Notas: Hola! ¿Como están? Aquí les dejo el capitulo nuevo.
KHR NO ME PERTENECE
SI TIENEN DUDAS DEJEN UN RW Y SE LOS CONTESTARE ES EL PRÓXIMO CAPITULO.
Aclaraciones:
* ... * = Pensamientos
-...- = Dialogo
~ Flash Back ~ = Recuerdos
(...) = Traduciendo Un idioma
((...)) = Interferencia de la Autora
POV´S = Cambio de Narrador.
Cap. 10 CAVALLEONE
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Habían pasado algunos días desde el ajetreo del secuestro de Yukiko y un castaño terminaba por fin los papeles referentes con las niñas rescatadas junto a su segunda guardiana de la nieve, pero fue interrumpido por una muchacha del servicio.
-Joven jefe- hablo desde la puerta- tiene visita, están esperándolo en la sala.
-¿Visita? ¿Quién es?- *Gelaro y Yukiko han regresado a terminar sus asuntos en la isla, todavía no sé cuándo regresan, pero si fueran ellos no los anunciarían* pensó.
-Es el jefe de la familia Cavalleone- anunció la muchacha.
Tsuna salió corriendo a la sala de estar, sin preocuparse por los modales, azoto la puerta y vio una cabellera rubia que le era tan familiar.
-¡Dino-san! – grito de felicidad.
-¡Hermanito! ¿Cómo estás? – dijo abrazándolo con tanto amor que empezó a dejar a dejar un castaño morado.
-Me…as…fixi…as.- dijo con dificultad pero que fue escuchado por el rubio.
-Lo siento. He he.-soltó al pobre Decimo, puso su mano detrás de la nuca y sonrió.
-¿Qué haces aquí Dino-san?
-Solo vine a ver cómo le iba a mi hermanito, ya que ser Jefe lleva muchas responsabilidades.
-Pues…me va bien.
-¿Y Reborn?- pregunto Dino por su tutor mientras se escondía detrás del sillón más cercano.
-No esta- contesto Tsuna preguntándose por la reacción del mayor- No me deja descansar hasta que acabe toda mi "tarea" como el la llama pero en si solo es firmar papeles pero es un fastidio.
-Sí, lo sé- hablaba mientras salía de su escondite y se acercaba al castaño- yo también tengo que hacer eso. Es tan aburrido que a veces me escapo. ¡Ah! También vine a conocer a ese guardián de la nieve del que me hablo Reborn, pensar que Vongola todavía tenía un as bajo la manga, jejeje… me sorprendió la verdad, pero mayor fue mi sorpresa más saber que tú querías que no se mantuviera en las sombras.
-En este momento no están, Gelaro-san y Yukiko-san regresaron a su casa en la isla Catafalco a arreglar los últimos detalles para manejar sus deberes como nuevo líder de la familia Bertesco y como el guardián oficial de Vongola desde aquí.- El castaño comenzó a hablar sobre su nuevo guardián, le había tomado mucho cariño a pesar del poco tiempo y se notaba en sus palabras- Como es el único guardián que se quedara a mi lado en este tiempo en que me prepare Nie-san y los demás guardianes, así como Reborn y el abuelito al parecer esperan mucho de él, creo que le di mucho trabajo, Jajaja.
-Ya veo- El rubio noto el cambio que su hermano menor mostraba, había dado señales durante la batalla de los representantes *Has madurado de nuevo Tsuna* comenzó a pensar y una sonrisa cruzo su rostro.
-Dino-san estás haciendo otra vez una cara rara- le dijo el menor sacándolo de sus pensamientos.
-¡Que grosero! No es una cara rara, es una cara de nostalgia, recordaba como eras antes, has madurado Tsuna.- Su rostro mostro otra sonrisa y coloco su mano en la cabeza de Tsuna, haciendo sonrojar al castaño.
La plática continúo amenamente hasta que Tsuna comenzó a cabecear por la falta de sueño.
-Creo que viene siendo hora de que me valla, ve adormir Tsuna, ¿Hace cuánto que no duermes bien?- se levantó de su asiento
-Mmmm… más o menos…hace una semana- contesto tallándose los ojos con su mano.
