Notas de la autora:
Hello again! Me ha costado ponerme con este capítulo tras lo que pasó en el último XD No estoy acostumbrada a escribir non-con y, aunque al final quedó mejor de lo que esperaba, no sabía muy bien cómo seguirlo. Si darle un respiro a Ichigo o no. Ups… pobrete. Soy horrible con él. También tengo que decir que este es el capítulo más largo de todos los que he escrito, así que a disfrutar!
Además, os aviso de que me he abierto una cuenta de roleplay de Ichigo en tumblr, por lo que tengo más frentes abiertos y estoy más liada! Si estáis interesados en saber cuál es enviadme un mensajito y os la paso =) Reviews al final. Por favor, decidme si os gustó este capítulo porque no he acabado demasiado contenta :(
Sin más, pasamos al cap!
Advertencias: NON-CON de nuevo, sexo, yaoi, shonen-ai. ShiroxIchigo.
Disclaimer: Bleach no me pertenece y si lo hiciera, Grimm sería mío OUO
CAPÍTULO 12. DEVORÁNDOTE
Aizen tuvo la decencia de marcharse y dejar a Ichigo con sus pensamientos poco después. Decencia... ¿A quién iba a engañar? El muy bastardo no tenía la suficiente, ya que no le molestó esperar tranquilamente mientras el chico se ponía el hakama de nuevo. Ichigo se subió la cremallera de la camisa rápidamente, ignorando las marcas que se habían multiplicado en su piel y como Aizen no perdía detalle de lo que hacía. El sólo hecho de notar esos penetrantes ojos recorriendo su cuerpo le provocaba escalofríos y un asco inmenso. Al acabar no levantó la cabeza. Recordándole que en un par de días tendría que salir de nuevo con Shirosaki, Aizen dio media vuelta y salió de la sala definitivamente.
Sólo entonces el chico se escurrió por la mesa, para acabar sentado en el suelo. Las manos le volvían a temblar. Apretó los dedos fuertemente contra las palmas, notando como se clavaba sus propias uñas, dejando más señales de las que ya tenía. Apoyó su frente en una de las sillas cercanas, cerrando los ojos.
¿Qué debía hacer? Tenía que salir de ese sitio y llevarse a Orihime de allí. Era más que obvio que él no era el único que estaba en peligro y sólo imaginarse que le pudieran hacer algo similar a ella... Prefería ser la víctima, aun sintiendo todavía el miedo en el cuerpo. Llevaba días pensando en ello, pero todos los planes de huida que se le ocurrían acababan mal y con él siendo capturado. Además, estaba el problema de que no sabía cómo abrir el portal que le llevaría de Hueco Mundo al mundo humano. Era inútil y lo sabía. La única solución era que alguien de dentro le ayudara. Quiso reír ante la idea. Seguro que Shirosaki estaría encantado de hacerle ese favor. Shirosaki...
Se le hizo un nudo en la garganta, pero no se permitió más debilidad. Ya tenía bastante con esa sensación de estar atrapado y perdido. Se sentía acorralado y su cabeza le dolía del propio agobio y de la humillación que le habían infligido. Y no pensaba ponerse a llorar en ese momento. Por lo que parecía, sí que tenían cámaras y pensar que Aizen pudiera averiguarlo... antes muerto. Ya lo había visto asustado antes. No quería volver a darle esa satisfacción. Y aún así, necesitaba algo que lo confortara mínimamente.
Ichigo se abrazó, apretando fuertemente con los dedos, deseando que esa punzada de dolor le hiciera olvidar el miedo. Pero las escenas se repetían en su mente, a veces él y a veces Orihime, y su imaginación era más que suficiente para quitarle las ganas de intentar nada, ni siquiera de resistirse. Cuando Aizen lo estaba tocando, había estado a punto de mandarle a la mierda, incluso sabiendo lo que iba a pasar si lo hacía. No podía perderse a sí mismo. Y ser obediente no estaba en su naturaleza. Pero justo en ese momento había nombrado a Inoue. Ese monstruo le leía los pensamientos, no tenía ningún tipo de duda. Y no había podido. Se había tragado el orgullo por ella. Las palabras de Shirosaki le resonaban en la cabeza. Era cierto que sus amigos eran su perdición.
Pero esa era su decisión. Había decidido luchar por proteger a las personas que quería y lo iba a continuar haciendo. Le daba igual si caía en el proceso. O si tenía que sacrificar parte de su ser por ellos. Nada le provocaría tanto daño como perderlos. Era egoísta... En eso sí que tenía razón su hollow. Seguramente Inoue no se perdonaría ser usada en el chantaje de Aizen, pero a Ichigo le daba igual. Lo soportaría por ambos.
El sonido de la puerta al abrirse le sobresaltó, cortando el hilo de sus cavilaciones. Sólo rezaba para que Aizen no hubiera cambiado de opinión y volviera.
Grimmjow paseaba por los pasillos con aires de estar tremendamente aburrido. Ahora que había perdido su brazo, sus misiones cada vez eran más escasas y ni siquiera podía ir al mundo humano a por algo de diversión. Pero no iba a permitir que esa situación durara por mucho más tiempo. En cuanto tuviera la oportunidad se desharía de Luppi, que había obtenido su rango. Lo recuperaría a la fuerza, tal y como se lo había ganado.
El Arrancar siguió enfrascado en planes de venganza hasta que notó una fuerza espiritual familiar, pese a estar actualmente débil. Y sorpresa, Shirosaki no estaba en las cercanías. Aizen, sin embargo, parecía estar alejándose de él. ¿Por qué no desquitarse un poco con su fracaso de presa? Ya no tenía los mismos poderes que antes, pero continuaba igual de desafiante. No le importaría darle otra lección, para no perder la costumbre.
Se acercó por el pasillo, viendo como, efectivamente, Aizen desaparecía por una esquina. Quizás llegaba tarde para darle un escarmiento. Dudaba que Aizen no lo hubiera hecho ya, pero bueno, dejaría su propia impresión.
