Cap. 11: La llegada de Kouga. Nuevos planes.

Habían pasado dos semanas desde el encuentro entre Sesshomaru y Kagome. Ya todos en la casa sabían de la relación, y aunque no se veían muchos cambios en ambos, sabían que había algo especial cuando se miraban, o cuando hablaban el uno con el otro. No es que no fueran cariñosos, pero sabían que era un mal momento para iniciar una relación teniendo en cuenta la batalla que se avecinaba, pero ninguno pudo evitar enamorarse, y ahora tendrían que llevar a cabo la situación hasta derrotar a Naraku.

Esa mañana, Kagome se despertó muy temprano. Tenía ganas de ver a Kouga, cual llegaba ese día, y ver si se había recuperado bien de su accidente, ya que si no era así, no le permitiría luchar hasta no estar bien del todo. Se estiro en la cama mientras bostezaba, y escuchó un ruido a su lado. Miro a su derecha y allí estaba él.

Los cabellos plateados desordenados y los ojos cerrados. Dormía plácidamente, y ella sonrió al verlo así, le encantaba. Kagome se tumbó a su lado y le dio un beso de buenos días, suave y tierno. Sesshomaru abrió los ojos, la vio, sonrió y le devolvió el beso.

Buenos días, preciosa –

Buenos días – dijo ella con una sonrisa – Sabes que no me gusta que no me avises cuando vas a venir a dormir a mi cuarto, cualquier día me pegas un susto en mitad de la noche – dijo intentando parecer enfadada.

Bueno, es que así tiene más gracia – dijo él, y ella no pudo seguir con su cara de enfado. Se dieron otro beso y se levantaron de la cama.

Bajaron a desayunar y solo estaban en la cocina Miroku e Inuyasha, los demás no se habían despertado todavía. Estuvieron hablando mientras desayunaban de diversas cosas, entre ellas el nuevo invitado que venía ese mismo día, el amigo de Kagome.

Kouga es un demonio de tipo lobo, es muy rápido y fuerte, y lucha en cuerpo a cuerpo. Fue quien me enseño ese tipo de lucha, ya que es muy ágil – les explico Kagome, quien al cabo de un rato subió a bañarse y cambiarse para ir a recogerlo a las afueras de la ciudad.

Al cabo de una hora, salió por la puerta para ir a por su amigo, dejando a Sesshomaru, Miroku, Inuyasha y Sango, quien ya había bajado, en la cocina hablando.

Sesshomaru, ¿estás seguro de lo que estás haciendo? – pregunto Inuyasha preocupado.

Si Inuyasha, no había estado más seguro de algo en mi vida – respondió este, muy serio.

Ten en cuenta que podrían usar la situación en tu contra, y no quiero que le pase nada a Kagome – dijo Sango – Me cae muy bien y me he hecho amiga suya –

¡Pero si es muy fría! – Dijo Miroku extrañado – En eso es igual a Sesshomaru –

No es tan fría como parece, cuando la conoces bien y sabes cómo ha sido su vida, comprendes el por qué actúa así – dijo Sango, defendiendo a su amiga.

Sea como sea, no pienso permitir que utilicen la situación contra nosotros, porque no pienso permitir que se enteren – dijo Sesshomaru convenciendo a todos.

¿Padre lo sabe? –

Si, fue el primero al que se lo dije – respondió Sesshomaru.

Y no tengo ningún inconveniente – dijo una voz desde la puerta. Inu-No Taisho aparecía en ese momento, y había escuchado la conversación. – Creo que incluso es bueno para mi hijo, ¡nunca pensé que sentaría la cabeza! – dijo medio en broma.

Kagome estaba impaciente. Eran las 10 de la mañana y Kouga le había dicho que llegaría sobre esa hora. Se sentó en una roca bastante grande que había en la linde de un bosque, a las afueras de la cuidad (no sé si cerca de Tokio hay un bosque, así que me lo he inventado XD). Estaba pensando en sus cosas cuando de pronto sintió una energía espiritual que venía del oeste, así que se puso en pie para recibir a la persona portadora de dicha energía.

Joder Kouga, ya pensaba que no vendrías… - dijo ella intentando aparentar enfado. Un remolino de viento se paro justo enfrente de ella, y de allí apareció Kouga, sonriendo al ver a su amiga.

