CAPITULO 12:

*FELICIDADES*

Bella Pov

Nos quedamos un buen rato ahí sentados escuchando anécdotas y chistes que Emmett nos contaba, estaba aprovechando que Alice seguía dentro de la casa con Rosalie para contarnos situaciones embarazosas por las que ha pasado; casi no los conocía pero estaba segura que el grandote sería hombre muerto si su hermana se enteraba lo que nos estaba contando, en especial por decirlo frente a Jazz.

Hubo un momento de la tarde como a las 5 que nos llamaron para que todos nos reuniéramos donde estaba la mesa con comida; no me había dado cuenta que Edward también había estado dentro de la casa hasta que vi que salía detrás de las chicas; Esme le dijo algo a su esposo en el oído y éste se metió a la casa, mientras tanto Esme se aclaró la garganta y comenzó a hablar…

-Bueno pues hoy es un día muy especial- de reojo vi como Edward rodaba sus ojos y bufaba de manera silenciosa, parecía que ya sabía que iba a decir su madre- aunque a mi hijo no le agrade lo que estoy haciendo, yo no quería que un día tan importante como su cumpleaños pasará inadvertido.

-Mamá…- Edward realmente se veía incómodo y hasta enojado.

-Hoy es el cumpleaños número 18 de Edward- siguió Esme sin importar los reclamos de su hijo- y aprovechando que estamos aquí reunidos con amigos y disfrutando una alegre y divertida tarde de parrillada, quería pedirles el gran favor de que me acompañen a cantarle las mañanitas a mi hijo.

En eso apareció Carlisle con un pastel lo suficientemente grande para todas las personas que estábamos presentes, con dos velitas, un número 1 y un 8. Edward estaba un poco sonrojado no sabía si de vergüenza o de enojo aun así su cara era indescifrable, pues me imagino que no quería herir los sentimientos de su madre que a kilómetros de distancia se notaba lo orgullosa que estaba de él.

-A la de tres- gritó Alice sobresaltándonos a unos cuantos- una… dos… tres… Estas son las mañanitas, que cantaba el Rey David….

Todos cantábamos! hasta Rosalie, Alice se aferró a la cintura de su hermano mientras cantaba a todo pulmón, Esme lo abrazaba del lado contrario a Alice y Emmett y Carlisle estaban detrás de ellos, yo estaba abrazando a mi papá y juntos éramos los que cantábamos un poco más bajito, mi madre y Jazz tenían una gran sonrisa en sus rostros y cantaban muy bien entonados.

Cuando terminamos de cantar todos aplaudimos, y felicitamos al festejado obviamente Rose y yo simplemente nos limitamos a darle una sonrisa, bueno yo una sonrisa y Rosalie la mitad de una.

-Tienes que apagar las velitas hermano!- le dijo Emmett mientras le pasaba uno de sus enormes brazos por los hombros –y no se te olvide pedir un deseo eeeh!- le guiño un ojo y se hizo a un lado para darle espacio.

Edward rodo los ojos y se inclinó rápidamente a apagar las velas, estaba casi segura que no pidió ningún deseo y que lo estaba haciendo todo con la mayor rapidez posible para retirarse nuevamente.

-Muchas felicidades cariño- le deseó nuevamente su mamá mientras le daba un cálido abrazo, ahora ayúdame a partirlo para invitarle a nuestros amigos- el solo se limitó a asentir con la cabeza y fue a ayudarla.

-Esme no me dijo nada, de lo contrario hubiéramos ido a comprar obsequios- me susurro Renne dándome un platito con una rebanada de pastel.

-Por lo visto la única que sabía de esto era ella misma, y por la cara de Edward no creo que le haya gustado mucho que digamos su sorpresa - le comente en voz baja para que no nos fueran a escuchar.

-Tienes razón, ese chico es un poco raro y antipático en comparación con sus hermanos- dijo mi madre mientras lo miraba de reojo sentado hablando con Alice.

-Mamá tú no sabes por qué no le gusta festejar su cumpleaños así que no digas algo sin fundamentos- a veces Renne era muy… indiscreta.

