"Malia dormía tranquila en la cama del chico Stilinski. Descansando de una mañana estresante. Ella despertó, sus ojos brillando a un azul eléctrico. Había soñado con su hermana menor, en el sueño ella le dijo que su padre la estaba buscando.

No entiende, el señor Tate la había echado de casa, de su casa. ¿Por qué la buscaría ahora? Se levantó de la cama, quito la ropa de Stiles y se puso la suya, que estaban en el armario. Stiles había hecho espacio para ella.

Sus ojos dejaron de brillar cuando salto de la ventana, ágilmente ella aterrizo sobre sus botas. Iba a buscar a su padre. También tenía curiosidad sobre lo que Scott dijo, tenía que volver con su padre, o al menos hablar, espera que su padre no este ebrio ahora.

Llega a su casa rápido, no era en realidad muy lejos donde vivía. Toco la puerta, pero nadie contesto, así que decidió entrar a la casa. El lugar olía a alcohol y todo estaba oscuro. Malia frunció el ceño. Todo esto se veía tan mal, no era como recordaba cuando era una niña, la casa llena de luz y alegría.

¿Papá?- Llamo Malia viendo las botellas de cerveza en el suelo.

– ¿Malia?- Dijo su padre desde la cocina. – ¿Malia eres tú?- Salió de la cocina con un gesto de sorpresa en su borracho rostro.

– Hola.- Dijo tímidamente Malia, parada hay, sin moverse un solo centímetro.

El señor Tate se acercó a ella, y el la abrazo tan fuerte que Malia tuvo que aguantar la respiración, no le gustaba como olía a tabaco y cerveza.

– Oh nena, no sabes cómo estaba de preocupado.- Se aparta de ella solo un poco. – Pero ahora que volviste no te dejare ir, no esta vez.- Camina hasta una esquina de la casa, donde tenía muchas cajas, de ella saca una botella de Whisky que abre y bebe. Malia veía todo muy confundida. – Haz tu maleta nena. Nos iremos hoy mismo.-

¿Irse? No, claro que no. Ella no se iría sin Stiles nunca. – Papá yo no me iré.- Habla Malia decidida a la vez de nerviosa, porque su padre le daba algo de miedo.

El señor Tate empezó a reír, escupiendo saliva. – Tienes que ir donde va tu padre, no hay opción.- Su voz se volvió seca y gruesa, la misma voz que usaba antes cuando la regañaba a ella y su hermana.

– No.- Dijo firme la chica coyote.

Vio la cara del su papá volverse roja como un tomate. Estaba enojado.

– ¡No le respondas a tu padre!- Grita el tirando la botella de Whisky hacia Malia, lo que la chica esquiva y la botella se estrella contra la pared detrás de ella. – Mira lo que has hecho.- Habla ahora más calmado. – Hiciste perder una gran botella de Whisky a tu padre.- Su voz le causaba escalofríos a Malia. – Pero estas perdonada… Vamos ya.-

– Yo tengo todo aquí papá.- Dice con la voz cortada Malia. – Mis amigos… Stiles.- Susurro ella, pero su padre la oyó perfectamente.

– Puedes encontrar mejores chicos donde vamos que el torpe hijo del Sheriff.- Escupe las palabras acercándose a ella.

– ¡No quiero estar contigo!- Grita Malia, su padre la cachetea tan fuerte que el golpe se escucha por toda la casa. Malia aguanta las lágrimas. No le daría el gusto a su padre de verla débil.

– ¡Entonces vete!- Grita el señor Tate. – ¡Se la cualquiera personal de ese estúpido chico!-

Malia se mordió la lengua, aguatando el enojo que se acumulaba en su cuerpo. Alzo la cara y vio a su padre rojo de la furia frente a ella.

– Si, me iré, suerte con tu vida, padre.- Habla la chica coyote empuñando sus manos. Gira sobre sus talones y sale de la casa dejando caer al fin las lágrimas.

– ¡No vuelvas nunca!- Oye gritar a su padre mientras tira de la puerta.

Malia se siente sola en esos momentos, no quería ir a la casa de Stiles para darle más molestias. No. Decidió ir al bosque, el único lugar en que ella siempre se sentía a gusto consigo misma."

Abrí los ojos y lo primero que veo es una luz muy fuerte, pestañeo mucho hasta que me acostumbro a ella. Miro a mí alrededor. Esta no era la habitación de Stiles. Achico los ojos, poniendo atención para saber dónde estaba.