Como podría yo dejarte sola ante el peligro, ¡para que están los amigos! – Dijo mientras iba hacia ella y se daban un abrazo – Me alegro de verte, te vas bien kagome. –

Yo también me alegro de verte Kouga, han pasado muchas cosas desde que nos vimos por última vez – dijo ella sonriendo. El grupo que huyo con ella la noche de la matanza en el pueblo, eran los únicos que podían hacer sonreír a Kagome, eso sin contar nuevas presencias en su vida.

Pues nada, mientras vamos para la casa de tus amigos, me cuentas. Por cierto…te noto diferente – dijo acercándose a ella – Es más, hueles distinto… – dijo mientras la olfateaba y miraba fijamente, hasta que vio la marca en el nacimiento del cuello. - ¡Kagome! ¿Qué es eso? ¿Qué has hecho? – dijo algo alarmado.

Solo he seguido tu consejo Kouga, me he enamorado – dijo ella feliz.

Pero, sabes que no es buen momento, ¿verdad? – dijo preocupado. Por supuesto que le alegraba que su amiga hubiera encontrado a alguien, pero la situación era pelín peliaguda.

Lo sé perfectamente, y ambos hemos hablado de ello. Pero estamos seguros de que todo saldrá bien –

Vaya Kagome, hacía tiempo que no te veía así. ¡Me alegro mucho por ti! – dijo mientras volvía a abrazarla, para darle su enhorabuena.

Muchas gracias Kouga, sabes que tu opinión es muy importante para mí – dijo ella, ante la reacción de él y devolviendo el abrazo. – Y bueno cuéntame, como van las cosas por allí –

Pues bastante bien… Ayame está embarazada – dijo Kouga feliz.

¿Qué?? ¡Kouga! Me alegro muchísimo – dijo ella muy feliz.

Siguieron hablando de muchas cosas durante el trayecto, cuando de repente, cuando todavía faltaba un rato para llegar a casa de Sesshomaru, Kagome vio a varios de los insectos de Naraku rondando esa zona. Parecía que aun no la habían visto, así que paro a Kouga y lo escondió en un callejón. Este estaba algo sorprendido ante la reacción de su amiga, y ella paso a relatarle lo ocurrido y hacerle una descripción de los bichos estos. Kouga entendió la situación y pensaron un plan de escape.

Que podemos hacer… ¡espera! Llamare a Sesshomaru, para que intente distraerlos y así podamos llegar a la casa – y cogió su teléfono móvil y llamo a la casa.

¿Sí? – dijo una voz masculina.

¿Inuyasha? ¿Eres tú? –

Si Kagome, ¿pasa algo? –

Si, un pequeño problema. Tenemos muy cerca a los bichos de Naraku, aunque creo que aun no nos han visto, porque no se acercan a nuestra posición. Quería pedirle a Sesshomaru que los distrajera un momento mientras llegamos a la casa, para que no vean donde estamos ni al nuevo aliado – dijo Kagome muy rápido.

Sesshomaru no está en este momento, ha salido, pero si quieres, yo me ocupo del asunto – dijo él, dando nuevas ideas.

Si. Gracias Inuyasha. – dijo ella. Le explico donde estaban ellos y donde se encontraban aproximadamente los bichos. Al cabo de poco tiempo, vieron a Inuyasha saltando entre los edificios y atacando a los bichos sin que los humanos se diesen siquiera cuenta. Algunos bichos comenzaron a seguirle y así él se fue yendo para el lado contrario a la dirección de la casa, dejando así tiempo y espacio para que Kagome y Kouga pudieran ir a la casa rápido y sin problemas.

Llegaron a la casa bastante rápido. Los recibieron Miroku y Sango.

¿Qué pasó? Inuyasha se fue muy rápido tras tu llamada – pregunto Miroku.

Kagome les explico lo ocurrido y acto seguido les presento a Kouga, el cual saludo a los nuevos amigos de Kagome. Al poco de las presentaciones, apareció Inuyasha, algo cansado, pero sin heridas graves visibles, solo un par de rasguños.

Qué cantidad de bichos, ¡pensaba que nunca terminarían! –

¿Cómo te fue Inuyasha? – pregunto Kagome.

Bien, sin problemas, me los cargué a todos, así que no pudieron seguirme hasta aquí. Menos mal que llamaste, porque sino seguro que te hubieran visto y seguido – dijo él, mientras bebía un poco de agua que le trajo Sango – Gracias Sango. - Ella solo asintió con la cabeza.

