Buenas!

Antes que nada, perdón por la demora en la actualización y ¡No me odien!

Les cuento, hay un tremendo salto en el tiempo en éste capítulo, un poco de drama en la historia y misterio...(?)

La cuestión es que el otro día se me ocurrió una historia nueva y como encima se me da por hacer los capítulos largos, se me mezclan todas las historias en la cabeza y no me gusta escribir mezclando todo (Porque se me mezcla todo en la cabeza, es como que no me doy cuenta) . Asi que, ahora quizas tarde un poco mas en actualizar esta y voy a tratar de que la nueva historia este mas avanzada antes de publicarla. Para ver si les gusta.

Les mando un saludo enorme y espero que hayan empezado muy bien el año.

Gracias por las reviews, los favorites y los alerts.

Muero de calor!

Besos!

Lore

Nota importante: vanzinha me hizo darme cuenta de una aclaración que no puse o que no hice, con la crítica sobre éste capítulo. Aunque corra el riesgo de ser predecible, aclaro algo: Recuerden el título de la historia. Si cuando llegan al final del capítulo, tienen ganas de matarme, recuerden el título de la historia. Saludos. Me disculpo ante todas las personas que leyeron el capítulo antes de que vanzinha me haya hecho notar que faltaba una aclaración. Iba después del no me odien. Pero, generalmente, pienso algo y paso a más adelante en el momento de escribirlo. Así que, dejo de escribir y les digo: ¡Recuerden el título de la historia!


Vacaciones en Lima

La primer semana después que regresaron de Virginia, Rachel y Santana no se vieron. Sus comunicaciones eran generalmente por llamados telefónicos, skype y mensajes de texto. La familia de la diva había exigido pasar tiempo de calidad con ella.

Pero, como Santana estaba sola, Rachel exigió que por lo menos dejaran que mientras los López estuvieran de viaje, la latina pudiera quedarse con ella. Leroy y Shelby, aceptaron después de 7 días de escuchar a Rachel quejándose cada vez que estaba con ellos. Jon, intentó convencerlos antes, pero eran personas muy testaduras.

"Por fin estamos juntas" dijo Santana el día que pudo volver a ver a su novia, exactamente el viernes siguiente a su regreso.

"No aguantaba más, encima de tener que estar con Brittany y Quinn todo el tiempo." dijo Rachel besando a la latina.

"¿Qué hacían acá?" preguntó Santana después de responder el beso

"No tengo ni idea, se encerraban todo el tiempo en la habitación de Quinn. Judy está sospechando algo."

"¿Cómo sabes?"

"Esta mañana cuando vino a buscar a Beth me dijo: siempre pensé que ibas a ser vos. Cuando le pregunté de que hablaba, miró a Quinn y a Brittany y se fue."

"Esa mujer tiene que aceptar muchas cosas en muy poco tiempo."

"Todavía está peleando por el divorcio."

"Pobre Judy."

"Ahora, podemos ir a la pieza y encerrarnos nosotras."

"Mejor plan no podías ofrecer." dijo Santana subiendo las escaleras.


"¿A dónde vas?" preguntó Santana a medianoche al notar que la diva se levantaba de la cama y se estaba vistiendo.

"Querrás preguntar ¿A dónde vamos?"

"¿Qué?"

"Si, si te vistes puedes venir conmigo." dijo Rachel esperando que Santana lo hiciera automáticamente, y la latina no la decepcionó.


"Ven conmigo." dijo Rachel cuando estacionaron al frente de una estación de servicio.

"Sigo sin saber a donde vamos." dijo Santana bajándose del auto

"Yo tampoco sé a donde vamos"

"¿Entonces?"

"Tenemos que buscar la pista de a donde ir."

"¿Y cómo vamos a hacer eso?"

Rachel se detuvo en la puerta y miró a Santana.

"Quizás haga un pedido algo extraño, pero no abras la boca."

"Me encanta cuando me das órdenes."

"Te va a encantar más después"

"¿En serio?"

Rachel se volvió a frenar antes de llegar al mostrador y se paró en puntas de pie para susurrar en el oído de Santana con sus labios rozándo la superficie de la oreja.

"Te va a gustar más, cuando esté frotando todo mi cuerpo contra el tuyo y las luces nos hagan sudar y aunque querramos parar de bailar, la sensación de nuestros cuerpos bailando al ritmo de la música va a ser demasiado fuerte como para detenernos."

La diva volvió a caminar hasta el mostrador y Santana se quedó mirando su cuerpo alejarse unos pocos pasos. Dos minutos después, Rachel agarró la mano de la latina y la sacó de la estación de servicio y la subió en el auto. Santana no reaccionó hasta que vio que Rachel tenía un huevo en la mano.

"¿Un huevo?"

"Sip."

"¿Por qué no media docena?"

"Solo necesitaba uno."

"¿Por qué?"

"Acá está la dirección del lugar a donde vamos."

"¿Donde?"

"Acá."

Rachel rompió el huevo ante la mirada de horror de Santana ante la posible suciedad y olor que iba a quedar en el auto de la diva. Pero el huevo no se reventó como generalmente lo hacen y cuando Rachel lo abrió por la mitad, no salió ni la clara ni la yema, sino que apareció un pequeño papel, que contenía una dirección.

Rachel sonrió y le pasó el papel a Santana y comenzó a manejar a las afueras de Lima, pero antes de eso, introdujo la dirección en el gps.

"¿Me vas a decir en algún momento a dónde vamos?"

"Creo que te di alguna pista."

"Lo único que entendí fue que vamos a bailar a algún lugar."

"Exacto."

"¿Pero qué tipo de lugar?"

"Es un boliche clandestino gay."

"¿Cómo?"

"Un boliche clandestino gay."

"¿Y cómo funciona eso?"

"Lima y los pueblos de alrededor no son muy aceptantes de la homosexualidad. Quizás Lima esté avanzando un poco. Pero hasta que no se abra un boliche gay al público en general, quizás ésta sea la única forma de divertirse entre gente que es igual a nosotras. Hace mucho tiempo, me enteré que hay una empresa, que organiza estas fiestas clandestinas y que deja la dirección con ciertas pistas. Muchas veces, los miembros de grupos homofóbicos casi descubren el lugar, pero desde hace un tiempo, están haciendo las reuniones a través de twitter. Solo hay que saber leer el tweet."

"¿Cómo?"

"Por ejemplo, el de hoy decía: ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?"

"¿Y cómo llegaste a la conclusión de que tenías que pedir un huevo?"

"Bueno, muchos respondieron el huevo. Así que desde ahí había que dilucidar el lugar de búsqueda de la primer pista. Como la comunidad homosexual en Lima es muy pequeña, todos se conocen entre todos."

"Yo solo conozco a Kurt, Karofsky, Leroy, Jon, Brittany, Quinn y nosotras."

"Te sorprendería saber que hay muchos más."

"Me acabas de decir que es muy pequeña."

"Es muy pequeña los que están afuera del clóset."

"Ah."

"Bueno, entonces, después twittearon: Entre las 12 de la noche y la 1 de la madrugada, el velo entre este mundo y el sobrenatural es más delgado."

"¿Eh?"

"Era la forma de decir que entre ese período temporal se podía buscar la pista."

"¿Y cómo llegaste al huevo?"

"Para ese entonces sabía que tenía que pedir un huevo."

"Ajá."

"Y sé muy bien que la persona que nos atendió en la estación de servicio es gay."

"¿Si? No lo parece."

"No hay que ponerlos a todos en el mismo paquete."

"¿Entonces?"

"Entonces sabía que tenía que ir a un lugar, que estuviera atendido por una persona que fuera gay y que si pedía un huevo no me iban a mirar de forma extraña."

"Hay muchas tiendas abiertas a esta hora que podrían haberte vendido un huevo."

"Quizás una media docena. Nunca uno solo."

"Es una deducción un poco complicada."

"No me equivoqué."

"Por suerte."

Rachel manejó unos 10 minutos más, antes de entrar en un camino que quedaba pasando dos pueblos de Lima. Era oscuro y mal cuidado y Santana comenzó a temblar internamente. Pero después de otros 10 minutos por ese camino de tierra, llegaron a un amplio espacio, ocupado por una gran cantidad de automóviles.

Estacionaron donde pudieron y siguieron un pequeño camino de luces que había entre los árboles, que rodeaban el gran claro que servía como estacionamiento.

"No pensé que Santana López tuviera miedo." dijo Rachel sintiendo temblar a la latina desde sus manos entrelazadas.