-Hay Bella, sabes? Tu eres un poco como el- me dijo reflexivamente.

-Si mamá lo que digas- rodé mis ojos –vamos a donde están papá y Jazz quiero que me den de su pastel porque está realmente bueno, y se me antojo otro pedacito- tome a mi madre de la mano y la jale a donde estaban nuestros hombres.

Cuando me acabe las rebanadas de pastel de mi primo y de mi papá me fui a sentar donde había estado antes de jugar con los chicos, ellos comenzaron a jugar nuevamente pero ahora con un balón de futbol Americano, ese deporte definitivamente que no era para mí, a menos claro… que quisiera morir aplastada por el cuerpo de alguien tan grande como Emm.

-Ey muñequita! qué ya no vas a jugar con nosotros?- me gritó Emmett desde donde estaba jugando con Jasper.

-No gracias! No quiero morir todavía! Y menos aplastada por un oso como tú!- le grité de vuelta y el solo soltó una carcajada.

En eso llegaron las chicas que venían comiendo una paleta cada una y Rosalie me miro un poco molesta.

-Tienes un nuevo amigo?- me pregunto suspicaz.

-Rose hablamos luego si? Ahorita no quiero pelear contigo- le conteste sin voltear a verla.

-Vamos Rose subamos de nuevo que no te enseñe unos diseños que estoy haciendo yo- Alice sintió un poco de tensión en el ambiente y prefirió llevarse a mi enojada prima.

Escuche como se alejaban, y yo recorrí con mi vista todo el patio; me percate que alguien caminaba sin ganas hacia la orilla del bosque, enseguida distinguí la silueta de Edward, desde que llegué no había puesto atención a cómo estaba vestido, sus pantalones negros igual que su playera y su tenis blancos que hacían contraste como su piel, se veía muy apuesto, cuando llegue estaba tan concentrada en no dirigirme mucho a ninguno de los chicos Cullen que ni atención le había puesto.

Se detuvo de su caminar hasta que llegó al primer árbol que ya formaba parte del bosque, recargado contra él había una banquita de madera que quedaba en diagonal hacia la casa, por lo que estando allá si no te volteabas no la podías ver, pero de la casa hacia allá si se veía perfectamente; vi cómo se sentaba y recargaba sus codos en las rodillas y enterraba sus manos en su cabello, como signo de frustración.

Yo era una chica muy tímida respecto a los chicos pero no sabía por qué el ver a Edward, un sujeto con el cual no me llevaba para nada bien, así tan… desesperado, contrariado y confundido no me alegraba para nada, sentía la necesidad de ir con él y abrazarlo para que no se sintiera así.

Así que decidida me levante de mi lugar y camine hacia donde estaba, tratando de no hacer ruido con mis pisadas…

Edward Pov

Mi mamá había hecho de las suyas, en realidad no la podía culpar a ella que quisiera festejar los 18 de su hijo, quizás si fueran otras circunstancias yo mismo habría pedido ayuda para organizar una fiesta, pero este no era el caso. Desde que mi madre invitó a la familia Swan en la cena de ayer, sabía muy bien que había una posibilidad de algo como lo de hace unos momentos.

Faltaba muy poco para que me quedara con mechones de mi cabello en mis manos, me molestaba no poder volver a ser el mismo chico confiado y humilde, el verdadero hijo de Esme; me frustraba no poder ser yo mismo todo el tiempo. Pero no era tan fácil como decir… "ok, seré yo mismo de nuevo" la situación me sobrepasaba aun.

Todo comenzó en mi fiesta de cumpleaños número 16, mi novia de ese entonces era Tanya y yo era un niño ingenuo, nunca le perdonaré que me haya traicionado, fue mi "primer amor" y por más que quiera olvidarlo, el recuerdo vuelve a mí una y otra vez.

Me quede pensando cómo habían ido ocurriendo las cosas en vida a partir de ese fatídico cumpleaños. Ahora aunque lo intentara con toda mi alma no podía confiar en nadie tan fácilmente, era mejor encerrarme en mi y pensar las cosas solo y encontrar una solución por mí mismo.

