"Los libros de Harry Potter no me pertenecen, son de J.K Rowling y de quienes sean sus derechos. Escribo esto por puro gusto personal, y para alegrar a otros fans, y no quiero ni busco nada a cambio. Gracias.

Advertencia: Esta historia contiene yaoi, es decir, amor entre hombres, con mucho drama y sufrimiento, criaturas sobrenaturales y escenas de índole sexual.

Sumario: Cuando siete años después de la guerra, Draco Malfoy escapa de su celda en Azkaban, el ministerio no tiene más remedio que enviar a su mejor auror, Harry Potter, para capturarlo de nuevo. Entre los muros de la prisión más dura del mundo, Harry descubrirá, no solo el origen de las criaturas más terroríficas, sino un amor a contrarreloj.

Nota: Hola ^^ Ya he vuelkto de mi viaje y como prometí aquí está el capítulo 12, me he dado toda la prisa que he podido para acabarlo en tres días, pero me gusta bastante como ha quedado. Y sí, ya he empezado con el drama ¡Wuaahahahaha! Que malísima que soy. XD Espero que os guste. Estoy impaciente por leer vuestros reviews, ya que es gracias a vosotros que sigo aquí con ganas de seguir está historia y llevarla a término como sea. ^^ Así que si me estáis leyendo y no me habéis reviewado aún, hacedlo, por favor, para mí es muy importante, me desanimo cada vez que veo que la gente se desanima con mi historia. Aprecio la crítica constructiva y me esforzaré por mejorar aún más, prometido. ^^ MUCHÍSIMAS GRACIAS A MIS MARABILLOSOS LECTORES QUE TANTO ME HABEIS ANIMADO Y BESOS A TODOS.

-Joahnpotter: Hola ^^ Muchísimas gracias por tu review, de verdad que consigues que me pase el resto del día sonriendo cada vez que leo uno de tus comentarios. XD

Pero soy muy consciente de que aún tengo muchísimo que mejorar, veo mis fics favoritos y me doy cuenta de que aún me queda mucho por delante, pero me esforzaré muchísimo para no decepcionar a nadie. ^^

Si, pasaste muy cerca con lo de Griffindor y de hecho rozas bastante los secretos de mi fic, aunque todavía tengo sorpresas en la manga. Ju,ju,ju. Espero que este capítulo te guste tanto como los anteriores. Estoy deseando saber qué te parece.

-Alexander Malfoy Black: Hola de nuevo ^^ De verdad que verte aquí cada vez que escribo algo nuevo me pone la moral por las nubes. Muchísimas gracias por seguir aquí, leyendo y comentando esta historia mía. Es fantástico que siempre te des cuenta de las pequeñas sutilezas, cómo que Draco no se dio cuenta de lo que perdía hasta que lo recuperó, y valoro muchísimo tu opinión. Me alegró saber que cada vez estás más interesado, y espero haber logrado con este capítulo interesarte aún más. Dimelo tú, a ver si lo he logrado o no. XD

-Dark: Buenas, ^^ ya regresé de mi viaje. Me lo he pasado genial y he vuelto con las pilas cargadas para seguir escribiendo. XD Me alegra que mi idea para la creación de los dementores te haya gustado y parecido interesante, me comí bastante la cabeza con ella antes de empezar el fic, y para mi es una alegría que al final haya resultado coherente. Por lo del ritual, te prometo que más adelante lo voy a describir con pelos y señales, ya verás. ^^ De cómo Blaise se vampirizó también lo contaré, en cuanto a si podrán, o no librarse de la maldición no te lo voy a contar, tendrás que leerlo más adelante, jujuju. (Risita maligna) XD Estoy ansiosa por saber qué te parece este capítulo, u comentario con el anterior me animó un montón, nunca me habías escrito tanto. Me sorprendió y me dejo realmente feliz.

-Murtilla: Hola de nuevo ^^ ¡Me encanta tu entusiasmo! Lo único, que sintiéndolo mucho no puedo destaparte los secretos que me pides, los tendrás que leer, eso sí, prometo que merecerá la pena la espera. ^^ Yo estaré aquí escribiendo y deseando leer tus reviews. Corre que estoy esperando ansiosa. ^^

-Hohenheim: Hola largo tiempo perdida amiga. ^^ Ya pensaba que no te volvería a ver por aquí, que susto. XD Me alegra saber que tu también as empezado un fic nuevo, a ver si me paso por tu página y lo leo. ^^ No te agobies, seguro que te sale genial, tod es ponerle esfuerzo.