"No es miedo."

"¿Qué es?"

"Nervios."

"¿Qué?"

"Desde que estamos juntas, que no es mucho, hemos tenido poca interacción con parejas del mismo sexo y si estábamos en algún lugar donde sabíamos que podíamos llegar a encontrar parejas del mismo sexo siempre había heterosexuales en el medio. Ahora es como que nos vamos a meter de golpe en un mundo secreto."

"Es un mundo secreto."

"¿Hay reglas?"

"Por supuesto."

"¿Cómo cuáles?"

"Oh, si. Soy tonta. Te las tendría que haber dicho antes."

"¿Ya habías venido a algún lugar así?"

"Nunca."

"¿Cómo te enteraste?"

"Leroy"

"¿Leroy?"

"Si. El me contó que existía este tipo de cosas así que busqué. Google es una herramienta maravillosa."

"Y ahora estamos acá."

"Exacto."

"¿Las reglas?"

"Solo hay una y es la más importante."

"Y debe ser importante si solo es una."

"Por más que conozcas a alguien que veas dentro de éste lugar, cuando la noche termina, la relación que se pueda generar termina."

"¿Cómo?"

"Una suposición. Nosotras nunca comenzamos esta relación. De pronto, nos encontramos en este club clandestino gay y tenemos algo. Cuando la fiesta termina y cada una se va por su lado, no se vuelve a hablar del tema."

"¿Y si vuelve a pasar la próxima vez?"

"Bueno hay algunas excepciones. Por ejemplo, que ambas personas estén dispuestas a seguir una relación fuera del club, entonces eso está permitido. Pero no se habla de nadie que uno conozca aquí adentro, a no ser que afuera el acercamiento sea mutuo."

"Guau. Es como una sociedad secreta. Me gusta."

"No voy a cantar ningún tema, como los magios."

"¿Acabas de hacer una referencia a Los Simpsons?"

"Por supuesto."

Ya habían llegado al final del camino, era un gran galpón abandonado que por esa noche iba a emitir todo tipo de música. Rachel y Santana se miraron y entraron en el lugar, después de pagar la entrada.


No había reglas con el alcohol y Santana estaba feliz por eso eso. Ya estaba por su segundo martini mientras veía a Rachel tomar la primer cerveza (y única hasta el momento) desde que habían entrado al lugar. La latina había intentado hacerle algún tipo de comentario a Rachel sobre algunas de las personas que vio dentro del lugar, pero la diva le dijo que era mejor que no lo hiciera. Aunque Santana hizo puchero, Rachel no cayó en su trampa.

"¿Quieres ir a bailar?" preguntó Rachel que no había dejado de mirar la pista y moverse un poco al ritmo de la múisca.

"¿Qué?" preguntó Santana que no había escuchado porque estaba concentrada mirando a...no podía ser...

"Bailar" repitió Rachel en el oído de Santana.

"De acuerdo." dijo la latina antes de arrastrar a Rachel hacia la pista. Quizás podía confirmar si era quien ella pensaba si se quedaba cerca.

Pero Rachel le hizo olvidar donde estaba, que estaba haciendo e incluso su propio nombre. Era la primera vez que veía a la diva moverse así y viendo la reacción que había causado en las mujeres que estaban a su alrededor, Santana decidió que era mejor dejar su idea de ver quienes eran las personas que estaban ahí y controlar a su novia.

Rachel no la decepcionó. El resto de la noche sus cuerpos estuvieron pegados, moviéndose al compás de la música y las dos se sentían completamente libres como para escaparse al baño y tener sexo ahí (algo que Rachel dijo que iban a repetir siempre y cuando el próximo baño sea por lo menos un poco limpio) para volver a la pista a seguir bailando. Santana se daba cuenta de que esta vez si las gente las miraba no era porque eran dos chicas bailando, sino porque, su novia había causado una gran sensación dentro de ese boliche clandestino y se notaba que todas querían una parte de la diva, lo cual la latina no iba a permitir.

Pero a pesar de las miradas, las dos se sentían libres.


Tan libres se sintieron que volvieron al Lima casi al mediodía del día siguiente. O como dijo Santana: "Decimos casi, Shelby, porque así no parece que nos secuestró un ejército de pitufos que no entendían las relaciones sexuales humanas y querían hacerlo mirando a alguien que parecía de su especie."

Shelby, obviamente, miró a Santana sonriendo cuando Rachel le pegó. Por lo menos, ellos sabían a donde estaban las morenas, y desde que hora a que hora ya que Rachel les había enviado todo detalladamente.

Almorzaron con la madre de la diva, quien les preguntó como se hacía para poder encontrar ese lugar y no encontró respuestas ya que su hija la miró con los ojos entrecerrados y muy seriamente le preguntó: "Mamá, ¿Hay algo que quieras contarme?"

Shelby, río ante la suposición que su hija le estaba haciendo, pero no negó ni afirmó nada, haciendo que Rachel se sintiera inquieta.

Después, decidieron volver a la casa.


"¿Dónde estaban?" preguntó Quinn con cara de preocupación apenas las vio a entrar. "Cuando me di cuenta de que no estaban en el cuarto de Rachel, supuse que habían salido a comprar algo pero no volvieron hasta esta hora. Encima, Leroy y Shelby lo único que me decían cuando los llamaba cada media hora era que me quede tranquila. ¿Cómo me puedo quedar tranquila?¿Dónde estaban?¿Están bien?"

"Cálmate, Fabray" dijo Santana pasando por su lado. "Solo fuimos a un lugar y los padres de Rachel te dijeron que te quedaras tranquila por el simple hecho de que ellos sabían donde estábamos."

"¿Por qué no me responde Rachel?¿Qué le hiciste?" preguntó Quinn quien quería que su otra amiga le respondiera todas las preguntas.

"Porque estoy cansada y me voy a dormir una siesta. Todo lo que ella dijo es verdad." dijo Rachel subiendo las escaleras y yendo hacia su cuarto.

"¿Ves?" dijo Santana mirando a Quinn. "Yo también me voy a ir a dormir."

"¿Qué hicieron?" preguntó Quinn sin esperar respuesta alguna, ya que Santana había cerrado la puerta de la habitación de Rachel subiendo las escaleras a una velocidad que para el cansacio que parecía tener (porque Quinn no había fallado en notar las ojeras que las dos tenían, el maquillaje corrido y su ropa oliendo un poco a sudor y alcohol) no entendía como lo había hecho.


Las morenas se despertaron para la hora de la cena y mientras decidían que hacer Puckerman les envió un mensaje diciéndoles que tenía a alguien que quería hablar con ellas y que además, querían quedarse a cenar.

Cuando Puckerman entró en la casa, unos veinte minutos después, traía a alguien que hizo que los pelos de Santana se pusieran como pequeños palillos congelados y un sudor frío corriera por su espalda.

"¿Finn?" dijo Rachel mirando a quien alguna vez había sido su amigo. Ahora casi no lo reconocía. Estaba vestido como siempre, con un jean y una camisa, pero su pelo estaba un poco más largo, casi debajo de los hombros y sus ojos tenían un color almendra muy puro. Cuando el muchacho escuchó la voz de la diva, levantó su rostro del suelo en donde había estado desde que entró en la casa y sonrío dulcemente.

"Hola Rachel." dijo en una voz que generalmente no era la suya.

"Puckerman" gruñó Santana "¿Qué está haciendo él aquí?"

"Déjame explicar, Santana." dijo Finn parándose delante de su amigo. "Yo le pedí a Puck que me trajera. Necesito hablar con uds."

"Hablaras con el árbol de la vereda de enfrente." dijo Santana mirando por primera vez a los ojos de Finn. Se quedó quieta unos segundos pensando en lo que había visto. Arrepentimiento, sinceridad, necesidad.

"Santana." interrumpió Rachel los pensamientos de la latina.

"Está bien. Que hable." dijo la latina.

"¿Podríamos hablar los tres a solas?" preguntó Finn mirando de reojo a Quinn que había abrazado a Beth y a Brittany quien se había puesto como un gato a punto de atacar, incluso maullaba.

"De acuerdo." dijo Rachel y fue hacia la oficina ubicada en la planta baja. Dejó pasar a Santana y a Finn y cerró la puerta.

Los tres se sentaron en unos sillones que había cerca de la ventana y Finn observó a la pareja durante unos minutos sin decir nada, mientras ellas lo observaban a él. Los tres, además, se movían incómodos en sus lugares ya que era una situación algo extraña.

