Heinz era un gran mentiroso, y no porque fuese bueno en ello sino porque lo hacía todo el tiempo, pero ¿qué genio del mal no lo hace? La mentira es un recurso cuando de provocar dolor y sufrimiento se trata…
Aunque también sirve para justo lo contrario.
"Me temo que el auto se ha descompuesto, tendrás que usar el transporte público y sabes que deja de pasar a las ocho". Mentía. No deseaba que Vanessa fuera a esa fiesta por temor a que le pasara algo.
"Norm, cerebro de maní, si no fuera porque más o menos sabes cocinar hace tiempo que me hubiera desecho de ti". Mentía. Tenerlo le había sido más útil de lo esperado y además de ser un siervo leal, sus panecillos eran de lo mejor que había comido en muchos años, pero se negaba a aceptarlo porque ninguna de sus creaciones debía estar por encima de él.
"Por favor Rodney, sólo un simio malabareando navajas podría estar celoso por ese invento de segunda". Mentía. Se moría de celos porque no se le había ocurrido primero un artefacto tan brillante.
"¡Ja!, tengo más talento para gobernar una ciudad en la punta de la nariz que tú en todo tu horroroso cuerpo, Roger". Mentía. La única vez que pudo hacerse del poder fue gracias a que su hermano le dio el puesto temporalmente y le había ido bastante mal; además, envidiaba su cuerpo atlético, por más ejercicio que hiciera ejercicio lo único que se le marcaba eran las costillas.
Tal vez no había mentira más grande que "te odio, Perry el ornitorrinco". La verdad es que era todo lo contrario, lo quería y mucho. Perry era su mejor y único amigo y gozaba demasiado pasar tiempo con él aunque fuera peleando; por mucho que se lastimaban, en el fondo no deseaba provocarle ningún daño mayor y cuando tenía problemas no dudaba en que él lo ayudaría. A veces deseaba decirle la verdad pero sabía que Perry le diría algo como "ah... qué bien, porque tú sólo eres mi enemigo"; sí, ya sabía que él no hablaba pero probablemente haría algo para expresárlelo. Y seguramente también estaría mintiéndole.
Ahora que lo pensaba, existía una mentira más grande, no era una que le hubiese dicho a alguien, era una mentira para sí mismo, una cuya verdad jamás vería la luz:
"Lo que siento por Perry es una simple amistad y nada más, ni que me fuera a enamorar de él".
Mentía.
