Y yo pensé que tendría más tiempo en vacaciones, mi padre dice que ya no tengo pretexto para pasar tanto tiempo en la compu ¬¬U, como son fechas de estar en familia y eso… me ponen a limpiar la casa XD Bueno las salidas tampoco me dejan con mucho tiempo. Pero en fin, supuse que no pondrían peros a un lindo lemon para nochebuena, espero lo disfruten. ¡Muchas, muchas felicidades a todo el mundo! Les mando miles de abrazos y chocolates.

***

2 de Septiembre

Draco se estiró con flojera y se volteó para abrazar la espalda cálida de Harry. El hombre había abarcado la mayor parte de la cama toda la noche, pero no le importaba. Le había dado la oportunidad de dormir acurrucado junto a él.

– ¿Ya amaneció?

Draco depositó un beso en el cuello de Harry, acarició con sus labios la suave piel. Simplemente no se podía cansar de Harry.

– Apenas –respondió, volteándose para mirar el reloj en la mesa de noche. Se quedaron en su departamento la noche anterior, pues Ron les dijo que Ginny aún no se mudaba del departamento de Harry –. Puedes dormir unas horas más.

Harry parpadeó, sus ojos se ajustaron a lo oscuro de la habitación. Afuera pudo ver rayos rosas atravesando el cielo gris. No se parecía a los amaneceres brillantes en la isla, donde el cielo iba de oscuro a disparar rayos de sol en lo que parecía cuestión de minutos. Le gustaban más los amaneceres lentos, especialmente en una mañana como esa, en la que quería una buena excusa para quedarse en cama. Con Draco. Sonrió, se dio vuelta y lo besó.

–O podríamos hacer otra cosa –dijo sintiéndose increíblemente valiente.

Tontearon un poco más en su último día en la isla, conociendo el cuerpo del otro y sus preferencias. Harry estaba sorprendido de descubrir que le gustaba bastante cuando Draco mordisqueaba los lóbulos de sus oídos y estaba igual de sorprendido de notar que el hombre tenía pezones exquisitamente sensibles y que le gustaba que los lamieran.

A pesar de todo Draco no lo apresuraba a hacer algo para lo que no estaba listo, lo que hacía que Harry se sintiera cuidado y respetado en una forma que no podía expresar con palabras. Ahora, sintiéndose cálido y cómodo en la cama de Draco, cubierto con sábanas y cobertores que olían a una combinación de ellos dos, Harry se sintió listo para ir más allá. No habían estado mucho tiempo juntos, no en el sentido convencional, pero no sentía que estuviera apresurando las cosas… de hecho, sentía como si el mes entero en Costa Rica había sido una elaborada preparación para ese momento.

Draco ronroneó con aprobación, ajustó su cuerpo al de Harry mientras profundizaban el beso. Gimió cuando sintió la rodilla de Harry abriendo sus piernas, se deslizó entre ellas para que pudiera rozar su erección contra la de él. Harry se había acostumbrado a ese contacto íntimo en los últimos días y algo en el pecho de Draco se hinchó por lo instintivo que fue el movimiento; Harry ya no pensaba en cada movimiento temeroso de lo que pudiera pasar.

Harry se apartó cuando Draco rodeó su pene con su mano, sonriendo ante la pregunta que la acción provocó en los ojos grises.

–Me gustaría probar algo diferente –dijo Harry, su corazón martilleaba en su pecho –. No hemos… digo, tú sabes. Hemos hecho muchas cosas pero no hemos…

Se sonrojó, hizo gestos con la cabeza y los hombros para enfatizar. Los ojos de Draco se abrieron cómicamente cuando por fin entendió la indirecta de Harry, su pene reaccionó al darse cuenta de que Harry quería tener sexo.

– ¿Estás seguro? –preguntó, trató de mantener su tono normal. Volvió a acariciar con sus labios el cuello de Harry, sus dientes rozaron ligeramente el lóbulo de la oreja. Harry tembló e hizo un sonido de necesidad que provocó que cada nervio en el cuerpo de Draco despertara su atención.

