¿Saben? Tuve un bloqueo respecto a este capitulo y no me agrado mucho el resultado final... ¡Sumenle a que eh estado super okupada en la escuela! Es de lo más estresante. Eh... no tengo muchas notas respecto a esto. ¡ODIO A LAVENDER BROWN! No, aun no la perdono. ¿Despues de tanto? Si, la sigo odiando.

Harry Potter y todos sus personajes no me pertenecen, son de Rowling... Yo jamás habría creado a Lavender Brown.


12.- Una Linda Cara Bonita.

Dio vuelta a la página número 45 de "La Búsqueda de la Quintaescencia". Y ahogo un sollozo. Otra vez.

Todos en la Sala Común de Gryffindor aun estaban dormidos, gracias a la fiesta de victoria de la noche pasada… ¡Todos menos ella, claro! Ella no había podido dormir en casi toda la noche y ahora se encontraba patéticamente sentada en la butaca más cercana al fuego, ahogando sus penas en un libro.

Como hacía siempre.

No entendía. No comprendía nada. ¡Y ella odiaba no comprender las cosas! ¡Había hecho de todo! Le había sonreído, se había reído de sus chistes malos, había ayudado a que fuera el guardián de Gryffindor (¡No, no fue trampa embrujar a Cormac!), lo había felicitado como mínimo unas diez veces… ¡Y aun así! ¡Aun así!

Ahogo otro sollozo. La imagen de Ron besando a Lavender Brown volvía a su cabeza una y otra vez.

Ron besando a Lavender Brown. Ron besando a Lavender Brown. Ron besando a Lavender Brown.

Dio vuelta a la página de su libro otra vez, pero unos segundos más tarde se dio cuenta de que en realidad no había comprendido nada, así que regreso a la anterior.

Jamás se había sentido de esa manera. Nunca. Y era horrible. No sabía como explicarlo… Pero, era como si le hubieran arrancado un pedazo de si misma, como si alguien le hubiera arrebatado algo de las manos…

Algo que nunca había sido suyo.

Esta vez no pudo controlar el sollozo que escapo de su garganta.

−Idiota.

¡Si, Ronald Weasley era un verdadero idiota! Ya ni siquiera sabía cuantas veces se había repetido esa frase durante los últimos seis años… ¡Pero, lo era! ¡Lo era! Por un momento, incluso la hizo pensar que… Bueno, ¿es que para que aceptar ir con ella a la fiesta de Navidad si iba a terminar besándose con Lavender?

¡Y con Lavender Brown! Es decir, de las miles de chicas que había en Hogwarts, Ron había decidido compartir saliva con su compañera menos apreciada de cuarto (No es que nos llevemos mal, simplemente no nos llevamos).

Y no pudo evitar pensar que Lavender era completamente diferente a ella.

Era divertida (o eso decían), popular entre los chicos, conocía por lo menos a las tres cuartas partes del alumnado en Hogwarts, torcía sonrisas coquetas cuando hacían falta, se podía reír de los chistes malos con facilidad, alagaba al chico que le gustaba sin mostrar pena alguna…

Era bonita.

Antes de que Hermione se diera cuenta, una gotita de agua cayó en el último párrafo de la página 45, borrando lo que había pretendido leer desde que se había levantado.

Si, Lavender era bonita. Muy bonita. Era la clase de chica que cualquiera quisiera tener como novia.

Incluyendo a Ron.

¡No, no podía volver a llorar! Toda la noche se la había pasado derramando lágrimas en su cama, con las cortinas cerradas, evitando que sus sollozos se escucharan. No iba a andar llorando ahí, en plena Sala Común, cualquiera podría…

Escuchó a alguien bajando las escaleras.

Rápidamente, se limpio los restos de lagrimas que quedaban en sus ojos y fingió que leía "La Búsqueda de la Quintaescencia". Espero oír el ruido que hacía el retrato de la Dama Gorda al dejar salir a alguien, pero ese ruido nunca llego. Extrañada, se atrevió a mirar hacía atrás para ver a la persona que había bajado del dormitorio y en cuanto lo hizo, se arrepintió.

Ron.

El muchacho estaba al pie de la escalera con una expresión de sorpresa en la cara. Obviamente, no esperaba encontrarla ahí. Incomodo, se metió las manos en los bolsillos y Hermione se dio cuenta de que en sus brazos se dibujaban los profundos rasguños que le habían causado sus pájaros la noche anterior.