–Ve a dormir te hace falta, ¡ah!, pero antes…Tienes que relajarte y descansar de vez en cuando o antes de que lo notes colapsaras Tsuna.-reprendía el rubio al castaño
-Jajaja, supongo que tienes razón- *¿Dino-san sabrá cuidarse el mismo?* pensó Tsuna- gracias por el consejo, intentare llevarlo a cabo.
-Se me acaba de ocurrir algo ¿Qué te parece relajarte con una parrillada? Mi familia está preparando una para el fin de semana- propuso Dino esperando con emoción una respuesta favorable de parte de su hermanito.
-mmm…- Tsuna pensaba si aceptar o no cuando…
¡Puf! Se escuchó un fuerte golpe y no era nada más y nada menos que el sonido de cuando Dino se estrelló contra la pared al salir volando por una patada del Arcobaleno más fuerte…
-¡Reborn!- grito Tsuna al ver quien había mandado a Dino de una patada a la pared
-Ciaoo -saludo como si nada a sus alumnos.
-Tsuna, ese inútil que está ahí tirado tiene razón, debes descansar debes en cuando, es por ello que iras a la parrillada- un escalofrió recorrió la espalda a los dos jóvenes jefes.
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El fin de semana había llegado y Tsuna se terminaba de preparar para su visita a la casa de la familia Cavalleone, cuando un estruendo se escuchó por toda la mansión Vongola. El Décimo Vongola corrió por los pasillos buscando de donde venía aquel ruido, al girar en una esquina visualizo a sus guardianes de la nieve peleando con Nie o mejor dicho a su guardiana peleando y a su guardián intentando calmarla.
Antes de interrumpir la pelea quiso saber por qué motivo se había generado. Se ocultó en un pilar para observar la situación, pero noto que no era el único, alguien del servicio también estaba atrás de un pilar observando la misma escena. Regreso su vista a la situación de sus nuevos Guardianes sin darle mucha importancia a la muchacha del servicio, a fin de cuentas una discusión llama la atención de cualquiera.
-¿Por qué no podemos acompañarlo?- grito la única mujer
-Ya te dije, se trata de la familia Cavalleone, no hay necesidad de que lo cuiden ahí. El joven Dino quiere al Decimo como un hermano, no correrá peligro, además Reborn nos pidió que en cuanto llegaran ustedes comenzáramos con su entrenamiento con manejo de armas y llamas.
-¿Qué me importa que ordene ese bebe? ¡Yo quiero ir con Tsuna!- grito Yukiko.
-Vamos, cálmate Yukiko…- hablo de forma tranquilizadora su hermano pero fue interrumpido.
-Bienvenidos Yukiko-san, Gelaro-san- Se acercó Tsuna a los otros- buenos días Nie-san.
-¡Tsuna!- gritaron los hermanos al ver a su jefe, Yukiko se lanzó a abrazarlo, a pesar de haber sido solo unos días lo habían extrañado.
-Buenos días Decimo- lo saludo con respeto Nie.
-Buenos días. Y bien ¿Por qué pelean? – pregunto Tsuna a pesar de saber ya la razón.
-Es que "este" no nos deja acompañarte con un tal "Caballo" que se yo. De seguro es un jefe de la mafia todo gordo, feo y con complejo de Loli ¿Verdad Tsuna?-dijo Yukiko enojada mientras le sacaba una gotita de sudor a Tsuna por la forma en que llamo al Haneuma.
-Ya veo. Claro que me pueden acompañar.-dijo Tsuna, mientras Yukiko levantaba las manos en forma de victoria y le enseñaba la lengua a Nie.
-Yukiko más respeto ante tus mayores- le regaño su hermano.-Discúlpela Nie-san
-No importa.-le dijo Nie a Gelaro.- Decimo…
-No te preocupes Nie-san. Dino-san de por si los quería conocer.
-Ya veo, entonces me marcho, tengo cosas que atender.
-Sí, gracias.- dijo viendo cómo se alejaba el guardián del sol. –Bien, vamos. – les dedico una sonrisa que fue correspondida con otra- Dino-san ya nos ha de estar esperando.
-¡Espera Tsuna!- Yukiko lo detuvo del brazo.
-¿Qué pasa?-el castaño y el peli-turquesa la miraron extrañados.
