Capítulo 12: "Muchos meses".
— ¿¡Seis meses seguidos!? —Exclamó una enfadada Taylor.
—Por favor Taylor, trata de calmarte. Te repito que hasta ahora no hay nada decidido. Digamos que es solo una propuesta.
— ¡Seis malditos meses Laura! ¿¡Entiendes lo que eso significa!?
—Lo sé, es complicado pero no tengo otra opción —Dijo Laura tratando de explicarse.
— ¿¡Estás hablando en serio!? —espetó furiosa e incrédula— ¿No tienes otra opción? ¿¡Y que pasa conmigo!? ¿¡Se te olvida que somos pareja!? ¿Qué va a pasar con nuestra relación durante ese tiempo?.
Por separado Laura y Taylor acudieron a las oficinas de Netflix. Allí tenían varias entrevistas que realizar con motivo de la serie OITNB.
La tercera, y última, entrevista tardaría un par de minutos en dar comienzo y Laura trató de aprovechar cualquier oportunidad para tener una conversación con Taylor pero fue casi imposible, Taylor seguía enfada con ella desde que media hora antes discutieran acaloradamente en casa de Prepon.
—Taylor, mírame —Pidió Laura pero fue ignorada.
Schilling y Prepon estaban sentadas en dos butacas individuales situadas una al lado de la otra.
—Taylor —Insistió la morena—. Por favor Taylor, te estoy hablando —puso una mano en la rodilla de Schilling intentando llamar su atención—. Cariño, mírame.
Con una mano Taylor tapó el micrófono que tenía trabado en la camiseta a la altura del pecho y luego miró a Laura con rostro serio.
—No me hables Laura. Dirígete a mí cuando empiece la entrevista y únicamente para temas que haga el periodista en relación a nuestro trabajo.
—Por favor Taylor, necesito hablar cont.… —fue interrumpida.
— ¡Basta Laura! —la fulminó con la mirada por unos segundos para luego mirar a otro lado.
Laura respetó la decisión de su novia y no insistió más porque Taylor estaba enfadada y a fin de cuentas tenía motivos para estarlo…
La entrevista transcurrió con normalidad y a petición de Taylor, Laura no le dirigió la palabra excepto en momentos puntuales debido a las preguntas del periodista referente a OITNB.
Al terminar dicha entrevista, Schilling y Prepon se dirigieron en silencio al ascensor para acceder al parking.
Laura creyó que Taylor estaría más calmada que antes e intentó hablar con ella una vez dentro del ascensor.
— ¿Quieres tomar café en algún bar de camino a casa? —Dijo Laura para romper el incómodo silencio.
—No —Respondió Taylor secamente y sin mirarla.
— ¡Vamos Tay! —Se quejó como niña caprichosa en plena rabieta— No puedes estar enfadada todo el día conmigo, en algún momento tendremos que hablar de nuestra discusión.
Taylor finalmente miró a Laura.
— ¿Puedes guardar silencio? —Dijo con un tono de voz bastante serio— Hace unas horas dijiste todo lo que yo debía saber… No quiero escucharte más por hoy.
— ¿¡Por hoy!? —Replicó frustrada— ¿Te refieres a todo lo que queda de día? Estamos a mediodía —quiso recordarle—, no podré aguantar hasta mañana para poder hablar contigo.
Taylor resopló, le irritaba el simple hecho de seguir hablando con Laura.
—Sí, Laura —explicó—. Has escuchado bien, no quiero hablar más contigo en todo lo que resta del maldito día de mierda que estoy teniendo hoy —concluyó apartando la mirada que previamente depositó en Prepon.
Después de resoplar profunda y sonoramente, Laura, frunció los labios en desacuerdo con la decisión de Taylor.
—A pesar de que no quieres hablar conmigo me gustaría que cambiaras de opinión para poder conversar contigo sobre mi futuro. Como dije antes en casa, es complicado pero no tengo otra opción…
En silencio, de brazos cruzados y mirando fijamente a los ojos de Laura, Taylor esperó a que las puertas del ascensor se abriesen para finalmente abandonar el ascensor y caminar hasta el coche. Las dos mujeres habían acudido a la entrevista en coches distintos porque al salir de casa Taylor estaba lo suficientemente enfadada como para no querer respirar el mismo aire que respiraba Laura.