Se había esperado muchas cosas, principalmente a Ichigo sangrando o con algún brazo roto, pero claramente no era eso lo que imaginaba. Al abrir la puerta, Ichigo dio un respingo, que no pasó desapercibido para el Arrancar. Muy a su pesar, se dio cuenta que en lugar de asustado o resignado, el chico parecía estar aliviado de que fuera él. ¿Qué demonios había pasado? El shinigami estaba sentado en el suelo, justo al lado de la mesa de reunión, con el aspecto de haber visto un fantasma. Lo reconocía, había sido un chiste malo viniendo de un ser del otro mundo, pero no había podido evitar pensarlo así. Estaba terriblemente pálido y visiblemente afectado. Algo sí que había ocurrido. La última vez que lo había visto, no estaba así.
Ichigo vio como Grimmjow se acercaba. En el momento perfecto. Ni siquiera se molestó en moverse. Ya pasaba de todo. Sólo quería que lo dejaran en paz, pero estaba más que visto que Grimmjow nunca le iba a conceder ni un deseo.
-¿Qué coño haces ahí, shinigami?
El Arrancar levantó una ceja. No era para nada lo habitual ver al chico de esa manera. Agazapado sobre sí mismo, sin ganas de pelear. ¿Rendido?
-Nada.- contestó Ichigo, decidiendo darse un minuto antes de levantarse. Cuando lo hiciera, tenía que olvidarse de todo y volver a la normalidad. Dejar de sentirse tan asquerosamente débil e inútil. Y necesitado de ayuda.
-No me vengas con gilipolleces. ¿Qué pasa? ¿Estás asustado?
¿A quién debes temer, Ichigo?
El shinigami tragó saliva y apartó la mirada, ignorando las palabras de Grimmjow. Obviamente, eso no le sentó bien al Arrancar.
-Puto shinigami.
Grimmjow se le plantó en frente con Sonido y le cogió de la camiseta, levantándolo del mármol blanco del suelo.
-Te estoy hablando, capullo.
-Déjame en paz, Grimmjow.- le contestó Ichigo, golpeando su mano para zafarse de él.
-¿Por qué? ¿Shirosaki sigue queriendo tenerte como juguete exclusivo?
Ichigo se mordió el labio, notando que volvía a sangrar del golpe que le había dado Aizen. Su estómago se contrajo sobre sí mismo. ¿Por qué no se libraba de pensar ni en uno ni en otro? Dios, estaba a punto de explotar. Es más, con cada pulla de Grimmjow se sentía más cerca de hacerlo. Estaba seguro que se ganaría una paliza si le contestaba, pero ¿acaso no buscaría cualquier excusa el Espada para patearle? Quizás, con un poco de suerte, si le presionaba lo suficiente se lo cargaría y se libraría de problemas. ¡Qué demonios! El chico se reprendió mentalmente por sus propios pensamientos. ¡No podía pensar con tanta negatividad! ¿E Inoue qué? ¿Quién la protegería a ella?
El shinigami volvió a mirar a Grimmjow. Igual no le vendría mal distraer su cabeza. Quería olvidarse de lo que acababa de pasar y las presencias de Shirosaki y Aizen no lo iban a ayudar. Quizás una pelea lo haría.
-Que te jodan, Grimmjow.-le contestó, dándole un empujón al Espada, soltando parte de la rabia e ira que había ido acumulando. Sin pararse a pensar, le propinó una patada al estómago que alcanzó su objetivo, pero no logró nada más a parte de una expresión de sorpresa en Grimmjow. Al momento, el Arrancar volvía a tener la misma sonrisa felina que lo caracterizaba durante las peleas.
-Eso está mucho mejor.- dijo Grimmjow, moviendo su puño hacia atrás para golpearle en el estómago a modo de venganza.
Ichigo se quedó sin respiración pero, sinceramente, fue una sensación mucho más bienvenida que lo que Shirosaki y Aizen... El chico apretó los ojos. Como los odiaba.
-¡Ey! No te quedes parado tan pronto, capullo. ¿Se puede saber qué demonios te han hecho para que tengas esa mierda de expresión en la cara?
¿Esa expresión? ¿A qué se refería? ¿A la angustia que sentía? ¿Tan visible era lo que le habían hecho? ¿Tanto le estaba cambiando su estancia en Hueco Mundo? Y no llevaba ni una semana. ¿Tan frágil era su voluntad? Tan fácilmente manipulable... No.
-¿Has venido a hablar o a pelear, Grimmjow?-le preguntó Ichigo, lanzándole una sonrisa de superioridad, muy típica del propio Arrancar.
-Criajo... ¿Qué coño vas a hacer así, eh? Ni siquiera tienes tu espada. Me aburres, shinigami.-le contestó, empujándole contra la mesa. Ichigo se clavó el borde contra la cadera, aunque suavizó el choque con sus brazos. Un dolor punzante en la mano le hizo mirar hacia abajo. La taza de té rota le había hecho un corte. Apretó los labios con rabia y guardó el fragmento en la mano. No sabía para qué lo iba a utilizar, pero seguro que se le ocurriría algo. Aprovechando que Grimmjow lo estaba mirando fijamente a los ojos, metió la pieza entre las capas de su cinturón.
-Pues ya sabes, Arrancar. Ves a buscar mi insignia de shinigami para que te divierta más apropiadamente.
-¿Eh? ¿Y que Aizen me mate? Ni de coña, niño. Aunque ya te digo que me gustaría.
El Arrancar lo miró de arriba abajo. Ya decía que había algo fuera de lugar con Ichigo, además de su actitud. Mira que no haber caido antes... El Sexta señaló su blanco uniforme, con una sonrisa socarrona.
-¿Y esto? ¿Te estás cambiando de bando tan pronto, shinigami?
-Y una mierda. Me han obligado a llevarlo. No lo hago por gusto.
-Ah, sí. Ya me he enterado de que han traído a una amiguita tuya, para hacerte más amable. ¿Quieres que vaya a darle recuerdos?
-Que te den, Grimmjow. Ni se te ocurra tocarla.-Tampoco podía evitarlo, pero Shirosaki le había dicho algo que igual le quitaría esa idea de la cabeza.- Además, Ulquiorra la tiene a su cargo y no dejará que vayas.
-¿Eh? ¿Estás insinuando que tengo que obedecer a Ulquiorra?
Vaya... en eso sí que no había caído.
-Yo sólo digo que Aizen le ha puesto a vigilarla. Así que tampoco creo que estuviera contento si vas para allí.
-Me importa una mierda lo que quieran esos dos.- murmuró el Arrancar, metiendo la mano en uno de los bolsillos de su hakama.- Mientras la deje vivita y coleando para que estén contentos, haré lo que me dé la gana.
