Quiero recordaros que no tengo absolutamente ningún conocimiento de medicina, y lo que se dice aquí ha salido de una (no muy a fondo) búsqueda en internet y lo que pasa por mi sentido común.


Capítulo 12: El médico

Se sentía extraño, alejado, desconectado, pero no era una de esas supuestas experiencias fuera del cuerpo de las que tanto se oía hablar.

No, Eustass Kid seguía estando en su cuerpo, y era consciente de ello, pero al mismo tiempo se sentía como si, de alguna forma, todas las sensaciones, el frío, el mareo, el dolor, hubiesen perdido intensidad.

Oh, seguía sintiendo dolor, pero las ganas de arrancarse la piel para ver si así este desaparecía un poco, y la necesidad de centrar todos sus esfuerzos en contener los gritos habían pasado: ya no sentía tantas ganas de gritar que, de haber abierto la boca, ese habría sido el único sonido en salir de ella.

Las náuseas se habían calmado, después de todo no tenía nada en el estómago para echar, o habría intentado hacerlo sobre uno de esos dos hijos de puta.

En cuanto al frío, apenas lo notaba. Seguramente tenía que ver con la cantidad de sangre caliente cubriendo su cuerpo.

Lo único que se mantenía igual, aunque solo en el ojo derecho, era su vista: borrosa, como lo había estado parte de esa noche, aunque no recordaba exactamente desde cuándo, y mucho más desenfocada de lo que se sentía a gusto teniéndola.

Su ojo izquierdo era algo en lo que estaba intentando no centrarse. Prefería pensar en la carnicería en que se había convertido su brazo izquierdo.

Tal vez debería estar intentando encontrar ayuda, pero Kid no era estúpido; en su estado no llegaría ni al final del callejón, mucho menos hasta un médico.

Algo moviéndose entre las sombras atrajo su atención, y pronto vio salir de detrás del contenedor unos pies que avanzaban hacia él con paso seguro.

Por un momento Kid pensó que se trataba de alguien que venía a ayudarlo, y habría sacudido la cabeza ante ese pensamiento de haber podido hacerlo.

Entonces la figura se agachó y Kid quiso reírse.

Pues va a ser verdad lo de que la gente tiene alucinaciones antes de morir. Mejor que ver tu vida pasar delante de tus ojos.

Agachado junto a él y mirándolo con curiosidad estaba nada más y nada menos que Law.

Que se quite la ropa, así al menos me iré con un buen recuerdo.

Kid se extrañó al ver los ojos del moreno abrirse en sorpresa, y cuando este habló fue como si el mundo se detuviera por un instante.

-¿Eustass-ya...?

Kid nunca le había oído ese tono de voz: extrañado, sorprendido e... inseguro.

Aquello no era lo que Kid habría esperado de una alucinación acerca de Law.

El mareo decidió volver a hacer acto de presencia, cualquiera que fuera la hormona que lo había estado manteniendo a raya había disminuido su efecto, y lo siguió el intenso dolor del que su mente había tratado de protegerse.

Apenas sintió las manos sobre su piel, y las palabras que vio formarse en la boca de Law no terminaron de cobrar sentido, pero cuando lo vio sacar un bulto supo instintivamente lo que era e hizo uso de casi todas sus fuerzas para sostenerle la mano.

-No... preg'ntas...

Sintiéndose frustrado al apenas poder articular palabras, Kid dejó salir un tembloroso suspiro al ver que el otro hombre guardaba el teléfono móvil.

-De acuerdo. -Eso lo había entendido, bien.- Voy... arte... her... s...

Kid parpadeó, tratando de mantenerse despierto y comprender lo que Law acababa de decirle. Parpadeó de nuevo y Law había girado la cabeza y parecía mirar algo. Cuando el párpado cayó por tercera vez, Eustass Kid ya no fue consciente de nada más.


Kid no supo si fueron las nauseas o el repentino movimiento lo que lo despertó, pero las ganas de vomitar hicieron que se doblase sobre sí mismo, aunque de su boca no cayó más que un poco de saliva entre arcadas.

Un brazo envolviendo sus hombros lo mantuvo sentado, y una mano se apoyó en su brazo derecho.