Y luego, un segundo después, ambos levantaron la mirada, atreviéndose a mirarse a los ojos, diciéndose muchas cosas y a la vez, nada en absoluto.

Ron quería gritarle que no tenía porque estar enfadada, que ella se había besado con Krum y que nunca se lo había dicho, que no era su culpa que alguien quisiera besarse con él, que había sido una ridiculez lanzarle canarios asesinos y que, para empezar, él no tenía porque andarle dando esas explicaciones… ¡Quería gritárselo, maldita sea! Quería que gritara ella también, que se pusiera roja de furia y que lo regañara por ser tan idiota.

Pero no lo hizo. Y estuvo seguro de que nunca, nunca había estado tan enfadado con ella como para abstenerse de gritarle.

− ¡Ron!

Ambos se sobresaltaron, como si hubieran sido interrumpidos cuando hacían algo sumamente propio de ellos. Lavender bajo corriendo de la escalera y abrazo a Ron por la espalda.

− ¿Por qué te levantaste tan temprano, amor?

Hermione cerró los ojos con fuerza, intentando que lo que acababa de escuchar no le hiciera pedazos la poca fortaleza que se estaba esforzando por mantener.

Ron en cambio, parecía desconcertado, como si no estuviera muy seguro de que Lavender se estuviera dirigiendo a él. Luego de unos segundos, parpadeó e intento componer una sonrisa.

− ¿Te parece si bajamos a desayunar?− dijo Lavender tomándolo de la mano y caminado hacía el hueco del retrato.

−Si, yo… ¿Te alcanzo?− balbuceó Ron. –Me olvide de algo arriba…

−Bien− dijo Lavender, aunque hizo una ligera mueca de disgusto. Pero luego, se fijo en Hermione y sonriendo con malicia, le planto un corto beso en los labios a Ron. –Te espero.

Salió de la Sala Común, agitando su rubia y bien peinada cabellera y Hermione casi estuvo segura de que la escucho soltar una risita estúpida.

La verdad era que a Ron no se le había olvidado nada arriba… No sabía francamente porque no había seguido a su ahora-novia hasta el Gran Comedor. No podía quejarse. En las últimas horas había pasado de ser un chico que jamás había besado a nadie a el jugador más prometedor del equipo, pareja de una de las chicas más lindas de Hogwarts (según se decía por ahí).

El problema radicaba en que no se sentía como se suponía que debía sentirse. Se sentía culpable. Como si estuviera haciendo algo mal. Sin embargo, al darse cuenta de que Hermione seguía mirándolo desde la butaca junto al fuego, algo en su interior palpito de forma violenta y toda esa absurda culpabilidad fue a parar a quien sabe donde.

Hermione se había besado con Krum. Hermione se había besado con Krum. Hermione se había besado con Krum.

−No podre acompañarte a la fiesta de Navidad− dijo de golpe.− A Lavender no le gustaría.

Y Hermione casi lo maldice en voz alta… ¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota!

−Bien− dijo ella, intentando mostrar una fría indiferencia.

Volvieron a mirarse a los ojos y se dieron cuenta.

No estaban enojados porque no fruncían el seño, no estaban furiosos porque no se gritaban, no estaban discutiendo porque Hermione no bufaba de indignación y Ron no ponía los ojos en blanco con fastidio…

En esos momentos, estaban heridos. No había otra palabra para describirlo. Y las razones eran diferentes, pero a la vez endemoniadamente parecidas.

El ruido en los dormitorios pareció devolverlos a la realidad. Todos los alumnos parecían levantarse poco a poco después de una gran noche de fiesta y diversión.

Hermione aprovecho el alboroto que hacían varios estudiantes al bajar y antes de sucumbir al llanto, se levanto de la butaca, tomo su libro y salió de la Sala Común con la garganta quemándole.

Y en ese momento, algo se rompió. Lo supieron. Ambos. En ese momento algo fue roto por una linda y típica cara bonita.


Ok, esto sucede justo al día siguiente del Opuggno y todo eso... Hum... Creo que es todo, como dije, no me agrado mucho como quedo, pero juro que se me seco el cerebro pensandolo.

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