Disclaimer: algunos personajes y lugares pertenecen a JK Rowling y la Warner, la idea del fiction es MIA…y pobre de aquel que la intente plagiar.
Advertencias: Contenido Slash de principio a fin. Rating MA (sexo explicito, a mi manera ;)).
Long Fic Slash basado en el universo de mi long Fic: I.D.F, puede contener Spoilers, pero son eventos previos a la historia. Aun así deben leer bajo su propio riesgo, advierto que todas las referencias a personajes y datos cronológicos son referentes a I.D.F no a los libros ni películas. Todas las diferencias que pudiese haber entre lo planteado en I.D.F con el esquema temporal (fechas, años, edades de los personajes, etc.) son ediciones que hago y replanteo a conciencia. Estoy sujeta a errores humanos, recuérdenlo.
N/A: tengo los nervios a tope, ya descubrirán porque…siempre me pasa cuando hago algo…nuevo. Ya me dirán si les gusto, si soy un fiasco, si me quedó bien o no. Los amo! Disfruten la lectura.
Contenido: 3. 502 palabras.
"… las sensaciones provocan sentimientos, y una sola acción produce mayores efectos que todas las palabras de un largo discurso"
Les Liaisons Dangereuses- Relaciones Peligrosas.
Pierre Choderlos de Laclos
I.D.F -El Origen
Volumen #1 de la serie "Momentos perdidos"
#12: Necesidad.
-Eres un idiota Harry, un jodido idiota imprudente- susurró Draco al oído del moreno la noche siguiente. Jadeando allí con suavidad y mordiendo el suave lóbulo de su oreja.
Harry; literalmente, se derritió entre sus brazos.
Estaban en el departamento del rubio, aquel lugar al que casi nunca iban pues a Draco le gustaba mucho más el hogar del moreno, siendo el departamento de Harry mucho más… cálido, privado y cómodo. Razón por la que ambos pasaban mucho más tiempo allí que en el suyo que era amplio, estilizado, elegante y frío. Pero esa noche era diferente, esa noche a Draco le apetecía estar entre las cuatro paredes de su propio departamento (amplio, vacío y solitario a su parecer), le apetecía hacerle el amor a Harry en cada rincón del lugar, dejando grabado en las paredes el olor y los gemidos del moreno. Quería dejar marcado a Harry allí para siempre pues lo que había hecho aquel imbecil imprudente de mierda lo había descolocado, le había movido los cimientos de su mundo, le habían causado un alud de emociones que lo estaban enloqueciendo, aun más.
Pues nadie, jamás, había hecho algo así por él. Jodida fuera la valentía de los Gryffindor que rallaba en la imprudencia.
Gruñó y empujó con brusquedad los hombros de Harry contra la pared de su sala de estar y éste gimió, sujetando las pretinas de su pantalón para mantenerlo cerca de su cuerpo.
-Hubieras hecho lo mismo por mi, lo sabes…-replicó Harry entrecortadamente, cerrando los ojos con fuerza y boqueando en busca de aire. Draco mordió el cuello del moreno y se apretó contra él. Estaba a un tiempo furioso, emocionado y excitado.- Es más, Draco, admítelo…ibas a hacer exactamente lo mismo…solo…joder, solo que yo me adelante.- jadeó Harry con esfuerzo mientras Draco lo despojaba de su ropa de calle, lanzando la camisa negra lejos en el suelo. La prenda cayó como un desorden sobre la mesita en el centro de la salita, un par de escalones céntricos más abajo de donde estaban ellos parados. –Merlín…-rezó Harry, cuando al segundo después Draco bajó por todo su torso, trazando un camino de besos húmedos. El rubio gimió y mordió la sensible piel del pecho trabajado por el ejercicio.- Draco…
-Es irrelevante, Harry, lo que yo estaba por hacer es irrelevante. –murmuró, alzándose de nuevo y susurrando contra la piel del cuello del moreno, con voz firme. Estaba molesto. Sentía como si siempre Harry le ganara ¿Por qué mierda siempre le ganaba? Gruñó. Le debía todo al mago que tenía entre los brazos. Le debía su varita, su apellido, su vida, su felicidad y ahora; su trabajo. ¿Cuánto más debía deberle? ¿Por qué Harry hacía aquello? No entendía los gestos del moreno, no entendía su desinteresada manera de ser, no entendía su imprudencia, su impulsividad…pero que Salazar lo perdonara, amaba todo aquello de aquel testarudo Gryffindor. Lo amaba tanto que dolía, porque Draco sabía que los sentimientos de Harry nunca le pertenecerían, no completamente. Sabía que una parte importante de los sentimientos del moreno siempre le pertenecerían a ella…y Merlín, aquello dolía como sal en una herida, escocía. Cerró los ojos con fuerza, conteniendo las ganas de golpearlo y besarlo a la vez. – Tu…tu eres un imprudente de mierda, te odio ¿Me entiendes? Te odio…eso que hiciste…
Apretó los ojos que mantenía cerrados y el recuerdo lo golpeó con fuerza.
