Giro el pomo y con decisión salió del cuarto de baño, sin imaginarse que al dar un paso se daría de bruces contra un duro torso masculino.

El impacto con Sasuke le produjo el desequilibrio suficiente como para caer al suelo, cerró los ojos esperando el impacto pero nunca llego. Por el contrario, los brazos musculosos entre los que había estado minutos anteriores la sujetaban con fuerza de la cintura.

Con un suspiro se incorporo, alejándose de él por instinto al recordar todo lo que había pasado entre ellos. Puede que fuese ridículo sentir pena en ese momento, pero sin más así se sentía. Al retroceder la toalla que había mantenido sujeta de un extremo cayó al suelo, provocando la mirada lujuriosa del pelinegro, quien ahora se encontraba con su bóxer puesto.

Un sonrojo se apodero de sus mejillas, haciendo parecer del mismo tono de su cabello, aquella imagen le produjo cierta gracia a Sasuke. La ojijade recogió su toalla del piso instantáneamente y se cubrió.

-No tiene sentido que lo hagas.- Protesto burlón el azabache. –Ahora permíteme.- Educadamente le hizo una seña con la mano para que ella se alejara de la puerta y él pudiese entrar al baño.

Cerró la puerta al entrar, dejando a una estupefacta Sakura en la habitación.

Al terminar con su estupor se apresuro a su armario, casi con desespero. Tomo un conjunto de lencería limpio, un short de jean y una blusa azul marina holgada, logro vestirse justo antes de que Sasuke saliera del baño y la mirara con extrañeza.

Por un momento su respiración se paralizo, se veía tan sexy en bóxer y con el cabello ligeramente despeinado.

No es momento de pensar en tonterías.

Mordiéndose el labio por un instante, pensó en lo que diría a continuación. –Esto no va a volver a pasar.- Sentencio, logrando que el azabache la mirara directamente.

-¿Estás segura?- Inquirió sin ninguna expresión facial aún de pie.

-Absolutamente. Esto fue un error, algo de un momento y ya.- Suspirando ligeramente acotó. –No soy de esa clase de mujer. No voy por la vida acostándome con cualquiera.-

-Sabes que yo no soy cualquiera.- Replico con el ceño fruncido el pelinegro y un ligero tono de irritación.

-Sabes a lo que me refiero. Lo que hicimos no estuvo bien… No debimos llegar a estos extremos.-

-Pero ¿Por qué te complicas tanto?... Sakura tuvimos sexo, no es el fin del mundo.-

Un enfado se apodero del cuerpo de la pelirosa, quien apretó sus puños hasta que sus nudillos quedaron blancos. –Entiendo que esto para ti sea de lo más normal. Pero entiende una cosa Uchiha…- Se acerco a él a paso firme para concluir. -¡Yo no soy una de tus putas modelos de pasarela!-.

-Nunca dije que lo fueras.- Soltó entre dientes.

-Desde un principio te ofrecí mi amistad, nada más… Esto no va a funcionar.- Lo señalo a él y luego a sí misma. –Ni tú ni yo queremos una relación en estos momentos, así que dejémonos de esta clase de tonterías… Cada quien por su lado, es lo mejor.- Se alejó en dirección a la cama, recogió las prendas que se encontraban esparcidas a su alrededor y luego de seleccionar la suya y guardarla en el cesto de la ropa para lavar, le extendió la de él. Salió de la habitación en dirección a la cocina y a los pocos segundos regreso con las prendas faltantes, se las acerco. –Vístete y vete.- Fue todo lo que dijo.

El pelinegro apretó los dientes en clara señal de desacuerdo. -¿Por qué te lo tomas tan a pecho?-

-Ya te lo dije. Vístete.-

-No lo haré hasta obtener una respuesta de tu parte.- Su decisión al pronunciar la oración solo logro aumentar el cabreo de la ojijade. -¿A qué le tienes miedo?-

-¡Demonios Sasuke! ¡Alégrate! Te la estoy poniendo fácil, te he evitado tener que dar excusas baratas para marcharte después del sexo. Porque de seguro es lo que estas acostumbrado a hacer…- Se pasó la mano por la frente, desesperada.

-No lo niego pero… Sigues sin responder a mi pregunta, ¿A qué le tienes miedo?- Fue lo único que dijo.

-¡Por Dios! A nada.

-¿Entonces que te impide seguir haciendo esto?-

-Esto no va a seguir.- Murmuró por lo bajo. –No quiero complicarme mi vida.-

-No lo hagas.- Se acerco lentamente a ella, logrando que la dueña de los ojos jade se perdiera en las profundidades de su oscura mirada. –Podemos hacer esto cada que queramos y podamos, sin complicaciones, sin ataduras, sin nada de por medio… Y del resto seguir siendo amigos.- Propuso con voz ronca.

-Ya te he dicho que no es mi estilo…- Trago grueso, las palabras del pelinegro estaban logrando excitarla. –Tú quieres algo como… Amigos con derecho a roce ¿No crees que ya somos lo suficientemente adultos y sensatos como para andar con esas tonterías?-

-Si lo piensas bien, no es ninguna tontería. Podemos tener sexo y aún así conservar la amistad.-

-¿Cuándo en la vida eso le ha dado resultado a alguien?- El sarcástico comentario salió de sus labios con fluidez.

-Podemos hacer que funcione…-

-No lo puedo creer, el grandioso Sasuke Uchiha pidiéndome tal cosa, porque no se lo pides a otra mujer… De seguro aceptaría encantada.-

-De todos los gemidos que he escuchado en mi vida, los tuyos han sido los mejores. Prefiero oírlos de tu boca… Mucho, mucho más que los de ellas.- Sentencio con una sonrisa ladina.

-P-pero ¿Q-qué coño? ¡IDIOTA!- Le grito con las mejillas teñidas de carmesí. El resultado de su insulto fue la acentuación de la sonrisa masculina.

-Analiza la situación.- Propuso.

-No le encuentro ningún sentido.- Espetó ella.

-Sería algo así como un contrato de placer, tú me lo das y viceversa.-

-¿Estas consciente de tus palabras?- Murmuró, él asintió. –Y si conozco a alguien… ¿Qué pasaría con el dichoso "contrato"?-

-No creo que eso suceda aún pero…- Lo medito por unos instantes –Se cancelaria, lógicamente.-

Ella asintió extrañada por su repentino interés, estaría loca si admitiera que la propuesta le interesaba, pero así era. –Es… Una tontería… Una enorme. Mejor olvídalo y vete.-

-¡Abre la mente mujer!- Pidió sin ninguna expresión facial que denotara algún sentimiento, aunque su tono de voz expresaba una leve irritación. –¿Qué perderías por intentarlo?-

La pelirosa guardo silencio y evito a toda costa su mirada.

Sasuke se paso las manos por el cabello, impaciente.

-Sera mejor que te vayas.- Habló.

Sin siquiera escuchar respuesta, el azote de la puerta del baño le indico que se encontraba momentáneamente sola en la habitación. Suspiro pesadamente y se dirigió a la cocina. Recogió los pocos fragmentos que quedaron del vaso de vidrio y limpio la basura inexistente en la cocina. Se recostó en la isla con los pies cruzados, pensativa, hasta que un sonido muy familiar para ella la distrajo, era su teléfono celular. Se acerco a la sala no sin antes mirar en dirección a la habitación, Sasuke aún no salía. Tomo su bolso, busco el teléfono y contesto.

-¡Cerda!- Fue su saludo.

-¿Qué andas haciendo frentesota? ¡Te he llamado mil veces!- Le reclamo, ella volteo sus ojos.

Ino siempre tan dramática.

-Estaba dormida.- Mintió. -¿¡Acaso sabes la hora que es!?- Se alejo el teléfono del oído para mirarla. –¡La una de la madrugada!- Ahora fue su turno para reclamar.

-Vale, vale pero ya estas despierta que es lo importante.-

-¿Importante? ¿Para qué?- Su confusión no tardo en aclararse cuando, unos golpes en la puerta la sorprendieron.

Se dirigió a ella y se asomo por la mirilla, frente a su departamento estaba Ino y por su atuendo recién salida de una fiesta de las suyas, después de todo era fin de semana.

Abrió la puerta con sorpresa, su nuca comenzó a sudar al recordar que tenia huésped. -¿Qué haces aquí?-

-He venido a verte no es obvio.- Respondió entrando al departamento como de costumbre, sin pedir permiso.

-¿Pero por qué?- Inquirió mirando de reojo el pasillo donde se encontraba la puerta de su habitación.

-Para ayudarte a disfrutar de estas vacaciones. ¡Anda, vamos a salir de fiesta!-

-Es muy tarde, además estoy cansada.-

Su respuesta genero la interrogativa en su amiga. -¿Cansada de qué?-

-Ehh…- Piensa Sakura, piensa. -Estuve limpiando el departamento y… A ti te consta que no es una tarea fácil.- Se recriminó mentalmente, era una mentira a medias ya que si había hecho la limpieza ese día pero el motivo de su cansancio era uno muy distinto, lo peor era que le estaba mintiendo a su mejor amiga. ¿Pero qué podía hacer? Si Ino se enteraba de su acompañante la fulminaría a preguntas, que en ese preciso instante no estaba en condiciones de responder.

La rubia alzo una ceja ante su respuesta y dio una vuelta de 360º para detallar el lugar, efectivamente se encontraba impecable el lugar. –Anda frente… ¡Salgamos un rato! No es lo mismo salir con Ameno y Kabuto… Quienes por cierto me han dejado tirada para ir a follar en un rincón.- Esto último lo murmuró, aunque la pelirosa lo alcanzo a oír.

-Te han dejado tirada.- Una carcajada escapo de sus labios, su amiga la fulminó con la mirada.

-Pues sí, lo admito.- Se encogió de hombros al final. –Entonces… ¿Vamos?-

-Ino… De verdad que no quiero salir.-

-No seas aguafiestas frente de marquesina.- Regaño la rubia. –Distráete, diviértete con tu gran amiga… ¿Qué vas a hacer sola en casa una noche de fin de semana? Ya lo sé… ¡Tienes compañía!- La ojijade palideció. –Prefieres estar en compañía de tu vibrador para remendar tu sequia sexual, antes que con tu amiga.- Habló divertida mientras arqueaba las cejas sugerentemente.

-¡Ino!- Le grito apenada.

-Solo digo.- Levanto sus manos en modo inocente.

-Pues mejor no digas.- Le señalo la puerta. –Debes irte, es muy tarde para andar fuera.-

El ceño fruncido de su amiga no se hizo esperar. Con un gesto de indignación, se giro y salió del departamento no sin antes gritarle el típico ¡Aburrida! De siempre.

Cuando la puerta se cerro, se dirigió al pasillo donde se encontraba un Sasuke ya vestido, de pie, con un tobillo cruzado sobre el otro al igual que los brazos y una sonrisa burlona adornando su rostro. -¿Sequia, eh?- Inquirió antes de colocarse frente a ella en el pasillo.

Apenada por lo que el azabache acababa de decir giro su rostro para poco después encararlo y exclamar un simple –No te importa.-

La sonrisa del azabache desapareció en ese instante, claro que le importaba… Y mucho.

En un movimiento rápido le tomo las dos manos y la aprisiono entre la pared del pasillo y su cuerpo, la miro fijamente antes de hablar –Claro que me importa, Sa-ku-ra.- Un beso en sus labios le impidió a la pelirosa responder. El pelinegro la besaba con furia, pasión, deseo y ella sin saber exactamente en qué momento, le respondió de la misma manera. Esos labios eran adictivos, demandantes pero delicados, agiles e hipnotizadores. Aún con las manos en la pared, sintió como sus piernas comenzaban a temblarle producto de la excitación creciente en su entrepierna, temió por un instante caer al suelo repentinamente por la falta de equilibrio pero el cuerpo de él se lo impidió al acercarse más al de ella, sin cortar el beso. Poco a poco el agarre de sus manos fue desapareciendo hasta que terminaron liberadas por completo, tomando una nueva posición, rodeando el cuello de él y acariciando su cabello. Las grandes y masculinas manos de él vagaron por todo su cuerpo, tocando sin pudor. Mientras sus lenguas batallaban incansablemente y las respiraciones se les volvían erróneas, cada uno comenzaba a odiar la ropa del otro, les impedía el contacto directo con el cuerpo ajeno.

Las manos del azabache descendieron de su cintura a sus nalgas, las cuales apretó y poco después comenzó a tantear el cierre del short de ella hasta bajarlo y desprenderla de la prenda conjunto con las bragas, que cayeron al suelo. Con un gruñido volvió a tomar las nalgas ahora desnudas de la pelirosa, sentía una punzada en su entrepierna, después de todo siempre le había gustado esa parte del cuerpo de la pelirosa.