Nada de este lugar me parecía conocido. Mire mi brazo para ver que estaban cables conectados a él. Iba a quitarlos de mi brazo cuando oigo un gritito proveniente de la puerta.

Una señora baja y algo vieja estaba parada en la puerta con una mirada de sorpresa. – ¡Has despertado!- Exclama con una sonrisa ahora y acercándose.

La mire extrañada, ¿la conocida? Si es así, no la recuerdo para nada. Y ¿de qué había despertado? No es que recuerde mucho, solo que estaba durmiendo en la cama de Stiles, y después ese sueño, que no se si era real…

– Es un milagro, después del gran corte que tenías y la operación, tu recuperación es sorprendente.- Sigue hablando la señora anotando cosas en una libreta – Tienes suerte que ese animal no te haya atacado demasiado.- Y seguía, seguía, y más seguía hablando. No paraba y ya me estaba hartando.

Me siento en la rara cama alta de este lugar. Mmm. Hospital. Creo que esto es un hospital, por el uniforme de la señora que era un poco parecido al de Melissa.

– ¿Dónde está Stiles?- Pregunto cortando las habladurías de la señora.

Ella alza la mirada para mirarme. Sonríe maternalmente. – Su esposo de seguro no demora en llegar.-

¿Esposo? ¿Las dos estábamos hablando de Stiles? ¿El chico que me cofunde sobre que somos? Lo dudo. Iba a decirle que estaba equivocada cuando ella no me dejo hablar.

– No hables más cariño.- Se acerca a mí y acomoda la almohada detrás de mi espalda. – Necesitas reposo un poco aun. Yo misma le diré a su esposo que ya está despierta, ha estado muy preocupado por usted estos dos días.- Agarra la libreta. – Descanse señora Stilinski.- Me da una última sonrisa antes de salir de la habitación.

Raro. En realidad así me sentí cuando esa señora me llamo "Señora Stilinski", pero también me gusto. Sonrió para mí misma. No estaba mal ser Malia Stilinski.

La señora había vuelto en la tarde, y me dio mi comida, era del asco la comida del hospital. La señora no paraba de hablar y hablar y yo solo deseaba que Stiles llegara ya. Lo extrañaba, y tal vez así la señora se iría al fin. Me entere por la señora que ahora resulta tengo 20 años. ¿Cuánto tiempo había pasado dormida? La enfermera dijo que solo 2 días en este hospital. Así que creo la manada me debe una explicación.

Stiles llega después de 1 hora. Yo estaba rascando con frustración mi brazo, donde estaban esos molestos cables (La enfermera se había ido, al fin, por una emergencia). Cuando lo miro sonrió, sin poder evitarlo, mostrando mi felicidad por verlo. Intento levantarme de la camilla, pero él me lo impide, pasando sus manos en mis hombros.

– Malia, aun estas débil.- Me dice suave.

Yo hago un puchero. – Estoy excelente.- Digo, recontándome en la cama, haciéndole caso a él.

Él sonríe. – ¿Por qué te fuiste?- Me pregunta curioso.

Hago una mueca. – No lo sé, lo único que recuerdo es que dormía en tu habitación.- Le dije solo la verdad, omitiendo el sueño.

Stiles pasa su mano en mi frente, es cuando me doy cuenta que el estaba frio y eso, increíblemente se siente bien. – Por favor, no lo vuelvas hacer.- Susurra después. Lo miro sin entender a que se refería. – No te vuelvas a ir.-

Yo no me quería ir… No recuerdo lo que paso, solo que debía hablar con mi papá. Un recuerdo pasa en mi mente, uno donde me estaban lastimando. Stiles no debería preocuparse por mí, porque inevitablemente siempre me querrán hacer daño.

– No deberías preocuparte por mi.- Le digo, bajando la mirada.

– ¿Por qué lo dices?- Pregunta.

– Porque se cuidarme sola, Stiles.- Ruedo los ojos, evitando su mirada. No quiero que me mire.

– Malia…-

Lo interrumpo antes que continúe. – No quiero discutir, Stiles.- Lo miro al fin, seria. El asiente con una leve sonrisa

– Yo tampoco.- Dice, yo sonrió.

Lo mire unos segundos esperando que se acueste a mi lado. Pero como siempre el no da el primer paso. Agarro su mano y lo jalo hasta la cama, apoyando mi cabeza en su pecho. – Te extrañe.- Confieso cerrando mis ojos, me sentía tan bien de tener el olor de Stiles. El acaricia mi cabello, es todo lo que siento antes de dormirme estando en los brazos de Stiles, de nuevo.