Cada paso que daba y que lo acercaba a la oficina del Ministro era como una lenta agonía para él.
Saber lo que estaba a punto de hacer le hacía temblar las piernas. Pero Draco había tomado una dedición. Recordó con fuerza el porque hacía aquello, el porque hacía aquel movimiento más digno de un Gryffindor que de alguien como él, y luego recordó que no era la primera vez que lo hacía, que se sacrificaba de alguna manera para proteger a quien le importaba.
Bufó para si mismo, de manera resignada. Vaya idiota se había vuelto con los años…
Apretó el pergamino y abrió la puerta de la oficina del Ministro.
Lo que encontró adentro lo dejó paralizado por algunos segundos. Harry estaba sentado tranquilamente frente a un Kingsley Shakelbot que los miraba ahora a ambos, de una manera que dejaba traslucir su irritación. Y Harry sonreía, abiertamente.
LE sonreía, a él. A Draco.
Draco frunció el entrecejo antes de que el Ministro lo invitara a pasar.
-Ah, señor Malfoy, justo a tiempo. Pase. –le indicó, señalando una silla al lado del Jefe de Aurores. Draco tomó asiento, y mientras caminaba se sintió como en un extraño letargo. ¿Qué demonios estaba pasando allí?- presumo, Señor Malfoy, que viene aquí por el mismo motivo que el Señor Potter…evitar que usted sea despedido. – Draco giró su vista hacia Harry con tanta velocidad que el cuello le dolió, pero éste miraba sus manos con aparente fascinación. - ¿O me equivoco?- preguntó Kingsley y Draco se obligo a retirar su mirada del moreno.
-No Señor, no se equivoca.- respondió por monotonía.
-Pues bien, el Señor Potter aquí presente me presentó esta mañana un argumento bastante, digamos que "convincente", acerca del tema en cuestión. Así que he reconsiderado…- Draco giró de nuevo su mirada hacia Harry, sin poderlo evitar. Éste aun no se dignaba a verlo. ¿Qué mierda le había dicho Harry a Shakelbot?- Usted no será despedido, me he dado cuenta de que, en efecto, tal acción sería perjudicial para el Escuadrón. –Draco sintió un nudo en la garganta.- Usted es el mejor Entrenador que hemos tenido en mucho tiempo, Señor Malfoy.
-Gracias Señor- agradeció Draco, estrujando bajo la túnica el pergamino que aun tenía sujeto en una palma. ¿A que estaba jugando Harry? ¿Qué había hecho, dicho?
- Pero, y eso estaba hablando con el Señor Potter cuando usted llegó intempestivamente a mi oficina, pondré ciertas condiciones para que ambos sigan desempeñando su trabajo- dijo, pronunciando intencionalmente la palabra "ambos" y "trabajo" con énfasis. Draco alzó una ceja. ¿Estaba siendo chantajeado? Kingsley se fue directo al punto- Si han de continuar con su, interacción extracurricular, pues les exigiré la mayor responsabilidad en cuanto a eso, les pido discreción. Fuera de eso, pueden hacer lo que deseen. Pero sean discretos…respeten el lugar de trabajo. ¿Quedó claro?- Draco asintió, sintiéndose por primera vez en su vida como un irresponsable. –Sino, me temo que ni los mejores argumentos del Señor Potter serán válidos para evitar que ambos sean despedidos.
….