Ella por su parte no estaba más tranquila, sus manos se habían situado ahora en su pecho y desabotonaba cada botón con desesperación, mientras mantenían sus bocas unidas. Cuando termino con su cometido se la retiro inmediatamente y luego fue por su pantalón, bajo el cierre con manos temblorosas producto de la creciente excitación que presentaba su interior, desabrocho el botón y sin poder contenerse toco su miembro, por encima del bóxer, masajeándolo. Otro gemido escapo de sus labios al sentirlo tan preparado… Para ella.

Se separaron para poder respirar, unos pocos centímetros. Podían sentir la respiración alterada del otro, intercambiaron miradas por lo que les pareció una eternidad.

Sasuke tomo el borde de la blusa y la retiro rápidamente, dejándola vistiendo únicamente el sujetador, el cual retiro poco después. Sakura tomo su bóxer y lo bajo, conjunto con los pantalones, poco después de que él tomara algo del bolsillo. El azabache se quito lo que le quedaba de vestimenta y segundos más tarde estaban en igualdad de condiciones.

Completamente desnudos y dispuestos a seguir con su acto intimo, se besaron. Él la alzo hasta hacerla enroscar sus piernas alrededor de su cintura, manteniéndola contra la pared. Ella le tomo de los hombros y ejerció presión cuando el azabache tomo uno de sus rosados pezones y lo mordió. Un grito ahogado se escucho por el pasillo, una presión en su bajovientre se iba formando con cada lametón recibido en sus pechos. Pronto él emprendió un camino de besos húmedos hasta llegar a su clavícula, la cual chupo y lamio, hasta llegar a su cuello, la piel nívea de ella se encontraba expuesta ante él y rápidamente la ataco, le aplico las mismas atenciones que a los pechos y succiono en exceso al final, dejándole una pequeña marca rojiza, la sonrisa ladina reapareció en su rostro, aunque ella no lo notó. Con un beso se despidió del cuello, por el momento… -Sostente con fuerza- Le pidió con voz ronca, ella presiono más sus piernas contra él, preparándose para lo que vendría. Tomo el condón que había sacado de su pantalón minutos antes, la sujeto con una mano mientras con los dientes y la mano disponible abría el preservativo ante la atenta mirada de ella, quien sonrió.

En un ágil movimiento se enfundo su gran pene en el condón y la miró. Ella asintió, aunque solo fue una respuesta mecánica ya que en ese instante su mente se había desconectado de su cuerpo y solo mandaba la lujuria.

Con la mano disponible guio su miembro a la lubricada abertura de ella y con un sonoro resoplido la penetro. Ella gimió fuertemente y arqueo su espalda al sentirlo dentro nuevamente. El peso que sentía en su entrepierna aumento al sentirlo cubriendo por completo su vagina.

Respirando profundamente le propino la primera embestida –Mmmmm…- Fue toda la respuesta de ella y tomando eso como incentivo la embistió una vez, y otra, y otra más.

Ella para no quedarse atrás, se agarro con fuerza de sus hombros mientras buscaba sus caderas a cada arremetida, intensificando la fricción de sus cuerpos, el sonar de sus cuerpos colisionando era excitante para ambos. Con un beso lleno de pasión, el pelinegro acelero las embestidas, sintiendo como empezaban a palpitar sus paredes internas alrededor de su ya muy hinchado miembro.

-Ahhh… ¡Sasuke!- Gimió nuevamente la ojijade. -¡Más fuerte! ¡Ah!... ¡Más!- Pidió extasiada recibiendo las incesantes embestidas a gran velocidad y fuerza que él le daba, justo como ella quería, cada vez lo sentía llegar más hondo. Con un grito se liberó, su vista se nublo solo enfocando lejanas machas, pero aún sentía los fuertes brazos que la sostenían. La boca se le seco, su pulso se acelero aún más y la cabeza le daba vueltas a una gran velocidad. Cerró sus ojos y presiono su frente contra el cuello sudado del azabache, aún lo sentía en su interior, bombeando con intensidad, no se había corrido.

Se obligo a mirarlo cuando su respiración comenzó a calmarse y él se detuvo.

-¿Qué pasa?- No intentó ocultar la intriga que sentía, pero aún así no recibió respuesta. Solo sintió como su sudorosa espalda era alejada de la pared, reforzó el agarre de sus piernas en la estrecha cintura de él, cerró los ojos y gimió por las grandes zancadas que el pelinegro daba y que hacia que su miembro rebotara en su interior, el orgasmo la había dejado sensible.

-Sasuke…- Lo llamó.

El azabache llego a la sala, salió de su interior y posiciono a la pelirosa en el sofá… Rojo.

Sonrió con satisfacción al saber que iba a cumplir su fantasía después de tanto.

Con la mujer extendida sobre el sofá, se separo un poco y la observo detenidamente.

Fascinante.

-¿Sasuke?- Lo volvió a llamar ante la concentración de él al observarla.

-Ven acá.- Le pidió en tono ronco, la tomo de la cadera y la impulso a un extremo del sofá, aposento sus exuberantes nalgas sobre el posa brazos y miro su obra. Él de pie y ella inclinada, en una posición perfecta con su miembro.

Sakura se removía nerviosa, la incomodaba que la mirara con tanta intensidad.

-Pon tus pies en mis hombros.- Fue todo lo que dijo, ella acerco su cuerpo un poco más a él y abrió sus piernas al tiempo que se mordía el labio inferior, su sexo quedaba totalmente expuesto ante él.

-Hmp.- Dijo el azabache al momento en que pasaba su dedo índice por la abertura húmeda y caliente de ella. Sakura se arqueo en respuesta a la caricia. –Receptiva…- Murmuró.

Se inclino sobre ella y la besó, presiono su lengua contra los labios de ella y cuando se lo permitió, esta entro a su cavidad bucal, lamiendo, chupando y mordiendo la lengua de ella. Con su pulgar toco el clítoris, logrando estremecer su laxo cuerpo. Tomo posesión de uno de sus senos con la mano libre y presiono el pezón. Ambos gemían de gusto, él porque estaba encontrando en ella un placer adictivo y ella porque en su interior otro orgasmo se estaba preparando.

Sin más tiempo para juegos, se retiro de sus labios. Sakura acomodo las piernas donde le había pedido él. Sasuke dirigió una mano a su miembro erecto para guiarlo a su abertura, y la que mantenía en su seno la uso para tomar su cadera y elevarla aún más. Esa era una posición que ansiaba experimentar con ella.

Cuando su glande presionó y se perdió en el interior de Sakura, gruño. Ahora con las manos en sus caderas la elevaba al compas de cada penetración que le proporcionaba. Sin poder ocultar su curiosidad bajo su mirada y miro como su virilidad se ocultaba en las profundidades de ella.

-¡Joder Sakura!- Cerró sus ojos y levanto su cabeza en dirección al techo. Los abrió nuevamente mirándola en ese sofá de sus fantasías, era mejor de lo que esperaba. El fondo rojo contrarrestaba perfectamente con su pálida piel y creaba una hermosa combinación con su cabello rosa y sus ojos jade. Con las piernas flexionadas sobre sus hombros, y jadeante miraba como los moderados pechos de ella giraban por las incesantes y fuertes embestidas.

Sintió su miembro expandirse y palpitar y supo que estaba cerca. Aumento el ritmo, rotando sus caderas cuando llegaba a lo más recóndito de su ser. Una penetración y giraba su miembro al lado izquierdo, otra penetración y lo giraba al lado derecho.

-¡Sa-Sasu…ke… kun!- Esa palabra basto para que sus testículos se tensaran y su miembro palpitara una vez más hasta correrse, logrando que ella también alcanzara el clímax en el proceso.

Jadeante y eufórico se retiro del interior de la pelirosa, se saco el condón del pene flácido y se acerco a la cocina, la joven exhausta siguió sus pasos con la mirada. Instantes después regreso, tenía la respiración acelerada, un leve sonrojo en sus mejillas y el cabello pegado a la cara debido al sudor.

El típico aspecto después del sexo.

Se acerco al sofá, tomo a la ojijade en brazos y la llevo hasta su habitación.


¡Hola! Aquí les dejo este nuevo capítulo, no me hago responsable de sangrados nasales xD Espero que la lectura haya sido de su agrado.

Respecto a los comentarios y a los distintos mensajes que he recibido por el capítulo anterior, solo puedo decirles que quiero que mi historia tenga sentido y por lo tanto debo hacer las cosas lentas. Nada con prisa sale bien. Y… Si no les gusta la historia o presentan algún inconveniente con ella, háganmelo saber pero siempre con el debido respeto. Después de todo, opiniones encontradas habrá siempre. ¡Saludos!