"Gracias." dijo Finn suavemente. "Es muy importante para mi que uds. acepten hablar conmigo. Necesito decir ciertas cosas y sobre todo, necesito saber que puede existir una oportunidad de que los tres podamos ser amigos."

"Eso depende, Hudson." dijo Santana, pero con poco veneno en la voz.

"Lo sé." dijo Finn bajando la mirada.

"¿Cuándo saliste?" preguntó Rachel tratando de cambiar de tema, aunque no sabía muy bien porque había elegido ese en particular.

"Hoy al mediodía." dijo Finn volviendo a mirar a las morenas. Sus ojos no dejaban de ir de una hacia la otra. "Llegué a mi casa y hablé con mi madre. Después fui a hablar con Puck, necesitaba hacerlo aunque todo comenzó mal. Casi me tira por la ventana de su cuarto cuando me vió, pero después me escuchó."

"Noah suele reaccionar mal." dijo Rachel

"Si." dijo Finn sonriendo "Bueno, llegamos a un arreglo y le pedí permiso para hablar con uds. Y además, quiero decirles que si no se sienten cómodas en mi presencia, pueden pedirle a él que les venga a hacer compañía, no quiero que me tengan miedo."

"No te vamos a tener miedo si no nos das razones." dijo Santana

"Gracias, Santana." dijo Finn

"¿Qué querías decirnos, Finn?" preguntó Rachel. No le gustaba dar muchas vueltas a los temas importantes.

"Quería pedirles perdón. A las dos. Por cosas que dije o hice en contra de uds. Sé que saben que fui drogado y eso, pero se ve que esa droga en realidad solo sacó lo peor de mi. Me costó darme cuenta de eso. Quizás en el fondo estaba dolido. Dolido porque Quinn se acostó con mi mejor amigo y quedó embarazada, pensando que iba a perderme por entrar en el coro. Dolido porque aunque sentía algo por Rachel no podía dejar de pensar en lo que dirían los demás y la dejé, otorgando la oportunidad de que alguien entrara en su corazón y dolido, sobre todo, porque sabía muy en el fondo que la persona en la que más confiaba, que era el Sr. Schuester no era lo que yo esperaba." Finn suspiró y se acomodó mejor en el sillón. "Pasé mucho tiempo hablando con psicólogos y psiquiatras dentro del hospital. Tratando de entender las cosas, según yo. Pero todos me dijeron que no era que tenía que tratar de entenderlas, sino que tenía que dejar que esos pensamientos acompañaran todos mis días. No entendía muy bien que me querían decir, hasta que una noche durmiendo me di cuenta. Si, yo entendía las cosas, las entendía muy bien, pero siempre hubo alguien que me hablaba en el oído, que me decía que no eran las cosas como yo pensaba, y ese alguien siempre fue Schuester. Rachel, cada cosa que te hice fue por él. Él logró manejarme con esa droga y yo entré en eso buscando un poco de aceptación. Sé que no es excusa, pero es lo único que tengo. Bueno, cuando comencé a dejar que esos pensamientos se fundieran con mis otros pensamientos, me di cuenta de que todo estaba bien. Era cierto que Rachel no era la que todos pensábamos en New Directions que era, pero yo no podía verlo hasta hace poco tiempo. Eran ciertas tantas cosas y mi visión estaba nublada."

"Por unos malvados elfos que viven en los rulos de Schuester." dijo Santana.

"Si, es cierto." dijo Finn sonriendo más ampliamente.

"Kurt me contó que uds. dos estaban juntas. Antes de ponerme mejor. Pero extrañamente eso no me hizo mal, al contrario, solo deseé que a uds. les hiciera bien. Recuerdo que Kurt se enojó mucho conmigo por no mostrar la reacción que él quería que mostrara. Yo no sabía que decirle ante su arranque. Pero, siempre te quise, Rachel y mientras mi tiempo ahí adentro pasaba, me di cuenta de que en realidad, eres la mejor amiga que uno puede tener y me dije: Si Santana la hace feliz, ¿quién diablos soy yo para meterme en esa relación? Nadie. Entonces, me dije que iba a acompañarlas cuando saliera. Después me di cuenta que iba a ser más difícil de lo que había pensado porque recordé lo que te hice en esos últimos días y...no sé como...no sé como pedir disculpas por eso. Solo puedo asegurarte de que eso no va a volver a pasar. Y sé que es muy difícil que las dos puedan confiar en mi de nuevo, pero tengan por seguro, que con esta oportunidad que me están dando para hablarles, cara a cara, voy a hacer todo lo posible para demostrarles que pueden hacerlo. Pueden confiar en mi."

"Finn, intentaste violarla en el medio del pasillo." dijo Santana recordando ese día.

"Lo sé, Santana. Lo sé." dijo Finn quien perdió control de sus emociones y se largó a llorar.

Rachel y Santana se miraron mientras el chico lloraba.

"Pude haber perdido todo." dijo cuando terminó de llorar. "Pude haber perdido hasta mi madre. O sea, ella me internó en ese lugar porque tenía miedo de mi. Si el día ese en que toqué a Rachel nadie me hubiera frenado, yo iba a perder todo. Iba a terminar con un expediente, y todo eso. Pero lo más importante, iba a perder a mi mamá, que es en realidad lo único que me queda en este mundo. Sé que intentar hacerle eso a Rachel no fue la idea más inteligente que tuve, ni siquiera recuerdo haber tenido esa idea, pero si recuerdo quien me la puso en la cabeza. Perdón Rachel, perdón." dijo y se largó a llorar de nuevo.

"Finn." intentó Rachel. "Finn." volvió a decir hasta que él le prestó atención. "¿Me podrías dejar a solas con Santana un momento?" preguntó cuando vio que los ojos de él la miraban.

"Si, por supuesto." dijo levantándose y saliendo de la habitación. Puckerman lo esperaba en el pasillo.

"Vas a considerar perdonarlo. ¿Verdad?" dijo Santana cuando ya estaban solas

"Ya lo perdoné hace mucho." respondió Rachel

"Tienes un corazón demasiado grande."

"Él pidió disculpas, San. Es consciente de lo que me hizo y del daño que pudo haber causado si seguía adelante. Si, le llevó tiempo y sesiones psicológicas, pero, salió de ese hospital y vino a esta casa a pedir disculpas. ¿Vamos a dejarlo ir sin unas palabras y sin hacerle saber que lo perdonamos? Es obvio que está sensible. ¿Cuándo has visto llorar a Finn? El miedo de casi haber perdido a su madre es lo que lo devolvió a la realidad."

"No sé si pueda confiar en él."

"Yo tampoco, pero no perdemos nada con intentarlo."

"¿Y si hace algo para lastimarnos?"

"Entonces sabremos que estabamos en la senda correcta al no confiar en él. Pero creo que podemos ganar un buen amigo, si él no hace nada para arruinarlo todo."

"Está bien."

"¿Está bien?"

"Si, realmente nunca te equivocas al perdonar a alguien. Nunca. Y yo sería una tonta si dejara que mis celos ganen esta batalla o no confiara en tus instintos."

"¿Entonces?"

"Si, lo podemos perdonar y además, intentemos tener una amistad con él."

"¿En serio?"

"Por supuesto, diva."

"Gracias, San."

"Deberías agradecerte a vos misma." dijo Santana besándola y levantándose para abrir la puerta. "Yo no voy a hablar, porque sé que puedo arruinar todo, pero por lo menos, puedo llamarlo y pedirle que vuelva a la habitación."

Finn volvió con la cabeza gacha y se sentó nuevamente en el lugar.

"Finn." dijo Rachel esperando que él levantara la vista. "Estuvimos hablando con Santana y decidimos que lo mejor es perdonarte y darte una nueva oportunidad."

"Eso fue rápido" dijo el muchacho mirando a las morenas.

"Mi diva no se equivoca mucho." dijo Santana

"Dijiste que no ibas a hablar." dijo Rachel

"Eso no iba a arruinar nada." aclaró la latina.

"¿O sea que podemos ser amigos?" preguntó Finn esperanzado, pudiendo ver por fin la interacción entre las morenas. Esa tarde, Puck le había comentado que era muy divertido verlas hablar entre ellas, por las caras que se ponían, y la verdad, su amigo no se había equivocado.

"Por supuesto, Hudson." dijo Santana

"Pero Finn, espero que te des cuenta de que nos va a costar volver a confiar en vos." dijo Rachel

"Si, eso lo sé. Pero como les dije. Voy a hacer todo lo posible para que se den cuenta de que soy otra persona, de que pueden confiar en mi." dijo Finn levantándose de golpe. "¿Puedo abrazarlas?" preguntó timidamente.