Fue al intentar moverse que el pelirrojo fue consciente de nuevo del dolor, este volviendo a asaltar su cuerpo con la misma intensidad de antes, y un espasmo tuvo que recorrer su cuerpo para que se percatase de que había algo restringiendo los movimientos de su brazo izquierdo, algo que, ahora que era consciente de ello, también cubría parte de su cabeza y su aún cerrado ojo izquierdo, rodeaba su cuello y parecía envolver buena parte de su torso.

-¿Eustass-ya?

Al escuchar esa voz, Kid giró la cabeza y se encontró de nuevo con los ojos grises de Law, mirándolo desde muy cerca de su rostro.

Así que no se lo había imaginado.

-Tenemos que subir, pero vas a tener que ayudarme. –Podía escucharlo bien esta vez, eso ya era algo.

Espera, ¿ayudarlo?

Law se movió, utilizando la mano que sostenía el brazo derecho de Kid para pasarlo sobre sus hombros y bajando el brazo sobre los hombros del pelirrojo para rodearle la espalda ahora.

Oh, no, dime que estás de coña. Pensó Kid, ignorando la punzada de dolor que salió de algún punto de su brazo derecho al entrar en contacto con el cuerpo de Law.

Law no podía esperar en serio que Kid fuese a caminar en su estado.

Al parecer, lo hacía, y su cara debió haber reflejado ese pensamiento porque una levísima sonrisa, mucho más apagada que de costumbre, apareció en los labios de Law.

-No hay otra opción, Eustass-ya. Está aquí al lado, es solo un piso. Aunque no hay ascensor.

Probablemente gastar parte de su limitada energía en fulminar a Law con la mirada no era una gran idea, pero aún así Kid lo hizo y fue recompensado con otra de aquellas sonrisas.

Arrodillándose en el suelo de forma que pudiese levantarse sin ayuda de las manos, Law sostuvo el brazo de Kid sobre sus hombros con la mano derecha y apretó el brazo izquierdo que lo rodeaba, haciendo que el pelirrojo se alegrase por un momento de no tener ninguna herida en la espalda.

Entonces se levantaron, despacio, y Kid tuvo que morderse una mejilla hasta el punto de sacar sangre para no gritar por las punzadas de dolor que sintió en varias partes del pecho al moverse.

Una vez de pie, cuando el dolor se hubo calmado un poco, Kid fue consciente por primera vez desde que despertó de nuevo de lo mareado que estaba, sin duda por la pérdida de sangre, y se dio cuenta de que, dentro de lo que era aquella situación, había tenido suerte de que no lo hubiesen herido en las piernas.

Si ya se sentía como una puta mierda como estaba, no quería ni imaginarse lo que sería intentar caminar con unos cuantos cortes en las piernas.

-¿Puedes andar? –Preguntó Law, que había estado esperando en silencio mientras el hombre se estabilizaba sobre sus pies.

-C-Creo… -Respondió Kid, apretando los dientes por lo débil que había sonado su voz.

Y así comenzaron el largo proceso de avanzar los escasos metros que los separaban de la vieja puerta metálica de un edificio, moviéndose a pasos lentos que requerían un gran esfuerzo, cada uno de ellos mandando una nueva oleada de dolor por el cuerpo de Kid, que se habría caído al suelo más veces de las que le habría gustado admitir si no fuera por el soporte de Law.

Al llegar a la puerta, el moreno la abrió de una patada y ayudó a Kid a pasar; el pelirrojo se dio cuenta de que se apoyaba contra el marco de la puerta para dejarle espacio sin que se diese él contra el del otro lado.

El gran desafío llegó a la hora de subir las escaleras. Kid había notado desde el principio que Law estaba en buena forma, pero no lo había apreciado realmente hasta ese momento, cuando el moreno, a pesar de ser más bajo y tener mucha menos musculatura que él, pudo ayudarlo a subir los escalones y sostenerlo las veces que estuvo a punto de caerse, ya fuera por cansancio o por haber apoyado un pie en el lugar incorrecto.

Para cuando hubieron subido el último escalón Kid estaba tan cansado que había dejado de percatarse del dolor, y no era realmente consciente de dónde estaba. Con su ojo bueno cerrándose constantemente no se fijó en nada a su alrededor, y lo último de lo que fue consciente fue de perder el contacto de aquellos brazos.


