Sailor Moon no me pertenece.

Advertencia: Lemon.

Novia Rechazada.

La mujer del lord.

Cuando sintió la puerta cerrarse Darien despertó, se sentó en la cama y se quedó mirando hacia la puerta, había alguien ahí, era una mujer, o menor dicho su esposa, ella lo miraba con su más hermosa sonrisa.

- Serena. . .- Fue todo lo que pudo decir.

- Darien yo vengo a pasar la noche contigo.- Le decía ella mientras caminaba poco a poco hacia él.

- Ven. . .- Él se pudo de pie y acorto la distancia que los separaba.- He esperado tanto este momento.

- ¿De verdad?- Ella lo miraba a los ojos sonriendo.- Yo también lo he deseado tanto Darien.

- Si. . .- Antes de acerco a la puerta y puso la tranca, nadie iba a interrumpir aquello, Serena seria finalmente su mujer, suya y de nadie más.

- Darien ven.- Al volverse vio que Serena estaba tumbada en su cama, en una posición muy provocativa, llevaba un camisón de lana delgado.- Ven conmigo.

- Si. . .- Volvió a la cama y se tumbó a su lado, inmediatamente Serena le hecho los brazos alrededor del cuello.- Serena. . .

Asalto la boca de su mujer con urgencia, la estrecho más, se excito al ver que Serena respondía a cada una de sus caricias, e incluso lo instaba a seguir acariciándola, de modo que se aprovechó al máximo, tomo el camisón y quiso arrancarlo inmediatamente, por la sonrisa que le dedico su esposa supo que ella estaba más que de acuerdo con su idea.

- Serena. . . Serena. . .- Susurro mientras le sacaba por arriba el camisón.- Mi preciosa Serena. . .

- Darien yo quiero ser tuya.- Le dijo ella al quedarse desnuda frente a él.- Ahora.

- Si mi preciosa Serena. . .- Le dijo mientras le tomaba los senos con las manos.- Pero dame tiempo, además tienes que conocerme también.

- Pero te deseo Darien. . . Ahora.- Serena se movió con agilidad, quedando sobre él, su intención fue muy clara cuando busco su miembro.- Ahora. . .

- Serena no. . . No estas preparada. . .

- Ahora Darien.- Le susurro ella mientras se acomodaba sobre su ingle.

- No preciosa, tienes que estar preparada para recibirme.- Le dijo tratando de detenerla en su propósito.- Serena detente. . . Te harás daño. . .

- ¡Darien!

- Serena. . .- Darien se incorporó en la cama, quedando sentado en la oscuridad de la noche, todo aquello había sido un sueño, Serena no había ido a su cuarto por sus caricias,

Se levantó de la cama y fue hasta un mueble donde tenía una jarra de agua, metió las manos y se las llevó al rostro, aquello no podía seguir así o verdaderamente perdería el juicio, miro en dirección a la puerta que conectaba su cuarto con el de su esposa, bien podría ir a sus aposentos, pero de nada iba a servir ella no estaba ahí.

Flash back.

Darien espero ansiosamente que la cena terminara, en la mañana se habían solucionado el problema con Kaolinet, durante el día apenas había podido ver a su esposa, pero había esperado pacientemente hasta la noche, ahora la ya casi todos estaba terminando de comer, muy pronto Serena se levantaría para llevar a Chibi Chibi a acostarse y él podría ir a su cuarto después de eso.

- Darien.- Serena le hablo de pronto.- Yo ya me retiro junto con Chibi Chibi.

- Buenas noches pequeña.- Darien miro primero su hermana y luego a su esposa.- Buenas noches Serena.

Al verla desaparecer por el corredor de la escalera Darien comenzó a contar el tiempo prudente para subir, ansiaba estar con su esposa, haberla visto desnuda desde la cintura hacia arriba lo llevaba afectando todo el día, ahora era su revancha, iba a tener a Serena para él solo en cuanto entrara en sus aposentos para hacerla su mujer.

- Que tangas buenas noches.- Le dijo Andrew al verlo levantarse para subir.

- Tu igual.- Vio que el rubio miraba en dirección hacia el corredor de la cocina.- Ella pronto llegara.

- Lo sé, después será toda mía.

Darien subió tranquilamente la escalera, quería darle tiempo a Serena para que cuando él entrase ella ya estuviese dentro de la amplia cama que pretendía fuese el lecho de ambos, al llegar a la puerta respiro hondo y abrió la puerta, solo esperaba que ella lo aceptase de buen gana.

Pero ella no estaba en el cuarto, no había señales de ella por ningún lado, entro hasta el centro del cuarto, efectivamente no había rastro de su esposa por ningún lado, entonces decidió ir por ella, seguramente debía estar aun con Chibi Chibi.

- Me duele Serena.- Oyó que decía su hermana pequeña.- Me duele mi pancita.

- Mi cielo, yo te hare una infusión ya verás que te pondrás bien.

- Me duele mucho.

- ¿Pasa algo malo?- Entro en el cuarto de la niña.