-¿No que querías ir?-le pregunto ahora su hermano.
-Sí, sí quiero ir. Pero no tengo que ponerme.-dijo sacándoles un gotita a los presentes ya que Yukiko tenía más ropa que todos en la mansión juntos.-Así que antes de ir a esa famosa reunión, ¡vamos de compra!
Sin más que discutir ya que bien sabían que con Yukiko Bertesco jamás se discute, salieron de la mansión y ya los estaba esperando una limosina de la Famiglia Cavalleone y Reborn, se subieron pidiéndole al chofer detenerse en unas tiendas del centro de la ciudad. Al llegar a su nuevo destino, miraron varias tiendas ya que nada convencía a la señorita.
-Yukiko ya vámonos.-dijo Gelaro ya cansado y harto.-Además no sé porque tanto es tu deseo de estar presentable, si tú misma dijiste que ha de ser un viejo gordo, feo y puede que ni te pele, recuerda que tiene complejo de Loli.-Reborn escondía su risa bajo su fedora.
-¡No me importa!-dijo con un puchero muy infantil-Prometo que la siguiente es la última. En serio.
-Entren yo espero aquí-dijo Tsuna cuando vio a Yukiko correr hacia la nueva tienda
-¿Seguro? - pregunto el guardián de la nieve, el castaño solo asintió con la cabeza - Esta bien, procurare que no se tarde.
Mientras esperaba afuera del comercio comenzó a divagar sobre sus amigos en Japón y fue sacando de su ensoñación por las voces de unas chicas que pasaron a su lado hablando japonés.
-¡No por nada soy una Hibari!-dijo una de ellas alzando la voz y capturando rápidamente la atención del castaño, una chica de pelo largo y tan negro como la noche.- Además soy fuerte…
-Esp…-Tsuna las iba a detener pero la puerta de la tienda lo golpeo, haciéndolo perder el equilibrio.
-Tsuna, ya nos vamos-le dijo Reborn cuando salía de la tienda acompañado de los hermanos.- ¿Qué sucede? Deja ya tu cita con el suelo y vámonos, ya es tarde - paso por encima de él y subió a la limosina.
-¿Qué paso Tsuna? –pregunto Gelaro mientras lo ayudaba a levantarse.
El oji-ámbar observo la calle por donde circulaban aquellas chicas pero no las pudo visualizar de nuevo, lo único que pudo reconocer fue que la que hablo era de pelo largo y tan negro como la noche, y llevaba ropa deportiva, mientras que de su acompañante solo logro ver que la cabellera de la chica era de una tonalidad rojo cercano al violeta, fue lo único ya que solo pudo ver sus espaldas.
-¿Tsuna?-pregunto ahora Yukiko preocupada porque su amigo no hablaba y solo miraba a la nada.
-Lo siento, no es nada -se levantó y sonrió a sus amigos para que quitaran la cara de preocupación.
-Está bien- dijeron los hermanos a la vez, mientras subían a la limosina.
Aprovechando la falta de atención de sus acompañantes volvió a ver la calle, pero aquellas chicas no estaban. Decidió no darle más vueltas al asunto y mejor se concentró en la fiesta. En el viaje a la mansión del Haneuma estuvieron hablando sobre el viaje de Yukiko y Gelaro a su isla.
El auto se detuvo en la entrada de la mansión y grande fue su sorpresa al ver que era hermosa; era grande (pero no tanto como la de Vongola), pintada de un blanco perla de dos pisos y con tallados de madera que enmarcaban la entrada principal, el jardín amplio lleno de tulipanes amarrillos.
-¡Hermanito, Bienvenido a la mansión Cavallone! – dijo Dino apareciendo de repente y abrazando a Tsuna, molestando a un par de hermanos.
-¡Hey! ¡Quita tus sucias manos de Tsuna! – dijo Yukiko apartando a Tsuna pero al ver el rostro del rubio se sonrojo. - ¡Kyaaaa! ¡Eres demasiado guapo! -grito eufórica, soltando el brazo del castaño y tomando el del rubio- ¡Me gustas! ¿Sal conmigo? – declaro sorprendiendo a todos, pero sobre todo poniendo celoso a su hermano y dejando a un sonrojado rubio de tal confesión.