"Por supuesto." dijo Rachel

"Pero a las dos juntas, Finn. No quiero ver manos lejos de lugares privados a los que yo solo tengo derecho, así que quiero que tus manos se junten en el medio de nuestras espaldas." dijo Santana

"De acuerdo." dijo Finn sonriendo y abrazando a las morenas, cumpliendo a la perfección la orden de la latina. "Gracias." dijo antes de separarse.


Todos pidieron algo para comer en breadstix y los seis adolescentes más el bebé, se sentaron a comer mientras charlaban.

"Mi mamá ahora está saliendo con Burt. Es raro verla enamorada de alguien, pero es hermoso verla feliz." dijo Finn cuando le preguntaron por Carole.

"¿Y Kurt?" preguntó Quinn quien todavía lo miraba sospechosamente.

"Kurt casi no me habla desde...bueno, desde un día que fue al hospital y me contó que Rachel y Santana estaban juntas y yo no reaccioné como él quería. Mañana tenemos una cena con Burt y Kurt, que está en Lima por las vacaciones, así que tendré que ver como va eso." respondió Finn.

"¿Qué sabes del juicio?" preguntó Puckerman.

"El lunes testifico. Parece que han encontrado muchas más pruebas contra Schuester y la verdad no me sorprende si pudo hacerme lo que me hizo." dijo Finn

"Bueno, entonces tenemos que pasar mañana y el lunes y esperar la sentencia." dijo Santana porque quería cambiar el tema. "¿Quieren que veamos una película?" preguntó la latina mirando de reojo a la diva quien no había hablado en toda la cena y que mantenía una charla por celular con alguien.

"¿Quieren que vayamos a una fiesta?" preguntó Rachel antes de que alguien contestara.

"¿Qué fiesta y como yo no sabía qué hoy había una fiesta?" preguntó Puckerman ofendido.

"Yo no puedo, por lo menos hasta que termine con mi declaración" dijo Finn lamentándose.

"Yo no tengo con quien dejar a Beth." dijo Quinn

"Yo no quiero dejar a Quinn sola." dijo Brittany.

Rachel se giró hacia la latina quien ya no estaba en la mesa.


"¿Santana?" dijo Rachel saliendo al patio trasero.

"Sigo sin saber cosas sobre vos. Tenés amigos de los que no sé nada." dijo la latina sentada en el pasto mirando hacia la pileta, en donde las luces jugaban con el agua y formaban colores.

"No tengo muchos amigos. La mayoría estaba adentro, sentados conmigo cenando." dijo Rachel sentándose al lado de ella.

"¿Con quién te estabas mensajeando?" preguntó Santana. Se había levantado porque se había dado cuenta de que su novia no le había prestado atención en toda la cena ya que tenía su concentración en los mensajes. Y no quería hacer una escena de celos.

"Si quieres verlos." dijo la diva entregándole el dispositivo.

"No."

"¿Por qué?"

"Porque no quiero convertirme en una de esas mujeres celosas de su pareja que les controlan hasta los mensajes de texto."

"Estaba hablando con Stacy."

"¿Stacy?¿Porrista Stacy?¿Tímida Stacy?"

"Exacto."

"Pensaba que esa chica no hablaba con nadie. Solo con la rubia esa con la que siempre anda. ¿Cómo se llama?"

"Jennifer y es su novia."

"¿Qué?"

"Lo que escuchaste"

"¿Y por qué estaba hablando con vos?"

"Nos vio anoche en el boliche"

"Pensaba que no se podían comunicar las personas fuera de ese lugar."

"Ella está en el coro. Además, está en pareja. Parece ser que hay una regla que permite entablar relación amistosa con otra pareja."

"¿Y por qué ahora?¿Por qué no se acercó a nosotras en el año escolar?"

"Porque a pesar de que muchos lo saben ella no estaba segura y no lo confirmó hasta anoche. Y se dio cuenta de que podía ser amiga nuestra. Las dos quieren ser nuestras amigas. Y la fiesta es en Columbus."

"No me prestaste atención en la cena."

"Perdón."

"Ofrecí una película y vos saliste ofreciendo una fiesta."

"Ahora te están esperando para ver una película. Y Finn para despedirse."

"¿Vamos a ver la película?"

"Me voy a la cama, San."

"Oh."

Cuando Rachel entró en la casa, Finn ya se había marchado y ella se despidió de sus amigos y fue hacia su habitación. Santana quiso seguirla 20 minutos después, pero fue detenida por dos rubias y Puck.

"Tendrías que aflojar un poco, San." dijo Brittany

"¿Eh?" preguntó Santana

"Si, se te nota a la legua cada vez que te pones celosa, y si, fue molesto que ella estuviera hoy enviando mensajes de texto. Pero se nota que sigues sin comprenderlo." dijo Brittany

"¿Comprender qué?" preguntó Santana

"Es como ser un disco rayado." dijo Puckerman

"Ella no tenía a nadie, Santana. Estaba completamente sola. La habían y se había aislado. Y ahora, tiene la posibilidad de tener a más personas a su alrededor. Tener amigos." dijo Quinn

"¿No somos suficientes?" preguntó Santana sin mirarlos.

"Si, son más que suficientes." dijo Rachel desde el pie de la escalera.

"'¿Entonces?" le preguntó Santana levantando la vista

"Eso no quita que le cierre la puerta a otras personas, San." dijo Brittany interrumpiendo lo que sea que la diva fuera a decir.

"Más allá de todo, ella es única y no creo que sea justo para nosotros acapararla constantemente." dijo Puckerman, recibiendo un guiño de agradecimiento de la diva.

"Bueno, pero ¿por qué la intervención? Hace mucho que no tenía una escena de celos e incluso en esta me comporté." dijo Santana

"Estamos casi todos los días con uds. y aunque pasen toda una noche juntas, cuando vuelven controlas con la mirada todos los movimientos que hacen las personas que están cerca de ella. Como si esperaras que metieran la pata para poder explotar." dijo Quinn "Incluso siento que vas a asesinarme cada vez que muestro preocupación por ella."

"No tienes porque." dijo Santana.

"Si tienen, San. Son mis amigos." dijo Rachel que se había acercado hasta ella.

"Pero a veces parece que yo no soy suficiente." dijo Santana por fin emitiendo lo que ella quería decir y dejando a, casi, todos mudos en la habitación.

"¿Cómo puedes decir eso, San? Eres todo lo que siempre quise ser y además, eres la persona a la que amo." dijo Rachel.

"Me voy a la cama." fue la respuesta de Santana que pasó al lado de la diva y subió las escaleras.

"¿Qué está pasando?" preguntó Puckerman después de un rato, mientras miraba como Rachel subía las escaleras detrás de su novia.


"¿Qué estás haciendo?" preguntó Rachel cuando entró en su habitación y pudo ver a Santana acostada en la cama, con sus brazos detrás de su cabeza.

"Te estaba esperando porque supuse que iba a llegar el momento en el que íbamos a tener una charla sentimental." dijo la latina.

"Es cierto." dijo Rachel quien se ubicó al lado de la latina imitando su posición.

"¿Entonces?" preguntó Santana

"¿Entonces qué?"

"¿Qué hago?"

"No sé"

"A veces no puedo controlar lo que siento. Me vuelvo loca, es como si todos los sentimientos que tengo dentro sean más grandes que yo y me siento apesadumbrada. Es como que no pudiera controlar lo que está pasando dentro mío."

"Pero estuvimos bien todo este tiempo."

"Lo sé, pero es como que siento que realmente no soy suficiente para vos."

"Si lo eres."

"Y cuando veo que buscas amigos, que hablas con otras personas, que te reís con otras personas, es peor. Solo quiero que todas esas cosas las hagas únicamente conmigo."

"¿No te parece muy de secuestrador?"

"Lo sé, por eso te lo digo. Sé que es imposible que controle constantemente lo que haces. Pero no puedo dejar de sentirme fuera del ambiente cuando hay alguien más. Y hoy, ver en la cena, que ni hablabas y estabas concentrada en el celular, es como que explotó todo ahí. Y después esa intervención."

"La hicieron porque no quieren que peleemos."

"No me importa porque la hicieron. Realmente, no me importa. Es como que podemos estar 24 horas bien siempre y cuando estemos solas o rodeadas de gente que no conocemos."

"No podemos estar toda la vida así."

"Lo sé."

