¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?

Capitulo 11

Me encontraba delante de un restaurante de Port Angeles. Había estado aquí más veces en compañía de Edward cada vez que me llevaba a cenar a algún sitio.

Llevaba un precioso vestido azul oscuro que me llegaba por encima de las rodillas, y no tenía mangas. Tenía el pelo colocado todo a un lado con los rizos perfectos, y maquillaje sueve. Alice había insistido en que llevara unos tacones mortales, y como nunca se la puede llevar la contraría aquí me encontraba con ellos, intentando no caerme a cada paso que daba. Menos mal que iba del brazo de mi precioso vampiro, que cada vez que tropezaba él me sujetaba.

Entramos y después de justificar la reserva, la camarera nos llevó a la terraza del restaurante que estaba en un balcón. Era precioso.

Una suave música había sido puesta de fondo. Al rededor de las columnas que sujetaban un techado, habían colocado pequeñas lucecitas que daban un ambiente muy romántico. Desde la entrada al balcón hasta la única mesa que habían dejado, había un camino de petalos de rosas que rodeaban nuestra mesa.

Edward me apartó la silla y me ayudó a sentarme. La mesa estaba decorada con un precioso mantel blanco, unas velas, y una rosa en el medio.

La camarera apareció y nos dio la carta para la cena.

Todo era precioso, la música, las lucecitas, las velas y la luna llena, hacían un conjunto muy romántico. Edward se había esmerado en que todo fuera perfecto esta noche.

Encargamos nuestro pedido, y no hablámos más. Las palabras sobraban. Solo nos cogimos de la mano por encima de la mesa y nos miramos a los ojos como dos tontos enamorados.

Después de un rato, apareció la camarera con nuestro pedido y empezamos a cenar. Bueno, yo cené, ya que Edward tuvo que simular que lo hacía.

Cuando acabamos Edward se levantó y me pidió con la mirada que bailáramos, y yo no pude negarme.

Los dos bailamos mirándonos a los ojos, y con pequeños besos. Después de 3 canciones Edward me separó y empezó a buscar algo en el bolsillo de su camisa. Estaba guapísimo. Llevaba un traje oscuro, con una camisa blanca, zapatos negros y el pelo revuelto.

Cuando encontró lo que estaba buscando me sonrió y entonces se giró dandome la espalda. Por la puerta apareció Victoria y se fue hacía ella. La agarró de la mano y la llevó al centro del balcón. Se arrodilló ante ella y le enseñó una pequeña caja de terciopelo azul marino. La abrió y dentró había un precioso anillo. El anillo de la madre biológica de Edward. Elizabeth Masen. Lo cogió, se lo colocó en el dedo anular, se levantó, y los dos se fundieron en un beso lujurioso.

Esto no podía estar pasando, intenté gritarles para que se separaran, pero ningún sonido salio de mi boca.

Entonces lo recodé. Yo esto ya lo había vivido, pero no con este desenlace. En mi recuerdo, Edward se arrodillaba ante mi, se declaraba con unas preciosas palabras cargadas de todo el amor que sentía, que me hicieron llorar como una tonta y me pedia matrimonio. Yo por supuesto aceptaba y nos besabamos con todo el amor que teníamos.

Volví a mirar a Edward, y cuando se dio cuenta que le estaba mirando abrió los ojos sin dejar de besar a Victoria, y me miró burlón. Esa mirada me hizo sentir un pinchazo en el corazón, e inconscientemente llevé mi mano hacia ese lugar.

Después de lo que me parecieron horas, los dos se separaron con una sonrisa burlona y se acercaron. Cuando estaban a pocos centímetros, me di cuenta que mi novio ya no era él. Tenía los ojos rojos, una mirada desafiante, y una sonrisa malvada que dejaba ver sus largos colmillos.

Edward miró a Victoria, y ella asintió. Entonces estiró la mano y me agarró del cuello acercandome a él, pegándome totalemente a su cuerpo. Movió mi cabeza y dejó mi pulso libre. Se agachó hasta quedar a mi altura y clavó sus colmillos en mi piel, que inconscientemente me hicieron cerrar los ojos.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!- grité, de todo el dolor que sentía tanto en el cuello como en el corazón.

-Bella, Bella- noté que alguien me removía-, amor despierta.