"Malia se sentía mal, sola, con falta de un abrazo de mamá, pero su mamá no está aquí, ella la mato en luna llena. El bosque le hacía sentir más vacía que nunca. Escondió su rostro entre sus brazos apoyados en sus rodillas.

Ahora solo quería saltar a los brazos de Stiles. Pero la manada estaba ocupada, con el tal Dereck. Mira al cielo, ya estaba oscureciendo. Debía volver a casa con Stiles, debería estar preocupado, pero no tenía ganas de explicar lo que paso con el señor Tate.

Sus ojos brillaron de nuevo a un azul fuerte. Sus sentidos se concentraron en los pasos de dos hombres. De seguro eran cazadores de venados. Seco sus lágrimas e intento concentrarse en sus voces

– Tal vez el chico ese, Scott puede saber dónde está la loba.- Oigo que decía uno. No estaba seguro si estaba cerca o lejos…

– Si no sabe Dereck, dudo mucho que ella lo haya buscado ha el.- Habrá otro y eso le llamo mucha la atención.

Dereck era el chico que la manada estaba buscando, de pronto, si ella lo encontraba, la manada si confiaría en ella.

El único que confía en ella es Stiles. Solo Stiles. Por él, ella ha intentado ser una buena humana, cosa que en realidad no es fácil como parece. Había llegado al bosque, un lugar que ella conocía bien. Hay estaban dos altos y algo gordos hombres. A Malia no les pareció para nada conocidos. Se ocultó en algunos árboles que rodeaban el lugar.

– Amigo, en serio creo que ya debemos irnos, aquí no hemos conseguido información alguna.- Se queja uno con la piel morena y calvo.

– No podemos irnos hasta que la cazadora nos dé la orden, idiota.- Comenta el otro, que era regordete, y con bigote. Los dos hombres tenían armas, muchas armas en realidad solo para ser cazadores de venado.

Malia los miraba curiosa, nunca los había visto antes por el bosque a esos dos. Ella conocía bien a los cazadores que iban, muchos de ellos les robaron su cena.

Una molesta ave carpintera se posó en el árbol que ella estaba escondida. Malia intento espantarla, pero el ave rebelde le dio un picotazo en un dedo. Malia la maldigo.

– Hey, mira.- Oyó al hombre regordete decir. – Una chica, en medio del bosque.- Vio a su compañero burlón.

Ellos se acercaban a ella. Malia dio unos pasos atrás, pero al final había caído por culpa de la raíz de un árbol, sus ojos habían dejado de brillar desde que el ave la piqueteo.

– Tal vez ella sepa algo.- Habla el hombre calvo, cuando los dos ya estaban enfrente de Malia.

– También creo eso.- El otro aún estaba sonriendo mientras hablaba."

Stiles me despertó. No me dejo saber que más pasaba en ese recuerdo. Pero cuando me dijo que me dieron de alta y ya me podía ir me alegre mucho, el recuerdo había quedado en el olvido. Al fin a salir de este hospital y dejar atrás a la señora que solo habla.

Me dirigí al baño. Al mirarme al espejo noto que estaba muy pálida, lo que es raro, contando los 3 días que anduve en el bosque desangrándome. ¡Oh, eh estado recordando! Claro, primero fui a ver a mi padre y después esos hombres me tuvieron preguntando y torturando por un día, estuve 3 días en el bosque muriéndome. Eso fue una semana, una semana entera lejos de la manada.

Ahora entiendo porque Stiles tenía ese olor de preocupación cuando entro.

Estaba algo aliviada al recordar un poco más ahora, pero creo me falta una cosa importante. Me visto con ropa que estaba en una bolsa. Al salir del baño, Stiles y Melissa me estaban esperando hablando entre ellos.

– Que bueno que estas bien, cariño.- Dice Melissa abrazándome, yo devuelvo el abrazo. – No iremos ya.- Ahora se gira para ver a Stiles. – Cuéntale todo y llévala al hotel en tu Jeep, Scott y Kira los estará esperando.-

Stiles asiente cono un chico bueno antes de agarrar mi mano y arrastrarme hasta afuera de la habitación. Me despido de la enfermera parlanchina antes de salir del hospital. Noto algo. Este no era el hospital de Beacon Hills.

Me giro para ver a Stiles, quien se estaba poniendo su cinturón de seguridad.