"Tendríamos que llegar a algún tipo de solución."

"No se me ocurre nada."

"Podríamos empezar hablando."

"¿Qué?"

"¿Qué es lo que hace que cuando estamos rodeados de amigos sientas esos celos irrefrenables?"

"No sé."

"Bueno, estaría bueno que pudieramos aislar cual es el momento que lo activa."

"¿Para qué?"

"Si lo supiéramos podríamos trabajar en eso."

"¿Cómo?"

"Por ejemplo, te das cuenta de que alguien me mira y no te gusta como lo hace. En vez de explotar conmigo o guardar todo adentro hasta que estes llena de celos y explotes, me lo decis. Probablemente, hablando quizás todo se solucione."

"Confías mucho en la palabra."

"No, confío en que si en vez de guardarte todo eso adentro lo vas sacando de a poco, probablemente los celos puedan ir desvaneciéndose."

"¿Por qué?"

"Es lo que hice con glee. ¿No te das cuenta? Guardé todo y cuando lo dejé salir todo cambió."

"Pero eran situaciones distintas."

"Pero estaban involucrados sentimientos."

"Vas a pensar que estoy loca si constantemente te digo todo lo que me hace sentir celos."

"Entonces es que lo sabes."

"..."

"¿Podemos intentarlo?"

"¿Y si no funciona?"

"Buscamos otra forma."

"No quiero que me dejes."

"Eso no va a suceder."

"¿Qué te hace estar tan segura?"

"Te amo, y mientras no hagas algo que me lastime profundamente, como engañarme, no te voy a dejar."

"Rach."

"Santana, todo se puede arreglar. Es obvio que tienes problemas con los celos, pero realmente, si, me cansa que podamos estar bien unas 24 horas y de pronto se te fruncen las cejas y yo ya sé que va a pasar. En cierta forma, me lastima porque siento que no confías en mi, aunque sé que vas a decir que no confías en los demás. No tienes porque sospechar constantemente de que los otros quieren estar conmigo, de la forma en que vos estás conmigo. Incluso, durante la cena estuviste muy bien con Finn al frente nuestro."

"Es que él habló al frente de las dos."

"¿Y si hubiera pedido disculpas a solas conmigo?"

"Lo hubiera matado."

"Exacto, Santana. Tienes que dejar salir toda esa furia, que no sé de donde puedes estar juntándola."

"No lo entiendo. Antes la descargaba siempre contigo, pero por un tiempo, cuando comenzamos a ser amigas y después nuestra relación, me sentí bastante bien y no furiosa con la vida. Es muy raro que vuelva a sentirme así."

"A veces noto que pierdes el control."

"Si, pero por lo menos es algo verbal."

"San, ¿alguna vez pensaste en ayuda psicológica?"

"No estoy loca, Rachel."

"No dije eso. Pero, quizás, te sirva hablar con alguien que entienda más de las cosas que yo."

"¿No hay otra forma que se pueda probar antes de recurrir a un psicólogo?"

"Bueno, tenemos la de hablar."

"¿Y si no funciona?"

"Vamos a ver como puedes descargar toda esa furia."

"Gracias."

"¿Por qué?"

"Por escucharme y no estar enojada conmigo."

"De acuerdo."

Las dos se durmieron profundamente después de eso, pero extrañamente, sus cuerpos mantuvieron distancia durante toda la noche.


"¿Ves? Esa mujer que está allá, te está mirando. Recién la descubrí tratando de entrar en el vestidor en donde estabas." dijo Santana. Habían pasado dos semanas desde que habían hablado y la latina estallaba en celos constantemente por cualquier cosa. Pero, por lo menos le estaba diciendo.

"¿Cómo iba a entrar si vos estabas custodiando la puerta como si fueras un guardaespaldas de Madonna?"

"La vi."

"Está bien. Analicemos la situación lógicamente."

"De acuerdo." dijo Santana. Sabía que venía el momento en que sus celos irracionales iban a quedar expuestos y sabía que se avergonzaba cada vez que eso sucedía. Pero, si Rachel pensaba que esto podía ayudar, ella iba a hacer todo lo posible para hacerlo. Sobre todo, porque la noche siguiente tenían una fiesta con todo el glee club, incluido Finn quien había logrado conseguir el permiso de su madre.

"Noté que esa mujer me estaba mirando en la tienda. Eso puedo decirlo." dijo la diva

"Si."

"Después entré en el vestidor y vos te quedaste hablando todo el tiempo conmigo desde la puerta."

"Si."

"Estuve cinco minutos."

"Si."

"De los cuales cuatro en realidad estuviste adentro del vestidor conmigo."

"Si."

"Entonces ¿Cómo la descubriste intentando entrar?"

"No lo hice" dijo la latina bajando la mirada

"Pero pensaste que estaba intentando entrar."

"Si."

"¿Por qué?"

"Porque eso es lo que yo haría."

"No estamos llegando a nada. ¿Verdad?" dijo Rachel sorprendiendo a Santana con su pregunta.

"¿Por qué pensás eso?"

"Porque desde que empezamos con esto, cada vez que remarco una situación en la que obviamente tus celos son causados irracionalmente, no vuelve a suceder."

"¿No tomarías eso como un avance?"

"Santana, ¿es un avance?"

La latina tardó en contestar. Por un lado porque sabía que si decía que si, le estaba mintiendo desvergonzadamente a la diva y ésta se iba a dar cuenta. Y por el otro, porque mientras los días pasaron desde esa charla, los celos en vez de aumentar, crecieron inexplicablemente. Sobre todo, con la nueva adición de Finn a la casa de Quinn y Rachel, aunque muchas veces la diva se encontraba fuera de la casa, con Santana.

"Rachel, no creo que esto esté funcionando." dijo Santana seriamente.

"Lo sé."

"Y es por eso que pedí turno con un psicólogo."

"¿En serio?"

"Si, empecé hoy a la mañana."

"Por eso no estabas en la cama conmigo cuando desperté."

"Fue raro despertar antes que vos."

"¿Y como te fue?"

"Bien. Solo fue la primer consulta, nada más. Ahora vamos a tener que trabajar en todo."

"Espero que te haga bien. ¿Me vas a decir si eso no sucede?"

"Si. ¿No vas a preguntarme si te nombré?"

"Estoy segura de que si lo hiciste, pero además, me parece que es algo que tienes que tener solo para ti misma."

"¿Eso que és?"

"Es confianza."


El verano siguió avanzando. No había muchos temas de conversación entre los amigos, y la pareja de morenas se retraía al silencio de la habitación de la diva cada oportunidad que tenían. Las apuestas eran que estaban tratando de romper un récord en cuanto a actividad sexual. Pero estaban muy equivocados. Rachel y Santana pasaban varias noches hablando. Las sesiones de la latina con su psicólogo se habían convertido en algo diario, ya que Santana quería terminar rápidamente con ese problema. Quería estar bien para Rachel.

Eventualmente, con el paso del tiempo, todos comenzaron a notar un cambio en Santana, sobre todo cuando alguien se acercaba a Rachel en su presencia. Ya no había tantas miradas dignas de un asesino en serie, pero eventualmente, se levantaba en silencio y se marchaba hacia otra habitación. Seguida por Rachel con quien se pasaban horas hablando.

Todos y cada uno, fueron comenzando a parar con las bromas capaces de hacer explotar a Santana, sobre todo desde el día en que ella muy formalmente les pidió que dejaran de hacerla sentir celosa.

Finn recurría a la casa de la diva todos los días, y contaba como avanzaba el juicio de Schuester. Pero, como había dicho, no iba a intentar nada con Rachel. Santana, fue la primera en dejarlos estar solo una vez que él necesitaba hablar con la diva sobre algo. Nadie estuvo más nervioso que ella pero necesitaba darle la posibilidad al chico de confianza. No se arrepintió cuando Rachel salió riendo y le susurró que Finn le estaba pidiendo consejos para poder enamorar a una chica que trabajaba en Breadstix. Santana se dio cuenta de que si se mantenía calmada por fuera y sacaba de su mente ciertos pensamientos, todo parecía funcionar mejor.


El año escolar comenzó y con él, llegó la noticia de la sentencia de William Schuester. Nadie se atrevía a nombrar al ex profesor, ahora condenado a 4 cadenas perpetuas, en los pasillos de McKinley.

La relación entre las morenas cada vez iba mejor y Santana había sorprendido a todos cuando permitía que Rachel caminara con alguien que no fuera ella hacia las clases. Bueno, a veces no iba hacia el mismo lado, decía.