Harry asintió, empujándose contra la cadera de Draco para probar qué tan seguro estaba. Lo que sea que iba a decir se perdió en un gemido de frustración, pues alguien empezó a tocar la puerta principal del departamento.

– ¡Largo! –gruñó Draco, ignorando el sonido de los golpes que iba en aumento para darle a Harry otro profundo beso.

Harry se rió y empujó el pecho desnudo de Draco. Quien fuera claramente no se iba a ir y Harry no estaba seguro de que pudieran salvar el momento de todos modos. Su erección decaída prácticamente desapareció cuando escuchó la voz estridente que gritaba desde el corredor.

–Ginny –dijo, sus ojos verdes se abrieron en shock mientras veía a través de la puerta abierta hacia la sala de estar.

–Weasley –gruñó Draco quitándose los cobertores y caminando hacia la puerta sin importarle su desnudez.

–Draco –siseó Harry levantándose de un salto de la cama, jaló una sábana tras él y trataba de rodear su cintura con ella.

Ya estaban lo suficientemente cerca de la puerta para oír a Ron suplicándole a su hermana en voz baja, obviamente trataba de que se fuera. Harry hizo una mueca de desagrado por el tono que ella usó al decirle que la dejara en paz, se preguntó si se había comportado así desde que él se fue. Los detalles que Ron le había dado la noche anterior habían sido escasos y ni él ni Draco habían leído la larga fila de recortes de El Profeta, de otros periódicos y revistas que estaban en la mesa de la cocina de Draco, cortesía de Pansy.

Antes de que Harry lo detuviera, Draco se había apresurado a abrir la puerta, eso hizo que Ginny se tambaleara hacia adentro pues estaba inclinada para golpearla de nuevo. Le dio una mirada incrédula, sus ojos cafés se llenaron con furia al verlo de arriba hacia abajo, primero se dio cuenta de su identidad y luego de su desnudez.

– ¡Oh, ese estúpido, insignificante pedazo de mierda! –chilló, trató de hacerse paso esquivando a Draco, quien usaba su cuerpo para bloquearlo con bastante eficacia –. Debí saber que iría contigo. ¿Dónde está? No me digas que no está aquí, porque que sí. Rita Skeeter me dijo dónde encontrarlo, aunque a la zorra se le olvidó decir con qué tipo de basura estaba.

Harry se paró a un lado de Draco, lo empujó suavemente para que ambos pudieran pararse ahí. Le había temido a la confrontación (y ciertamente en ninguno de los escenarios que imaginó se vislumbraba desnudo), pero sabía que ella no se iría hasta decir su letanía.

–Gin –dijo, sus ojos viajaron de su rostro iracundo y aterrizaron en Ron, quien estaba parado a su lado –. Ron.

–Lo siento, compañero –dijo Ron, se disculpó avergonzado –.Te hubiera advertido si hubiera podido, pero no tuve tiempo. La lechuza de Skeeter llegó cuando pasé a desayunar esta mañana y una vez que vi la dirección, bueno… -se encogió de hombros.

Draco le dio una mirada furiosa pero Harry simplemente asintió con resignación. Si Skeeter sabía dónde estaba era muy probable que la historia saliera en la mañana en El Profeta… o en una edición especial de la tarde, como mínimo. Hermione les dijo la noche anterior que nadie sabía que Draco había estado con él en la isla, lo que significaba que la revelación de que había pasado un mes en un escondite recóndito (y que ahora estaba saliendo) con Draco Malfoy, de verdad iban a ser noticias impactantes.

Draco suspiró, dio un paso atrás para permitir a los hermanos entrar al departamento. Ya podía imaginarse las historias que saldrían en los periódicos si tenían ese altercado en el corredor… no era un complejo mágico estricto, pero la mayoría de los que vivían en su piso eran magos o brujas. Estaba seguro que saltarían a la oportunidad de vender sus testimonios de primera mano, de la primera confrontación después la boda fallida entre Niño-Que-Vivió y La-Mujer-Que-Lo-Dejó.