-Yu ~ ki ~ ko – dijo Gelaro con voz de ultratumba asustando a los dos jefes y haciendo que su hermanita volteé con indiferencia.
-¿Que pasa Hermano?
-¿Cómo que, qué pasa? Estás loca ¿o qué? Mira que pedirle que salga contigo a un completo desconocido que quien sabe que fetiches tendrá.
-Oye –se quejó casi en susurro Dino.
-Hermano, no es un completo desconocido, es el hermano mayor de Tsuna y si es así, es totalmente confiable, además de que dudo que tenga fetiches, solo mira lo guapo que es.-decía Yukiko con los ojos transformados en corazones.- ¿Y bien que me dices? – apretó más el brazo del rubio.
Dino no sabía que decir, era la primera vez que se le confesaban tan directamente, abrió la boca para decir algo pero un grito lo callo de golpe
-¡No lo acepto! -dijo Gelaro cruzándose de brazos.
-¿Tsuna tu que dices?-pregunto Yukiko ignorando a su hermano y poniendo toda la atención a quien no había dicho nada.
-¿Eh? Pues Dino-san es una buena persona.-dijo nervioso pues no sabía que decir en sí.
-Ya ves. Tsuna me apoya.
-¡Ya dije que no!
-Tsuna…-se quejó Yukiko con Tsuna.
-Bueno, Gelaro-san yo…
-Lo siento Tsuna, pero no te metas en esto.
-Hai.-contesto rápidamente el Castaño.
-Deja de interponerte, siempre haces lo mismo- Yukiko dio un paso al frente sin soltar a Dino.
-¡Dije que no!- también dio un paso al frente quedando muy cerca de su hermana-Siempre haces esto, cuando entenderás, si solo te comportaras normal.
Ambos hermanos se quedaron viendo, sin decir nada más, era un silencio sepulcral.
-Es que yo no tengo opinión ¿o qué? - hablo ahora Dino quien se había mantenido al margen a pesar de que peleaban por él.
-¡No! – contestaron los dos hermanos volteando a verlo, sacándoles una gotita a los presentes. *Estos dos se parecen un poco a Reborn* pensó Dino.
Mientras los hermanos se peleaban, Dino logro zafarse de Yukiko para acercarse a Tsuna.
-Tsuna ¿qué les pasa a estos dos? Además ¿la chica está loca o qué?
-No lo sé Dino-san.-le contesto honestamente.- Gelaro-san, Yukiko-san vinimos a pasarla bien y no a pelear ¿cierto? – les dijo Tsuna, llamando la atención de los hermanos que voltearon con cara de demonios haciendo sudar a Tsuna.- Además Yukiko-san acabas de conocer a Dino-san así que conócelo mejor en esta pequeña fiesta al igual que tu Gelaro-san. No juzguen antes. ¿Por favor?- su rostro mostraba inocencia pura, en verdad reflejaba su deseo de paz en el rostro y los portadores de la nieve no pudieron negarse, eran débiles ante esos rostros, pero eso no lo dirían.
-Está bien.- dijeron ambos. *Wow eso fue rápido, ¿Qué fue lo que dije bien?* pensó Tsuna feliz.
-Dino-san vamos.-dijo el castaño mirando al rubio que solo asintió y los guio a un jardín detrás de la mansión donde ya estaba todo listo, los subordinados del rubio ya estaban divirtiéndose.
-¡Oh! Joven Vongola es bueno verlo bien.- dijo Romario acercándose a donde estaba su jefe y sus acompañantes.
-Me alegro verlo bien Romario-san.- Dino se colocó detrás de Romario en cuanto estuvo a su alcance, quien no presto mucha atención al extraño comportamiento de su jefe.
-¿Quiénes son? – pregunto al ver dos rostros que no conocía.
-Ellos son mis dos guardianes de la nieve. –dijo presentándolo.
-Soy Gelaro Bertesco.
-Yukiko Bertesco.-dijeron, dando sus manos en modo de saludo.
-Soy Romario, mano derecha del Decimo Cavalleone.
-Es verdad yo todavía no me presento como se debe. –Dijo Dino quien mantenía distancia de Yukiko, salió de la espalda de Romario- Soy Dino Cavalleone, Decimo jefe de la Famiglia Cavalleone.
