Los personajes son de la maravillosa Stephenie Meyer, la historia pertenece a la mente de Cheyenne McCray. Yo solo uno ambas cosas para su perverso deleite ;)
Fin De Semana Erótico
Capítulo Doce
Edward debió ver el miedo que había en los ojos de ella, porque su expresión se mitigó. Sujetó la agarradera en una mano y deslizó la larga faja de cuero a través de los dedos de su otra mano.
-¿Confías en mí, Bebe? -Su voz era baja, pero con una escala dominante.
El maestro Jacob la cogió en sus brazos mientras Edward tiraba de las tiras que la sujetaban por los brazos, era un alivio para sus pies que no la sujetaban cuando Edward se movió más cerca con paso ágil.
Una sonrisa abierta taimada curvó la esquina de la boca de Jacob y descendió su cabeza volando rápidamente para besarla otra vez. Si estos hombres no dejaban de besarla con tal intensidad, tal pasión, Bella iba a desmayarse. La boca de Jacob estaba caliente y sabía a sus jugos.
El calor y tensión radiando desde atrás de ella era palpable. Sin ver, sintió que Edward no estaba tan dispuesto a compartirla como le había parecido al principio.
Con un destello de luz satisfecho en sus ojos, Jacob dio un paso atrás y doblo sus brazos sobre su pecho ancho, nunca mirando a Bella. Su polla era grande y estaba erecta, no había duda que la deseaba.
¿Pero le dejaría Edward que le la follara? ¿La quería para él?
No tuvo tiempo para pensar más, cuando el aliento caliente batió el pelo de la nuca, y la larga tira de cuero del látigo acarició su carne.
-Pienso que disfrutaste demasiado con las atenciones de Amo Jacob, Bebe. -dijo Edward en una voz tan baja que tuvo la seguridad de que sólo ella pudo oírlo.- Simplemente recuerda que me pertenece a mí y solo a mí.
No podía decir ni una palabra al principio y tuvo que aclararse la voz.- Sí, Amo. -consiguió decir finalmente. - Sólo a ti.
-Bien -Su voz sujetó una nota de satisfacción y ella dio un suspiro de alivio por que había dicho lo apropiado. ¿Tal vez él olvidaría el castigo que le había prometido?
Él enrollo el látigo alrededor de su cuerpo, amablemente acariciándola con él, moviéndose desde atrás de ella, hasta colocarse delante, bloqueando su vista de Jacob.
Tembló cuando continúo el movimiento lento y sensual del látigo sobre su cuerpo. Era todo un hombre embriagador, un hombre fuerte, ardiente. Ella lo deseaba y no le importaba quien los observaba, lo deseaba ahora.
-¿Qué quieres, Bebe? -dijo él, como si leyera sus pensamientos, y luego dado un golpecito al látigo. Girando alrededor de su cuerpo como un lazo de cuero, repentinamente capturándola.
Ella se sobresaltó, si bien no hubo dolor. Su respuesta derramada de sus labios sin vacilación.- Te quiero a ti, Amo.
Él movió el látigo otra vez, y se apretó más alrededor de su cuerpo.- ¿Exactamente qué quieres de mí?
Bella gimió por la necesidad de él. El aguijón que noto del látigo esta vez no hizo nada sino que incremento su deseo de él.- Quiero que me folles, Amo.
Él dio un gruñido bajo de satisfacción y se alejo.- Lo haré una vez que hayas sido convenientemente castigada.
Bella lloriqueó. Tenía miedo, le entusiasmó, era aprensiva, estaba tan loca de lujuria que apenas podría aguantar para no soltar un grito.
Edward dio un paso de regreso y agarro su muñeca. Esta vez el látigo picó en cada lugar que tocó mientras se envolvía alrededor de su abdomen, sus muslos, sus pechos, y sus tobillos. No podía refrenar su grito de sorpresa por el dolor. Parpadeó por las lágrimas que afloraban en sus ojos y estaba aún más asombrada al encontrar que el aguijón del látigo hizo que su coño se excitara más.
-Aprenderás a obedecerme en todos los aspectos. -Edward agarro su muñeca otra vez, y el látigo culebreó alrededor de su cuerpo.- ¿No es ese tu deber, bebé?
Inclinó la cabeza, conteniendo más lágrimas, decidida a no gritar. Realmente no la lastimaba. Si bien sentía dolor, necesitaba que la follara más que nunca.