-Grimmjow, deja a Inoue en paz.-le gritó el chico, cogiéndole del top abierto que llevaba.
-¿O qué? ¿Me vas a pegar?-le preguntó con ironía.
-Te juro que cuando recupere mis poderes te arrepentirás.
-¿Recuperar tus poderes? Siento ser yo el que te devuelva a la tierra, chaval, pero Aizen ganará la guerra y tú no podrás recuperar tus poderes jamás.
El corazón de Ichigo dio un vuelco al imaginarse semejante situación. Estando él en Hueco Mundo, la Sociedad de Almas tenía menos oportunidades para ganar, sobretodo sabiendo que todos excepto él estaban bajo el efecto de la espada de Aizen, pero... No se dejarían derrotar tan fácilmente, ¿verdad? Los capitanes eran muy fuertes y no sólo eso, sino que además estaban los Vizard, Urahara, Yoruichi... Ellos detendrían a Aizen. Y aunque la Sociedad de Almas hubiera prohibido al tendero ir a rescatarlo, cosa que todavía no podía saber si era cierta o no, seguro que el hombre no perdería ni un momento en intentar traerlo de vuelta.
-Y una mierda ganará. Esto no durará para siempre, Grimmjow.
-Ya lo veremos, shinigami. Total, estarás aquí cuando todo empiece, así que ya te traeré la cabeza de algún que otro capitán para que abras los ojos.
-Cabronazo... Confíate así y te pegarán una paliza.
-¿Me estás amenazando de nuevo, shinigami?-le preguntó peligrosamente Grimmjow, cerniéndose sobre él.- Ten cuidado o te arrancaré tu cabeza, chaval.
Ichigo tenía razón. La discusión con Grimmjow le estaban devolviendo su desparpajo. Quizás porque era alguien tan simple que no tenía que preocuparse por torturas psicológicas de dominación. Quizás porque sabía que con Grimmjow todo era mucho más sencillo: discusión, insultos, pelea. Era casi un placer.
-Así que otra vez a la carga, ¿eh, Grimmjow?
El estómago de Ichigo se encogió al instante al oír esa voz. Shirosaki. El chico miró hacia la puerta viendo como el hollow entraba con una sonrisa de oreja a oreja en la cara. Sus miradas conectaron un segundo, antes de que Ichigo apartara la vista.
-¿Otra vez tú, Shirosaki? ¿Qué pasa? No estaba haciendo nada, ¿verdad, shinigami?-le preguntó al chico.- Y aunque fuera así, ¿qué harías?
El Arrancar se llevó la mano a la espada, preparado para desenvainar en cuanto Shirosaki respondiera a su provocación. Sin embargo, Shirosaki no parecía muy por la labor. El Arrancar estaba observando a Ichigo con el ceño fruncido, ignorándolo por completo.
-Ven, Ichigo.-ordenó Shirosaki con la voz neutra.
El chico alzó una ceja. No quería hablar con él ni estar a su lado. Se sentía tan traicionado... Incluso más de lo que lo había hecho al llegar a Hueco Mundo.
-No. Paso.
Shirosaki lo miró incrédulo. Eso sí que era inesperado. Así que le pagaba su amabilidad de esa manera. Pues la próxima vez no iba a ser tan comprensivo.
-Ahora.
La palabra no admitía réplica. Ichigo suspiró y se cruzó de brazos. Grimmjow parecía divertido con la situación.
-Tu perro no te hace demasiado caso, Shirosaki.-le comentó al otro Arrancar con una sonrisa de superioridad.
-Cállate, Grimmjow.-le soltó Ichigo, captando de nuevo su atención.
-Te la has ganado, mierdecilla.- le replicó el Arrancar, antes de patearle en el estómago con la rodilla y cogerle del cuello.
Shirosaki permaneció impasible, sin moverse del sitio. Quizás otra lección no le vendría mal, pero era más que reticente a que fuera Grimmjow quien se la diera. Observó como Ichigo le pegó un puñetazo a Grimmjow, aunque sin duda alguna él se había hecho más daño que al Arrancar. Cuando éste le cogió del pelo, decidió que ya había suficiente.
El albino le agarró del antebrazo a Grimmjow, apretando fuertemente. El hombre entrecerró los ojos y soltó a Ichigo, aunque movió el brazo hacia la cabeza del otro Arrancar. Shirosaki lo esquivó agachándose y le golpeó a Grimmjow en el pecho con el codo, haciéndolo retroceder varios metros.
-Ahora que lo pienso, te debo algo, Grimmy.-le dijo Shirosaki, con una sonrisa sádica. Fue a toda velocidad hacia él, cogiéndole de la cara sin darle tiempo a reaccionar. Con una fuerza descomunal le estampó contra la pared, haciendo que el Arrancar escupiera sangre.
-Puto bastardo...-farfulló Grimmjow, tratando de mantenerse en pie. Estaba seguro de que le había roto algo. Sin embargo, no dio ni un paso antes de que Shirosaki apareciera delante suyo, cogiéndole del pelo y estirándole el cuello. Sin perder un segundo, Shirosaki se acercó a él y le dio un brutal mordisco en la conjunción con el cuello, haciéndole sangrar abundantemente. Grimmjow soltó un grito seguido de una sarta de insultos. El albino se separó de un salto antes de que Grimmjow le golpeara, con sangre en los labios y riéndose complacido.
-En paz.- le dijo tras escupir la sangre, dándole la espalda y volviendo a ir hacia donde estaba Ichigo.
Grimmjow se tapó la herida con la mano, mientras le lanzaba una mirada mortal a Shirosaki.
-Esto no se va a quedar así, blanquito.-le amenazó, apoyándose contra la pared. Por como se sentía, tenía que haberle arrancado hasta un pedazo de carne, el muy hijo de puta.
-Por ahora sí, Grimmjow. ¿Por qué no salimos más tarde a fuera de Las Noches y nos divertimos un poco? Sin paredes que destrozar y sin gente pesada que nos interrumpa escondiéndose en las sombras...
-¿Eso va por mí, Shirosaki?-preguntó alguien desde detrás de una columna.
Ichigo abrió los ojos desmesuradamente. Era Ichimaru, que sonreía con su habitual cara de serpiente. No había notado su presencia en absoluto. Era más, ¿cuánto tiempo llevaba allí? Esperaba que poco...