-Nee~ ¿estas comprometido? – pregunto Yukiko, llamando la atención de todos los presentes.
-No…-dijo dudoso Dino.
-¡Genial! Así que no tengo contrincantes.-dijo feliz Yukiko.
-Jajá, el jefe ya está ligándose a otra chica. –dijo uno de los subordinados, llamando la atención de cierto hermano.
-No dejare que juegues con mi hermana, Cavalleone.-dijo Gelaro viendo mal y señalándolo con un dedo a Dino, quien solo asintió.
-¿Por qué casi todos tus guardines dan miedo, Tsuna? – le pregunto temblando y escondiéndose atrás de Romario de nuevo.
-No lo sé.
-¿Los guardianes de Tsuna dan miedo? –pregunto Yukiko.
-Sí, sobre todo el guardián de la Niebla y el de la Nube a pesar de ser mi discípulo.-contesto Dino suspirando al recordar.
-¡Oh! ¿Tsuna, si dan miedo? – le pregunto ahora al castaño que con solo escuchar de sus guardianes de la nube y niebla se puso azul.
-Solo un poco… bueno tal vez algo… Quizás bastante… La verdad si dan miedo-dijo dudoso ya que se supone que era su Famiglia pero el solo recordar las golpizas que le daba la nube por romper las reglas y las jugarretas que le hacia su guardián de la niebla con las ilusiones, le hacían dudar.
-Genial ya quiero conocerlos. –dijo feliz mientras agarraba el brazo de un distraído Dino de nuevo, que solo pudo llorar internamente por a verse distraído.
-Yukiko, suéltalo.-se quejó Gelaro jalando a su hermana.
-No.- gritó agarrando más a Dino. Todo era visto por un divertido Tsuna al igual que los subordinados. Hasta que…
-¡Iteee!- se escuchó el típico grito del castaño.
-¡Tsuna! / ¡Hermanito! – gritaron al unísono 3 personas.
-Ciaoo.-se escuchó el típico saludo de cierto bebe.
-¡Reborn! ¿Por qué lo hiciste? y ¿donde te habias metido?
-Porque quise ¿algún problema?- contesto Reborn con león ya transformado en pistola y una pierna asada en la boca.
-No, no la hay.-contesto rápidamente Tsuna.
-Así me gusta. Bien Dame-Dino tengo hambre tráeme otra cosa.-dijo.
-¿Eh?... ¡Ah! Hai. – se zafo de Yukiko quien estaba distraída y se fue a las mesas de comida.
-Reborn ¿Donde estabas?- pregunto Tsuna.
-Tenía hambre y me acerque haber el alborto que tenían.-le lanzo una mirada al par, que se quedaron callados. Ni ellos se enfrentaban ante Reborn, a pesar de que Yukiko a sus espaldas decía mil y un cosas de él.
-Aquí esta Reborn.-se acercó Dino con un plato de comida.
-Mmmm. Bien sigan con la fiesta.-dijo tranquilo, ganándose miradas desconfiadas de sus 2 Dame-Alumnos.
La fiesta estaba tranquila, Yukiko detrás de Dino a cada rato y un celoso hermano que solo los veía de lejos ya que no podía dejar a Tsuna solo. Mientras que Reborn se estaba aburriendo, a pesar de estar hablando con los subordinados de su primer alumno y observar las peleas de Gelaro con su hermana y como está perseguía a su estudiante, que era un conquistador nato, pero carecía de experiencia, se estaba aburriendo de nuevo así que decidió que faltaba que el "ayudara" en algo.
-Gelaro, ven – le dijo al guardián de Nieve, quien se acercó a él *me podre divertir un poco con su ayuda* pensaba maquiavélicamente Reborn -Tsuna ahorita venimos, tengo que hablar con Gelaro de algo.
-De acuerdo.
-Tsuna, cuida de mi hermana.
-Claro.-contesto el castaño mientras veía como se iban los otros dos.
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-¿Para qué me trajiste aquí? - pregunto Gelaro recargado en el barandal de la azotea, mientras veía todo la fiesta. Y veía como su hermana no se separaba del Haneuma.
-Por lo visto Yukiko quiere estar con Dame-Dino ¿Qué harás? – le pregunto Reborn pareciendo serio mientras en su mente se divertía.
