Ok... regreso despues de dos meses. Encerio lo siento =S es que la escuela me ha tenido DEMASIADO ocupado, y pues ahora que estoy de vacaciones aproveché para terminar el capítulo nuevo y subirles este para quitarles las ancias (a los que las tengan n.n).
Así que sin más por el momento no me queda más que desearles una buena lectura...
Disclaimer: Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen en lo absoluto, solo algunos que no son de tanto interés y, como se habrán imaginado, la historia. Son todos obra de Nagaru Tanigawa-sama... esperando la película en Disney DVD y BlueRay... bueno no xD
Capítulo 9 "Invasión" 3ra parte
El tiempo pasaba y el accidente que sufrimos dio mucho de que hablar en todo el cuartel. Todo mi escuadrón, pero principalmente el grupo de cuatro que acompañábamos a Ralf ese día, era victima de miradas y conversaciones secretas que se daban cuando alguno de nosotros se hacía visible.
Se había abierto un caso para decidir lo que se haría conmigo ya que yo era la persona a cargo de ese entrenamiento y se suponía que debía mantenerlos a todos a salvo de cualquier problema.
Me encontraba comiendo con las tres chicas en el comedor, nadie hablaba, solo nos preocupábamos por comer. La culpabilidad caía sobre mi, aunque intentara actuar como si nada hubiera ocurrido, por el bien de todos, no podía hacerlo, él era un gran amigo mío. Nagato no actuaba muy diferente a como era todos los días, seguía siendo casi la misma persona, pero en ese momento a ella también le afectó lo que había ocurrido, se había puesto más pálida de lo que ya estaba. Asahina-san aún no se recuperaba del todo, ella lo vio morir directamente, al menos yo lo vi ya que estaba muerto, pero ella fue testigo de todo lo que había ocurrido. Por último estaba Emiri, a ella si que le había afectado, estaba completamente destrozada, apenas comía, la podía ver toda la noche sentada en su cama abrazando sus rodillas, pero no lloraba, el dolor de su corazón finalmente había secado sus ojos. No hablaba con nadie y de no ser por nosotros tampoco saldría del dormitorio. Lo más que podía hacer por ella era dejarla saltarse los entrenamientos.
Ella fue quien lo mató, no intencionalmente ni mucho menos, pero lo había hecho. Faltaba poco para salir de ese lugar, ella se casaría con él y seguramente serían muy felices, ambos eran responsables e inteligentes, no les faltaría nada, pero las cosas no siempre salen como uno quiere. Esas son palabras que yo debía mantener siempre presentes ya que también aplicaban para mi.
Nos encontrábamos en el dormitorio jugando cartas, todos sentados en mi cama gozando del pequeño descanso de fin de semana. Ya nos encontrábamos un poco más animados, volvíamos a actuar como nosotros mismos, incluso Emiri, poco a poco volvía a mostrar la sonrisa tímida y tierna que la caracterizaba. De pronto entró un oficial buscando a Emiri, la estaba llamando el Mayor Johnson, ella lentamente se levantó de la cama y se fue detrás del hombre, pude notar que caminaba con miedo.
Estuvimos esperando a que Emiri regresara, de hecho, no mencionamos palabra alguna en todo ese tiempo. Ya que estaba cansado de esperar me puse de pie dispuesto a ir a buscarla, pero apenas me acerqué a la puerta dos oficiales se pusieron frente a mi.
- Kyon... - Dijo uno de ellos a lo que solo asentí con la cabeza - Acompáñenos por favor... - Los hombres dieron media vuelta y se fueron por donde habían llegado, yo me fui detrás de ellos, no sin antes voltear a ver a Asahina-san y a Nagato que me miraban confundidas.
Al llegar al pequeño cuartel me sorprendí al no ver a Emiri por ninguna parte, de hecho tampoco la vi regresar mientras me dirigía a ese lugar.
La silla del mayor se encontraba de modo que yo no podía verlo, desde ahí supe que las cosas no iban bien.
- Kyon... - Lo escuche decir detrás de su escritorio - Siéntate... - Sin decir nada tomé asiento rápidamente.
- Qué ocurre? Señor?... - Pregunté con la mayor tranquilidad que pude aparentar en mi voz.
- Verás... - En ese momento dio vuelta a su silla y al fin pude verlo - Como tu sabrás, estuvimos discutiendo tu participación en el asesinato de Ralf Romo, también estuvimos discutiendo sobre que hacer con esa chica, Emiri Kimidori... - Cuando dijo eso pude notar una figura que se movía cerca de la ventana, rápidamente volteé, pude a ver a Emiri que se dirigía a la puerta de atrás con sus maletas, volteó a verme, con lágrimas en sus ojos, siguió su camino y ser perdió entre la gente.
- Y... qué van a hacer conmigo...? - Pensé en que me revocarían y también me echarían de ahí...
- Pues... nos tomó mucho tiempo decidir esto...
- Qué cosa...?
- Espera, espera... Antes que nada, tengo que escuchar tu versión de la historia... Pensaba castigarte solo por que eras tu quien estaba a cargo cuando todo eso ocurrió - Entrecruzó los dedos de sus manos y siguió hablando - Pero si tu hiciste alguna otra cosa...
- Escuche... - Intenté recordar todo lo que había ocurrido, cuando creí estar bien armado seguí hablando - Comencé el entrenamiento como tenía planeado...