Su hermana estaba hecha un ovillo y tenía las manos alrededor de su estómago, podía ver sin duda que estaba sufriendo, se acercó con cuidado y se sentó a la orilla de la cama, cerca de su esposa y su hermana..

- ¿Qué tienes pequeña?

- Me duele Darien. . .- Le dijo la niña medio llorosa.- Me duele mucho.

- Creo que tiene una intoxicación, estuvo bebiendo agua del pozo. . .- Le explico Serena.

- Creí haberte dejado muy claro pequeña que solo puede beber agua que haya sido hervida.- Hablo molesto, no solo porque la salud de su hermana estaba en peligro sino que sabía perfectamente que Serena no iba a alejarse del lado de la niña.

- Por favor Darien, lo que menos necesitamos es que la regañes.

- Lo sé. . . Lo siento.

- Ire por la infusión.

- No te vayas Serena.- Le rogo Chibi Chibi.- Tengo miedo.

- Voy a volver mi cielo.- Serena lo miro suplicante.- Por favor quédate con ella esta muy asustada.

- Ve tranquila.

Finalmente paso la noche al lado de Serena, pero no de la forma como había querido, sino todo lo contrario, había planeado besar a su esposa hasta la perdición, poseerla con mucho cuidado hasta ver que ella lo aceptaba, pero ahí estaba él haciendo el papel de asistente de su esposa atendiendo a la pequeña.

Fin del flash back.

De eso hace dos días, aunque esa noche Chibi Chibi ya se sentía mucho mejor había rogado poder dormir con Serena, de modo que su esposa se había trasladado provisionalmente al cuarto de la pequeña.

Una parte de él, la más primitiva y salvaje queria ir al cuarto de la niña, arrancarle a Serena de los brazos y reclamarla como suya, pero no solo se ganaría el odio de su hermana sino la molestia de su esposa, resolvió volver a la cama, después de todo no había mucho por hacer, hasta que Chibi Chibi no se recuperase completamente él no tendría el más mínimo acercamiento amoroso con ella.

- Buenos días.- Serena entro en el cuarto de la pequeña llevando una bandeja con leche y panes y queso.- ¿Cómo te sientes?

- Mucho mejor Serena.- La niña se sentó en la cama.- Ya no me duele nada.

- Eso me alegra mucho.- Se estaba acercando hacía la cama cuando la puerta se abrió.

- Buenos días.- Su esposa entro y su sola presencia termino por invadir todo el cuarto.- ¿Cómo te sientes pequeña?

- Muy bien hermano.- La niña le sonrió.- Ya me siento mejor, puedo ir a jugar con Zafiro.

- Pero con cuidado.- Le dijo él.

Internamente no podía estar más feliz con la recuperación de su hermana, eso significaba que él podría estar con su esposa como lo deseaba, o mejor dicho como necesitaba, por fin solo necesitaba que el dia pasara rápidamente.

- Yo creo que debes andar con mucho cuidado pequeña.- Le dijo Serena animadamente y si te vuelves a sentir mal debes venir conmigo.

- Si Serena.

- Bien.- Darien se acerco a su esposa.- Ire a ver el entrenamiento de mis hombres, cualquier cosa que suceda puedes buscarme.

- Si.

Serena bajo solo cuando estuvo ciento por ciento segura de que Chibi Chibi se encontraba bien, había sufrido los días en que ella estaba mal, ahora que estaba repuesta no podía estar más contenta.

- Mi lady.- Lita se acercó a ella.- Han llegados algunos mensajes.

- ¿Darien ya los reviso?- Le pregunto.

- Oh si mi lady, pero uno de los mensajes viene a nombre suyo.

- ¿Un menaje para mi?- Serena tomo el mensaje que Lita le extendió.- Pues no reconozco el sello.

Pero de todos su nombre estaba en el reverso el papel que contenía el mensaje, la caligrafía se le hacía conocida, pero el sello que cerraba el papel no le era conocido, tras romperlo comenzó a leer, de todos modos vio de reojo que Andrew se les estaba acercando, pero de todos modos leyó tranquilamente.

Querida Serena; Sé cuánto debes odiarme, pero de todas forma ha pasado algún tiempo, y por eso he decidido escribirte, la noticia de tu matrimonio con lord Chiba me ha preocupado mucho, no sé que habrá pasado pero no puedo creer que mis padres te hayan obligado a aceptarlo como esposa, tu situación me llena de tristeza y luego de mucho hablarlo con mi esposo hemos decidido visitarte, naturalmente primero iré a casa de nuestros padres, es un encuentro que debe efectuarse tarde o temprano, nos vemos a penas el invierno nos permita salir de viaje, espero que puedas esperar mi llegada con alegría, seguramente me debes odiar, por mi culpa acabaste casada con un hombre prácticamente desconocido. Con mucho cariño Mina Kou.

- No. . .- Dio unos cuantos pasos atrás asustada.- No . . No puede ser. . .

