holi! aquí un nuevo cap de esta historia loquilla, quería agradecer sus comentarios, animan mucho para seguir la historia, quería decirles que no me odien a bulma :c xDD hay que entenderla igual, Vegeta puede ser demasiado celoso y con todo ella no entiende las costumbres xDD
bueno lean tranquilas e.é
Capítulo 11
Banquete
No era testigo de las miradas que le propiciaban los saiyajin al pasar, solo estaba concentrada en qué le diría al principito, de a ratos alzaba la vista para verlo caminar delante de ella, su espalda ancha cubierta se veía lejana, caminaba a paso firme dejando en evidencia su estampa de la realeza y del ser más fuerte de ese palacio. Desprendía orgullo por los poros.
No estaba segura que era lo que exactamente le reprocharía el saiyajin, según ella no había hecho nada malo, y creía que el asunto con Goku había quedado relativamente claro, ya que por algo no lo había matado ¿no?
Sabía que todo el embrollo en parte era su culpa, y solo decía en parte, porque de partida, no tenía nada de malo entablar amistad con un hombre, segundo, no tenía la culpa que las costumbres extrañas de ese planeta hicieran que se viera mal su amistad con Goku Y sobre todo, no tenía la culpa que Vegeta fuera tan… ¿cómo podía decirlo? No tenía claro el motivo de su comportamiento. Y sobre todo… sabía que lo que había pasado había sido por culpa de alguien aparte que la suya… y no dejaría pasar la oportunidad para encarar la situación.
Cuando notó que Vegeta la guiaba hasta su habitación, deparó en la puerta de la habitación de en frente, la suya… ahí estaba Tight. Cuando el príncipe abrió la puerta, observó por el rabillo del ojo a la peliturquesa seguir caminando para detenerse en la habitación que antes estaba usando ella.
Antes que pudiera regañarla, la vio entrar a la habitación sin cerrar la puerta.
Bulma ingresó a su antiguo dormitorio sin golpear la puerta, al entrar vio a su hermana sentada leyendo un libro, la rubia se sobresaltó al escuchar la puerta abrirse, abrió los ojos con sorpresa al ver a su hermana menor parada en el umbral de la puerta mirándola fijamente.
-¿Qué se supone que haces al entrar así a mi cuarto Bulma?-se puso de pie dejando el libro en el velador.
-¿Cuál es tu maldito problema?-alzó la voz la menor, Tight abrió los ojos de par en par al oírla, Bulma jamás le había hablado así.
-¡Bulma! Esa no es una forma de expresarse-regañó a la menor sorprendida por su actitud
-me vale una mierda-sentenció en un tono que reflejaba claramente su molestia, dio unos pasos para estar más cerca-por tus estupideces casi muere mi amigo-la rubia alzó las cejas con sorpresa y soltó una risa burlona
-¿mis estupideces? No Bulma… por culpa de tus insolencias y tu comportamiento-su voz era calmada, caminó para estar cerca de su hermana.
-no es asunto tuyo lo que haga o deje de hacer Tight-dijo con las manos en su cadera.
-lo es si pones en juego el prestigio de mi planeta-sentenció frunciendo las cejas
-también es mi planeta Tight, y tener una amistad con un saiyajin no tiene nada de malo-alzó la barbilla orgullosa-no sé qué le dijiste a Vegeta, pero cometiste un grave error-sentenció mirándola desafiante
-le dije la verdad solamente Bulma-se cruzó de brazos-ahora lárgate, no quiero que vuelvas a irrumpir así a mi habitación
-me iré…-asintió con la cabeza-no quiero ver tu hipócrita cara-la rubia abrió la boca con sorpresa-cuando te muestres como eres realmente, consideraré volver a hablarte… hasta entonces-la miró de pies a cabeza-también te ignoraré-se dio la vuelta para irse, dejando totalmente sorprendida a la mayor-ah… una cosa más…-se volteó a verla-no sé cuál es tu problema conmigo. Pero es la última vez que tolerare que te entrometas en mis asuntos, y hablo en serio Tight-con eso último salió de la habitación.
Cerró la puerta y se detuvo unos segundos antes de seguir con su rumbo a la habitación del príncipe, cuando alzó la vista pudo ver al azabache de pie en el umbral de la puerta, observándola fijamente, sin ningún rastro de emoción alguna, la científica frunció la boca en una mueca, era claro que había escuchado la discusión con su hermana. Suspiró y pasó a un lado de él y entró a la zona de batalla…
Vegeta la vio pasar a su lado, esa mujer sí que tenía agallas… no aparentaba ser una chica de quince años, su personalidad era abrasadora, temperamental, orgullosa y caprichosa, su inteligencia era sobresaliente. Oírla discutir con su hermana le sorprendió un poco, cualquiera hubiera esperado otro momento para hablar, o de hecho simplemente no hacerlo… pero ella se salía de todos los parámetros…
Cerró la puerta y se quedó de pie en la entrada, frunció las cejas cuando la vio sentada en la cama mirando el vacío, lucía desinteresada, hasta relajada ¿Por qué? ¿Acaso no entendía que estaba en problemas?
-¿Por qué te veías a escondidas con Kakarotto?-su voz sonaba ronca, la vio deshacer su peinado, sus mechones caían sobre su espalda, el aroma de su pelo golpeó su nariz, tragó saliva al sentir esa profunda atracción por ella, esa atracción que tanto le costaba controlar.
-no me veía a escondidas con Goku-él alzó una ceja al escucharla, era increíble la poca humildad que demostraba la mujer, era tan orgullosa, empezaba a molestarle su actitud
-claro que sí lo hacías, no juegues conmigo mujer-sentenció molesto, la terrícola giró para verlo a los ojos.