Subió la mano con lasitud e interrumpió a Ginny cuando abrió su boca.

–No voy a hacer esto desnudo –dijo cortante, tomó la mano de Harry y lo llevó de nuevo al dormitorio.

– ¡Tú no tienes que ver en eso, bastardo! –chilló Ginny. Por el rabillo del ojo, Draco pudo ver a Ron levantando una rápida protección de silencio y por primera vez estuvo agradecido por la presencia del hombre. Tal vez podía ser de ayuda –. ¡No he terminado, Harry vuelve aquí!

Harry gruñó y Ginny dio un paso atrás por instinto. En todo el tiempo que estuvieron juntos nunca había perdido la paciencia con ella. Sin importar qué (o a quién) hiciera, Harry siempre había mantenido su temperamento bajo control. No le gustaba este nuevo Harry en lo absoluto y estaba segura de que Malfoy era el responsable por el cambio.

–Él tiene todo que ver en esto y lo sabes muy bien –espetó Harry, sorprendió a todo el mundo con el veneno con que lo pronunció –Di lo que quieras de mí, pero vas a mantener un tono civilizado con Draco. Nada de esto es su culpa.

Sólo la acción rápida de Ron salvo un vaso de cristal de volar hacia la cabeza de Draco; el que su rabieta fuera interrumpida enojó más a Ginny. Ron agarró a su hermana y la forzó a sentarse con él en el sofá, apretó su brazo fuertemente sobre sus hombros y le lanzó una mirada de disculpa a Harry.

***

– ¿Y aceptó sólo eso y se fue? –preguntó Pansy, sus cejas se levantaron escépticas mientras veía al otro lado de la mesa a Ron.

Él se alzó de hombros, le dio a Hugo una cucharada llena de puré de papa.

–Ella dijo tonterías sobre que ahora podía ver que él nunca la amó y que se había terminado, luego se fue –dijo, desapareció un misil de papas antes de que golpeara el piso. Hugo lo miró frustrado, sus puños regordetes se apretaron.

– ¿Y Draco no la hechizó?

Ron se rió y negó con la cabeza. Cuando la cucharada de zanahorias que le trataba de dar a su hijo cayó en su cabello, suspiró y dejó de intentarlo, en lugar de eso le dio a Hugo un juguete.

–No, estaba bastante calmado por ello. Creo que ayudó que Harry nunca soltó su mano –dijo.

– ¿Ella se mudará del departamento? –preguntó Hermione, le dio una toalla para limpiar la cara de Hugo, pues el niño odiaba los hechizos de limpieza.

–No, Harry dijo que se lo podía quedar –dijo y rodó los ojos. Había estado en contra de eso igual que Draco, pero Harry insistió que era lo justo –Voy a ir con él a recoger sus cosas la próxima semana. Ella tiene una ceremonia para festejar a los actuales jugadores de las Arpías, así que no va a estar.

– ¿Draco lo va a dejar ir sin él? –preguntó Pansy sorprendida. No hubiera pensado que dejaría que Harry desapareciera de su vista por unos cuantos días al menos.

–Recibió una lechuza de su madre –dijo Ron, sus ojos cafés se tornaron serios –. No pedí leerla pero parecía una invitación. Va a ir a la mansión Malfoy esa tarde.

Pansy asintió, parecía más que preocupada. Aún no tenía idea de porque los Malfoy estaban interesados de repente en reconciliar la relación con su hijo, pero no le gustaba. Sus instintos gritaban que era una mala idea y había aprendido a hacerles caso a lo largo de los años. Sus corazonadas raramente eran incorrectas.

***

Harry trató de relajarse mientras veía a Draco voltear el menú, pero su mente estaba saturada y se le hacía imposible mantenerse quieto en su asiento.

–Podemos regresar a mi apartamento y ordenar comida –ofreció Draco, sentía la incomodidad de Harry, aún sin voltear a verlo.

