Advertencia: T por psicología y malas palabras en el futuro(?)
Un cielo opaco
...
Esa mañana en Namimori estaba lloviendo. Tsunayoshi estaba mirando la lluvia caer sentado en el suelo, abrazando sus rodillas y recargado en la puerta corrediza que daba hacia el patio trasero. Se sentía muy cansado. No había nadie más por lo que no estaba ocultando sus ojos naranja ni la llama de su frente. Para mantener el aspecto del Tsuna que todos conocen, usaba una buena parte de energía en seguir esa apariencia y cada día se volvía más pesado. Pegó más su rostro a la ventana, cerró sus ojos y suspiró tristemente. Seguía sin poder creer que Uni se hubiese puesto del lado de Tsuna y tampoco entendía como era que la chica había aparecido en su interior, más aún, sin que pudiera darse cuenta de su presencia.
―Ella está muerta... ―susurró
A pesar de la lluvia, mamá había salido con los niños a comprar un poco de despensa, Bianchi comentó algo sobre ir con Gokudera y quien sabe en donde estaba Reborn, por lo tanto estaba totalmente solo en la casa. Y eso no le gustaba. Detestaba estar solo, porque sentía que estaba nuevamente encerrado en ese lugar y que nadie podía escucharlo. El sonido del agua caer era lo que le indicaba que no tenía de que preocuparse, que esa soledad iba a durar muy poco tiempo y que nuevamente se iba a ver rodeado de esa calidez que tanto adoraba.
Escuchó el timbre y de inmediato la llama desapareció y cuando abrió sus ojos tenía unas bellas y tristes orbes caramelo. Tal vez Bianchi había regresado, estaba seguro que mamá no tocaba para entrar y no esperaba ninguna visita.
―Hola, Tsuna―su sorpresa fue ver a Yamamoto, quien a pesar de estar empapado, tenía esa brillante sonrisa contagiosa
De inmediato lo invitó a pasar y corrió al baño para darle una toalla. En lo que el chico se secaba, quien no dejaba de disculparse por llegar así, Tsuna fue a la cocina y preparó dos bebidas calientes.
―¿Te encuentras bien? Luces un poco cansado―le dijo Yamamoto mientras tomaba un poco de té, para ese momento, ya estaban sentados en la sala.
―¿Eh? A-ah, sí. Es que ayer jugué videojuegos hasta tarde con Lambo y Futa.
―Y hablando de ellos ¿Donde están?
―Fueron de compras con mamá, tampoco están Bianchi ni Reborn
―Ahaha, entiendo. Últimamente no veo al niño siguiéndote a todas partes como antes.
―Sí, la verdad no sé porqué. ―nunca había estado a solas con el joven beisbolista por lo cual estaba un poco nervioso y no sabía exactamente que decir―Y... ¿Qué te trae por aquí?
―Ah, bueno me dirigía a la práctica de baseball―hasta ese momento se había fijado que llevaba puesto el uniforme del equipo―Pasé por aquí y me dio la sensación de que querías compañía
Al principio el castaño se sorprendió un poco por dos razones: la primera, no sabía que a pesar de las condiciones climáticas Yamamoto tendría práctica de baseball; y la segunda, no esperaba que él supiera cómo se sentía. Miró cómo del vaso salía humo del té y sonrió tiernamente. La verdad es que si quería compañía.
―Gracias... en realidad no me gusta estar solo
Yamamoto se mostró curioso por la forma en que su amigo lo había dicho. Pensó en él como en un conejo, si uno los deja solos se llegan a morir y definitivamente no dejaría que eso pasara.
―¿Quién es?
Gokudera abrió la puerta de su departamento de mal humor y Bianchi lo saludó. Sin embargo ella no llevaba nada en su cara por lo que de inmediato el Guardián de la Tormenta se puso verde, su estómago comenzó a dolerle y perdió la consciencia.
―Ya madura, Hayato―le dijo mientras entraba y lo arrastraba adentro nuevamente
Momentos después Gokudera despertó en su sofá y de inmediato se incorporó
―L-lo habré soñado―susurró confundido
―Si te refieres a mí, entonces no
Se sobresaltó al oír la voz de su hermana, quien estaba sentada al otro extremo de la sala y ya llevaba sus gafas.
―Si sabes que me pongo mal al verte debiste habértelas puesto desde el principio―comentó malhumorado―¿Y qué haces aquí?
―¿No me vas a ofrecer nada de beber o de comer?
