Siiiiii, se me pasó el tiempo, pero comencé a trabajar así que mi tiempo ahora es limitado, una de las dichas de ser adulto (¿se escucha el sarcasmo?)
Espero les guste.
Disclaimer: Harry Potter le pertenece a JKR, yo solo estoy jugando en su caja de arena.
Rating: PG-13/T
Palabras: 2,985
Personajes/Parejas: James/Lily, Sirius, Harry/Hermione
Tema: #12 – verde
Summary: "Él tiene mis ojos." Las segundas oportunidades tienen un precio, y Hermione se da cuenta que el de ella es demasiado alto.
NA: rm au, secuela de "junta el 1 y el 0", o en donde Ayumi lleva el angst al extremo.
"un vasto océano de verde"
De lo primero que Hermione se percató fue el frío, duro suelo bajo su espalda—su muy desnuda espalda. Lo siguiente que entró en su consciente fue que, a pesar de su estado de desnudez, no sentía frío, de hecho se sentía bastante cómoda. Lo último que registró su mente fue que, donde sea que estaba, había mucha luz.
Eso, y la mano que acariciaba su cabello.
Abrió sus ojos, parpadeando un par de veces para disipar la distorsión de su vista. Un par de ojos verdes entraron en su enfoque lentamente, tan familiares, tan amados, y Hermione sonrió.
"Harry…"
Los ojos brillaron cariñosamente, pero la gentil risa que le siguió no fue la que esperaba oír.
"Lo siento, pequeña, pero te equivocaste de Potter."
No, esa suave y femenina voz definitivamente no pertenecía a Harry. Y mientras su vista recuperaba su usual claridad, se dio cuenta que la voz tenía razón: se había equivocado de Potter. Se movió rápidamente, sentándose, y lo resintió al instante por un breve segundo; Hermione se volteó hasta estar cara a cara con una de las personas que jamas esperó conocer—nunca.
"Usted… de Harry, usted es—"
"—la madre de Harry, sí," la mujer de cabellos rojizos dijo, ofreciendo su mano. "Lily Potter. Es un placer al fin poder conocerte, Hermione."
Algo abrumada, Hermione agitó la mano ofrecida con lentitud, aun sin creer lo que veían sus ojos por completo. "Uh… El placer es todo mío, Sra. Potter."
"Por favor, solo dime Lily."
"E—está bien."
Lily se puso de pie y le dio una sonrisa divertida antes de indicarle que se levantara también. Una vez lo hizo, Lily la inspeccionó de pies a cabeza y luego arqueó una ceja. "Sabes, James muere por conocerte y estoy segura que Sirius también desea verte, pero en serio dudo que quiera permanecer… así mientras ves al padre y al padrino de tu novio."
Hermione inclinó su cabeza a un costado en confusión, pero no por mucho, emitiendo un grito ahogado captó el significado de las palabras de Lily. Rápidamente, aunque su mente le recordó que era inútil ahora, uso ambos brazos para cubrir su desnudez lo mejor que pudo, y se ruborizó intensamente cuando la madre de Harry rió en respuesta a sus acciones. "Ah…"
"Solo imagina algo cómodo para usar y eso debería solucionar el problema."
Hermione asintió una vez y luego cerró sus ojos; se imaginó a ella misma usando un par de shorts y un jersey. Abrió los ojos cuando sintió el susurro de la suave tela tocar su piel; estaba vestida en colores rojos y dorados, mirando por sobre su hombro alcanzó a ver la palabra POTTER estampada en su espalda y sonrió.
Lily rió suavemente, logrando atraer su atención con éxito. "Y dime, ¿cuándo fue que te marcó como suya?"
Un rubor se hizo presente de nuevo, creciendo más prominente al tiempo que los recuerdos de aquel día de Navidad, y la semana que le siguió, cuando sus sentimientos al fin rompieron las cadenas, llenaron su mente. En retrospectiva, había sido ella la que marcó territorio, pero bueno, Harry no se quejó y dijo, sin cabida a dudas, que él no pretendía dejarla ir luego de esa noche. Cuando Hermione contestó la pregunta, no estaba completamente consciente de lo que decía. "Fue en Navidad, pero no fue acerca de marcar territorio tanto como simplemente reconocer que habíamos sido unos tontos por negar lo obvio por tanto tiempo."
