11. Confesión
- Sora – musito la castaña al hacerle frente a la pelirroja que la observaba con odio rebosante en sus ojos.
- ¿Puedo pasar? – preguntó ella airosamente, Kari se hizo a un lado para dejarla pasar, sabía que era peligrosa, pero tenía que afrontarla - ¡Qué desorden!
- ¿A qué has venido? – preguntó la castaña sin rodeos, la verdad no se sentía bien, pero tenía que aparentar fortaleza, la pelirroja tomó asiento en el sofá que hacía un instante había visto a su hermano, en ese mismo momento se puso de pie tensa y se sentó en el sillón del frente, Hikari se preguntó qué la llevó a cambiar de asiento de la nada, pero se limitó a sentarse en el sofá.
- ¿Ya no saludas? Estoy bien, gracias por preguntar – dijo sarcásticamente Sora, una sonrisa llena de rabia se formó en sus labios – me alegra saber que me tienes entre tus allegados.
- ¿A qué has venido? – Kari repitió la pregunta hoscamente cansada de sus ironías, Sora borró su sonrisa y trató de mantener una postura seria, pero su aspecto delataba su mal estado de salud, no solo mental sino físico.
- Creo que sabes a qué he venido – respondió ella manteniendo el suspenso, Kari tragó saliva mientras trataba de controlar sus nervios y el cansancio.
- No, la verdad no tengo ni idea, pero no tienes por qué llegar de esa forma a mi casa.
- ¡Quítame esa maldición que me pusiste! – gritó furiosa la pelirroja al no ver respuesta en la castaña, Kari se mantuvo impertérrita ante esto fingiendo serenidad.
- ¿Maldición? ¿De qué estás hablando Sora? – preguntó Kari tratando de pensar en una solución rápida que no las pusiera en peligro.
- No te hagas la tonta Hikari, sé que sabes de lo que hablo, tú sabes la verdad y quieres vengarte.
- ¿Cuál verdad?
- ¿Por qué tratas de seguir ocultándome que lo sabes? – dijo agresivamente Sora asustando más a la castaña.
- ¿Qué se supone debo saber? – preguntó la castaña evadiendo las acusaciones de la pelirroja que se exasperaba con cada negación. Sora se puso de pie alterada y comenzó a caminar de un lado a otro como tigre enjaulado. Kari supo que las cosas no iban por buen camino – Sora, siéntate, hablemos.
- No me ordenes – gritó la pelirroja – están aquí, están aquí contigo protegiéndote, torturándome, destruyendo mi cordura… ¡tú lo sabes! "Ellos" quieren venganza y tú los estás ayudando… no… tú quieres venganza y por eso me torturas.
- Sora jamás querría hacerte daño, no me gustan las venganzas… ¿Qué te hace pensar que yo te torturaría de alguna forma? Además… ¿a quiénes te refieres con "ellos"?
- ¡Deja de jugar conmigo Yagami! – gritó desesperada la pelirroja, Kari sintió como las posibilidades se reducían a una: salir corriendo lo más pronto que pudiera. Sin embargo, se contuvo - ¡maldición! Sé que sabes de lo que te hablo, sé que has estado investigando aparte la muerte de tu hermano y me has estado evitando desde entonces.
- Creo que el hecho de que estés aquí, en mi casa, parada, gritándome, contradice tu último argumento – dijo Hikari tratando de mostrarse serena, las cosas se complicaban y comenzaba a ver borroso – en cuanto a lo otro, prefiero dejarle la investigación a la policía, ellos saben cómo hacer su trabajo, y vuelvo a repetirte no sé de qué me hablas, pero debo admitir que pareces muy interesada en la investigación, como si estuvieras escondiendo algo…
- ¡Te dije que no jugarás conmigo! – dijo agresivamente Sora mirándola a la cara, Kari tuvo que apartar la mirada, su amiga parecía estar fuera de sí y no sabía cuando su agresión verbal podría dar un salto que la pusiera en peligro – Admite que sabes la verdad y te estás vengando de mí, que quieres torturarme. Pero lo que no sabes es que ellos destrozaron mi vida, jugaron conmigo y destruyeron mis ilusiones, no les importé nunca y ahora ellos no me importan, no me importan.