Entonces abrí los ojos y lo primero que vi fueron los dientes de Edward, y rápidamente me aparté de él, levantandome de la cama y pegándome contra la pared.

-¿Bella?- preguntó confuso por mi reacción-. Amor, ¿qué pasa?- dijo mientras se levantaba y se acercaba a mi, pero yo volví a esquivarle y me fui a la otra punta de la habitación.

Me sentía confusa. No entendía que había pasado. Todavía notaba el dolor en mi cuello y en el corazón.

Automáticamente en cuanto recordé el lujurioso beso entre Edward y Victoria, unas traicioneras lagrimas y varios ipidos se me escaparon. Entonces las piernas me fallaron y resbalé por la pared hasta quedar sentada en el suelo, me agarré las rodillas, apoyando la frente en ellas y empecé a llorar.

No se cuanto tiempo pasó hasta que solo quedaron algunas lagrimas silenciosas resbalando por mis mejillas. Levanté la cabeza y me encontré con la mirada preocupada de Edward en el mismo lugar donde había estado yo antes que me apartara de él cuando intentó acercarse.

-Amor- me llamó suavemente-, por favor, no te alejes- dijo mientras se acercaba a mi muy despacio. Yo ya no tenía fuerzas para moverme asique dejé que se acercara con todo el miedo que tenía. Cuando llegó a mi lado se agachó para poder quedar a mi altura-. Amor ¿que te pasa? ¿por qué te alejas de mi?- dijo con dolor-. Has tenído una pesadilla, no es real, por favor, creeme; nadie te va a hacer nada. Yo estoy aquí contigo. Tranquila.

Pero yo no podía sacarme de la cabeza el beso entre él y esa loca vampira.

-No me quieres- lloré-, la quieres a ella, te vas a casar con ella- dije entre sollozos.

-¿Qué?- preguntó confundido-. Amor, ¿de qué hablas?, yo te quiero a ti, te amo, más que a mi vida, nos vamos a casa en menos de dos meses- dijo, pero yo no podía sacarme de la cabeza cuando él le pidió matrimonio y ese asqueroso beso-. Amor, creeme, solo has tenído una pesadilla - levanté la cabeza, y le miré.

Estaba triste, y dolido. Su mirada era preocupada, y sobretodo... dorada.

-Oh, Edward- me lancé a sus brazos llorando otra vez, y él me recibió encantado. El ver sus ojos fueron como un click en mi cabeza. Él tenía sazón. Solo había sido un pesadilla. Una horrible pesadilla.

-Tranquila mi amor, ya está, estoy contigo-me dijo mientras me llevantaba y me llevaba a la cama, donde Edward se sentó en el borde y yo pasé mis piernas a cada lado de las suyas, mientras lloraba en su cuello. Después de un rato me separé y volví a mirarle-. ¿Estás mejor?- me preguntó suavemente, y yo me encogí de hombros.

-A sido horrible- le dije mientras le abrazaba.

-¿Me quieres contar?

-Era la noche que me llevaste a cenar para pedirme matrimonio- empecé-. Todo estaba pasando igual que aquella noche. El restaurante, la decoración, la cena... Después de que bailáramos, empezaste a buscar algo en tu bolsillo, y cuando lo encontraste te giraste y por la puerta apareció Victoria. Te fuiste hacia ella, le sacaste el anillo de tu madre, se lo colocaste en el dedo y la besabas. Jamás te había visto tan entregado. Yo intenté gritarte pero no podía. Cuando te diste cuenta que te miraba abriste los ojos mientras la besabas y me miraste burlón. Tenías los ojos rojos. Después de un rato os acercastéis los dos, me agarraste y con una sonrisa malvada me mordiste- cuando terminé llevé una mano a mi cuello, y sentí una pequeña herida.

-Dios, amor, lo siento- dijo Edward mientras me abrazaba-. Ya estas despierta, y yo estoy aquí, y te amo.

-Edward- dije mientras me separaba un poco de él-. Mira- y levanté el cuello para enseñarle la herida.

-Bella, cada vez que sueñas con Victoria despiertas con alguna herida en tu cuello.

-No estás asalvo ni en tus sueños- susurré recordando sus palabras cuando estuve en coma-. Edward, ¿crees que ella tenga que ver algo con mis pesadillas?