- ¿Qué ocurre Serena?- Andrew se le acerco.- ¿Malas noticias?

- Mi lady esta muy palida.

- Es un mensaje de Mina. . .- Susurro con voz débil, sus piernas no tenían fuerzas para mantenerla de pie.- Dice. . . Dice que quiere visitarnos cuando acabe el invierno.

- ¡Mi lady!- Lita se movió rápidamente y evito que cayera al suelo.

- No entiendo qué tiene que venir a hacer tu hermana aquí.- Murmuro Andrew mientras la ayudaba a llegar hasta una banqueta cercana para sentarla.

- Toma.- Le entrego el papel.- Léelo por ti mismo.

El rubio tomo el papel y junto con la castaña leyeron lo que estaba escrito ahí, mientras tanto Serena estaba aterrada antes la idea de que su esposo se reencontrase con Mina, aunque ella estaba enamorada de su esposo Serena dudaba de si los sentimientos de Darien por su hermana seguían latentes.

- No lo puedo creer.- Murmuro el rubio cuando le devolvió el mensaje.

- ¿Lita mi marido ya vio esta carta?

- Cuando se dio cuenta de que estaba dirigida a usted me la entrego para que se la diera cuento antes.

- ¿De modo que no tiene idea de que la envió mi hermana?- Pregunto sin ánimos, estaba asustada.- ¿Qué voy a hacer? Darien seguramente sigue amando a Mina. . .

- Mi lady si me permite.- Lita se le acerco.- En el mensaje su hermana dijo que primero iría a casa de sus padre. . . ¿Hay alguna forma que sean sus padres los que detengan la venida de lady Kou?

- Lita. . .- Serena pensó en la idea de su amiga.- Lita. . . Lita es una maravillosa idea.

Sabía que solo sus padres podían interceder para que Mina no llegase al castillo Chiba, la ola idea de ver a Mina cerca de Darien la afectaba de tal manera que solo quería salir huyendo de aquel lugar.

- Andrew.- Le hablo al rubio.- ¿Crees que alguien puede llevar un mensaje al castillo de mis padres?

- Mandare al más rápido de los hombres.

- Bien. . . Entonces yo escribiré cuanto antes el mensaje para mis padres.

Pero por más que escribió el mensaje a sus padres, Serena no pudo quitarse el miedo el resto de la tarde, era una locura, pero sabía que no podía vivir con el miedo de ver a su hermana mayor aparece en cualquier momento. Está acercándose al salón cuando sintió la mano de alguien sobre su hombro, se sobresaltó inmediatamente, temerosa de volverse y ver el rostro de su hermana frente suyo.

- Tranquila soy yo.- Darien la tomo de los hombros y la hiso darse vuelta.- ¿Qué sucede? Parece que de verdad te hubieses asustado con mi presencia.

- Yo estaba pensando en otras cosas Darien. . . Lo siento.

- Entiendo.- Darien de pronto lo abrazo.- No te había visto en toda la mañana.

- Yo tampoco.- Murmuro ella, pero sabía que era porque había estado gran parte de la mañana en su cuarto aterrada como una niña pequeña.

- Podemos recuperar el tiempo perdido.- Le dijo él cerca de su oído.- ¿Quieres ir a cabalgar conmigo?

- Claro.- Pasar un poco de tiempo con su esposa la iba a tranquilizar.

Salieron después del almuerzo, disfruto verdaderamente de aquel paseo con Darien, sobre todo cuando gran parte de ese paseo fue para besarse en la paz de las praderas, en esos momento ella se olvidaba por completo de sus problemas, solo eran Darien y ella en aquella tranquilidad.

A la hora de la cena Darien solo podía pensar en una cosa, en su esposa y lo mucho que deseaba estar con ella finalmente, miro de reojo a Chibi Chibi, su semblante no podía ser mejor, esta vez nada iba a impedir que poseyera a su esposa, que la convirtiera en su mujer, única y exclusivamente de él.

Todo lo que tenia que hacer era esperar de forma paciente que la cena concluyese, por ahora estaba dispuesto a compartir la atención de su esposa con los demás que estaban en la mesa, pero cuando la tuviera con él, no dejaría que nadie la distrajera.

Ya podía imaginarla en su cama, esperando por él rogando por sus caricias, porque la besara, la estrecha en sus brazos y no la dejara. Ansiaba que la cena terminara pronto, se volviera loco si esa noche no podía estar con su esposa.

-. . . ¿Darien deseas algo más de comer o beber?. . .

¿Y si no lo aceptaba? Serena estaba en todo su derecho de rechazarlo, él no era un violador, no la forzaría, pero estaba seguro de que ella no iba a objetar sus caricias, después de todo disfrutaba cuando la besaba, podía ver que era feliz al abrazarla.

Aunque también tenia algo de miedo, en su deseo por Serena temía ser brusco con ella, tendría que ser cuidadoso, no se iba a perdonar si en vez de proporcionarle placer solo le hacia daño.

