Dedicado a Uchiha-Dani-Uzumaki. Bienvenida a las traumadas con KibaNabi.

También a Isi, por su apoyo, y a Nocturnals por hacerme recordar que siempre está ahí.

No había subido antes porque no me sentía tan KibaNabiosa (xD) y además (para las que me tengan por ahí en alertas) todavía estoy cocinando la locura más grande que se me ha ocurrido hasta ahora (aunque probablemente todavía tarde unos días en salir del horno ;), así que no tenía (ni tengo) cabeza para esto. Lo siento, espero que les guste.


Capítulo 12

.

.

.

Hinata vio las líneas naranja pálido de los renglones de su libreta. No supo en qué momento se desconcentró de lo que estaba escribiendo, pero su mano seguía libremente sin que ella pensara mucho en lo que hacía. Sintió el silencio opresor incluso en su propia habitación. No se oía nada. Hinata apretaba con excesiva fuerza el bolígrafo sin darse cuenta. Sus manos le sudaban patéticamente. Una parte de sí le decía que algo era extraño. Algo no estaba bien. Algo no era normal.

Silencio.

Su puerta se abrió con tremendo estrépito golpeando la pared con tanta fuerza que rebotó un par de veces. Hinata se había dado la vuelta en su escritorio, y su suspenso desapareció para ser reemplazado por el asombro, en primera instancia.

El suspenso se había ido. Porque el silencio también había desaparecido.

Pero eso no le quitaba el mar humor con que había entrado su hermana. Aún furiosa, advirtió Hinata, despedía el aire de elegancia que era tan natural en ella, y del que Hinata carecería siempre.

—Hinata, tenemos que hablar —casi escupió Hanabi, plantándose firmemente a unos metros de ella, que había tenido que ponerse de pie.

—¿Qué ocurre, Hanabi-chan?

—¡Eso! —Explotó Hanabi— ¡Que dejes de llamarme así! ¡Por tu culpa este mamífero cree que puede hacer lo mismo!

Hinata apenas había visto a Kiba por el rabillo del ojo, entrar tras Hanabi, caminando casi sonriente, con su habitual aura de despreocupación. Hinata le dedicó una leve sonrisa que él le devolvió con creces.

—Yo le dije que no te viniera a molestar, pero no quiso escucharme —dijo él, esbozando una sonrisilla pícara.

—¡Cállate! —le espetó Hanabi— Hinata, dile que deje de llamarme así —exigió.

—Hanabi-chan suena lindo —Kiba esbozó una sonrisa que Hinata creía que él sólo podía hacer cuando no estaba rodeado de sus amigos de siempre.

Miró a Hanabi, sin saber qué hacer en realidad, más que añadir que también le daba un aire de ternura; pero su hermana se le adelantó antes siquiera de hablar.

—¡Este idiota cree que puede tratarme como si fuera su hermana, Hinata! —Parecía, sin embargo, más calmada que cuando estrelló la puerta. Hanabi puso los ojos en blanco— ¡Ahora quiere peinar mi cabello! ¡Se ha vuelto loco!

Hinata no pudo evitar reírse al instante, exactamente igual que si estuviera viendo alguna serie de televisión. Aquello, se dijo, era precisamente de televisión; no de gente común y corriente. No obstante, su risa, aunque suave, tuvo que ser reprimida al ver los ojos de Hanabi abiertos de par en par, incrédulos. Ella esperaba su respuesta, pero Hinata no supo qué decir. En ocasiones como ésa (que ya se estaban volviendo comunes), Hinata prefería no decir nada, aunque una mísera opinión le hubiera nacido. Si manifestaba abiertamente que no creía que fuera tan malo que Kiba se relacionara más con Hanabi —y por ende, que no estaba en desacuerdo con Hanabi-chan—, ésta de seguro dejaría de hablarle quién sabe por cuánto tiempo.