- Si... - Su mirada me ponía nervioso, parecía que estaba buscando algo que me condenara, pero él no era esa clase de persona, de hecho era muy comprensible, solo expulsó a Emiri a pesar de haber asesinado a un hombre...
- Aproximadamente a la mitad del recorrido, Ralf me dijo que tenía un problema con su casco, entonces se lo pedí para revisarlo...
- Estás calificado para reparar el casco RS-001 del primer uniforme de combate? - Su mirada no se apartaba de mis ojos.
- No señor... - Solo pude bajar la mirada.
- Entiendo... Según me contó Emiri, Ralf no tenía puesto sus casco cuando todo ocurrió... Puedes decirme el por qué?
- Arrojé su casco al piso señor... - Comencé a darme cuenta de que una gran parte de la culpa era mía...
- Por qué lo hiciste, Kyon?
- Es que... pensé... pensé que un soldado es más eficiente cuando está al cien por ciento de sus facultades... el casco solo le estorbaría más de lo que iba a protegerlo... - Cada vez se me notaba más inseguro mientras hablaba.
- Eso no lo puedes saber... Kyon - Suspiró y continuó hablando - Aquí valoramos mucho la vida de nuestros hombres, es por eso que los entrenamos arduamente en lugar de simplemente mandarlos a la guerra...
- Entonces... - Levanté la cabeza y lo miré a los ojos - Me expulsará...? - Tal vez saldría de ese lugar antes de tiempo...
- Es eso lo que nos tomó mucho tiempo decidir Kyon... - Ya se veía un poco más relajado y me hablaba con más confianza - Expulsarte fue lo primero que se nos vino a la mente, como hicimos con Kimidori... Pero estuve hablando con Zim, como ya te habíamos dicho, eres un excelente soldado y no queremos expulsarte por un error que cualquiera cometería. Sin embargo, no podemos permitir que te libres tan fácil de tu falta...
- Qué harán?! - Comenzaba a desesperarme, solo querían meterme cosas en la cabeza para que mi castigo no me pareciera tan grave...
- Te parecerá extraño... Pero esto ya se ha hecho antes, cuando algún soldado rompe una regla esencial o su falta es muy grave.
- ... - Solo levanté una ceja.
- Cinco azotes... - En ese momento se puso de pie y se dirigió a la ventana.
- Az-azotes...? - No comprendí muy bien, me sorprende que en estos tiempos aún se utilice una práctica tan bárbara.
- Si, se hace frente a todos en la base. Es rápido...
- Bien... - No tendría idea de si me dolería o no, pero pensaba en que todos me verían... - Cuando será?
- Hoy mismo... - Su voz se volvió un poco más grave al decir esas palabras, lo suficiente para estremecerme.
Salí de ahí sin decir nada, no ignorándolo ni mucho menos, pero si resignado a lo que me tocaba por mis errores. Al final eso no parecía ser castigo suficiente por su muerte.
El resto del día intenté prepararme mentalmente, no tenía idea alguna de lo que sentiría, existen distintas clases de dolor, esperaba y no fuera tal que deseara morir en ese momento para poder descansar.
Asahina-san y Nagato solo me veían, preocupadas, ambas. Solo se acercaron una vez y yo las hice a un lado diciendo que todo estaba en orden, que nada que no debiera ocurrir lo haría. Cuando parecían más tranquilas salieron del dormitorio, seguramente a comer, y me dejaron solo. Creí estar lo suficientemente preparado para lo que me esperaba y también salí de ahí, me dirigía a la explanada principal...
Al llegar me di cuenta de que una multitud se estaba formando, la mayoría parecía no saber qué iba a ocurrir, otros me miraban acercarme con una cara de sorpresa haciéndose a la idea de lo que me esperaba. En el centro de la explanada se encontraba el Mayor Johnson, junto a él estaba Zim y otro oficial al que no reconocí pero tenía una muy particular cicatriz que recorría todo su rostro.
Había dos grande pilares de acero, con una larga cadena cada uno. Sin decir palabra alguna me paré en medio de los pilares y el oficial desconocido se acercó a mi, seguido por el mayor Johnson, Zim se quedó en donde estaba.
- Será rápido hijo... - Dijo el mayor poniendo su mano en mi hombro y mirándome a los ojos.
- ... - No dije nada, solo seguí viéndolo por unos segundos más y bajé la mirada, resignado. El mayor regresó a su lugar al lado de Zim y el hombre de la cicatriz finalmente me habló...
- Las manos... - Una voz muy grave salió de su boca, lo suficiente para asustarme un poco, el hombre, hablando, se veía más duro que cuando estaba en silencio.
Solo estiré mis brazos hacia él, tomó mi muñeca derecha con fuerza y me puso unas esposas muy grandes, hizo lo mismo con mi brazo izquierdo. Cuando ya estaba completamente preso a los pilares, presionó un botón en uno de ellos y ambas cadenas se tensaron, mis brazos se estiraron al máximo, al punto de casi levantarme del piso.
El hombre sacó un cuchillo de un bolsillo cerca de su rodilla y cortó las mangas de mi uniforme, me rodeó e hizo lo mismo con el resto de la parte superior de mi uniforme. Cuando me encontraba semidesnudo, escuché sus pasos mientras se alejaba por mi espalda. En ese momento Zim finalmente se acercó a mi, caminaba lentamente y con ambas manos detrás de él.
- Kyon... - Bajó su mirada, pero siguió hablando - Lo siento... Toma esto - Me acercó a la boca un pequeño trozo de corcho, no hice más que morderlo - Dicen que ayuda... - Dicho eso me saludó de la forma más característica que existe en el ejercito y volvió a su lugar.