-No lo permitiré.-dijo irritado.
-Es bueno oír eso.-dijo llenando de intriga al guardián de la nieve.
-¿Por qué lo dices?
-Porque todavía no llega el momento de comprometer a los guardianes. Además de que Dino no es muy bueno para Yukiko.
-¿Nos van a comprometer? Además es extraño que tú digas eso, después de todo es tu alumno ¿cierto?
-Sí, es mi alumno. – Dijo ignorando la primera pregunta.- Pero es que Dino siempre ha sido un Don Juan de primera categoría.- Reborn mostro cara de resignado, dolor y pena.
-¿Eh?
-Es que se hace el inocente y puro para ganarse la confianza de su conquista.-La voz de Reborn cambio a un tono triste - Con ese rostro de ángel seduce a cualquier "persona". Uno de sus antiguos amores fue Marco, pobre Marco, pobre… era un dulce joven, que tenía un futuro brillante, pero lo rechazo por Dino. Pobre Marco.
-¿Qué? ¿Así que no solo seduce a mujeres, sino que está bien con ambos bandos?
-Dice que el amor no tiene edad, ni género. Es conocido muy bien en el bajo mundo por su historial amoroso, no me quejo después de todo aprendió del mejor Hitman. – se halago a si mismo sacándole una gotita a Gelaro - ¿Has oído hablar de "Poison Scorpion Bianchi"? –pregunto.
-He escuchado de ella.-contesto Gelaro que no entendía a que venía esa persona a la conversación.
-Ella es mi 50° conquista pero es mi 4° amante oficial. – dijo halagándose de nuevo como un gran Casanova.
-¿Y eso que tiene que ver con Cavalleone?
-Te estoy diciendo que aprendió del mejor.- dijo – El hace mucho que me supero en ese sentido. Por cierto su preferencia son las chicas inocentes, que han tenido amores amargos, así él se acerca para curar ese sentimiento de dolor. Su estrategia es provocar pequeños accidentes, que den lugar a tentaciones.
La conversación avanzaba y Gelaro se convencía cada vez más de que ese tipo rubio era de la peor clase de hombre, pero se detenía de arrancarle la cabeza por ser jefe de una mafia aliada, no quería meter en problemas a su adorado jefe, pero su voluntad estaba llegando a su límite.
-¡¿PERO QUE ESTAS DICIENDO?! ¡¿AL MENOS HAS TENIDO EXPERIENCIA EN EL AMOR COMO PARA DECIR TODO ESO?! – se escuchó una voz familiar. Los dos voltearon a ver hacia abajo y se encontraron con la escena de un rubio trepado en la rama de un árbol y abajo estaba Yukiko diciéndole que bajara.
-¡Claro que he tenido!- informo Yukiko a gritos al caballo asustado.
-Ves ese es el inicio de su drama.- Hablo Reborn- Confirma si la conquista ha tenido experiencias antes. Yo cuidaría mejor a mi hermanita ya que Yukiko ha tenido un amor amargo ¿cierto?
-¡¿Cómo sabes eso?! – le acuso Gelaro.
-Hice mi investigación cuando estuvimos en la isla.-le dijo con sencillez. Sin que lo notara Gelaro, Reborn transformo a Leon en una pistola con silenciador y de un disparo tiro la rama donde se encontraba el Haneuma, provocando que cayera sobre Yukiko.
-¡Kyaaa!- se oyó el grito de Yukiko, provocado de que Dino tocara su pecho al querer levantarse- ¡Que pícaro!
-¡Lo siento! - Dino se levantó de inmediato, pero le tendió la mano para que se levantara con la cara completamente roja. Gelaro que había presenciado toda la escena estaba encima del barandal a punto de saltar para ir a donde se encontraba su hermana.
-Detente Gelaro.
-No me detengas Reborn, de esta no se salva ni por ser tu alumno, ni hermano de Tsuna y mucho menos jefe de una mafia aliada- *Waah, sí que se detuvo por muchas razones, ya me estaba cansando de que no lo convencía* pensó Reborn feliz de que por fin toco el límite del guardián.
-No te estoy deteniendo- ante esa respuesta Gelaro no pudo evitar voltear a ver a Reborn, quien tenía una motosierra de color verde en su manita- Llévate esta- dijo dándole el instrumento de matanza.
