del Shinto que no volvería a tomar e imploró misericordia a Amatseratsu para que redujera su brillo.
Dios, si que ODIABA las resacas.
Giró a la derecha, y encontró una bandeja de comida, una botella de medicina y lo que parecía una cerveza fría y dedujo que Sayoko ya había pasado por allí, teniendo la cortesía de no despertarlo.
Bendita sea.
Pero al tratar de girar el cuerpo para tomar la botella, sintió como algo lo mantenía inmovilizado a la cama.
Uno a uno sus sentidos comenzaron a funcionar con la lentitud de un engranaje viejo y al mirar a su izquierda… hasta la cruda se le quitó.
- …vamos Koji… vientos huracanados… no Boss… deja que Afrodita…- Murmuró la chica que yacía abrazada a él con fuerza.
Tragó duro, sintió un escalofrío fuerte en la espalda, trató de recordar lo que había pasado después de llegar a su cuarto (si, confirmo que estaba en su habitación y no en la de ella) y por último trató de pensar en una solución para su actual dilema.
Mónica abrió los ojos y soltó a Suzaku un poco para limpiarse algo de saliva de la boca…
Sus ojos azules se encontraron con los verdes de Suzaku.
- Ah… etto… buenos días Mónica. ¿Dormiste bien?
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Kallen, hecha un ovillo en su cama, maldijo entre dientes el grito de una niña que taladró en sus tímpanos.
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Notas del Autor"
No puedo creerlo. Casi 4 meses para llegar aquí. Yo mismo me doy vergüenza.
Pequeñas aclaraciones:
1.- Lo del petrolero encallado en Alaska es verdad. Fue una calamidad para el ecosistema sin contar que hasta la fecha la zona aún es toxica para la flora y fauna. La idiotez de la humanidad trabajando.
2.- Lo de el entrenamiento de Mónica esta basado en el Film "The Hunt" con Tom Lee Jones y Benicio del Toro y trata de un comando entrenado específicamente a matar que debido a lso traumas en la Guerra de Kosovo ve a todo el mundo como sus enemigos. Sugiero que la vean.
3.- Siegfierd en la mitología Nórdica es como el Aquiles para los griegos. Se bañó en la sangre de un dragón para obtener invulnerabilidad pero una hoja cayo en su espalda, siendo ese su único pinto débil.
4. El estrella Polar es un barco verdadero, pero su principal característica es que fue el protagonista de un Libro de… Martín Cruz? No recuerdo. Pero es bueno, ya que esta cronológicamente ubicado un poco después de la caída de la URSS cuando la KGB aún tenía mucho control.
5.- Físicamente el limite de respuesta de un ser humano (desde que el ojo ve algo y se empieza a mover para reaccionar) es de 0.10 segundos. Que es el tiempo que tarda la señal del cerebro a pasar por los nervios. Reducirlo es físicamente imposible a menos que tengas genes mutantes, seas extraterrestre o algún tarado de Dragon Ball Z.
6.- Vuelvo a recordar que Mónica es una Otaku de los mechas… aunque cualquiera que pueda tener una figura origina primera edición en su empaque de Darte Vader merece respeto y reconocimiento, verdad?
Gracias a todos los lectores que pese a el tiempo que me he tardado han permanecido fieles. GRACIAS.
Un agradecimiento en especial a Aeretr y en verdad se o agradezco con todo mi corazon.
¿Por qué, se preguntarán? Porque fue la única persona que me nominó a los MC Anime Fanfic Awards y por ende me puso en el faro de los jueces por lo que obtuve el primer lugar de Fanfic Serie.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
Ahora, debo solicitar una disculpa, no tanto por haber me tardado, sino por la calidad de este capitulo. Si les soy sincero la verdad no me gustó mucho ya que en mi cabeza era mas grande y detallado pero por alguna razón (llamada bloqueo creativo) no pude hacerla tal y como deseaba. Es una de las razones por las cuales mas me atrasé debido a que no estaba muy satisfecho con el resultado.
Sin embargo, si me seguía deteniendo iba a pasar más tiempo y la verdad ya quiero llegar a lo bueno del asunto que son las batallas de los capítulos 13 al 16.
Bueno, perdónenme mucho y si quieren darme una buena crítica que me sirva para algún día editar este capitulo y hacerlo mejor.
Durante la creación de este fic me estuve inspirando en Lose Yourself y Tha Way I Am de Eminem, Read My Mind de The Killers (En honor a Miyuki Uchiha); y la música de Utada Hikaru, en especial Sanctuary y This is love.
Extraño cambio, verdad.
Mmmmmh como no se que mas decir, me despido y prometo empezar a trabajar de inmediato en el Capitulo 12.
"En el próximo capitulo…"
Para todo hay un tiempo bajo el sol. Tiempo de reir y de llorar. Tiempo de guerra y de paz. Tiempo de amar y de odiar.
El tiempo se acorta para la batalla final y la preparaciones deben terminarse. Pero eso no significa que cada uno, no pueda avanzar en su vida para mejorar, o para empeorar.
Capitulo 12 "Tiempos"
Ending: Sanctuary – Utada Hikaru
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