No sabía si había silencio en la habitación pero no escuchaba más que un pitido en sus oídos mientras tenía sus ojos fijos en la sensual sonrisa de medio lado que tenía encima de ella. Su corazón no latía, explotaba en cada latido. Aguantaba la respiración por la proximidad a la vez que sentía como él la escrutaba con la mirada. Acababa de lamerle la clavícula lentamente y tras eso Itachi solo sonrió. Por un momento quiso ponerle sus manos en el rostro y atraerlo hacia ella eliminando la poca distancia que los separaba, pero esta vez agradeció que él retuviera sus muñecas contra la cama evitando que ella hiciera cualquier movimiento. Los ojos de Sakura derrochaban expectación y aunque acababa de convencerse de que tenía que tener la cabeza centrada en sus obligaciones como ninja, tanto su mirada como su cuerpo de nuevo la traicionaban. Se mordió el labio con desespero por la falta de aire y él, divertido por la situación y la vergüenza de la pelirrosa le acarició esta vez el cuello con la lengua muy despacio, desde la clavícula hacia arriba. Cuando estaba llegando a la oreja ella soltó otro suave gemido y pudo tomar el aire que necesitaba con respiración entrecortada. Itachi dejó salir una risa ronca en el oído de esta haciendo que Sakura de nuevo dejara de respirar.
– ¿No vas a decirme nada? – Susurró.
Ella lo miró, aún expectante con su cara totalmente roja. No dijo nada y él se puso serio dedicándole una mirada sensual y exigente ante la que Sakura se vio obligada a apartar sus ojos hacia la pared al recibir una descarga en todo su cuerpo de algo que era totalmente nuevo para ella.
– Si no dices nada significa que puedo hacer contigo lo que quiera…
Sakura sintió una oleada de fuego en el pecho y su zona íntima comenzó a palpitar, soltó un suspiro que parecía más un gemido agonizante. Él le soltó las manos para dejarla libre y sonrió satisfecho y arrogante. No se movió, estaba abrumada y estremecida por el poder que el Uchiha tenía sobre su cuerpo tan solo con palabras. Itachi pasó un dedo entre los pechos de la chica, por encima de la molesta tela y acomodó su mano alrededor del cuello de Sakura apretando ligeramente mientras se acercaba cada vez más a sus labios.
– Bien… - Susurró ante el silencioso permiso que ella le otorgaba – El aire solo te lo puedo quitar yo, Sakura. – Sentenció suave.
Apretó un poco más su mano contra el cuello y le rozó los labios. Ella entreabrió la boca a la espera de ese beso que anhelaba y que se esforzaba por no desear, pero tras unos ansiosos segundos el beso no llegó. Abrió los ojos confundida y se encontró una mirada roja, profunda y protectora que rozaba la perfección; él acarició los húmedos mechones rosas y le dio un tierno beso en la frente antes de quitarse de encima de ella; se quedó sentado en la cama a su lado y ella permaneció tumbada.
– I-Itachi… yo…
– Lo siento – No la dejó hablar – No pasará otra vez.
Se fue del cuarto con gesto cansado y las manos en la sien. ¿Pero en qué estaba pensando? Sabía lo que quería, lo sabía muy bien… Habían sido muchas mujeres las que cayeron rendidas ante él y nunca se detuvo. ¿Por qué había parado? La tenía ahí, a su completa merced, los labios de Sakura le rogaban por ser besados pero no pudo hacerlo… la chica rebosaba inocencia. ¿Habría si quiera besado a alguien alguna vez? Chasqueó la lengua y un ligero rubor apareció en sus mejillas al pensarlo. ¿Pero por qué le importaba eso? Tampoco sería la primera inexperta que camelaba…
– No te estarás volviendo blando, ¿no, Itachi? – Kisame se rio entrando en la cocina.
– No sé de qué estás hablando.
– Ya, claro. – Volvió a reír.
– Tsk… - Itachi se apoyó en la encimera y se cruzó de brazos. - ¿Qué has visto?
Kisame lo ignoró y se preparó una taza de café, el Uchiha estuvo a punto de volver a preguntarle pero la puerta principal se abrió. ¿En serio no lo había notado? Debería haber captado el chakra de su compañero entrar en el recinto de la casa… pero no. Menos mal que Kisame no tenía la guardia baja. Se maldijo por tener la mente perdida en 'ella', le dio las gracias a Kisame con una sutil mirada y este le sonrió alzando la taza de café como un silencioso 'no hay de qué'.
– ¿Deidara y Sasori no han vuelto aún? – Preguntó el recién llegado.
– Parece que no – Le contestó Kisame.
– Oh, qué pena ¡tenían que traer la cena!
– ¿Tú dónde has estado Tobi?
– Asegurando la zona, cosa que vosotros no habíais hecho – Les reprendió con un ligero movimiento de sus manos apuntándoles con el índice – Ahora que está todo listo ¿por qué no vamos al pueblo a cenar? No parece haber ninjas por la zona y hay mucho ajetreo, sin las capas pasaremos totalmente desapercibidos.
– No. – Contestó Itachi enfadado.
– ¿No? Qué te pasa Itachi-san ¿por qué estás enfadado?
– Bésale en la frente, seguro que se le pasa – Dijo Kisame divertido.
'Lo mato, juro que lo mato' – Pensó Itachi. Y si las miradas mataran…
– Yo me apunto – Continuó el tiburón centrando su atención de nuevo en Tobi – No sé por qué tardan estos dos pero no pienso irme a dormir con hambre.
– ¡Bien! – Dio un salto y se fue a subir las escaleras – Avisaré a Sakura-chan.
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El corazón aún le latía con fuerza, el cúmulo de sentimientos y nuevas sensaciones eran más de lo que en estos momentos podía soportar. Aún tirada boca arriba en la cama lo único que hacía era pensar, imaginar. Había vuelto a ser una adolescente imaginándose su futuro junto al hombre que amaba, solo que por primera vez desde que tenía memoria no se había imaginado al lado de Sasuke. Pensó en Itachi y en ella junto a él en el sofá de su casa en Konoha, compartiendo manta, abrazados frente al calor de la chimenea en un frio día de invierno. Era una imagen romántica y perfecta, pero dolía… cómo dolía… era algo imposible. Él no podría vivir pacíficamente en Konoha y ella… ella tal vez tampoco pueda volver allí jamás.
¿Por qué se imaginaba esas cosas? De todas formas, él de seguro solo estaba jugando con ella, y ella era tan idiota que cada vez le iba dejando más hueco en su corazón para que Itachi se acomodara ahí.
'Eres estúpida, Sakura' – Se dijo a sí misma – 'La próxima vez defiéndete, niégate'.
Recordó las palabras de él 'No volverá a pasar'; y parecía como si le hubieran enrollado el corazón con alambre de espino. ¿No volverá a pasar? Debería estar contenta ¿No?
No…
Ella ansiaba esos labios. Quería que pasara.
– Sakura-chan ¿molesto?
– ¿Qué? – Se incorporó lentamente mirando hacia la puerta de su habitación - ¿Tobi?
– ¡El mismo! ¿Estás lista?
– ¿Cómo? ¿Nos vamos ya?
– No no, solo a cenar a la aldea – Parecía sonreír bajo la máscara - No lleves la capa, no podemos llamar la atención.
– Está bien.
Bajaron juntos las escaleras, mientras Tobi le contaba su encontronazo con una ardilla en el bosque, la cual le intentó robar unas bayas que había recogido. Ella sonreía, divertida y agradecida porque le diera algo en lo que pensar y abstraerse.
Itachi estaba sentado en el sofá y los miro de reojo; Kisame los esperaba frente a la puerta, listo para salir.
– ¡Nosotros ya estamos listos! – Apuntó Tobi con energía.
– Vamos entonces – Kisame observó que Sakura miraba a Itachi, que no se había movido del sitio – Él no viene.
– Oh, vale – Quiso parecer indiferente pero se pudo notar un deje de decepción.
Cuando salieron por la puerta justo antes de cerrarla, Itachi se incorporó al grupo.
'Blando' – Pensó Kisame y se rio para sí.
Los cuatro bajaron en silencio el camino para ir al núcleo de la aldea, donde escogerían algún puesto para cenar.
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Corría como si volara, a la máxima velocidad que sus piernas le permitían. Tenía que encontrarla, saber qué estaba pasando.
– Baja el ritmo, Naruto – Dijo Pakkun que estaba acomodado en la espalda del rubio – No vas tú solo.
Naruto echó la vista hacia atrás y vio como sus compañeros estaban al límite intentando seguirle el paso. Se paró de golpe.
– ¡Naruto! Si vas tan rápido nos quedaremos por el camino. Las prisas no son buenas – Shikamaru se paró a su lado.
– Lo siento…
Sai no dijo nada, por primera vez en mucho tiempo entendía las emociones de Naruto y las compartía. Cansarse era lo de menos, había que dar con ella. Ino estaba apoyada en el tronco de un árbol intentando recuperar el aliento.
– Deberíamos ir buscando sitio para pasar la noche – Dijo, con la respiración entrecortada por el cansancio.
– Más adelante hay una aldea, tiene varias posadas. Sería raro que estén todas llenas. – Aportó Pakkun.
– ¡No! Si vamos a una posada nos pararemos más tiempo del necesario.
– Está bien Naruto, no nos vendrá mal descansar – Le contestó Shikamaru – Ino está cansada y viene en calidad de ninja médico, tenemos que contar con ella.
– Si vamos ya llegaremos en menos de dos horas – Sai habló – Vamos.
Se pusieron en marcha pero cuando apenas llevaban un minuto algo puso en alerta al perro ninja que los acompañaba.
– ¡Quietos! ¡Parad! – Farfulló.
– ¿Qué pasa, Pakkun?
– Silencio – Abrió mucho los ojos – Escondeos, ¡ahora!
En menos de un segundo todos habían cogido posición entre ramas o arbustos. No pasó mucho tiempo cuando notaron la presencia de cuatro personas acercándose a ellos a paso rápido. Cuando estaban casi delante de ellos, se pararon.
– Noto cuatro… no… cinco chakras alrededor nuestro – Dijo una mujer.
– Hmp…
Naruto abrió los ojos como platos, también Ino y Shikamaru. No podía ser…
'Justo cuando no te buscamos a ti apareces, eh… menudo problema' – Pensó el Nara.
Sai no entendía la reacción de sus compañeros, él no conocía el tan característico 'Hmp' de Sasuke, ni si quiera lo había visto más que en las fotos que había de él en la aldea y estas eran de muchos años atrás. No podía preguntarles qué pasaba, eso revelaría su posición.
– ¿Cuatro o cinco? Aclárate – La tentó un joven, de cabello plateado y dientes afilados.
Ella iba a responderle, pero un ruido atrajo su atención así como la de los demás.
– ¡Sasuke! – Gritó Naruto saliendo de la nada y parándose frente a ellos totalmente fuera de sí.
– Naruto – Sasuke se sorprendió durante un segundo, pero rápidamente volvió a su semblante serio y desinteresado.
'Mierda, Naruto…' – Pensó Ino
– ¿Dónde está? – Gritó y Sasuke le lanzó una mirada curiosa pero no respondió - ¡Maldíta sea, Sasuke! ¿Dónde está?
– No sé de qué hablas.
'¿No me buscaba a mí?' – Sasuke sintió un ligero desliz de decepción.
– ¡No juegues conmigo, joder! – Estaba realmente alterado.
– Naruto, tranquilízate – Dijo Shikamaru haciendo acto de presencia junto a Ino, Sai y Pakkun.
– ¿Cómo quieres que me tranquilice? ¡No entiendo nada! ¿Por qué no está con él?
¿De qué hablaban? ¿Por qué sentía curiosidad? Sasuke quería saber que estaba pasando, no había visto así a Naruto desde hace mucho tiempo…
– ¿Ocurre algo? – Preguntó.
– ¿Dónde la tienes? ¿Le has hecho daño? Te juro que…
– ¡Naruto! – Gritó Sasuke, cansado de no entender.
– Creo que Sasuke dice la verdad… No sabe de qué estás hablando… - Susurró Ino, aterrada. Si Sasuke no sabía nada significaba que… Nono, eso no podía ser.
Naruto apretó los puños y los dientes; lo último que estaba esperando encontrarse era a Sasuke con un nuevo equipo y sin ella. Ni si quiera lo estaban buscando a él, seguían el rastro de Sakura… daban por hecho que él estaría con ella, pero esto… esto era una broma del destino.
Hubo unos minutos de silencio.
– ¿Nadie va a decirme qué pasa?
Naruto no dijo nada, seguía con pose de impotencia. Shikamaru miró a su compañero de soslayo y luego se decidió a hablar.
– Sakura está desaparecida, hace meses se fue a una misión y no la hemos vuelto a ver desde entonces. Es oficial desde hace algo más de una semana.
– Hmp. No tardará en volver a la Hoja. Tanto si me encuentra como si no, volverá.
Nadie le respondió, solo lo miraban estupefactos cosa que le irritó y frunció el ceño al escuchar la risa triste y forzada de Naruto.
– ¿Sabes? Eso creía yo… Pensaba que había salido a buscarte y también pensaba que te había encontrado. Jé… ¿En qué piensas, Sakura-chan? – Habló para sí, pero todos lo escucharon.
Ino se abrazó a si misma con gesto protector y Shikamaru apartó la vista al suelo. Sai se mantenía de piedra ante un reencuentro de antiguos compañeros entre los que él no pintaba nada. Aun así la situación sí tenía que ver con él por lo que se acercó a Naruto y le puso la mano en el hombro como señal de apoyo; este le sonrió con tristeza.
– Seguro que hay un motivo detrás de todo esto – Intentó animarle.
Sasuke observaba la escena, había algo que no encajaba. Quiso saber más.
– ¿Un motivo detrás de todo? – Preguntó.
– Es algo que no te incumbe – Soltó Sai.
– ¿Y tú quién eres? Ni si quiera te conozco.
– Llevo un tiempo en el Equipo 7.
– Oh, mi reemplazo – Sonrió poderoso.
Sai iba a contestarle pero Naruto se adelantó.
– Eh, Sasuke… ¿De verdad que no la has visto? – Casi lloraba pero sonreía con esperanza.
– No.
– Entiendo…
– ¿Por qué tanto interés?
– Porque si no está contigo significa que… - No encontró las palabras para seguir, las lágrimas empezaban a brotar.
– ¿Quieres hablar de una vez, Naruto? – Increpó.
– ¡Cállate! – Gritó el rubio – No te has interesado por nosotros en años, ¿por qué ahora haces tantas preguntas? ¡No te importa! Pero tienes curiosidad… ¿Verdad? ¡Es tu culpa! ¿Si la querías por qué no se lo dijiste? Ella se aferró a ti durante años pensando que la odiabas… ¡Imagínate si se lo hubieras dicho! Si ella lo supiera no habría dejado la aldea, te seguiría esperando… ella no… no hubiera… ¡Joder!
Sasuke se sobresaltó y se le encogió el pecho… ''Ella ha dejado la aldea, ella no hubiera… ¿qué? ¿Qué has hecho, Sakura?''. Después de mucho tiempo sintió algo parecido al miedo, el idiota había conseguido que se preocupara. Se olvidó de todos los demás en el bosque, en ese momento solo estaban él y Naruto así que le contestó por inercia, dejando de lado esa fachada de imperturbable que le caracterizaba.
– Se lo dije, Naruto.
Tanto Sai como Shikamaru e Ino se quedaron de piedra. ¿Qué? Sasuke no solo no había negado las palabras del rubio, no se había ofendido en absoluto… Si no que le dio la razón, él no negaba sus sentimientos por Sakura.
– ¡No, Sasuke! Le diste las gracias y la dejaste inconsciente tirada en un banco…
– Es su culpa si ella no entendió.
– No sé cómo puedes decir eso…
– ¿Me vas a decir dónde está o no? – Preguntó impaciente.
– ¿Crees que si lo supiera no estaría ya con ella? – Se defendió.
– ¿Y qué es lo que sabes? ¿Qué ha hecho?
– Ella… - Le costaba decirlo, aún no lo había asimilado – Ella es una Akatsuki.