-Gracias- Le dijo respetuosamente al bebe para luego saltar y gritar- ¡CAVALLEONE!
-¡Hieee! – se escuchó un grito conocido pero esta vez no provenía del castaño si no de un rubio que vio a un demonio saltar desde la parte más alta de su casa y que al tocar suelo se dirigía hacia él.
-Dames tenían que ser.-dijo Reborn con una sonrisa, al ver el maratón que se había formado, liderado por su primer Dame-Alumno que era perseguido por el guardián de la nieve con león trasformado en una motosierra asesina, detrás de él su hermana intentado alcanzar al rubio para salir a una cita o eso gritaba y detrás de esta iba su otro Dame-Alumno y Romario gritándole al guardián que se detenga. Y todos los demás subordinados de la famiglia Cavalleone riéndose pensando que todo era un espectáculo que anteriormente Reborn les había informado que habían preparado los dos jefes, así lograba que no los interrumpieran, todo iba conforme al plan de Reborn.
La noche continúo con sus bajas y altas que provocaba Reborn cada vez que se aburría, pero todos se divirtieron a su manera.
++++++++++++++++++ Omake ++++++++++++++++++
En altas horas de la noche y en la mansión Vongola apenas iban regresando 4 personas, unas más cansadas que otras.
-Ahh- suspiro – estoy cansado. – se quejó un castaño dejándose caer al suelo.
-Bienvenidos Tsunayoshi-kun, Gelaro, Yukiko, Reborn.-saludo el Noveno apareciendo en las escaleras.
-Abuelito ya regresamos.-dijo Tsuna.
-¿Se divirtieron? -pregunto el Noveno feliz.
-Claro que si Nono.-contesto Reborn con una sonrisa de que se divirtió demasiado, Yukiko solo asintió feliz, mientras dos chicos solo los veían con una cara de *Ustedes son los culpables de todo lo que paso en la fiesta*
-Es bueno escuchar eso, me voy a descansar ustedes también chicos.-dijo y se fue el noveno.
-Bien, vayamos a dormir. – dijo Yukiko.
-Por fin.-dijo Tsuna.
-Tsuna, Gelaro ustedes todavía no.-los detuvo Reborn.
-¿Eh? –dijeron.
-Tienen "tarea" ¿cierto? - dijo divertido.
-¿Qué? Pensé que hoy podía descansar de eso, tú mismo lo dijiste para que fuera. – Grito Tsuna –Además Gelaro no tiene tarea ¿o sí?
-Si pero no dije que no tendrías "Tarea" además Gelaro te ayudara al ser tu guardián.
-Por mí no hay problema ¿pero no puede ser mañana?
-No.-dijo Reborn transformando a Leon en pistola.- Ahora vayan. Además de que tienen que buscarlo por toda la mansión ya que lo escondí en algún lugar y si no lo encuentran ya saben lo que les pasara.
-Hai.-dijeron y se fueron corriendo.
-En si no tenían nada de papeleo ¿cierto? - dijo Yukiko agarrando a Reborn en brazos y este solo sonrió.
-Yukiko, a veces eres muy perspicaz - *Mejor me dirijo a preparar lo otro con Dame-Dino* -Ciaoo~ Cuando veas que no pueden más, diles la verdad.
-¿A dónde vas? – me pregunto con curiosidad notable.
-Hay cosas que es mejor no saber. – sonreí y me aleje.
Continuará ...
Notas: ¿Les Gusto? Eso espero. XD
Me entere de algo traumante, personas cercanas a mi siguen mi historia y eso que no saben que yo soy la autora. Ahí me doy cuenta de que el mundo es pequeño o simplemente la casualidad da miedo.
Bueno solo digo para mis nuevos lectores les digo que este fic lo publico todo los jueves. XD
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Kim Ishida: Gracia por tu RW. Si es algo traumante lo de los pliegues a mi también me dio cosa escribir eso y mas cuando tuve que investigar sobre eso. Gracias por seguir esta loca historia.
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Espero RW Claro Si Es Que me van a dar o me lanzaran piñitas o Copitos de nieve.
Ciao Ciao ~ ~ n.n