–No, esto está bien –dijo Harry, forzó su pierna a dejar de moverse. No quería parecer que estaba nervioso de salir con Draco… esa no era la razón en lo absoluto. De hecho, eso ni siquiera se acercaba. Draco era la razón de que no fuera un completo desastre en ese momento.

Pudieron haber escogido un restaurante muggle para mantener su cena en bajo perfil, pero ambos esperaban una emboscada de reporteros y fotógrafos, así que en lugar de eso decidieron ir al Caldero Chorreante. Draco dijo que era buena estrategia para controlar a la prensa el que los vieran hacerlo y Harry estuvo de acuerdo. El Profeta, fiel a la predicción de Harry, había lanzado una edición especial sobre los dos esa tarde, especulando sobre cuánto tiempo tenía su relación y qué habían hecho en la isla. Ginny por supuesto, le había dado a Skeeter una entrevista llorosa sobre que tan herida se sentía de que Harry la hubiera dejado por un hombre, un Malfoy. Draco se rió de algunas citas, pero Harry sabía que le había afectado más de lo que dejaba ver. Draco tenía una inseguridad en esos momentos y esa era perder a Harry; incluso Harry con su agitación emocional podía ver eso.

Estiró el brazo sobre la mesa y cubrió la mano de Draco con la suya. El rubio alzó la vista, sorprendido por el contacto. Pensó que era ya bastante que Harry accediera a ser visto en público con él, la verdad nunca esperó contacto físico real.

–Estoy bien –dijo Harry, apretó la mano de Draco pero no la dejó ir –. Sólo estoy preocupado por todo lo que ocurre. Tus padres, Ginny… hay mucho en qué pensar.

Draco asintió, trataba de parecer indiferente mientras su mirada regresaba al menú. Aunque por dentro, en su pecho, su corazón latía como loco. Harry tomando su mano en público decía más de sus sentimientos por Draco de lo que se atrevió a imaginar. Todos (Pansy, Susan, Ron y Hermione) le habían asegurado que el punto de vista de Ginny no era compartido por la mayoría del mundo mágico, pero aún estaba preocupado por ello. Cuando los artículos escritos en El Profeta hicieron un alboroto mayor porque Harry estaba con alguien más (hombre o mujer) tan pronto después de su compromiso roto y, ni una sola insinuación acerca de la abominación que era el estar con un hombre, empezó a creer que todo el mundo le decía la verdad.

Ambos saltaron cuando un foco de flash explotó cerca de ellos. Draco sintió la mano de Harry apretar la suya pero siguió sin dejarlo ir. Ambos ignoraron al fotógrafo, renovando su atención en ordenar la comida. ¿No era el punto de salir dejar a los fotógrafos tomar fotos como ésa?

–Vete –escuchó Harry decir a Hannah, seguido del ruido de una silla cayendo al piso –. No tengo más opción que dejarte hacer lo que quieras allá afuera, pero no dejaré que molestes a mis clientes aquí. Ve y toma fotos a través de la ventana como todos los demás.

Sus palabras provocaron que ambos voltearan hacia las ventanas. Hannah decía la verdad, media docena de fotógrafos y reporteros estaban afuera apiñados alrededor. Por un segundo ingrato, Harry medio deseó que el vidrio aún estuviera sucio como cuando Tom era dueño del lugar. Hannah y Seamus habían comprado el local, con la generosa ayuda financiera de Harry, varios años atrás cuando el viejo cantinero había anunciado su deseo de retirarse. Los cambios que hicieron fueron fantásticos; el alegre y ventilado restaurante en donde estaban sentados no tenía que ver prácticamente en nada con el oscuro y triste lugar de los recuerdos de Harry.

Hannah deslizó un plato de pay de carne picada con puré de papa frente a Harry y ganó su atención de nuevo. La miró interrogante, pero ella sólo sonrió y le guiñó un ojo, puso un plato similar frente a Draco antes de quitarles el menú.

