Capítulo 12. Cancelación.

- CLARKE-

-¡Lexa! ¡Lexa, despierta! Por favor...- acababa de desmayarse, no había perdido tanta sangre, estaba bien hace un momento, no podía estar pasando esto, no a ella, no a nosotras. -¡Ayuda!- grité intentando que alguien me escuchara, en unos segundos Niko entró -Tienes antídotos, dámelos todos - Pero Clarke pued... -¡Todos!- le grité, mi rabia era incontrolable, si no me los daba se los quitaría. Él asintió y salió de la tienda.

Mientras iba a buscar las medicinas intenté despertar a Lexa, sabía que si se dormía había más posibilidades de que no volviera. -Lexa, no me hagas esto por favor cariño, no lo hagas, quédate conmigo- le susurraba mientras apretaba un paño sobre la herida y el cuchillo. No pude contener más mis lágrimas y hundí mi cabeza en su hombro mientras sollozaba. ¿Cómo habíamos llegado hasta aquí? Niko apareció a mi lado -Toma, este es un remedio para el veneno de nuestras armas... Dáselo, pero no todo-cogí el frasco dedicándole una mirada agradecida al curandero -Quédate conmigo Niko, me vas a ser muy útil.

Volqué ligeramente el frasco en la boca de Lexa mientras Niko se la abría. Una vez unas gotas corrieron por su garganta le devolví la cura a Niko y le pedí que saliera de la tienda, pero sin alejarse mucho.

-Bien, se que aunque estás inconsciente me puedes oír, te voy a sacar el cuchillo- le susurré al oído de la manera más suave que pude. Retiré el trapo, no salía mas sangre, era buena señal. Puse mi mano en el puñal y lo fui sacando poco a poco sin retirar la vista de la herida y atenta a si Lexa hacía algún tipo de gesto o movimiento. ¿Cuanto tiempo tarda en hacer efecto la cura?

Limpie la sangre de al rededor de la herida y una poca que seguía brotando. Por suerte no le alcanzó ningún órgano vital. Como si Indra supiera que así sólo la debilitaría, pero no la mataría, como si la estuvieran vigilando. '¡Octavia!' Pensé en alto - ¡Niko!- en unos minutos estaba en la cabaña - ¿Que deseas Clarke kom skaikru?- se arrodilló a mi lado, para estar a mi mismo nivel -Eres una de las personas en las que ahora mismo más confío, necesito que traigas a Octavia, o le des tu mismo el aviso de que tengo que verla, sólo tú, nadie puede sustituirte ¿Entendido?- Niko asintió y salió a paso apresurado de la tienda.

Pasé unos minutos apretando la herida de Lexa, esperando a que definitivamente dejara de sangrar, mientras observaba su cuerpo, la obra más perfecta que la naturaleza podría crear jamás. Abrió uno de sus ojos y se encontró con los míos -Ey...-le dije con una sonrisa -¿Cuanto tiempo he estado así?- me acerqué a ella mientras nos sosteníamos la mirada -Unas horas ¿Como te sientes?- acaricié su pelo -Como si se me hubiera caído un tronco encima...-intentó levantarse pero la volví a tumbar -Podrías haber esperado a despertarte un poco más tarde, aún no te he cosido la herida, vas a tener que aguantar- Lexa me cogió la mano y me sonrió - Haz lo que tengas que hacer, tengo mis métodos- una vez dicho esto se acomodó sin moverse mucho, cerró los ojos y empezó a respirar profundamente.

Esterilicé la aguja y enhebré el hilo y puse una de mis manos frías sobre su torso, a lo que ni se inmutó, estaría en algún tipo de trance espiritual. Perforé su piel con la aguja, odiándome a mi misma por estar haciéndola daño, pero ella parecía no sentir nada físico. Por lo que continué, finalicé la costura sin problemas.

Cogí unas vendas que había en la mesa de los instrumentos e intenté vendarle el costado, pero no podía levantarla para pasar la venda por debajo de su espalda -Lexa, necesito que te incorpores lo más suavemente posible. Sin mediar palabra y sin abrir los ojos, siguió mis órdenes. Pude vendarle sin problemas.

-Ya estás, vas a tener que evitar los esfuerzos por un par de semanas, si no se te volverán a abrir y no quiero que se te infecte, así que te cambiaré el vendaje cada dos días, no te vas a librar de mi Heda- le dije recostándola otra vez en la cama, esta vez ya fuera de su trance. -¿Te voy a tener como mi enfermera personal?- me dijo con una sonrisa pícara, asentí y me acerqué a ella, recostándome a su lado -Más tarde mandare que te lleven a nuestra tienda, ahí tienes todo mucho más disponible que en esta...- Con la mano que Lexa tenía en mi espalda me empezó a acariciar el pelo -¿Aún sigues queriendo casarte conmigo?- me incorporé para poder mirarla a los ojos -¡Claro que quiero! Sólo que no será mañana, no será con los clanes presentes- hechó la cabeza hacia atrás- ¿Que pasa ahora?- me senté en la cama -Te acaban de dar una puñalada, si no es suficiente ha sido una persona en la que tenías total confianza, ha sido mandada, no ha sido decisión suya hacerlo, van detrás de tí Lexa. Asi que sí, la boda queda cancelada por medidas de seguridad- alcancé la boca de la comandante para darle un rápido beso y salí de la cama, Indra no iba a quedar impune después de esto.