La siguiente vez que Kid despertó, teniendo que cerrar el ojo por la luz de la habitación, lo hizo bajo unas cálidas mantas, tumbado en un cómodo colchón y con el brazo derecho por encima de las mantas, algo clavado en el dorso de la mano que debía ser una vía intravenosa.

Recordando la noche anterior, Kid resopló, sintiéndose frustrado al pensar que, después de todo, Law lo había llevado a un hospital.

Mierda…

Tendría que inventarse una historia, tal vez que lo habían atracado o algo así, y esperar que la policía se la tragara, porque no dudaba de que, con sus heridas, la habrían llamado. Además, le iba a tocar pasarse semanas en esa habitación, hasta que los médicos decidieran que sus heridas estaban lo bastante curadas como para dejarlo ir. Y tendría que soportar aquella molesta máquina con los pitidos durante varios días.

Kid se extrañó al darse cuenta de que no oía ningún pitido.

Abriendo el ojo despacio para adaptarse a la luz, Kid se encontró en una habitación que, incluso sin moverse para mirar a su alrededor, no tenía las paredes lo bastante blancas para pertenecer a un hospital.

Dándose cuenta de que su ojo izquierdo seguía tapado, Kid bajó la mirada a su mano derecha que, efectivamente, estaba conectada a un gotero con una bolsa puesta en él.

Kid movió esa mano, su brazo izquierdo aún inmovilizado, y levantó las mantas. Ignorando el aire bastante helado de la habitación, no solo vio que estaba desnudo, sino que tenía el estómago y el pecho cubierto en vendajes, apenas una línea de piel visible entre ambas partes, y su brazo izquierdo, además de completamente vendado, estaba sujeto contra su pecho en un cabestrillo. En el antebrazo derecho, además, tenía una hilera de vendas también, pero estas parecían casi ridículas en comparación con las demás.

-Veo que ya te has despertado.

Sorprendido, Kid giró la cabeza y se encontró cara a cara con Law, sentado en una silla giratoria, con un escritorio detrás de él y leyendo unos papeles.

-¿Cuánto llevo dormido?

-Unas dieciséis horas. Son las cinco de la tarde.

-¿Qué es eso? –Preguntó Kid al ver que seguía mirando los papeles.

-Tus análisis.

-¿Me has hecho análisis?

Law asintió con la cabeza y finalmente dejó los papeles sobre la mesa.

-Te administraron rohipnol. Supongo que eso explica el que dos hombres pudieran dejarte así.

-Hijos de puta… -Exhaló Kid. Ya se había imaginado que lo habían drogado, era la única explicación lógica para lo que había pasado, pero eso no significaba que no le cabrease oírlo confirmado. No sabía si estaba más cabreado con ellos por haberlo hecho o consigo mismo por no haberse enterado. Probablemente con ellos, iba a matarlos de todas formas. Hablando de confirmación… -¿Cómo me has hecho unos análisis? –Preguntó.

-En el hospital, obviamente.

Kid lo miró, esperando ver una sonrisa burlona, pero Law estaba completamente serio. ¿De verdad había ido a un hospital y había pedido unos análisis suyos? Incluso si había llevado él una muestra de sangre habrían hecho preguntas.

Antes de que Kid pudiera decir nada, Law siguió.

-Tranquilo, nadie se ha dado cuenta. –El moreno se calló por un momento, pareciendo contemplar algo, antes de continuar. –Hago prácticas en el hospital, los he puesto con una identidad falsa.

-¿Eres médico? –Preguntó Kid, sin sentirse demasiado sorprendido, después de todo, Law no solo le había salvado la vida, sino que Kid recordaba cuando había predicho el tiempo que le quedaba a Christopher: había acertado entonces.

-Aún no.

Se quedaron en silencio un momento, hasta que Kid decidió hacer otra pregunta.

-Bueno, pues, aún-no-médico, ¿cuál es mi diagnóstico?

A pesar de que no había estado sonriendo antes, la expresión de Law se volvió más seria.

-No vas a morirte, si eso es lo que te preocupa.

-¿Pero…?