De repente una imagen vino a mi cabeza… Isabella, esa niña arrogante y altanera que en la cena de anoche con el vestido que tenía se veía tan tierna y dulce, la manera en que platicó con mis padres, su forma de vestir hoy; el haber jugado soccer con mi hermano unas horas atrás, todo eso eran señas de que la altanera y orgullosa era solo una fachada, muy parecida a la mía por cierto…

-Hola?- una voz suave y tímida habló a mis espaldas, di un pequeño brinco pues no la había escuchado venir.

-Hola- le dije secamente, así como ellas nos habían dado esos desplantes ahora sería yo quien lo hiciera.

-Venía… bueno, vengo a disculparme- su comentario me intrigó y voltee a verla, estaba parada detrás de mí observando sus zapatos y moviendo sus manos nerviosamente.

-A disculparte?- no pude ocultar la intriga y desconcierto en mi voz.

-Sí! vine a disculparme, me puedo sentar?- me preguntó levantando su cara y mirándome a los ojos. Inmediatamente se ruborizó pero no desvió su mirada, sus ojos eran tan bonitos… 'concéntrate amigo!' Me dije, me hice a un lado en la banca para dejarle espacio.

-Disculpa lo que te voy a decir pero por qué ahora vienes a hablarme ignorando todas nuestras peleas durante la semana y además de eso vienes a ofrecer una disculpa que aún no sé a qué se debe?- le dije volteando mi cara hacia el bosque frente a nosotros.

-Precisamente por eso vengo a disculparme, sé que no hemos sido muy buenos compañeros que digamos durante esta semana; pero ambas partes tuvimos parte de culpa.

-Pe…- iba a replicar su argumento pero me detuvo.

-Déjame terminar por favor, yo sé que ustedes nos llamaron linduras- se ruborizo al mencionar eso- y no lo hicieron con mala intención, tal vez nuestra reacción les pareció exagerada y arrogante, quizás hasta nos vimos altaneras, tampoco te diré que no era nuestra intención parecerlo porque te mentiría; pero hace un rato mientras jugaba con tu hermano me di cuenta de que nos equivocamos al menos con Emmett; hicimos o hice lo que menos me gusta… juzgar a las personas por prejuicios.

-Qué quieres decir con eso?- entendía perfecto hasta la última parte…

-Por la posición económica de nuestros padres muchas veces las personas se acercan a ti por interés me imagino que ustedes también han pasado por algo así…

-Ni te imaginas cuanto- le conteste; me estaba agradando platicar con ella sin tener que poner una barrera.

-Pues el día que nos conocimos en el baño ustedes cometieron el error de decirnos… de aquella manera- se volvió a ruborizar- desde ese día prácticamente nos declaramos la guerra, mi prima es muy explosiva y no le gusta que alguien más le robe la atención no digo lo mismo de mí porque odio que me miren… pero bueno el punto es…

-Aja?- la inste a continuar.

-Cuando jugaba con Emmett me di cuenta del chico tan agradable qué es, entonces llegue a la conclusión de que si nos habíamos equivocado con él también lo habíamos hecho contigo, es por eso que vengo a ofrecerte mi amistad- lo último sonó más a susurro pero mi oído lo alcanzo a captar.

-En serio quieres que seamos amigos, después de la primera impresión y todo eso?- le dije mirándola a los ojos para descubrir en ellos la verdad.

-Por mí no hay ningún problema, desgraciadamente yo… no puedo decir los mismo de Rose ya de por sí está molesta conmigo por ser la nueva "muñequita" de Emmett- fruncí el ceño ante su comentario- también me disculpé con él y me dijo que ya no era lindura ahora era muñequita y que ahora me lo diría de cariño; en realidad Jazz no es mi hermano de sangre pero lo quiero como si lo fuera, no sé por qué presiento que lo mismo empiezo a sentir por Emmett una amistad que me puede regalar otro hermano mayor.

