Hermanos por contrato

En el capítulo anterior…

"—¿Ha sucedido algo? —preguntó Shaoran con preocupación mientras la observaba con cuidado.

No —negó ella— ¿Puedo prender la radio?

Por supuesto —respondió él.

Sakura presionó el botón de encender, pero se arrepintió en seguida al escuchar la voz de Song Jia interpretando una balada. Ambos se miraron algo incómodos y Shaoran se apresuró a apagar el aparato.

¿A dónde iremos? —preguntó Shaoran.

Escoge tú un lugar —pidió ella— No me importa si es el restaurant más caro de la ciudad, sólo escoge el que más quieras.

En serio estás extraña —rió él— Bueno, ya se me ocurrió el lugar perfecto.

Cuando Sakura se dio cuenta dónde se estaban estacionando, tuvo que aguantar lanzar un grito de sorpresa. Shaoran la miró con una gran sonrisa.

¿Por qué aquí? —preguntó ella completamente asombrada.

Porque dijiste que te gustaba este lugar y bueno, aquí fue donde cenamos juntos por primera vez. Además, para ser sincero… La comida aquí no eratanmala —admitió y Sakura lo besó sorpresivamente— ¿Y eso?

Me dieron ganas de hacerlo —explicó encogiéndose de hombros y acto seguido, se bajó del vehículo y entró en el lugar donde comerían… por última vez.

Sakura, no quiero ser demasiado insistente pero… —comenzó él una vez que iban en la mitad de sus platos— … estás realmente extraña. Casi no has comido y aunque sonrías en cada momento no son tus sonrisas habituales, ¿Me contarás que te ha sucedido?

Sakura se movió inquieta en su puesto, sabía que había llegado la hora de su despedida indirecta. Intentó no pensar demasiado en que a partir del día siguiente ya no podría ver a Shaoran porque si no se sacaba esa inquietud de la cabeza probablemente se pondría a llorar delante de él y eso era lo último que quería.

Te quiero —comenzó ella sonriendo con dulzura— Lo sabes, ¿verdad?

Claro que lo sé. Yo también te quiero, Sakura —respondió él sonriéndole de regreso.

Nunca, pero nunca haría algo que te hiciera daño a menos que fueseextremadamentenecesario, esto también debes saberlo ¿verdad?

Con ese corazón que tienes sólo sabes hacer feliz a las personas… me haces feliz a mí, y conociéndote no eres capaz de dañar ni a una mosca.

Cuando llegué a Hong Kong sólo pensaba en qué tan bien me iría en el trabajo, cuánto ganaría y que tan famosa me haría. Jamás pensé que encontraría personas tan valiosas en un país extranjero, la amistad de Tomoyo, el cariño nainai, Meiling y hasta tía Xiu y por supuesto, nunca creí que este sería el lugar donde conocería el amor

Se detuvo un segundo para observarlo detenidamente, quería memorizar su rostro, los ojos café claro más bonitos que había visto, el cabello color chocolate que siempre se encontraba desordenado sin importar lo que su dueño hiciera, el mentón fuerte y perfectamente alineado…

Eres el hombre más extraordinario que he podido conocer en toda mi vida, Shaoran Li y no creo que haya alguien más en este mundo que se parezca a ti. Todo hubiese sido completamente perfecto si nos hubiésemos conocido de otra forma, entonces podrías haberme presentado como tu novia ante tu familia sin ningún problema y no habría ningún obstáculo entre nosotros.

Ahora entiendo porque te ves tan afligida —dijo él besando sus manos— Tienes miedo de que nos descubran y terminemos separados, pero yo te aseguro que eso no va a pasar. Debes estar tranquila, cariño, todo va a salir bien. Además, si nos hubiésemos conocido de otra forma quizás ni me habría dado el tiempo de acercarme a ti, ya sabes como era yo hasta antes de conocerte.

Shaoran yo…

No —interrumpió el aludido— Te prohíbo preocuparte de forma innecesaria, ahora pagaremos la cuenta y nos iremos a casa a dormir, mañana nos vamos de viaje a Lantau y todo lo malo se habrá ido de tu cabeza para el final del día.

Ella asintió y lo siguió en silencio. Sería mejor para ambos que no hubieran despedidas, quizás de esa forma sus corazones conseguirían recuperarse más rápido del golpe que recibirían al verse separados.

Antes de subir en su carro lo abrazó tan fuerte como podía, memorizando su calidez y su aroma. Shaoran, aunque se encontraba sorprendido por esa demostración de afecto tan pública, le correspondió y acarició su cabello para demostrarle que estaba allí por ella y para ella.

Tranquila, Sakura. Nos queremos y eso es lo único que debería importarnos. Ya verás que mañana todo estará bien."

Capítulo XI

Una conversación necesaria

Se desplomó sobre la cama con la cabeza entre las manos y lanzó un gran suspiro al aire. El repiqueteo de la lluvia contra la ventana logró tranquilizarla por un momento, pero entonces recordó dónde estaba y cómo había llegado hasta ese lugar.

Flash Back

La casa de su abuelo era tal cual la recordaba. Imponente y hermosa, rodeada de árboles que en ese momento se encontraban deshojados por la llegada del invierno. Sakura inhaló profundo, siempre le había gustado cómo se sentía el aire en el campo, y entonces caminó hacia la entrada.

Ya habían pasado cinco días desde su llegada de Hong Kong y debido a su pésimo estado de ánimo, había postergado la visita que debía hacer a su abuelo. El anciano hombre no parecía demasiado contento con postergar su reunión, pero en el fondo comprendía que pasaría un tiempo hasta que Sakura se acostumbrara nuevamente a Japón.

No fue necesario tocar la puerta, porque antes de que terminara de subir la escalinata una persona del servicio ya le había abierto. En silencio la condujo por los largos y tortuosos pasillos de la casa hasta una habitación que parecía ser una biblioteca. Allí, sentado tras un gran escritorio de roble, se encontraba su abuelo leyendo el periódico.

Señor, la señorita ha llegado —anunció la mujer que la había guiado y acto seguido se retiró.

Sakura —sonrió el hombre acentuando las arrugas de su cara— por fin te has decidido a venir.

Sí, abuelo. Lo lamento mucho, yo…

No te preocupes, todos tenemos nuestros problemas. Siéntate, siéntate —apremió.

Sakura obedeció en seguida. Desde la cómoda silla podía ver el paisaje que había tras el ventanal y se arrepintió de no llevar una cámara consigo para captarlo. Miró dentro de la habitación y se entretuvo observando un cuadro en especial. En él había una niña de unos 9 años, el cabello lo llevada en trenzas color azabache y sus ojos verdes brillaban tanto que parecía como si en cualquier momento fuese a pestañear.

Es tu madre —explicó el señor Amamiya al seguir la mirada de su nieta.

Lo imaginé —respondió Sakura— nunca antes había entrado a este lugar.

Cuando venías de visita eras demasiado pequeña —se excusó él— Pero ahora ya eres todo una mujer y déjame decirte cuan orgulloso estoy de ti. Sabes bien que en un principio no me gustó la idea de que te fueras del país de forma tan repentina, pero al ver que pudiste arreglártelas por tu cuenta… eres realmente valiente, pequeña.

Sakura esbozó una sonrisa de tristeza. Si hubiese sido realmente valiente…

Sakura, te cité porque tenemos que hablar.

Lo sé, abuelo. La condición de que Yukito me trajera de regreso era que yo me hiciera cargo de tu empresa y lo haré, no te preocupes.

Me alegra saber que eres una mujer de palabra —sonrió el hombre, y entonces agregó— Pero en realidad el joven Tsukishiro te mintió por petición mía.

¿A qué se refiere? —preguntó ella confundida.

Los años me han hecho más obstinado de lo que solía ser. Tuve que perderte a ti y a tu hermano para darme cuenta de que estaba haciendo las cosas mal. —el abuelo dio un suspiro y continuó con su relato— Meses después de que te fueras a Hong Kong, lo comprendí todo. Me acerqué a tu hermano y le pedí que me perdonara, me costó mucho tiempo hacer que confiara en mi nuevamente pero cuando lo logré me comentó lo mucho que deseaba seguir con el legado de la familia

Pero entonces si Touya desea dirigir el Imperio Amamiya y usted lo aprueba ¿Por qué…?

¿Conoces la "Academia Julliard"? —preguntó él y los ojos de Sakura se abrieron de par en par al imaginar lo que estaba por suceder— Sucede que un buen amigo me contó sobre su nieta que está estudiando allí, Naoko Yanaguisawa, creo que la conoces… Bueno, mi amigo terminó por convencerme de que Julliard era lo mejor en música, actuación y artes, por supuesto como es la mejor son bastante exigentes, pero confío en tus capacidades pequeña.

Abuelo, tu…

Sí —afirmó el hombre sin esperar a que su nieta terminara de formular la pregunta— Te estoy dando la opción de que vayas a Nueva York a cumplir tus sueños. Yo me haré responsable de todos tus gastos, esta vez no quiero que te falte nada. ¿Qué dices?

¡Sí, por supuesto que sí! —exclamó emocionada y acto seguido se paró como si hubiese un resorte en la silla y abrazó a su abuelo.

Calma querida, calma —sonrió él mientras le correspondía el abrazo— Sabía que me dirías que sí, así que ya te compré un pasaje a Estados Unidos. Tendrás que aprender bien el inglés así que será mejor que vivas unos meses allá antes del día de la audición.

La cabeza de Sakura comenzó a trabajar a toda máquina, casi podía escuchar el chirrido de los engranajes colapsando. Ir a Julliard significaría realizar el sueño de su vida y cualquier chica en su lugar estaría saltando de felicidad al saber que en dos días partiría a Estados Unidos para vivir la aventura de su vida, sin embargo, la asaltó una inquietud, aún no terminaba de asimilar su separación de Shaoran e irse del país significaba perder toda oportunidad de que él la encontrara…

Sacudió la cabeza con brusquedad. No debía pensar en eso. Shaoran tenía que olvidarse de ella, y ella tenía que olvidarse de él.

Fin del Flash Back

Tomó el boleto de avión, ya usado, entre sus manos y lo observó taciturna. Era su primer día en Nueva York y sin embargo, no se sentía tan feliz como esperaba. Naoko Yanaguisawa, su antigua compañera de primaria que estudiaba ahora en Julliard para convertirse en guionista de famosas películas de terror, la había ido a recoger al aeropuerto y luego le había mostrado los lugares cercanos a su edificio que podían servirle como punto de referencia en caso de que se perdiera. La chica resultó ser tan amable como la recordaba, mas no podía quitarse de la cabeza la idea de que aquello significaba un distanciamiento definitivo. El sonido del teléfono móvil la distrajo por unos segundos.

—¿Diga? —respondió aceptando la llamada.

—¡Sakurita! —exclamó la voz de Tomoyo Daidouji— He tenido que llamar a tu madre para que me den tu nuevo número, ¿cómo es eso de que cambias de número y no me lo informas? —rió la chica y luego agregó— ¿Qué tal Nueva York?

—A simple vista se ve muy bullicioso, pero me gusta —afirmó

—¿No has salido a recorrer aún?

—No —contestó Sakura— acabo de llegar al departamento que mi abuelo me dio y ni si quiera he desempacado.

—Oh, es una pena y yo que quería que fueras mi guía turística —se lamentó Tomoyo suspirando a través del teléfono.

—¿A qué te refieres? —cuestionó la otra confundida.

—¡Estoy en Nueva York también! ¡Sorpresa! —chilló su mejor amiga. Sakura abrió mucho los ojos, ¡Vaya sorpresa!

—¡Es fabuloso, Tomoyo! ¡¿Cuándo has llegado? —preguntó con auténtico entusiasmo

—Hace cinco minutos, para ser exacta. De hecho aún estoy en el aeropuerto esperando por un taxi —respondió la otra y de repente a Sakura le asaltó una duda.

—¿Estás con Eriol?

—No —negó Tomoyo y Sakura suspiró aliviada. Sabía que si Eriol venía con Tomoyo, la obligaría a tener una conversación no tan agradable— Pero llega mañana.

—Oh, ya veo, pero de todas formas pueden quedarse conmigo, este departamento es bastante grande, mi abuelo es un poco exagerado…

—¡¿De verdad podemos? —preguntó su amiga con euforia— ¡Sería fabuloso! ¡Será como cuando vivíamos juntas en Hong Kong! Tú no te preocupes por absolutamente nada, me conseguí la dirección con tu madre así que de camino me paso al supermercado para comprar cosas para cenar ¿No te parece buena idea?

—Claro —respondió ella riendo con nerviosismo. Así era Tomoyo cada vez que se emocionaba demasiado, hablaba mucho y a una velocidad impresionante— Entonces nos vemos aquí.

La cabeza de Sakura se transformó en un torbellino nuevamente. Cuando decía que estaba entusiasmada de poder ver a su amiga de nuevo, lo decía en serio, pero no podía evitar recordar los desastrosos sucesos relacionados con su estadía en Hong Kong. Además, estaba el echo de que Tomoyo no sabía el verdadero motivo por el cual Sakura había huido tan repentinamente sin despedirse de nadie, y estaba segura de que en algún momento su querida amiga sacaría el tema a relucir.

Se puso de pie y dejó la maleta sobre la cama, ordenaría su ropa y aprovecharía para distraerse un momento, sin embargo, en cuanto abrió el cierre, se encontró con la fotografía que llevaba a todas partes, la única que tenía junto a él. En cuanto vio la cara sonriente de Shaoran junto a la suya propia, los ojos se le llenaron de lágrimas. Cerró los ojos con fuerza e intentó calmarse, sabía que no podía desmoronarse así cada vez que algo le recordaba a esa persona que tanto quería.

Tomó la fotografía y la guardó en el libro que venía leyendo en el avión. Sería mejor que permaneciera allí hasta que fuera capaz de mirarla sin sentir nada, aunque por alguna razón estaba segura de que ese día no llegaría por más que lo esperara. Guardó todas sus pertenencias en el armario.

Se dirigió a la salita arrastrando los pies y se dejó caer sobre el sofá pensando que quizás hubiese sido mejor que el departamento no hubiese estado decorado, de esa forma tendría algo más en qué ocupar su cabeza durante todo el tiempo que faltaba para el inicio de las clases en Julliard.

Justo en el momento en que se disponía a prender la televisión, llamaron a su puerta. Se paró de un salto y corrió a abrir encontrándose con una sonriente Tomoyo que llevaba una grandísima maleta a rastras.

—¡Te extrañé tanto! —chilló la chica de cabello azabache mientras la abrazaba con euforia.

—¡Yo también te he extrañado mucho, Tomoyo! ¡Siento como si hubiese pasado más que un solo mes desde que me fui! —exclamó ella correspondiendo a su abrazo— Pasa, te mostraré tu habitación.

—¡Vaya, Sakura, ésta sí que es vida! —dijo Tomoyo maravillada observando todo— Realmente debes ser la niñita del abuelo, ¡La vista desde aquí es fenomenal! ¡Y estás tan cerca de tantas boutiques!

—Lo que más me gusta es estar tan cerca de Julliard y del Central Park a la vez… Pero bueno, puedes dejar tu maleta en el cuarto de la izquierda.

—¿Cuántas habitaciones son? —preguntó con curiosidad su amiga.

—Tres. No entiendo por qué mi abuelo me ha regalado este departamento tan grande. —suspiró ella.

No se podía quejar, el lugar era precioso y muy cómodo, pero cuando Tomoyo se fuera se sentiría demasiado vacío. Se sentaron frente al televisor mientras comían unos deliciosos pastelitos que la joven diseñadora había comprado cerca del edificio y reían con los videos que mostraban en un programa de animales.

La tarde se pasó rápidamente dando paso a la noche. Las calles completamente iluminadas captaron la atención de Sakura que se acercó al ventanal para observar con más detalle la ciudad en su visión nocturna. Sonrió vagamente, Nueva York era incluso más lindo por la noche.

—Sakura —habló suavemente Tomoyo llamando su atención. Volteó para mirarla y supo en seguida de qué iría la conversación— En todas las llamadas telefónicas que te he hecho durante este mes, siempre que te pregunto el motivo de tu… "desaparición" me dices que es algo para hablarlo en persona, y me preguntaba si estarías dispuesta a hablar de ese asunto ahora.

Sakura suspiró con cansancio, sabía que ese momento llegaría pero aún así no se sentía completamente preparada para contar por primera vez a alguien qué la había llevado a hacer lo que había hecho. Se sentó nuevamente en el sofá y se abrazó de uno de los cojines. Tomoyo era su mejor amiga, quizás la mejor amiga que había tenido en toda su vida, así que no tenía caso ocultarle algo, confiaba en ella ciegamente.

—Primero que todo, quiero que sepas que si no te conté antes no era porque no confiara en ti, Tomoyo, pero es que es un secreto que se supone no debería revelar o pondría en riesgo muchas cosas —comenzó ella con arrepentimiento— Sin embargo, ahora te explicaré absolutamente todo lo que te estuve ocultando.

—No te preocupes, Sakura, sé que siempre tienes un buen motivo para todo lo que haces —aseguró la otra sonriéndole con cariño.

—Bueno, verás, Shaoran y su prima Meiling me contrataron para hacerme pasar por su hermana perdida a cambio de un pasaje de regreso a Japón, yo actuaría como Fuutie Li para visitar a la abuela cuyo deseo era ver una última vez a su nieta antes de morir. Se suponía que esto duraría poco ya que la abuela estaba en estado crítico, pero resultó ser que en cuanto escuchó a "Fuutie" se recuperó y yo quedé atrapada en la mentira de los Li. No podía reclamar nada porque el contrato no ponía fecha de término.

—Oh, ya entiendo por qué no podías decirme en qué trabajarías —acotó su amiga— Si alguien de la familia Li se llegara a enterar de esto sería terrible para ti, Sakura.

—Exacto. Y no sólo para mí, también para Shaoran y Meiling —dijo ella mordiéndose el labio en señal de nerviosismo.

—Pero aún así no me queda claro por qué huiste de Hong Kong…

—Tú sabes que sin darme cuenta me enamoré de Shaoran, y bueno él sentía lo mismo por mí —afirmó sonrojándose un poco— Durante el corto tiempo que estuvimos juntos, fui inmensamente feliz porque por fin sentía que tenía un lugar en este mundo. Siempre he escuchado que cada persona tiene a su 'otra mitad' en algún lugar, y bueno, con Shaoran yo sentí que había encontrado a mi otra mitad —agregó sonriendo con tristeza— Pero como ya te dije, teníamos un contrato de por medio y una mentira tan grande que no nos permitía estar juntos más que en privado. No se vería muy lindo que un hermano y una hermana se pasaran de cariñosos en la calle ¿Verdad?

—Claro —le dio la razón Tomoyo.

—Y bueno, también estaba Song Jia, ya sabes, la cantante que había sido novia de Shaoran —continuó sintiendo un escalofrío recorrer su espalda— él había roto con ella para poder estar conmigo, pero Jia no lo aceptó y comenzó a sospechar de nosotros. Un día en que yo estaba junto a él en su casa, Jia llamó y me pidió que nos reuniéramos sin que nadie se enterara, yo jamás pensé que estaría tramando algo tan… sucio como lo que hizo —aseguró asqueada al recordar lo que la cantante había hecho— Ella me investigó, Tomoyo. Me investigó y descubrió que no era más que una farsante y que la hermana de Shaoran sigue desaparecida. Entonces me amenazó diciéndome que si no me alejaba… —hizo una pausa en la cual su voz se cortó por unos momentos, y luego reuniendo fuerzas siguió con su relato— Dijo que si no me alejaba de él, se encargaría de hacer llegar todas sus investigaciones a manos de la abuela Li.

—Sakura, ¡eso es horrible! ¡¿Cómo pudiste permitirle algo así? —cuestionó Tomoyo con espanto.

—Por varias razones. Lo primero es que me temía que por lo débil de su salud, la abuela Li no resistiera a recibir una noticia como esa y sé que Shaoran sufriría mucho si viera a su abuela nuevamente en el estado en el que la conocí. Además está la reputación de él de por medio, es una persona conocida y si sus trabajadores se enteraran del fraude ¿crees que seguirían respetándolo? Probablemente significaría un problema a escala mayor para el hotel y no dudo que tía Xiu quisiera sacarlo del cargo en caso de que la abuela hubiese enfermado, eso sería dejar a Shaoran sin absolutamente nada. —finalizó la chica sintiendo como si su corazón se fuera haciendo cada vez más pequeñito. Que la llamaran loca si querían, pero estaba segura de que su vida sin él estaría incompleta, y ahora que había contado la historia completa a alguien más no podía estar más convencida de que todo había llegado a su fin.

—Entiendo tus razones, Sakurita —afirmó Tomoyo observando con preocupación cómo sus verdes ojos se llenaban de lágrimas. La abrazó y acarició su cabello— Es muy lindo de tu parte que te preocupes así por Li, pero ¿no crees que quizás hubiese sido más sensato hablar con él antes de tomar una decisión? Digo, dos cabezas piensan mejor que una y quizás él hubiese tenido otro tipo de solución al problema.

—No podía —negó— Jia también me lo prohibió.

—Eres una persona demasiado buena, amiga, y comprendo que en situaciones así los humanos nos ceguemos ante otras posibilidades y tomemos el primer camino que se nos ponga delante para salir del problema, pero si te detienes a pensarlo un momento, si tu le contabas a Li todo el asunto, incluyendo que Jia te lo había prohibido, es muy probable que él hubiese encontrado alguna forma de mantenerla al margen, ya que la conoce mejor que tú —dijo Tomoyo haciendo que Sakura, por primera vez desde que se había marchado de Hong Kong, se quisiera golpear por su estupidez— No quiero hacerte sentir mal y sé que no se puede regresar el tiempo atrás, Sakura, pero no te imaginas lo mal que la ha pasado Li este último tiempo, ya ni siquiera parece él. Eriol dice que casi no va a la oficina y las pocas veces que lo he visto parece un fantasma.