-no lo hacía… que prefiriera verlo a solas no significa que me escondiera-aclaró molesta-además no tiene nada de malo
-¿nada de malo?-gruñó acercándose a ella-¡te veías a solas con él en el bosque!-alzó la voz-encima vestida como una cualquiera-la miró de pies a cabeza de forma despectiva
-¡Vegeta!-alzó la voz al mismo tiempo que se ponía de pie-basta con eso, en mi planeta esta no es ropa de zorra ¡así que para con eso!-gruñó alzando su barbilla
-a mí no me das órdenes mocosa-musitó conteniendo los gritos mientras se acercaba a la peliturquesa-me da lo mismo las costumbres de tu maldito planeta, acá te vistes normal ¿me escuchaste?-alzó la voz provocándole un respingo a la humana-más encima ocultabas esas ropas para verte con Kakarotto-vio como la chica negaba con la cabeza, meciendo sus mechones de lado a lado
-no es así… los vestidos me incomodaban para pedalear o cuando usaba los patines-se encogió de hombros-por eso me cambiaba ¡y no maldigas mi planeta! Como si el tuyo fuera la gran cosa-se cruzó de brazos molesta
-¿Qué dijiste?-preguntó incrédulo
-lo que oíste… sé que oyen bien los saiyajin-el príncipe frunció las cejas molesto, esa mujer lo sacaba de sus casillas
-no te atrevas a ofender mi planeta-gruñó-que es muy superior al tuyo, en todos los sentidos, sobre todo la especie-soltó despectivamente
-¿así? Y ¿Por qué tuvieron que hacer un trato con la Tierra dime tú? Si son tan superiores ¿hmp?-Vegeta estrechó los ojos, se supone que discutirían el tema "Kakarotto", no que planeta y especie era mejor, se sentía como un niño discutiendo por tonterías….
-como sea-gruñó-¿hace cuánto que te ves con Kakarotto?-la princesa tragó saliva y desvió la mirada
-ehm… lo conocí el cuarto día desde que llegué creo…-Vegeta alzó una ceja al escucharla, prácticamente toda su estadía en Vegetasei la compartió con el tercera clase… se sentía tan humillado.
-¿Por qué?-Bulma lo miró confundida, el rostro del saiya no reflejaba emoción alguna, como siempre.
-¿Por qué qué?-el saiya se cruzó de brazos y la miró expectante-ya te dije Vegeta… Goku es mi amigo
-te gusta-no quiso decirlo, pero cuando se dio cuenta ya se le había escapado la frase de los labios
-claro que me gusta-sintió el pulso detenerse cuando escuchó la respuesta de su mujer, ¿Qué debía hacer? ¿Ir a la sala de recuperación y asesinar al tercera clase? ¿Quitarle la vida a ella? ¿Deshacer el maldito trato por la humillación que ella le estaba haciendo pasar? ¡Eran tantas cosas! Pero él simplemente estaba de pie, mirándola fijamente-por algo es mi amigo-se encogió de hombros, el saiya la miró sin comprender
-¿cómo dices?-vio como la mujer se volvía a sentar en la cama
-que es obvio que me guste si es mi amigo… -el príncipe se volteó dándole la espalda a la mujer, quería evitar que viera su rostro, sentía que algo no andaba bien consigo mismo. Se había sentido mejor al entender el punto de la mujer, pero le molestaba sentirse así, no quería asumir que se sentía bien al escuchar que ella no sentía algo más que amistad por el hijo de Bardock, aunque él no creyera en esas cosas.
-no lo volverás a ver-sentenció para salir de la habitación, antes de que pudiera abandonarla sintió la mano de ella tomar la suya, detuvo el paso y se volteó a verla, ella lo miraba fijamente, sus ojos zafiro no se despegaban de sus intensos negros.
-¿Por qué?-musitó casi en un susurro, Vegeta frunció el entrecejo y estrechó sus ojos estudiándola
-porque yo lo digo-vio una mueca en los labios de ella-ese es un motivo suficiente-sentenció dando por terminada la plática, pero la mano de ella no soltó la suya, soltó un bufido y se volteó a verla nuevamente
-no es suficiente Vegeta-su voz sonaba suave pero no sumisa-no puedes prohibirme verlo
-si puedo… soy el príncipe de los Saiyajin-se giró por completo quedando frente a frente-y me debes respeto y obediencia
-yo no soy un saiyajin Vegeta-tragó saliva nerviosa-no tienes poder sobre mí-Vegeta iba a interrumpirla pero ella alzó su mano para detenerlo-no he terminado… no entiendo porque tienes tanto problema en que hable con hombres ¿Cuál es el problema? No puedes tenerme aislada
-no hay ningún problema mujer-gruñó al verse sorprendido-simplemente obedece
-no Vegeta, no se trata de obedecer así sin más-alzó su voz poniendo sus manos en su cintura-necesito una explicación
-no tengo porque darte alguna explicación mujer-debía reconocer que verla molesta la hacía verse aún más atractiva… no podía dejar de admirarla aun cuando estaba algo nervioso al verse sorprendido en sus actos posesivos…
-claro que sí… no quieres que hable con tu hermano, no quieres que vea a Goku ¿Qué viene después?-escuchó un gruñido de respuesta del saiya-no puedes actuar así sobre mi Vegeta, soy tu pareja-susurró-no soy tu sirvienta o un soldado quien sigue tus órdenes-el saiya la escuchaba atentamente-entiendo que temas que te pueda faltar el respeto, pero debes entender una cosa.
