Notas: He hecho un experimento con este escrito


"Recuperándose de una caída" (La gracia de caer)

Caer no es sencillo. Requiere cierta gracia e ingenio.

Caer no es tan fácil como impulsarse y ser llevado por el viento hasta golpear el concreto sin ningún aviso. No es simplemente descender por la corriente esperando un milagro, ni siquiera es resbalar por un tobogán sin fin.

(—No volveré a nadar contigo —dice. Es todo lo que necesita. Haru tiene una expresión adolorida y Rin cree que lo entiende. Pero no importa, ha ganado)

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La gracia de caer radica en el talento y la ocurrencia. Caer es estirar los brazos buscando el límite y encontrar que no hay nada más que vacío. Es deslizarse por la corriente con elegancia, con los ojos cerrados esperando que el golpe no duela tanto. El golpe que finaliza la caída es limpio y preciso. El dolor avanza sigilosamente por todo el cuerpo.

Caer también requiere de cierta ingenuidad. No de aquella que raya en la idiotez, más bien de aquel tipo que es puro y limpio como el agua. No hay que esforzarse mucho en esta parte, porque después de todo, mientras la caída tiene lugar muy adentro, quienes están afuera observan. Todo es trasparente y sereno, como el agua que tanto les gusta.

(No escucha, no siente. Hay un espacio vacío a su alrededor y quiere, pero no puede avanzar. Se ha quedado allí, quieto. Cinco pares de ojos lo miran, inquietos. Él huye.

—El mundo se está riendo de mí —. Así parece. )

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Levantarse, por el contrario, no tiene gracia alguna.

Levantarse es balancearse torpemente, con el cuerpo magullado y la mirada perdida. No hay que tener talento y ocurrencia, más bien, hay que perder todo atisbo de vergüenza, porque no existe otra manera de mirar a alguien a los ojos y decir "¿Puedo volver?". Es difícil, es casi imposible, pero aunque levantarse no tiene ninguna gracia, es mejor que quedarse tirado, porque quedarse estancado en un mismo sitio pierde la gracia.

(El final es agridulce, pero es mejor que nada. Puede volver a sentir la emoción e incluso llora un poco. No sabe cómo lo han hecho, pero allí están, descalificados y aun así, sonriendo. El mundo no se está riendo de él, sólo dio un giro extraño y lo dejó todo al revés. Es Rin el único que puede devolverlo a su lugar. )

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Caer requiere de gracia e ingenio; un giro errado, un resbalón y allí está, descendiendo con el mismo garbo que un delfín en el agua. Se deja caer, por mucho, mucho tiempo. Al final, golpea el suelo, con un golpe seco que no dura ni un segundo. La caída es inevitable, pero sencilla. Lo más difícil, es lo que viene después. Se levanta y luego espera, buscando las palabras.

(Son casi las cinco, cuando después de casi una hora de deliberar, decide escribir a Makoto. Escribe seis letras, la parte más complicada de un nuevo inicio: "Perdón".)


Otras notas: - Debería ser yo la que pide perdón por demorarme tanto en actualizar. Mi excusa es la novela que estoy escribiendo que no va tan bien como debería, pero al mismo tiempo, también va mejor de lo que creía. Me emociona pensar en el producto terminado.

- Hablando de cosas, hay un par de fics que no he terminado. No es que me haya olvidado, ya hablé anteriormente de la razón. Pero me sentaré a ello en estos días. Espero.