-. . . Darien yo. . . Ya me voy a dormir, que tengas buena noche. . .

Sabía que a penas la viera desnuda se moriría de deseo por ella, la iba a tomar de la forma más tranquila posible, Serena no tendría quejas contra él, al contrario quería verla satisfecha por completo, se volvió para ver si ya estaba por irse pero se sorprendió al ver que ella no estaba ahí, ni tampoco Chibi Chibi.

- ¿Dónde esta Serena?- Le pregunto Andrew.

- Ya se fue a su cuarto, te hablo varias veces peor no la tomaste en cuenta.

- ¿Qué ella me hablo. . .?

- Pues estaba muy afectada al ver que no le respondías.- Murmuro el rubio.- Si vas a comenzar a ignorarla otra vez le harías un gran daño.

- No. . . No quiero hacerle daño, quiero que este conmigo.

- Pues vete con ella, pasa la noche en brazos de tu mujer y verás cómo tu humor mejora y mucho.

- ¿De qué hablas?

- Tu humor ha sido tan negro como el carbón desde hace días, de hecho las apuestas dicen que es porque aun no te vas a la cama con tu esposa.

- ¿Apuestas?

- Todo el mundo habla de Serena y de lo poco que la quieres a tu lado.

- Pues eso va cambiar esta noche.- Se levantó y comenzó a caminar hasta las escaleras.

¿Cómo demonios había podido ignorar a su esposa durante la cena? Pero todo era por ella, no la había tomado en cuenta solo por estar pensando en ella, entro en el cuarto de ella y al ver que no estaba emprendió el camino hasta el cuarto de su hermana, de pronto escucho unos pasos acercándose y supo inmediatamente que era su esposa al verla acercarse la vio muy acongojada.

- Serena.- Se le acerco.- ¿Qué pasa? Pareces preocupada. ¿Se trata de Chibi Chibi?

- No, ella está bien.- Serena le sonrió.- No es nada de importancia.

- No me mientas, has desviado tus ojos.- Le dijo mientras la tomaba de la cintura.- ¿Acaso no confías en mí? Soy tu esposo, es mi deber cuidar de ti y preocuparme si algo te sucede.

- De verdad no es nada importante.- Ella intento zafarse.

- No. . . No te escaparas.- La estrecho aun más.- Dime que te ocurre por favor.

- Es. . .- Serena no soporto más la presión.- Es sobre nosotros. . . A veces siento que no hay nada entre nosotros. . .

- ¿Quieres cambiar eso?-

- ¿Cambiar eso. . .?- Repitió nerviosa. ¿Acaso su esposo ya no la quería a su lado?- No entiendo.

- Estos días, cuando Chibi Chibi estaba enferma no pudimos pasar mucho tiempo juntos, de modo que nunca pude decirte que yo. . .- No sabía que palabras utilizar para hacerle ver cuánto la deseaba.- Qué yo ya no puedo seguir así.

- Darien. . .- Ella sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos.- Lo entiendo. . . Yo ire a mi cuarto.

- Pues estaba pensando que mi cuarto, en mi cama.- Le dijo cuándo la alzaba en sus brazos.- Ven conmigo Serena.

Extrañada por el comportamiento ella no dijo nada, de modo que se dejó llevar en brazos de Darien, al entrar en el cuarto él la puso de pie pero no dejo de abrazarla, le tomo el rostro entre sus manos y comenzó a besarla, confundida por la actitud de su esposo ella no respondió y solo pudo sollozar.

- ¿Qué pasa preciosa?- Darien se separó de ella un poco.- ¿Acaso no quieres que te haga el amor? Yo llevo tanto tiempo queriendo hacer esto contigo.

- Yo. . . Yo pensaba que no me querías en tu cama. . . Que no me querías cerca de ti. . .

- No digas eso preciosa.- Enjuago las lagrimas que iban cayendo en las mejillas de su esposa.- No vuelvas a decir que no te quiero a mi lado cuando es todo lo contrario, cuando todo lo que quiero es tenerte solo para mi.

- ¿De verdad?- Lo miro sorprendida.

- Si, de verdad, tan de verdad que no quiero seguir perdiendo el tiempo.- Tomo las amarras del vestido de su esposa y las desato.- Quiero verte.

- Pues aquí mi tienes.- Le dijo Serena al sentir que su vestido finalmente había caído.- Soy toda tuya si asi me quieres Darien.

- Serena. . .- La tomo de la cintura y la estrecho contra él.- Eres tan hermosa, tu piel es tan blanca. . . Te deseo tanto.

- Darien. . .- Serena no cabía más de felicidad, lo que hace meses era algo lejano e incluso un sueño sin futuro era la más hermosa de las realidades, ella le paso los brazos alrededor del cuello mientras le ofrecía sus labios..- Darien. . .

- Ven mi Serena.- Darien la tomo de nuevo en sus brazos y la llevo hasta la cama.- Ven conmigo.

- Si. . .