Estuvieron hablando con Kouga, preguntando cosas sobre él, por que luchaba contra Naraku. Al hacerle esta pregunta, el se entristeció y les conto que durante la matanza en el pueblo, su familia había sido asesinada a sangre fría, y que por ello se unió a la venganza junto con Kagome. Le pregunto a Kagome lo ocurrido en su casa, ya que no terminaba de creérselo muy bien lo que paso, pero cuando oyó de nuevo que Sesshomaru la salvo, creyó que sería un buen hombre para su amiga.

Inuyasha le indico cual sería su habitación, y Kouga subió las pocas cosas que había traído. Después bajaron al salón, donde estaban los demás, y allí hablaron un poco acerca de los planes de Naraku. Inuyasha le pregunto a Kouga si le gustaría ir a investigar con el por la zona que parecía ser que salían los Shichi'nintai, que serian a lo sumo unos días sin pisar la casa nada más que para dormir. Kouga se mostro entusiasmado de empezar, y de que ya contaran con él, ya que había tenido sus reservas de estar con más gente alrededor. Kagome pudo ver el entusiasmo en el rostro de su amigo, y le animo a que fuera que sería interesante. Así que quedaron en el comenzarían al día siguiente, para dar tiempo a Kouga a descansar del viaje.

El la comida llegó Inu-No Taisho, a quien se le presento Kouga, y hablaron también sobre ciertas cosas de Naraku, nueva información acerca de la perla.

Tengo malas noticias – dijo muy serio – por lo visto, el ritual de la perla, que será dentro de 8 meses como está previsto, tendrá un mes de preparación, es decir, que es posible que dentro de poco comencemos a recibir ataques más continuos, así que tenemos que andar con cuidado, en especial tu, Kagome – dijo mirando a Kagome, cuyo rostro se mostraba frio ante la nueva información.

Tendré cuidado, no se preocupe – dijo ella, mirándolo directamente a los ojos. Siguieron comiendo y conversando.

Señor, los Shichi'nintai están listos para las nuevas órdenes –

Muy bien. Quiero que traigas aquí a lo que queda del grupo, a Hakudoshi y a Kagura – dijo con voz firme, mientras su lacayo salía de la habitación para avisar a los aludidos.

Hey Bankotsu, creo que ya podemos parar de entrenar por hoy, estamos muy cansados –

Mmm… está bien Jakotsu, podéis parar por ahora – dijo con voz enojada. Desde que había visto a Kagome herida en brazos de aquel demonio perro, había estado enfadado con todo el mundo, y eso que ya habían pasado casi tres meses de aquello. Quería volver a verla y traerla consigo, que no estuviera con nadie más que con él. Sabía que no estaba bien pensar aquello, que solo estuvo con ella aquel tiempo porque Naraku se lo ordeno, pero cada vez venían los recuerdos con más fuerza a su mente mientras dormía o pensaba en algo, los recuerdos de cuando casi la hizo suya. "Tengo que volver a tenerla, no parare hasta hacerla mía" pensó para sí mismo.

Unos golpes en la puerta de la zona de entrenamiento lo despejaron, y fue a ver quién era. Abrió la puerta y se topo con Byakuya, un lacayo de Naraku, que se dedicaba a hacer de mensajero para este.

Naraku os espera en la sala de convocatorias, señor –

Enseguida vamos – contesto Bankotsu. Pensó que una reunión lo sacaría de sus pensamientos. Ordenó a todos que dejaran lo que estuvieran haciendo y se pusieran presentables, ya que irían a ver a Naraku.

Fueron hacia la sala y tocaron a la puerta. Hakudoshi les abrió y estos pasaron dentro de la sala. Se situaron en el centro, frente a Naraku y Kagura, e hicieron una inclinación, a modo de saludo de su señor.

Señor, aquí estamos, tal y como nos ordenasteis –

Bien, bien. Os he llamado para que sepáis que tras estos meses de parón, vamos a volver a la acción. – todos se silenciaron y se quedaron mirando a Naraku, pendientes de lo que tuviera que decir -. Quiero que durante dos a cuatro meses, investiguéis todo lo relacionado con la perla, los que ahora acompañan a mi hija, sus planes… ¡todo! Me da igual como os repartáis el trabajo. Y si os encontráis con algún enemigo…lo matáis y punto. No quiero fallos, quiero resultados, y los espero pronto. Te dejo al mando Bankotsu. Y ahora iros. – sentencio Naraku.

Todos salieron de la sala, dejando a Naraku y Kagura solos allí. Ella se acerco a él y le acaricio la espalda, a modo de relajarlo.

¿Sabes? Hoy tuve que ir al hospital de Taisho, y se le veía un poco distraído, no sé por qué seria, si siempre es muy centrado en las cosas del hospital… - dijo con voz cansada – Los negocios y las ratas de los Shichi'nintai me cabrean cada vez mas – dijo con voz enojada.

Mi amor, no te estreses… ya veras, tu hija cederá, y si no, la obligaremos… - dijo ella mientras le seguía pasando la mano por la cabeza. Naraku apresó su mano y la obligo a girarme hacia él.

Es lo que me gusta de tu, que seas así – dijo mientras le estampaba un beso salvaje a su mujer. Apartaron las cosas de la mesa de un golpe, dejándola vacía, y tuvieron una sesión de sexo salvaje, donde la provocación de dolor entre ambos se hizo patente.

¿Cómo nos repartiremos el trabajo? – dijo una voz.

A mí me da igual, pero si hay alguna lucha, quiero estar en ella – contesto otra voz.

¡Ya basta! Naraku me ha puesto al mando, así que vamos a ver… - dijo Bankotsu, mientras pensaba en cómo iba a poner a todos.

Bien, Suikotsu y Ginkotsu, vosotros iréis a buscar información a algún templo. Quiero que vayáis a ver si alguien ha ido por allí por asuntos de la perla, y quiero nombres y razas u oficios de cada uno – los aludidos asintieron y se fueron – Bien, Jakotsu, tu y yo nos daremos una vuelta por la ciudad para ver si conseguimos encontrar a Kagome, tenemos que traerla ante Naraku pronto, o si no nuestras cabezas peligraran, y no tengo ganas de morir aun – su compañero asintió con la cabeza.

Decidieron que al día siguiente comenzarían, así que durante ese día se fueron a preparar cada uno sus cosas.

En la casa, todos hablaban para ver que podrían hacer respecto al enemigo, cuando de pronto una voz les interrumpió. Era Inu-No Taisho, que aparecía por primera vez en todo el día tras el desayuno.

Hoy tuve reunión de negocios con Taikun Naraku – todos se callaron al instante al escuchar el nombre de Naraku como hombre de negocios – y parecía algo enojado, así que creo que de momento estamos haciendo un buen trabajo. Pero no nos confiemos. Aunque nos hayamos deshecho de varios enemigos, aun quedan y son fuertes – dijo esto y se retiro a descansar, sin cenar ni nada, ya que había sido un día agotador.

Aun me cuesta comprender como tú, Kagome, eres hija de ese despreciable… - dijo Miroku, comprendiendo de inmediato que podría haberse pasado al hablar así con Kagome.

No te turbes Miroku, yo también lo considero un despreciable, y ojala no fuera mi padre – dijo ella, algo apenada. – Bueno, creo que iré a descansar, mañana le prometí a Sesshomaru que entrenaría con el nuevamente o que daríamos una vuelta por ahí para intentar descubrir algo –

Me dijo Inuyasha que la otra vez que pelearon fue increíble – dijo Sango, preguntándose cómo sería una lucha entre ambos youkais.

Sí, bueno, se hace lo que se puede. Me gusto mucho luchar contra él, es muy buen luchador – dijo ella, algo sonrojada al recordar la primera lucha que tuvo con Sesshomaru. "Aunque la segunda vez fue mejor" pensó para sí misma. Dicho esto, se fue para arriba a descansar, por lo que no vio a quien entro en la casa en ese momento.

Lo mismo digo – dijo una voz desde la entrada. Sesshomaru volvía tras un día duro de búsqueda, pero quiso ir solo y no dejo que Kagome lo acompañara. Le dijo que se quedara con su amigo, que era mejor porque así no la descubrirían los enemigos. Miro a quienes estaban allí, que eran Miroku y Sango. Inuyasha había salido a dar una vuelta por ahí y Kouga estaba ya acostado, descansando del viaje.

Buenas noches Sesshomaru, ¿averiguaste algo nuevo? – pregunto Miroku.

Nada nuevo, más de lo mismo del sitio que frecuentan los Shichi'nintai – dijo él, mientras reprimía un bostezo - ¿Y Kagome? – pregunto, pues habría jurado que hasta hace poco estaba allí con ellos.

Acaba de subir a dormir, dijo que quería descansar para entrenar contigo o dar una vuelta mañana – dijo Sango con una sonrisa.