El mayor Johnson miraba sobre mi hombro, claramente no me estaba viendo a mi, de pronto lo vi asentir, en ese momento lo único que hice fue morder con todas mis fuerzas el corcho y cerrar los ojos... Pude sentir un calor extremo en mi espalda, el dolor causado cuando una gota de aceite hirviendo cae sobre nuestras manos mientras uno está cocinando, eso aumentado un incontable número de veces, se acercaba a lo que sentía en ese momento...
Mi cuerpo reaccionó en contra de mi voluntad, un ahogado grito de agonía salió de mi y se escuchó en toda la base. Pude ver a Asahina-san forcejeando por soltarse de la mano de Nagato que no la dejaba acercarse, de pronto mi vista se nublo y dejé de escuchar lo que sucedía a mi alrededor, el dolor se intensificó, era como poner sal en una herida abierta, seguía mordiendo con todas mis fuerzas el corcho en mi boca. Sentí el tercer latigazo, fue suficiente para hacerme tambalear, al final mis piernas se vencieron y quedé sujetado solo por las cadenas que me impedían tocar el piso. En el cuarto latigazo ya no sentí dolor, solo dejé caer el corcho de mi boca y mi vista se oscureció completamente, no antes de ver a Asahina-san llorando...
Pensé en lo que había ocurrido en todo ese tiempo... Había valido la pena? Había valido la pena todo lo que hice? Enlistarme en la infantería móvil solo por Haruhi? Mejorar mi presentación para el trabajo era solo un pretexto para estar más cerca de ella, todo lo había hecho por esa chica, la que de un día para otro se deshace de mi como si fuera un viejo par de zapatos... Pero a pesar de todo eso, yo la seguía amando, la amé casi toda la preparatoria y cuando finalmente me aceptó fui el hombre más feliz del mundo. En el momento en que me dijo que ya no había tiempo para lo nuestro mi corazón se rompió y pensé muchas cosas, pero pensándolo bien ella tiene toda la razón, estar distanciados iba a ser doloroso para ambos entre más tiempo pasara... Pero también tenía otras cosas en la cabeza, tal vez encontré el soporte para vivir sin Haruhi en otra persona, una persona que se había vuelto cada vez más cercana a mi, sin que yo me diera cuenta...
...
Desperté muy agitado, miraba en todas direcciones para ver en donde estaba. Me di cuenta que me encontraba en el dormitorio, había varias personas en el lugar, unas me veían sorprendidas y otras ni siquiera volteaban. Intenté ponerme de pie pero sentí un incomodo dolor en mi espalda, fue ahí cuando note que no traía camiseta, solo un vendaje en mis brazos y mi espalda, también pude ver unas pequeñas manchas rojas los costados de las vendas. Me puse de pie con mucho cuidado. Salí del dormitorio lentamente en dirección a las oficinas principales.
Al llegar ahí pedí que me dieran la solicitud no.13, una solicitud de renuncia. Solo puse mi firma en ella y pedí que se la mostraran al mayor Johnson antes de procesarlas. Cuando todo estaba en orden salí de ahí para regresar al dormitorio.
Tuve la suerte de que no había nadie, no quería toparme con ninguna persona, solo quería salir de ahí. Tome todas mis cosas y caminé hasta la puerta, pero antes de poder cruzarla Asahina-san entró e inevitablemente chocamos, ella cayó al piso...
- Asahina-san! - Dije mientras me agachaba y la ayudaba a incorporarse - Estás bien?!
- Si... Kyon-kun... - Dijo al ponerse de pie - Tu cómo estás?
- Yo?... Bien, a mi no me pasó nada - Solté una pequeña risa de burla.
- M-me refiero a lo que te hicieron... - Bajó su mirada y puso sus manos detrás de su espalda - S-si te incomoda no me digas n-nada! - Dijo negando con la cabeza y agitando sus manos.
- Estoy bien... solo es un poco incomodo... - Solo suspiré y tomé mis maletas de donde las había dejado.
- Kyon-kun... yo... yo quería ayudarte... - Lágrimas comenzaron a formarse en sus ojos - Nos contaron que si alguien intentaba ayudarte, a esa persona le tocaría lo mismo que a ti - Sus ojos por fin cedieron ante las lagrimas que no paraban de correr por su lindo rostro - P-por eso Nagato-san no me dejó hacer nada - Soltaba pequeños sollozos mientras respiraba. Verla llorar de esa manera me hacía sentir la persona más maldita del mundo. Tomé su cabeza con mi mano derecha y la acerqué a mi pecho, con mi mano izquierda terminé de aprisionar su cuerpo al mío.
- Gracias por apoyarme todo este tiempo... Asahina-san... - Besé su frente y no me moví para nada por unos minutos. Ella me abrazó en la posición en que estaba, sentí un ligero dolor en la espalda, pero lo ignoré con tal de no apagar la atmosfera que había creado...
Cuando todo terminó, tomé mis cosas dispuesto a salir de ahí, pensé que si me quedaba un poco más con ella me olvidaría completamente de todo lo que traía en mi cabeza y me quedaría en ese lugar... Antes de cruzar las puertas del dormitorio una palabra me detuvo en seco...
- Volverás... - No giré a verla, solo me quedé ahí parado... - Lo harás?! Kyon-kun... - Finalmente di media vuelta y la vi... el maquillaje de sus ojos se había corrido un poco por culpa de las lágrimas que había derramado minutos antes. Juntó ambas manos a la altura de su pecho, esperanzada con recibir la respuesta que quería...