Al ver a Serena tumbada, todos sus sueños eróticos le llegaron a la mente, quería hacer tantas cosas con ella, pero aquella seria su primera noche tenía que ir con calma, se tumbó a su lado y comenzó a besarla en la boca y el en cuello.

- No es justo. . .- Murmuro ella de pronto.

- ¿Qué no es justo preciosa?- Le sonrió mientras la miraba.

- Que tú también deberías estar desnudo Darien.

Tras una carcajada Darien la soltó, con mucho esfuerzo salió de la cama, comenzó a quitarse la ropa en forma frenética, no quería estar más tiempo lejos de su esposa, la vio y ella poco a poco se iba ruborizando a medida que él e quedaba sin nada.

- Eres muy guapo Darien.- Le dijo ella desde la cama.

- Un hombre no necesita ser guapo.

- Pero lo eres.- Serena salió de la cama para tomarlo del cuello y hacer que ambos cayeran a la cama.

- Mi preciosa Serena.- La abrazo con fuerza, chocando pecho con senos, la oyó gemir débilmente y sonrió satisfecho, Serena lo deseaba, de otro modo no lo estaría alentando de esa forma.- Mi Serena.

Acaricio su cuerpo sinvergüenza alguna, ella respondía susurrándole palabras entrecortadas, pero que daban a entender que estaba contenta, se aprovecho al máximo de eso, tomo uno de los senos de su esposa con la boca y el otro con la mano.

- No. . .- Rogó ella muy sonrojada.- No. . .

- ¿Por qué no? ¿No te gusta?

- Si me gusta. . .- Le dijo ella con poca voz.- Es que esto es indebido.

- Mi preciosa Serena.- La miro a los ojos.- Claro que es debido, cualquier cosa que te de placer es aceptado entre tu y yo.

- ¿De verdad? Es que yo nunca he. . .

- Tranquila mi preciosa, yo te voy a enseñar todo lo que necesites saber.

- Yo solo quiero complacerte, solo quiero eso.

- Pues me complacerás y yo haré lo mismo contigo.- Le dijo mientras volvía a tomar uno de los senos con la boca.

Serena se entregó a las deliciosas caricias que su esposo le daba en todo el cuerpo, nunca antes había sido tocada de esa forma, ella queria hacer lo mismo con su marido, pero no sabia como, nunca antes había estado en una situación así, de modo que titubeo cuando él le tomo las manos.

- ¿Qué pasa preciosa?- Darien la miro intensamente.

- Yo quiero tocarte.

- Hazlo, mi cuerpo es todo tuyo.

- ¿De verdad?

- Así es.- Le beso la punto de la nariz y luego cada uno de sus dedos.- Puedes tocar donde quieres esposa mia.

Comenzó tímidamente, al sentir el cuerpo caliente de su esposo y ver como sonreía satisfecho antes su toque comenzó a deslizar su mano con más intensidad, toco los pectorales de su esposo, su abdomen trabajado por todo los años de entrenamiento y batalla, y luego sin querer realmente continuo desunciendo hasta llegar a la parte más intima de su esposo, al oírlo gemir retiro la mano, quizá le había hecho daño.

- Lo siento no quería. . .- Murmuro con dificultad.- ¿Te hice daño?

- Claro que no. ¿Por qué lo piensas?

- Porque has gemido. . .

- Pero no de dolor, sino de placer.- Darien tomo la mano de su esposa y la llevo hasta miembro, que reacciono al toque de la mano femenina.- Esto es por ti.

- Se ha movido. . .- Observo sin creerlo.

- Ahhh pequeña Serena, aprenderás todo a su debido tiempo.- Darien uso su otra mano libre para tocarle el mentón.- Haces que mi cuerpo reacciones, en especial mi amigo.

- ¿Tu amigo?- Al ver que Darien miraba hacia abajo lo entendió.- ¿Puedo acaricias a . . . tu amigo?

- Por supuesto, pero comienza de forma suave.

- Si.

Serena cerro su mano alrededor del miembro de su esposo, al oírlo gemir ya no sintió miedo de hacerle daño, sino todo lo contrario, él parecía satisfecho con su toque, sintió las palpitaciones dentro de su mano y le transmitían esa parte del cuerpo de su esposo.

- Serena. . .- Susurro su esposo.

Darien la beso con fuerza en la boca, ansiaba verla a ella también perdida por el placer y el deseo, de modo que aprovecho que Serena estaba concentrada en acariciarlo y llevo su mano libre a la intimidad escondida de su esposa, quería darle el mismo placer que estaba recibiendo de parte de ella.

- Darien. . .- Serena abrió mucho los ojos al sentir la mano de su esposo separando sus muslos.- ¿Puedes hacer eso?

- ¿Te gusta?

- Si. . .- Gimió Serena el sentir en dedos de su marido acariciando sus pliegues vaginales.- Darien. . .

Sonrió satisfecho al ver las mejillas ardientes de su esposa, ella disfrutaba y a su vez él disfrutaba al verla de esa forma, sonrió al sentir la cálida bienvenida a sus dedos, solo era cuestión de más caricias y Serena estaría preparada para recibirlo.