-No lo sé, pero te prometo que lo vamos a averiguar- dijo mientras me besaba en la frente-. Bella, tienes que dormir, todavía te quedan varias horas para levantarte- se levantó y me colocó en el colchon para después arroparme. Yo automáticamente bostecé-. Bella, ¿quieres que me vaya o...?- me preguntó con miedo.

-Ven- le dije mientras le hacía sitio para que se tumbara conmigo. Él no tenía la culpa de mis pesillas, y había vuelto a pagar con él mi miedo-. Lo siento- me disculpé mientras le abrazaba.

-¿Por qué?- preguntó confundido.

-Edward, no disimules. He vuelto a huir de ti cuando no tienes la culpa de nada. Soy una persona horrible. Te estoy haciendo pagar cosas de las que nisiquiera eres culpable.

-Ey, no- me lavantó la cabeza para que le mirara-. Bella, no pasa nada. Es normal que tengas miedo después de las cosas que sueñas. No estoy enfadado...

-Pues deverias- le interrumpí.

-Pero no lo estoy. Para mi lo más importante es que estes bien y esas pesadillas claramente no te dejan estarlo. Lo demás no importa- dijo mientras me acariciaba la mejilla-. No te voy a negar que no me duele cuando te veo que me miras con miedo y te alejas de mi...

-Lo siento- volví a interrumpirle.

-No, Bella, no lo sientas. Yo te entiendo. Es normal que tengas esas reacciones, si ultimamente cada vez que sueñas conmigo, o me ves muriendo, o matandote.

-No Edward, no es normal. Se supone que devería saber que tú jamás me harías daño. Me lo demuestras cada día. Pero es... es como si cuando despertara no lo supiera...- intenté explicarme-, me siento... como si todavía estuviera en el sueño, no sé si me entiendes. Es algo raro.

-Creo que sé lo que quieres decir. ¿Quiéres que mañana vayamos a mi casa y le preguntemos a Carlisle si sabe algún significado para tus pesadillas?

-Sí, estoy cansada de todo esto- dije y automáticamente bostecé.

-Vamos mi niña, sigue durmiendo- me dijo-. Bella- levanté la cabeza-, ¿puedo...?- me preguntó con algo de miedo mientras miraba mis labios. Subí la cabeza hasta llegar a su altura, y atrapé sus labios entre los mios. Después de unos momentos nos separamos apoyando nuestras frentes-. Te amo. Nunca lo olvides. Eres la persona más importante en mi vida.

-Yo también te amo. Siento todo lo que te hago pasar- le dije mientras nos separábamos y me acomodaba en su pecho.

-No sientas nada, no tienes la culpa de lo que pasa. Lo vamos a solucionar, no te preocupes. Ahora descansa mi amor- me dio un beso en la cabeza y empezó a tararear mi nana. No tardé mucho en quedarme dormida.

-Mi amor- una voz aterciopelada me llamó-. Cariño, es hora de levantarse- entonces sentí, unos fríos labios darme pequeños besos en mi frente, en mis mejillas- abre tus precisos ojos amor- y siguió su camino por mi cuello, donde siguió dandome besitos hasta que subió a mis labios. Cuando se dió cuenta que le respondí al beso sonrió y se separó-. Buenos días angel.

-Hola amor- le dije mientras le abrazaba más fuerte- me encanta que me despiertes así.

-Y a mí me encanta hacerlo- me dijo para después besarme con más impetú-. Vendré a buscarté en unos minutos- dijo cuando nos separamos, y entonces lo recordé.

-Edward, ¿que pasó con mi camioneta?- le pregunte.

-Oh, pues...- parecia nervioso-. Bella, lo siento, con los golpes que sufrió, y teniedo en cuenta que...

-¿Que...?- le pregunté impaciente.

-Tuve que arrancarle una puerta para llegar hasta ti. La pobre camioneta quedó para el desguace.

-Oh...- me lamenté-, mi camioneta...

-Lo siento amor. Te compraré un coche nuevo para compensartelo.

-¿Qué?- salí del shock-, no, de eso nada. No tienes que comprarme nada.

-Amor, yo siempre no puedo llevarte a donde necesites.