-Sí, Ichimaru.-asintió Shirosaki sin vergüenza alguna.
-Vaya, vaya, cuanta crueldad. Pobre de mí. Yo que sólo pasaba por aquí...
-Seguro...-añadió Grimmjow, todavía presionando la herida.-Ya nos volveremos a ver las caras luego, bastardo. La próxima no os libraréis tan fácilmente.- El Arrancar les mandó a tomar por culo con el dedo y se fue, todavía mascullando amenazas por el mordisco.
-Es la última vez que te saco las castañas del fuego, Ichigo.-le amenazó Shirosaki, cogiéndole del brazo. Se había convertido en una manía arrastrarlo de un lado para otro. Estaba más que harto. Moviendo el brazo, se zafó de Shirosaki.
-No he pedido que lo hicieras...-murmuró Ichigo, todavía sin mirarle a la cara.
-Ichigo...-le advirtió el hollow.
-Kurosaki, deberías ser más agradecido...
-Calla tú también, Ichimaru.-le espetó al hombre, cada vez más cabreado.
-¿Eh? Vuelves a estar animado. ¿Has visto ya a la princesita?
Ichimaru se acababa de convertir en otro nombre de su lista negra. El chico inspiró profundamente, pensando que sería mejor no decirle lo que pensaba de él y de su familia en ese momento.
-Y ya veremos si lo hará.-añadió Shirosaki, cogiéndole de nuevo y empujándole.- Vámonos. Es una orden, Ichigo.
La presión de su pecho había disminuido un poco, aunque la sensación de humillación no había desaparecido. Igual debería echarse en la cama, deseando que no llegara nunca el día siguiente.
-De acuerdo, Shirosaki-sama.-murmuró Ichigo, dejándose llevar por el hollow. Shirosaki asintió aprobadoramente y se lo llevó de allí, ignorando la despedida de Ichimaru.
El camino de vuelta estuvo marcado por un tenso silencio. Tampoco es que a Ichigo le apeteciera hablar, la verdad. Pero Shirosaki parecía molesto por algo. ¿Estaría enfadado por lo que había pasado unas horas antes? ¡Cómo si tuviera derecho! La calma continuó hasta llegar a la puerta de su "celda". Contrariamente a lo que había pensado, llegar allí fue bastante bienvenido. Empezaba a entender que tratar con Shirosaki era infinitamente más agradable que hacerlo con Aizen. Ichigo entró en la habitación y se acercó al sofá, sentándose en él. Al ver que Shirosaki se giraba para cerrar la puerta, buscó en su cinturón el pedazo de cerámica y lo guardó en una de las separaciones del sofá lo más disimuladamente que pudo. No sabía si iba a lograr engañar a las cámaras, pero esperaba que sí a Shirosaki.
-¿Por qué saliste de la habitación?-le preguntó el hollow nada más cerrar tras de sí.
Ichigo se giró para mirarle a la cara. Al principio se le había hecho difícil, pero ahora podía hacerlo con mayor naturalidad. Tampoco iba a lograr nada cohibiéndose ahora si iban a tener que dormir en la misma habitación esa noche.
-Ulquiorra me vino a buscar. Aizen me llamaba.-le contestó el chico, intentando mantener un tono de voz neutro.
-¿Qué quería?-insistió Shirosaki, preguntándoselo rudamente.
-Nada. Jugar con mi mente, para variar.
-¿Y qué más?-siseó el hollow, entornando sus ojos.
Ichigo se quedó sorprendido por unos instantes. Por como Shirosaki le estaba preguntando, parecía sospechar algo. El chico desvió la mirada y no contestó, optando por levantarse del sofá para ir hacia la ventana. El hollow se acercó a él y lo cogió de los brazos, acorralándolo contra la pared. Siempre tenía que hacerle ver que tenía el control de la situación, pareciendo un depredador.
-Yo no hice nada.-se defendió Ichigo, todavía sin mirar a su hollow.
-Apestas a su reiatsu, Ichigo.
-Entonces ya sabes lo que intentó hacer.-le respondió mordazmente el chico.- ¿Para qué me haces tener que decirlo? Creyó que sería gracioso intentar algo similar a lo que tú habías hecho por la mañana para meterme miedo en el cuerpo. Nos vio. Tienen que haber cámaras.
Shirosaki maldijo por lo bajo y apretó los hombros de Ichigo aún más fuertemente. Sus facciones mostraban una frustración y una ira más que evidentes.
-Imaginaba que nos tendría vigilados, pero no tanto... ¿Qué hiciste para enfadarle?
Ichigo abrió los ojos desmesuradamente. No podía creer lo que le estaba insinuando ese bastardo.
-¿Qué? ¿Quieres decir que me lo busqué? ¿O que me lo busqué contigo?-le gritó, tratando de golpearle en la cara.- ¡Eres un maldito hijo de puta!
Shirosaki le paró el golpe y lo sostuvo en el mismo lugar.
-No has hecho caso desde que llegamos a Hueco Mundo. ¿Qué esperabas? ¿Que Aizen te recibiera con flores?-le gritó de vuelta, inmensamente cabreado.
Ichigo no lograba entender por qué estaba enfadado. ¿Era porque no quería someterse? ¿Porque no cambiaba su actitud? Era él el que tenía que estar enfadado. Era él el que tenía derecho a querer matarlo.
-A partir de ahora no vas a hacer nada.- le amenazó Shirosaki, acercándose más a él, murmurándole al oído.- Si me obedeces en todo, no te pasará nada, Ichigo. Así que hazme caso por una vez en tu vida. Soy lo único que tienes aquí. Para tu desgracia soy el único que puede protegerte. Y lo haré sólo si tengo los suficientes motivos para hacerlo.
Ichigo no respondió. Se limitó a observar a Shirosaki durante unos segundos antes de girar la cara de nuevo. ¿En serio podría defenderle? Aizen le había dejado bien claro que Shirosaki no era el que mandaba allí. Quizás el hollow se refería a que mostrándose sumiso ante él, Aizen ya daría por entendido que no estaba intentando nada. ¿Serviría de algo?
-Todavía siento su reiatsu... No es justo.-oyó murmurar al hollow por lo bajo. Empezaba a pensar que igual lo hacía para evitar micrófonos, o las mismas cámaras.-Me dijo que ibas a ser sólo mío...