- Lo haré... - Dije sonriendo y bajando la cabeza...
- Enserio?! - La tristeza que aparentaba fue inmediatamente reemplazada por un hermoso brillo en sus ojos.
- Te prometo que regresaré... regresaré cuando haya aclarado todos mis pensamientos... - Levanté la cabeza y la miré a los ojos - Serás la primera en saber lo que haré con mi vida después...
- Te estaré esperando... - Afirmo con la cabeza, manteniendo la alegría en su mirada.
- Gracias... Despídeme de Nagato... - Finalmente salí de ahí en dirección a la "salida trasera"...
De camino todo parecía normal, todos los que se encontraban entrenando no parecían prestarme atención alguna, seguí caminando decidido a salir de ahí...
La alarma principal se escuchó de pronto... no le di mucha importancia, estaba a unos cuantos metros de salir de ahí, pero un grupo de soldados llamó mi atención. Corrían en dirección a la explanada principal, después, otro grupo hizo lo mismo, el alboroto fue aumentando hasta que todo el cuartel estaba en alerta... No sabía que hacer, una inmensa curiosidad me invadió, pregunté a algunos miembros de mi antiguo escuadrón...
- Qué ocurre?! - Pregunté entre el alboroto.
- Algo ocurrió en Ciudad Central! - Dijo uno de ellos sin detener su carrera.
- Es la guerra señor! - Dijo otro e, ignorando que yo ya no era más el líder del escuadrón, hizo lo mismo que su compañero.
Muchas cosas pasaron por mi cabeza, había estado demasiado tiempo incomunicado con mi familia, la última vez que lo hice fuimos interrumpidos por alguna extraña razón... Preocupado me olvidé completamente de lo que estaba haciendo y corrí en la dirección en la que todos lo hacían. Cuando finalmente llegué a la explanada principal, un reporte se hizo visible en la pantalla gigante...
"Ciudad Central ha sido borrada del mapa..."
...
"Un ataque sin precedentes ha ocurrido en nuestro planeta, un asteroide gigante impactó ciudad central hace una hora. Expertos calculan que el radio del asteroide era aproximadamente 200 kilómetros, un objeto de este tamaño, cerca de la tierra, es indudablemente para tenerse bajo vigilancia..."
No sabía que pensar en ese momento... Solo esperaba que el saldo de víctimas no fuera muy elevado...
"El objeto fue detectado dos minutos antes de que se impactara con la tierra, se calculó la trayectoria del objeto hasta su punto de partida. Al parecer el planeta 'Keldna' es el culpable, un mundo habitado por criaturas exoesqueléticas no pensantes, al menos eso se creía cuando se estableció una colonia en una de sus lunas..."
Solo el silencio se hacía presente en el cuartel, todos estaban atentos al mensaje...
"El personal que fue enviado a Ciudad Central afirma haber encontrado un extraño plasma en los fragmentos de asteroide, similar al que producen algunos insectos aquí en la tierra como medio de defensa... Esto nos lleva a pensar que fueron los insectos de ese planeta los que dirigieron el asteroide a nuestro planeta. Ya se había presentado un acontecimiento parecido hace unos meses, a la afueras de Ciudad Central, lo que solo provocó las perdida de redes eléctricas y telefónicas. Al parecer tuvieron la suficiente inteligencia como para corregir sus cálculos e impactar su objetivo en el segundo disparo..."
"Lamentablemente, también nos llegan con el mensaje... de que no hubo sobrevivientes... Ciudad Central fue literalmente borrada del mapa..."
Llanto y gritos se hicieron presentes, acompañados se imágenes de la ciudad, fuego y destrucción por todas partes, solo algunos monumentos era casi reconocibles... Muchos teníamos familia en esa ciudad, ahora lo habíamos perdido todo.
Pensé en Asahina-san y en Nagato, en lo que ellas debían estar sintiendo. También pensé en Haruhi y en Paul, ellos debieron haberse enterado antes que nosotros... En cualquier caso todos perdíamos, yo sabía que ninguno de nosotros tenía familia fuera de Ciudad Central...
"Fin de la transmisión..."
Apareció en la pantalla mientras esta se apagaba. Nadie se movió de donde estaba, solo se escuchaban pequeños murmullos y un llanto muy ligero. Volví en mi cuando el Mayor Johnson se hizo presente... al parecer iba a dirigirnos unas palabras...
- Hoy es un día negro para todos nosotros... - Hablaba mostrando una seriedad muy particular, nada parecida a la de siempre - Pero quiero que sepan que no nos quedaremos con los brazos cruzados... Si no hacemos algo pronto, muchas más ciudades podrían ser atacadas. Ya hemos planeado una contraofensiva, así que en la próxima semana se les estará capacitando para luchar contra esos insectos, así que estén contentos, todos ustedes irán a ese planeta a hacer justicia...
Gritos de apoyo se escucharon y muchos puños se hicieron al aire, inevitablemente yo hice lo mismo.
Antes de hacer cualquier cosa tenía que arreglar un asunto, así que me dirigí corriendo con el Mayor Johnson que, como siempre que lo necesitaba, estaba acompañado de Zim.
- Señor! - Le grité cuando me encontraba a unos pasos - Necesito hablar con usted...
- Imagino que es lo que quieres, Kyon... - Dijo dando media vuelta - Acompáñanos...