Gokudera la miró de mala gana con sus bellos ojos verdes y Bianchi no se inmutó, y pudieron haber durado más tiempo pero entonces la chica dio un suspiro
―Vengo hablarte sobre Tsuna...
―¿Le sucedió algo a Juudaime? ―preguntó de inmediato el joven y se puso de pie
―Cálmate, Hayato, se puede decir que Tsuna está bien
―¿Entonces qué es lo que me quieres decir?
―¿No has notado algo extraño en Tsuna últimamente?
El peli-plata de inmediato se puso serio.
―Sabes, no era necesario que me acompañaras a la práctica, Tsuna―replicó Yamamoto sonriendo apenado
―¿Bromeas? No es ningún problema para mí, Yamamoto. Además, es mi culpa que se te hiciera tarde.
Ambos caminaban bajo un paraguas protegiéndose así de la lluvia, al principio era Tsuna quien lo llevaba, pero al ver la considerable diferencia que había en estatura, había sido Yamamoto quien terminó por llevarlo. Sopló un viendo fresco haciendo que ambos muchachos sintieran un poco de frío, sin embargo, Takeshi se fijó que Tsuna aspiraba aquel aire con una sonrisa en su cara, daba a entender que en lugar de molestarlo, le fascinaba.
―Últimamente el clima en Namimori ha estado muy extraño ¿No crees?
―Ya lo creo. Pero me gusta que sea de esa forma―dijo el castaño mientras ponía en frente su mano derecha para sentir la lluvia―Pienso que son buenos este tipo de cambios...
La lluvia de ese momento era muy fuerte y varios rayos o truenos (no sabía exactamente cuál de los dos era) caían y el sonido era mucho peor. Fijó su vista al pequeño castaño, quien lo veía con ojos llorosos y asustados, cubriendo su boca con sus manos y mirando hacia abajo donde estaba otro niño tendido en el suelo.
―Tsuna...
Dio un paso hacia enfrente, en esos momentos quería abrazar al chico y decirle que todo iba a estar bien, pero de inmediato el infante retrocedió, resbalándose en un charco.
―¡No te acerques! ―le gritó con voz rasposa
―¿Tsuna?
Yamamoto, a no obtener respuesta a nada de lo que decía, se fijo que su amigo caminaba junto con él pero su mirada estaba perdida. Lo tocó del hombro y de inmediato se sobresaltó, volteándolo a ver un poco sorprendido
―¿S-sí?
―Te quedaste mirando hacia la nada ¿Todo está bien?
Tsuna sonrió levemente
―Sí, es solo que recordé algo... si a eso se le puede llamar recuerdo...
―...―no muy confiado en lo que le acababa de decir, terminó sonriendo también―Mira, ya llegamos.
Tsunayoshi miró encantado el campo de baseball, pues era la primera vez que veía uno por sí mismo y no era para nada a como se lo imaginaba. Aspiró el leve olor que había de hierba húmeda, era un agradable olor y distinto a los que había olfateado hasta ese momento. Yamamoto seguía sin salir de su "fascinación" por como el castaño estaba actuando, era como un niño pequeño que acababa de llegar a un lugar totalmente desconocido para él
―¿Está bien si me quedo a mirar?
―¡Por supuesto! ―no podía decirle que no al verlo así de curioso y por su tono de voz.
―¡Takeshi, llegas tarde! ―le dijo uno de sus compañeros mientras Yamamoto entraba al campo.
―Hahaha, lo siento. Tuve una pequeña desviación
―De cualquier forma, Matsumoto habló y dijo que no podría venir porque pescó un resfriado. ―comentó otro sujeto
―No me sorprende, con lo raro que se ha estado poniendo el clima era de esperar que a alguien le pasaría. Entonces nos falta un jardinero para poder practicar...
―¿Qué les parece si le pedimos a Tsuna que nos acompañe?
―¿¡Dame-Tsuna? ―dijeron los dos al mismo tiempo
Los dos jóvenes giraron su cabeza con dirección al castaño, quien se sentó en una banca que estaba cubierta por un pequeño techo y al sentir la mirada los saludó de una manera frenética. Ambos pusieron un rostro pensativo pero con un aura deprimente.
―No lo sé, Takeshi. Es Dame-Tsuna de quien hablamos, creo que se caerá con tanto lodo
―Dudo que siquiera atrape una pelota
―Maa, maa, no digan eso. Ya verán que Tsuna será bueno―dijo Yamamoto sintiéndose un poco enojado por los comentarios que esos dos estaban haciendo. ―¡Tsuna! ¿No quieres jugar con nosotros?