Poco a poco los celos irracionales que Santana tenía habían ido desapareciendo y eso había causado en la latina un poco de felicidad. Estaba feliz, porque desde el verano (y ya estaban casi a finales del invierno) Rachel y ella no habían tenido ningún tipo de charla a la cual Santana no estaba acostumbrada con el tema central de sus celos. No habían tenido ni siquiera discusiones. Y eso era para ella tocar el cielo con las manos.

Poco a poco el año escolar iba avanzando y poco a poco tenían cada vez menos tiempo para verse, pero eso no era problema. Mantenían la comunicación constantemente y Santana sabía que Rachel le decía la verdad cada vez que le preguntaba que estaba haciendo.

El avance de Santana en sus sesiones psicológicas fue tan grande, que incluso sus padres estaban felices. Era un gran cambio poder ver a su hija sonreír ampliamente cuando estaba en su casa y no sentirla pasearse por el piso superior pensando en que podía llegar a estar haciendo su novia y con quien.


El último día de clases, Santana iba caminando por los pasillos cuando escuchó la inolvidable voz de su novia llamarla.

"Hola, Rach. No te vi en todo el día." dijo cuando la diva la alcanzó.

"Perdón, recién llego a la escuela." dijo Rachel

"Es casi el mediodía."

"Si, lo sé. Estuve hablando con Shelby y con Leroy. Llamaron a una reunión urgente esta mañana."

"¿Todo bien?"

"Puede ser que si, o que no."

"¿Cómo es eso?"

"Quieren que nos vayamos de vacaciones juntos."

"Eso es bueno."

"Los tres meses."

"Oh."

"Exacto. Pero, la buena noticia es que estás invitada."

"¿A dónde?"

"Recorrer Europa."

"¿Estás segura?"

"¿De qué no estaría segura?"

"No sé."

"Si, estoy segura. Me encantaría que vengas."

"Bueno, dejame consultarlo con mis padres. ¿Hasta cuándo tengo tiempo?"

"Hasta la semana que viene. Nos vamos el viernes."

"¿Quieres ir?"

"Es el último verano de secundaria y después me voy a Nueva York, San."

"Si, es cierto. Hablo con mis padres y te aviso."

"¿Nos vemos esta noche?"

"No creo que pueda, Rach. Tengo que hablar con ellos y hoy es el día en que mi papá no tiene que estar en el hospital."

"Oh, bueno. Mañana entonces."

"Veremos. Me voy, llego tarde a clases."


Antes de discutirlo con sus padres, Santana lo discutió con su psicólogo. Y llegó a la conclusión, de que era mejor que estas vacaciones las pasaran separadas. Iba a ser una prueba para su relación, pero llevaban más de un año juntas y estaba segura de que ambas podían pasar tres meses hablando por teléfono, sin mayores problemas.

Igualmente sus padres no le dieron el permiso. Querían pasar el último verano de secundaria con su hija e iban a viajar a latinoamérica durante un mes para visitar a familiares.

Rachel y Santana pasaron juntas la última semana antes de que la diva saliera de viaje y se separaron como si se fueran a ver al día siguiente.


"Hola María, ¿está Santana?" dijo Rachel tres meses después. Estaba feliz de poder volver a ver a su novia. No habían pasado un día sin hablarse por teléfono, y la diva extrañaba sentir los brazos de la latina a su alrededor.

"Hola, Rachel. ¡Que bueno verte! ¿Cómo estuvieron esas vacaciones?" preguntó la madre de su novia mientras la dejaba pasar.

"Hermosas, la verdad. Europa es espectacular. Sobre todo Grecia. Me tuvieron que sacar a las rastras del hotel. No quería irme. Estos son unos pequeños regalos que traje para uds." dijo Rachel entregándole una de las dos bolsas que tenía en la mano.

"No te hubieras molestado." dijo María. "Santana está en su cuarto. Estoy segura de que va a estar más que feliz de verte. No salió de ahí en toda la semana."

"Gracias. Voy a ir hacia su cuarto, si no le molesta."

"Para nada, después tenemos que organizar así me muestras las fotos."

"De acuerdo."


Rachel golpeó varias veces la puerta de Santana pero no recibió respuesta alguna, así que decidió entrar. En el cuarto, no había señales de Santana, pero vio la ventana del baño entre abierta. Dejó la bolsa con regalos en la cama y cuando se estaba por sentar, escuchó que Santana lloraba en el baño.

Cuando en el futuro iba a contar esta historia, ella nunca pudo explicar que fue lo que le hizo acercarse a la puerta del baño de Santana y abrirla despacio, intentando no hacer ruido. Solo pronunció el nombre de la latina cuando se dió cuenta de lo que estaba sucediendo.

Santana estaba parada en el mostrador de su baño, llorando y mirándose en el espejo. En una de sus manos, casualmente la que Rachel podía ver desde la puerta, tenía una varita que la diva conocía bien. Era la varita que había anunciado que Beth iba a llegar a este mundo.

"¿Santana?" preguntó despacio. Las emociones estaban corriendo por su cuerpo. No recordoba como llorar, no sabía que hacer. Solo necesitaba una explicación.

Al oír su nombre, la latina giró hacia la puerta y sus ojos se abrieron enormemente en horror al ver a su novia mirándola a ella y a lo que sostenía en su mano. Santana no podía hablar. No sabía que decir.

"¿Estás...?" preguntó Rachel mirando la varita y después a Santana quien solo asintió mientras nuevas lágrimas corrían a mayor velocidad por su rostro.

"¿Cuándo...?" preguntó Rachel. Pero no tuvo que esperar respuesta. Recordó el único día que Santana había sido cortante con ella por teléfono, el único día en que hablaron menos de medio minuto, mientras ella se encontraba en Barcelona. "La fiesta de Noah, hace tres semanas." dijo y Santana volvió a asentir.

"¿Quién?" preguntó enderezando sus hombros y luchando contra las lágrimas, que ahora si, se habían juntado en sus ojos.

Santana la miró aún más horrorizada si eso era posible. Comenzó a temblar mientras su silencioso llanto se convirtió en sollozos más sonoros, que atacaban los oídos de la diva.

"¿Quién?" volvió a preguntar. Pero inmediatamente cambió la táctica. "¿Fue consensual?" Porque si no había sido así, Rachel sabía que podía vivir con eso, pero la respuesta fue lo que hizo que a través de todo el cuarto de baño de Santana se escuchará el corazón de Rachel Berry romperse en pedazos. Porque el movimiento de cabeza de la latina, anunciando que la respuesta era positiva, fue lo que causó que la diva diera un paso hacia atrás. Esta vez, el dolor que estaba sintiendo y el ruido de piezas rotas que había dentro de su pecho, comenzó a ser suplantado por ira. "¿Quién?" volvió a preguntar más firmemente dejándole saber a Santana que estaba enojada.

Rachel, vió como Santana movía los labios entre los pequeños gemidos que estaba produciendo por el llanto, pero no alcanzó a escuchar, aunque quizás, había leído mal los labios de Santana.

"¿Quién?" preguntó en un grito que se escuchó en toda la casa.

"Puck" dijo Santana antes de arrodillarse en el piso y llorar a los gritos.

Rachel miró a Santana llorar unos minutos. Y se dió vuelta para salir de la casa. No escuchó a María llamándola. No escuchó los autos que pasaban cerca de ella mientras caminaba en dirección a su casa. No escuchó a Quinn preguntándole que había pasado. Ni siquiera escuchó a Beth llorar al pasar por su cuarto.


"¿Qué pasó?" le preguntó Brittany a Quinn quien volvía con cara de preocupación del piso superior y con Beth en brazos.

"No tengo ni idea, Britt. Lo único que sé es que Rachel está destrozando su habitación. Desde afuera se escucha como todo estalla contra el piso. Aunque no sé que puede estar tirando." dijo la madre sentándose al lado de su novia.

"¡Santana!" dijo Brittany levantándose de un salto y saliendo de la casa corriendo.

"Bueno, Beth." dijo Quinn mirando a su hija. "Parece ser que somos las únicas que no sabemos que está sucediendo."


Brittany regresó dos horas después. Tenía los ojos rojos por haber llorado y parecía enojada.

"¿Qué sucedió?" preguntó Quinn cuando la vió. Beth ya estaba durmiendo.

"¿Sabías porque desde la fiesta que Puckerman hizo en su casa hace tres semanas, nosotras no sabíamos nada de Santana?" preguntó Brittany enojada.

"No."