No hice más que seguirlo, a él y a Zim que lo acompañaba, al llegar a su pequeño cuartel y sin tomar asiento, se dirigió a mi...
- Kyon...
- Señor! - Lo interrumpí bruscamente - Déjeme ir también a ese planeta!
- Es lo que más quisiéramos Kyon... - Dijo él - Pero ya firmaste la solicitud no.13, no hay nada que hacer...
- Escucha... - Ese fue Zim, poniendo sus dedos pulgar e índice sobre sus ojos - Tienes demasiado talento para esto, tu grupo te respetaba y por eso decidimos darte un escuadrón... Nos meteríamos en un problema si te aceptamos de nuevo...
- Solo quiero aplastar a unos cuantos insectos, señor... - Miré a Zim directo a los ojos, esperando una respuesta para poder salir de ahí. Él volteó a ver al Mayor y este solo afirmó con la cabeza, se acercó al escritorio y sacó una hoja de un cajón, me la acercó al rostro...
- Es esta tu firma? - Dijo señalando una pequeña escritura a mano en la parte de abajo.
- Si señor... - Esas palabras no querían salir de mi boca, solo bajé la cabeza.
- Pues a mi no me parece... - Levanté la cabeza sorprendido mientras él rompía la hoja y la lanzaba a la basura.
- Vuelve con tus compañeros chico... No nos hagas cambiar de parecer... - Volvió poner sus dedos en sus ojos...
- Gracias, señor! - Corriendo atrabancadamente salí de ahí y me dirigí al dormitorio...
Al entrar, rápidamente, busqué a Asahina-san y a Nagato con la mirada, las vi sentadas en una cama, me acerqué a ellas, pero parecían estar muy inmersas en sus pensamientos ya que no notaron mi presencia...
- Se como se sienten... - Puse mis manos sobre sus cabezas - Pero así no solucionaremos nada...
- Kyon-kun! - Asahina-san se abalanzó sobre mi...
- Regresé...
- Nuestras familias murieron... - Dijo Nagato mirando hacia un lado.
- Lo se... y lo siento... - No pude soportar más, todas las emociones que había estado reprimiendo se me escaparon, todas a la vez. Sentí las lágrimas que nacían involuntariamente de mis ojos. Suspiré profundamente para calmarme un poco... - Ahora solo podemos hacer una cosa, dar nuestro más grande esfuerzo para enseñarles quien manda...
- Si... - Asahina-san se soltó de mi y dijo con seguridad en su mirada. Nagato solo afirmó con su cabeza...
Seguía teniendo el mando del escuadrón, en la semana estuvimos entrenando tan arduamente que todos terminábamos rendidos, teníamos una motivación extra así que nadie hacía comentario alguno sobre lo que había pasado con Ralf o sobre lo que me habían hecho.
Al cuarto día de entrenamiento fui interrumpido por Zim, que me pidió dirigir al escuadrón al campo de entrenamiento 2 para un aviso urgente, así que inmediatamente nos dirigimos al lugar.
Cuando estábamos por llegar, un enorme helicóptero pasó por encima de nosotros con una gran carga colgando de él. Nos formamos justo frente al sitio de aterrizaje. Una persona bajó del helicóptero y quedé en shock... Paul, con el uniforme de combate que usábamos nosotros, fue quien bajó del helicóptero, portando un rifle de asalto BR55HB-SR. Cruzamos miradas por un segundo, después quitó la cubierta de la carga para dejar ver lo que contenía...
Varios gritos de sorpresa se escucharon, una criatura negra, de seis patas y con unas grandes mandíbulas en donde debería estar su cabeza estaba encerrada en una jaula de acero.
- Qué es eso...? - Pregunté serio.
- Esto... - Dijo Paul mientras cargaba su arma - Es con lo que se encontrarán en el planeta K... Ahora retrocedan... - Todos hicimos lo que dijo a lo que él abría la jaula, acompañado de más gritos de sorpresa por parte de mi escuadrón.
El gran insecto salió de la jaula y se abalanzó sobre Paul, que solo retrocedía. Esa cosa era un poco más grande que él, parecía la combinación de una araña, un cangrejo y uno de esos grandes escarabajos. El insecto perseguía a Paul, de pronto él se dio vuelta y disparó a sus patas, el insecto cayó y salía mucha sangre de su cuerpo, o al menos eso parecía, una sustancia verde y viscosa.
- Estas cosas no morirán a menos que les disparen en el centro nervioso... - Y así parecía ser, el insecto se arrastraba hacia donde Paul se encontraba, este solo disparó a la boca de la criatura, que estaba entre las dos grandes tenazas que tenía por cabeza, esta finalmente cayó derrotada - Eso es todo lo que necesitan saber... disparen en ese lugar y aléjense de sus patas y de sus mandíbulas.
Volteó a verme y afirmó con la cabeza, creí haber entendido su señal.
- Rompan filas! - Grité y mi escuadrón se separó entre murmullos.
Por mi parte seguí a Paul que se alejaba hacía la explanada principal, serio como siempre, se movía sin que nadie lo notara.
- Oye! - Grité mientras lo alcanzaba y caminaba junto a él.
- ... - Él no dijo nada, pero no era extraño, siempre había sido así, yo sabía que me estaba prestando atención.
- Por qué estás aquí? No se supone que debes estar creando armas y analizando planetas?
- Me uní a la infantería móvil... - Eso definitivamente hizo que detuviera el paso y preguntara exaltado.
- Hiciste qué?!
- Me uní a la infantería... Bueno, solo temporalmente.