- Aumente poco a poco la velocidad Serena.- Le dijo en un débil susurro cerca del oído femenino.

- Si. . .

- Y yo hare lo mismo contigo.

- Si. . .

Serena por su parte deslizo arriba y abajo su mano alrededor del "amigo de su marido", lo oyó gemir en muchas ocasiones, pero ella también gemía ante todo lo que Darien le estaba provocando en su cuerpo.

- Serena. . .- Sintió la voz de su marido en su oído y se estremeció al oírlo.- Te deseo tanto.

- Yo también. . .- Lo miro a los ojos anhelante de la perfecta unión de sus cuerpos.- Darien por favor. . . No aguanto más quiero tenerte. . .

- Y me tendrás preciosa.- Darien la tumbo de espaldas a la cama y le separo las piernas, se colocó sobre ella pero no hiso ningún intento por hacerla suya finalmente.

Solo había una forma de saber si Serena lo recibiría de buena forma, se acomodó lo más cerca de ella pero antes de intentar algún acercamiento más íntimo, llevo sus dedos hasta la vagina de su esposa.

- Estas tan húmeda mi preciosa esposa.- Tomo su miembro ya duro y anhelante.- Lo hare lentamente, puede dolerte, pero te juro que tratare de hacerte el menor daño posible.

- Si. . .- Internamente Serena estaba muerta de miedo, pero también ansiaba esa unión con su esposo.

- Serena. . .- Hiso el primer intento, pero se quedó quieto en la húmeda entrada.- Lo siento.

Serena sintió el primer pinchazo de dolor a penas sintió la invasión por parte de su marido, se abrazó a su marido y escondió el rostro en el hueco del cuello, no quería dejar ver su dolor. Pero Darien se detuvo y le ordeno que lo mirara a los ojos.

- Yo no quise hacerte daño.- Susurro el hombre mientras acercaba sus labios a los de su ahora mujer.- Perdóname.

Darien la beso justo cuando termino de embestirla por completo, una vez enterrado profundamente en ella se quedó quieto, quería que ella se adaptara a su invasión, quería que disfrutara de todo aquello, sonrió al ver que su esposa quería moverse.

- No. . .- Gruño él mientras le mordía débilmente un labio.- Dejame disfrutar un poco más, además puedes acerté daño.

- Pero. . .

- Tranquila.- Darien respiro hondo, y se ordenó mentalmente hacerlo lentamente.- Comenzare a moverse, si te duele no dudes en decírmelo.

- Si. . .

Embestido lentamente, la oyó gemir débilmente, de modo que no supo muy bien si era de dolor o placer, así que volvió a embestirla, esta vez Serena sonrió satisfecha, poco a poco aumento la velocidad, gruño complacido al sentir los dedos de su esposa enredados en su pelo y también vagando por su espalda.

- Darien. . .- Gimio Serena, sentía que la temperatura de su cuerpo iba a en ascenso.- Darien yo. . .

- Eres tan estrecha, perfecta para mi Serena. . .- Le dijo mientras le besaba el cuello.

- Darien. . .

- Serena. . .- Hablaron el mismo tiempo.

Serena instintivamente rodeo la cintura de su esposo con las piernas, por lo que la unión fue más profunda, se aferró a su esposo al sentir que su cuerpo estaba en plena combustión, solo podía susurrar el nombre de su marido y por lo visto a Darien le sucedía lo mismo, pues solo podía oír de su parte gruñidos y susurros con su nombre.

- Eres única Serena.- Le dijo Darien cuando mordió sus labios.- Única para mí.

- Si. . .

Darien aumentó considerablemente la velocidad de sus embestidas, dentro de Serena se sentía el dueño del mundo, esa mujer le estaba consumiendo la razón y el alma.

- ¡Darien!- Gimió Serena al sentir un potente embestida de su marido.- Oh Darien. . .

- Mi Serena. . .- Darien la estrecho contra su cuerpo.- Eres mía, solo mía.

- Si. . .

Darien gruño plácidamente cuando sintió a su mujer aferrarse cada vez más a él, ella estaba al límite de su cuerpo, y para su alegría él también, verdaderamente esa mujer había sido hecha para él.

- Serena. . .- Se movió de forma frenética dentro de ella.- Serena. . . Mi Serena. . .

- ¡Darien!- Grito Serena al sentir una calidez liquida invadir su vientre.

- Serena.- Gruño Darien al desplomarse sobre su mujer.- Mi Serena.

A Serena le temblaba el cuerpo entero sobre todo su vagina, su respiración era entre cortada y con mucha dificultad, Darien le sonrió antes de rodar sobre su costado y quitarse de encima de ella.

- ¿Estas bien?- Darien se apoyó sobre su brazo y se la quedó mirando.- ¿No te hice daño verdad?

- No Darien.- Le dijo ella mientras le sonreía.

- Ven.- Darien la estrecho.- Quiero dormir contigo en mis brazos.