"El estúpido padre de tu hija estuvo con Santana." dijo Brittany gritando.

"¿Qué?" gritó Quinn como respuesta.

"Si, y ahora la estúpida de Santana está embarazada." dijo Brittany

"Britt. ¿Por qué estás tan enojada?" preguntó Quinn

"¡No le importó! ¡A Santana no le importó!¡Está arrepentida ahora porque está embarazada!"

"¿Ella te dijo eso?"

"No, no pude hablar con ella."

"¿Y cómo?"

"Hablé con el padre de tu hija, que estaba intentando que Santana le prestara atención, cantandole una serenata cuando yo llegué. Parece que de la nada, la semana pasada Santana cortó comunicación con Puck."

"¿Y a él no le importó Rachel?"

"No sabe que Rachel lo sabe."

"¿Y estamos seguras de que Rachel lo sabe?"

"María me dijo que ella entró hasta la habitación de Santana. Escuchó que gritó y que después se fue de la casa."

"Entonces lo sabe."

"¿Qué vamos a hacer?"

"No sé, Britt. No es nuestro problema."

"Si lo es. Son nuestras amigas."

"Quiero saber que pasó realmente. Tendríamos que poder hablar con Santana."

"No entiendo como le hizo esto a Rachel."

Cuando dijo eso, escucharon la puerta del cuarto de la diva abrirse y Rachel salió corriendo de la casa.

"¿Y ahora a dónde va?" preguntó Brittany.

"No sé. No pude hablar con ella."


El primer día del último año de Santana en McKinley trajó muchas sorpresas. La primera, ya todos sabían que estaba embarazada y la miraban como si fuera un bicho raro. La segunda, Finn, Mercedes, Brittany, Quinn, Artie y Tina, no le dirigían la palabra ni la mirada, aunque sabía que eso iba a pasar porque ella contó la verdad de lo que había sucedido. La tercera, nadie parecía conocer a Rachel Berry. Ni siquiera Karofsky. Y mucho menos Sue Sylvester quien llamó a Santana para anunciarle que ya no pertenecía más a las Cheerios. La cuarta, Puckerman apareció con un brazo enyesado, la cara hichada y con moretones y rengueando de una pierna.

Santana, esperaba que después de una semana Rachel estuviera dispuesta a escucharla, pero la diva no estaba en ningún lado.

Santana estaba desesperada. Había cometido un pequeño error que ahora la obligaba a llevar a un ser humano en su vientre y necesitaba desesperadamente hablar con la única persona capaz de hacer que todo lo malo se convirtiera en algo bueno y esa era Rachel. Ni siquiera sus padres le estaban dirigiendo la palabra desde que se enteraron que su hija estaba embarazada. Pero no porque iban a ser abuelos, sino porque Rachel había salido lastimada en el proceso, porque Santana no había podido mantener una relación con la persona que le había hecho tan bien. Y para ser verdad, Santana no tenía excusa alguna.

No había querido ir a esa fiesta, pero Brittany y Quinn le habían insistido. Además, sabía que era mejor pasar el tiempo acompañada hasta que Rachel regresara y solo faltaban tres semanas. La ansiedad de ver a la diva y volver a estar con ella la estaban volviendo loca, y ya ni siquiera el sexo por teléfono la calmaba. Así que tomó dos cervezas y Puckerman entró tambaleante en la cocina, donde ella se encontraba sentada sola. Comenzó a hablarle y a tocarla y Santana comenzo a sentir el calor entre sus piernas. Pero se dijo que solo tenía que esperar tres semanas más hasta que Rachel regresara. Pero cuando Puck la besó, Santana respondió el beso y quitó a la diva de su cabeza por un rato. No estaba tan borracha como para no hablar, pero la necesidad de un cuerpo junto al suyo era enorme.

Supo que estaba todo mal en el momento en que Puck la penetró. No era el pequeño cuerpo de Rachel, no era su piel suave, no eran sus pequeñas manos las que acariciaban su cuerpo y no era un apéndice de silicona el que estaba dentro de ella. Cuando Puckerman terminó, se tiró a su lado y se quedó dormido. No escuchó a Santana llorar arrepentida por lo que había hecho. No escuchó que Santana hablaba sola y se repetía una y otra vez lo débil que había sido.

Al día siguiente se sentaron los dos a hablar, Puck, a pesar del nivel de alcohol en la sangre que tenía la noche anterior se acordaba de lo que había pasado y estaba preocupado por Rachel. No quería que la diva supiera lo que había pasado entre ellos y Santana estaba de acuerdo. Estuvieron hablando durante dos semanas, tratando de arreglar como manejarse cuando la diva regresara, hasta que Santana se dió cuenta de que estaba atrasada con su período. El día que Rachel la descubrió, era la décima prueba de embarazo que se hacía y todas le habían dicho lo mismo: "No se puede mentir sin consecuencias".

Pero ahora tenía que hablar con Rachel, pedirle perdón. Aunque sea, pedirle perdón, se repetía una y otra vez. No iba a exigirle que la perdone, no iba a pedirle que estuviera con ella durante este tiempo y tampoco iba a pedirle que la entendiera. Pero quería hablar con ella. Sabía que la diva esta vez no la iba a perdonar tan fácil y que su relación se había roto en mil pedazos, pero necesitaba hablarle. Necesitaba verla. Porque en el momento en que la vio parada en la puerta del baño, supo que más que haber quedado embarazada, el error más grande de su vida era lastimar a Rachel. Supo que en un momento escuchó el corazón de la diva quebrarse en mil pedazos y junto con él de ella, escuchó su propio corazón rogándole que hiciera algo para arreglar esa situación, Rachel era el amor de su vida y ella lo estaba destruyendo, porque todavía no sabía quién era el padre y sabía que cuando lo supiera, el mundo de Rachel se iba a venir abajo. Y ya no iba a existir una vuelta atrás para arreglar su relación, pero Santana no quería a Rachel fuera de su vida y pensaba que quizás, mientras el tiempo pasaba y la diva se curaba de sus heridas podían aunque sea ser amigas. Y después, Santana iba a luchar por volver a ganar su corazón.

Todo muy lindo, se decía, mientras vagaba por McKinley buscando una señal de Rachel, pero primero tengo que encontrarla.

La quinta y última sorpresa que se llevó Santana ese día, fue descubrir que Shelby Corcoran ya no impartía clases en McKinley. Si, todos sabían de quién estaba hablando, pero no, no podían decirle a donde se había ido. ¿Por qué? Porque era información confidencial. Por eso.

Santana se sentó en el almuerzo sola, en el salón del coro, arreglando toda la información que tenía en la cabeza.


Quinn y Brittany salían del comedor, sin hablar. Hacía un par de días que estaban tristes. Y mientras caminaban con sus manos entrelazadas, pensando en Rachel, pudieron ver a Santana corriendo hacia donde ellas se encontraban.

"¿A dónde está?" preguntó la latina. Esperó cinco minutos y ellas ni siquiera la miraron. "Sé muy bien que arruiné todo, sé muy bien lo que hice y sé muy bien todo lo que uds. piensen que tengo que saber. Solo quiero saber a donde está." suplicó.

Quinn miró a Brittany y compartieron una conversación silenciosa. Para después si, hacer contacto visual con Santana y responder.

"Ya no está en Lima. No la busques. No por ahora."

"¿Dónde está?" volvió a preguntar Santana

"Es todo lo que te vamos a decir. Por ahora permítenos que analicemos todo lo que pasó." dijo Brittany.

"Es obvio que se van a poner de su lado y las entiendo. Solo quiero saber donde está." dijo Santana

"¿Quién dijo que tenemos que tomar algún lado en esta situación?" preguntó Quinn

"Yo lo digo. Le destrocé el corazón, lo sé. Pero quiero saber donde está. Necesito hablar con ella." dijo Santana comenzando a llorar.

"Nosotras no estamos del lado de nadie. Y Rachel no nos perdonaría si nos pusiéramos de su lado." dijo Brittany

"Yo si las perdonaría." dijo Santana

"Santana, sé que parece que elegimos un bando en esta situación, pero no lo hicimos. Acabamos de ver partir a una amiga. A mi hermana. Danos un poco de tiempo y nuestra relación va a volver a ser la misma." dijo Quinn

"¿Por qué gastarías tiempo en alguien como yo?¡Arruiné lo mejor que tenía en mi vida por un poco de sexo!" gritó Santana. Todos los que estaban en el pasillo se giraron a mirarla.

"¡Por qué ella nos pidió que no te dejáramos sola!" gritó Brittany. Después, volviendo a hablar despacio continuó. "A pesar de lo que pasó, Rachel nos pidió que te ayudemos en lo que necesites. Solo no nos preguntes donde está."

Santana se quedó quieta absorviendo lo que Brittany le había dicho y después se llevó sus manos a su rostro y comenzó a llorar. Incluso después de lo que le había dicho, Rachel seguía preocupandose por ella.


El tiempo que le llevó a Quinn y a Brittany analizar la situación, fue el mismo tiempo en que a los padres de Santana les llevó el darse cuenta de que su hija estaba embarazada. En resumidas cuentas, Santana había pasado dos semanas desde el inicio de clases sin hablar con nadie. Por lo menos con nadie con quien ella quisiera hablar, porque Puckerman la llamaba constantemente y le enviaba mensajes de texto que ella no respondía. Cuando leyó el mensaje de Quinn, diciéndole que la esperaban en su casa, se alegró. Y se asustó un poco cuando vio que otro mensaje le había llegado antes de subirse al auto, pero cuando lo leyó, volvió a largar otra lágrima. El mensaje le anunciaba que fuera a la casa de los Fabray. Rachel, definitivamente, no se encontraba en Lima.


"¿Cómo estás?" preguntó Quinn cuando se quedaron las tres solas en la habitación.

"La extraño." dijo Santana sin pensarlo.

"Es obvio." dijo Brittany.

"Creo que, más que el error de acostarme con Puckerman y quedar embarazada lo que más me duele es el error de haberla engañado. De haber traicionado la confianza que ella tenía en mí y de haberla dejado ir sin pelear." dijo Santana. Internamente, analizaba los escenarios capaces de hacer hablar a alguna de las dos rubias en cuanto al paradero de su novia.

"¿Esperabas que se quedara en Lima después de lo que vos y Puck le hicieron?" preguntó Quinn.

"Esperaba que me hubiera dejado hablar." dijo Santana

"¿Y decir qué?" preguntó Brittany

"No sé. Solo sé que quería pedirle perdón." dijo Santana

"¿Para qué? Eventualmente te va a perdonar." dijo Quinn

"Si, pero quiero que sepa que estoy completamente arrepentida." dijo Santana

"Pero eso no iba a solucionar nada. El daño ya estaba hecho." dijo Brittany.

"Pero necesitaba hablar con ella." insistió Santana.

"Ya es tarde. Quizás, de acá a 10 años puedan volver a verse y quizás Rachel esté dispuesta a hablar." dijo Quinn

"¿10 años? No puedo vivir sin ella tanto tiempo." dijo Santana

"Eso es cierto. Estuviste sin ella durante 3 meses y ahora estás embarazada." dijo Quinn con un poco de veneno en la voz. "Lo siento." dijo arrepentida inmediatamente después.

"No te disculpes. Es verdad." dijo Santana.

"¿Por qué lo hiciste?" preguntó Brittany

"No sé. Realmente no sé. Él me empezó a tocar y yo comencé a excitarme. La estaba extrañando demasiado y solo quería sentir un poco de contacto piel a piel. Lo ideal hubiera sido esperar 3 semanas más. Pero cuando él me besó, me olvidé por completo de ella, besan muy parecido. No importa. Bueno y después, todo llevó a la cama. Cuando todo terminó, lloré e insulté y por eso desaparecí. Hablé con Puck de que mantuviéramos eso en silencio, pero las mentiras tienen patas cortas. Cuando me dí cuenta de que mi período estaba atrasado comencé a entrar en pánico y fue ahí cuando me olvidé completamente de que ella iba a llegar. No esperaba que me encontrara con la prueba de embarazo en la mano." dijo la latina

"¿Te encontró con la prueba de embarazo en la mano?" preguntó Quinn

"Si, ¿Ella no se los dijo?" preguntó Santana

"No, dijo que vos estabas embarazada, que era de Noah y nada más." dijo Brittany

"¿Cómo nada más?" preguntó Santana

"Si, no dijo nada más. Solo se fue." dijo Brittany

"Antes de eso nos pidió que no eligiéramos ningún bando. Que sea lo que sea que te hubiera llegado a engañarla, seguro que era alguna razón que no contemplaba lo que sentías por ella. Que probablemente hubiera pasado tarde o temprano y que debíamos comportarnos como tus amigas. Que no se nos ocurra dejarte sola." dijo Quinn

Santana se largó a llorar y se dió cuenta de que Rachel había entendido mal las cosas. Quería gritar que fue un error, que nunca se le hubiera ocurrido engañarla, pero lo había hecho así que no tenía sentido alguno hacerlo.

Las rubias, abrazaron a Santana y ayudaron a que se calmara.

"¿Quién destrozó a Puckerman? Por favor, díganme que no fue Rachel." preguntó Santana cuando ya se había calmado.

"Entonces no podemos decírtelo." dijo Quinn

"¿Fue Rachel?" preguntó Santana sorprendida.

"Si, con ayuda, pero ella solo lo destrozó anímicamente. Lo físico se lo hicieron Finn y Karofsky." respondió Quinn.

"¿Dónde está?" preguntó Santana una vez más.

"No te lo podemos decir." dijo Quinn "¿Cómo va el bebé?" preguntó la más pequeña de las rubias para cambiar el tema.

"Yo que sé." respondió Santana

"¿Cómo que no sabes? ¿Fuiste al médico?" preguntó Quinn

"No." respondió Santana

"Bueno, entonces vamos a tener que ir." dijo Quinn


No fue hasta que Santana tenía 6 meses de embarazo y su panza ya se veía, que se enteró del destino de Rachel. Realmente, se dijo, que lo tendría que haber pensado antes.

Todo fue casualidad. Quinn la había invitado a su casa a ver unas películas, Santana llegó antes de la hora y la rubia le había dicho de que la esperara en su habitación mientras ella iba a comprar algo para comer y algunas cosas que Beth necesitaba. Ah, y que cuidara a Beth, quien estaba durmiendo pacíficamente.

Santana se acostó en la cama de Quinn y miró alrededor en la habitación. Pude ver un papel algo extraño en el escritorio, pero no quería levantarse. Por el monitor, escuchó que Beth comenzó a hacer ruidos en la otra habitación. Se levantó despacio y cuando pasó al frente del escritorio volvió a mirar el papel. Que en realidad era un sobre. Con una mano sobre su vientre, se acercó para investigar más y pudo ver la letra cuidada y elegante de Rachel. Observó unos segundos como escribía perfectamente Quinn Fabray y giró el sobre para ver el remitente. Si, se dijo dejando el sobre en donde estaba y caminando a ver a Beth. Lo tendría que haber sabido antes. Se tendría que haber dado cuenta antes.

Cuando Quinn regresó, notó un leve cambio en la latina pero no hizo ningún comentario. Guardó los víveres que había comprado y se sentó junto a su amiga que jugaba con Beth en el sillón.

Y después, Santana dijo dos palabras. Dos palabras que le iluminaron el rostro, porque desde ahora sabía donde encontrar a Rachel. Y aunque le costara millones de dólares, millones de minutos perdidos en el espacio, estaba segura de que al final, Rachel iba a querer hablar con ella. Santana no podía vivir sin Rachel Berry en su vida.

"New York." dijo Santana. Miró a los ojos a Quinn y pronunció la ciudad en donde Rachel vivía. Quinn puso su mejor cara para no demostrar la veracidad de esas palabras.

El resto de la noche, lo pasaron tranquilas, sin tocar el tema de Rachel, cosa que Quinn agradeció ya que era un tema concurrente en sus reuniones con Santana, quien seguía profundamente enamorada de la diva. Cuando la acompañó hasta la puerta Santana se dio vuelta y la abrazó.

"Cuando le respondas la carta. "dijo mientras la mantenía cerca de ella. "Dile que yo no voy a parar de buscarla hasta que por lo menos me escuche." Y con eso se alejó, dejando a la rubia completamente dura en la puerta de su casa y palmeandose el rostro mentalmente por el error de haber dejado el sobre con la carta que Rachel le había enviado (y que había llegado ese día) sobre su escritorio. En su habitación.


Cecy: en la pagina de fanfiction hay una opcion que es DocX y ahi se pueden hacer conexiones para compartir documentos. Queria enviarte lo que escribi hasta ahora con tu idea a ver si te parecia bien, pero como me dijiste que el msn no te funcionaba bien y yo realmente no lo uso, se me ocurrio por ahi. Fijate y avisame. Besos! Lore