-hmp-se sentía extraño al conversar así con ella, por lo general casi nunca lo hacían y cuando hablaban, se soltaban pesadeces, se burlaban el uno del otro, o de lleno, él la trataba mal…
-si acepté este compromiso fue con todo lo que implica eso, aunque no haya amor en esta… ehm digámosle relación-lamió sus labios incomoda, y él la miró molesto al notarlo-respetaré esto… no te engañaré ni haré algo que te moleste, pero debes entender-volvió a tomar su mano, el saiya miró sus manos juntas y tragó saliva involuntariamente-que hable o me haga amiga de algunos hombres no es para ofenderte, mi compromiso es contigo-los latidos del príncipe se aceleraron al oírla-no te engañaré aunque lo desee
-no debes desearlo-tantas sensaciones se apoderaban de él en ese momento, le incomodaba sentirse vulnerable, pero sabía que no lo estaba demostrando, que el remolino de emociones estaba en su interior y que ella jamás se enteraría
-lo sé… pero uno no sabe lo que pueda pasar, te estoy hablando con honestidad… el punto es-se adelantó antes que la interrumpiera-que debes confiar en mi-Vegeta no dijo ninguna palabra, la miraba fijamente, de pronto todo el coraje y seguridad que sentía se fue al suelo, se sintió expuesta, sus mejillas se sonrosaron, se sentía avergonzada, soltó la mano del saiya nerviosa y miró al suelo, su corazón latía con fuerza. Sintió los pasos del príncipe hacia la puerta, ¿no le iba a responder?
-Vegeta espera-el saiya alcanzó a girar el pomo de la puerta-¿puedo seguir viendo a Goku?-él no respondió, abrió la puerta para salir, una sonrisa involuntaria se dibujó en el rostro de la científica, aceleró su paso para alcanzarlo, antes que él saliera tomó su mano y este se volteó fastidiado, no tuvo tiempo para reclamarle o insultarla, Bulma se había puesto de puntillas para alcanzar su mejilla y besarlo suavemente, abrió los ojos sorprendido, sintió sus mejillas arder-gracias-susurró y se adentró a la habitación.
El príncipe, con los latidos a mil por hora, se quedó unos segundos en el umbral de la puerta, sentía su pulso acelerado, ¿cómo podía estar así de nervioso y ansioso por un beso en la mejilla? Gruñó por lo bajo y salió a toda prisa de la habitación.
¿Cuándo iba a pensar que sentiría ese tipo de cosas por ella? cuando la conoció lo único que quería era fastidiarla, hacerla sufrir, borrar esa sonrisa molesta de su rostro, quería hacerla suya, hacerle la vida imposible… y ahora, ahora se encontraba en un punto en que temía que se venía, si solo en un mes y medio ella se había metido en sus pensamientos y, porque no asumirlo, en sus sentimientos, ¿Qué esperar para el resto de sus vidas? Ves que se proponía hacerle daño, terminaba arrepintiéndose, eso no era normal, no en él, todo lo que quería hacer con respecto a ella salía mal, ella daba vuelta las cosas a su favor, y ni siquiera lo notaba. ¿Qué sería de él cuando ella supiera el poder que tenía sobre él? No podía permitírselo, ella no podía enterarse… si con solo un tonto beso en la mejilla lo había dejado totalmente nervioso y ansiando más… agradecía en el fondo de su alma que ella no usara su cuerpo para manipularlo, porque sería su perdición.
Caminó de vuelta a la sala de recuperación, entró y se encontró con el amigo se su padre, Bardock estaba sentado observando a su hijo, al notar la presencia del príncipe se puso de pie nervioso.
-¿cuánto tiempo?-preguntó mirando al saiya en el tanque de recuperación, Bardock lo miró extrañado y carraspeó la garganta
-como a media noche estará sanado por completo-le parecía extraño que Vegeta estuviera ahí, algo no calzaba, conocía al hijo de su amigo, y nunca se preocupaba de alguien más que no fuese el mismo, a menos que algo estuviera tramando…
-bien… cuando despierte, infórmale que mañana lo quiero temprano en el palacio-la Mano del Rey lo miró intentando descifrar alguna expresión o algo que le delatara las intenciones del príncipe
-bien…-musitó extrañado, escuchó una sonrisa burlesca del azabache, cosa que lo perturbó
-tranquilo… no le pasará nada a Kakarotto-sonrió de lado y miró el tanque
-¿puedo preguntar que planeas con mi hijo?
-claro… lo ascenderé a rango de elite-el saiya más alto lo miró sorprendido-no cualquiera se defiende de mis golpes-sonrió mostrando los colmillos-será mi mano derecha
-¿Qué?-no podía creer lo que estaba oyendo, partiendo porque Vegeta jamás había necesitado un "ayudante", la situación se le estaba haciendo de todo menos normal
-lo que escuchaste-el rostro del príncipe se volvió serio-Kakarotto es un buen guerrero… con un buen entrenamiento, se convertirá en un saiyajin digno de enfrentarme
-¿Qué pretendes?-escucharlo solo aumentaba sus nervios, un sudor frío lo recorría, el hijo de su amigo era conocido por ser el saiyajin más cruel de Vegetasei, no salía nada bueno de sus planes, temía por la vida de su hijo, era cierto que estaba preparado para presenciar la muerte de alguno de sus hijos en cualquier momento, pero si Vegeta estaba rondando a cualquiera de ellos, la situación cambiaba… no podía esperar nada bueno del príncipe
-¿eres sordo Bardock?-gruñó el menor-Kakarotto será mi mano derecha… que no te extrañe que cuando sea Rey, tu hijo te suplante-sonrió de lado y le dio la espalda para irse.