-Estás loco, Shirosaki. Loco si pensabas que Aizen cumpliría cualquier promesa que te hubiera hecho. Y loco si piensas que algún día podría ser tuyo.-murmuró el chico, imitando a Shirosaki, hablando en voz baja.
Sabía que no debía jugar con fuego, pero siempre acababa quemándose. Su hollow lo miró fijamente y su cerebro le alertó del peligro en que se acababa de meter.
-¿Así que todavía piensas que no eres mío, Ichigo?-le preguntó, llevando una de sus manos a la mejilla del chico.
Ichigo no pudo evitar el escalofrío que le recorrió el cuerpo cuando sus dedos hicieron contacto con su cara. Intentó repetir sus palabras, pero tenía la boca seca de repente.
-¿Estás seguro?-insistió el hollow fingiendo una voz dulce, sin separar su mirada de la suya.- ¿No me he esforzado lo suficiente en hacértelo notar?
Sin previo aviso, Shirosaki le lanzó un puñetazo directo al estómago, haciendo que Ichigo se encogiera de dolor y soltara un quejido. El chico cayó arrodillado al suelo, sin ser capaz de mantenerse en pie. El muy desgraciado le había pegado con todas sus fuerzas. Una mano le agarró del pelo, arrastrándolo hacia la cama de la habitación. Todavía sintiendo el dolor pulsante en el abdomen, dejó que lo tirara encima del colchón sin oponer resistencia. La cama se movió bajo el peso de Shirosaki al sentarse sobre la misma. Se lo quedó mirando como si se debatiera con algo, antes de enviarle una de sus sonrisas cargadas de malicia, aproximándose a él lentamente.
-Di que eres mío, Ichigo.-Le ordenó el hollow, cogiéndole del tobillo para acercarlo más a él. El chico intentó patearle, pero Shirosaki se rió cínicamente, aprovechando para quitarle uno de los zapatos de su uniforme. El otro desapareció pronto también.
-No soy de nadie.- farfulló Ichigo, tratando de apartarse tirando hacia el otro lado de la cama.
Shirosaki, harto de que se siguiera resistiendo, se subió encima de él, propinándole un golpe en la mejilla. El chico se quedó ligeramente atontado, cosa que el hollow aprovechó para quitarle el cinturón de su hakama. Le juntó las muñecas violentamente encima de su cabeza y las ató con fuerza con la tela negra. No se molestó en ir con cuidado, pasando de comprobar si el agarre le cortaba o no la circulación. Tenía mejores cosas que hacer. Entre ellas, cobrarse un orgasmo que no había tenido apropiadamente esa mañana. Shirosaki lo arrastró por encima de las sábanas hasta el cabezal de la cama, donde aseguró la atadura. Ichigo empezaba a despejarse del golpe y movía las manos desesperadamente, tratando de zafarse.
-Atrévete a decirme ahora que no eres mío, Ichigo.- le retó provocadoramente el hollow, mientras se comía con la mirada al maniatado cuerpo del shinigami.- Aunque no hay prisa. Vas a tener rato para decidirte...
Se cernió sobre el chico, asegurándose de rozar sus cuerpos al pasar por encima a cuatro patas. -Mío...-murmuró el hollow con posesividad. Ichigo podría asegurar que también había desesperación en su voz.- Mírame, Ichigo.
El chico abrió los ojos, tratando de sobreponerse al dolor en su estómago y su cara. Shirosaki estaba a escasos milímetros de su boca y podía notar su respiración agitada.
-¿Te crees que me fue fácil dejarte ir antes?-le preguntó con rencor contenido.- ¿Sabes que he tenido que tocarme después para quitarme las ganas de encima? ¿Y así me lo pagas? Volviendo al principio: no haciéndome caso, no llamándome como te ordené... Y encima cuando te quito la vista por un momento, Aizen intenta adelantárseme.
-Yo no... Eso no ha sido mi culpa.
-¡Me da igual, imbécil!- le gritó el hollow, estirándole del pelo otra vez.- ¡Me perteneces! Si no me crees, tendré que dejártelo claro para que lo hagas.
La cremallera de su traje bajó rápidamente, rompiendo el silencio momentáneo de la habitación. Ichigo intentó revolverse, pero solo logró que Shirosaki le pudiera subir más fácilmente la pieza de ropa, dejando su pecho al aire. Sin embargo, con sus pantalones fue más lento, contentándose con mantenerlos un poco por encima de su entrepierna. El hollow pasó un dedo por encima del vello naranja que dibujaba una línea desde el ombligo, siguiendo el camino que marcaba, pero deteniéndose al tocar el hakama. Ichigo se mordió el labio, fijando sus ojos en el lado de la cama, intentando perderse en su mundo para no darse cuenta de lo que le estaba haciendo. Otra vez.
-Así estás perfecto para mí, Ichigo. Atado, callado y semi-desnudo... Te dije que te quitaría la ropa una vez la tuvieras puesta.-le recordó Shirosaki con voz llena de lujuria. Sus propios pantalones le empezaban a molestar y eso que eran anchos. Dios, como quería sentir la piel de Ichigo contra la suya otra vez, volver a oír su voz y a sentir como su cuerpo se estremecía al tocarlo. Esa vez se lo tomaría con calma, disfrutando cada minuto que durara. Y no le importaba una mierda que lo estuvieran viendo, todo lo contrario. Que miraran y que vieran que Ichigo solo iba a ser suyo. No iba a detenerse esa vez.
-¿Por qué?-Fue lo único que el chico pudo preguntarle, notando como las manos de Shirosaki empezaban a recorrer su cuerpo, al igual que había hecho en la ducha.
-¿Todavía me preguntas eso, Ichigo?-le respondió Shirosaki, rozando el cuello del chico con sus labios.- He estado deseando tenerte desde hace tanto tiempo... Incluso cuando me soltaste, no podía parar de querer tocarte y sentirte. Quiero que me pertenezcas sólo a mí. Y si tengo que hacer que no tengas ni un solo rincón de tu cuerpo sin marcar, lo haré.
