N/A: Muchas gracias por leer y comentar este fic... De momento voy bien, añadiendo ideas y escenas... La verdad es que estoy contenta con como avanza la historia... Esperemos que os guste... ¿Por qué todos decís que Tina es pesada? Nunca entenderé por qué tanto odio hacia ella, siempre ha sido una amiga fiel...

Manu, muchas gracias. ¡Kurt es muy Diva! Creo que se me está yendo la mano con Blam, será mejor que frene. Blaine ya no está enamorado de Sam, pero eso no hace que cuando le dio su primer beso sí lo estuviera y lo recuerde como maravilloso y se siente culpable porque no debería pensar así. No voy a escribir Blam porque si lo hago, no voy a ser capaz de separarlos para hacer Klaine. Te recuerdo que soy Blamer! Esta semana no actualizo dos veces pero... ¿tal vez la semana que viene? No garantizo nada, ya veré... Besos


CAPÍTULO 11: EL PRIMER SLUSHIE

Kurt salió del comedor acompañado por Tina y Sam. Tenía una clase y luego sería el momento de ir al Glee Club. Mentiría si dijera que deseaba ir a la sala del coro, pero sabía que debía hacerlo. Blaine se estaba esforzando mucho y él no quería fastidiarlo.

Apenas puso un pie fuera de la cafetería, un líquido helado y de color morado cayó sobre él, haciéndolo temblar de pies a cabeza mientras varios trozos de hielo se colaban por el interior.

– ¡Oh! Blainey-Day. Vamos. – La asiática pasó su mano por su espalda de manera que lo sujetó por sus brazos mientras escuchó los pasos de Evans que se alejaban.

La chica lo dirigió hacia uno de los lavabos y lo ayudó a sentarse en una silla. Hummel no sabía qué hacer, era la primera vez que le lanzaban un Slushie pero dejó que Cohen-Chang lo ayudara. Comenzó a limpiar los restos de líquido de la cara y el pelo.

– No te puedes ni imaginar las ganas que tengo de que acabe este curso. – Ella suspiró y en ese instante llegó Sam con algo en sus manos.

– Te he traído hasta la gomina. Sé que hoy no te habías puesto pero tal vez te apetezca... – El rubio dejó la frase inacabada.

– Gracias.

Kurt se escondió tras la puerta de uno de los cubículos y comenzó a llorar. Tenía frío, se sentía humillado, no entendía nada... Y de repente se dio cuenta de algo. Él había provocado esos sentimientos en otras personas. Cada vez que lanzaba un Slushie, alguien se sentía así. Tal vez algunos se lo merecían pero él no...

– Blaine... ¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda? – La voz preocupada del ojiverde sonó al otro lado.

– Sí, un momento. Ya salgo. – El líder de las Cheerios respondió. Hummel se cambió a toda prisa y salió. No quería que se preocuparan más por él. – Se nos ha hecho tarde para ir a clase.

– Lo sé, ¿vamos a tomar algo? – Tina propuso.

– Vamos. – Sam puso los brazos para que sus dos amigos los agarraran y así caminar los tres juntos. La chica no lo dudó un segundo, pero el otro no entendió las intenciones del rubio. – Blaine... Empiezo a pensar que me has mentido cuando me has dicho que habías superado tus sentimientos hacia mí. Sólo es un paseo agarrado a mi brazo... ¿Tan difícil es?

– ¡No! De verdad. Es sólo que... No me lo esperaba. – Hummel confesó.

– Últimamente tienes la cabeza en otro sitio. ¿De verdad que estás bien? El golpe en la cabeza fue muy fuerte. – La asiática parecía realmente preocupada. A Kurt se le rompió el corazón, saber que esas dos personas eran tan buenas personas y se preocupaban tanto por él le hacia darse cuenta de que él quería personas así en su vida. No estaba segura de si Santana o Quinn harían lo mismo por él.

– Estoy bien. – Hummel agarró el brazo de su amigo. – Vamos.

Los tres salieron de allí con una sonrisa y deseando que llegara la primera reunión del Club Glee en la que estarían todos.


Kurt se sintió muy extraño cuando entró a la sala del coro. No era algo que le gustara realmente, pero tenía que hacerlo. Ya había metido la pata demasiadas veces en tan solo un día. Cuando entró, la mayoría de los amigos de Blaine estaban ahí. Brittany era a la que más temía porque sabía el secreto y no estaba seguro de que no lo dijera.

Vio a Sam que lo saludaba y señalaba un asiento a su lado y supuso que era para él. Se preguntó por qué no usaban siempre los mismos asientos como se hacía en las clases, pero como siempre, lo atribuyó a que esos chicos eran muy raros.

– ¡Blaine! – Kurt suspiró cuando vio a Rachel correr hacia él. – Tienes que decidir qué dúo quieres que interpretemos para tu audición. Creo que lo mejor es que elijamos algo de Broadway pero muy popular... Ya sabes, algo que todos conozcan. ¿Tal vez Grease? Podríamos hacer You Are The One That I Want...

Hummel recordó que Anderson le había dicho que no accediera a eso y, desde luego, él iba a hacer caso a lo que le había dicho. Aunque no supiera nada de esas cosas, no creía que fuera una canción propia para una audición, conocía el musical y no pensaba que le permitiese a Blaine mostrar su capacidad.

– Ya he pensado que voy a cantar y no te lo voy a decir. Cuando llegue el momento, te enterarás. – El líder de las Cheerio intentó alejarse pero Berry lo detuvo.

– Ya sabes que yo voy a cantar Don't Rain On My Parade y no es justo que no me digas qué vas a cantar tú. Pensaba que eras mi amigo y que nos íbamos a ayudar con las audiciones para poder ir juntos a NYADA y vivir juntos en Nueva York y...

Rachel seguía hablando pero Kurt se dio cuenta de algo. Finn siempre había hablado de vivir los tres juntos en Nueva York y la Enana Gritona hablaba de vivir con Blaine. Había algo que no le encajaba. Nunca habían hablado de tener más compañeros de apartamento.

– Finn... ¿Quieres casarte conmigo? – Brittany dijo en voz tan alta que era imposible que alguien no la escuchara.

– ¡¿Qué?! – Rachel se volvió y fue corriendo hacia ella. La rubia se puso a correr en cuanto se dio cuenta y salió por una de las puertas para volver por la otra. En ese momento le guiñó un ojo, haciéndole ver que lo había "salvado" de ese momento.

Kurt aprovechó para sentarse junto a Sam, que le sonrió con compasión.

– ¿Todavía quiere que cantes con ella en tu audición? – El rubio preguntó.

– Sí. – Hummel informó con seriedad.

– No le hagas caso. – Tina habló desde la fila de arriba, haciéndole ver que había escuchado la conversación. – Tu versión de Something's Coming es perfecta y seguro que consigues tu plaza, sin sabotear a nadie. Además, espero que Kurt le diga a Finn que va a vivir con ellos para que se olviden de ti. Nosotros vamos a compartir apartamento y si ellos sólo son dos y necesitan a alguien más para compartir apartamento, ese es su problema. No sé por qué cree que tú compartirás apartamento con ellos, no eres muy amigo de ninguno de los dos. Los toleras y eso ya es mucho decir... ¿Por qué cree que vas a dejar a tus dos mejores amigos por ellos?

– ¿Desde cuando a Rachel le preocupa eso? Ella tiene unos objetivos y no parará hasta conseguirlo... – El rubio se encogió de hombros.

– No me dejaré convencer por ella. – El líder de las Cheerios guiñó el ojo a los amigo de Blaine para tranquilizarlos.

– Eso espero. Tengo grandes planes para nosotros en Nueva York. – La asiática anunció.

– Yo, lo primero que tengo pensado para el día que nos mudemos, es celebrarlo. Nada nos estropeará ese día, los tres juntos, lejos de los padres de Blaine... ¡Eso es para celebrar! – Evans exclamó, feliz.

– Tampoco es que los vea mucho, yo creo que lo que celebraremos es que Blaine no vive solo. – Cohen-Chang exclamó.

– ¡Claro! Por fin va a tener a alguien que lo cuide... – Sam lo miró y Kurt se preguntó qué era lo que pasaba para que comentaran eso. Esas frases, acompañadas de que él no había visto a los señores Anderson ni había recibido una llamada de ellos, hizo que sospechara aun más de lo extraño de la situación.

– Lástima que tengamos que esperar casi un año. – Tina concluyó, justo antes de que llegara Schuester y comenzara la clase. Esa tarde, Finn y Artie hicieron un dúo, ya que el tema de la semana era "Combinaciones Imposibles", es decir, que eligieran personas con las que nunca habían cantado y se lanzaran a interpretar una canción. Blaine no tenía que hacerlo puesto que se había perdido toda la semana de ensayos. Sin embargo, eso le sirvió para darse cuenta que los losers de Glee estaban más unidos de lo que él nunca había imaginado.