Lily le dio una sonrisa que parecía indicar que sabía perfectamente de lo que hablaba, pero no ofreció comentarios. "Bueno, vamos ya. Es hora de presentaciones."
Haciéndose posesión de su mano, Lily Potter comenzó a guiarla hacia algún lugar hacia su izquierda y solo entonces Hermione se percató de sus alrededores.
Era un espacio interminablemente vacío, lleno de blanco y quizás muy iluminado. No había horizonte que apreciar ni forma que pudiera reconocer.
Eventualmente, Lily se detuvo frente a una puerta que apareció de la nada. Lily se giró para mirarla y, con su eterna sonrisa, habló. "Bienvenida, a la casa ancestral de los Potter."
La puerta se abrió para revelar un hall de entrada magnifico, con una escalera de mármol que llevaba a un balcón en el segundo piso, del cual salían otro par de escaleras más, una a cada esquina, hacia el tercer piso. Sin embargo, Hermione no tuvo mucho tiempo para admirarlo porque tan pronto como Lily cerró la puerta una mancha negra se paresuró hacía ella, envolviéndola en un fuerte abrazo.
"¡Hermione! ¡Es bueno verte de nuevo!"
"¡Sirius!" Y eso fue todo lo que logró decir, ya que Sirius hizo su abrazo más fuerte, atrapando sus brazos a sus lados de manera efectiva y así previniéndole que devolviera el gesto.
Lily, parada junto a ellos, rió de buena gana, y luego golpeó el hombro de Sirius. "Suficiente, Canuto, la vas a ahogar."
Y era cierto. El abrazó era demasiado entusiasta y se prolongaba demasiado y Hermione ya tenía problemas para respirar. "¡No puedo! ¡Respirar!"
Sirius la alzó en sus brazos, giró una vez, y luego la dejó ir, sonriendo ampliamente. "Lamento eso, Hermione."
Ella sonríe, un poco sorprendida ante su exuberante recibimiento, pero antes de poder comentar y responder a su disculpa, Sirius coge su mano y la de Lily y comienza a arrastrarlas por un pasillo hacia su derecha, urgiéndoles a ir más rápido con cada paso.
"¡Apresúrense! ¡James no puede esperar otro segundo para conocer a la chica que conquistó el corazón de Harry!"
Pronto, Hermione fue apresurada dentro de una habitación, que parecía ser la sala de estar de la casa de los Potter. Y ahí, caminando hacia ella con una cálida sonrisa, estaba el muchacho que amaba por sobre todas las personas—
"Harry…"
—solo que, no era así.
James Potter le sonrió divertido, atrayéndola a un cálido abrazo antes de alejarse unos pasos y moverse hasta estar junto a su esposa. "Lo siento, pequeña, te equivocaste de Potter."
Su comentario gatilló algo dentro de ella; esta era la segunda vez que ella se equivocaba de Potter desde que despertó… en este lugar. Sintió como Sirius, y sabía que era él simplemente porque los Potter caminaban delante de ella, la empujaba gentilmente hasta que estuvo sentada, pero su mente no se encontraba con ella realmente, no—su mente estaba enfocada en el hecho que, sin importar cuanto intentara recordar dónde estaba Harry, no podía. Oh, recordaba haber estado con él… luchando tal vez, antes de despertar aquí, pero no podía recordar bajo que circunstancias se habían separado y…
"Oh…"
"¿Hermione?"
Alzó su vista, encontrándose con esos ojos verdes que tanto amaba, solo que venían junto al rostro equivocado—al Potter equivocado. Y, repentinamente, todo cobró sentido. El hecho que ella estaba dónde estaba, que Harry estaba en otro lugar—vivo.
"Oh…"
Los tres adultos le sonrieron casi con dolor, sin decir una palabra. Lily se puso de pie y caminó hacia el otro lado de la habitación, cerca de las ventanas, mientras James se hincaba frente a ella, sujetando sus manos.
"No preguntábamos cuando ibas a darte cuenta de la situación," dijo Sirius, dándole un suave apretón a su hombro.
"Así que… ¿estoy muerta?"
James repitió el gesto de Sirius, apretando sus manos en un intento de animarla; a su lado, Sirius asintió de manera solemne.
"¿Cómo…?"
"Bellatrix," dijo Sirius, frunciendo el ceño y dándole a su rostro un aspecto peligroso. "Cuando Hagrid puso a Harry a los pies de Voldemort, tú… perdiste la razón. Lanzaste un hechizo a Voldemort y la batalla comenzó de nuevo."
"Fue bastante caótico por un buen tiempo," dijo James, continuando el relato donde Sirius lo dejó. "Nosotros, los tres que ves aquí, no pudimos seguir el paso a lo que estaba pasando, hasta…"
La triste mirada de James se enfocó en ella, pero él no dijo nada. Hermione podía apreciar emociones conflictivas corriendo detrás de sus ojos color avellana, así que trató de hacerlo que siguiera hablando; necesitaba saber que le había pasado a ella—a Harry. Sin embargo, sus intentos fueron en vano, porque fue Lily quien respondió por su esposo.
"Hasta que escuchaste a Harry gritar tu nombre, ahí volteaste a tiempo para verlo lanzar el Encantamiento de Protección que bloqueó la Maldición que Voldemort te había lanzado."
Hermione la miró impactada, su mente corriendo a una milla por segundo mientras imágenes cruzaban frente a sus ojos. No tuvo tiempo para asimilar la visión que presentaba Lily en ese momento, porque la voz de Sirius rompió a través de sus pensamientos.
"Ahí fue cuando mi querida prima aprovecho la distracción, y te golpeó con la Maldición Asesina."
Todo eso, era demasiada información para asimilar. Estaba muerta. Harry estaba vivo. ¿Pero cómo? Ella había visto su cuerpo inmóvil y… ¿importaba ya? ¡Estaba vivo! Harry vivía y estaba bien y…
Estaba solo.
Lentamente, liberó sus manos del agarre de James y las deslizó sobre su vientre, presionando levemente; cerró sus ojos con fuerza y las lágrimas que juntaron en los bordes pero ella se rehusaba a desmoronarse, aun. "Oh, Harry…"
En un momento de descuido, Harry perdió la única familia que le quedaba; la familia que había estado seguro que tendría por el resto de su vida. Su familia.
"Lo siento tanto…"
"¿Por qué te disculpas? Esto no fue—"
"¡Si lo fue! Claro que sí," Hermione no se atrevió a abrir sus ojos y mirar a Lily, no, esa imagen seguramente la destrozaría; recordar a Harry mientras veía esos ojos, imaginar su angustia… no, ella no podría soportarlo. "Si lo fue… Yo le fallé. Le prometí que ambos sobreviviríamos la batalla y que seríamos felices, y lo arruiné. Le prometí la familia que ha anhelado desde que era un bebé… Yo le prometí su final feliz y… y… fallé."
"Aun no has fallado, Hermione. Aun tienes una oportunidad de cumplir con tus promesas."
Abrió sus ojos a tiempo de ver a Lily depositar un pequeño niño con el cabello azabache y los ojos verdes en su regazo. El niño parecía tener alrededor de un año, y se veía muy feliz de estar en sus brazos si es que su brillante sonrisa, y sus hoyuelos, eran algún indicio. Inconscientemente, sus brazos rodearon al infante, abrazándolo mas cerca de sí y sintiendo… una conexión.
El niño hizo tiernos sonidos, mirándola con adoración, y alguien pareció presionar un interruptor en la mente de Hermione.
"Él tiene mis ojos," dijo Lily, atrayendo su atención lejos del bebé por un instante. "Los ojos de Harry."
Esto, más que cualquier cosa, fue lo que finalmente la destrozó, y las lágrimas que había logrado reprimir cayeron libres por sus mejillas. Hermione abrazó al niño (su hijo, el hijo de Harry, Dios santo) contra su pecho y lloró en silencio, lamentando su error enormemente. Oh, como deseaba poder regresar en el tiempo, solo para ser capaz de corregir sus errores, comenzando con ese beso al final de Cuarto Año, cuando ella había querido tanto besar sus labios antes de acobardarse.
Oh, si tan solo…
Fue entonces, que las palabras de Lily volvieron a resonar dentro de ella. Alzó su vista, encontrando las miradas expectantes de Lily, James y Sirius, antes de vocalizar su pregunta y fue recibida con sonrisas de alivio, aunque aún bordeaban la tristeza.
"Sí, se te ha dado una segunda oportunidad. Podemos enviarte de regreso al mundo de los vivos," dijo James, y paso su manos por el cabello rebelde de su nieto.
"¿Cómo lograran eso? Creí que nadie sobrevive la Maldición Asesina."
"Bajo circunstancias normales, Hermione, nadie puede," dijo Sirius. "Pero como estoy seguro de que sabes, el propósito de la Maldición Asesina es tomar una vida—un alma."
Lily se sentó a su lado, aquel que estaba disponible, y acarició su cabello. "Una vez una persona muere, Hermione, el alma tarda un minuto completo para abandonar el cuerpo, y luego flota sobre este por dos minutos más hasta que todos los vínculos que la mantienen atada son cortados. Los doctores muggle, cuando se detiene el corazón de un paciente, hacen su mejor esfuerzo para reanimar a la persona, para hacer latir su corazón nuevamente. Los Curanderos hacen lo mismo. Si el cuerpo no puede ser reanimado dentro de esos tres minutos, el alma se va y la persona muere. Eso es lo que pasa en situaciones normales."
"La Maldición Asesina se salta esos tres minutos al forzar el alma fuera del cuerpo, cortando todos los vínculos, de forma inmediata," explicó James, continuando lo que su esposa decía. "Una persona que fue golpeada con la Maldición Asesina equivale a una persona que ha estado muerta por al menos diez minutos."
"¿Entonces cómo puedo regresar? ¡Quién sabe cuánto tiempo he estado aquí! Y—"
Lily detuvo su frenética oración posando una mano sobre su boca, y agitó su cabeza en negativa con algo de exasperación. "Estas ignorando el punto, Hermione. Recuerda lo que dijo Sirius."
"El propósito de la Maldición Asesina es tomar un alma," respondió rápidamente.
Junto a ella, al otro lado, Sirius asintió alentadoramente. "Exacto. Un alma, solo una."
"Y cuando Bellatrix te golpeó," dijo James, luciendo increíblemente triste. "Habían dos almas dentro de tu cuerpo."
Hermione emitió un grito ahogado y su mirada cayó hacia el bebé que se acurrucaba en sus brazos, durmiendo plácidamente ya que la conversación a su alrededor era simplemente aburrida para que él permaneciera despierto. No necesitaba escuchar nada más, pudo sacar sus propias conclusiones desde el momento en que James terminó de hablar. Un insoportable dolor se asentó en su pecho, pero sabía que sin importar que dijera—que hiciera, la decisión ya había sido tomada.
Ella ya había perdido.
.~~~~~~~~~~~~.
Harry la observaba de lejos en silencio.
Habían pasado tres días desde que la Guerra había terminado oficialmente, tres días desde que Lord Voldemort fue acabado para bien. Tres días desde que Hermione fue golpeada con la Maldición de Bellatrix.
Harry no recordaba mucho después de que Hermione cayó. Oh, recordaba el pánico y la ira, pero todo lo demás era una confusa masa de imágenes y cuando recuperó la razón Neville estaba gritando que alguien le ayudara a llevar a Hermione al Hospital de Hogwarts antes de que siguiera perdiendo sangre. La Orden y los Profesores se habían hecho cargo del resto de los Mortífagos, aquellos que habían escapado la explosión que había desintegrado a Voldemort, claro, mientras él se apresuraba hacia Hermione y Desapareció.
Un rápido escaneo y algunas pociones después, y Harry se pasó los siguientes dos días sentado junto a ella, viéndola recuperarse lentamente.
Cuando Hermione despertó, estaba inconsolable. Se pasó buena parte de una hora llorando en sus brazos; lamentando la pérdida del que más tarde descubriría fue su hijo no nacido. Una vez se había calmado lo suficiente, ella le dijo todo: su encuentro con sus padres y Sirius y por qué tuvo tal encuentro; la decisión de regresar que había sido arrebatada de sus manos incluso antes de saber que la tenía; la agonía que sintió cuando fue enviada de regreso…
Harry podía entender su sufrimiento, porque, a diferencia de ella, él si había tenido la decisión, una decisión que tomó a gusto porque no podía ni pensar en dejar a Hermione sola en este mundo… Si él hubiera estado en su lugar, Harry sabía que habría elegido igual que ella lo hizo… si tan solo la decisión hubiera sido suya—de ella.
Pero, como fue, su hijo no nacido había decidido por ellos.
Sucumbiendo a la necesidad de tenerla en sus brazos, Harry acortó la distancia entre ellos y se sentó a sus espaldas, envolviéndola en sus brazos. Hermione respiró profundamente, su cuerpo temblando, y cedió ante su silenciosa suplica de dejarlo compartir su dolor, acurrucándose a su pecho.
"Él tenía tus ojos," dijo Hermione.
Harry la abrazó más fuerte, sintiendo como ella empuñaba sus manos en su chaleco, y se recordó que debía ser fuerte. "¿En—en serio?"
Hermione asintió con lentitud, y él podía sentir como sus lágrimas le empapaban las ropas. "Y tu cabello también. Tenía la sonrisa más tierna y… y hoyuelos, unos en cada mejilla. Tu padre dijo que era igual a ti…" La joven volvió a respirar profundamente, inclinando su cabeza hasta que su rostro estuviera oculto al lado de su cuello. "Él… él era perfecto, Harry, perfecto."
¿Y qué podía él decir antes eso? ¿Cómo se suponía que arreglaría esto? ¿Cómo… cómo podía hacer que el dolor se fuera? ¡No tenía ni una maldita idea! Oh, por qué, por qué, ¿por qué el destino estaba empecinado en ARRUINARLE LA VIDA?
"Lo siento tanto, Harry…"
"Oye, no… No es tu culpa, no… no lo es, Hermione," Harry tuvo de dejar de hablar, estaba acercándose a su punto de quiebre y necesitaba permanecer fuerte.
Pero, claro, Hermione, quien estaba tan armonizada con él, tuvo otras ideas. Alzando su mano, ella le sujetó la nuca y jaló hasta que sus frentes estuvieran en contacto. "Harry…" Eso era todo, su nombre en sus labios, la disposición de compartir su dolor nublando sus ojos color chocolate, y las lágrimas se liberaron.
"Todo está bien…" susurró Harry. "Todo está bien, amor, él está bien… Está con mamá y papá y Sirius y ellos lo amarán tanto… tanto…"
"Tanto como nosotros," Hermione completó su oración sin dificultad. "Y cuando sea la hora, le volveremos a ver. Por ahora solo nos queda…"
Harry cerró sus ojos, y la imagen de un pequeño niño con el cabello azabache y los ojos verdes cruzó su mente, con la sonrisa más tierna que podía imaginar y hoyuelos en sus mejillas, diciendo "chao-chao" desde su lugar en los brazos de la madre que él jamas conoció; su padre y padrino parados a cada lado de la mujer de cabellos rojizos.
Cuando abrió sus ojos después, depositó un beso en la frente de Hermione, y dejó que sus lágrimas se secaran. "Por ahora solo nos queda vivir."
Fin.
Ehhh... espero no haber deprimido a nadie. Lo digo porque yo me deprimí un poco mientras lo escribía y a ratos quería borrarlo y hacerlo mas alegre pero... me gustó como está.
Bueno, until next time!