Shirosaki le recorrió el cuello lamiéndole y mordiéndole, hasta llegar a su barbilla. Rozó su nariz con la del chico, moviendo su cuerpo lenta y suavemente contra el de Ichigo, provocando que su propio deseo aumentara al notar su calor. El shinigami se intentó apartar, pero revolverse contra Shirosaki no ayudaba para nada a su situación. Es más, cada vez era más que obvio como Shirosaki se endurecía por debajo de su ropa. El hollow juntó sus labios con los del chico suavemente pero de manera profunda, como si quisiera comérselo. Notaba la respiración entrecortada de Ichigo por la intensidad del contacto, o igual por el miedo. Ya le daba igual. Se separó a regañadientes, ciñéndose a la idea que había tenido para su querido rey. Llevó una mano a su pecho, notando como los músculos se contraían al pasar por encima. Su respiración estaba agitada, aunque esperaba que aun lo estuviera más en unos minutos. Asegurándose de no rozarle el cuerpo con ninguna otra parte, empezó a repartir besos por toda la piel del chico. Algunos besos eran suaves, buscando erizarle la piel por el súbito contacto. Otros eran húmedos y provocadores, hechos con la mayor obscenidad que podía lograr, que era mucha. Y otros eran violentos, incluyendo dientes, tal y como a él le gustaba. Los restos de su saliva mojaban la piel de Ichigo, mientras que los mordiscos empezaban a enrojecerle algunas zonas, dándole un aspecto tentadoramente vulnerable. Se encargó de atacarle los pezones hasta que se le pusieron duros, tirando de ellos como si fueran su juguete.
Shirosaki levantó la cabeza para mirar a Ichigo, que tenía los ojos fuertemente cerrados y respiraba entrecortadamente. Sus mejillas estaban completamente encendidas y su cuerpo temblaba deliciosamente. El hollow gruñó placenteramente por lo bajo, mordiendo su propio labio para contenerse. Quería hacer que lo deseara, que se lo pidiera, que no pudiera resistirse. Pero el chico era demasiado cabezota. Se agachó de nuevo y le dio un fuerte mordisco al lado de su ombligo, provocando un gemido en Ichigo.
-Shirosaki, ¡para!-le gritó Ichigo con voz temblorosa.
-¿Por qué? Sé que te gusta, Ichigo. Conozco muy bien tu cuerpo...-murmuró el hollow sobre su piel con una sonrisa juguetona.- Por ejemplo, sé que tienes varios puntos débiles y uno está aquí.
Shirosaki llevó su boca al hueso de la cadera que bajaba hacia su pelvis y lo lamió de arriba abajo. Ichigo estuvo a punto de atragantarse con su propia saliva por como esa lengua le recorría su piel y apretó las piernas automáticamente, intentando ocultar lo evidente que estaba provocando. Aunque Shirosaki no fue más abajo, no pudo evitar el calambre de placer que le provocó. El hollow empezó a dejar suaves besos por encima del hueso, rozando la piel con su nariz, antes de morder fuertemente otra vez. Mantuvo un trozo de piel entre sus dientes mientras lo absorbía y lamía, asegurándose de dejar un buen moratón. Ichigo no quería mirar, aunque éso no le ayudara en nada. Tampoco le era posible concentrarse en algo que no fuera la boca de Shirosaki, para su desgracia. El contacto lo excitaba y sabía que era más que visible. Cada vez sentía su piel más caliente y sensible, y más aún en esa zona que, como el desgraciado de su hollow sabía, le provocaba escalofríos.
-Vamos a seguir con lo de esta mañana, Ichigo.-le susurró Shirosaki, dándole un nuevo tirón a sus pantalones provocadoramente, bajándolos aun más, hasta casi mostrar su miembro.- Ya que no me has agradecido que me contuviera, te lo haré pagar.
-¿Por qué paraste?-le preguntó de golpe el shinigami, manteniendo sus piernas fuertemente cerradas todavía.
Shirosaki levantó la cabeza y lo miró confundido. ¿Por qué se molestaba en hacerle esa pregunta? ¿Quería comerle la cabeza otra vez? El hollow lo ignoró y llevó sus manos a su blanco abrigo, abriéndolo y dejándolo caer a un lado. Ichigo abrió los ojos al oír el sonido y empezó a moverse algo más desesperadamente cuando vio que se estaba desnudando. Como si fuera masoca, no pudo evitar fijarse en el blanco de su piel, tan distinta a la suya y a la vez tan parecidas.
-¿Te gusta lo que ves, Ichigo?- le preguntó seductoramente el Arrancar, recorriendo con sus dedos el torso del chico.
-¡Cállate, bastardo! ¡Y dime! ¿Por qué paraste?
-Porque fui imbécil.-contestó el hollow con ira en la voz, situando ambos brazos a los lados de la cabeza de Ichigo.- Dejé que te salieras con la tuya otra vez. Pero soy yo quien manda ahora, ¿entiendes?
-Te lo pedí y me hiciste caso porque quisiste.-le contestó Ichigo suavemente, contrarrestando el enfado en la voz de Shirosaki.- Te dije que lo hicieras si lo que habíamos pasado juntos había significado algo para ti... Tú...
-¡Cállate, Ichigo!- le ordenó Shirosaki, agarrándole de la mandíbula y apretando.- Fui débil. Pero ya no más. Nunca más. ¿Piensas que puedes manipularme de esa manera?
-No es cierto. Yo no...
Shirosaki lo interrumpió besándole forzadamente. Le lamió sus labios lascivamente, sintiendo que realmente esa vez no podía contenerse. Y no iba a hacerlo. Se separó, dejando a Ichigo con la respiración inestable. Se lo quedó mirando mientras se deshacía de sus propios pantalones, sintiendo como la mirada de Ichigo cada vez parecía más asustada y como se iba enrojeciendo aún más por la vergüenza. Aunque esa mañana ya lo había visto desnudo, no había estado en posición como para observarlo completamente. Y sinceramente, no quería. La mirada encendida del hollow le daba pánico, que aumentó considerablemente al ver hasta qué punto estaba erecto. Deseando que Ichigo continuara mirándole, Shirosaki se llevó una mano a su propio miembro, acariciándolo tentativamente. Se había excitado demasiado probando el cuerpo de Ichigo y ahora quería más. El chico cerró los ojos de nuevo y el ser sonrió complacido por ver su vergüenza. Como quería arrancarle esa inocencia... Shirosaki le acabó de bajar los pantalones a Ichigo lentamente, disfrutando como el chico murmuraba y se resistía. Los apartó del camino, tirándolos al suelo como si fueran algo molesto. Vaya si molestaban. Estaban en medio de esa visión tan atrayente. Shirosaki estudió el cuerpo de Ichigo sin pudor alguno, recorriendo sus piernas con la mirada, deseando perderse en ellas de una vez por todas. Como si le leyera el pensamiento, Ichigo se movió hacia el lado, tratando de ocultar mínimamente sus partes, pero dejando a la vista su cadera y parte de su trasero.