-¿Cómo? No Edward, tu eres mi prometido, no me chofer, si necesito ir a algún sitio voy caminando, cojo el bus, o...

-¿O?- preguntó.

-También puedo decirle a Jake que me traiga mi moto.

-No Bella, no quiero te vayas tu sola en una moto. Además, Charlie te lo prohibió. Mira, porqué no te olvidas de las motos, y te regalo un precioso coche pequeñito para ti.

-No Edward, no vas a gastarte tu dinero en un coche para mi.

-Bella...- suspiró-, sabes que el dinero no es nada para mi, y yo quiero comprartelo. ¿No puedes aceptar un pequeño regalo sin rechistar?- dijo con un adorable puchero que no pude evitar besar.

-¿Pequeño? Edward, un coche no es precisamente un regalo pequeño.

-Mira esta tarde en mi casa te enseño unos catálogos y lo hablamos- dijo mientras se levantaba-. Se está haciendo tarde. En diez minutos paso por ti- se acercó a mi y me dio un suave beso-. Te amo- y saltó por la ventana.

-Y yo a ti- susurré.

Me levanté, cogí la ropa para ponerme ese día y fui al baño, donde me duché y me preparé. Cuando salí escuché ruidos en el piso de abajo.

Con todo el miedo del mundo, fui a la habitación de Charlie y agarré el bate de beisbol del armario y bajé silenciosamente las escaleras.

El ruido provenía de la cocina, asique agarré fuertemente el bate y me dirigí hacia allí. Lo que vi cuando llegué me hizo sentir la persona más estúpida del mundo.

Edward estaba de espaldas, haciendome del desayuno, ya que había algunas cosas colocadas en la mesa.

-Por fin has acabado- dijo mientras se giraba y me daba una preciosa sonrisa-. Has tardado mucho, asique cuando llegué y vi que todavía estabas en la ducha vine a preparate el desayuno- entonces se dio cuenta del arma-. Amor, ¿para que querias el bate?

-¿Qué? Oh, pues... verás- reí nerviosa-, pues cuando salí del baño escuché ruido, y pensé que alguién había entrado..., y cogí...- moví el bate.

-Bella, ¿me estas diciendo que si alguien hubiera entrado le hubieses atizado con eso?- preguntó incredulo-. Amor, lo suyo seria que llamaras a la policia, o... No, mejor, tendrías que llamarme a mi, y estarte encerrada en tu cuarto.

-Bueno, no me regañes, que el que ha irrumpido en mi casa has sido tú- le dije mientras empezaba a comer- Está buenísimo, gracias amor- le cambié de tema.

Me había preparado tortitas con caramelo, un vaso de leche y zumo de naranja.

Cuando terminé recogí los platos y nos fuimos al instituto.

Como siempre, llegamos con tiempo de sobra, y allí ya estaban Alice y Jasper esperandonos. Si alguién superaba a Edward en velocidad esa era Alice.

Nada más aparcar, mi amiga ya estaba al lado de mi puerta sacandome del coche.

-Bella, no sabes cuanto siento lo que pasó esta noche- la miré confundida-. Anoche tuve una visión, pero creo que no me dio tiempo a avisar a Edward- entonces entendí. Estaba hablando de lo que pasó cuando desperté después de la pesadilla.

-Alice, no es tu culpa- la dije.

-Es algo extraño. Últimamente me pierdo muchas cosas de tu futuro, y solo las consigo ver cuando va a suceder en pocos segundos, o está pasando- dijo pensativa-. Como cuando el balón te golpeó, eso lo vi mientras estaba sucediendo, como pasó con lo de Mike, y el accidente del otro día nisiquiera lo llegué a ver. No sé que le pasa a mi don, ¿creéis que lo esté perdiendo?- preguntó preocupada mientras abrazaba a Jasper.

-No creo, pero quizás deverías hablarlo con Carlisle- dijo Jasper.

-Nosotros vamos a hablar con él esta tarde sobre las pesadillas de Bella. Cada vez que tiene una Victoria aparece, y cuando despierta tiene una herida en el cuello- dijo Edward.

-Ahora que lo pienso, mis visiones dejaron de funcionarme poco después de empezar con los preparativos para la boda, pero solo me fallan con Bella.