La joven se acurruco contra el cuerpo de su marido, Darien la abrazo con fuerza, él la beso largamente antes de acomodar las mantas de la cama sobre ellos, Serena dormitaba poco a poco presa del sueño, de modo que aun pensando que estaba soñando hablo sin pensarlo.

- Te amo Darien. . .- Susurro presa del sueño.

El aludido abrió los ojos y se la quedó mirando, pero Serena estaba dormida, no iba a despertarla, después de todo él no tenía que decirle a aquella declaración, el amor era algo que no existía para los hombres, pero deseaba a su esposa y mucho, iba a compensar el amor que Serena le profesaba de la única forma en que podía hacerlo.

Serena abrió los ojos lentamente, el día había comenzado, se fregó los ojos y sintió que alguien se movía a su lado, debía de ser Chibi Chibi, la pequeña entraba en su cama de vez en cuando, iba a moverse para verla pero un brazo fuerte la sujeto por debajo de sus senos, se volvió asustada.

- Darien.- Murmuro el ver el rostro de su marido.

Recordó todo lo vivido la noche anterior, la forma en que su esposo la había hecho suya, era de Darien, era su mujer al fin, le sonrió y se quedó satisfecha al ver que él le devolvió la sonrisa.

- Buenos días esposa.- Darien la beso ligeramente.

- Buenos días.- Ella se acomodó mejor la manta, pues estaba desnuda y no quería mostrar más de la cuenta.- ¿Cómo has dormido Darien?

- Mucho mejor contigo que solo.- Darien la estrecho contra su cuerpo.- ¿Te sientes bien?

- Si muy bien.- Asombrosamente no sentía ninguna molestia, había escuchado que algunas mujeres sentía dolor por varias horas después de haber estado con un hombre por primera vez.

- Me parece perfecto.- Darien le sonrió mientras la besaba con fervor, ansiaba estar con ella, y cuanto ante mejor.

- ¡Hermano!- Chibi Chibi entro en el cuarto azotando la puerta.

- ¿Qué sucede?- Darien soltó a regañadientes a su mujer, Serena en tanto se ocultó tras el gran cuerpo de su esposo.- ¿Pasa algo malo?

- Serena no esta en su cuarto. . .- Chillo la niña.- Ella no esta. . . No la encuentro.

- Tranquila. . .- Darien miro a su hermana, estaba a punto de llorar.- Ella esta. . .

- Aquí mi cielo.- Se vio en la obligación de salir de su escondite.- Yo estoy. . . Aquí.

- ¿Serena?- La niña se la quedó mirando.- ¿Qué hace en el cuarto de mi hermano?

¡Con un demonio! ¿Cómo iban a responderle aquello a su hermana? Del modo como Serena se había sonrojado estaba seguro de que no iba a encontrar palabras para explicarle todo aquello a su hermana.

- Chibi Chibi. . .- Hablo de pronto.- Serena está aquí conmigo porque es mi esposa, y el deber de una esposa es estar al lado de su marido.

- ¿Como lo hacía mi mamá con mi papá?- Le pregunto la niña.

- Si como nuestros padres.- ¿Cómo era posible que su hermana supiera tantas cosas? De todos modos agradeció lo que ella dijo.

- Ya entiendo.- La niña sonrió.- Bueno me voy a jugar con Zafiro, nos vemos luego.

- Esa pequeña está muy apagada a ti.- Le dijo a Serena cuando estaban solos en el cuarto.- Tanto que este tipo de cosas pueden volver a suceder.

- Lo sé.

- Tendrás que señalarle que no puede entrar sin tocar a nuestro cuarto.

- ¿Nuestro cuarto?

- Le diré a algún criado que traslade tus baúles a este cuarto.- Darien la beso.- A partir de ahora quiero que duermas conmigo, podrás usar tus aposentos de la forma que quieras, pero dormirás todas las noches conmigo.

- Si Darien.

- Bien.- El lord se levantó de la cama completamente desnuda.

Serena se sonrojo pero de todos modos se deleitó al verlo de espaldas, Darien tenía un hermoso trasero, pero no se lo dijo, vio cómo su marido iba hacia la puerta y ponía la tranca, al verlo regresar hacia ella sonrió.

- Has puesto la tranca.- Murmuro.

- Claro, no pretendo que hacer el amor con mi esposa sea un espectáculo para mi hermana o cualquier otro sé que atreva a entrar aquí sin permiso.

- Tienes un bonito trasero.

- ¿Mi mujer encuentra mi trasero "bonito"?

- Eres atractivo en todos lados Darien.

- Eres una desvergonzada Serena.- Darien se metió bajo las mantas.- Pero es lo que me gusta.

- Darien. . .- Susurro el sentir las manos de su esposo vagar por su cuerpo.- Darien. . .

- Andrew no. . .- Lita trato de zafarse del agarre de su hombre.- Tengo trabajo que hacer, el desayuno debe ser preparado Andrew.