Hikari cerró los ojos temiendo lo peor, su amiga estaba admitiendo ante ella su culpabilidad, aunque no revelaba sus actos, ella tenía que seguir fingiendo que no sabía nada si quería salir al menos ilesa físicamente de ese encuentro y tratar de calmar a su amiga para evitar cualquier problema, debía actuar rápido, pero con decisión, de nuevo comenzaba a sentirse cansada, la cabeza le daba vueltas y sentía que no era capaz con ella misma. Pero, Sora parecía ajena a su malestar, al parecer su rabia le impedía notar los detalles importantes, sólo tenía que sacarla de su casa y estaría a salvo.
- Sora, debes calmarte, déjame prepararte un té o algo para que te relajes un poco, además no te ves nada bien – dijo Kari, pero Sora la abofeteó.
- Te dije que dejaras de tomarme como una tonta Yagami y me dieras la cara – grito la pelirroja fuera de sí, la castaña llevó su mano a la mejilla roja, el dolor la despertó un poco y le recordó con quien estaba tratando, sin esperar más se puso de pie y camino hacia la puerta – ahora huyes.
- Quiero que te marches de mi casa inmediatamente – dijo seriamente la castaña, Sora la fulminó con la mirada – me cansé de no poder hablar contigo de una forma decente, y no pienso permitir que me sigas maltratando, márchate ya.
- No me pienso ir sin que me quites está maldición.
- No sé de qué diablos me estás hablando Sora, pero si tienes una maldición de seguro que te la mereces… pero te repito y te reitero que no te he maldecido, porque no creo en esas cosas, y si no es más, vete.
- Te crees muy lista… pero eso te va a salir caro, no vas a ganar – dijo amenazantemente Sora, y se acomodó de nuevo en el sofá – sácame de aquí si puedes.
- Por favor Sora, estoy tratando de ser educada contigo, cosa que tú no planeas ser conmigo, así que evitémonos más problemas o tendré que llamar a la policía – Kari calló inmediatamente al ver a su amiga pararse de inmediato y abalanzarse sobre ella.
- ¿Y de qué me vas acusar? – dijo empujándola contra la pared.
- Sora… cálmate un poco… ellos te sacaran del apartamento si no lo haces tú sola.
- Deja de repetir que me calme – volvió a gritarle, Kari tragó saliva asustada - ¿Quién más está en este jueguito que has montado para mí?
- No entiendo de qué hablas y no quiero seguir escuchando tus locuras – Kari se repetía mentalmente que su amiga se hallaba enferma y debía tratarla con cuidado, pero sus continuas agresiones la estaban alterando y temía soltarle la verdad en la cara - por favor Sora, vete ya.
- No, no me voy – dijo la pelirroja golpeando la pared y asustando más a la castaña que no sabía cómo alejarse más de ella con la pared a su espalda – no me voy hasta que me respondas y me quites esa maldición.
- Te repito que no sé de qué diablos me estás hablando Sora.
- Ya me cansé de tu falsa inocencia Yagami – dijo Sora tomando del pelo a la castaña, Hikari no pudo evitar gritar ante los jalones y zarandeos que le daba ella, trató de zafarse, pero lo único que consiguió fue que la golpeara contra la pared, la castaña sabía que su estado de salud y la debilidad que sentía en esos momentos le daban ventaja a la pelirroja, de nuevo sintió como era separada de la pared y una mano pesada empujaba su rostro contra ésta de nuevo, el golpe fue tan fuerte que sintió que iba a perder el conocimiento de nuevo, sus ojos se cerraron al hallarse sin fuerzas – no te vas a librar de mí tan fácilmente, despierta.
- Basta – dijo la castaña, pero su voz sonaba débil, como un susurro, su cabeza le palpitaba por el dolor, su soporte volvió a desaparecer y supo que debía evitar el próximo golpe o Sora acabaría con ella, así que reunió las pocas fuerzas que tenía, Hikari empujó a Sora, quien perdió el equilibrio y la soltó, la castaña se alejó de la pelirroja tratando de buscar una solución pronta, algo caliente recorría su rostro, pero no tenía tiempo para saber qué era – tú no eres así Sora, no sé qué te está pasando, pero no tengo por qué dejar que me maltrates en mi propia casa.