-¿tiene que ver con Bulma?-el príncipe se detuvo cuando oyó el nombre de su mujer, ¿otro más que la llamaba por su nombre? ¿Qué diablos se creían?, en ese mismo instante recordó lo que ella le había dicho en su sala de entrenamiento, su mujer le había comentado que a varias personas le había permitido que la llamaran por su nombre… tendría que acostumbrarse
-¿Qué tiene que ver ella?-preguntó sin voltearse a verlo
-¿lo haces para que se dejen de ver?-escuchó un bufido de respuesta y vio desaparecer al príncipe de la habitación, suspiró aliviado, la presencia del menor lo irritaba, volvió su vista hasta su hijo y lo miró preocupado, si Vegeta le había dicho que lo quería como su "asistente", significaba que su hijo viviría, pero ¿Por qué? ¿La princesa tendría algo que ver?... sonrió al pensarlo, si era así, definitivamente era un alivio que ella pudiera mantener controlado el temperamento violento y cruel del príncipe heredero al trono.
Miró la hora, en unos diez minutos más llegaría su hijo Raditz con la mujer de Kakarotto, ya estaba acariciando sus oídos, esa mujer sí que sabía gritar, no entendía como su hijo podía aguantarla, era cierto que la mujer era bella, pero su personalidad la hacía insoportable.
Habitación del Príncipe
Tocaba su rostro con sus manos, como si con eso calmara el calor que golpeaba sus mejillas, aun le costaba creer lo que acababa de hacer, pero fue un impulso, no lo pensó, simplemente sintió que debía hacerlo… sentía su pulso acelerado, su abdomen estaba comprimido, ¿Dónde había quedado todo ese odio que dijo sentir? ¡Era una cínica! Y llamaba hipócrita a su hermana… no tenía la moral para hacerlo, se sentía extraña… debía estar molesta con él, pero dentro de todo lo que había sucedido no podía estarlo… sentía que la conversación que habían tenido había salido bastante bien, no pensó que podría resultar así.
No podía evitar sentirse agradecida… él había perdonado la vida de su amigo, y lo hizo entender que no tenía nada de malo hablar con el género opuesto y lo mejor, no le prohibiría ver a Goku… con lo poco que lo conocía, sabía que era un tipo difícil, que no daba su brazo a torcer y menos que entendía razones, pero ella había conseguido hacerlo entender su punto de vista. Creía saber lo difícil que era para Vegeta acceder a la petición de alguien, por eso había actuado de esa forma tan tonta… porque sí, se sentía tonta… lo había besado en la mejilla como si fuera una niña, ¿Qué pensaría él de ella ahora? Frunció sus labios en una adorable mueca, ¿Por qué le importaba lo que él pensara? Sacudió su cabeza como si con eso borrara sus pensamientos, decidió tomar una ducha, con todo el ajetreo de la lucha entre el príncipe y su amigo, había quedado toda sucia, necesitaba con urgencia un baño.
Después de ducharse, se vistió con otro de los vestidos que detestaba, algo simple para no molestar al principito… si no lo conociera creería que el saiya la celaba… ¿era eso? "¿Vegeta me está celando?... no… ¿o sí? claro… ¿Por qué otro motivo haría tanto drama por conversar con hombres?... ¿pero a ese extremo? Nah… no lo creo… estás pensando tonterías Bulma" pensaba mientras se daba golpecitos en la cara. Terminó de subir el cierre de su vestido, y cepilló su cabello, no tenía ganas de amarrarlo, por lo que se puso un cintillo y salió de la habitación con destino al aula médica del palacio.
No podía dejar de pensar en el beso que le había dado a Vegeta, sus mejillas no dejaban ese molesto rubor, intentaba calmarse, ¡no era una niña! Pero tenía que pensar que dentro de todo, ella nunca había tenido ese tipo de experiencias. Se auto decía que era normal que se sintiera nerviosa, mal que mal, ella era una mujer y él… él bueno… era del género opuesto, y era bastante peculiar el principito, antes de darse cuenta, ya había llegado a su destino. Pero grande fue su sorpresa al encontrarse con una mujer frente al tanque donde estaba su amigo, la mujer miraba a Goku con los ojos vidriosos, su pelo era negro al igual que sus ojos, era bastante linda. Cuando comprendió de quien se trataba, iba a dar la vuelta e irse, pero en ese momento la mujer giró a verla.
-¿eres Bulma?-la voz de la mujer la puso nerviosa y no supo bien porque
-si… hola ¿eres Chi-chi?-preguntó mientras entraba a la habitación
-¿Qué haces aquí?-sintió el rencor en su pregunta, la peliturquesa tragó saliva, podía entenderla… por su culpa casi se quedaba sin marido y padre para su hijo.
-venía a ver a Goku-musitó sin despegar la mirada de la mujer en frente
-vete… no quiero que veas de nuevo a mi Goku-soltó entre sollozos-por tu culpa él está en ese tanque
-… lo siento-quería decirle que no era así, que no podía prohibirle la amistad de él, pero no pudo… creía que entendía lo que ella sentía, y ella estaba en todo el derecho de pedirle aquello-de verdad que lo siento…
-con tus disculpas no remediarás lo que hiciste-frunció las cejas molesta, Bulma respiró profundamente y se dio la vuelta para irse.
-Chi-chi… si de algo sirve… esto no volverá a pasar-dijo con un tono de voz más bajo de lo que hubiese querido, resultaba casi irónico que ahora que tenía el "permiso" de Vegeta para poder ser amiga de Goku, su esposa fuera el problema.
-¿cómo estas tan segura?-había algo en su pregunta, un toque de ¿esperanza?, se volteó a ella y caminó para quedar frente a frente
-aclaré esto con Vegeta… no volverá a pasar lo prometo…-volteó a ver a su amigo, lo observó unos segundos-de verdad lo siento… quizás… quizás en un tiempo más…-sintió sus mejillas arder-cuando puedas perdonarme… pudiésemos ser amigas-sonrió forzosamente
-quizás…-abrió los ojos de par en par y la miró rápidamente, la vio sonreírle, sentía que derramaría más lágrimas, por lo que solo asintió con la cabeza y huyó rápidamente de ahí… había llorado tanto ese día, y ya empezaba a fastidiarle la situación, solo esperaba que la mujer de su amigo pudiese perdonarla, entendía sus sentimientos, era normal, si hasta ella se sentía mal consigo misma por lo sucedido con Goku, ahora… debía esperar que él despertara y pedirle disculpas.