-¿Creéis que... Victoria tenga algo que ver?- pregunté-. Mis pesadillas y el sonambulismo empezó también por esa fecha.

-No sabemos si Victoria tiene algún poder- dijo Jasper-, ni si quiere atacarnos. Puede que las visiones estén fallando por lo que pasará después de la boda...

-Jasper- le corté-, quiere matarme, me lo dijo cuando estuve en coma.

-Bella...- dijo inseguro-, no sabemos si eso pasó de verdad.

-Pasó- le volví a cortar-. Yo sé lo que vi, ella quiere venganza, y se la está cobrando.

-Jass- le llamó mi novio-, si Bella dice que la vio, yo la creo, además, no sería algo tan raro- le miré en agradecimiento. Poco después sonó el timbre. Asique nos encaminamos a las clases.

Pasé el día rodeada de exámenes atrasados y nuevos apuntes que estudiar. Estábamos a menos de una semana de acabar, ya que las notas las darían el miércoles, asique estaba llena de exámenes.

Cuando quedaban diez minutos para acabar la última clase, me llegó un mensaje al movil de Edward.

Amor, emos tenído que salir los tres inesperadamente. No te preocupes, no creo que tarde mucho. He avisado a Emmett para que vaya a buscarte y te lleve a nuestra casa. Cuando vuelva hablamos con Carlisle, o si quieres puedes ir tú contándole. Te amo princesa.

Pues vaya, no sabía que había podido pasar para que los tres tuvieran que salir así, pero bueno, ya me lo contaría Edward.

Cuando el timbre sonó, salí deprisa, y en la puerta de la entrada del instituto me encontré con Emmett.

-Hola Bellita- me saludó mientras me daba un abrazo.

-Hola Emm, siento que tengas que venir a buscarme- me disculpé.

-Va, no te preocupes- le quitó importancia-. Toma- dijo mientras me daba las llaves del Jepp y le miré confundida-. Verás, cuando Eddy me llamó estaba en medio de una partida- me enseñó una consola-, y no quiero dejar la partida a medias porque me queda poca batería, asique tu vas a conducir.

-Emmett, ¿estás seguro?, estamos hablando de tu Jepp y de mi, que soy la persona más torpe del planeta.

-Vamos Bells, no creo que pase nada, no es tan largo el camino, además, voy contigo en el asiento de al lado. Pero por si acaso, intenta no hacer daño a mi pequeño.

"¿Pequeño?- pensé mientras me dirigía a la puerta, pero si casi no llegaba ni a abrir la puerta.

-Emmett- le llamé, pero no me oyó porqué estaba aducido por el juego-, Emm, ¿podrías...?- señalé la puerta cuando me escuchó.

-Oh, claro pequeña- dijo con una sonrisa burlona mientras se acercaba a mi, y me subia al asiento.

Al instante él estaba sentado a mi lado.

Arranqué y me puse en camino.

Los dos íbamos en silencio, bueno, yo iba en silencio, Emmett iba hablando con los muñequitos del juego.

-Vamos, venga, oh... corre, corre, ¿pero a donde vas?

Era tan gracioso, parecía un niño pequeño peleandose con el videojuego.

De repente una ola de sueño me invadió y los ojos se me empezaron a cerrar. El cuerpo no me respondía, asique el volante se estaba moviendo practicamente solo y casi no veía la carretera.

-Emmett- susurré, pero lo dije tan bajito que ni él me escuchó-. Emmett- esta vez lo dije más alto, y me escuchó.

-Bella- dijo asustado al verme medio dormida.

En ese momento los ojos se me terminaron de cerrar. Lo último que sentí fue al Jepp girar bruscamente, y un golpe en la cabeza contra algo duro y frío.

¡Hola! En este capitulo quería contar un poco sobre como Edward le pidió matrimonio a Bella, asique lo he hecho de esta manera.

Gracias a todas por vuestros comentarios, no sabéis lo feliz que me hace ver que os va gustando el fic. Sois geniales gracias por vuestras palabras.

Oh, y siento si hay alguna falta de ortografía, el programa con el que escribo no tiene corrector y tengo que ir corrigiendo a ojo, asique si me salto alguna perdón. Espero que os haya gustado el capitulo y me dejeis reviews, ya sabéis, cualquier duda o idea me la comentáis.

Besitos =)