–Han visto ese menú por más de veinte minutos –dijo ella, su voz amigable tenía un pequeño tono de reproche burlón –Ambos siempre ordenan esto cuando es el especial, así que pensé en al menos quitarles un poco de la ansiedad esta noche.

Harry se rió y se levantó para darle un beso en la mejilla. Seamus y ella les habían felicitado cálidamente cuando llegaron esa noche, los mandaron a sentarse en una mesa en el fondo el restaurante e incluso se les unieron con un trago en lo que se acomodaban. Harry estaba aliviado al no recibir críticas de sus antiguos amigos, sólo felicidad de que finalmente superara a Ginny y encontrara a alguien más.

–Gracias, Hannah –dijo Draco imitando las acciones de Harry. Iba seguido porque odiaba cocinar. Hannah siempre tenía una palabra amable para él y un platillo de algo delicioso ya listo para llevarse a casa.

***

Harry salió de la red Flú tambaleándose hacia los brazos de Draco que lo esperaban, otra vez maldijo su inhabilidad de mantenerse de pie con cualquier clase de transporte mágico además de la aparición. Hermione sospechaba que tenía que ver con el equilibrio mediado por su oído interno lo que hacía tan difícil para él mantener sus pies en la tierra, probablemente por las infecciones de oído sin tratar que tuvo de niño. Incluso se ofreció a revisarlo pero no quería pasar más tiempo en San Mungo de lo que necesitaba; tuvo bastante de las camas de hospital durante su estancia en Hogwarts.

Draco soltó una risita y sus labios cubrieron los de Harry para detener las quejas farfulladas. El hombre moreno se relajó en el beso, gimió ligeramente cuando las manos que estaban sobre sus hombros bajaron, haciéndole cosquillas en su espalda y deteniéndose para acunar su trasero.

–Fuimos interrumpidos esta mañana –murmuró Draco en los labios de Harry, la excitación lo recorrió por la forma en que Harry tembló con sus palabras –. Si aún quieres intentarlo…

–Sí quiero –dijo Harry rápidamente, interrumpiéndolo.

Los labios de Draco se curvaron en una sonrisa amplia y una carcajada de risa escapó por la impaciencia de Harry. Estaba seguro de que la estresante confrontación con Ginny y la sección vergonzosa en El Profeta frenaría a Harry, sin embargo estaba encantado de descubrir que no era así.

–Impaciente –ronroneó Draco y apretó el trasero de Harry a través de los pantalones que traía puestos.

–Sí –dijo Harry deseoso y capturó la boca de Draco con otro beso. Empujó a Draco contra la pared, sus manos desabotonaron la camisa de Draco mientras se quitaba los zapatos.

–Habitación –murmuró Draco, peleó con las manos de Harry para así poder desabotonar su camisa él mismo –. Confía en mí, la cama será más cómoda para lo que haremos.

Harry se sonrojó y el corazón de Draco palpitó rápidamente por la manera en cómo el color rojo se veía en sus mejillas bronceadas. Rozó con su cadera a Harry, dirigiéndolo hacia la puerta abierta. No bromeaba cuando dijo que estarían más cómodos ahí, no tenía intención de apresurar las cosas. Harry técnicamente no era virgen pero a Draco le parecía que lo era, por toda la experiencia que tenía.

–No haremos nada para lo que no estés listo –dijo, besó gentilmente a Harry en la boca antes de tomar su mano y llevarlos a la cama –. Lo prometo.

Harry asintió, su ansiedad repentina estaba en guerra con su excitación. Quería hacerle el amor a Draco más que nada en el mundo pero también estaba aterrorizado de hacer algo mal. Sólo había tenido sexo con Ginny y aunque pensó que eso había sido bueno, no se podía comparar a nada de lo que había hecho con Draco. ¿Qué pasaba si el sexo con Draco también resultaba ser una decepción?

–Deja de pensar –reprendió Draco, lo que hizo que el sonrojo de Harry se intensificara. Se tensó mientras Draco lo desvestía, su excitación creció con los besos que el rubio depositaba sobre la carne expuesta, bajando hacia el torso de Harry hasta que sólo quedaron sus pantalones.