Habitación del príncipe
Odiaba ese tipo de eventos, detestaba tener que convivir con tantas personas, y ahora no solo tendría que tolerar a los de su misma especie. Lo peor de la situación, era que al ser los "dueños de casa", debían inaugurar el maldito Comité, y para su pesar, tenía que estar toda la familia real presente… a pesar de tener presente que en un futuro no muy lejano sería él quién se tendría que hacer cargo de los eventos sociales y diplomáticos, no dejaba de encontrarlos molestos y ponerse de mal humor por ello.
Sería el primer evento en que daría a conocer a su mujer de forma oficial frente a los demás planetas, incluso dentro de su misma raza, tendrían que entrar juntos al salón principal, y ella también tendría que estar en la inauguración haciéndole compañía a la familia real, con todo, ahora era parte de la familia real de Vegetasei. Sonrió al pensarlo, se vería tan diferente entre sus padres y su hermano y él, resaltaría inevitablemente, con su tono de piel tan pálido, sus ojos grandes y tan brillantes de ese hermoso color zafiro… su cabello lacio turquesa, tan suave y radiante. No podía borrar esa sonrisa de su rostro al pensarlo mientras se colocaba la armadura para ocasiones especiales. Ella también debía estar preparándose para el banquete, sin embargo no estaba con él en la habitación, su madre había insistido en que quería arreglarla por sí misma, y no había tenido nada que negarle a la señora loca.
Miró la hora en el reloj de su velador, debía estar en unos quince minutos abajo junto a su familia, suspiró desganado y se puso sus guantes, enganchó su capa azul a su armadura y salió de su habitación, cuando cerró la puerta de su cuarto pudo ver que la habitación de su mujer también se abría la puerta. De ella vio salir a su "suegro", este le hizo una leve reverencia-saludo con la cabeza, lo vio pararse en la salida del cuarto esperando, al minuto salió la Reina, sonriendo como siempre, usaba un vestido largo de color rojo, ceñido al cuerpo hasta sus caderas, y suelto hasta el suelo.
-oh! ¿Estás esperando a mi Bulmita?-preguntó sonriente la mujer "MÍ Bulma" corrigió para sí mismo el saiyajin, no respondió a la mujer, en eso salió la hermana mayor de su mujer, Tight llevaba su pelo tomado, su vestido tenía un escote recto, ajustado en su busto y suelto en el resto de su cuerpo, de color burdeo-Bulma querida el príncipe Vegeta ya está esperándote-vio a ambas mujeres tomar del brazo al Rey Hakase, alzó una ceja extrañado con la situación, cuando escuchó a su mujer reclamar algo, volteó de inmediato a la puerta y quedó sin aliento cuando la vio.
-ay mamá si ya salgo-la escuchó quejarse mientras cerraba la puerta, su pelo estaba tomado en una media cola, caía hacia su lado izquierdo de su cuello, desplomaba en ondas hasta debajo de su busto, vestía un vestido de color azul índigo, era ceñido a su figura, de tela ligera, dando la ilusión de que calzaba perfectamente en sus curvas, su escote en forma de V daba una visión generosa de su busto, pero no exagerado, en su cuello usaba un collar plateado con una piedra del color de sus ojos. Lucía hermosa. Tragó saliva disimuladamente, intentó calmarse y borrar su cara de idiota, y volver a su postura de siempre.
-vamos-habló serio, Bulma lo miró de arriba abajo, sonrió cuando volvió su mirada hasta el rostro del príncipe, quien nervioso miró hacia otro lado-¿Qué rayos me ves?
-luces apuesto-sonrió coqueta, sintió sus mejillas arder, gruñó por lo bajo y caminó sin esperarla, miraba el suelo nervioso, ¿Qué diablos pasaba con él?-hey espérame
-muévete entonces-sentenció mientras seguía caminando, la sintió trotar detrás suyo hasta llegar a su lado
-¿no me dirás nada?-Vegeta se giró a verla, la peliturquesa lo miraba expectante con una sonrisa en su rostro, ahora que la miraba bien, la habían maquillado suavemente, le costaba creer que se veía igual de bella así arreglada como cuando despertaba por las mañanas con su cabello alborotado y su rostro adormilado.
-¿Qué debería decir?-alzó una ceja curioso
-¡sobre mí!-alzó la voz la mujer, el príncipe frunció las cejas-¿cómo me veo?-preguntó impaciente, Vegeta la miró serio unos segundos, estudiando su rostro, parecía que de verdad le importaba su opinión
-igual de fea que siempre-soltó volviendo su vista al camino, escuchó un "idiota" de respuesta, sonrió de lado divertido y caminaron en silencio hasta el salón principal.
El salón seleccionado para el banquete no era el mismo en que habituaban comer, era mucho más amplio, las mesas estaban agrupadas con asientos para al menos cinco personas, no había un asiento seleccionado para cada uno en específico, por lo que era opcional la ubicación, a gusto de cada uno, a excepción de la familia real de Vegetasei.
Habían mesas largas en hileras junto a las murallas, exhibiendo un gran buffet, la cantidad y variedad de la comida era demasiado para la peliturquesa, no habituaba a ser partícipe de eventos, pero a los que había ido, ninguno se igualaba a este. No reconocía a ningún gobernante, y conocía a muy pocas especies. Entre la multitud pudo identificar a sus padres con su hermana, que se habían ubicado a una mesa cercana a la de ella, en el fondo del salón estaba una especia de tarima, donde suponía que el Rey Vegeta daría un discurso o algo.
Tragó saliva nerviosa y miró al hombre a su lado, el príncipe lucía sereno, su ceño fruncido como siempre, miraba en dirección de línea recta, por lo que suponía que estaba divisando a su familia que ya se encontraba en el salón, Bulma, tímidamente, tomó su mano enguantada suavemente, el saiya al sentirla giró su rostro rápidamente, mirándola sorprendido, la científica lo miró a los ojos avergonzada.
-¿Qué haces?-susurró el saiya
-¿Cómo que qué hago? Te doy la mano-musitó en voz baja, sentía sus mejillas arder, el saiya en cuestión lucía igual que siempre, un poco sorprendido por su acto, aunque internamente, sus emociones revoloteaban. Ambos se vieron en vueltos en una conversación que solo ellos pudieron escuchar, no notaron las miradas que se posaron en la pareja, porque eso parecían… una pareja, se miraban a los ojos y se hablaban bajito, a un punto que muchos querían saber que tanto cuchicheaban.
-no hagas eso…-dijo el príncipe desviando la mirada
-¿Cómo? ¿Por algo tenemos que entrar juntos no?-buscó la mirada del saiya, escuchó un bufido de respuesta-¿Cuál es el problema?
-así no se hacen las cosas en Vegetasei-sentenció en voz baja
-¡¿entonces para que entramos juntos?! ¿Solo debo estar a tu lado?-Vegeta se volteó a verla, estudió su rostro un momento.
-si… solo debes estar a mi lado-le hizo un gesto para que entraran
-no entraré si no me das la mano-el azabache abrió los ojos de par en par, antes que protestara tomó su mano.
-¡entiende que aquí no se hacen esas cosas!-la peliturquesa frunció las cejas y soltó su mano, Vegeta suspiró y lo próximo que sintió fue como dos dedos de ella tomaban dos dedos de su mano, se volteó a verla resignado, la princesa miraba el suelo escondiendo sus ojos, una punzada en el pecho lo invadió, hizo una mueca de desagrado y dejó pasar el gesto, sentía que se empezaba a ruborizar, ¿cómo era posible que con tan poco ella le provocara tanto?, no lograba comprenderlo. Caminaron en medio de las mesas, ya todos estaban instalados, el Rey Vegeta y la Reina Keel empezaban a subir a la tribuna, Bulma miraba a su entorno nerviosa, no fue testigo de las miradas de extrañeza que le dedicaban los saiyajin, ni del esfuerzo que estaba haciendo el príncipe por ella al permitirle ese gesto, que podía ser simple para ella, pero que tenía un profundo significado para los saiyas.
Cuando llegaron junto a la tribuna, Vegeta subió primero, luego ella y detrás le siguió el príncipe Tarble. El Rey se puso en frente de ellos y esperó a que la sala quedara en silencio, alzó sus manos y dio inició a la inauguración.
-les doy la bienvenida a Vegetasei-la voz del monarca era fuerte e imponente-en este día, damos como inicio a la jornada número 25 del Comité de Naciones Interplanetaria-hizo una pausa-como Rey de los Saiyajin, daré todo lo que esté a en mi disposición para que esta semana cumplamos todos los objetivos planteados sin ningún contratiempo-Bulma miraba atenta a todos los presentes-demos inicio a este banquete y disfrutemos de esta velada-bajó sus manos mientras daba como finalizado el discurso, la multitud empezó a aplaudir.
-¿listo?-preguntó la peliturquesa a los príncipes-¿eso es todo?-cada príncipe se volteó a verla, ella estando en medio de ambos saiyas-¿para eso tanto protocolo? ¿Es en serio?
-jajajajajja-el menor de los saiyas no pudo evitar que se le escapara una carcajada, Vegeta frunció las cejas y soltó un bufido
-deja de decir tonterías mujer-ahora fue el turno de la princesa en fruncir las cejas
-no son tonterías… hasta Tarble consideró que era exagerado-volteó a ver al menor de los saiyas-¿verdad?-Tarble cubrió su boca con su mano mientras trataba de controlar su risa, la terrícola sonrió y miró a su esposo triunfante, y para su sorpresa el principito también sonreía, aunque intentaba controlar la risa.
-silencio-los regañó la Reina, Bulma sonrió y asintió con la cabeza, la Reina podía ser una mujer bella, pero demasiado apática, eso le quitaba cualquier rastro de belleza pensaba la humana.
-a mí no me callas-gruñó el príncipe heredero al trono, con un tono de voz que hasta a la Reina le asustó, la peliturquesa abrió la boca sorprendida, se supone que ella era su madre, aunque fuera una mujer desagradable, él le debía respeto ¿no?
La mujer se quedó en silencio y siguió a su Rey, quien bajaba de la tarima a paso firme, Bardock se unió al Rey y hablaron un par de cosas, Vegeta padre lo invitó a sentarse a la misma mesa que ellos, los tres jóvenes siguieron a los adultos y se sentaron en la mesa asignada.
Un grupo numeroso de sirvientes comenzó a atender a cada mesa, Bulma buscaba a su amiga entre la muchedumbre, no estaba atenta a la conversación de lo saiyajin. Se sentía extraña rodeada de tanto guerrero, miraba de vez en cuando a sus familiares.
-eso estuvo bueno Vegeta-al escuchar el nombre de su esposo, la princesa se volteó a escuchar la conversación, la Mano del Rey le hablaba a su amigo mientras bebía un sorbo de vino-les cerramos la boca a todos estos imbéciles
-malditos insectos… ya quiero que se larguen de aquí-gruñó el príncipe Vegeta mientras removía el líquido de su copa.
-hermano…-le llamó la atención suavemente-no hables así, te pueden escuchar
-¿crees que me importa?-la terrícola miraba atenta la situación, rara vez tenía la oportunidad de presenciar la relación entre los saiyas. La madre de los príncipes no despegaba su mirada de la peliturquesa, casi intimidándola, pero la humana no le prestaba atención.