El resto del equipo, al oír la propuesta que su As tenía, pelaron los ojos muy sorprendidos y un poco preocupados. Tsuna también se sorprendió, pero por dentro estaba más que emocionado. ¡Iba a participar en un juego!
―¡Sí! ―gritó contento.
La lluvia ahora era un simple llovizna, cosa que ya no molestaba realmente. Yamamoto le explicó lo que tenía que hacer: simplemente si la pelota se alejaba de la tercera base o cualquier otra, su trabajo era atraparla, si caía directo a su mano ya no tenía de que preocuparse, pero sí caía al suelo debía lanzarla lo más rápido posible a quien estaba en cuarta base o al pitcher; para el castaño eso no se escuchaba realmente difícil.
Entonces el juego dio inicio. Él hacía equipo con Yamamoto, lo cual le alegró todavía más. El equipo contrario era el que bateaba primero, así que se colocó en su posición.
―Procura no caerte, Dame-Tsuna―le dijo un sujeto mientras reía levemente, pero no le hizo caso, no iba a dejar que ese comentario arruinara ese momento.
Se escuchó le golpe del bat contra la pelota. De inmediato alzó su vista caramelo al nublado cielo y se distinguió como la pelota iba a caer por donde se encontraba. Corrió dejando atrás al sujeto y atrapo directamente la pelota
―¡O-out! ―gritó el receptor no siendo el único sorprendido.
Hubo un breve momento de silencio y de después se oyeron pequeños festejos de su equipo y obviamente de Yamamoto. Para Tsunayoshi, esa era la primera vez que le felicitaban por hacer otra cosa que no fuera pelear, mostró una ensanchada sonrisa que hasta sus mejillas se sonrojaron un poco y alzó la mano que sostenía la pelota. Realmente, a pesar de lo deprimente que había comenzado ese día, lo estaba disfrutando.
―¿Y bien, Hayato?
Bianchi y Gokudera estaban sentados en el comedor, con una taza de café para cada quien. A Gokudera no se le podían ver sus ojos verdes porque su platinado cabello los estaba cubriendo. Bianchi no esperaba que le creyera, pero estaba segura que, dado lo parlante que era su hermano sobre ser la mano derecha de Tsuna, no podía pasar desapercibido ese súbito cambio de actitud y de ánimo en el chico que evidentemente no era normal. Nadie podía estar en un modo negativo y deprimido, y después de la nada aparentar que todo estaba normal; además de esa extraña sensación que le daba cada vez que lo sentía cerca.
―¿No me dirás nada? ―volvió a preguntar la pelirroja un tanto fastidiada del silencio.
―Sí... qué te has vuelto totalmente loca
―¡Hayato! ―le reprochó Bianchi un poco decepcionada, no esperaba esa respuesta―¡Piénsalo por un momento! Tsuna estaba realmente deprimido y triste, y no puede ser cierto que en un mismo momento se haya puesto... bien...
―¿Dices que es mejor que Juudaime esté en ese estado depresivo?
―No, sabes que no, al igual que sabes que esos estados de ánimo tampoco son buenos. Y además no me digas que no te ha dado una extraña sensación alrededor de él.
―Suficiente, no tengo por qué seguir oyendo esto...
―Sus ojos... ―Bianchi supo que había dado en un buen punto al ver como su hermano la miraba― Ayer observé que sus ojos se volvieron naranjas por unos momentos...
Entonces Gokudera recordó que él también ya había visto esas orbes en su amado jefe. Se mordió su labio inferior.
―Entonces ve a un oculista para ver si tienes bien esos ojos. ―replicó enojado.
―Eres imposible―dijo Bianchi muy molesta, se levantó y se marchó de ahí.
Hayato entonces suspiró también y se dejó resbalar un poco en la silla. Se llevó una mano a su cabeza y alborotó su platinada cabellera. Joder, sabía que eso no iba a hacer así de simple.
―¿Y qué harás?
Rápidamente se acomodó en la silla al oír la voz de Reborn. Nunca supo y al parecer ni sabrá cómo es que el arcobaleno lograba aparecer sin que nadie se percatara.
―Bianchi me dejó entrar―comentó como si le hubiera leído la mente y a Gokudera le apareció una gota en su cabeza―¿Responderás a mi pregunta?