Por otra parte me alegra un montón que creas que mi fic va bien y que es interesante. Ojala que te siga gustando y te vea más por aquí^^ Estaré esperando tus reviews.

Y ahora.

Os presento:

El beso del Dementor

Capítulo 12- Roto.

Hermione no sabía cómo sentirse. ¡Acababa de ser obsequiada con una información que había permanecido perdida durante siglos! Pero había algo que de repente le había venido a la memoria.

-¿Entonces qué es el dementor blanco?

-"Un dementor blanco es un alguien bajo la maldición. Alguien que se está convirtiendo en uno."

Mione tenía un terrible presentimiento.

-¿Es necesaria sangre para realizar la maldición?

-"Si. La sangre de alguien con un fuerte lazo con la víctima. Un familiar, o…

-O tú mejor amigo.

"El dementor blanco es Malfoy."

La sensación de piel contra piel todavía lo acompañaba mientras caminaba a través de los oscuros pasillos silenciosos de las primeras horas de la mañana.

No podía parar de revivir cada instante de la noche anterior. De la locura de besos, de dedos que se hundían en carne suave como seda, de miembros enredados en sábanas viejas, de alientos mezclándose, del olor a polvo, a sudor y a sexo.

Pero más que nada, más brillantemente que ninguna otra cosa, recordaba la confianza, la timidez y la ternura con que Viely se le había entregado.

Se había aferrado a él como si Harry fuera la única cosa que lo mantuviera a flote. Había buscado sus labios con la timidez de un principiante, entregado su cuerpo con la seguridad absoluta de un loco… o de un enamorado.

Y había conseguido lo que nadie antes. Había sacudido a Harry hasta sus mismos huesos.

No podía decirse que el auror hubiera tenido una escasa vida sexual.

Cuando ya no podía aguantar la soledad de su cama, siempre había alguien dispuesto a llenarla. Normalmente una salida a algún club nocturno era más que suficiente para el propósito. Nunca le faltaban ofrecimientos.

Pero desde que dejara a Ginny casi cinco años atrás, nadie le había vuelto a interesar de esa manera. E incluso la relación con Ginny había sido más de amor filial que del amor que podría esperarse sentir por una pareja. Precisamente esa era la razón por la que al final le había explicado que lo suyo no podría funcionar.

Durante un tiempo había buscado a otra persona. Alguien por quien pudiera sentir algo más que deseo y un interés superficial. Pero todas las personas con las que había estado habían resultado una decepción.

La gran mayoría no se molestaban en intentar conocerle.

Casi todos creían que sabían todo lo que tenían que saber de él gracias a haber leído afanosamente, cualquier artículo de prensa relacionado con el chico que sobrevivió.

Muchos solo estaban interesados en su dinero, su fama o su apariencia.

Y los pocos que no, parecían querer compadecerlo por haber tenido que cargar con un destino tan duro sin elección ninguna. Esos eran los que más le molestaban. Porque si había algo que Harry no necesitaba era ser tratado como una criatura frágil y delicada.

Si algo había aprendido de su vida era precisamente a cuidar de sí mismo y de otros. Al fin y al cabo todo el mundo mágico había esperado que los salvara. Y ha día de hoy en su trabajo de auror se le exigía exactamente lo mismo.

Y le encantaba.

Saber que estaba ayudando a gente, que había menos criminales en el mundo gracias a él, menos dolor y sufrimiento para otros, lo llenaba. Le hacía sentir bien y útil. Le daba sentido a su vida.

Y hasta ahora había existido para eso. Pero había sido una felicidad vaga. Incompleta.

Harry podía ser capaz de morir por quien lo necesitase. Pero nunca había sentido la necesidad de vivir por nadie.

Hasta anoche.

Cuando Viely se le había entregado por completo.

Aquella criatura tan delicada y frágil, resquebrajada y casi completamente rota, se había aferrado a él como si Harry fuese lo único en el mundo que lo mantuviese entero.

Como si él fuese el centro de su existencia.

Le había confiado su propia vida, ligándola con la de él del modo más sensual y erótico que había experimentado jamás.

Y esa extraña sensación, ese fuego salvaje, esa necesidad implacable de protegerlo que lo había estado consumiendo desde que lo viera por vez primera en el tejado, se había cristalizado en un único sentimiento que le había dado la vuelta a su mundo sacudiéndolo como un terremoto de potencia titánica.

Se había enamorado.

Cuando sonó la alarma que le indicaba que debía ir a trabajar, había necesitado de cada átomo de su voluntad para apartarse, tan silenciosamente como una sombra, de la suavidad tibia de su cuerpo. Quería quedarse, confesarle sus sentimientos, abrazarlo y repetir la increíble experiencia de anoche para no volver a separarse jamás. Pero no podía ignorar sus responsabilidades. No cuando había tanto en juego. Y Viely estaría a salvo en el almacén.

Así que le había escrito una nota.

Unas pocas líneas que había repetido una y otra vez hasta que ya no le quedó tiempo, y acabó por escribir lo más sencillo posible, reservándose sus sentimientos para cuando volviese a su lado por la tarde.

No podía esperar.


Pansy parpadeó un instante, no del todo segura de lo que estaba viendo:

-¿Wesley?

La voz ligeramente rasposa de Parkinson sacó a Ron de su sorpresa.

Sacó la varita apuntando amenazadoramente a la mujer arrodillada en el suelo, trapo jabonoso en mano.

-¿Se puede saber que haces fuera de tu celda?- todavía no tenía muy claro como se suponía que debería actuar. ¿Debería detenerla para interrogarla más tarde?

-… ¿limpiar?- levantó el trapo en un gesto de duda burlona. Ron enrojeció ligeramente.

-¡No es eso a lo que me refería!- en su afán por no parecer estúpido no se percató de la sombra que se había acercado a su espalda.

-Lo siento muchacho, pero es necesario.

Ron se dio la vuelta cuán rápido pudo.

-¡¿Tomas?

-Imperius.

No lo bastante rápido.


"El dementor blanco es Malfoy."

Por lo pronto Hermione solo acertó a masajearse las sienes y suspirar. Las múltiples implicaciones de lo que acababa de descubrir estaban formando en su mente un mapa cada vez más macabro. Algo que si lo estudiaba concienzudamente, estaba segura, le daría la identidad del culpable.

"Pero primero necesito un café."

Llevaba casi dos días sin dormir y la cabeza le iba a mil por hora, sin embargo empezaba a sentir los estragos del sueño. Sabía que debería dormir un rato. También sabía que no podría. No mientras toda esa información siguiese rondando su cabeza a la caza de respuestas.

Así que se levantó y se sirvió una taza de café del termo que había encima de la mesa.

Volvió a sentarse ante la chimenea acunando la bebida caliente entre las manos, y sorbiendo de vez en cuando su contenido mientras trataba de que todo aquello cobrase algo de sentido.

El sonido de la puerta abriéndose a su espalda hizo que mirara a ver de quien se trataba.

-Buenos días Harry.- El auror parecía exultante. Feliz como no lo había visto en años. Suspiró, detestaba tener que aplastar su buen humor, pero Harry tenía que saber a qué se enfrentaban. Por un momento acertó a preguntarse qué podía haber causado la increíble sonrisa en sus labios, pero preocupaciones más urgentes relegaron el asunto a un segundo plano.

-Buenos días Hermione. Pareces agotada. ¿Estás bien?

Su amiga tenía el pelo revuelto escapándose de su destartalada coleta a diestro y siniestro, ojeras bajo la preocupada mirada y la ropa arrugada. Nada de lo cual era normal en ella.

Se sirvió una taza de café para sí mismo y dio un sorbo mirándola, preocupado, por encima del borde de la taza.

-No, supongo que no. Llevo dos días sin dormir.- sacudió la mano restándole importancia y dio otro sorbo a su propia la taza antes de soltar la bomba- He descubierto que ha sido de Malfoy.

Inmediatamente la atmósfera pareció espesarse con anticipación.

Se sentó en el jergón frente al que Hermione ocupaba. Los instintos de auror alerta. Parecía que por fin iban a conseguir avanzar con aquella locura de investigación.

Mione sacó el diario de la mochila y lo puso en sus manos. La gastada piel roja era suave al tacto, las letras doradas claramente visibles.

-¿El diario de Godric Griffindor?- No pudo si no mirar a su amiga interrogativamente.

-Sí. Me lo envió ayer Macgonnagal. Contiene información muy valiosa… sobre los dementores.- Harry frunció el ceño perplejo.

-¿Qué tiene que ver Malfoy con los dementores?-

-Desgraciadamente bastante. - dejó cuidadosamente la taza en el suelo. De repente ya no tenía sed. - El dementor blanco del que me hablaste, ¿recuerdas?-

El asentimiento de Harry fue casi imperceptible.

-Sí, lo recuerdo.- "Sí, recuerdo el tacto de su piel y el sabor de sus labios. La ternura de sus gestos y la perfecta extensión de su vientre."

-El dementor blanco es Malfoy.

Por un momento fue como si no pudiera coger aire.

-¿Estás segura?- en un nivel básico y bastante lejano supo que su voz había sonado bastante tranquila, y se preguntó cómo podía eso ser posible.

-Lamentablemente sí.

Las siguientes palabras de Hermione, la explicación de cómo lo había averiguado, la historia de los dementores, las implicaciones de todo ello… fueron hielo siendo vertido en sus entrañas acompañado de clavos y cristales rotos. Por suerte el helor le dejó insensible a su paso. Todavía no sentía el dolor, eso llegaría más tarde.

Se sentía cómo anestesiado, desconectado del asunto. Todavía no lograba asimilarlo.

Levantó la mano para acallar a su amiga.

-Hermione, basta. –su voz monótona la alarmó.

-¿Harry?- Parecía pálido. Su mirada repentinamente helada le causó escalofríos.

-Tengo que salir un momento. No tardaré.- su voz sonaba muerta, ni siquiera la miró mientras se levantaba e iba hacia la puerta.

Abrió la boca para preguntar…, pero la cerró sin haber dicho nada. Había algo en él que la instaba a dejarlo ir, una advertencia apenas velada.

Cuando finalmente la puerta se cerró a su espalda, el suave sonido sordo le recordó a la tapa de un ataúd que se cierra.

"¿Qué acaba de pasar?"


Estaba sentado en el montón de jergones que le servían de cama todavía revueltos por el apasionado sexo de la noche anterior. Mirando hacia la puerta, medio deseando, medio temiendo la aparición de Harry.

Draco estaba aterrado.

Se había planteado todas las maneras posibles de contarle la verdad, y lo mirase cómo lo mirase iba a sonar horrible.

"Si, por supuesto que va a sonar horrible. Le he estado engañando durante semanas. ¿Qué esperaba?- se dijo sardónicamente, tratando de darse valor.- Pero Harry tiene muy buen corazón, seguro, seguro que si se lo explicó lo comprenderá. "

Al fin y al cabo era el epítome de la luz por definición, ¿No? Se negaba a pensar en ninguna otra posibilidad. Si lo hacía no sería capaz de hablar.

Sacó la nota y volvió a leerla ávidamente. A lo largo de la mañana ya había perdido la cuenta de cuantas veces había hecho esto mismo, memorizando las palabras, saboreándolas en sus labios.

-Ojala ya estuvieses aquí.- Suspiró y volvió a plegar la nota guardándosela.

De repente, como invocado por sus palabras, la puerta se abrió con un quejido oxidado y Harry quedó recortado en el marco.

-¡Harry!- No pudo evitar el pequeño grito, medio de alegría, medio de sorpresa, que escapó de su garganta. Se levantó rápidamente y dio un par de pasos en su dirección.

Casi instantáneamente sintió que algo no iba bien. Se detuvo.

El auror no le estaba respondiendo, no podía verle la cara en la oscuridad del pasillo. No sabía lo que pasaba, pero algo estaba terriblemente mal.

-¿Harry?- La pregunta sonó patéticamente débil incluso a sus oídos.

Finalmente este penetró en el almacén unos pasos, lo suficiente para que la luz de las antorchas le diera en la cara. Una máscara impasible, fría, lo único vivo en ella las ascuas verdes de sus ojos que parecían arder con una llama helada.

-Viely.- la voz sonó dulce, amable, un instante después en sus labios una sonrisa, y solo un segundo más tarde sus brazos extendidos para recibirlo, como si la breve imagen de estatua hubiera sido solo una ilusión momentánea.

Draco se lanzó a sus brazos. No quiso ver la tensión en sus músculos, la leve tirantez de la sonrisa, la casi invisible llama todavía oculta en las profundidades verdes. En ese instante solo quería borrar la escalofriante imagen de su mente.

Se refugió contra su pecho inhalando el agradable olor de su piel, del jabón y el champú con los que se había duchado aquella mañana. Buscando el calor y consuelo que Harry parecía ofrecer siempre con su mera presencia. Pero…lo notaba frío.

-¿Harry?- levantó la mirada.

Sus manos que habían ascendido por su espalda hasta acariciarle la nuca a través de la tela de la capucha…tiraron.

El tejido se deslizó sin resistencia sobre su cabeza y calló hasta su espalda. El cabello le rozó los hombros.

-Malfoy.-

No sabía lo que había esperado encontrar. Supuso que una parte de sí todavía no terminaba de creerse que el pequeño dementor fuera Draco Malfoy. La capa helada estaba empezando a romperse y el dolor empezaba a sentirse por debajo del shock.

Draco sintió que su corazón se pararía aquí y ahora, pero misteriosamente siguió latiendo.

Durante un instante todo pareció congelarse, estático, en un momento de creciente horror, hasta que el silencio se estiró tanto que pareció que el propio aire se rompería.

-Me has estado engañando.- las crudas palabras rompieron el hechizo de inmovilidad, y el mundo pareció comenzar a gira de nuevo a una velocidad vertiginosa. Aquello no podía estar pasando.

La máscara había vuelto y esta vez la llama helada de su mirada podía rivalizar con el avada kedavra.

Draco sintió como su corazón daba un bandazo y la respiración se le entrecortó.

-¿Creías que podías utilizarme para escapar de Azkaban?- la fría pregunta fue aún más aterradora que si le hubiera gritado.

-Yo…yo solo…- el corazón le dio otro bandazo y tuvo que abrazarse a sí mismo para no doblarse de dolor.

La mano de Harry se cerró entorno a su mandíbula obligándolo a sostenerle la mirada.

-Contesta.

La mirada era del verde del veneno. Su corazón se desgarró un poco, se apretó con más fuerza tratando de mantenerlo entero, y le sostuvo la mirada como pudo, aunque era como estar siendo obligado a tragar cianuro.

-Yo solo quería salir.- la voz se le resquebrajó apenas.- No sabes cómo es vivir aquí, este lugar es el infierno, Harry…-suplicó con la mirada. La presión en su mandíbula aumentó acallándolo dolorosamente. Esta vez las palabras del auror fueron un siseo peligroso.

- No vuelvas a llamarme así Malfoy, tú y yo nunca hemos sido amigos.-

Draco asintió débilmente, la mirada se le vidrió de lágrimas que no se atrevía a verter. Su corazón se estaba deshilachando entre sus dedos.

- Eres un mortífago, una escoria, y te mereces pudrirte en una miserable celda por todo el daño que has hecho a otros.

"El odio es de color verde." Lo vio en el frío brillo de su mirada. Las piernas le flaquearon y no comprendió como era que todavía estaba consciente a pesar del insoportable y horrible dolor en su pecho. Podía imaginar perfectamente los bordes sangrantes y desgarrados donde debería haber estado su corazón, un espacio ahora ocupado por unos retazos de membrana maltratada y apenas viva.

-Soy…inocente.- musitó apenas entre lágrimas.

-No me hagas reír. –la voz impasible, congelada, autoritaria.

Draco ni siquiera se había dado cuenta de que la había sacado, pero ahora podía sentir la punta de la varita contra su garganta.

-Camina.

-¿A..donde?- sentía que se estaba muriendo por dentro.

-A tu celda.

Más lágrimas rodaron por sus cenicientas mejillas.

El camino hasta su antigua celda fue una pesadilla de tristeza, podía notar la presencia de Harry a su espalda, la carnicería en su pecho, las lágrimas en sus ojos, el sonido de sus pasos en la fría piedra.

El pequeño y deprimente espacio no había cambiado en nada. La puerta se abrió como dándole la bienvenida y Harry tuvo que darle un pequeño empujón para obligarle a entrar. Cayó de rodillas, sus piernas finalmente cediendo al deseo de derrumbarse. Sus manos se cerraron en torno a los barrotes.

Harry ya le había dado la espalda, pero…

"Seguramente…, seguramente está será la última vez que le vea." Las palabras estaban atoradas en su garganta, queriendo salir. "Si esta va a ser la última vez…entonces, entonces…"

-Te quiero.- la quebrada voz, triste, rota, perdida, hizo que Harry se detuviera un instante.

-Harry…yo…estoy enamorado de ti.

-Te dije que no me llamaras por mi nombre.- esa fue la única respuesta. Ni siquiera se volvió a mirarle, simplemente se marchó.

"Hace tanto frío." Y luego oscuridad.

Continuara.