-¿Qué mierda le dijiste a Shakelbot, Harry? – increpó Draco, cinco minutos más tarde mientras ambos bajaban al piso del Escuadrón en el ascensor. Draco aprovecho que el transporte estaba sorpresivamente vacío para sacar aquello que lo estaba atormentando. Harry tuvo el descaro de reírse.
-Solo renuncie.- respondió y Draco abrió mucho sus ojos grises.
-¿Qué?- preguntó a gritos. Se abrió la puerta en el piso del Departamento contra el Uso Indebido de la Magia y subieron par de brujas con aspecto cansado. Draco bajó la voz.- ¿Renunciaste?-repitió casi en un susurro. Las brujas los miraron despectivamente y les dieron la espalda en el ascensor. Draco las ignoró.
-Solo le dije que si te despedía yo me iría también, así que el Escuadrón se quedaría sin Jefe y sin Entrenador. Kingsley se lo pensó y decidió que era mejor mantenerte en el Escuadrón- Draco lo miró fijamente, no pudiendo creer lo que había oído.
-¿Qué?- repitió, estupidamente. Harry le sonrió con desparpajo.
-Lo que oyes, Kingsley aceptó…-el moreno hizo una mueca amarga- no sin antes soltarme con sarcasmo que "no sabía que el Sr. Malfoy le fuera tan importante, Potter"
Eso descolocó a Draco de una manera inimaginable.
Durante el resto del día su humor había empeorado gradualmente. No podía dar crédito a lo que estaba sucediendo, no podía aceptarlo y lo peor: no podía entenderlo.
Draco no entendía el porque Harry había hecho aquello, el porque se había sacrificado por él. ¿Era porque se sentía culpable? Había algo que él sentía que se le escapaba y el no saber que mierda era lo estaba volviendo loco.
Entre besos, caricias y empujones, llegaron a su alcoba. Draco había ido perdiendo sus ropas en el camino y despojando a Harry de las suyas.
No entendía porque Harry hacía eso por él si estaba enamorado de otra persona…y ese tipo de cosas no se hacen por alguien a quien no se ama. Sentía que estaba sobrepasando los límites que él mismo se había impuesto con Harry, que estaba sintiendo más de lo que creyó posible alguna vez por él.
Porque si, Harry le importaba, mucho. Pero muy, muy en el fondo de su alma él sabía que no era solo eso. Que era más.
Y el saber que éste sentía aquello pero por otra persona, por su amiga, por Granger…lo estaba destrozando en la inseguridad.
Aquel último gesto lo había confundido hasta lo impensable.
¿Qué mierda significaba?
La odiaba. Odiaba a Granger como nunca en su vida, porque sabía que contra eso que el moreno sentía por ella, él jamás iba a poder competir. Draco sabía que él estaba lejos de significar tanto para Harry Potter. Quizás le importaba un poco, quizás era más que sexo espectacularmente bueno…pero jamás sería amor.
-Draco, escúchame…- oyó que Harry le decía, quizás para tratar de explicarle su comportamiento. Pero a esas alturas Draco no quería escuchar. No podía.
-Cállate- le siseó, mordiendo sus labios para acentuar la orden.
Furioso, celoso, con algo de desolación y sintiendo su cuerpo explotar entre el placer de sus caricias, Draco lanzó a Harry contra el colchón de su cama y se acomodó sobre él, besando cada porción de su cuerpo desnudo, bebiendo de su piel y jadeando ante la fricción que causaba su erección contra la del moreno que movía sus caderas contra la suya necesitadamente.
Besó la depresión de su cuello, mordisqueó lentamente su manzana de adán, llegó hasta su hombro derecho dejando un rastro húmedo con sus labios y descendió un poco hasta toparse con los trabajados pectorales del moreno, donde jugó con sus labios hasta que éste gimoteó, desesperado.
Draco bajó aun más, paseando sus labios por el abdomen de Harry y hundiendo su lengua una y otra vez en su ombligo. Un sabor salado y exquisito inundó su paladar cuando se empapó de preseminal. El rubio se alzó y lo contempló, a la altura de su pecho y su cuello la erección de Harry lo golpeaba suavemente.
