Disclaimer: Crepúsculo ni sus personajes me pertenecen...snif.
Tal y como lo dije aquí esta elcapitulo 11, luego del Sidestory. ¡Nos leemos abajo!
Mía
Capítulo 11: Obligada Aclaración
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POV Bella
Lunes. Otra semana que empezaba y otro día por el cual vivir ¡Genial!
Aun seguía confundida como no tienen idea y la culpa no me dejaba descansar ni un mísero segundo de mi ya patética existencia.
¿No podría venir alguien con cianuro y dejarlo en mi desayuno? ¡Ah! No… para eso lo tenía a él, que era mil veces peor que un veneno estúpido. ¿Verdad?
Alice hacia que mi casa pareciera menos sola que antes y al parecer aun seguía demasiado dolida con lo que había pasado con James, aunque tratara de ocultarlo ella no podía actuar las 24 horas del día. A veces se escuchaba como que no fuera ella sino como que algún fantasma hubiera tomado posesión de su cuerpo dejándola delegada – a la verdadera -en algún rincón de su alma. Sin embargo a veces recibía llamadas que la dejaban en las nubes literalmente… y cuando no estaba ida sonreía como boba, era como si estuviera enamorada cual adolescente hormonal. No la entendía.
Sinceramente era peor que vivir con un Bipolar y yo por mi parte no estaba mejor. Mi departamento de pronto era como estar en un psiquiátrico; con una Bipolar y una depresiva sicótica dando vueltas en los ratos libres.
Había pasado una semana desde que Alice me hizo ver el verdadero motivo del regreso de él y sin embargo yo aún no podía tomar una decisión. ¿Seria tan cobarde como para dejarlo con la verdad a medias? La respuesta acudía sola mi cabeza: No.
Después de todo la culpa era netamente mía. De todo lo que estaba pasando, por eso mismo tenia que por lo menos hacer el último esfuerzo para que él me creyera ¿Verdad? ¿Podría dejar de luchar tan sólo porque él estuviera obstinado a creer algo de buenas a primeras? ¿Podía dejarme pisotear una vez más dejándome que me usara como una muñeca de trapo? ¿Podía pagarle con la misma moneda? ¿Podría ignorarlo siendo que era lo que más me importaba? ¿Podría….?
Y así mil y una preguntas surcaban por mi mente, al menos estaba segura de algunas respuestas. No dejaría de luchar, haría mi último esfuerzo por mucho que Alice me critique por eso, porque lo amaba y tenía que ser valiente por él y por mi. Tampoco dejaría que me usará y mucho menos usaría a alguien para hacerlo reaccionar. Nadie se merecía eso… nadie se merecía ser usado y menos por mí que no podría corresponderle nada que no fuera amistad.
La decisión estaba tomada – y me costo 7 largos días hacerlo – haría que me escuchara, que supiera todos los detalles y después…
¿Si me creía? Sabía que el perdón no se daría de la noche a la mañana pero estaba dispuesta a intentarlo.
¿Y si no? Bueno…quizás ahí el consejo de Alice tendría más valor.
Suspiré nuevamente cuando tenía ya mi auto estacionado en el lugar que me habían designado. Salí de mi corsa rojo hacia una de mis clases del magister. Tenía que distraerme y ser responsable porque de verdad lo necesitaba. Después de mi clase estaría mucho más alerta a ver si lo veía caminar con su paso despreocupado y su pelo desordenado por algún pasillo o por algún rincón.
Por mucho que me doliera tener sus orbes esmeraldas mirándome -pues lo único que hacia al mirarlo de esa forma era que recordar esa vez… Esa vez que me miró con tanto desprecio y frialdad - debía hacerlo.
Tenía que enfrentarlo y terminar con esto de una vez por todas.
Tomé mi carpeta más mi cartera y me dirigí a paso veloz hacia la sala correspondiente en el campus. Vestía ropa casual y cómoda. Hoy no daría clases por lo que no me esmeré en lucir formal, creo que hasta me había olvidado de ponerme maquillaje. Pero ¿A quien le importa? A mí no.
Luego de estar 90 minutos escuchando una cátedra de los nuevos géneros literarios y las aberraciones de estos en el mundo moderno, pude retirarme a comer algo, quizás una merienda liviana o quizás no. Estaba segura que si no fuera por Alice no comería nada y es que simplemente no tenía ganas de hacerlo.
No tenía ganas de hacer nada que no fuera absolutamente necesario, como respirar, dormir, etc.
Iba entrando al casino despreocupadamente cuando una pareja en el pasillo contiguo a la entrada llamó poderosamente mi atención. Estaban manoseándose sin escrúpulos, él con su rostro en el cuello de ella y ella con los ojos cerrados disfrutando del contacto íntimo, emitiendo pequeños gemidos y… y…
El pelo cobrizo del chico me pareció extrañamente familiar. Me detuve a mirarlo más de lo cortésmente permitido y…
¡Era Edward! Estaba segura, lo reconocería hasta si fuera miope y usara lentes estrambóticos. ¡Y estaba tirando con una tipa en medio del pasillo! ¡A plena luz del día!
Relájate Bella, tenias que habértelo imaginado luego de no verlo en toda esta semana que él estaría ocupado en otras cosas…con otras mujeres porque tú no le eres importante. Me recordé con rencor.
¿Qué esperaban? ¿Qué no estuviera dolida? Dolida estaba y resignada también. Porque él tenía razón en algo, yo lo había convertido en esto y ahora tenia que enfrentar las consecuencias.
Me había quedado estática mirándolos, con nada más que el corazón sobrecogido por la angustia y el dolor… hasta creo que llevé mi mano inconscientemente a ese lugar en mi pecho para protegerlo de seguir despedazándose lenta y sangrientamente.
-Edward…- Logré articular casi en un susurro.
Me lo merecía ¡Claro que sí! Pero eso no evitaba que me doliera.
El levantó su cabeza para mirarme con diversión. Mientras sus manos seguían tocando los costados de la zorra de turno. Él estaba disfrutando de todo esto… ¿Estaba haciéndolo a propósito?
Mi cólera comenzó a bullir violentamente en mi sangre haciendo que la adrenalina me dejará con toda la fuerza acumulada en mis manos para estampársela en donde más le doliera, tenía mis nudillos blancos de tanto apretarlos violentamente. Recordé que después de todo también tenía el título de profesora en la universidad así que podía llamarles la atención. ¡Rayos! No podía ¡Esto era la Universidad!
Tampoco dejaría que me usara y mucho menos usaría a alguien para hacerlo reaccionar. Me tuve que recordar mi resolución a punta de sudor y sangre para no caer profundamente en la desesperanza y el dolor.
Me armé de valor y dejé que el dolor se quedara ahí mismo, donde debía permanecer siempre. Pasé por su lado y lo único que pude decir salió de mi boca sin preguntar siquiera. Lo único que fluía de mi, era la rabia, el dolor y – aún más– los celos.
-Consíganse un cuarto o un par de condones – escupí y ni siquiera supe si escucharon o no.
Tendría que buscar otro momento para hablarle… porque ahora no podría. No cuando tiene ocupada su boca succionando todo lo que encontraba en su paso de esa mocosa.
¡Fantástico! ¡Se me había quitado hambre!
Cuando entré y me puse en la fila lo único que tomé fue una manzana. Sentándome en la mesa más alejada y en el rincón más oscuro y desolado del lugar.
Respira…respira…respira…trata de vivir.
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POV Edward
La vi entrar al edificio del casino totalmente distraída. Tanto que ni siquiera notó que la miraba desde adentro como un verdadero psicópata. Desde aquella vez que no podía verla más que a veinte metros de distancia porque si no mi cuerpo no respondía a nada que le ordenara. Tenía que controlarme antes de volver a tenerle enfrente, ella no me podía dominar.
Me adelanté a ella ¿Por qué? No lo sé, sólo lo hice. Otra vez mi cuerpo haciendo cosas que mi mente consiente no pensaba, pero no me importó.
Estaba hasta la mierda confundido, queriendo tener explicación para todo lo que había pasado entre nosotros esa noche y recordando sin mi consentimiento cuando ella me había dejado esa noche en mi propia casa en Forks ¿Qué ese mal nacido la había obligado? ¿Qué nos había visto? Aún no podía creer hasta donde llegaban sus inventos para justificar el hecho que haya jugado con un chico de 16 años totalmente enamorado de ella.
¿Y que si me había convertido en alguien diferente? Había crecido y soy exactamente lo que ella creo. Un ser sin corazón, con un espacio en su pecho que solo vive y late por inercia y por venganza.
Una chica de contextura delgada chocó conmigo cuando estaba apunto de entrar al casino para sentarme en algún lugar estratégico para vigilar a Isabella sin obstáculos. No me había fijado que estaba ahí, pero ¿Cuándo estaba en todos mis cabales cuando pensaba en Isabella?
-¡Oh! Lo siento, yo no me fije que venias en el camino – me dijo mirándome sugestivamente ¿No se había dado cuenta? ¡Ja! Y yo soy virgen.
-Sí, sí. Lo que sea – le respondí tratando de avanzar pero ella me detuvo.
-Mi nombre es Gabrielle, vamos juntos al taller de literatura… - me dijo dejando la frase inconclusa.
Taller de literatura…clases…venganza…Isabella.
Escuché unos pasos acercarse hacia nuestra dirección y guiándome nada más que por una corazonada supe que era ella. Así que tome a la chica…ehm…como se llame, y la acorralé contra la pared besándole el cuello sin estar pendiente exactamente de lo que hacía, más bien tenia todos mis sentidos pendientes en la persona que se acercaba. Mientras le besaba el cuello o detrás de su oreja mordisqueando en el camino, escuche un susurro que me dejo totalmente sobreexcitado.
-Edward…-
Yo sabía a quien pertenecía esa voz pues ella era la única que lograba ese efecto en mí con tan solo una palabra. De tan solo recordar la última vez que gimió mi nombre…
No podía ni imaginarlo, no al menos sin ponerme duro.
Levanté mi rostro sólo para encontrarla con el ceño crispado y una mano en su pecho arrugándose la ropa en el acto. Sonreí…sonreí porque esto era lo que quería aunque también quisiera poner mi mano en el mismo lugar donde ella la tenia ante la sensación que me inundaba al verla tan vulnerable.
Ella debe sufrir, debe llorar…como yo lo hice, me convencí.
Tan perdido esta en mis pensamientos que no me di cuenta cuando paso por nuestro lado hasta que la escuché de nuevo.
-Consíganse un cuarto o un par de condones- su voz sonaba enfadada pero no dolida, ni destrozada.
Cuando sentí sus pasos desaparecer por el pasillo me separé de la chica, ni siquiera la mire pues tenía mi vista perdida en la dirección en la que ella se había ido.
Esperen un momento ¿No lloro? ¿No le interesó? Obvio que le intereso, sino no hubiera sido tan mordaz, ni hubiera tenido esa clase de expresión facial cuando la escuché susurrar mi nombre. Según mi plan ella debería estar a un paso de la destrucción emocional…
Esto, definitivamente no era lo que quería que pasara, pero no todo estaba perdido.
-¡Ey! Guapo ¿A dónde crees que vas? – la mano de la chica tocó mi brazo tratando de atraer mi atención
-Pues lejos de ti – le respondí soltándome de su agarre ¿Qué quería? ¿Qué me quedara a hacer arrumacos?
- No piensas irte así nada más ¿O sí?- respondió casi una octava más alto de lo normal.
-Mírame – dije caminando en dirección al casino. Me alejé de ella escuchando un gritito frustrado a mis espaldas pero no le tome importancia. Ella no la merecía.
Cuando entré no me tomo mucho encontrar a quien buscaba.
Isabella estaba sentándose en una de las mesas más alejadas del lugar. Si no fuera por la planta seca que estaba a su lado hubiera creído que ese espacio estaría destinado para amantes de la oscuridad o personas que quisieran perderse en un hoyo negro. Llegué más rápido de lo que hubiera querido pues ni siquiera sabia que le iba a decir, no estaba preparado para tanta cercanía aun mas mis pies –nuevamente de movieron solos -. Cuando me paré a su lado ella levantó lentamente su cabeza hacia mi dirección y nos quedamos mirando… examinándonos el uno al otro por varios segundos, o minutos… no sé pudieron haber pasado horas y seguiríamos igual, sumergidos en una burbuja donde solo estábamos ella y yo.
Uno de nosotros se animo a hablar.
-¿Q..Qué haces …í? – me preguntó dejando la manzana que ni siquiera había mordido a un lado. Yo me tomé mi tiempo para responder sentándome a su lado, creando una atmosfera misteriosa y aterradora.
-Este es un lugar público, puedo comer donde quiera – le respondí lo más tranquilamente que pude actuar, hasta tome la manzana que ella había dejado dándole un mordisco y observándola atreves de mis pestañas, estando pendiente de cualquier movimiento que pudiera memorizar. ¿Para qué? Ni idea.
De pronto, la vi mirarme con decisión y tragar sonoramente saliva por su garganta antes de que hablara de nuevo.
-No has traido nada para comer –
-¿Y esto que es? – Le dije mostrándole la manzana mordida – que yo sepa esto es alimento ¿no?- me miró otra vez detenidamente volviendo cerrar los ojos y abriéndolos al acto.
-Tienes que creerme. El día que fuimos al club, el día que hicimos el amor en el pasillo. Jacob nos vio y me amenazó con decirle a tus padres lo nuestro y yo tenía tanto miedo que hice lo que me pidió. Terminé contigo de la forma limpia, no quería que te pasara nada. Yo..- había hablado muy rápido disparando palabra por palabra a una velocidad impresionante que no me dejó interrumpir hasta ahora.
-No sigas diciendo esas estupideces. No intentes hacerme creer que eso fue lo que pasó cuando ambos sabemos que habías tenido algo con él antes y que solo fui para ti sexo – le siseé en un tono moderado. No quería iniciar una batalla de gritos en medio del casino y dejar en claro que mi atención estaba en ella…siempre en ella.
Intentó aguantarse las lágrimas que amenazan con salir pero las controló bien. Se levantó en un sólo movimiento, asustándome por la rudeza de este. Tomó mi mano con la suya arrastrándome hacia fuera y dejándome prácticamente en otro mundo. Abrió una de las puertas de servicio y nos metió sorpresivamente dentro. Yo me deje llevar, si hubiera querido la hubiera detenido pues obviamente tenia mucha más fuerza que ella pero no quise. ¿Por qué? ¡No lo sé! Esas mismas preguntas me llevo haciendo toda la semana ¿Por qué con ella? ¿Por qué solo suspiraba cuando la recordaba? ¿Por qué deje que me besara? ¿Por qué la observo de lejos sin que lo note? ¿Por qué tiemblo al recordar sus manos en mi piel? ¿Por qué? ¿Por qué?
Y esta vez no fue diferente… , estaba poseído por una extraña voluntad que solo se activaba cuando ella me tocaba o estaba cerca.
Sin previo aviso se giró quedando frente a mí y mirando hacia arriba. Obviamente yo le ganaba en altura unos cuentos centímetros…mucho más que antes, lo que seguramente hacia mí porte algo aterrador.
-A él nunca lo amé y después de ti no ha habido nadie – me dijo enterrando su dedo índice en mi pecho varias veces mientras mi respiración dificultosa hacia que mi pecho subiera y bajara en forma irregular de la rabia logrando que su dedo se hundiera más.
¿Cómo creerle? ¿Cómo…dejar este plan, que me mantenía vivo? Todo me decía que lo hiciera, pero no podía… yo no podía hacerlo.
-¿Cómo quieras que te crea? ¿Cómo quieres que no piense que te fuiste con él después de dejarme si nunca más volviste a mí? ¿Cómo?– le dije haciendo una mueca de dolor y caminando hacia ella logrando que su espalda chocara con la pared del diminuto cubículo.
-Por que es la verdad.- ocultó su rostro tras una cortina de cabello marrón impidiéndome la visión de sus ojos vidriosos - ¡Maldición! soy una maldita cobarde -
– Me destruiste, me redujiste a cenizas- le susurré sobre su cabeza expeliendo el aire sobre sus cabellos que se movieron ante el aire que paso a través de ellos.
-Lo sé y lo…-
-No, no lo sabes. Tienes que sentirlo, vivirlo para recién entenderme – respondí dejando mi mandíbula muy rígida y mi mano en la pared en la que ella estaba apoyada. No podía soportarlo más.
-¿De eso se trata todo esto? ¿De venganza? – Por fin levantó su rostro y me dejo observa de cerca su ceño fruncido y sus mejillas rojas.
-Sí –
-Entonces ¡Véngate! ¡Maldito bastardo! ¡Véngate!- me acerqué más a ella mientras las lagrimas recorrían empapando todo su rostro.
Tome su rostro con mi mano libre y lo enmarqué mientras sus ojos empapados me miraban con dolor, recelo, furia y muchas otras cosas que no supe reconocer del todo. Baje mi rostro con la clara intención de torturarla pero el torturado fui yo pues me vi doblegado por mi fuerza interior y con más dolor del que podía soportar la besé.
Uní nuestros labios tímidamente haciendo que el roce fuera totalmente inocente y placentero. Solo era exploración, reencuentro y tristeza de ambos. Mi lengua pronto pidió acceso siendo cedido en el acto por una ansiosa Bella. Ella también se había rendido y eso me alegró porque no era el único que decía una cosa y hacia otra.
Ella, sin embargo no movió ni un centímetro de su cuerpo más que sus labios contra los míos ante mi cercanía. Sus brazos estaban intactos en la misma posición que cuando empezamos a besarnos… en la misma posición en la que la aprisione.
La respiración me faltaba al igual que ella pero nos recuperamos repartiendo rápidos besos en la comisura de nuestros labios sin siquiera abrir los ojos. Cuando tenia la seguridad que no moriría de hipoxia volví al ataque devorando sus labios con ferocidad y atrapándola más fuertemente contra la pared.
Su sabor era como una adicción de la que ni en cuatro años bastaban para recuperarme. Su aliento chocar con el mío era como recuperar la combinación perfecta de dos escancias que se pertenecías y la sensación que me inundaba cuando sus labios me correspondía era como estar en el lugar que me correspondía, donde podía ser yo y donde nada importaba.
Ni siquiera el tiempo, el rencor, la venganza, el dolor… nada.
Todo era curado por sus labios….todo.
Me detuve sin separarme de ella, aun con mis manos en su rostro y mi respiración agitada deje de mover mis labios sobre los suyos.
No. Yo no podía hacer esto. Yo no podía hacerlo…
Me separé de ella mirándola una última vez. Sus ojos estaban húmedos y sus labios rojos por el roce recién experimentado. Se veían mil veces más hermosos y apetecibles que si se los hubiera pintado de un fuerte rojo carmesí.
Uno de mis dedos delineo su labio inferior haciendo que emitiera un suspiro y yo un gemido derrotado.
Cerré mis ojos y me di el valor para hacer esto. Abrí la puerta y me largué
Mi pecho estaba muy apretado.
Sin meditarlo mucho llegué a mi volvo y me subí sin saber a dónde mierda me dirigía. Cuando conducía sin rumbo por las calles, todo se volvió borroso y nublado. No llovia, ¡Claro que no!
Llevé una mano a mi mejilla y pude notar la humedad que se desprendía de mi piel. Las lágrimas habían dejado ahí su recorrido demostrado lo débil que era.
Y lo estúpido que fui al creer que una venganza podría curarme y hacerme olvidarla tan fácilmente.
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El león jugó a cazar a la oveja…
Y la oveja perdió…
Pero el corazón del león se destrozó al intentarlo…
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NDLA: Aquí va un nuevo capitulo de la historia. Si bien dije que a este fic va para el final no quiere decir que mañana lo terminare. No es solo para que sepan que el fic ya va en bajada ¿No se si me entienden?. Es cierto que mis fic no son muy largos pero creo que esta bien así , pues no me gusta rellenar a menos que sea estrictamente necesario.
En fin, ¿que tal? esto esta que arde... XD digo edward ya se esta...dando cuenta de algo.... pero sigue tan testaturo. ¿que pasará? por lo menos ya reconocion la estupidez y bella hizo lo que estuvo en su mano. Hizo su ultimo esfuerzo...
Saludos a Lizzy que esta de vacaciones! jajajaa que lo pase bien bien!
Y agradeciendo toooodoos los review de nuevo, no puedo creer que ya esten en los 400 es como....wow! XD gracias... espero poder leerlas!!Nos leemos! actualizare culpable y luego esta historia de nuevo.
besos! y abrazos de oso! ayer no lo dije ! XDD jajaja
ENICHEPI