Me quede reflexionando sus palabras, y mis pensamientos de hace unos minutos salieron nuevamente a flote, Isabella era una persona noble y humilde, su prima era la arrogante y frívola, aunque como bien lo dijo la "muñequita" de mi hermano tal vez estoy juzgando a la rubia por mis prejuicios…

-Entonces qué? Aceptas mi amistad o prefieres que me valla y te deje tranquilo de una buena vez?- sus ojos mostraban la ansiedad por mi respuesta.

-Está bien… Hola soy Edward Cullen tengo dos hermanos y casualmente hoy es mi cumpleaños… ah! Lo olvidaba soy uno de tus compañeros en la Universidad- le dije tendiéndole mi mano, para representar un nuevo comienzo- mucho gusto.

-Mucho gusto Edward- su sonrisa sincera me idiotizo por unos segundos ella era tan…- me llamo Isabella Swan pero puedes decirme Bella tengo dos casi hermanos, y dado que hoy es tu cumpleaños, te deseo la mejor de las suertes y espero que cumplas muchos más.

Después de nuestra nueva presentación nos quedamos platicando bastante rato más, con ella no sentía la necesidad de escudarme tras mi fachada de coqueto aunque tampoco podría confiar en ella plenamente de una sola vez. Solo el tiempo dirá si podré volver a confiar en alguien nuevamente… por lo pronto pondré todo mi esfuerzo para que todo funcione con mi nueva amiga.

Esme Pov

Llevaba más de 20 minutos sentada junto a Renne que veía a Carlisle y Emmett jugar contra Charlie y Jasper. Ellos eran una buena familia y me agradaba que mis hijos tuvieran amigos como estos chicos; mientras Renne observaba cómo jugaban, yo llevaba todo ese tiempo admirando a mí hijo.

Hoy cumplía 18 años, y por la chiquilla esa él no ha sido el mismo, y casi casi estaba perdiendo la esperanza de que volviera a ser el mismo chico cariñoso y noble que antes era, aunque inesperadamente una rayo de luz se empezaba a filtrar y ese rayito apenas apreciable tiene nombre y apellido… Isabella Swan.

Ellos llevaban mucho rato platicando en la banca que está en la orilla del bosque; primero llegó mi hijo y minutos después Isabella se acercó al principió vi la escena un poco preocupada pues por lo que se veía hasta ayer no se llevaban bien en la escuela, pero ya habían pasado más de una hora y media desde que se sentaron ahí a platicar.

Por momentos veía cómo mi "pequeño" sonreía y era SU sonrisa, no esa falsa que utilizaba para deslumbrar chicas, tenía más de dos años que no lo veía interactuar así con alguien, ni siquiera con sus propios hermanos.

En eso llegaron Alice y Rose que venían cargando unas sillas para sentarse junto a nosotras…

-Qué tanto miras mamá?- me pregunto Alice siguiendo mi mirada- Es… es Edward?... con… con Bella?... y… riéndose?- Alice había dicho todo por partes por el asombro.

-Si Alice, ese es TU hermano- le conteste mientras acariciaba su cabeza.

-Será… posible?- sus ojitos brillaban acuosos, ella y yo somos las que más hemos sufrido con el cambio de Edward- ves mamá, te dije que el mudarnos aquí traería cosas buenas o mejor dicho… PERSONAS buenas.

-Tenías razón como siempre hija, pero prométeme algo!- la mire directo a sus dorados ojos para que comprendiera la seriedad del asunto.

-Si mamá te lo prometo.

-Ok, ya lo prometiste!. Acabas de prometer no meterte entre lo que pueda suceder allá- le dije señalando con mi cabeza a los dos chicos que seguían riéndose- deja que las cosas sucedan cómo tiene que ser, no intervengas ni para lo que tu creas que está bien, de acuerdo?

-Si eso me regresa a mi hermano… te prometo mantenerme un kilómetro a la redonda.

Le di un beso en su frente y ahora si me dedique ver a jugar a mi esposo e hijo contra nuestros nuevos vecinos, amigos y quién sabe… quizás en un futuro algo más…