–Sin pensar –dijo Harry ronco, le dio a Draco una pequeña sonrisa. Tembló cuando los dedos de Draco pasaron sobre su abdomen, bajando a la orilla de sus pantalones. No opuso resistencia cuando Draco los desabrochó y los deslizó por su trasero, dejó que la tela cayera en sus pies.

Manos bronceadas se hundieron en el cabello rubio cuando Draco se puso de rodillas frente a Harry, su aliento chocó contra la delgada tela de los bóxers que todavía usaba el hombre moreno. Con su lengua recorrió el contorno del pene erecto de Harry, sus ojos veían a Harry mientras se movían. Cuando se aseguró que el hombre se relajó, bajó los bóxers también, acarició el pene de Harry mientras movía la ropa de los pies desnudos de Harry para poder sacarla.

Harry jadeó cuando la lengua de Draco giró sobre la cabeza de su pene antes de encontrar un punto sensible justo debajo. Empujó sus caderas y le dio a Draco un mejor acceso mientras recorría la carne dura con su lengua, éste se alejó cuando sintió que Harry empezó a empujarse dentro y fuera de su boca.

Harry abrió los ojos, observó a Draco terminar de desvestirse y subir a la cama. Abrió las piernas, sus ojos estaban clavados en Harry mientras convocaba un frasco de lubricante de la mesa de noche y metió los dedos en él, lo esparció sobre su pene deseoso y entre sus nalgas. Harry respiró fuerte cuando Draco se puso de rodillas, exponiendo su entrada a la cautivada mirada de Harry. Cuando tentó los surcos de su agujero con sus dedos resbalosos, Harry sintió que sus rodillas perdían fuerza. Pasó mucho tiempo de la semana pasada pensando en esto y sus fantasías siempre eran calmadas por el disgusto, pues parecía tan anormal. Pero estar ahí parado observando a Draco meterse un dedo esbelto, sus caderas levantándose al meter otro, la expresión de su rostro de obvio placer… nada de aquello parecía anormal.

Harry se subió a la cama, cuidadoso de no empujar a Draco mientras se preparaba. Sabía que era él el que debía hacerle eso a Draco, pero definitivamente no se sentía lo suficientemente valiente para ello. Esta vez, al menos. Sonrió, su mirada viajó por el cuerpo bien formado de Draco hasta llegar a su rostro, estudió los ojos casi cerrados y los labios hinchados por los besos de Harry. Se arrodilló a su lado, inclinó su cabeza para rodear con su cálida lengua el pezón de Draco. El rubio gimió y chilló cuando Harry se movió por su pecho para darle al segundo pezón el mismo trato.

Continuó lamiendo y mordisqueando el pecho de Draco y su cuello hasta que el otro hombre se quedó sin aliento, su cuerpo estaba cubierto de una fina capa de sudor. Se sobresaltó cuando Draco agarró su mano, guiándola hacia su erección desatendida e hizo que sus dedos la rodearan. Draco gimió cuando Harry le dio a la carne dura un empujón tímido, levantó sus caderas de la cama para tener más contacto.

– ¿Estás listo? –preguntó al mirar a Harry, el deseo giraba como un torbellino en los orbes grises lo que hizo que el pulso de Harry se disparara.

–Yo… sí.

Draco sonrió, se sentó y besó a Harry suavemente. Tomó el frasco de lubricante, puso una generosa cantidad sobre su mano y la extendió sobre el pene de Harry. Causa de la sensación, el hombre moreno hizo un sonido estrangulado, mordió su labio para retener un gemido. Quería que eso fuera memorable, pero a ese paso apenas si podría estar dentro de Draco antes de correrse. Merlín. Dentro de Draco. Harry apretó los dientes, se forzó a calmarse.

–Creo que será más fácil así –dijo Draco, se volteó y se apoyó en sus manos y rodillas.

Harry recorrió su trasero con una mano y acarició la suave piel. Cuando Draco hizo un sonido aprobatorio y se inclinó al toque, su audacia creció, separó las nalgas y frotó la cabeza de su pene contra la entrada. Draco gimió y se presionó contra Harry, le dio coraje para que continuara entrando.

Su corazón latía veloz, Harry se ajustó, incapaz de retener un siseo de placer por la forma en que el canal estrecho de Draco apretaba su pene. Al principio fue lento, inseguro de qué tan lejos podría llegar y preocupado de lastimar a Draco, pero cuando el rubio empujó hacia atrás, empalándose y forzando a Harry a ir más hondo, dejó de preocuparse y sólo se concentró en entrar completamente. Se detuvo cuando su pelvis chocó con el trasero de Draco, ambos jadeaban por el esfuerzo y la excitación.

–Dios, Draco –gimió Harry, temeroso de venirse en ese momento si se movía. Nunca sintió nada como eso… Draco estaba tan apretado que casi era doloroso. Se retiró un poco y luego empujó sus caderas hacia adelante gentilmente, aún con miedo de lastimar al hombre. No entendía cómo era posible que no lo hiciera.

–No me romperé –jadeó Draco y se empujó de nuevo contra Harry. Contuvo el aliento mientras Harry lo penetraba más fuerte, finalmente se relajó unas estocadas después cuando se ajustó a la longitud de Harry.

En ese punto Harry estaba inconsciente de cualquier incomodidad por parte de Draco, sus manos agarraban fuertemente las caderas de Draco y sus estocadas tomaban ritmo. Draco descansaba su cabeza en las almohadas de la cabecera de la cama mientras Harry lo penetraba, pequeñas chispas de placer lo atravesaban cada vez que el hombre de cabellos negros alcanzaba a tocar su próstata. Escuchó a Harry gritar tras él, causándole dolor sus dedos apretaron fuertemente sus caderas mientras eyaculaba, murmuraba el nombre de Draco una y otra vez.

Tan pronto como Harry dejó de temblar, Draco dejó caer sus brazos cansados, sus músculos temblorosos ardían por sostener su cuerpo levantado. Hizo una mueca de dolor cuando el hombre salió de él, rodó hacia un lado y Harry colapsó junto a él, propinó besos en la cara de Draco mientras reía feliz.

–Eso fue…-Harry se rió de nuevo por la falta de palabras. Pero su risa sin aliento finalizó rápidamente cuando sintió la erección de Draco rozando su pierna –. Oh, dios, yo no, tú no…

Draco lo detuvo con un beso. No importaba que aún no se hubiera corrido, tenían mucho tiempo para encontrar el ritmo en los encuentros posteriores. Simplemente estaba aliviado de que Harry pareció disfrutarlo lo suficiente para querer hacerlo de nuevo.

Gimió cuando sintió la mano de Harry atrapar su miembro. Profundizó el beso y Harry empezó a acariciarlo, rodeó el cuello de Harry con sus brazos para tenerlo más cerca. A pesar del ángulo extraño, Harry siguió masturbándolo, las estocadas se volvieron más fuertes y más rápidas y Draco se retorcía contra él. No tomó mucho para que Draco gritara contra su boca, cubrió el abdomen sudoroso de Harry con semen.

–Draco, lo siento…

–No lo estés. Nos sincronizaremos la próxima vez –dijo con voz áspera, tomó la mano de Harry y mordisqueó sus dedos –. Además nunca te debes disculpar por llevar a un hombre hacia un orgasmo espectacular. Regla número uno del sexo con hombres.

Harry se rió y se volteó para aplastar al rubio, quien rodó para evitarlo.

– ¿Y la regla número dos?

Draco se rió, se arrastró rápidamente y saltó encima de Harry, aplastándolo contra la cama.

–Regla número dos –gruñó Draco, mordió posesivamente el lóbulo de la oreja de Harry –. Soy el único al que estás autorizado para llevarlo a un orgasmo espectacular.

TBC