- Explícate...
- Regresaré a mi antiguo trabajo cuando todo esto termine...
- Entiendo. Yo también sigo aquí por culpa de esas cosas...
- Si, lo se, me contó el mayor...
Seguimos hablando hasta que llegamos al comedor, yo no tenía hambre pero con tal de seguir hablando con él ordené comida también, en la situación en la que estábamos no sabía si lo volvería a ver. Nos sentamos en una mesa vacía en el rincón, al poco tiempo de que comenzamos a comer, Asahina-san se acercó, también con una bandeja y un plato de comida, me llamó la atención que Nagato no la estuviera acompañando.
- Hola! Kyon-kun, Paul-kun... - Dijo mientras se sentaba.
- Qué?! También lo conoces a él?! - Pregunté sorprendido.
- Si... Kyon-kun te dije que iba en la misma clase que tu... él también estaba ahí - Una gran e inocente sonrisa se formó en su rostro.
- Entonces... tu también la conoces a ella, Paul?
- Si... - Dijo al tomar un bocado de su plato, cuando terminó siguió hablando - Mikuru Asahina... siempre estaba un lugar atrás de ti... - Dijo finalmente metiendo otro bocado más a su boca.
- Como puedes recordar todo eso? Suerte tienes que me acuerde de ti... - Pensé - Por cierto, Asahina-san, en donde está Nagato? Es raro no verla contigo...
- Ohh! Kyon-kun, ella está allá - Dijo mientras volteaba a ver una mesa al otro lado del comedor - Me dijo que quería estar sola...
- Ohh... ya entiendo... discúlpenme un minuto - Los dejé y caminé hacia la mesa en la que Nagato estaba sentada. Cuando me acerqué a ella, notó mi presencia, pero seguía comiendo como si no estuviera ahí - Oye... qué ocurre? Sigues pensando en tu familia? Por qué no quieres comer con nosotros? - Le insistía a ella.
- No es nada... - En cualquier chica esas palabras me obligarían a preguntar muchas más cosas, pero en ella era extraño, el tono con el que hablaba no me permitía llegar a esa conclusión.
- Vamos! Mi amigo está aquí... - Volteé a ver a Paul, Asahina-san le hablaba y él parecía no escucharla, solo seguía comiendo - Supongo que tu también lo conoces... - Tome su bandeja y su mano, regresamos a nuestra mesa y nos sentamos - Paul, ella es...
- Yuki Nagato... se sentaba detrás de mi... - Me interrumpió, al parecer tenía una gran memoria, no, mi memoria era demasiado mala. Terminamos y nos dispusimos a irnos.
- No te levantes... - Dijo Paul mientras tomaba la bandeja de Yuki y la ponía sobre la suya, dio media vuelta y fue a dejarlas a su lugar.
- Gracias... - Dijo ella con mientras bajaba la mirada, mirando el lugar en el que había estado su bandeja segundos antes... para no quedar mal, rápidamente tomé la bandeja de Asahina-san y me fui detrás de Paul.
- Hey! Qué fue eso? - Le pregunté curioso.
- Qué cosa?... - Su tono de voz también me hacía muy difícil el poder encontrar cualquier doble sentido.
- Eso que... allá... mejor olvídalo... - Dije resignado - Ahora que harás...
- Debo regresar al "Cornelia" cuanto antes... esta noche aterrizaremos en el planeta K... preparando el terreno para cuando lleguen ustedes...
- Entonces te irás ya?
- Si, ya mismo me dirijo al helicóptero para regresar a la base "Cole" a una hora en vuelo de aquí.
- Entonces vamos... te acompañamos de regreso.
- ... - No dijo nada, solo de dirigió a la salida, yo fui tras de él e hice una señal a Asahina-san y a Nagato para que vinieran conmigo...
Llegamos al lugar en el que había aterrizado el helicóptero, el cuerpo del insecto ya no estaba, solo quedaban manchas de sangre, verdes y con un olor desagradable.
- Me retiro, los veré allá - Dijo mientras con un salto subía al helicóptero y se sentaba en el asiento del piloto.
- Espero que no te ocurra nada antes de que yo llegue! - Con una señal con su brazo, de las que acostumbraba, se despidió de nosotros. Asahina-san y yo nos despedimos de él.
- Cuídate... - Dijo Yuki, pero inmediatamente dio media vuelta y regresó por donde habíamos llegado, sin darme tiempo de pedirle una explicación por su extraño comportamiento (más raro que de costumbre...).
- Crees que valla a estar bien, Kyon-kun? - Preguntó Asahina-san preocupada.
- Si... - Respondí mirando como se perdía el helicóptero entre las dunas del desierto por el que estábamos rodeados - Al menos eso espero. Su grupo irá antes al planeta ese para checar las condiciones y que preparar todo para que nada nos tomé por sorpresa cuando lleguemos...
- Enserio?! Entonces tenemos que esforzarnos en el entrenamiento - Una gran sonrisa y las manos detrás de su espalda, ninguna preocupación tenía ella, me alegra.
Los dos días siguientes pasaron muy rápido, trabajo físico solamente, nada de táctico, supuestamente solo iríamos a matar insectos, y regresar. Tenía mi escuadrón de ocho personas, todo listo para partir en cuanto llegara la hora. Aunque no seríamos lo únicos en ir al planeta K, todos los escuadrones de la base, y de la tierra... cerca de 500,000 soldados estaríamos allá esa noche.