Edward sonrió por la satisfacción de ver las franjas rosadas que envolvían el cuerpo de Bella como si fuera un bastón de caramelo. Era experto con el látigo y nunca le haría daño. Podría aportarle un placer increíble con el látigo; llevarla al orgasmo, si lo decidía así.
Dios mío, estaba tan bella. Colgaba de las esposas, las líneas fuertes de su cuerpo firme, tenso cuando aplicaba el látigo. Era toda curvas, blandura y mujer pura. Su cabello cayó acerca del hombro y sus ojos café refulgían con humedad por las lágrimas contenidas. Sus labios estaban llenos y se abrieron ligeramente, su polla se sacudido con fuerza cuando ella se mordió el labio inferior.
Amo Jacob se había echado a un lado para observarla mientras Edward soltaba el látigo una y otra vez. La mandíbula del hombre estaba apretada, sus brazos doblados contra su pecho con tanta fuerza que sus codos estaban blancos.
-Soy un poco blanda, Amo. -La voz de Bella salió en un susurro sofocado.- Tengo miedo, no puedo soportar más.
-Lo harás. -Edward conservó su voz controlada si bien quería abrigarla con sus brazos y llevarla a su cama. No quería hacer lo que habían planificado para ella, pero tenía la intención de hacer que Bella se percata de que tenía el control y que ella sería de él. Para esta noche ella era a la que recibiría placer más allá de sus sueños más descabellados.
Dejó de lado el látigo y se acercó a Bella. La luz de antorcha resplandecía a través de su piel desnuda y la vio temblar por su acercamiento.
-La polla de cristal por favor, Amo Jacob. -dijo Edward para su amigo, pero conservó su mirada en Bella.
Sus ojos se ampliaron, luego se volvieron imposiblemente más grandes cuándo Jacob trajo la polla de cristal sacándola de un congelador. El congelador estaba ingeniosamente escondido en un gabinete que se mezclaba bien con la decoración realista de la mazmorra.
Bella tembló con su mirada lanzada hacía Edward cuando el Amo Jacob le dio la cosa designada la polla de cristal. Se parecía a un pene perfectamente formado con una cabeza gruesa y un eje lo suficiente grande como para hacerle a ella tragar saliva, preguntándose si le cabria en su coño, y simplemente como de profundo intentaría metérsela Edward, tal vez de un empujón.
Él la alcanzó y rozo sus labios sobre los de ella al mismo tiempo que deslizaba el falo congelado sobre un pezón y luego sobre el otro. Ella gimió en su boca y tembló. Su cuerpo todavía picando agradablemente por la azotaina, estaba atada con una cuerda y a punto de perder el juicio. Se sintió casi tan alta, tan a gusto que podía flotar en medio de las nubes, y a un paso de la tierra al mismo tiempo.
Edward fue bajando la polla de cristal frotándola a lo largo de su abdomen, lentamente viajando hacia su ombligo, sobre su abdomen apretado, y hasta sus rizos húmedos. Los escalofríos se movieron errática y ligeramente a todo lo largo de su cuerpo, ella se estremeció de por el roce y por lo fría que estaba la polla.
-¿Quieres que te folle con esto? -Le pregunto Edward.
Todo lo que vino a través de los labios de Bella fue un gemido bajo. Él enarco una ceja y ella se obligó a hablar.- Si te complace, Amo. -Más bien prefería tener su polla caliente dentro de ella, pero ahora mismo tomaría cualquier cosa para apaciguar la dolencia de su coño.
Le hizo un gesto de aprobación, y la acaricio con la polla de cristal helado a través de su raja y luego se la metió de un empujón en su coño.
Bella gritó. Se arqueo e inclinó la cabeza, la sensación era tan intensa que no podía controlar su reacción.
-No hay vuelta de hoja, Bebe. -le dijo él.- Pero no te corras hasta que te lo diga. Recuérdalo.
Lloriqueó otra vez, y él empujó la polla de cristal repetidas veces, dentro y fuera de su coño. Luego lo saco y le puso la polla de cristal en los labios.
-Chúpalo.
Bella mantuvo sus ojos enfocados en Edward. Sus labios temblando cuando le metió la cabeza fría de la polla en su boca caliente. Saboreó el sabor de sus jugos otra vez, pero lo que la animó a aún más allá, fue qué estaban tan calientes los ojos de Edward, que ardían cuando metió la polla suavemente en su boca.
Se la arrancó con fuerza de la boca y se la dio al Amo Jacob.
Bella parpadeó. Se había olvidado de él, se había olvidado de todos menos de Edward. Repentinamente se dio cuenta de que le dolían los brazos de estar atada por encima de su cabeza, los puños de hierro forrados de piel alrededor de sus muñecas, de Lauren y Jessica, de todo.
Observó como Jacob tomaba un tubo de gel y lo esparcía sobre la polla de cristal. Después de dejar el tubo a un lado, se puso detrás de ella.
Bella tragó saliva. Realmente fuerte.
Edward tomo en la palma de la mano sus pechos.- Relájate.
Notó la cabeza fresca del pene grueso de cristal en contra del agujero apretado de su culo.
-No lo cierres, moza. -Dijo el Amo Jacob en un trueno profundo de voz, su aliento caliente en su piel causándole temblores.- Será más fácil para ti.
La polla de cristal entro hábilmente y la llenó, ensanchándola cuando lo metió en su coño otra vez. Estaba más caliente ahora, su cuerpo lo había calentado, pero no era menos estimulante cuando Jacob lo saco y lo metió en su agujero apretado de su culo. Durante todo el tiempo que folló su culo con el dispositivo, Edward le acarició el coño, poniéndola tan caliente que la llevo a nuevos niveles de placer.
Se arqueo contra sus pies cuando Jacob finalmente sacó la polla de cristal de su culo completamente. La dejó a un lado, poniéndola en una mesa de madera y regresó a ella.
Ambos hombres presionados contra ella, Jacob por detrás y Edward por delante de ella. Bella se excito todavía más. Esto era donde ellos la habían estado conduciendo todo el tiempo. Lo había sabido.
Lo deseaba.
La alcanzaron hacia arriba y liberaron de sus esposas. Cuando fue liberada, le flojearon las piernas, sus extremidades rehusando aguantarla. Edward murmuró palabras suaves que no podía comprender pues tenía el pensamiento embrollado. Estaba loca de lujuria, loca por la necesidad de correrse y si no se aliviaba pronto, estaba segura de que iba a morir.
Edward la empujo hacia él, embistiendo sus pechos contra su pecho caliente, mientras se las masajeaba y le hacia cosquillas mientras la sangre corría a través de ellos. Amo Jacob frotado sus músculos desde atrás y se dio cuenta de que los dos la tocaban, y luego empezaron a besarla.
Edward la sujetó apretada, su boca caliente en la suya, su lengua excavando la de ella. Pero entonces él se retiró y la forzó a ir al lado donde Jacob, que la esperaba. El Dom capturo su boca con la de él, su beso más duro y más agudo de lo que había sido el de Edward.
-Coloca tus piernas alrededor de mí. -Le ordeno Edward a Bella cuando Jacob termino el beso.
Puso sus manos en los hombros de Edward, pero estaba todavía tan débil por todo lo que le habían hecho, que tuvo que ayudarla a colocar sus muslos alrededor de sus caderas.
Movió su boca para su oreja, su aliento caliente contra su cara.- Voy a follarte, Bebe. Fuerte. Realmente fuerte.
El fuego en el estomago de Bella creció para un infierno y gimió por las palabras eróticas.- Sí, Amo.
De la nada él saco un condón y se lo coloco en polla erecta con una mano. Luego agarrándole las mejillas del culo con ambas manos, le metió la polla bien hondo.- Amo Jacob va a deslizarse en tu culo apretado y vamos a follarte al mismo tiempo. Se sentirá realmente bien. Esto te va a gustar, Bebe.
Bella tragó saliva, pero no hubo vacilación cuando contesto.- Sí, Amo.
Amo Jacob presiono contra de su trasero su polla y la froto por la superficie resbalosa de su culo, su erguida polla iba de arriba abajo por su grieta. Podía notar el condón que se había puesto. No pudo refrenar otro gemido cuando colocó la cabeza en el agujero apretado de su culo.
-He querido follarte desde el momento en que azote este dulce culo tuyo. -Dijo el Amo Jacob en un susurro bajo que envió emociones imposibles a través de su barriga.
Al mismo tiempo, Edward cogía en la palma de la mano sus pechos y pellizcando sus pezones que estaban tan duros que tuvo que morderse el labio para abstenerse de gritar por el dolor dulce, y apretó con más fuerza sus muslos alrededor de sus caderas.
Toda esa dureza masculina rodeándola era tan increíblemente erótica que estaba en las nubes con sensaciones que eran casi más de lo que podía aguantar.
Y cuando Edward colocó la cabeza de su polla en la abertura de su coño, pensó que volaría en un millón de pedazos brillantes.
-Fóllame, Amo. -dijo, no importándole que rogara.
Él le regalo una sonrisa lenta, erótica que sabía que era sólo para ella.- Te compartiré una vez, pero nunca más, cariño. Quiero que te sientas como nunca antes te hayas sentido.
Bella tembló y agarró con más fuerza a sus hombros, cuando abrió las mejillas de su culo aun más anchas. Amo Jacob presionado la cabeza de su polla contra el hueco y cogiendo su cintura con una mano.
Y luego entraron con perfecta sincronización, ambos hombres dentro de ella.
Bella gritó.
Se estuvieron quietos por un momento mientras ella se sintió a sí misma expandida, llena, más allá de la creencia. Dos pollas estaban dentro de ella. Dos hombres primorosos a punto de follarla hasta dejarla sin sentido.
-No hay vuelta de hoja, cariño. -Dijo Edward cuando empezó a empujar adentro y fuera de su coño.
Jacob empujo a la vez dentó de su culo.- Estas muy apretada. -dijo él.
Bella apenas podría oír, la sangre golpeaba muy fuerte en sus oídos. Haciendo gestos con las manos después de que la ola de sensación fuese en coche a través de ella, amenazando con vencerla, llevarla para llegar al clímax. En cierta forma era consciente de que no podía cruzar esa línea que tenía que detenerse. Pero su organismo no quería escucharla.
Peleó por aguantarse, pero no pudo. Se disolvió, pasando a formar parte de ambos hombres mientras empujan más fuerte y más fuerte. Sus manos agarraron su cuerpo; sus pollas poseyeron a su coño y su culo al mismo tiempo. Su carne pulimentada en sudor deslizándose conjuntamente con sus jugos empantanados, recubriendo sus muslos y la polla de Edward y Jacob. El olor de sudor, la testosterona y el sexo llenaron sus sentidos. Los hombres halándole, despertando su mente que apenas se podría doblar a sí misma alrededor de ellos.
Fue demasiado, mucho enrumbar.- Yo no… -Su voz se interrumpió y las lágrimas nublaron sus ojos.- Dios mío, no puedo contenerme. Por favor déjeme correrme, Amo.
Edward empujó más fuerte su polla dentro de ella.- Aguanta, aguanta, bebé.
Cuando pensó que iba a explotar, Edward gritó:- Bella córrete ahora. ¡Ahora!
Y luego explotó. Su cuerpo destrozado como cristal fino, aplastado en un terremoto de proporciones macizas. Los pedazos de ella parecía que iban volar a todo lo largo del cuarto, su sentidos en recargo completo. Su cuerpo tembló, tembló y tembló, pensó que su orgasmo nunca acabaría. No quería que esto acabase. Era el orgasmo más asombroso, y más intenso que alguna vez haya experimentado.
Vagamente, se dio cuenta de Edward y los gritos de Jacob, y los gemidos que emitían ambos. Sintió el latido de sus pollas dentro de ella, que sólo hicieron que su orgasmo pulsase más.
Ambos hombres la sujetaron, sus respiraciones se emparejaron al ritmo del de ella.
En último, Jacob soltándola y deslizando su polla de dentro de su culo. Edward saco su polla de su coño, y luego la abrazo, a fin de que estuviera puesta en la cuna de sus brazos.
Bella se acurrucó contra su pecho, incapaz de pensar, su respiración todavía acelerada. Edward rozo sus labios sobre los suyos, y ella se derritió aún más en contra de él, completamente saciada, completamente exhausta. Luego sus párpados a la deriva se cerraron, pasó a un sueño profundo y completo.
Uh! Ya sé que muchas creen que Ed es un sádico y mucho más, pero en el fondo es lindo, y... hey! miren al chucho, él solo ve a Bella como un objeto.
El cap merece sus hermosos reviews? Si quieres el siguiente cap, deja un review. Si quieres saber como acaba la historia, deja reviews -y sigue la historia-. Si te gustaría hacerme el día feliz, deja reviews! :)
Beatiful Blush