Bien, pues comeré algo y subiré a dormir también. ¿Habéis cenado ya? –

Si, hemos ido cenando a medida que íbamos llegando a la casa, aunque tu padre ni siquiera probo bocado – contesto la chica.

Sesshomaru se quedo pensando un momento. Después fue a la cocina a prepararse algo ligero y rápido. Ceno y subió a comprobar si su padre estaba despierto o dormido. Lo encontró despierto en su despacho, mirando por la ventana.

Padre, ¿hay algo que le preocupa? –

Sesshomaru, cada día que pasa, estamos más cerca de la batalla final. Me preocupa la nueva vida que has iniciado ante ti – Sesshomaru lo miro desconcertado, y su padre siguió – Me gusta mucho Kagome para ti, pero me da miedo la batalla y que alguno de nosotros no vivamos mas allá de ella, en especial tu y ella –

Jamás permitiré que nos pase nada a ninguno de los que están en esta casa – dijo Sesshomaru con seriedad.

Ya lo sé hijo, ya lo sé – dijo Inu-No Taisho mientras salía del despacho, dejando allí a su hijo pensando.

Sesshomaru también estaba preocupado. ¿Y si el enemigo descubría su relación y hacia algo para usarla en su beneficio? Jamás se perdonaría que usaran algo así como su punto débil, aunque sabía que Kagome era buena luchadora y que no se dejaría vences tan fácilmente. Ese pensamiento provoco una sonrisa en el joven, mientras recordaba sus luchas con ella.

Dejo esos pensamientos para mañana mientras se dirigía a su habitación para descansar, pero al pasar por la puerta de ella se paró y se apoyo contra ella. Sonriendo, entro a la habitación sigilosamente y la vio.

Ella dormía plácidamente. Los cabellos negros como la noche estaban desordenados sobre la almohada y las sabanas, que cubrían su cuerpo levemente, dejando ver una pierna por encima de las sabanas. Llevaba ese pequeño camisón negro que a Sesshomaru lo volvía loco. Se sentó en una silla al lado de la ventana, por donde entraban los rayos de la luna, que se mostraban ante el cuerpo de la joven dormida, haciendo su belleza mayor de la que ya de por si era. Se quedo un rato mirándola, y también mirando por la ventana, sumido en sus pensamientos mientras vigilaba el sueño de Kagome.

¿Cuánto tiempo más piensas estar ahí? – dijo una voz suave que lo saco de sus pensamientos. Giro su cabeza para ver como Kagome le hablaba apoyándose sobre su brazo.

No quise despertarte, solo quería verte, no te visto desde el desayuno – dijo él con una sonrisa. Ambos eran cariñosos el uno con el otro, pero con público no, dado el miedo existente por la guerra que estaba pasando y su situación.

Entonces, ¿Por qué no me miras desde aquí? – dijo ella, señalando su cama. El sonrió y fue hacia ella, quitándose la camisa y los zapatos, y quedando solo en pantalones para entrar en la cama de ella.

Se quedaron dormidos el uno abrazado al otro…ajenos al mal que los acechaba desde los rincones de la ciudad.

------------------------ C O N T I N U A R A -------------------------------

Hola, ¿cómo están? Espero que el capi les guste, dentro de poco ya empezaran las demás luchas y peleas y sangre…. Todo eso, Jajajajaja!!

Ya regrese de mi viaje, y estuvo mu bien!! Aunque no vi Muxos reviews cuando volvi… aunque los q estaban me gustaron muxo!!

Laetus: hola!! Comprende que Kagome estaba confusa hija, aunque al final si que acaba con Sesshomaru, como debe ser! Me alegra de que te gustara el lemon y el capi en si!! Y respecto a Naraku… ya verán como luchan, los dos juntos!! Muxos besos!! Espero seguir viéndote por aquí!!

Ladymary: hola!! Me alegra de que te gustara como enfoque el romanticismo de la situación! Y creeme, yo tb quiero un tio como Sesshomaru, jajajaja!! Espero que la ocntinuacion te guste!! Y tb espero seguir viéndote por aquí!!

Espero que les guste la continuación de la historia. Últimamente, las musas no quieren darme de su apoyo, así que espero que no me maten si el capi no gusta.

Espero sus comentarios, amenazas, tomatazos, cumplidos… lo que deseen dejarme!!

Besoss!!

XtinaOdss