Con ansiedad, se deslizó otro poco hacía abajo para devorarla entre sus labios, llevándola en un solo agónico movimiento hasta el fondo de su garganta. Era grueso y perfecto, piel tersa y tirante que le ahogó un poco. Se deslizó hacía fuera con premeditada lentitud y comenzó a trazar hilos de caricias con la punta de su lengua.
Draco iba lento, tortuosamente lento y eso pareció despertar algo en Harry que él no había visto nunca.
Posesión.
Con un gruñido que le erizó hasta la última célula del cuerpo, Harry se alzó y lo tomó fuertemente de la cintura, luego lo giró para quedar él encima y tomarlo desde arriba. El moreno comenzó un caminó de besos y mordidas, se acomodó entre sus piernas y se alzó hasta rozar a centímetros sus rostros.
Lo miraba a los ojos, traspasando su alma con aquella mirada cristalina del color del jade. Draco jadeó fuertemente ante el remazo de poderosa magia que lo golpeó, salida directamente del centro del hombre que lo dominaba desde su posición.
-¿Quieres saber porque lo hice? – le preguntó éste, jadeando.
Draco se encontró asintiendo y sin poder decir ni una sola maldita palabra. Estaba hipnotizado, subyugado totalmente bajo el cuerpo de Harry.
Estaba seguro que si Harry le decía que Voldemort estaba parado en la puta puerta de su cuarto en ese momento, a él le hubiera importado media mierda. Lo único que le interesaba en ese momento y por el resto de su vida eran los labios de Harry, su cuerpo sobre el suyo y aquella piel que siempre era tan endemoniadamente suave y dulce, pegada a su cuerpo.
Harry se mordió el labio inferior, en aquel gesto tan suyo que a Draco simplemente le enloquecía. El rubio se alzó y lo besó.
Mientras se desvivía en aquel beso desmesurado, Draco se dio cuenta que realmente no le importaba porque mierda Harry había hecho aquello por él. Draco entendió que lo único que debía importarle era que en ese momento, en ese tiempo y espacio, Harry (sin importar lo que sentía por alguien más) estaba allí, con él. Entregándose completamente.
El moreno lo giró sobre la cama hasta dejarlo boca abajo y Draco pensó que la pérdida de aquellos labios sobre los propios era un crimen imperdonable. Pero pronto el pensamiento fue reemplazado por un amasijo incongruente en lo que antes se denominaba su cerebro, porque Harry bajaba su boca y sus añorados labios por la superficie de su espalda, bajaba, bajaba y bajaba…lamiendo, mordiendo, dejando un reguero exquisito de saliva hasta llegar al final y perderse entre la hendidura de sus glúteos, donde los separó y comenzó a jugar con su maldita y hábil lengua, rozando de arriba abajo, lentamente.
Y…mierda, aquello se sentía tan caliente, tan húmedo y tan bien…Harry, de alguna manera unió dos de sus dedos a sus caricias, hundiendo en él uno primero y el otro después, reemplazando su lengua y preparándolo. Draco gimió, ahogando su voz sobre la superficie de su almohada. El idiota iba tan lento y tan suave que lo estaba matando…quería gritar, moverse desesperado, quería clavarse contra aquellos malditos dedos. Harry unió uno más y Draco alzó la cabeza, gimiendo algo que sonó como una suplica vedada en una orden.
-¡ohjoder! –dijo, cuando Harry giró sus dedos muy adentro de él. Lo sintió sonreír.
-Sube las rodillas…-ordenó el moreno, y por un momento Draco se congratulo de oír un temblor en su voz. Sin pararse a pensar en que le estaba obedeciendo, Draco hizo lo que le pedía y alzó el rostro un poco clavando la mirada al frente.
Bum
Algo explotó en su pecho en ese instante, mientras se arrepentía al mismo tiempo que casi se corría al ver su propia imagen y la de Harry reflejada en las paredes de espejo que poseía su armario de dos plazas. Por un momento se preguntó el porque mierda él tendría que ser un narcisista insufrible.
Harry estaba de rodillas a su espalda, acariciando sus costados con extremada lentitud. El sudor sobre su piel era brillante y lo llamaba a gritos para deslizar su lengua sobre él y lamerlo entero, quitando cualquier rastro salado.