Era peor el remedio que le enfermedad. El hollow llevó una mano a su trasero y le acarició la curvatura de la piel, satisfecho por su tacto suave y a la vez fuerte debido al ejercicio. Aunque fuera una tentación, lo iba a dejar para otra ocasión. Shirosaki lo empujó hacia atrás de nuevo, apoyando la espalda del chico contra el colchón, mientras se situaba entre sus piernas. Estiró su cuerpo encima de Ichigo completamente, sintiendo el calor que radiaba por cada uno de sus poros. Sus miembros se tocaron, provocando un sollozo en Ichigo que se acabó convertiendo en un gemido cuando el hollow empezó a mecer sus cuerpos al unísono, presionando hacia abajo.
-Ichigo...-suspiró el hollow, moviéndose cada vez más intensamente, rozándose fuertemente contra él.
Ichigo estiraba de sus ataduras como si no hubiera un mañana. Se estaba haciendo un daño terrible, pero no le importaba. Tenía que apartarse. No podía permitir que el calor se siguiera acumulando en su cuerpo como lo estaba haciendo. Trató de controlar su respiración, pero era imposible, sintiendo el cuerpo de Shirosaki encima de él, provocándole placer.
-Abre los ojos, Ichigo.-le susurró Shirosaki. El shinigami estaba seguro de que estaba sonriendo sádicamente. Jamás le iba a perdonar lo que le estaba haciendo. Ichigo negó con la cabeza. Shirosaki rió entre dientes y alargó su mano, cogiendo los miembros de ambos, acariciándolos a la vez con movimientos lentos pero seguros.
-No, Shirosaki.-le pidió por lo que tenía que ser la enésima vez, con voz ahogada.
-Mírame.-repitió el hollow, autoritariamente.
El chico abrió los ojos y lo miró como pudo, no entendiendo por qué esa obsesión. Todo le parecía borroso. Sin embargo, pudo distinguie que en la cara de Shirosaki no había rastro de su sonrisa. Ahora solo estaba Shirosaki con su respiración acelerada y con una expresión que al principio no supo entender. Parecía desesperado otra vez.
-Quiero que solo me veas a mí.-le dijo Shirosaki, deteniendo sus movimientos por un momento.- Ni a esos bastardos que llamas amigos, ni a nada de lo que hay en Hueco Mundo, ni a Grimmjow, ni a esa Orihime... Ni a Zangetsu. Mírame a mí.
Ichigo trató de serenarse, claramente agotado, observando a Shirosaki. ¿Por qué ponía esa cara? ¿Por qué parecía tan dolido si era él el único que tenía derecho a sentirse traicionado? ¿En serio le había dolido tanto lo que había pasado? ¿En serio había dejado de confiar en él tras ese día? ¿Pese a ser una de las personas que posiblemente más le conocían? Ichigo tragó saliva, dejando de hacer fuerza contra el cinturón que lo sujetaba. Shirosaki pareció notarlo y levantó una ceja sorprendido.
-Llevo viéndote desde hace mucho tiempo, Shirosaki.-le respondió Ichigo.- Y es cierto, aunque no quieras creerme.
Shirosaki guardó silencio unos segundos, escudriñando el rostro de Ichigo, como si quisiera determinar si le estaba mintiendo o no. Suspiró, acercando una de sus manos a la mejilla del shinigami para acariciarla. Pero su suavidad siempre venía compañada de algo más, así que clavó uno de sus dedos más fuertemente en su cara, dejando un rastro rojo al arañarlo. Con él el placer y el dolor estaban unidos. Ichigo no se inmutó, claramente resignado.
-No tienes remedio, Ichigo. Aún teniéndote así eres un blando.-comentó el hollow, agachándose de nuevo y besando a su contraparte suavemente, como persuadiéndole para que se dejara llevar. Esa vez Ichigo no se resistió. Shirosaki gimió en el beso, antes de volver a acomodarse contra el chico, continuando con su vaivén. Le siguió lamiendo los labios, ahogando algunos de los quejidos que el chico dejaba ir, todavía no de acuerdo con lo que estaba pasando. El sudor mojaba algunas partes de sus pieles, provocando que al restregarse sus cuerpos produjeran unos sonidos muy poco decentes.
-S-Shirosaki, esto no está bien. Para...- tartamudeó el chico, tratando de convencer al hollow, aun sabiendo que no iba a lograr nada. Habían pasado el punto sin retorno hacía rato.
-No, no está bien.-afirmó el ser, empezando a embestir su miembro por encima del de Ichigo con fuerza como si le estuviera penetrando.- Pero se siente demasiado bien como para parar ahora, mi rey.
Sus miembros continuaron deslizándose el uno contra el otro, de vez en cuando con la ayuda de la mano de Shirosaki, que se encargaba de masturbarlos a la vez. Sus movimientos eran cada vez más rudos y rápidos. Estaba tan cerca... De repente, Shirosaki cogió las caderas de Ichigo, cargándoselas alrededor de la cintura, mientras sobaba y apretaba la piel y los músculos de las mismas. Quizás era una manera de coger práctica para la próxima vez. Shirosaki se lamió los labios, sintiendo el cuerpo del otro pegado al suyo. Como lo había deseado... Y parecía que algo había conseguido. Ichigo gemía ya incontrolablemente, aunque visiblemente exhausto por el esfuerzo de haberse resistido por tanto tiempo. El chico se sentía a punto de explotar y eso sólo aumentaba la vergüenza que ya sentía por lo que estaba pasando. El sonido de sus cuerpos al rozarse no ayudaba a hacerle sentir mejor. Ni tampoco el pensamiento de que si quizás esa situación se hubiera producido meses antes, la estaría disfrutando en su totalidad.
-¿Sigues queriendo que pare?-le susurró Shirosaki al oído con malicia en la voz.
Ichigo giró la cara avergonzado, deseando poder tener las manos libres para meterle un buen puñetazo.
-Bastardo, yo no quería... esto.-le contestó, tratando de soltar sus piernas del fuerte agarre del hollow, pero Shirosaki no le dejó.