- Hikari no te conviene jugar con fuego – dijo Sora ignorándola, Hikari retrocedió al ver que ella volvía acercarse amenazantemente y terminó sentada en el sofá, Kari rogaba en su interior que alguien apareciera para salvarla, pero no parecía haber ni un alma a su alrededor, de nuevo se sintió completamente débil, recostó su cabeza en el sofá tratando de recuperarse, pero todo comenzó a oscurecerse a su alrededor, un sonido metálico llamó su atención, se arrastraba por el suelo lentamente, como si fuera algo pesado, cuando regresó sus ojos a sus manos pudo ver unos pesados grilletes que rodeaban sus muñecas, el piso se tornaba negro y pudo ver las duras cadenas que se enredaban alrededor de sus piernas.
- Sora… ayúdame – pidió asustada intentando moverse, pero todo esfuerzo era inútil, las cadenas le impedían el movimiento, quiso gritar pero la voz se apagaba en su garganta – Sora – llamó ella levantando los ojos, pero la pelirroja estaba aterrada observando lo mismo que ella, de inmediato retrocedió temblorosa – ayúdame.
- Cadenas… están aquí – murmuraba nerviosa y asustada Sora, Kari extendió una mano hacia ella suplicante, pero no se movió en su ayuda, simplemente retrocedió más, Kari comenzó a sentir como las cadenas empezaban a asfixiarla, su vista se volvió borrosa y lo último que vio fue a una Sora huir despavorida del lugar. Después la oscuridad volvió a ser su compañía.
Abrió sus ojos algo perdida, había soñado que caía en la oscuridad sin poder evitarlo, pero no estaba asustada, a pesar de que no encontraba nada para sostenerse, no le asustaba caer, por alguna extraña razón había pensado que nunca tocaría suelo, que nunca se golpearía sino que seguiría cayendo en la oscuridad siempre, pero al abrir sus ojos se vio tendida en el sofá como quien toma una siesta, el viento soplaba suavemente en la habitación, al parecer había dejado la puerta de la terraza abierta, le parecía mentira que Sora había estado con ella, sus hombros adoloridos le recordaban lo sucedido antes de perder la conciencia. ¿Qué había pasado con Sora en ese momento? No lo sabía, pero el miedo en sus ojos la preocupaba, temía que hubiera hecho alguna locura en ese estado de pánico. En verdad Sora necesitaba ayuda psicológica.
- Ya despertaste – cuando levantó la mirada observó a su hermano sentado en el espaldar del sofá – lo siento, te estoy involucrando demasiado, no quería que pasaras lo que estamos pasando.
- Te ves diferente – su hermano parecía brillar con la luz que entraba por la ventana, no estaba embadurnado de sangre ni tenía cadenas que lo ataran, parecía libre, sano, vivo… su cabello castaño rebelde se movía con el viento, ella sonrió.
- Kari… no te confundas ahora…
- Hermano… - Kari trató de incorporarse, pero su hermano posó su mano en su pecho indicándole que reposara, ella obedeció – ella… Sora se veía muy mal.
- La culpa… el remordimiento está acabando con ella lentamente.
- Pero…
- ¿Señorita Yagami? – la voz interrumpió su conversación y la imagen de su hermano se desvaneció en el aire, los pasos le indicaron que la persona había entrado a su apartamento, trato de sentarse pero no tenía fuerzas, todo le parecía más claro - ¿se encuentra bien? ¡Dios Santo!
- Detective Fujiwara – murmuró Hikari al ver al detective revisando su pulso - ¿Cómo entró?
- La puerta estaba abierta – contestó Fujiwara limpiando la sangre seca en el rostro de la joven – tiene una herida en su frente señorita, y sus manos y piernas se encuentran magulladas como si hubiera estado atada por mucho rato… ¿puede usted decirme qué pasó antes de que llegara? ¿No debería estar acompañada? Pensé que encontraría al señor Takaishi con usted… ¿puede decirme quién le hizo esto?
- Sora debió dejarla abierta cuando se marchó – musito Hikari incorporándose en el sofá con la ayuda del detective – Sora vino a verme, estaba realmente alterada, hablaba de una maldición y me culpaba a mí de todo, perdió el control y peleamos… más bien ella me golpeó y cuando logré alejarme de ella yo…
- Prosiga – le pidió Fujiwara atónito ante lo que le decía la joven.