—Taylor, no quiero que conduzcas si sigues furiosa —Dijo después de seguirla hasta el coche—. Te conozco a la perfección y sé que lo único que deseas en estos momentos es sumergirte en tu mundo particular y evadirte del resto de personas…pero por favor, tomate un poco de tiempo, relájate y luego conduces.
Antes de subir al coche, Taylor miró por última vez a Laura.
—Si me conoces tan bien como dices, no te marcharías seis malditos meses a otro país mientras yo me quedó aquí necesitándote —Dijo para seguidamente montarse en su propio coche y abandonar el parking ante la atenta y triste mirada de Laura.
Escasos siete minutos más tarde Laura vio a lo lejos un coche parado en el arcén de la autopista. A medida que avanzó se dio cuenta de que se trataba del coche de Taylor y de inmediato arrimó el coche al arcén.
Laura detuvo su coche a unos metros detrás del vehículo de Taylor, se bajó del coche y caminó hasta el de Schilling sin que esta última se percatase de su presencia. Cuando llegó vio algo que no le agrado...Taylor estaba llorando.
— ¿Puedo entrar? —Preguntó al ver que la ventanilla del asiento de Taylor estaba semi-bajada.
Tras varios segundos sin respuesta ni movimiento alguno, Taylor pulsó el botón del candado del coche desbloqueando el cierre de las puertas del vehículo. Seguidamente Laura rodeó el coche para entrar por la puerta del copiloto y mientras eso sucedía Taylor aprovechó para secarse las lágrimas que recorrían sus mejillas.
En el interior del coche el ambiente era tan tenso que ambas evitaron mirarse directamente a los ojos. Taylor ya no derramaba lágrimas pero sus ojos permanecían rojos y llorosos.
—Lamento esto Taylor —inició Laura con la mirada fija en sus propias rodillas—. No me gusta verte llorar y menos si es por mi culpa… —declaró con dificultad debido al temblor de su voz.
—No quiero que te vayas a Francia por seis largos meses —confesó sin levantar la mirada del volante—. Entiendo que algunas obras de teatro son duraderas porque recorren distintas ciudades del país ofreciendo varias funciones, pero seis meses es mucho tiempo sin ti… —Taylor giró la cabeza para encontrarse con los ojos de Prepon—. No quiero eso Laura —Admitió.
—Cariño, lo de Francia es tan solo una propuesta que tengo que reflexionar detenidamente y luego tomar una decisión. Pero llevo más de siete años sin hacer teatro y sabes que es una de las cosas que más me gusta de mi profesión.
—Ya lo sé, y también sé que estoy siendo egoísta contigo, pero no quiero separarme de ti por seis meses.
—No vamos a separarnos, solo dejaremos de vernos por seis meses…
Taylor enarcó una ceja y fulminó a Laura con la mirada.
—Eso es lo mismo que yo he dicho pero con otras palabras.
Laura sonrió.
—Lo sé, solo trataba de adornar la realidad…
—Pues no lo has conseguido…
Taylor echó la cabeza hacia atrás apoyándola en el asiento mientras su mente recopilaba toda la información recibida en el día de hoy.
Laura entrelazó su mano con la de Taylor y la miró a los ojos aunque esta última los tenía cerrados.
—Taylor, te quiero y la distancia no va a cambiar mis sentimientos por ti.
Taylor buscó con la mirada los ojos de Laura.
—Mis sentimientos por ti tampoco cambiarán.
Ambas sonrieron intercambiando tiernas miradas.
—Quizás no sea el momento de hablar de esto, pero en caso de tener que irme a Francia… —dijo Laura dándole dramatismo a todas y cada una de sus palabras— ¿Qué va a pasar cuando tengamos ganas de hacer el amor? Yo no podré aguantar tanto tiempo sin sexo.
Taylor sonrió ante la peculiar preocupación de su novia.
—Siempre nos quedarán el servicio de las videollamadas —comentó Schilling quien todavía sonreía.
—Uhmmm, me gusta la idea. Es más, ¿qué te parece si hacemos una videollamada ahora mismo para probar la calidad del servicio?
— ¿Qué tal si mejor vamos a mi casa y lo hacemos como siempre? Teniendo acceso directo a nuestros cuerpos.
—Me parece que ya es tarde para rectificaciones… —besó los labios de Taylor para seguidamente abrir la puerta del coche— Conduce sin prisas pero no tardes, nos vemos en tu casa… —añadió antes de bajarse del coche de Taylor para regresar al suyo.