Pequeñas naves despegaban de la base con destino al "Cornelia", de ahí íbamos a ser "depositados" en el planeta y recogidos al finalizar la jornada, aproximadamente en cinco horas, los grupos que íbamos a ser distribuidos por todo el planeta, terminaríamos nuestros trabajo.
Abordamos. Cuando los veinte asientos fueron ocupados, una pequeña explosión, que significaba en encendido de los motores, se escuchó. Un casi mudo trayecto interrumpido por ligeras turbulencias. Asahina-san cerraba sus ojos con fuerza, y Nagato solo miraba al frente como si estuviera sentada en una mesa del comedor de la base. Se escuchó un sonido metálico, al parecer finalmente habíamos hecho conexión con el "Cornelia".
Al bajar nos encontramos con un enorme hangar, miles de soldados se reunían conforme a la base de la que venían. Eché un vistazo y pude ver a Zim rodeado por un pequeño grupo. Rápidamente ordené a mi grupo avanzar en esa dirección.
- Escuchen! - Gritaba Zim - Otros grupos están a punto de partir hacia el planeta K, la nave que abordarán hará un pequeño salto hiperespacial de no mas de 10 minutos, tiempo suficiente para que aclaren su mente y se den cuenta de a que van a ese lugar, quedó claro?!
- Señor, si señor! - Gritamos todos al unísono.
Cuando teníamos todo preparado, armas, suplementos de emergencia, cualquier cosa que pudiéramos necesitar, caminamos hacia la siguiente nave que abordaríamos. Solo por un segundo pensé que tal vez Haruhi estaba piloteando esa enorme nave espacial.
- Señor... - Me dirigí a Zim.
- Qué ocurre, Kyon? - Me preguntó sin detener su paso, así que yo tampoco lo hice.
- Qué ocurrió con el grupo que monitoreó el planeta hace unos días?
- Te refieres al grupo de reconocimiento?
- Si señor...
- Uno de esos sujetos visitó la base para capacitar a tu escuadrón, verdad? Un tal Paul Nosequé...
- Si señor, como le fue a ese grupo? - Seguía evadiendo mi pregunta.
- Lamento decirte que solo cuatro soldados regresaron, de treinta que llegaron a ese lugar. Y en el estado en el que están, yo preferiría haber muerto...
- Señor! Solicito permiso para quedarme aquí y...
- Tienes un deber que cumplir Kyon! Tu amigo seguramente murió!
- ... - No pude decir nada más, un nudo en mi garganta me lo impedía.
- Y si no quieres que a esas chicas les pase algo grave, tu tienes que venir, son de las pocas mujeres que hay en la infantería móvil, y te tienen confianza... solo si estás cerca de ellas harán su trabajo con la máxima eficiencia.
- Si señor... - Si Paul había muerto, lo único que me quedaba era proteger con mi vida a Asahina-san y a Nagato.
- Vamos entonces...
Subimos a otra nave, esta vez algo más grande que la anterior. Al parecer Zim no iba a abordar esa nave, de hecho no estaba seguro si él iría a ese planeta. Me pidió hacerme cargo de todos los que estábamos ahí. Las compuertas se cerraron y todos abrocharon sus cinturones. Unas pequeñas sacudidas y comenzó el viaje a nuestro destino, no tenía nada en mi cabeza, estaba más preocupado por los demás que por mi mismo, en especial por Asahina-san y Nagato. Eché un vistazo por una ventanilla, solo podía ver extrañado las estrellas, lucían como si las tomara de un extremo y las alargara hasta no poder más, un espectáculo muy bello. De pronto las ventanillas se tornaron de un color rojizo intenso, según el piloto, estábamos atravesando la atmosfera del planeta.
Las turbulencias se hicieron cada vez más fuertes, hasta que finalmente se detuvieron, sentí como tocábamos la superficie del planeta, las compuertas se abrieron dejando entrar poco a poco la luz del exterior. Inconscientemente aguanté la respiración todo lo que pude, pero recordé que nadie había dicho ningún dato acerca de si el aire era respirable o no, mientras veía como las tripulaciones de las demás naves bajaban exhalé profundamente.
- Todo el mundo fuera! - Grité, todos mis hombres, y mis dos mujeres, salieron de la nave a paso firme, detuve a Asahina-san y a Nagato cuando pasaron a mi lado - Tengan mucho cuidado, no quiero que intenten nada, manténganse cerca de los grupos grandes... - Mi preocupación ahora si era muy grande, no quería que les pasara nada.
- Entendido, Kyon-kun... - Su inocencia me hacia difícil creer que ella era parte de la infantería, o que podía defenderse sola.
- Nagato... - La chica solo me miraba a los ojos, esperando el resto de mis palabras - Cuida de ella... por favor.
- ... - Solo afirmó con la cabeza mientras cargaba su arma.
- Bien... Vamos entonces - Fue lo último que dije mientras cargaba yo también mi arma y las perdía de vista.
El planeta, aunque supuestamente no debería tener mucho parentesco con la tierra, era muy similar a un desierto, al menos en la zona en la que aterrizamos. El que fuera de noche nos dificultaba mucho la vista, miré al cielo, dos grandes lunas iluminaban la noche en ese lugar, pintando de un frío azul las dunas que nos rodeaban. Caminamos unos cuantos metros, de pronto, dos grandes esferas de un color rojizo salieron disparadas al cielo, como unas bengalas inmensas, crucé una duda corriendo, pude ver a dos insectos gigantescos, nada parecidos al que Paul había llevado a la base, rodeados por diez de esos negros más pequeños que ya habíamos visto antes. Al parecer esos insectos producían ese material y lo lanzaban al espacio, eso era lo que desviaba a los asteroides y los dirigía a la tierra.
