Sentado en su despacho, suspirando, seguía dándole vueltas al móvil en su mano como si fuera una noria, con otro pesado suspiro, ¿el noveno? ¿Decimo, en los últimos minutos? marcó y esperó.
-Hm, ¿si?- la somnolienta voz de su hija le respondió.
-Siento despertarte, pero tenía que hablar contigo.- dijo tenso.
-¿Papa? – hizo una pausa, suponía que para despertarse y mirar la hora quizás.- ¿Ocurre algo?-
-¿Ocurrir? Bueno, a parte de una visita de TU hermana colocada de vete tú a saber qué.- hizo una pausa intentado contener su rabia.- No.-
-¿Qué?- podía verle levantarse de golpe como un resorte antes de seguir balbuceando.- ¿Qué? ¿Lizzy, colocada? ¿Que-que dices?-
-Lo que oyes, se ha presentado aquí, amenazado con montar un escándalo en recepción si no le recibía y después de hablar de cambiar, algo del dinero, que no tenía nada, y no sé qué otros desvaríos más se ha ido con todo el desaire del que ella bien es capaz.- le costó no gritarle todo esto, Jane no tenía la culpa de nada, pero como siempre en lo referente a su hermana no tenía con quien más hablar, como también le había pasado a ella.
Jane le respondió con silencio desde la otra línea.
-Así que tú lo sabias…- murmuró.- ¡Como has podido dejar que tu hermana hiciera esto!-
-Sí, lo sabía, pero cálmate, Lizzy y yo lo hablamos, no estaba muy segura pero realmente está intentando cambiar, y tenía sus motivos, al menos creía que tenía que ir hablar contigo, las dos pensamos que no sería mala idea.-
-¡Ja! Cambiar, me lo creeré cuando se caiga el cielo.-
-No seas así, Lizzy de verdad lo está intentando, y le apoyo.-
-Dios mío, Jane, eres una ingenua.- le dijo con tono paternal.- No te acuerdas de las veces que te ha dicho lo mismo, dime entonces, ¿cambió? ¿O solamente nos lo decía para que le dejáramos en paz y siguiera haciendo una tras otra de las suyas?
-¡No! Esta vez es distinto.- intentó justificar ella.
-Distinto, ¡cómo!… Esta PEOR de lo que me imaginaba. No sé qué se ha tomado pero no paraba de hablarme de usted como si estuviera hablando con un desconocido, aunque eso quizás lo hiciera deliberadamente ya que no es que las cosas estuvieran bien entre los dos, pero lo mejor de todo es cuando empezó a gritarme antes de salir como una exhalación y hablaba de ella en tercera persona… como si estuviera hablando como otra persona de sí misma. ¿Qué me dices a eso?- le preguntó con suficiencia.
-No… se. Estaba muy nerviosa con tu visita cuando le dije que no sabía si sería buena idea dado lo tenso de vuestra… relación. Pero no estaba drogada, no toma nada ya papa, hace semanas que está limpia.-
-¿Cómo puedes creerte ni una sola de sus palabras? Nos ha engañado tantas veces que… - le soltó con rabia.
-No tienes que creer mis palabras, solo atenerte a los hechos, desde la llamada que te hice hace unas semanas, ¿lo recuerdas?, estaba muy preocupada y no sabía a quién más llamar. El caso es que algo le pasó allí y ha cambiado, de verdad esta vez.- insistía, pero no estaba seguro si intentando convencerle a él o a sí misma.
-Yo sé lo que he visto.-
-¡Pues te equivocas!- le espetó.
-No, Jane, tú eres la que sigue con la venda en los ojos, Li… tu hermana no tiene arreglo.-
-No me extraña que no tenga "arreglo" como lo llamas si todo el mundo piensa así.-
-Ja, ella creo recordar entre sus gritos dijo algo parecido.- dijo con una forzada sonrisa.
-¿A caso se equivoca? Si nadie le ayuda que esperas que haga.- le recriminó.
En esta ocasión el silencio vino de su parte, pensando en lo que su hija le decía, sabía que tenía en parte razón pero Elizabeth… ¡No! Había hecho lo correcto.