Pero era en sus ojos donde Draco se había anclado. Una mirada vidriosa, perdida y ahogada en el deseo abrasador e incontrolable que su dueño sentía por él. Y aquello, que Merlín lo amparara, era lo más exquisito que había sentido en su vida. Se hundió en aquella mirada que se reflejaba en el espejo mientras Harry sacaba sus dedos de su cuerpo y comenzaba tomarlo, lentamente, dándole tiempo a Draco de acostumbrarse a su invasión gruesa y caliente.
Draco cerró los ojos fuertemente. La imagen era demasiado…demasiado tentadora, demasiado ardiente, demasiado reveladora…simplemente era demasiado.
Dejó caer su cabeza hacia delante y se empujó un poco hacia Harry, clavándose él mismo, gimiendo fuertemente por lo grueso y duro de aquello que lo traspasaba hasta el centro mismo de su maldita alma.
Harry cayó sobre su espalda cuando su pelvis golpeó a Draco y apoyó sus manos junto a las suyas sobre la cama, comenzando un movimiento lento y largo, entrando y saliendo casi en su totalidad y logrando que Draco gimiera como nunca jamás pensó que iba a gemir. Necesitado y desesperado.
Merlín, quería más…más…más.
-Más…- pidió y Harry lo complació, levantándose y tomando sus caderas para impulsarse tan adentro y tan duró que Draco pensó que se iba a partir en dos.
Salazar…había un fuego que quemaba su garganta…ardía, incineraba y encendía cada partícula de su cuerpo. Jadeó más, más y más mientras Harry marcaba sus dedos en su cintura y subía otra mano hasta tomar su cabello sudado, obligándolo a mirarlos en el espejo.
Harry era la viva imagen del erotismo. Desnudo y tallado a mano por artistas adoradores de la perfección romana, tomándolo del cabello mientras se impulsaba rápidamente en su interior, dominándolo, tomándolo entero. Y él, Draco, dejándolo hacerlo, entregado por completo, con sus brazos y sus rodillas sosteniendo milagrosamente el peso de sus cuerpos, resistiendo cada embate con expresión de desbordado placer. Una expresión que, hasta a él, le pareció excitante y erótica. Cerró los ojos.
Iba a estallar si seguía mirando.
Pero Harry no tenía entre sus planes el que él dejara de ver. Con la mano en su cintura, le hizo palanca y lo levantó hasta que Draco sintió su espalda golpear contra el pecho del moreno. Se recostó de él, apoyándose en sus pies y alzó ambas manos lanzándolas hacia atrás, con una se sostuvo de su cuello y la otra la enredó del cabello azabache que cosquilleaba en su mejilla. Pronto, Draco comenzó a subir y bajar a su ritmo, clavándose la dureza de Harry tan adentró que su cuerpo vibró intensamente, mientras él lanzaba un gemido gutural y desesperado.
Harry se acercó y mordió su cuello mientras que la mano que mantenía antes en su cadera se deslizaba hasta atrapar su muslo y lo ayudaba a moverse de arriba abajo. Su otra extremidad reptó por sus costados y encontró hogar en su pecho, pellizcando sus tetillas hasta erizarlas, arañando su torso hasta enrojecerlo y luego bajó hasta su erección, arrullándola con suavidad hasta enloquecerlo.
Draco se miró en el espejo y gritó de placer, haciendo de sus movimientos una danza descontrolada. La imagen era desbordada sensualidad. Se removió una y otra vez, de nuevo, arriba y abajo, lento y profundo, rápido y agonizante. Harry se acercó a su cuello, sin dejar de verlo a los ojos a través del espejo y él lo oyó susurrar con dificultad:
-¿Sabes… porque… lo hice? ¿Sabes porque…no permití que, Dios, que te…alejaran de mi?- preguntó, jadeando cada palabra entre las diminutas pausas de los movimientos de Draco.- ¿Quieres…saber…Draco, porque…hice hasta lo…joder, hasta lo imposible por…ti?- Draco asintió, enterrándose más, más y más, sin perder el ritmo y disfrutando como nunca de aquella voz vacilante y arrulladora golpeando su cuello. Merlín, si había algo que a él le gustaba, era la voz de Harry. Éste continuó, aferrándose a su muslo con más fuerza, clavando sus dedos y moviéndolo de arriba abajo con desquiciante rapidez. – Porque…joder, así…ohDios, Draco… porque nadie…me hace sentir…esto, porque…nadie me hace…sentir…así, porque…yo…yo, te…- Harry gimió guturalmente con voz ronca y lo mordió en el cuello mientras un incontenible temblor lo invadía y Draco comenzó a sentir como lo llenaba completamente, olas y olas calientes bañando sus entrañas y mierda el sentirlo, el saberlo, fue suficiente para él.