– ¿Dónde estamos?- Pregunto.

– ¿Qué? Oh.- Me mira unos segundos antes de poner en marcha el auto. – Es una larga historia.-

– Tenemos tiempo.-

El ríe un poco, y luego se pone serio. – Cuando te encontraron, Scott y Deaton, sabían que no te podían llevar al hospital de Beacon Hills, preguntarían cosas.- Se encoje de hombros, su mirada fija en la carretera. – Así que te llevaron en este pueblo. Invitaron una historia.- Se rasca su nunca un momento, noto su nerviosismo. – Entonces aquí, en este pueblo tu madre es Melissa.- Asiento. – Lydia es mi hermana… Y bueno, tu eres mi esposa.- Sonríe levemente.

En gran parte ahora todo tenía sentido. Por eso la enfermare llamo a Stiles mi esposo y señora Stilinski. Al ver la cara de Stiles, nervioso, pienso que el no tuvo parte de este "plan".

Sonrió ampliamente. – Eso suena como una mentira buena.- Rio.

– Si bueno, es por esto que Scott no debe encargarse de los planes.-

Asiento, estando de acuerdo con él. En todo el recorrido al hotel hablamos de cosas sin importancia. Me conto sobre su semana, que no fue mucho, solo se quedó en la cama, pero no me dijo el porqué. Yo no le conté de mis recuerdos, no se los diré a nadie hasta que sepa que paso exactamente cuando esos dos hombres me atraparon…

Llegamos al final a un hotel algo pequeño, en la recepción un hombre ya mayor fue quien nos saludó con una sonrisa. Entramos a la habitación que Stiles compartía con Scott (El me lo dijo), y estaba hay también Kira, los dos jugando un extraño juego de mesa que parecía algo viejo ya.

– ¡Malia!- Grita Kira abrazándome muy fuerte para sus delgados brazos. – Que bueno que estés bien.- Ya había oído mucho eso hoy.

Sonrió siendo amable. – Si.- Digo simplemente por falta de palabras.

Scott también me da un abrazo, y dice lo feliz que estaba al verme. Creo que todos no deberían estará tan sorprendidos, de todas formas mis poderes de coyote me iban a curar tarde o temprano ¿no?

Luego de eso Stiles y yo nos unimos a su juego, el cual resulto ser realmente aburrido. Escaleras y toboganes. Así se llamaba. Ya Kira había ganado las tres partidas que habíamos jugado, con cada triunfo ella besa a Scott, en la mejilla, siempre tan tímida la chica zorro. Estábamos esperando a Melissa, ella dijo que iba a Beacon Hills unas horas pero volvería. Y al aparecer estamos esperando a Lydia llegar con comida, pero es lenta la banshee y yo ya tengo hambre.

El celular de Stiles empieza a sonar y él contesta, justo cuando era su turno en el juego.

– Hola.- Habla el. – Oh, sí, claro, Malia ya está bien… No… Lydia.- Bufa. – Vale, si… No sé porque siempre tienes que hacer esto… Okay, adiós.- Cuando cuelga mira a Scott. – Lydia tiene una loca idea, dice que no espera a todos.-

– ¿Y la comida?- Pregunto.

Stiles me mira ahora a mí. – Ella tiene la comida, pero quiere que nos veamos en el observatorio que encontró.-

Asiento. Eso definitivamente tenía que ser idea de Lydia Martin.

Hola, ¿Cómo están? Este capítulo fue algo difícil de escribir, pero estoy segura ya deben imaginarse que le paso a la pobre Malia :c En fin, sería tan bueno que se pasen en mi nuevo eno-shot Stalia :3 y comentarla al menos para decir que esta del asco. Se llama That is progress y está en mi perfil.

GabaNora: ¡Hola! Lo se XD Creo que me estoy quedando sin ideas y por eso los case, jajaja. Si, lo que más amo en la seria es la actitud infantil de Malia. ¡Gracias por comentar! Y nos vemos en el próximo capítulo :D

Lizzlekay: ¡Hola! ¡También amo la nueva portada! X3 Que bueno que te gusto el capítulo :D También extrañe a Malia, tenía la idea que no apareciera en muchoooo tiempo, pero no, no puede soportar no escribir de ella con Stiles, jajaja. No puedo decir mucho sobre quien fue quien ataco a Malia, pero creo en este capítulo ya deben imaginárselo. Gracias por comentar ¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Saludos: Melisa.