El italiano frunció un poco el ceño
―No sé qué haré...
―Muy buen juego Da... Sawada. ―dijo uno del equipo mientras le estrechaba su mano
―¿No quieres unirte al equipo? ―le pregunto otro sonriendo, acababan de ganar por una considerable cantidad de puntos.
―No, gracias, pero ha sido divertido―respondió alegre.
―Definitivamente eres bueno, Tsuna
Yamamoto lo abrazó de lado con su típica sonrisa que ahora estaba todavía más radiante, cosa que Tsunayoshi no sabía que era posible. Tanto él como el resto del equipo de baseball estaban cubiertos de lodo y mugre, pero parecía que eso era lo de menos, acababan de tener un muy buen partido
―No dejaste escapar ninguna
―Creo que solo fue suerte, Yamamoto
―¿Bromeas? ¡Los Dioses del baseball realmente te aprecian!
Iban de camino de regreso a la casa del castaño, solamente le había dejado una nota a su mamá de que había salido con Yamamoto y esperaba no tener problemas con eso porque realmente demoraron mucho. Justo cuando el juego había terminado, otra vez daba comienzo a la lluvia, pero esta estaba un poco más fuerte y el viento corría también más. Algunos truenos también comenzaban a escucharse y eso le dio a Tsuna un escalofrío y una sensación de vacío en el estómago.
―¿Qué pasa? ―le preguntó Takeshi al ver como se había detenido en seco y no se logró cubrir del todo con el paraguas.
―N-no... no es nada...
Algo comenzaba a molestarlo por dentro, como si al oír el sonido que provocaba tanto la lluvia como los truenos apareciera una especie de remordimiento que en realidad no entendía. Llegaron entonces hasta la casa donde Nana de inmediato les dio una toalla y un cambio de ropa.
―Si quieres puedes pasar la noche aquí, Yamamoto―le propuso Tsuna una vez estando secos y cambiados en su habitación. ―Parece que esta lluvia se ha convertido en una pequeña tormenta
―Si no es mucha molestia, acepto―dijo jovialmente mientras mordía un panecillo.
―Me divertí mucho hoy... Gracias por no dejarme solo hoy.
Un pequeño sonrojo apareció en Yamamoto al ver la tierna sonrisa que su castaño amigo acababa de dibujar en su rostro. Tsunayoshi realmente le agradecía su compañía y por darle la oportunidad de experimentar cómo alguien podía agradecerle, animarlo y festejar una victoria que no era precisamente de una lucha que dependiera su vida de ello. Incluso le había hecho olvidar el asunto de Uni y de Tsuna.
Entonces Lambo irrumpió en la habitación junto con I-pin y Futa
―¡Vamos a jugar videojuegos, Dame-Tsuna!
―De acuerdo, ¿juegas también, Yamamoto?
―¡Sí! De igual forma todavía es temprano.
Sin embargo, un rayo iluminó toda la alcoba y acto seguido la luz de la casa se había ido, el sonido que vino después no solo había asustado a los infantes.
―Tranquilos, todo está bien―intento calmarlos Yamamoto
Otro rayo más hizo su aparición, y la luz que proyecto fue suficiente para que el pelinegro mirara el rostro asustado de Tsuna. Éste comenzó a temblar y se acercó sus rodillas hacia su cuerpo.
―No... ―susurró con voz temerosa
―¿Tsuna?
―No...
Llegó entonces el sonido del choque contra la tierra fue todavía más fuerte que el anterior, lo cual provocó que el muchacho cubriera sus oídos con sus manos y cerrara sus ojos.
Dio un paso hacia enfrente, en esos momentos quería abrazar al chico y decirle que todo iba a estar bien, pero de inmediato el infante retrocedió, resbalándose en un charco.
―¡No te acerques! ―le gritó con voz rasposa
¿Por qué no quería que sé le acercara? ¿No decía que siempre le diera un abrazo cuando algo así ocurriera?
―¡No te acerques... monstruo!
Unas pequeñas lágrimas se deslizaron por sus mejillas.
Comentarios sin sentido: Gracias a ZANGO-01, pinkus-pion y Franbel por leer el capítulo anterior al igual que sus alertas, favoritos y mp ;D Lamento realmente no poder volver a responder estos ni los anteriores reviews, en un pequeño momento de libertad pude escribir este capítulo, que realmente espero que haya sido de su agrado :D! Creo que eso es todo por el momento, gracias a todos por leer!
Saludos~!