Suspirando, Law se puso en pie y se acercó a él, sentándose en la cama a su lado. El moreno levantó una mano y apoyó las puntas de los dedos sobre el brazo izquierdo de Kid, sin hacer presión sobre la piel vendada.

-Tienes el brazo izquierdo cubierto de cortes, supongo que es con el que te defendiste más, y, aparte de las cicatrices, es muy probable que pierdas parte de la sensibilidad en él. –La mano de Law subió a apoyarse en los vendajes de su cabeza, en la sien junto al ojo izquierdo. –Uno de los cortes en la cara te atravesó el ojo izquierdo. Es una herida superficial, así que estoy bastante convencido de que recuperarás la visión una vez se haya curado, pero no puedo garantizarlo al cien por cien.

Kid no supo qué decir. Se había esperado algo así en el brazo, después de todo había parado más de la mitad de los cortes con él, pero la noticia de que había estado a punto de perder un ojo, y que cabía la posibilidad de que no fuera a recuperar la visión en él, lo dejó en silencio, mirando al hombre sentado junto a él.

Los dedos se deslizaron por su rostro, siguiendo el rastro de las vendas que Kid podía notar en él, hasta bajar a su cuello.

-A pesar de todo, has tenido mucha suerte: la mayoría de tus heridas habrían sido mortales de ser más profundas. En esta en concreto, si el cuchillo hubiese entrado un par de milímetros más te habrías desangrado en poco más de un minuto. Además, lo que me atrajo fue un disparo, pero parece que lo esquivaste.

-Eso es lo que pasa cuando mandas a unos novatos a hacer el trabajo. –Gruñó Kid por lo bajo, y la sonrisa de Law le dejó claro que lo había escuchado.

-Entonces deberías ir a darles las gracias, ¿no crees?

Kid sonrió ante eso, sin duda igualando la sonrisa que Law le estaba dedicando en ese momento.

-Ni lo dudes. ¿Cuándo crees que podré ir?

Law lo pensó por un momento.

-Eso ya es más difícil de decir. Durante un mes seguro que no, y yo diría que mes y medio para estar más seguros. Las primeras dos semanas de reposo absoluto no te las quita nadie.

Kid hizo una mueca al escucharlo, era peor de lo que se había esperado.

-¿Reposo absoluto? Joder.

Law se rio por lo bajo.

-No te quejes, que has tenido suerte.

-Supongo… -Kid sonrió de oreja a oreja y llevó la mano derecha al trasero de Law, tocándolo como pudo con el otro sentado. –Algo de razón tienes.

Law le sujetó la muñeca.

-Ni de coña, Eustass-ya. Con esas heridas puedes ir despidiéndote del sexo para el próximo mes.

-¡¿QUÉ?! –Kid gritó, y probablemente lo habrían oído en todo el edificio.

-Ya me has oído. Al principio no tendrías fuerzas para aguantar hasta el final, pero incluso aunque las recuperes no puedes hacer nada hasta que pase el riesgo de que te vuelvas a abrir alguna herida al mínimo movimiento.

-¿Me estás diciendo que me voy a pasar un mes contigo y ni siquiera puedo metértela?

-Supongo que podrías intentarlo, -comenzó Law, y Kid se sintió aliviado por un momento, hasta que el moreno llevó la mano a su mejilla y se agachó tanto que sus narices se rozaron, -pero recuerda que no tengo ninguna obligación de ayudarte. Si me llevas la contraria te arranco los vendajes, te abro las heridas y te abandono en un contenedor, ¿entendido?

Se miraron por largos segundos y entonces Law terminó de acortar la distancia entre ellos y le dio un casto beso en los labios.

El moreno se levantó y se dio la vuelta.

-Voy a traerte algo de comer.

Kid no le quitó la vista de encima hasta que hubo desaparecido por la puerta. Se negaría a admitirlo más tarde, pero por un momento, cuando habían estado tan cerca, Law le había dado miedo.

No le cabía duda de que cumpliría su amenaza.

Continuará


Sé que muchos esperabais que Kid perdiera el brazo, pero ni siquiera Law podría realizar una amputación con éxito sin tener acceso, al menos, a un laboratorio clandestino, y eso no puede tenerlo sin hablar con Doflamingo primero.

Con este capítulo he hecho un pequeño experimento, decidme qué os ha parecido :D