Abriendo los ojos que no sabía cuando había cerrado fuertemente, y clavándolos a través del espejo en el rostro de Harry contraído en una expresión de placer inigualable, Draco explotó en mil millones de piezas, rompiéndose y volviéndose a unir, arqueando su espalda contra el pecho del moreno, desvaneciéndose entre sus brazos, apoyándose por completo en él.
Su mirada se perdió una y mil veces en los hilos espesos de su propio semen que bañaba su piel enrojecida y en los ojos de Harry fijos en él. Su cuerpo pareció desvanecerse y por un momento solo escuchó el sonido rítmico de su propio corazón retumbando en su pecho descontroladamente, como si quisiera salírsele de allí.
Harry lo sostuvo todo el tiempo, sin perderse su expresión, ayudándolo con movimientos que se fueron haciendo cada vez más lentos y besando su cuello con suavidad y posesión. Marcándolo con sus labios.
Respirar correctamente parecía ser una tarea que sus pulmones habían olvidado y lentamente éstos recobraron la memoria, buscando oxigeno a través de sus labios enrojecidos y húmedos. Draco recostó la cabeza del cuello de Harry y ambos cayeron hacia atrás, acomodándose sobre su mullida cama de colchas blancas.
Paso un buen rato hasta que Draco pudo hablar. Su voz salió ronca y ardiente pero, extrañamente aquello le encantó, era una señal de lo que habían vivido.
- ¿Por qué tu me…? –preguntó a duras penas. Harry, quien acariciaba lánguidamente la piel que rodeaba su ombligo, sonrió quedamente y Draco sintió con un escalofrío placentero el gesto contra su cuello. La mano que tenía enredada en su desastroso cabello azabache comenzó un juego ligero e inocente.
El que Harry no se hubiera salido de su interior le causaba una sensación de abrumadores sentimientos. Seguían tan unidos en ese diminuto universo, húmedo, caliente y perfecto que era solo de ellos…
Harry suspiró.
-Yo te necesito.- completó el moreno, y Draco sonrió.
No, no era un "te amo" pero era mucho más que eso. Porque en aquel instante Draco estuvo completamente seguro que aquella "necesidad" nunca sería satisfecha por nadie más que él.
Y aquello, era más de lo que podía desear. Para él, era perfecto.
N/A: Bueno…allí esta, esto es oficialmente mi primer Harco. Y he de decir que me-en-can-to. XD y ESO, queridos, es peligroso…muajajaja. En este capitulo tenía que poner el lado posesivo de Harry pues él debía decirle y demostrarle muchas cosas a Draco…y creo que lo hizo muy, muy, muy bien…también tenía curiosidad por colocarlos en la casa de Draco, espero les haya gustado el ligero cambio de ambiente (porque no sale mucho) y lo que el entorno significaba para nuestro rubio favorito.
En fin, ya casi llegamos al final de El Origen ya comencé a redactar Fall Sleep así que saboreen los dos capítulos que faltan de esta historia. En la página oficial IDF fanfic, en Facebook, encontrarán fanarts que he hecho para un par de capítulos de El Origen y de IDF. Pueden pasar por allá, comentarlas y charlar conmigo. ^^
De antemano, ADVIERTO QUE: algunas de las imágenes pueden herir susceptibilidades, es decir, son explicitas.
Gracias a todos por sus comentarios, de nuevo me he retrasado al responder pero sepan que los leo TODOS y que LOS AMO y me hacen MUY feliz. Me hacen el día al leer sus opiniones. Les dejo un beso gigante y les envió un Draco y un Harry para dormir. ;)
Kisses
IL