- Misil! - Grité, un soldado, que portaba una mochila mucho más grande a la del resto, se acercó a mi y rápidamente ensambló una bazuca.
- Señor... - Dijo mientras me acercaba el arma y sacaba un pequeño misil de la mochila.
- Bien... - Tomé el misil y presione un botón en la punta de este, comenzó a parpadear una pequeña luz roja, señal de que detonaría en unos cuantos segundos. Puse la bazuca sobre mi hombro y apunté a uno de los grandes insectos.
- Cargado, señor! - La única señal que esperaba para disparar.
El misil salió disparado y voló por unos segundos, hasta que finalmente se impactó en el caparazón del insecto, la explosión se llevó también a los que rodeaban a las dos criaturas.
Nos acercamos y pudimos ver los cuerpos quemados. Unos cuantos soldados se acercaron al que mejor se había conservado.
- No se acerquen!... - Los había prevenido muy tarde, la criatura, al parecer por acto reflejo, estiró una de sus patas al cuerpo de un soldado, evadió lo suficiente el ataque para que solo impactara su pierna, atravesándola completamente.
- Argh!!! - Gritaba el hombre, rápidamente los demás dispararon a la criatura hasta que finalmente murió, saqué la extremidad del insecto de la pierna del soldado.
- Te sientes bien? - Pregunté algo nervioso al ver su cara, sufría pero al mismo tiempo estaba impactado por la magnitud de su herida.
- Si señor, solo déjeme... levan... tarme... - Comenzó a respirar agitadamente.
- Tonterías... lleven a este hombre de regreso a la nave!
- Si, señor! - Dos hombres se acercaron y pusieron a su compañero en una camilla.
Antes de que pudieran alejarse lo suficiente, un espantoso chillido se escuchó, al parecer provenía de una pequeña cueva, el silencio se hizo presente, todos estábamos atentos a entrada de la cueva, comenzaron a escucharse miles de pasos, parecidos a los que hacen los caballos, pero ininterrumpidos. De pronto, como si los estuviéramos llamando, cientos de insectos salieron de la cueva, chillando mientras arremetían contra nosotros.
- Fuego! - Ordené algo asustado, aunque no parecía ser el primero en pensar en eso ya que mis hombres comenzaron a disparar antes de eso. Aunque muchos de ellos caían, no parecía ser suficiente, de su pequeña madriguera salía un insecto por segundo. Nos era imposible acabar con todos.
- Misil! - Grité de nuevo, el proyectil salió disparado hacia la entrada de la madriguera, cuando impactó el chillido se detuvo por unos segundos. Pero al parecer fue una falsa señal de muerte, tal y como hacen las hormigas cuando está por llover, miles de insectos salieron disparados de la madriguera, chillando y agitando sus patas delanteras, la escena de una gran ola negra era tan intimidadora que hice lo primero que me vino a la mente.
- Retirada! - Retrocedía y disparaba mientras que los hombres que se encontraban más al frente eran alcanzados por las criaturas.
Decenas de cuerpos descuartizados y decapitados caían al piso, insectos levantaban en el aire a los soldados, entre sus mandíbulas, mientras estos forcejeaban, eran partidos por la mitad.
De pronto, sobre una gran duna, Asahina-san, Nagato y un pequeño grupo de hombres eran acechados por un solitario grupo de insectos. Rápidamente me dirigí a ellos mientras los demás huían a las naves.
- Asahina-san! Regresa a la nave! - Dije mientras disparaba junto con todos.
- Si, vamos! - Decía ella mientras me jalaba del brazo.
- No! Adelántate!
- Kyon-kun no te voy a dejar aquí! - Me jalaba con más fuerza aún.
- No lo harás, yo los alcanzaré en un momento... Nagato! - La chica, que estaba ocupada disparando, rápidamente dejó de hacerlo y se acercó a nosotros, tomó la mano de Asahina-san y se la llevó mientras esta forcejeaba.
Yo seguí disparando, cuando las pude ver dentro de la nave quedé más tranquilo, me centré en acabar con esas cosas para poder irme con ellas de una vez. Al parecer estaba tan concentrado que no noté que todos los hombres de esa zona habían muerto, sólo quedaba yo en pie, pero no estaba solo, disparé al "centro nervioso" mientras la criatura corría hacia mi, a unos cuantos metros de alcanzarme, se desplomó. Yo estaba muy cansado, así que intenté descansar unos segundos, pero la criatura de pronto recobró sus fuerzas, con sus patas atravesó mis dos piernas, y usándome como palanca intentó alcanzar mi cabeza con sus mandíbulas, yo solo disparé a su cuerpo, no importaba donde fuera. Me levantó, elevando sus patas, seguí disparando, la criatura retrocedió hasta llegar al borde de la duna en la que estábamos, rodamos duna-abajo hasta azotar contra el piso, el impacto y la pérdida de sangre me habían debilitado demasiado, una última vista de la nave despegando fue lo último que vi antes de quedar inconsciente.
Fin del capítulo, espero y muchas de sus dudas se hallan aclarado ya y estén entendiendo mejor todo lo que ocurre... espero y no sea todo lo contrario.
Ahora si, a esperar el siguiente capítulo que se viene lo bueno, al menos para mi.
Saludos! y hasta la próxima (:
