CAPITULO 12: LLAMADA
A la mañana siguiente Misa intento hablar con Mizuro pero este, se fue al trabajo mas temprano que de costumbre por lo que cuando se despertó estaba sola en el cuarto.
-Lo cogeré por la tarde- pensó Misa mientras se vestía.
Bajo las escaleras y empezó a limpiar como todos los días. Al terminar cogió su Death Note del armario y la abrió para escribir algunos nombres de criminales que había escuchado en la radio mientras limpiaba.
No encontró a Ryuk por ningún lado de la casa así que dedujo que se había ido con Mizuro.
Después de terminar todas las tareas de la casa, se fue a la cocina dispuesta a apuntar en una lista los alimentos que faltaban para luego, ir a comprarlos.
Abrió el frigorífico, vio que faltaba, lo apunto y despues fue mirando en los armarios de especias y conservas repitiendo la acción anterior.
-Bien, ya esta, creo que no me falta nada- susurro observando la lista que tenía en la mano.-Bueno voy a ir de compras…-dijo encaminándose hacia la puerta y cogiendo un abrigo de color negro.
Al salir una oleada de frió le golpeo la cara y un escalofrió le recorrió el cuerpo.
-Buf… que frió hace- exclamó mientras cerraba la puerta y salía a la calle- aunque es normal porque ya estamos en octubre- miro al cielo y observo que estaba totalmente despejado.
Los débiles rayos del sol la cegaron por un instante. En ese momento un coche que pasaba por allí empezó a pitarle. Sin darse cuenta estaba caminado por medio de la calle, se aparto rápidamente y dejo espacio para que pasara el coche.
-Perdóneme es que me he distraído-se disculpo cuando la ventanilla del conductor estuvo a su altura.
-Tenga mas cuidado, porque sino cualquier día le pueden atropellar…- exclamó el conductor que tenía el pelo largo y una gran cicatriz cruzándole la cara.
Sin mediar más palabras el coche aceleró y se perdió de vista al girar una esquina.
Misa comenzó a andar dirección hacia el interior de Kânto donde estaba el centro comercial.
Mientras caminaba pensaba que más podía comprar aparte de la comida, ya que tenía dinero gracias a los anuncios que estaba haciendo. Había recuperado gran parte de su fama, por lo que sus ingresos de dinero habían crecido de una manera increíble.
Ella sabía que debía irse de la casa de Mizuro porque ahora tenía suficiente dinero para volver a recuperar su vida normal, pero algo le impedía abandonar esa casa y a su dueño. Además, Mizuro, no le había dicho nada de que ya era hora de irse, aún estando al corriente de sus ingresos porque la mayoría de los anuncios los consiguió él.
Misa ignoraba la razón por la cual no se lo había dicho, aunque ella pensaba que solo sería porque es mejor tener las dos Death Note juntas y poder controlarla a ella para que no cometa ningún error.
Pero lo que más le desconcertaba era su razón, estaba segura de que si abandonaba aquella casa volvería todos los días y sería lo mismo que vivir allí.
Además debía de añadirle el cariño que le tenía a aquel hogar, dado que fue allí donde encontró de nuevo la felicidad. Aunque lo principal era el cariño que sentía hacia Mizuro, todo cuanto tenía ahora se lo debía a él. Siempre había estado allí para apoyarla cuando había tenido un problema o cuando al principio, pensaba en suicidarse. Incluso le había enseñado a cocinar aún sabiendo lo torpe que era, él había tenido tal paciencia que nunca le grito por equivocarse diez veces en la misma cosa, lo único que hacia era soltar una broma para que ella se relajara.
-Por todo eso lo quiero muchísimo- reflexiono Misa
Se sonrojo al pensar en la reacción de Mizuro si supiera lo que había dicho. Seguramente haría alguna broma y se reiría.
Sin darse cuenta llego a la puerta del centro comercial.
-Pues vamos a gastar dinero- se hecho el pelo hacia atrás y entro mostrando una gran sonrisa.
Mizuro había llegado muy temprano al bufete de abogados por lo que cuando entro solo estaba él y otros dos compañeros encerrados en sus despachos.
Recogió unos papeles que estaban en su mesa que trataban sobre un juicio que había perdido hace unos meses por culpa de falta de pruebas y se sentó detrás de su mesa.
Miro rápidamente las hojas y las guardo en un cajón. No tenía tiempo para revisar los fallos de aquel juicio.
Había cosas más importantes en las que pensar, como por ejemplo en que le diría a Misa cuando volviera, él estaba seguro de que ya no se tragaría lo del resfriado. Así que no sabía si decirle la verdad o volver a inventarse alguna otra excusa que le hiciera salir del paso.
Pero otro asunto le inquietaba más, los secuestros transcurridos en los últimos días. Desde que comenzaron, nadie ha podido identificar a los secuestradores, tanto las autoridades como las personas estaban desconcertados.
-Como es posible que desaparezcan familias enteras sin dejar rastro- pensó Mizuro- ya llevan cinco familias desaparecidas y de ninguna de ellas se a encontrado ningún cuerpo, no se sabe si están muertos o siguen aun con vida.-cogió un bolígrafo y empezó a pasárselo entre los dedos- pero lo mas raro es que entre esas cinco, tres son las familias de los abogados del antiguo bufete de Misa. Este punto es muy extraño.
Giro media vuelta con la silla y se puso mirando hacia la ventana por donde se veía a la gente caminando por la calle.
-Estoy seguro de que todos los grupos de delincuentes o de la mafia se han disuelto gracias a la muerte de su líder o por miedo a que descubran su identidad y sea juzgado por Kira- Mizuro cerró los ojos- Todo esto me indica que no puede ser un grupo de delincuentes comunes sin organización ninguna sino una especie de equipo formado hace poco y compuesto por personas que se oponen a Kira, pero que tienen la ventaja de que sus identidades no estén archivadas en ningún sitio.
Unos golpes sonaron en la puerta de su despacho.
Mizuro se dio media vuelta y puso las manos sobre la mesa.
-Pase- exclamó
Una mujer de pelo negro y bien vestida entro en el despacho. Su físico seguramente era admirado por muchos hombres y sus ropas eran lujosas.
Se sentó en la silla que estaba enfrente de Mizuro.
-Ola, usted debe ser Otisuke Mizuro-él hombre asintió- Yo soy Mary Werdrees.
-¿Y que se le ofrece?- preguntó
-Pues vera quería que usted llevara mi caso sobre un ladrón que cogió la policía robando en mi casa- le explicó la mujer
-Bien pues cuénteme los hechos y todos los detalles después deberemos hablar del pago y todo el papeleo-Dijo Mizuro cogiendo varios folios para apuntar todo lo que la mujer le dijera.
-Tendré que pensar mas tarde en el asunto de los secuestros y el de Misa- pensó mientras apuntaba la fecha del robo que la mujer le iba diciendo.
Este caso le llevo toda la mañana y lo peor era que debía prepararlo para el siguiente día, volvió a su casa con la esperanza de no encontrar a Misa esperándolo, así fue. En la casa no había nadie, seguramente se habría entretenido comprando ropa como veces anteriores.
-Mejor para mí, mas tiempo tendré para pensar-susurro soltando un suspiro.
Se fue hacia el sofá del salón y se tumbo. A los pocos segundos de acostarse el teléfono sonó
-Será Misa diciendo que va a llegar un poco mas tarde-pensó
Él se levantó rápidamente y lo descolgó.
-¿Si?-preguntó
-¿Es usted Otisuke Mizuro?- la voz que salía del auricular estaba distorsionada para que no se pudiera identificar.
-Si, pero quien es usted y para…-empezó a decir
-Eso ahora no importa, cállese y escuche-le corto tajante la voz- Hemos secuestrado a Amane Misa.
Al oír aquello lo comprendió todo, ya no había ninguna duda.
- Seguro que sabes donde esta el edificio en el que Near arrestó al primer Kira ¿no?- preguntó la voz
-Si, se donde esta- respondió con voz tensa.
-Pues si quiere volver a ver a Amane Misa deberá estar allí mañana a las ocho de la tarde portando con usted las dos Death Note que tiene en su poder. Así que cancele todo los planes que tuviera.-la voz hizo una pausa- una advertencia, aunque dudo que lo haga, si se le ocurre llamar a la policía ella morirá.-la comunicación se corto.
Mizuro estaba sorprendido, ahora todo encajaba, no se había dado cuenta. Era un tonto debería haberlo previsto.
Ryuk que estaba al lado suya y había escuchado la conversación reía.
-La cosa se esta poniendo interesante, ¿Qué vas a hacer Mizuro?- pregunto el shinigami.
Alguien lo había puesto contra la espada y la pared.
En otro lugar de Kânto una mujer sentada en un sillón con un libro en la mano jugaba con un móvil lanzándolo hacia arriba.
-El plan ha salido a la perfección- dejó el móvil en la mesa de cristal que tenía enfrente- ¿como están nuestros invitados?-pregunto al hombre calvo que estaba sentado en el otro lado.
-Están muy cómodos, no sean quejado de nada- respondió- pero gastar tanto dinero me parece un derroche… -añadió
-Da igual el dinero que tenga que derrochar contar de acabar con Kira, además tenemos la herencia de L y de Roger.- cogió tres libros y los puso sobre la mesa
Uno con la porta negra y otro rosa los puso juntos, verticalmente. Y el sobrante separado de ellos.
En el de color negro estaba escrito con letras rojas Kira, el segundo rosa había escrito con letras moradas Segundo Kira y el tercero que era de color azul tenia escrito una gran V dorada.
-¿Ahora que tengo a tu compañera atrapada que harás Kira?-pregunto poniendo el libro rosa debajo del azul.
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