-Jane, no sigas por ahí, volverá a decepcionarte, ha venido aquí colocada hasta las cejas ha dicho lo que quería decir y se ha ido. Como no, otro de sus intentos por amargarme más la existencia.-
-¡Oh! ¿Se puede saber que le has dicho?- dijo notando un ligero temblor en su voz.
-Nada, si apenas me ha dejado hablar entre su diatriba, que si ya se buscaría la vida y no sé qué más, estaba tan cabreado y molesto porque se hubiera atrevido a venir en tal estado a mi oficina, ¡Por favor, si estaba reunido con Alfred cuando la recepcionista me ha dicho que o le dejaba subir o iba a montar un escándalo!-
-Dime que le has dicho, Lizzy no está drogada y no habría reaccionado de mala manera sin motivo, ¡está limpia!- de nuevo parecía que intentaba convencerse a ella más que nada.
-Nada, te lo he dicho, solo le he preguntado que había tomado y se puso histérica como ella misma.-
-¡Oh! Papa, como has podido…- recordó su reacción cuando ella le acusó de lo mismo en su momento hacia tan solo unas semanas pero parecía toda una vida atrás.
-¡Como he podido! Que como he podido… pues como su padre y un hombre importante de negocios que soy que no piensa tolerar más de sus espectáculos, doy gracias porque lo hiciera en mi oficina y no decidiera presentarse en alguna reunión o fiesta como bien recordaras que ya ha hecho alguna vez.- le dijo con los dientes apretados intentado lo mejor que podía para controlarse y no decir alguna barbaridad.
-¡Dios mío! Te estas escuchando, ¡estás hablando de TU hija! Como puedes decir eso…- podía casi sentir su indignación y sus lágrimas contenidas.
-De la misma forma que he tenido que soportar todo lo que ha ido haciendo durante años, disculpándome, gastando un dineral para cubrir sus estúpidos vicios y escándalos y siempre que le hemos ofrecido la mano nos la ha apartado de un golpe como si no fuéramos más que molestias.-
-Eso no es motivo para que hayas hecho lo que has hecho hoy, ¿tanto te costaba escucharla?, ha ido a tender un ramo de olivo, no creo que haya hecho nada raro o fuera de lugar o vergonzoso hasta que tan felizmente TU le dijeras que estaba drogada. ¿Me equivoco?- le recriminó ella.
Su silencio fue más claro que mil palabras.
-No sabes lo que has hecho, si vuelve a recaer será todo ¡culpa tuya!- le espetó con veneno en su voz, le sorprendió, Jane siempre había sido una joven afable y tranquila, buena y bondadosa, por eso le dolía que se engañara y volviera a sufrir por culpa de su hermana y que encima la defendiera tan fervientemente para luego llevarse la decepción como antes ya le había pasado.
-No, usará esto de excusa para poder mantenerte engañada y bailando a su son como si fueras un mono amaestrado.- se intentó defender él.
-No me puedo creer que puedas ser tan cabezota, cínico y… y…- no sabía cómo terminar la frase.- Estas hablando de TU hija no de una yonqui que…-
-Es que es lo que es, nos ha destrozado la vida a todos, mi matrimonio, nuestra familia, ¡TODO!- le cortó él.
-¿Eso es, no?, el fracaso en tu matrimonio, tu mujer, tus hijas a las que apenas ves, el hecho de que no hayas podido mantener a tu familia unida, que sea un descontrol que además ignoras y del que no quieres saber nada con la excusa de siempre "estoy ocupado con mi trabajo", todo y lo demás se lo achacas a Lizzy, ella con todo lo que ha hecho y la vida que lleva nos ha destrozado a todos, ¿es eso? Dices que yo llevo una venda en los ojos, pero creo que deberías mírate en el espejo.-
-No te consiento que me hables así, Jane, no sabes lo que dices, luego cuando tu hermana vuelva a aprovecharse de tu buen corazón solo TU serás la que sufra por ello.-
-Prefiero sufrir y saber que al menos he intentado hacer algo por mi hermana, que no lo que estás haciendo tú, sangre de tu sangre.-
-Eso dices ahora pero…-
-¡No! Escúchame, nunca lo hemos dicho, quizás lo hemos pensado, pero éramos más felices viviendo en la ignorancia, el caso es que ¿te has planteado que Lizzy es y sigue-seguía así, porque quizás no estuvimos allí para ella?, no hicimos suficiente para intentar ayudarla, era más fácil darle dinero saber que está bien de vez en cuando y desentendernos, ¿verdad? Yo también me siento culpable por no haber hecho más, yo… no puedo permitir que siga así y más ahora que realmente está cambiando.-
-¡Como puedes decir eso! Hicimos lo imposible por y para ella, tú, hija, más que nadie, pero aun así sin importar lo que hiciéramos o dijéramos seguía con las mismas además de hacernos daño, ¡es que has olvidado las lágrimas que has derramado por ella mientras seguía en sus fiestas y devaneos! No te autocastigues por esto, Jane, no lo hagas.-
-¡Basta! No entiendes nada, tú no has estado con ella estas últimas semanas, no sabes nada. Prefieres seguir tan feliz en tu trono desentendiéndote de todo como has hecho siempre en esta familia, porque es más fácil, ¿verdad?- tomó aire.- Pues te digo una cosa, sigue así y terminaras quedándote solo, Padre.-
-Jane, no entiendes…- empezó con un pesado suspiro.
-No Pa-DRE, tú eres el que no entiende nada, voy a ver a Lizzy antes de que haga alguna locura por tu culpa. Y no te preocupes, no te molestaremos más ninguna de las dos con nuestros problemas. Bien es sabido que un hombre tan ocupado como tú no puede perder el tiempo en nuestras "tonterías". Buenos días.-
-¡Jane!- le había colgado.
Mirando el móvil sin acabar de creérselo lo lanzó sin miramientos y con los codos sobre la mesa dejo caer la cabeza sobre sus manos como si todo el peso del mundo estuviera sobre sus hombros y fuera demasiado para su ya no tan joven espalda.
No supo cuánto tiempo estuvo sintiendo pena de sí mismo y pensando en las palabras de su hija.
-Señor Bennet, el Señor Darcy y el Señor Lowser le esperan en la sala de reuniones.- le dijo su secretaria asomándose por la puerta.-¿Está usted bien, quiere que les diga que no puede reunirse con ellos?- le dijo al ver el aura sombría que le rodeaba.
-No, no, ahora mismo bajo.- dijo sin levantar la cabeza.
-Les informaré que se retrasara cinco minutos señor.- dijo cerrando la puerta y dejándole de nuevo solo.
-Gracias.- murmuró a su eficaz y comprensible secretaria aunque no lo hubiera podido escuchar mientras cerraba la puerta.
Sin más se levantó tomando la pose del hombre de negocios que era siempre y sin pararse a mirar la silla donde su hija había estado sentada nerviosa intentando hablar con él, una punzada de dolor y arrepentimiento se le clavó en el estómago.
¿Había hecho lo correcto?¿Tendría Jane razón?¿Había…? No tenía tiempo para lamentaciones, tenía una empresa que dirigir. Olvidándose de todo y sumiéndose en su trabajo como había hecho siempre desde hacía más años de los que podía recordar salió del despacho cerrando tranquilamente y sin apenas hacer ruido la puerta de su despacho tras de sí.
-O&P-
Darcy estaba en la biblioteca haciendo que revisaba unos documentos pero en realidad solo era una excusa para poder escapar de su hermana y su novia.
-Así que aquí te escondes.- levantó la cabeza para ver a su primo cerrar la puerta y acercarse a uno de los sillones que había en la sala.
-No sé de qué hablas, estoy revisando unos documentos importantes que no podían esperar.- le dijo bajando la cabeza de nuevo sobre dichos papeles.
-Ya…- miro por el ventanal hacia la extensa planicie que llegaba más allá de donde alcanzaba la vista y formaba parte de las tierras de los Darcy.
-Que quieres decir con ese "ya".- le dijo mirándole con una ceja enarcada.
-Darcy, Darcy, te conozco desde que naciste, a mí no me tienes que venir con historias, sé que estas huyendo de las dos. Aunque no te culpo.- le dijo cruzando una pierna sobre la rodilla.
-Ha sido el peor mes de vacaciones, si es que se puede llamar así, que recuerdo.- dijo echándose hacia atrás en la silla y mirando hacia el techo.
-Bueno, he visto mejores, al principio era divertido y todo, ver como esas dos se peleaban por tu atención como dos gatas en celo, pero ahora… ya cansa.- dijo volviendo la vista hacia el exterior donde Georgiana había decidido ir a cabalgar un rato.
-No hables así de ellas, pero tengo que reconocer que he tenido algún que otro momento de querer estrangular a las dos hasta que se callaran. Lo peor de todo es lo formales y correctas que son mientras se dicen de todo con palabras cordiales. Me sacan de quicio.- Es imposible pasar más de media hora con las dos en la misma habitación hablando de otra cosa que de banalidades o sino… se desata el infierno.- se pasó las manos por su espeso y negro cabello alborotándolo.
-¡Ja! Y tu como el valiente que eres me dejas que me encargue yo de ellas, gracias primo.- le dijo con sorna.
Le miró con cara de disculpa pero no dijo nada.
-Will, oye, Caroline, ¿vas realmente en serio con ella? Nunca traes mujeres a Pemberley, al menos no con las que estas saliendo.-
Alzó la vista para ver a su primo mirarle seriamente, no era otra de sus bromas o tonterías para molestarle e irritarle, algo que notó cuando le llamó Will (siempre le llamaba Darcy). No tenía ganas de hablar de nada, y menos de su relación con Caroline, había prometido que iba a hacer que esa relación funcionase, pero había momentos que con sus caprichos y sus peticiones egoístas le exasperaba, "todos tenemos defectos" se decía, se pasó de nuevo las manos por su pelo, ya de por si desordenado, dejándolo peor.
-Sí, creo que si.-
-¿Crees que si? Que quiere decir eso.- le dijo con un tono divertido alzando una ceja.
-Pues que hay momentos que me saca de quicio, con sus peticiones, comentarios y demás.- le dijo sentándose erguido en la silla y apoyando sus antebrazos sobre la mesa.
Richard se lo quedó mirando esperando ese pero que parecía venir seguido de esa frase.
-Pero también tiene buenos momentos. Y creo que por eso, yo…- no terminó la frase.
-Will, si no estás seguro… ¡Asegúrate!, no estés con ella por un sentido estúpido del honor o alguna de esas chorradas que tanto te gustan a ti.- le miro antes de seguir hablando.- Si no recuerda lo que paso con Cassandra.
La única reacción de Darcy a ese nombre fue ponerse rígido como un palo en su asiento, nada más, ni siquiera un pestañeo.
-Vaya, ¿te has dado cuenta?- Darcy estaba confuso por su repentino cambio de humor y su pregunta sin sentido.- ¿Tienes algo por las mujeres que sus nombres empezando por Ca? Ca-ssandra, Ca-roline.- se rio de su propio chiste, aunque era malísimo, pero Darcy se dio cuenta de su intención, aligerar el ambiente tras haber sacado el tema de esa mujer.
-Agradezco tu preocupación, pero soy un hombre adulto, se lo que me hago.- le dijo con un tono tranquilo sin dejar ver nada.
-¡Eh! Quien dice que me preocupe, es simple curiosidad, aunque si termináis casándoos… no sé, pero vas a tener que hacer algo con esas dos fierecillas.- se estaba riendo seguramente al imaginarse como seria.
-¡Alto ahí!, ¿casarnos? No te embales, estoy muy bien tal y como estoy, no quiero saber nada de bodas, matrimonios, compromisos, ni ahora ni en un futuro. Además ocúpate de tus asuntos, señor playboy, no eres precisamente el más adecuado para venir dándome sermones.-
-¿Sermones? Venga ya Darcy, eso se los dejo a nuestros mayores, y por cierto.- le miro con una sonrisa picarona y guiñándole un ojo.- Gracias por el cumplido, no tengo queja de ninguna de las señoritas o señoras con las que tengo el "placer" de pasar un buen rato.-
-No sigas, no me interesan tus… aventuras.- le dijo con una mueca de asco.
-¡Ja! Seguro que aprendías unas cuantas cosas.- la expresión de Darcy decía claramente "lo dudo" pero no añadió nada, simplemente le miró sacudiendo la cabeza y sonriéndole.
-Bueno, al menos te he sacado una sonrisa, es más difícil conseguir eso en las últimas semanas que encontrar un unicornio en estas tierras.- le dijo dándose una fuerte palmada sobre su pierna como felicitándose.
-No exageres.- le miro frunciendo el ceño.
-No exagero, es la verdad, estabas bastante… agrio, nadie habría adivinado que estabas de vacaciones, y las dos señoritas están tan ocupadas sacándose los ojos mentalmente la una a la otra que no se dan ni cuenta.-
-Otra vez con tus exageraciones. Vamos anda, a ver si conseguimos pasar un rato tranquilo con las dos.-
-Que optimista. Aunque no me esperaba esa reacción de la dulce y tímida Georgiana, siempre había sido tan… modosita.-
-Estás hablando de mi hermana, no te pases.- le dijo con una colleja al ponerse a su altura y salir de la biblioteca.
-Oye, eso ha dolido. – le dijo pasándose la mano por donde le había golpeado.- Pero tienes que reconocer que es verdad, le sienta bien, quizás la vida en la universidad y la residencia le está haciendo bien, tras la muerte de la tía Anne….- bajó el tono de voz pero no terminó lo que había estado diciendo a todos les había afectado mucho su muerte, era muy querida entre los suyos.- Lo dicho, le sienta bien.-
-No sé, yo prefería a la pequeña Georgie que venía corriendo llorando a mi habitación porque decía que había un monstruo durmiendo bajo su cama. Como pasa el tiempo.- dijo recordando viejos tiempos.
-Vale, anciano, dejémoslo ahí.- le dijo mirándole divertido.- Pero tienes que reconocer que le sienta bien, es como si tuviera un brillo y vivacidad que antes parecía apagado.-
Darcy le miró durante un segundo antes de asentir sin ganas, no podía negar que su primo tenía razón, no iba a decírselo pero le preocupaba mucho no poder ver como esta su hermana, desde que vivía en la residencia, según decía ella "para disfrutar toda la vida universitaria" aunque tenían una casa en el centro donde podría llegar en metro al edificio universitario, tenía miedo de que le pasara algo, sabía que si compartía esos pensamientos en voz alta le dirían, como ya hicieron en su momento cuando fue a ingresar, que parecía una gallina clueca y no pararían de gastar bromas a su costa. No podía evitarlo su padre había estado siempre ocupado con su trabajo y tras la muerte de su madre fue incluso peor, a penas lo veían, le criaron la Señora Reynolds y sus tutores, y él a su vez a su hermana pequeña, así que había veces que era más como una hija que una hermana pequeña.
-En que piensas.- le preguntó Richard.
-¿Hm? No, nada…-
-Si tú lo dices. – Dijo con un encogimiento de hombros.- Bueno vamos a la carga, a ver que nos tienen preparado esta tarde.- se rio y le dio una palmada amistosa en la espalda. Darcy asintió no tan divertido.
-Bueno, vamos allá.-
-Un momento.- le dijo Richard sujetándole el brazo para detenerlo, de repente su primo volvió a poner ese semblante serio tan poco característico de él.- Sé que hemos dejado el tema de lado porque te molesta pero… sobre Cassandra, no dejes que lo que ocurrió con ella te haga aborrecer la idea de asentarte y casarte Will, tu ere un hombre hecho para el matrimonio y la familia, siempre que encuentres a la mujer adecuada, te mereces ser feliz primo.- su mirada parecía ver más de lo que le gustaría.
-No sé de qué me hablas, y no vuelvas a mencionarla, te he dicho que esa… mujer, es agua pasada.- le dijo soltándose de su agarre.- Vamos, nos esperan.- dijo con un tono neutral.
-Ya, lo que tú digas.- no se creía para nada sus palabras, era verdad que esa mujer no era desde hacía siglos ni lo es ya nada para él, pero lo que ocurrió sigue persiguiéndole y ni siquiera se daba cuenta, pero no tenía sentido pincharle más con ese tema ni con Caroline. Viendo a Georgiana trotar y mirando e su dirección al alcanzar la entrada, saludó con la mano para que se acercara.- Venga primo, sonríe, no seas tan aguafiestas.-
Su chiste solo recibió un gruñido como respuesta al escuchar el característico "Fitz" que solo podía pertenecer a Caroline.
Esperaba que terminaran pronto esas dichosas vacaciones, quería mucho a su hermana y le encantaba pasar tiempo en Pemberley, pero nunca se imaginó que desearía irse de aquí en pos del bullicio de Londres.