Se aferró a Tomoyo como si fuera su salvavidas, el mundo daba vueltas alrededor de ella de una forma vertiginosa y todas las cosas que había hablado con su amiga parecían hacer mella en su corazón. Shaoran había sufrido por su estupidez e impulsividad, y por primera vez Sakura se arrepintió terriblemente de lo que había hecho. Ya no importaba Jia con sus amenazas, sólo quería haber sido un poco más inteligente para ver más allá de lo evidente.

Lloró como una niña pequeña en los brazos de su amiga, hasta que sintió sus ojos demasiado hinchados y secos como para continuar, sin embargo, el dolor y la culpa permanecían allí.

—¡Dios, soy tan tonta! ¡Tan ciega! ¡¿Cómo es que no vi esa posibilidad antes? —sollozó con desesperación.

—Tranquila, es natural que no pensaras con claridad en el momento, Sakura. Después de todo cuando nos enamoramos intentamos proteger a nuestra persona amada a toda costa

—Lo amo, Tomoyo. Lo amo y no puedo hacer absolutamente nada —confesó sorprendiéndose a sí misma— ¿Qué más queda si ya lo perdí? De seguro debe odiarme, hice prácticamente lo mismo que Jia, desaparecí sin decir nada y yo no puedo hacer más que sentirme incompleta, ¿Será este mi castigo por mentir a la abuela?

—Escucha, cariño, no te sigas torturando. Todo tiene solución y estoy segura de que llegará el momento en que puedas aclarar este malentendido, yo no creo que Li te odie, ¡Es imposible odiar a una persona como tú! Además, no es necesario ser un experto para saber que ustedes se querían mucho, sólo me tomó una mirada descubrirlo.

Intentó convencerse de que las palabras de Tomoyo eran ciertas, era la forma más simple de calmarse, sin embargo su lado pesimista había aflorado y también su cansancio. Llevaba mucho tiempo sin dormir tranquila, siempre despertaba varias veces durante la noche y se encontraba realmente agotada, así que sin saber cómo, cayó rendida con el sentimiento de desasosiego que no la dejaba libre ni por un minuto.

Como buena amiga que era, la joven diseñadora se encargó de llevar a Sakura hasta su habitación y acostarla sobre la cama para que durmiera cómodamente. Acto seguido, sacó su móvil y marcó el número de Eriol; ella y su novio tenían mucho de qué hablar.

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Notas de Kitty: aunque no lo crean tengo oído biónico y en estos momentos puedo escuchar como todos los que están leyendo me quieren mandar a la horca por haberme tardado tanto en actualizar y haber escrito tan poco… ¿Se sentirían un poquito mejor si les confieso que me da una vergüenza enorme subir un capítulo a estas alturas?

Mis más sinceras disculpas para quienes aún siguen pendientes del fic (a pesar de todo lo que tardé), tuve una mezcla de "bloqueo de escritor" con una avalancha de problemas personales que me dejaron prácticamente aplastada contra el piso, motivos por los cuales ni mi imaginación ni mis ánimos estaban en condiciones óptimas para traerles algo "decente".

Sé que este capítulo no me quedó precisamente largo, pero necesitaba dejarlo hasta ahí para poder desenvolverme mucho mucho con las ideas que tengo para el capi 12 que ya empecé a escribir :D y además como estoy de vacaciones tengo más tiempo libre y estoy haciendo todo lo que puedo para terminar la traducción de "Quiero el divorcio, Syaoran Li" y escribir un nuevo proyecto en el que estoy trabajando que me tiene súper entusiasmada porque nació de mi cabecita :D

Volviendo a lo del fic, en este capítulo no aparece Shaoran, pero en el próximo si estará así que no desesperen. La idea de este capítulo fue más bien situarnos nuevamente en el contexto de la historia y ver cómo es la vida de Sakura luego de su separación… ojalá les haya quedado claro.

En fin, agradezco sus muchos reviews que me animaron a continuar cuando veía el panorama negro y pensé por un momento abandonar FF, ¡Pero esos malos pensamiento no volverán, se los aseguro! ODIO, los fics que se quedan a la mitad y yo no seré una de esas autoras crueles, aunque a veces me tarde. Si quieren desahogarse háganlo mediante un review, me merezco todas las acusaciones que tengan que hacerme u.u AH! Y por supuesto si alguien quiere comentar el capítulo es más que bienvenido

¡Hasta la próxima!

Kitty