-imbéciles… aprenderán a respetar a mi pueblo-gruñía el monarca mientras bebía un sorbo de su copa, Bulma miraba a todos los presentes sin entender la situación, se sentía ajena a los problemas de los saiyajin, si antes se sentía perdida con los problemas de la Tierra, con los de Vegetasei estaba abrumada, no podía imaginar de que hablaban.
-tranquilo… ¿Qué pasa con la servidumbre?-preguntó Bardock mientras miraba a su alrededor
-son unos inútiles como siempre-despreció la reina, la científica no pudo evitar fruncir las cejas ante el comentario ¿cómo podían ser tan arrogantes?, se mordió la lengua para no hacer algún comentario
-bien… ahora que están todos los presentes… ¿me podrían explicar que mierda pasó entre tú y Kakarotto?-le preguntó el monarca a su hijo mayor, la princesa miró asustada al príncipe, miró al padre de su amigo y este lucía tranquilo, volvió su mirada a su esposo y este daba un sorbo de su copa.
-no hay nada que explicar… lo mandé a un tanque y listo-dijo sin interés
-¿y porque la humana estaba tan exaltada para que lo ayudaran?-preguntó la madre los príncipes, antes que Vegeta hijo pudiera responder, Bulma se le adelantó
-tengo nombre… y es Bulma-todos los saiyas en la mesa la miraron estupefactos, Tarble contuvo la respiración nervioso, el Rey quedó anonadado, Bardock miraba con cautela la situación, la Reina echaba chispas por los ojos, y Vegeta miraba a su madre sonriendo burlonamente-Kakarotto es mi amigo
-no vuelvas a dirigirte así conmigo mocosa-sentenció la Reina, los machos presentes miraban la situación expectantes
-BULMA ¿es muy difícil de entender Reina Keel?-dijo orgullosa-quiere que le hable de otra forma y solo suelta desprecios-antes que la Reina pudiera responder el príncipe Vegeta interrumpió
-Kakarotto quería luchar conmigo y luchamos, eso es todo-Bulma miró a su esposo sin entender porque cubría la situación, miró al padre de su amigo y este asintió con la cabeza, entendió que lo mejor era mantener ciertas cosas entre ellos-es bastante fuerte… así que decidí ascenderlo
-¿es en serio Vegeta?-preguntó el monarca incrédulo
-eso dije-sentenció molesto el principito, la terrícola miró a los presentes atenta, le sorprendía que nadie objetara las palabras de Vegeta, el saiya respondía altanero a todos, incluyendo a su padre, y nadie le decía nada, ¿eso era respeto o temor?
El resto de la comida pasó desapercibida para la científica, comió desganada, no había nada en la mesa que le gustara, como siempre, demasiada carne en la mesa de los saiyas.
La gente empezó a ponerse de pie, a servirse bocadillos, a conversar entre monarcas, incluso Bardock, y el Rey junto a la Reina se levantaron de la mesa, el príncipe comía en silencio, la peliturquesa movía y separaba el alimento con su servicio, levantaba la vista a su alrededor aburrida.
La Reina miraba a la mujer de su hijo desde lejos, como detestaba a la humana, desviaba su mirada desde la princesa Bulma hasta a la hermana mayor de esta, no entendía como su hijo había preferido a la mocosa antes que a la rubia, no podía negar que la princesa era linda, bien… era demasiado linda, pero eso no era suficiente como para elegirla como compañera, estaba cansada de discutirle al Rey sobre la humana, quería deshacer el compromiso, no veía nada bueno en la relación entre su hijo y la humana.
-¿Qué piensa Reina?-escuchó la voz del amigo del Rey
-en esa mocosa-hablaba sin despegar la mirada de la chica, Bardock miró a la princesa y sonrió al verla aburrida jugando con su comida
-¿Qué tiene?
-no hayo como hacerle entender a Vegeta que mande de vuelta a la mocosa a la Tierra-el saiya abrió los ojos con sorpresa
-¿Por qué quieres eso?-la mujer lucía más tétrica que de costumbre
-no es la indicada para ser la mujer de Vegeta-bebió de su jugo-prefiero a la mayor
-creo que no se trata de lo que tú o Vegeta quieran-la reina volteó a ver al amigo de su hombre-el príncipe es quién la eligió, y aunque Vegeta no la quisiera-se encogió de hombros-tu hijo no tomará en cuenta sus opiniones
-creo que lo puedo hacer entender…
-jajaj no Keel… eso jamás pasara-miró al príncipe mientras hablaba, este miraba fijamente a su mujer, parecía que algo conversaban, y el príncipe Tarble se reía de estos-fíjate… nunca había visto a tu hijo así
-es por lo mismo que me perturba Bardock… esa bruja tiene a todos vueltos locos-se volteó a ver al saiya-incluso a ti… no ven lo perjudicial que es para nosotros
-estas siendo exagerada… deberías aceptarla si tu hijo lo hace-bebió de su copa-y Vegeta no piensa dejarla ir-sonrió burlonamente, miró la hora en el reloj de la muralla-te dejo, iré a ver a mi hijo.
La reina vio como la Mano del Rey desaparecía entre la multitud, volvió su mirada hasta sus hijos con la mujer, ahora la mocosa estaba sentada al lado de su hijo, parecía que lo molestaba, su hijo mayor parecía fastidiado, y la terrícola le hablaba, se sentía extraña contemplando la situación, ver a su hijo actuar considerado con la humana le molestaba, esa mujer lo hacía actuar diferente, aunque nadie más lo notara, ella podía ver el interés que tenía su hijo en la mujer, y le preocupaba. No quería que su hijo se volviera débil.
…..
-¡Vegeta no seas así!-recriminó la mujer
-ya basta… quédate tranquila-gruñó el saiya desviando la mirada de su mujer, quien estaba sentada de lado mirándolo con los brazos cruzados bajo su busto, evitaba observarla, lucía endemoniadamente atractiva, y haciéndole berrinches no era favorable para el príncipe, quien trataba de contener sus instintos al verla así, tan apetecible.
-¡quiero ir a revisar si hay fresas!-el príncipe volteó a verla, hacía un puchero con sus labios, de vez en cuando bajaba su vista hasta el escote de la mujer-no tengo problema con ir sola
-ya te dije que no te moverás de mi lado-sentenció el azabache
-pero ¿Por qué?-insistió la princesa, "porque no quiero que te sigan mirando como un pedazo de carne" pensó el saiya.
-no tengo porque explicarte nada-gruñó mientras desviaba la mirada
-Vegeta solo iré a buscar fresas, acompáñame si no quieres que vaya sola-se exaltó cuando escuchó lo último
-¿quién dijo que no quería que fueras sola?-preguntó nervioso, evitando la mirada de la princesa
-¿entonces?-podía perfectamente levantarse e irse, pero cada vez que lo intentó la fuerte mano del príncipe la obligó a sentarse, estaban solos en la mesa, después que Tarble se riera tanto de las ocurrencias de la mujer, Vegeta optó por echarlo de la mesa.
-eres tan fastidiosa mujer-suspiró resignado mientras se ponía de pie, Bulma sonrió triunfante y se levantó dando brincos como una niña pequeña-deja de hacer eso-gruñó ruborizado, la peliturquesa lo miró sin entender
-¿Por qué?-preguntó ladeando su rostro
-te saltan los senos-el rostro de la princesa se tornó rojo, Vegeta sonrió burlesco y caminó dándole la espalda-bien… vamos por tus malditas fresas
-pervertido-musitó aun avergonzada la científica, el príncipe la observó por el rabillo del ojo
-¿pervertido? Si tú las estabas mostrando-se encogió de hombros, era testigo de las miradas que le daban a su mujer, no sabía si sentirse orgulloso de ser la envidia de los machos presentes, o sentirse más fastidiado que de costumbre, le costaba controlar su temperamento cuando su mujer era el centro de atención de todos los machos.
-y tú las estabas viendo-respondió orgullosa
-claro… eres mi mujer-Bulma sintió un nudo en su estómago al oírlo, giró a verlo, pero él lucía igual de siempre, ¿cómo no se daba cuenta que con esa simple frase la inquietaba de sobremanera? Porque sí, no podía negarlo, escuchar de su boca que ella era suya le provocaba cosas… sensaciones… que no sabía exactamente que era y porque se debía, pero estaba segura de una cosa… no le molestaba.
Caminaron en silencio hasta llegar a una de las mesas con aperitivos, el príncipe se sirvió otra copa de vino, se aseguró que fuera una cosecha de la Tierra, desde que había ido al planeta de su mujer, que no tomaba otro que no fuera de allí. Observó a su mujer tomar un platillo y servirse esas frutas que estaba buscando, pudo reconocerlas… la vio comerlas cuando la conoció, cuando se quedaron solos en la mesa mientras sus padres veían los detalles del tratado.
-¿Cuál es el afán de comer esas?-no pudo evitar preguntarlo, verla tan concentrada en la fruta le llamó la atención.
-¿uhm? Son mis favoritas-sonrió-¿las has probado?-el príncipe negó con la cabeza, Bulma tomó una fresa y la acercó al labio del saiya, Vegeta se quedó estoico observándola-abre-el ceño del saiya se arrugó, miró para ambos lados, dudando, no podía dejar que lo vieran así… ya bastante había sido entrar con ella tomados de los dedos… aunque por dentro quería aceptar el gesto de su mujer, su orgullo y dignidad estaban primero, se alejó de la fruta que le había acercado la princesa y se la quitó, probándola él mismo.
-no está mal-musitó mientras le daba un segundo bocado, Bulma lo miraba fijamente, le parecía curioso que hace más de un mes se ignoraran por completo, después de discusiones y enfrentamientos desagradables, y ahora estar ahí… disfrutando de su compañía, admirándolo mientras dejaba de lado su estampa de príncipe orgulloso, no pudo evitar que se le escapara una sonrisa cuando el saiya sacó una fruta de su platillo, esa mañana no quería verlo, a medio día dijo odiarlo, en la tarde se sentía agradecida con él, después no dejaba de pensar en lo tonta que había sido al besarlo como una niña, y ahora… ahora lo miraba actuar como una "persona" normal, después de discutir tantas tonterías en la mesa, de burlarse el uno del otro, como si fueran una pareja… como si fueran una pareja normal. Tragó saliva nerviosa cuando notó que no lo estaba mirando como un salvaje principito arrogante, desvió la mirada al suelo cuando sintió su pulso acelerarse, sus latidos latir con fuerza y su rostro ruborizarse al darse cuenta que lo estaba viendo como un hombre, como su pareja.
bien... que tal? xDD debo decir que me gustó este cap, creo que por fin vemos que bulma empieza a sentir algo por el enano sexy, he estado pensando seriamente en hacer en dos partes esta historia, como lo que tengo pensado, dará un giró más o menos cuático, por lo que creo que podría perfectamente dividirla e,é no sé que piensen ustedes... bueno... debo dar aviso que empezaré con mis clases en la universidad, por lo que no me maten si me demoro un poco más de lo usual en actualizar las historias, no pienso abandonarlas :/ amo mucho esta pareja y me encanta escribir! aparte que no tengo más vida que esta x'DDD bueno ya no aburro más, si es que llegaron a leer hasta acá xDDD gracias por leer c: y estoy abierta a cualquier duda o crítica o lo que sea C: nos leemos chimuelas C:
