Cap. 12

Sangre en la oscuridad


Cuando uno tiene tantos años al servicio de un mismo amo, este puede llegar a pensar que se le es enteramente fiel, que se daría la vida por él, inclusive que se le ama.

Amor… el arma mas fuerte y mas estúpida de Albus Dumbledore.

Tal vez y esa fue la razón por la que había escogido como uno de los probables candidatos a Severus.

Cuando el mortífago había vuelto a él, besó el dobladillo de su túnica y le explicó como aún era fiel y su espía, había logrado perdonarle, y en ese mismo instante, Snape había apuntado sin saberlo su nombre en la corta lista de aquellos que le darían un heredero al Lord.

Por que un hombre que mantiene una máscara perfecta ante Albus Dumbledore durante trece años, era alguien a quien él jamás desperdiciaría.

Los ojos rojos del señor oscuro se posaron en el cuerpo inmóvil a su lado, sus fosas nasales como rendijas se ensancharon mientras disfrutaba de la pútrida fragancia de la sangre, para después recorrer con sus dedos las heridas abiertas en la espalda del hombre que le acompañaba.

Le encantaba violarlo mientras estaba inconsciente, sentir el peso muerto del hombre sobre su cuerpo y la manera en que se desplomaba cuando lo soltaba, le gustaba despertarlo con un hechizo, solo para ver el horror en sus ojos negros cuando se daba cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Llevaba tres días haciendo lo mismo.

El Lord sonrió mientras jugueteaba con su varita, pensando en el pasado. Poco después de su renacimiento, él concibió un plan.

Había estado a solo un paso de la muerte, todo gracias a la adorable sangre sucia Lili Potter y su pequeño hijo, y si él hubiera desaparecido… quien habría seguido con su legado? Quien hubiera sido aquél que dominaría al mundo mágico en su nombre?

El día que se planeó eso, sus ojos se posaron en Bellatrix Lastrange.

Ese día, Rodolphus Lastrange fue enviado directo a una misión en la que fue emboscado y asesinado por la Orden del Fénix. A Bellatrix no le importó.

Pero no podía iniciar su plan así como así. Bellatrix era fuerte, sus hijos serían asombrosos, pero había otros mortífagos poderosos, tal vez y no más que Lastrange, pero tenía que probarlo.

Ahí pensó que se había precipitado al deshacerse de Rodolphus, sin embargo le restó importancia.

Estaba Lucius, también Severus y otros tantos que tenía que considerar, y como el mundo mágico poseía la poción "Pregno-Fertilis", la cual le permitía a un varón concebir, no necesitaba preocuparse por el sexo de su pareja. Es cierto que la poción no tenía un cien por ciento de efectividad, pero algo era mejor que nada.

Y él quería al hijo más fuerte que pudiera imaginarse nadie nunca.

Sin embargo, no podía permitirse tener a un espía dentro de su familia, especialmente cuando estaba reclutando a gran cantidad de mortífagos.

Voldemort observó de nuevo a su pareja y sonrió. Hundió uno de sus dedos en la abertura de piel rodeada de sangre y contuvo un placentero gemido mientras sentía el lacerado músculo alrededor de su digital vaivén.

Cuan bueno había sido el día que hizo beber a sus mortífagos varitiserum.

Uno a uno los entrevistó, les ofreció una copa con vino de elfo y él mismo bebió una, ninguno se dio cuenta de que la copa contenía la poción de la verdad. Solo les hizo una pregunta.

¿Cuál es tu más grande secreto?

Descubrió en sus filas a dos aurores, los cuales creían en Dumbledore, ambos fueron torturados semanas enteras antes de morir… Descubrió a un ambicioso que buscaba enriquecerse, negociar vidas de gente por dinero y hacerle creer al lord que estaban muertos, también lo mató. Descubrió a algunos pedófilos y homosexuales, no le importó en lo mas mínimo.

Y entonces habló con Severus Snape.

Lo recordaba perfectamente, tendido con la cabeza caída hacia abajo, totalmente drogado con la poción de la verdad, la copa había resbalado de sus dedos y esparcía su contenido color sangre en el suelo. El había dado un largo sorbo a su copa antes de preguntar.

- ¿Cuál es tu más grande secreto?

El había esperado escucharle decir que era fiel a Dumbledore, que estaba ahí para espiarle. La respuesta fue mil veces más asombrosa que lo que había esperado. Bebió un poco más.

- Soy un mago con el don de dar vida.

Había escupido su bebida. ¡Quien no con semejante respuesta!

- ¿Que? Repíteme lo que acabas de decir.

- Soy un mago con el don de dar vida.

Aquellas palabras convirtieron, en aquél instante a Severus Snape en el único candidato de su lista.

Los magos con el don de dar vida eran aún más escasos que los magos metamórficos.

Los magos podían cambiar su apariencia mediante pociones, o encantamientos de corta duración sobre su persona. Los magos metamórficos solo se concentraban y punto.

Los magos podían tener hijos mediante la poción Pregno-Fertilis, pero los agraciados con el don de la vida podían embarazarse sin necesidad de dicha poción, sus cuerpos estaban preparados para ello. Por fuera lucían exactamente igual que cualquier otro, el cambio estaba por dentro, por eso nadie lo notaba, excepto ellos.

A Voldemort le parecía interesante aquella cualidad mágica, y ahora resultaba que un espécimen tan valioso como esos estaba en sus manos.

Snape se estremeció de dolor cuando el lord tocó una vez más sus heridas, el hombre rió. Le había costado mucho trabajo, pero al final lo dejó inconsciente, herido y hecho pedazos, justo como debía estar cualquiera que se negara a sus deseos, aún su pareja.

Paseó su lengua sobre sus labios. Había profanado la boca de su querido mortífago, si él se había negado a besarle, pues bien, en respuesta el lord oscuro lo había besado hasta casi ahogarlo, lamiendo cada centímetro de la piel cetrina.

Nublado por la lujuria, ya ni siquiera recordaba ese curioso sabor que le quedara en el paladar.

Se puso de pié y se echó la túnica encima, justo cuando alguien tocaba a la puerta.

- Adelante.

Una figura estirada entró a la habitación, y Voldemort se sintió complacido al ver el deleite en esos ojos cargados de malicia al ver a Severus tirado boca abajo en la cama, con marcas de golpes en todo el cuerpo y la cama empapada en su sangre.

- ¿Mi señor?

- Bellatrix…

La mortífaga sonrió mientras observaba las manos del lord impregnadas del líquido carmesí, se mordió los labios cuando lo observó lamer gustosamente uno de sus dedos.

- ¿Te gusta?

Preguntó haciendo un elegante gesto con su brazo libre en dirección a Snape, la mortífaga tembló extasiada, aún mirándolo a él, perdida en el puente de saliva entre los labios del señor oscuro y su dedo.

- Me encanta.

El lord se acercó y le retiró la máscara, como se la retirara constantemente al profesor de pociones

- Le tienes envidia, ¿Cierto?

Los ojos de ella temblaron y miró a su señor de arriba abajo, enarcó una ceja mientras sus ojos destellaban con lujuria.

- ¿Y quien no?

- Mi querida Bellatrix… estuviste tan cerca de ocupar su lugar.

La mortífaga sonrió brevemente y observó una vez más el cuerpo inerte y magullado. Su sangre empezaba a hervir a través de sus venas.

- Todo lo que darías por ser tu mi mujer, ¿Cierto?

Diciendo esto acarició su brazo con las yemas de sus dedos, mordisqueando luego su cuello, la mujer se estremeció y echó el cuello hacia atrás, dándole a su señor absoluto acceso.

Voldemort sonrió y aprisionó las caderas de Bellatrix con sus manos, para luego mordisquear su oreja, gimió cuando él presionó sus caderas contra ella.

- Pero…

El señor oscuro la soltó repentinamente, y se alejó, sentándose en la cama mientras apreciaba al espía de Dumbledore.

- Ya tengo pareja, eso me deja fuera de tu alcance, Bellatrix.

La mortífaga se quedó de pié, sin saber que hacer, hasta que comprendió toda la extensión de lo que acababa de escuchar y sintió la furia correr por cada centímetro de su piel, especialmente las partes de su cuerpo que habían sido tocadas por el Lord.

- Eso te enfurece, lo se…

El ser oscuro se puso de pié y comenzó a marcharse, le palmeó un hombro a su fiel sirviente.

- Descárgate… querida. Severus se ha portado mal conmigo y aunque creo que, como su futuro esposo me corresponde darle el castigo apropiado, soy muy blando con él. Tienes todo el mando, haz… lo que creas conveniente. La única restricción…no lo mates.

Y dicho esto, el heredero de Slythering se marchó, cerrando la puerta detrás de él.

Bellatrix observó a Snape con su cuerpo temblando de rabia pura, desenfundó su varita y apuntó al hombre en la cama.

- Enervate…

Fuera de la puerta, Voldemort ladeó su cabeza para agudizar su oído y esbozó una media sonrisa cuando escuchó a su fiel Bellatrix conjurando un cruciatus, y los pobres quejidos de su amante llenaron sus oídos.


Sumido en la oscuridad y llamado de regreso a la misma, Severus abrió lentamente sus ojos, escuchando que alguien le llamaba por su nombre. Sus ojos tardaron en enfocarse debido a la escasa luz que le daba una única vela.

- Q…

- No hables, idiota… bebe esto.

Sintió el cuenco en sus labios y bebió lentamente, el líquido se derramó y se deslizó por su cuello, apenas y tuvo fuerza para arquearse cuando el agua le entró en las heridas.

- No puedo creer que me pusieran a cuidarte.

Snape enfocó sus ojos y alcanzó a distinguir una rubia cabellera. Miró a su alrededor y poco a poco recordó que se encontraba encadenado contra la pared, llevando encima solo los restos hechos jirones de lo que antes fuera su camisa blanca y el pantalón. Aspiró con dificultad y supuso que el dolor en sus brazos se debía no solo a sus heridas, sino a que todo su peso estaba en ellos. Haciendo un sobre humano acopio de esfuerzo logró apoyar las piernas, las cuales le acuchillaron como navajas ardientes.

- L..u… Lucius…

- Te digo que te calles…

El profesor sintió que iba a volver a desmayarse, pero luchó contra ello.

- Necesito que te tomes esto.

Dijo el mortífago mientras sacaba una botella de color rojizo y se la acercaba a los labios, el profesor se negó, moviéndose incómodo por que le obligaran a tomarse eso.

- Joder Severus, no te puedo dar nada mas que esto, no estas en posición para comer y…

- Lucius, ¡Querido! ¿Está despierto mi pequeño, bonito… juguetito?

- Bellatrix, él…

- ¡Crucio!

Snape sintió como su cuerpo se desgarraba, pero estaba demasiado hecho pedazos como para gritar siquiera, Lucius tomó de la muñeca a su cuñada, rompiendo el contacto.

- ¿Que diablos crees que haces??

- El Lord dijo…

- ¡Te dijo que no lo mataras, estúpida! ¡Si no dejas que se reponga un poco, lo matarás! ¡Llevas tres días divirtiéndote, esque no tienes nada mejor que hacer??

La mortífaga miró el cuerpo maltrecho de Snape, el cual se aferraba a las cadenas en sus brazos para mantenerse en pié. La mujer cerró el puño sintiendo una furia incontenible, pero luego se hizo un pesado silencio en el que ella pareció resignarse, el único sonido era la rasposa y difícil respiración de Snape.

Lucius la miró dar un par de pasos, mas ella se giró de pronto, levantando la varita.

- ¡Pues tendré cuidado, QUIERO QUE SUFRA!!

Y dicho esto dirigió sus ojos dementes al profesor de pociones mientras le apuntaba con la varita, Severus se arqueó cuando su garganta se cerró y el aire dejó de entrar a sus pulmones.

- ¡Bellatrix, que haces!

La mujer esbozó una sonrisa torcida mientras acariciaba su varita, observando a Snape boquear en busca de un poco de aire, mismo que no llegaba, Lucius sacó su varita y apuntó a su antiguo compañero del colegio.

- ¡Finite Incantatem!

Y al instante, Snape logró tomar una profunda y ruidosa bocanada de aire, seguida de otras tantas mas, hasta que finalmente comenzó a toser, su cabeza colgando hacia delante.

- Estás, ¡LOCA!

- ¿Y a ti desde cuando te interesa tanto Snape??

- No puedes hacerle tanto daño, estúpida, si lo haces, la poción…

Se calló al instante, Bellatrix entornó sus ojos oscuros.

- ¿Cuál poción?

- Nada.

- ¡Cuál poción!

- ¡No es asunto tuyo!

La mujer bufó molesta, sacando sus propias conclusiones. Una poción que no hacía efecto por que el cuerpo estaba exageradamente lastimado… miró a Snape, mas lastimado de lo que ya estaba.

Una poción que necesitara de un cuerpo fuerte… la necesidad de su señor de un amante poderoso…

Frunció el entrecejo y sus ojos se abrieron a su máxima capacidad.

- ¿Pregno-Fertilis??

Lucius no respondió, probablemente muy ocupado en maldecirse a si mismo por haber abierto demás la boca. Tampoco quiso decirle que esa no era la poción que Snape iba a tomar. Ya había hablado lo suficiente.

- ¿El va a darle un heredero al Lord?? ¡NO, CRUCIO!!

Ni el mas ferviente esfuerzo del rubio logró que ella desviara su cruciatus, Severus se retorció frenéticamente, su mente echa un caos de oscuro sufrimiento en donde no existía ninguna luz a la cual encomendarle su esperanza.

Luz…

- ¡BASTA, BASTA, BELLATRIX BASTA!!

- ¡NO, YO DEBERÍA DE ESTAR EN SU LUGAR, EL SEÑOR OSCURO DEBERÍA DE SER MI AMANTE, YO DEBERÍA SER SU MUJER, DEBE SER MI VIENTRE Y NO EL DE ESTE ASQUEROSO HIJO DE PERRA EL QUE CARGUE A SU HIJO!!

- ¡¡Crucio!!

La mujer se retorció cuando su propio cuñado le golpeó con una de las imperdonables, y Severus sintió su cuerpo desfallecer, sus piernas incapaces de seguirlo sosteniendo.

- ¡Por que lo proteges!

- ¡Es el amante del Lord!

Bellatrix le miró largamente.

- Me das asco… no me vengas con estupideces, no lo proteges por ser la ramera de nuestro amo, lo proteges por que tu y él son amigos.

- Por Merlín, ¡No seas imbécil!

La mujer escupió a los pies del rubio.

- Me dan asco… parecen un par de jodidos Gryffindors.

Lucius se abalanzó hacia delante y presionó la punta de su varita a la garganta de Bellatrix.

- Vuelve a decir una obscenidad como esa… y verás muy pronto a Rodolphus…

Tras decirlo, sonrió sarcásticamente.

- Tal vez y le tienes tanta envidia a Severus por que tu hace dos años que no haces mas que fantasear, por que a ti nadie te pone una mano encima.

- ¡Pero como te atreves!

Apenas iba la mujer a maldecir a su cuñado cuando un dolor le atravesó el antebrazo, Lucius sonrió.

- Creo, Bellatrix… que te llama nuestro señor.

La mujer se sintió verdaderamente furiosa, y sin embargo se marchó. Lucius se giró a Snape, negó con la cabeza.

Estúpida mujer, si el Lord lo había encomendado a cuidar del profesor de pociones, era por que iba a darle la poción muy pronto, y si estaba excesivamente débil, el que iba a pagarlo sería Lucius.

Le abrazó con cuidado y a un pase de su varita se soltaron los grilletes, el hombre cayó sin poder evitarlo en lo más mínimo, y Malfoy le echó al frío suelo de piedra.

- Te espera una prueba muy difícil, Severus…

Susurró el rubio mientras observaba a su amigo tendido de costado en el piso, metió la mano por entre las tiras y palpó el vientre del mortífago.

- Lo siento… se que jamás has deseado utilizar tu don.

Le acarició el cabello y frunció el ceño al ver que Severus aún estaba consiente, sus ojos estaban apenas abiertos y de su boca brotaban palabras que no alcanzaba a escuchar.

Se arrodilló a su lado, bajó la cabeza hasta dejar su oído a la altura de la boca de Severus, y frunció el ceño.

- H-Hikari… Hikar-i… Hi… Hikari…

Lucius se enderezó.

- ¿Hikari?


Bellatrix entró a las habitaciones de su señor y sonrió ampliamente al verlo, Voldemort no hizo nada por moverse.

- ¿Mi señor?

- Tráeme a Severus.

La mortífaga se sintió verdaderamente furibunda ante el hecho, ella albergaba la esperanza de alargar más el sufrimiento del profesor de pociones. Le parecía que había sufrido muy poco para lo que en realidad merecía.

- Lucius está…

El lord oscuro la miró, y ella se calló.

- Tráeme… a…. Severus…

- Como tú desees, mi Lord.

Dicho esto, la mujer desapareció, corriendo en dirección a los calabozos donde tenía a, quien ella consideraba, un asqueroso traidor.

- Ya, déjalo.

- Creí que el Lord te llamaba.

- Me pide que le lleve a esta prostituta.

Dicho esto observó con desdén a Snape, mientras Lucius recogía los pocos aditamentos curativos que había sacado. Apenas iba a empezar a curar a su compañero, pero no había podido hacer nada más que darle un coagulante.

Lucius no podía, por más que deseara, evitar que se llevaran a Severus. Bellatrix le tomó de un brazo y lo obligó a ponerse de pié, Severus era mas peso muerto que ayuda, así que el rubio sacó su varita y conjuró dos hechizos, uno para dejarlo inconsciente y otro para levitarlo.

- ¿Que se supone que haces?

- No lo lastimes mas, el señor ya ha reclamado de vuelta lo que es suyo. Severus ya no es por más tiempo tu juguete.

La mortífaga supo que tenía razón, le gustase o no, así que sacó su varita y tomó el control del cuerpo de Snape, llevándoselo a su señor.

Los sirvientes del señor oscuro que los vieron pasar quedaron muy impresionados al ver el estado en que se encontraba el segundo al mando, algunos cuchichearon entre ellos sobre si la relación habría terminado y el Lord tomaría a alguien más.

- En la cama, querida. Ahí puedes dejarlo y retírate. Llama a Lucius.

La mujer hizo una profunda reverencia tras haber dejado en la cama limpia a Snape. Voldemort le miró largo rato, observando como la piel cetrina estaba cargada de moretones en todos lados, desgarrada, abierta, quemada, cauterizada, latigada.

Le encantaba.

Sintió una ola de excitación al ver la ropa echa jirones manchada de sangre y suciedad, agradeció mentalmente a Bellatrix por crearle un cuadro tan erótico. Ahora solo faltaba Lucius y en unos minutos podría volver a tomar lo que era suyo.

Tres días sin tocarle eran demasiado.

- ¿Me llamó mi señor?

- ¿Tienes las pociones?

- Si señor.

- Bien, tráemelas.

Lucius aceptó con una respetuosa reverencia y se marchó.

Siete días atrás, antes de hablar con sus mortífagos, Voldemort le había llamado para pedirle que buscara a uno de los maestros de pociones del mundo.

A lo mucho existirían solo diez en todo el planeta que tuvieran igual, casi, o mayor habilidad que el profesor de pociones, solo ellos podían crear a la perfección una poción como la que le había pedido al rubio aquél día.

La poción se llamaba "Hidden".

Algunos la tomaban por broma o insulto, pero a él le serviría en demasía.

Los jóvenes y sus insensatas hormonas solían meterse en problemas, las jovencitas quedaban embarazadas antes de terminar de madurar sus mentes, y era cuando decidían gastar sus enormes cantidades de ahorros para conseguir esa poción, aunque no siendo echa por la mano de los maestros, no siempre funcionaba como era debido, todo dependía de cada organismo.

Hidden, echa por los expertos. Era perfecta.

Ocultaba el embarazo de manera magistral, apenas breves síntomas de la condición se presentaban, como la fatiga, el cambio del humor o las náuseas, pero todo lo demás quedaba oculto hasta el instante preciso del alumbramiento, cuando el vientre crecía desmesuradamente en cuestión de minutos y la cesárea (en caso de los varones) era efectuada.

Había estado completamente seguro de que Severus bebería la poción con devoción, que se sentiría orgulloso de llevar finalmente al hijo del Lord en sus entrañas, y por sobre todo, Dumbledore jamás se enteraría, sino hasta que fuera demasiado tarde y el nuevo heredero de Slythering existiera.

El director de Hogwarts, que tanto se pavoneara sobre la fuerza del amor, combatiría contra ella ante un vástago nacido del amor de Severus por su amo.

Lo que el señor oscuro nunca esperó, fue que el día en que había planeado la concepción, fuese a ser rechazado.

A decir verdad estaba bastante decepcionado. Había tomado a Severus casi a diario durante dos meses, y nada había ocurrido. A pesar de que los magos con el don de dar la vida no poseían un ciclo como las mujeres, si era relativamente fácil el embarazo, por eso eran tan especiales, pero un hechizo mientras Severus quedaba inconsciente le revelaba la negativa a sus esperanzas.

No sabía por que, pero su pareja no quedaba embarazada. Por eso había decidido darle una poción de fertilidad, un trago de esa botella y el embarazo sería cien por ciento seguro.

Sumándole la poción Hidden y ambos se burlarían de Dumbledore en sus propias narices.

- ¿Mi señor?

La voz de Lucius se escuchó fuera de la puerta, luego entró precavidamente, sosteniendo en sus manos una botella verde esmeralda que se asimilaba mucho a los ojos del joven niño que vivió y otra mucho más pequeña con un líquido dorado en su interior.

El rubio se acercó y colocó ambas botellas en la mesa de noche de su señor, el cual estaba absorto en observar el cuerpo magullado de su amante.

- Espero te guste esto, amado mío… será toda una sorpresa para ti, lo sabes? Tendré que tener más cuidado contigo, no quiero que pierdas a mi hijo… pero nadie se niega a lo que yo deseo, ni siquiera tú.

Dicho esto se alargó para tomar la botella esmeralda.

- Sostenlo.

- Si mi Lord.

Lucius se acercó y enderezó a su compañero, echándole la cabeza hacia arriba y abriéndole la boca.

Snape comenzó a toser cuando la poción de fertilidad se deslizó por su garganta, sin embargo, la mano libre de Voldemort había tomado su varita, con la cual le apuntaba para mantenerlo inconsciente.

Voldemort sonrió y tomó la botella dorada, admirándola largo rato a la altura de sus ojos.

- Donde la conseguiste, Lucius.

- Del maestro Lemínades.

- Ah… el buen Lemínades.

Sabio como el mismísimo diablo, amante absoluto del dinero. Era aborrecido por los otros maestros de pociones, los cuales amaban su trabajo, Lemínades le sacaba provecho al propio por exorbitantes sumas monetarias, pudriéndose en galeones pero viviendo más pobremente que una rata.

Lucius observó como el líquido dorado entraba por la garganta de su antiguo compañero de casa, y de nueva cuenta comenzaba a ahogarse, solamente agradeció haberle alcanzado a dar la poción coagulante, pues por la manera en que se estremecía, lo mas seguro es que se hubiera desangrado.

- Bien, eso es todo.

- Me retiro entonces mi lord.

- Nada de eso, Lucius.

Aquellas palabras hicieron que el rubio se congelara. Que más podría desear Voldemort, quien había vuelto a acostar a Severus y le observaba con una mezcla de lujuria y desprecio.

- Quiero que llames a todos los demás.

- ¿A-a todos…?

- Son mi familia, y quiero que estén presentes en el momento en que sea concebido el hijo de su señor.

- Como usted ordene, mi Lord.

Hizo una pronunciada reverencia y descubrió su antebrazo izquierdo, el Lord torció sus labios en una sonrisa enferma y tocó el negro tatuaje con la punta de su dedo, el cual comenzó a moverse cual si hubiera dedos invisibles debajo de su piel.

Lucius apretó la mandíbula ante el dolor que el llamado le causó, y en cuanto el Lord le soltó se apresuró a ponerse de pié y colocarse su máscara, saliendo de la habitación.

Poco a poco empezaron a arribar los mortífagos que se encontraban dispersos por la mansión, así mismo los demás que se encontraban en sus asuntos personales. Lucius esperó pacientemente el tiempo requerido y volvió a tocar su marca, no pasó mucho cuando todos estuvieron presentes. Les observó conforme se acercaban y abrió sus brazos, pidiendo silencio.

Su porte elegante hizo que todos le observaran con respeto, Lucius hizo una mueca de superioridad bajo la máscara.

Severus era su amigo, todos estos eran un montón de imbéciles indignos de limpiar la suciedad de sus botas.

- Compañeros mortífagos…

Su voz emergió siseante como si fuere una serpiente hablando la lengua humana, una cualidad que solo poseían Severus, el Lord y él mismo. Observó como algunos ojos visibles a través de las máscaras le observaban de mala manera, el les respondió con una mirada violenta y retadora, exigiendo ver al maldito valiente que le exigiera llamarlos "Hermanos mortífagos", lo cual él no haría ni aunque su vida dependiera de ello.

- Esta noche, nuestro señor oscuro, el próximo amo del mundo mágico ha decidido darnos el privilegio de presenciar el inicio de una nueva era, el momento en el que el futuro de la dinastía del mago más poderoso de la historia, será asegurado. Es hoy… cuando nuestro Lord tomará a su pareja, Severus Snape, quien ha sido bendecido por propia mano de nuestro señor con la poción Pregno-Fertilis.

Hizo un espacio en su monólogo y dejó que los excitados comentarios inundaran la sala. Lucius sonrió, consiente de los muchos cruciatus que habría recibido de revelar la verdadera naturaleza de Severus.

- Dentro de diez minutos, el señor oscuro desea vernos reunidos en el salón, a todos.

Dicho esto dio media vuelta y volvió a entrar en la habitación, Voldemort estaba de pié en la ventana observando el fúnebre paisaje.

- Vístelo.

- Señor, sus heridas…

- Deja las heridas en paz Lucius… son un claro recordatorio de su desobediencia hacia mi.

El rubio aceptó con la mirada y tomó una túnica negra bastante parecida a la que usaba su señor.

Voldemort le observó mientras hacía su labor, y el jefe de la dinastía Malfoy se sintió profundamente amenazado por esos ojos carmesíes, presintiendo que a pesar de trabajar bajo sus órdenes, el Lord iba a torturarlo por tocar a Severus.

- Excelente… muy bien…

La varita en empuñadura de hueso le apuntó, Lucius cerró los ojos.

- Crucio…

Un grito ahogado se escuchó en aquella habitación, y no era de Lucius, el cual abrió los ojos anonadado al ver a Severus despertando repentinamente de su inconciencia presa del más terrible de los dolores.

- Vamos, amado mío.

Se acercó y cargó a su pareja entre sus brazos, Severus miraba en todas direcciones presa del pánico, sin saber a donde lo llevaba el Lord, pasó saliva y su cara se tensó al sentir un sabor desconocido en su paladar, pero que como maestro de pociones podía analizar.

Sin embargo, cada una de sus reacciones era seguida por el ser cuyo aspecto asemejaba mas al de una serpiente humana que el de un hombre, el cual maldijo por lo bajo. Su pareja no debía enterarse.

Fue en ese instante en que llegaron al salón, y Voldemort se sintió satisfecho al ver el inmenso círculo que le esperaba, todos rectos y a su disposición, con velas negras flotando en el aire, cada una ostentando una bella flama azulada, mientras en el centro de la habitación había un pentagrama minuciosamente dibujado, y en el centro de este extendidas unas sobre otras las capas de todos sus fieles mortífagos, creando su lecho.

Avanzó a grandes zancadas y depositó a Severus en el suelo, el hombre gimió quedamente cuando su espalda magullada entró en contacto con el duro suelo. No tuvo tiempo de hacer mucho por que a un movimiento de varita aparecieron largas y pesadas cadenas y grilletes, las cuales lo afianzaron al suelo. El señor oscuro se arrodilló sobre él y le dio una bofetada.

Nadie dijo nada cuando Snape quedó con el rostro girado y tosiendo sangre, perdiendo aquél extraño sabor entre el metálico líquido que ahogaba su boca, la cual fue casi instantáneamente profanada por el Lord.

Severus cerró los ojos aterrado al darse cuenta de donde se encontraba, con quien se encontraba, quienes más estaban en la sala y lo que iba a ocurrir.


En Hogwarts, Hermione observaba la luna.

Había sido un día muy duro para ella. Ron parecía enojado por su negativa, lo que les hacía muy difícil convivir los tres juntos, y ella terminó juntándose mejor con Luna y Ginny.

Y ahora aquí estaba, de nuevo observando los terrenos, esta vez en su habitación, pues no deseaba que la escena del día anterior pudiera repetirse.

Cerró los ojos y se acostó en su cama, haciendo un ovillo con su cuerpo mientras abrazaba la túnica que llevaba puesta. La túnica del profesor Snape.

Sentía los ojos ardiéndole, pero contenía sus lágrimas. El cansancio comenzó a vencerla y ella sintió como era arrastrada al mundo de los sueños. Sin embargo, antes de caer profundamente dormida sintió una mano pequeña en su hombro.

- ¿Señorita? ¿Señorita? Winky lo siente, pero Winky debe despertar a la señorita.

- ¿Ah?

La castaña entre abrió sus ojos melados y observó a la pequeña criatura.

- ¿Winky?

- Si señorita… Winky lo siente, pero Winky debía venir.

- Si… no hay problema.

Se enderezó y talló sus ojos mientras se estiraba perezosamente, deseando en silencio haber podido dormir.

- ¿Que ocurre, Winky?

- Señorita, es el amo, profesor…

Hermione le miró.

- El amo ha vuelto.

TBC…


Hola!

Ya se, ya se, quieren matarme por no haber actualizado antes, ¡Pero esque andaba en el turno de noche, y no me era posible escaparme al ciber! Lo siento, lo siento, pero ya estoy aquí!

Espero les gustara el capítulo, y por cierto.

Una vez me tocó conocer a una amiga que me dijo que andaba en el centro con su prima y que de repente le dolió la panza, y le dijo que la llevara al hospital. Mi amiga le dijo que no la iba a llevar al hospital nada más por un dolor de panza, ¡Y nada! Resultó que había entrado en labor.

Resulta que traía puesta una faja, y el pobre bebé estaba todo mal acomodado, pero a la chava no se le notaba el embarazo. Ahora bien, si nosotros simples muggles podemos hacerlo, ¡Los magos pueden hacerlo mejor, que no??

De ahí surgió la poción Hidden, ahora bien, sobre los magos con el don de dar la vida, creo que es una buena explicación a la condición especial de Severus, espero les gustara, además, si los caballitos de mar, machos, pueden dar a luz, por que no un ser humano??

Cuídense mucho!

Gracias a sus mensajes, especialmente a:

Cissy-Blackfoy- Verdad que baila bien chido?? Joder, casi me meto al monitor y mato a la vieja esa or tocar a mi hombre!!

Nitzia - Mil gracias por dejarte caer por aquì, muy agradecida!

Quindi - Al cliente lo que ida, y or que usted lo idiò, Un nuevo capi!

Carolina - (Tu dont worry, que si va a haber muchos besos!

Lady Asuky - Sevie no la viò, tu no te preocupes, que èl estaba siendo torturado mientras Hermione se besuqueaba con el baboso ese.

Tzunami - Muchas gracias! Y le dijo a Ron que no... falta ver como reacciona èl

Hestia.Phoenix - Este capi responde donde estaba Sevie, y pues si, Hermi ha amado demasiado a ese idiota, era normal que se dejara llevar.

MPotterGranger - Eespero te gustara el capi, y en cuanto al beso, guaaacala de perro, pero la niña andaba depre, vamos a echarle la culpa a eso.

Sinzero - Tienes toda la razòn! Cuando yo veo las pelis que tengo de èl, tiene que ser SIEMPRE en inglès, ¡Su voz es IRRESISTIBLE!!

Shemaine Snape - Hola! Bueno, el triángulo era obvio, despuès de todo, no podìa simplemente botar a la basura a Ron (aunque ganas no me faltan) y que sev y Hermy sean felices por siempre, ¡Hay que hacerlos sufrir un poco!... mas??

Mrs. Sweeney Lovett Todd - No te preocupes, que Ron es solo un instrumento para llegar a algo MUY interesante que seguro te va a encantar.

Cleoru Misumi - beso, beso, beso, si Hermione no se queda prendada de Snape después del beso, ES POR QUE ES UNA IDIOTA!

Calabacita - Hola! Me esforcè un poco en seguir tu recomendaciòn, espero haya servido de algo. En cuanto a que tenga Ron que no tenga Sevie, yo creo que es completamente al revès! Ahì si, la lista serìa muuuuy larga, por que como tu lo dices, creo que con decir Ron es un imbècil y Severus no, es suficiente.

DanySnape - No podemos matarla! Si la matamos, Sevie se deprime y se queda solito y necesitado de consuelo!...¡TENGO UNA IDEA, VAMOS A MATARLA!!

Quindi - Hola... espera... otra vez?? n.n chido! Hola de nuevo! Tienes razòn en lo que me dices, creo que me he ido mucho por las ramas en cuanto a la madurez de Hermione, te prometo esforzarme mas en ese aspecto, vale?

Wixi - Hola! Cuando vi el video nada mas se oyò el santo trastazo de mi mandìbula contra el suelo, jajaja, esque està genial!! Y Hermy viene al rescate, en el siguiente cai ya veràs lo que ocurre.

DulceySnape - jajaja, pues si, despuès de todo no son mas que un par de crìos, llevan la calentura en la sangre!

Tercy-S-SCloe - Vaya con tu historia, verdaderamente es impresionante. Todas nos prendamos siempre de un maestro, parace ser que si no te enamoras de un maestro, entonces no has vivido. En el capi en que mencionè a los dos alumnos de sev, has de suponèrtelo, somos un amigo mìo y yo, èl està bien enamorado de su novia, y yo bien enamorada de èl, pero ni de tonta le digo nada, èl es mi maestro en muchas cosas, ahh... que cosas, no?

Kambrin Potter - Jajaja, pobre de tu teclado, seguro que le salieron chispas! Mi teclado igual, y tuve que cambiar la silla por que se echò a perder con la humedad, ajajajaja, ahora que sabes lo que le ha ocurrido a sevie, respiras mejor, o con mayor dificultad? BUA JA JA JA JA... Cof, cof, cof... debo dejar de hacer eso.

Myri - Nooo, tus ojos noooo... luego como lees el fic? Ah, que gacha soy. Ya verè eso de las ranas de chocolate, ya veràs que lo voy a utilizar, muchas gracias por la idea!

Kaixo - Espero te fuera bien con la madrugada, mil gracias por haberme brindado un poquito de tu tiempo a pesar de tener prisas.

Adiós, nos vemos en el siguiente capítulo! ¡GRACIAS A TODOS!

Lady Grayson, la oscuridad