- Aun nadie baja. . .- Andrew modio la oreja de su mujer.

- ¡Auch!. . . Andrew contrólate.- Lita se volvió para verlo a la cara.- Por favor contrólate.

- Ven zafiro vamos a buscarte algo de comer. . .- Ambos oyeron la voz de la niña acercándose.

- Tu ganas.- Andrew fue hasta el otro extremo de la cocina y fingió estar viendo las estanterías.

- Hola Lita. . . Hola Andrew.- La niña entro finalmente.- Zafiro tiene hambre.

- Bien busquémosle algo de comer.- Lita comenzó a caminar por la cocina en busca de algo de comer.

- Hola pequeña.- Andrew miro a la niña.- Te has levantado bastante temprano.

- Es que fui al cuarto de Serena y ella no estaba.- Murmuro la niña mientras jugaba con su mascota.- La busque en todos lados.

- ¿Y la encontraste?- Miro de reojo a Lita, ella le devolvió la mirada ambos pensaban igual.

- Si estaba con mi hermano en su habitación, dijo que era deber de Serena estar con él ahí.

- Entiendo.- Miro a Lita, le había ganado.

- Bien toma Chibi Chibi.- La castaña le entrego un gran hueso a la niña.

- Vamos Zafiro.- Chibi Chibi salió de la cocina seguida por el perro.

- He ganado la apuesta.- Murmuro Andrew acercándose a su mujer.- Me debes una noche de amor.

- Siempre de doy una noche de amor Andrew

- Bien. . . Bien. . . Pero te cobrare en cualquier momento mi victoria.

Darien termino de vestirse y se volvió para ver a su mujer, Serena estaba dormida, luego de haberle hecho el amor se había quedado dormida, se acercó a la cama y la beso, Serena era una muchacha muy dulce, se había entregado a él sin restricciones y no había puesto peros a su poder en la cama.

- Hola.- Serena abrió los ojos.- ¿Ya es muy tarde?

- Pues la gente ya se está viendo por los patios.

- Debería levantarme.

- Si quieres puedo decirle a Lita que te traiga el desayuno aquí.- Le acaricio la mejilla.

- Preferiría levantarme.- Le dijo ella.- Si no te importa claro.

- Bien, bajaremos juntos entonces.

Serena salió de la cama pero tuvo que irse a su cuarto para poder vestirse, por su parte Darien pensó que hablaría cuanto antes con los criados para que trasladasen las coas de su esposa esa misma mañana.

Miro la cama desecha y sonrió, Serena era suya, suya al fin, y ciertamente estaba contento con ella, pero lo inquietaba saber que la seguía deseando con mucho más fervor que antes incluso, si era sincero consigo mismo aquello lo dejaba preocupado.

Dejen sus Reviews.

Camony: Después de un poco de sufrimiento nuestro querido Darien obtuvo lo que más quería, estar con Serena.

Harmonystar: Es que Serena puede tener mucho carácter cuando se trata de defender lo que es suyo.

Abril odette: La consumación de nuestra pareja favorita al fin se ha realizado, en cuando a mi otro trabajo "aprendiz de vampiro" actualizare muy pronto, tuvo algunas semanas de bloqueo mental con esta historia.

Ishy-24: No solo de mandarla a la esquina del feudo, sino del reino entero jajaja, pero después de todo pudo tener lo que tanto deseaba.

.7: Pues Darien ha perdido su racha de mala suerte, ahora por fin ha hecho de Serena su mujer.

Eli Chiva: Muchas amamos a esta pareja, pero seamos sincera Darien en esta historia es un completo tonto.

Moon86: Serenade is a girl with character at the moment of defending his husband. Jajaja.

Madamemoon: Tanto es el deseo de Darien por su esposa que incluso llega a soñar con el momento de poseerla, en cuanto a Seiya ten por seguro que hare que Darien sufra y mucho.

Barbielove: Este fic a pesar de ser de antigüedad trate de usar palabras más actuales, ya sabes no iba a decir esto: "Oh mi lady dejadme por favor casarme con vos" No eso no, no me hubiese gustado de esa forma y al final hubiese sido aburrido creo yo.

Ediebella: Si es cierto, es un idiota, pero por ahora ya sufrió bastante, ahora démosle un tiempo de amor con Serena.

Patricia castro: Pues espero que el acercamiento de Darien y Serena es esta capitulo sea de tu agrado y el de las demás, en todo caso ya era hora de darle alivio a los dos jajaja.

Fran: En un principio estaba lejos de tener lo que tanto ansiaba, pero finalmente lo tuvo y con creces, pues parece muy contengo ahora.

Diana: Por ahora solo Serena puede ayudarlo, pero gracias por ofrecerte, jajaja, gracias por hacer de eta historia una de tus favoritas.

Amigas y amigos, al fin lo que muchas querían, espero estén conformes con el lemon en esta historia, pero tranquila no era la última vez que lo lean, después de todo Darien aun esta ansioso por su esposa jajaja, espero este capítulo les guste, muchos saludos.