-¿Nunca? ¿Nunca lo has deseado?-le preguntó el hollow, haciendo más frenéticos sus movimientos.
-¡Calla, cabrón!-le respondió el shinigami. ¿Qué era ahora, psíquico o algo?
-Lo dejaré a mi imaginación...
Shirosaki dejó una de las piernas de Ichigo para volver a coger sus miembros, moviendo la mano arriba y abajo rápidamente. Por hoy se conformaría con eso, pero la próxima vez le haría gritar de verdad. Ichigo apretó sus manos contra la atadura, necesitando agarrarse a algo para no perderse en la espiral de sensaciones que estaba sintiendo. Contuvo su respiración y Shirosaki solo necesitó un par de caricias más para que el chico se descargara en su mano con un gemido profundo, muerto de cansancio y vergüenza. Shirosaki sonrió victorioso al oír a Ichigo y se acabó de masturbar violentamente, siguiéndolo poco después.
Durante unos segundos solo se oyeron respiraciones tratando de volver a la normalidad en la habitación. Ichigo no podía más y colgaba medio ido de las manos. El cuerpo le pesaba y Shirosaki todavía le tenía presa una de sus piernas. Levantó la vista, observando como el hollow se movía un poco, separando sus cuerpos. Notaba algo húmedo en el vientre y se sintió asqueado consigo mismo por no haber hecho nada para evitarlo. Una mano le recorrió el estómago, tocando los restos de su vergüenza. Shirosaki le miró, llevándose la mano a la boca y lamiendo sus dedos manchados en semen. No podía describir lo bien que se sentía después de haberle hecho eso a Ichigo. Y más que habría por llegar.
-¿Eres mío o no, Ichigo?-le preguntó con una sonrisa de superioridad.
Ichigo contuvo el nudo en la garganta y se volteó de lado, cerrando los ojos fuertemente. Movió sus piernas, acercándolas al pecho. Fue entonces cuando notó que no sentía sus brazos.
-Las manos.-murmuró el chico.
Shirosaki le hizo caso por primera vez y se movió hacia el cabezal, soltando el cinturón. Los brazos de Ichigo cayeron sobre las sábanas como un peso muerto. El albino le desató la tela de las muñecas, viendo como realmente le habían estado apretando. Tenía surcos rojos hundidos en la piel y un color no demasiado agradable, por la falta de circulación. Obviamente, si no se hubiera resistido no habría sido tan malo, pero era algo que sabía que iba a pasar.
El shinigami no sabía en qué pensar ahora. Una vez las sensaciones se habían detenido, la realidad le caía encima como una jarra de agua fría. La cabeza le daba vueltas y no podía poner orden en sus pensamientos. Ichigo suspiró y trató de apartarse hacia un lado, ignorando a Shirosaki, pero este no le dejó.
-Quieto.-le ordenó.
El hollow dejó la cama y volvió al cabo de unos segundos. El disgusto volvió a golpear con fuerza a Ichigo cuando sintió como Shirosaki le limpiaba el cuerpo. En un momento, la mano le rozó la piel con suavidad, pero Ichigo se movió para apartarla. Si pensaba que todo iba a ser así de fácil y que ahora le dejaría hacer lo que quisiera, estaba soñando. Shirosaki no dijo nada. Se levantó de la cama y abrió la sábana sobre la que se encontraban, moviendo a Ichigo para que saliera de encima. Ichigo lo hizo a las malas, aunque en realidad agradecía poder cubrirse al fin. Menudo espectáculo tenían que haber dado. El solo hecho de pensar que podían haber estado mirándolos, le hizo sentir aún más repulsión hacia si mismo. El chico apretó la tela contra su cuerpo como si fuera su salvación, sintiendo como volvía a temblar. No quería estar ahí, al lado de Shirosaki. No quería. Volvió a intentar levantarse, pero Shirosaki, de nuevo, se lo impidió.
-Aquí.-le dijo Shirosaki. Parecía que no estaba hablador. Aunque lo prefería así.- Obedéceme.
¿Que el pasado había significado algo para él? ¿Cómo podía haber estado tan ciego? El chico se giró completamente dándole la espalda.
Shirosaki lo miró, sabiendo que no podía hacer nada al respecto. Había sido su decisión y no se arrepentía. Por fin tenía lo que quería. Aunque no pudo evitar el maldito sabor agridulce que le había dejado en la boca.
Shirosaki abrió los ojos varias horas depués. Ichigo, a su lado, parecía haberse dormido al fin. El agotamiento le había vencido más allá del miedo y de la incomodidad de estar a su lado. Estudió el rostro del chico atentamente. Parecía tenso hasta en sueños. Sin saber muy bien por qué lo hacía, le pasó un dedo por la mejilla y el cuello, que estaba lleno de moratones. Sabía que la mayoría se los había causado él, pero también notaba que algunos otros no. Shirosaki entrecerró los ojos y volvió a echarse. No iba a perder los nervios, aunque estuviera notando esa horrible sensación en el pecho. Ese quemazón que llevaba ardiendo por dentro desde que había sentido el reiatsu de Aizen en el cuerpo de su rey. ¿Cómo había podido? Ichigo era suyo. ¿Cómo se atrevía a tocarlo de esa manera? Apretó los dientes y se movió hacia el cuerpo de Ichigo, sintiendo su calor a través de la sábana. Desde el principio sabía que Aizen estaba interesado en Ichigo, hasta puntos insospechados sabiendo que los había estado observando interactuar en el mundo humano. Pero saber que hubiera podido disfrutar tocándolo de esa manera, lo hacía hervir de rabia.
No iba a volver a permitírselo. O eso quería creer.
CONTINUARÁ
Pd: Lo sé, soy cruel y un ser horrible. No ha tenido bastante que al final ha caído en las zarpas de Shirosaki... Tenía que pasar.
Pd2: Reviews please ;u; No estoy muy feliz con el cap así que si me decís si os gustó, me ayudaréis!
REVIEWS:
-Guest: Hola! Pues la verdad es que llevo un tiempo dándole vueltas a la pareja de AizenxIChigo, así que no descarto que en algún momento caiga alguna historia sólo de esos dos. Eso sí, será un viva el angst OuO Gracias por tu mensaje!
Si a alguien más le haría gracia la pareja AiIchi decídmelo! O si tenéis ideas, serán bienvenidas!