Y, como siempre, Hinata sólo calló, ante la frustración de Hanabi, que se sentó pesadamente sobre la cama. Kiba se acercó a Hinata por instinto, pero tampoco apartó la vista de Hanabi, que lo fulminaba con la mirada bajo un ceño bien fruncido y los brazos fuertemente cruzados. Hinata volvió a sentarse en su escritorio con mucha cautela.

Los minutos transcurrieron y Hanabi se negaba a cambiar su postura —y su humor. Hinata se sintió en la suficiente confianza como para darse la vuelta. Sentía que ahora podía hacer sus deberes con propiedad, tranquila. Sabía que el silencio se prolongaría durante algún rato más, pero luego surgirían unas conversaciones que eran casi la música de fondo en sus oídos.

Kiba aún miraba a Hanabi cuando Hinata se dio la vuelta. Y cuando reparó en ello, siguió mirando a Hanabi, que ahora se negaba a mirarlo a él. Se acercó hacia ella, a una distancia siempre prudente que lo mantuviera con vida, y se arrodilló frente a la muchacha. Trató de sonreírle abiertamente, y de hecho, la sonrisa le salió más natural de lo que pensaba. Ella lo miró de reojo, pero no se inmutó. Kiba llevó una mano al rostro de ella y le tomó el único mechón suelto, el que le caía a un lado de la nariz.

—No me toques —replicó ella haciéndose a un lado.

Kiba esbozó una media sonrisa y quitó su mano.

—No te pongas así.

Hanabi no le hizo caso a eso, pero sintió ganas de gritar cuando Kiba se apoyó en sus piernas como si se recostara de una mesa cualquiera.

—Mira —continuó Kiba animadamente—, ya no te diré "Nabi-chan", ni "Hanabi-chan" —Kiba dejó escapar una tristeza dramática cuando lo dijo. No le fue difícil, claro, volver a ser el mismo de siempre— Pero si juro no volver a ponerme loco, ¿prometes dejar de ser hostil?

Hanabi, sin descruzarse de brazos, lo miró apenas de reojo, con desconfianza. De haber sido una broma, él ya habría estallado en carcajadas; pero no lo hizo. Hanabi no mudó su recelo hacia él. Kiba esperaba una respuesta, extendiéndole la palma.

—Hablo en serio —prometió él con la mirada casi titilante—, ¿qué dices?

Hanabi lo evaluó unos segundos, y esta vez lo miró con algo más que con el rabillo del ojo.

—Lo intentaré —dijo al fin. No tomó la mano que le extendió Kiba.

Ella no se creía ese cuento de la tregua, pero a veces era fácil decir lo que él quería escuchar. Y más aún, si conseguía que la dejara de fastidiar. Kiba, con su sonrisa que dejaba ver sus agudos colmillos, se acercó aún más a Hanabi, hasta casi pegar su mejilla con la de ella, lo cual habría ocurrido de no haber sido que ella se alejó, escandalizada.

—¿Pero qué? —Exclamó, haciendo que Hinata se diera la vuelta de nuevo— ¡¿Ahora quieres un beso? ¡¿Lo ves, Hinata? —volvió a mirar a Kiba— ¡Que te bese tu madre!


¿Será que Hinata ya está acostumbrada al no-silencio de su casa? =0
xD

Ok, ahora que llegaron al final, quisiera compartir algo muy curioso. Sí recuerdan el momento de Firework, ¿verdad? A veces es bueno estar traumada xd Verán, es que (me da pena admitirlo) no recordaba la fecha de la revolución Francesa para el examen de francés. Sabía que era en julio, pero no me acordaba si era el 4 o el 14. Y, sorpresa, Firework me resonaba en la cabeza. Como en la canción dice "like the 4th of July..!" Pues, evidentemente Katy Perry NO es francesa.. y bueno, ahí descarté, saqué mis deducciones y los 5 puntos que valía la pregunta ¡Cha chan! :D

Para que vean, soy cabezota y como eso se relaciona con el fic (un poquito) quise compartirlo n_n'

¡Gracias por leer!