¡Hooola queridos lectores! ¡Espero estén Súperrr! Muchas gracias a todos los que me leen y comentan ~(nxn)~ Aquí les dejo el siguiente capítulo, que lo disfruten…
Ni One Piece ni sus personajes me pertenecen, le pertenecen a Eiichiro Oda.
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Mi querido Guardián
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– Así es… ¿Qué quieres? – Contestó el chico sin saber para qué ese tipo quería hablar con él.
– Bueno, Luffy… Te quiero pedir un favor – Le dijo Law seriamente.
– ¿Un favor? De que se trata… – Preguntó un dudoso el guardia, ya que era un poco sospechosa toda la situación.
– No es la gran cosa, pero escuchaste lo que dijo ese tipo ¿verdad?... Por favor no lo comentes con Gen-san – Le pidió con un poco de dolor de cabeza al recordar la situación de antes.
– ¿Qué cosa no quieres que le diga? Ya no recuerdo nada de ese odioso sujeto y a Gen-san ya se le contó todo lo que debía saber – Le contestó Luffy haciendo de cuenta que no recordaba lo que Bellamy había dicho, pero la verdad era que sabía perfectamente a qué se refería el cirujano.
– Pff... Fue una pérdida de tiempo venir a hablar contigo, olvida lo que dije, buenas noches – Dijo de mala gana Trafalgar caminando rápidamente por el oscuro pasillo hacia su cuarto.
– "Una cosa es que te haya defendido de ese sujeto porque lo encontré injusto, y otra muy distinta es hacerte favores y mucho más si se trata de ocultarle algo a Gen-san" – Pensó Luffy mientras que lo veía desaparecer en la oscuridad del lugar.
Al día siguiente todo transcurría de forma normal, y así fue por muchos días más. Nami disfrutaba de su tiempo con Luffy, Ace con Nojiko aún estaban como amigos pero ambos sabían que se amaban, todo el que los veía podía notarlo y los empleados del lugar se preguntaban qué era lo que esperaban para tener un romance, y Robin sólo se limitaba a observar de lejos al peliverde que siempre se paseaba por el lugar viendo que nadie sospechoso entrara al lugar. Le gustaba verlo mientras entrenaba, mientras paseaba por el lugar y cuando él se percataba de su presencia y se quedaba también mirándola seriamente, como queriendo entender qué misterios escondía esa mujer y porqué le resultaba tan endemoniadamente atractiva.
Así fue hasta un día en el que se posó el sol sobre las lejanas montañas del lugar trayendo consigo una bella y cálida tarde de verano, probablemente la última que tendría esa calidez, y Luffy se encontraba en la parte alejada de la casona durmiendo plácidamente en su habitación ya que la noche anterior le había tocado cuidar a él el dormitorio de las chicas, pero la pelinaranja no sabía esto así que comenzó a buscarlo por todas partes.
– Ahora que lo pienso… No tengo ni la menor idea de cuál es el cuarto de Luffy… Y él sabe perfectamente todo lo que hago y a donde voy – Se dijo a si misma sintiendo culpa por no tomarle importancia a ese tipo de cosas, así que fue directamente a hablar con Ace para preguntárselo.
– Ace, ¿Sabes cuál es el dormitorio de Luffy? Debe estar ahí ¿Verdad? – Le preguntó la pelinaranja al pecoso, que se encontraba junto a Nojiko y a Robin en la terraza bebiendo té.
– Para qué quieres saber dónde está su cuarto, atrevida – le comentó Nojiko sonriéndole de forma insinuante.
– ¡Nojiko! No seas boba… Solo quiero saber dónde encontrarlo cuando no esté por aquí – contestó sonrojada hasta las mismas orejas.
– Pero Nami, estás completamente sonrojada, ¿Eso no es un poco sospechoso? – Dijo Robin bebiendo tranquilamente su té.
– Robin, ¿Tú también? Esto no es una venganza por lo de la noche pasada ¿Verdad? – Alegaba Nami aún más sonrojada, si es que era posible y Ace riéndose de la situación le dijo dónde estaba su hermano.
Nami luego de que el pecoso le dijera cuál era la habitación del chico y dónde estaba, se fue casi corriendo hacia el lugar para poder alejarse de las burlas de su hermana y su prima y ver al chico que tanto quería.
– "De seguro está cansado, estuvo toda la noche cuidando mi habitación y esta vez no se durmió como había hecho antes…"– Pensó cuando estuvo frente a la puerta del chico – "¿Debería golpear…? Mejor no, si está durmiendo no quiero que se despierte" – Y sin darle más vueltas al asunto abrió muy despacio la puerta del cuarto, encontrándose con Luffy tendido de espaldas sobre una pequeña cama vestido sólo con un pantalón corto.
El verlo así hizo que su corazón comenzara a latir más rápido que de costumbre, lo que la hizo recordar las palabras de Nojiko y Robin, volviendo a sonrojarse hasta las orejas.
– "Soy una idiota por recordar eso ahora" – Pensó riéndose de sí misma y luego le dio un pequeño vistazo al lugar.
Había una silla con una pequeña mesa junto a la única ventana del lugar, luego estaba la cama, al costado de esta había un pequeño closet y junto a él había unos cuantos percheros con un poco de ropa colgada en ellos, y había también una repisa en la que el chico tenía algunas de sus pertenencias, siendo esa toda la habitación.
– Así que esta es tu habitación… Es pequeña, pero de cierta manera resulta acogedora…– Dijo Nami cariñosamente en voz muy baja acercándose al chico y arrodillándose junto a la cama para poder verlo de más cerca.
– Luffy…Cómo quisiera que pudiéramos mostrar nuestro amor a todo el mundo…– Le dijo con el mismo tono que había usado antes, corriendo suavemente los mechones de cabello que tenía el chico esparcidos en su frente.
Así se quedó un largo rato observándolo dormir, viendo como su bien tonificado pecho subía y bajaba al ritmo de su relajada respiración, observando detalladamente su rostro y esa cicatriz que tenía bajo su ojo izquierdo, y viendo esos labios semi abiertos que tan bien sabían besarla.
– Definitivamente estoy completa e irremediablemente enamorada de ti, Luffy…– Dijo suspirando, poniéndose en pie y dándole una última mirada al chico, pero no se aguantó y se sentó en la cama, le tomó delicadamente el rostro y lo besó suavemente en los labios, y luego de esto se disponía a marcharse pero cuando estaba abriendo la puerta, la voz del chico la detuvo.
– Nami…? – Dijo de pronto medio adormilado sentándose en la cama.
– L-Luffy, lo siento ¿Te desperté? – Le preguntó la pelinaranja un poco nerviosa apoyándose en la puerta para cerrarla.
– No, para nada…Es que estaba soñando que tú me bes… Digo que te ibas lejos de mí y no podía alcanzarte, y cuando lo iba a hacer desperté – Le contestó el moreno rascándose despreocupadamente la cabeza y sin querer contarle todo lo que en verdad había soñado – De todas maneras, ¿Ocurre algo? – Le preguntó para cambiar de tema.
– Eh, no nada… Sólo quería verte… No sabía que este era tu cuarto así que tuve que preguntárselo a Ace – Contestó la joven un poco avergonzada.
– Ya veo… Yo te vi en mis sueños, pero prefiero mil veces poder hacerlo en persona – Le dijo Luffy poniéndose en pie y caminando hacia donde estaba la pelinaranja.
– L-Luffy, deberías ponerte algo más encima – Le dijo la pelinaranja desviando la vista hacia un costado.
– ¿Por qué? ¿Qué hay de malo? Está haciendo mucho calor… – Le contestó Luffy sin ver nada malo en andar semi desnudo.
– Hmm… Sí, creo…Bueno yo me marcho ahora, sólo venía a ver cómo estabas, pero ya lo hice así que me voy ahora yo…Me voy – Decía nerviosa la pelinaranja tratando de ocultar que estaba sonrojada al tener a Luffy estando así parado frente a ella y a centímetros de tocarla, por lo que en un vano intento por salir giró la perilla y abrió levemente la puerta, pero el moreno la cerró apoyándose en ella con ambas manos y dejando a la pelinaranja encerrada entre sus dos brazos.
– Qué pasa Nami, ya hemos estado así de cerca antes, no entiendo por qué te pones tan nerviosa – Le decía divertido el chico de ver a Nami en esa actitud mientras que apoyaba su frente con la de ella.
– Si, lo hemos estado, pero tú estabas detrás de tu armadura, no estabas… Así – Le contestó ella tratando de mirarlo lo menos posible.
– ¿Pero que esté así no es mejor? Así puedes tocarme a mí y no a esa fría armadura – Prosiguió Luffy tomando la pequeña mano de Nami y poniéndola en su pecho para que sintiera qué tan rápido latía su corazón cuando estaba con ella.
– Luffy… Yo nunca antes había visto a ningún chico desnudo… Por eso estoy así, me pones nerviosa – Le dijo ella por fin mirándolo a los ojos y sin quitar su mano del pecho de él.
– Nami…– Y sin poder ni querer decir más la besó como nunca antes y de forma más apasionada. Se habían besado varias veces en el pasado, pero en ninguna había usado sus lenguas, cosa que ahora hicieron casi por instinto.
A Nami ya se le había pasado la vergüenza por ver a Luffy semi desnudo, y es que en realidad ya lo había olvidado así que estaba abrazada a él pudiendo sentir su piel en las palmas de sus manos. Hubieran podido estar así mucho más rato, pero llegó alguien que los interrumpió.
– Muchacho, ¿Estás ahí? – Era Gen-san.
– ¡Luffy! ¡Si mi padre me ve aquí contigo estando así me encerrara de por vida y a ti te echaran! – Le dijo Nami en susurros entrando en pánico.
– Tranquila, cuando recién nos conocimos pasamos por algo similar – Le contestó el regalándole una sonrisa de confianza, y rápidamente la hizo entrar al closet que había en su cuarto – No debo preocuparme por si estarás apretada o no, eres tan pequeña que caes a la perfección aquí – Y diciéndole esto le besó la frente y cerró las puertas del mueble para luego abrirle rápidamente a Gen-san.
– ¿Qué ocurre señor? – Le preguntó haciendo como que bostezaba para que el viejo creyera que recién se había despertado. – Hum… Perdón por molestarte en tu hora de descanso, pero hay algo que quiero preguntarte – Le contestó Gen-san entrando al dormitorio.
– ¿Qué sería eso, señor? – Volvió a preguntar el moreno.
– Verás, hace ya bastantes noches atrás casualmente yo me dirigía a mi dormitorio y como todo estaba tan en silencio te oí hablar con Law… ¿Qué es eso que él quería que no me contaras? – Le dijo sin darse más rodeos, después de todo por fin había un momento en el que él estaba desocupado y podía atender ese asunto que tanto lo había hecho mantenerse despierto hasta tarde pensando en qué podría ser.
– Hmm…Bueno, esa vez peleamos contra ese tipo llamado Bellamy, él dijo algo sobre que Law no le podía hacer nada porque su padre se lo había ordenado, es por eso que Law no lucho contra él – Le contestó Luffy rascándose la frente mientras que recordaba las palabras del desagradable tipo.
– Ya veo… Así que es eso… Bueno, eso era todo muchacho, nos vemos después – y diciendo esto Gen-san se disponía a salir, pero el moreno lo detuvo.
– Disculpe Gen-san pero… ¿Qué es lo que ocurre con ese tipo? Quiero decir, en cualquier momento podría llegar aquí a buscar a Law… ¿Quién es el sujeto que se casará Nami? ¿Puedo estar seguro dejándola con él? – Le preguntó Luffy un poco intrigado y afligido por no entender qué era lo que escondía Law, después de todo él sólo quería protegerlos a todos de cualquier mal, eso incluía a Trafalgar, entonces el viejo se sentó en la orilla de la cama del chico y habló.
– Muchacho… Te contaré algo sólo porque has demostrado ser un hombre de honor y con buenos valores… Yo conozco a Law desde que él tenía cinco años, en ese entonces Nami tenía tres y Nojiko siete, sus padres lamentablemente murieron en un accidente a los días de nacido del pequeño, así que su único hermano mayor hizo el rol de padre, por lo que Law siempre lo llamó así. Ellos eran muy cercanos a mi familia, eran casi como otros dos hijos míos, pero un día de pronto… El hermano de Law raptó a mi esposa junto a mis dos hijas y me pidió una exuberante cantidad de dinero que en ese tiempo yo no tenía, pero a pesar de eso hablé con todas las personas del pueblo y gracias a ellos pude juntar el dinero que me pedía aquel sujeto, pero cuando llegue a rescatar a Bellemere… Él la había matado porque ella había intentado salvar a mis dos pequeñas… Y lo peor de todo es que ellas vieron la escena…– Dijo Gen-san con un nudo en la garganta al recordar toda la historia, pero a pesar de eso recobró la compostura y siguió hablando – Después de eso mis pequeñas perdieron sus recuerdos debido a que quedaron en un estado de shock, por mucho tiempo traté de hablar con ellas, pero sólo me miraban y no hablaban absolutamente nada… Y sobre Law y su hermano, bueno ellos… Escaparon con el dinero y desde entonces tuve que comenzar a pagar mi deuda con todos los aldeanos, incluso hasta hace poco le debía a unos cuantos… Pero dentro de ese lapso en el que Law desapareció estaba constantemente enviándome cartas sin que su hermano supiera, para hablar conmigo y decirme cómo se encontraba, lo mucho que lamentaba todo, dónde estaba viviendo y que realmente sentía las actitudes de su hermano, pero que por favor lo perdonara… Law no es mal chico, sé que puedo confiar en él, es por eso que quiero que sea parte de mi familia – Dijo finalmente Gen-san poniéndose en pie y mirando a Luffy para despedirse, pero éste se había quedado dormido y roncaba plácidamente sentado en la silla junto a la ventana.
– Estúpido mocoso, yo abriéndole mi corazón para contarle todo eso y él simplemente se durmió… – Dijo mirándolo con un poco de nostalgia, ya que él solía ser de la misma manera antes de conocer a su esposa – "Bueno, al menos por fin pude contarle todo esto a alguien y me siento un poco más aliviado… Sin que te dieras cuenta me hiciste un gran favor chico" – Pensó el viejo y sin querer despertarlo comenzó a caminar hacia la salida, pero antes de girar el plomo de la puerta escuchó unos pequeños llantos.
– ¿Hmm? ¿Hay alguien ahí? – Preguntó con su fuerte voz, quedando impávido al ver salir a Nami del mueble que había en el cuarto.
– Si padre, soy yo… – Le contestó Nami entre llantos ya que había oído absolutamente todo.
– ¿¡Nami!? –
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Continuará…
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Espero les haya gustado el capítulo! Pronto les traeré la actualización… Los quiero!
Nos leemos ~
Bunny D. Loxar