- Yo – Hikari se detuvo, si le decía al detective sobre las cadenas y las visiones de su hermano muerto, la trataría de loca – traté de mantenerme despierta, pero al final me desmaye, pero algo debió asustar a Sora… porque se marchó.
- Pues no sin antes torturarla señorita – dijo él completamente serio – debí haber venido antes para alertarla.
- ¿A qué se refiere?
- Estos días la investigación ha dado un giro completamente inesperado, no teníamos muchas pistas sobre el probable asesino de su hermano hasta las recientes llamadas que hemos recibido, todas con relación al extraño comportamiento de la señorita Sora Takenouichi y su desaparición la misma noche de la muerte de su hermano.
- Oh no – murmuró Kari al darse cuenta que lo que le había dicho su hermano era verdad, pero el problema estaba en cómo decirle lo sucedido esa noche al detective sin que creyese que estaba loca.
- Ella desapareció el día del accidente y apareció el día del entierro, algo muy misterioso… teniendo en cuenta estos hecho fuimos a su departamento a hacerle unas preguntas, pero lo hayamos en un estado deplorable, desordenado y aparentemente lleva un buen tiempo sin que alguien entre a ese lugar, por lo tanto confirma nuestras sospechas sobre ella, creemos que ella tuvo algo que ver la muerte de su hermano.
- Yo también lo creo – admitió Hikari mirando directamente al detective.
- ¿A qué se refiere con eso? – preguntó Fujiwara confundido, la castaña invitó al detective a sentarse.
- Sora… creo que Sora quería vengarse de ellos – dijo Hikari jugando nerviosamente con sus dedos – no sé por dónde empezar, pero ella salió con Matt por un buen tiempo, pero terminaron sin razón aparente, luego mi hermano comenzó a salir con ella, pero también terminó con ella sin motivo alguno… o al menos eso creíamos todos… hasta hoy.
- Así que ya lo sabe – Hikari miró confundida al detective, él suspiró antes de proseguir – la relación secreta entre su hermano y el señor Ishida.
- ¿Cómo lo sabe usted? – preguntó Hikari atónita ante lo que le decía el detective – hasta hace poco Takeru y yo desciframos todo esto… ¿Cómo lo supo usted antes? ¿Por qué no nos lo dijo?
- No quería dañarles la imagen de sus hermanos el día del entierro, ese no es mi trabajo y tampoco era el momento indicado, pero ya que usted lo sabe y me ha proporcionado esa información tan valiosa, puede que usted tenga razón y su hermano haya muerto por una venganza.
- Detective Fujiwara… no es que quiera defenderla, pero creo que Sora no se encuentra bien, esta paranoica y no se ve bien de salud, temo que pueda pasarle algo… a pesar de todo era mi amiga – dijo Kari en voz baja, después de todo, Sora se había convertido en ese persona vengativa por culpa de Tai y Matt, y ella no podía mentirse a sí misma, pues sabía gracias al diario de su hermano, que ellos estaban juntos aún cuando eran novios de la pelirroja.
- Es cierto, saber que sus dos novios estaban juntos a sus espaldas, créame señorita cuando le digo que puede dejar una herida muy grande, y por lo que veo su amiga no supo lidiar con ella, pondré a alguien para que vigile la zona y otro para que vigile de cerca su apartamento señorita, no puedo permitirme que vuelva a suceder algo así.
- Suceder qué – la castaña se giró para confirmar que la voz era de la persona por la que esperaba, sin decir nada, corrió hacia él y lo abrazó mientras lloraba en silencio, el rubio le devolvió el abrazo completamente confundido.
- Lo que le sucedió a la señorita Yagami mientras usted estaba fuera señor Takaishi, que nuestra principal sospechosa vuelva a agredirla de esa manera – le contestó el detective mirándolo seriamente, y ante ese comentario, el rubio se dio cuenta de las dolorosas magulladuras en las manos de la castaña que lo abrazaba.
Hola, lamento demorarme tanto en actualizar, pero la universidad ha estado realemtne estresante y agobiante. De nuevo siento mucho tomarme tanto tiempo en subir el cap, pero espero que haya quedado chevere. Suerte! Matta ne!
