Holaaa aquí Auster como siempre, muchas disculpas por la tardansa tuve exámenes, semana cultural y trabajos, pero al fin todo ya se termino y estoy libre hasta el próximo periodo de exámenes. Sin mas por escribir les dejo el cap. Muchas gracias por las felicitaciones.
Capitulo 12
Crimen.
-¿Qué es Kendall? – dijo desesperado James. Sabía que con eso podría al fin despertar a Carlos.
–Mira – Kendall abrió la carpeta color negro.
–No puede ser…– dijo asombrado James.
–No…Al parecer no estábamos en lo correcto. – dijo Kendall al tiempo que cambiaba de página.
–Entonces…
James fue interrumpido por el sonido de una puerta abriéndose. Ambos voltearon hacia la puerta por la que bajaron, se dieron cuenta que esa no había sido la causadora del sonido. Se vieron de inmediato.
–¿Qué vamos a hacer Kendall? – dijo preocupado James.
–Calmate…se me ocurrirá algo. – Kendall volteaba hacia todos lados buscando una salida sin éxito.
–Kendall…–dijo susurrando y temeroso James.
–James… vamos a salir de aquí– contestó Kendall viendo detenidamente a su preocupado amigo.
Los pasos se detuvieron. Pudieron escuchar como estos subían las escaleras hacia el segundo piso. Kendall decidió que esperarían hasta no volver a escuchar pasos de nuevo para intentar salir. Se sentaron en un rincón por si el padre de Carlos llegará a bajar. Después de alrededor de quince minutos se dieron cuenta de que los pasos habían cesado. La casa estaba en calma como cuando llegaron. Lentamente Kendall se levantó y James lo siguió. Caminaron hasta los escalones que daban hacia la puerta del sótano y los subieron lentamente. Al llegar Kendall giró cuidadosamente la perilla y asomó la cabeza. Al darse cuenta que no había nadie alrededor le dio señal a James para salir. Así, cuidadosamente y haciendo el menor ruido posible, ambos salieron de la casa por la ventana por la que entraron.
–¿Qué vamos a hacer ahora? – cuestionaba James a su inteligente amigo rubio quien siempre sabía qué hacer. – Después de lo que vi…yo…¡Maldita sea!.
– Calmate James. No lo sé qué vamos a hacer el señor García nos espera…quizá mal interpretamos lo que vimos James…Quizá podemos ir y hacerle unas preguntas. Necesitamos más pruebas de las cosas. – contesto reflexivo Kendall.
–¡La carpeta! – dijo James.
–¿Qué pasa con la carpeta? – cuestionó Kendall.
–La dejé tirada en el piso – contesto James. –
Discutieron unos minutos sobre eso…Decidieron que era una buena opción regresar a la casa del padre de Carlos, hacerle más preguntas para confirmar sus sospechas y así después con suficientes pruebas saber qué hacer.
Regresaron a casa del padre de Carlos. Kendall, siendo como siempre el más decidido y compulsivo de los cuatro, tocó la puerta. Tan solo un minuto tardó el padre de Carlos en abrir.
–¡Chicos! –dijo sonriente el padre de Carlos – Pasen, pasen los estaba esperando.
Ambos pasaron y Kendall sin darse cuenta se quedó mirando fijo el pasillo que conducía hacia el sótano.
–¿Pasa algo Kendall? – dijo sonriente el padre de Carlos situándose enfrente de Kendall.
–N…No señor García. – contesto nervioso Kendall y dirigió su vista hacia otro lado.
– Bueno, – el padre de Carlos puso una mano sobre el hombro de Kendall – entonces pasen y tomen asiento. ¿Les ofresco algo de tomar?
–No muchas gracias, de echo tenemos que hablar sobre el asunto que tratamos por teléfono. –Dijo Kendall al tiempo que se sentaba junto con James en la sala.
–Sí…después debemos volver rápido… – James contesto tratando de parecer disimulado.
–Vamos chicos…Miren les traeré un bebida que me queda fenomenal. A Carlos le encantaba. Voy por ella, seguro están cansados por el viaje.
El padre de Carlos no les dio tiempo de contestar y salió de la habitación.
–Esto no me gusta James… – Dijo susurrando Kendall.
–A mi tampoco, no me gusta nada. – afirmó James.
No tardó mucho en llegar el padre de Carlos con las bebidas prometidas. Solo llevó dos vasos bien servidos.
–Aquí esta chicos…la bebida favorita de mi Carlitos. Espero que la disfruten. – dijo con una gran sonrisa el padre de Carlos.
–Muchas gracias señor. – Dijo James mientras el señor García colocaba los vasos frente a ellos.
–Muchas gracias señor García…y si usted puede contarnos ya… – Trató de decir Kendall.
–No, no, nada de eso chicos. Primero las bebidas. Vamos, vamos que me tienen que decir que tal les sabe. – interrumpió, con un muy leve tono brusco que casi no era notorio en la voz del padre de Carlos.
–hmm…Esta bien. – dijo desconfiado Kendall y volteo a ver a James.
Ambos tomaron de la bebida hasta terminarla. El padre de Carlos los veía con una notoría sonrisa un poco sombría.
–¿Y bien? – dijo satisfecho.
–Pues…– Trato de decir James pero de repente se sintió mareado.
–S…Señor García ¿de qué esta echo esto? – dijo Kendall tocándose la frente ya que el también se sentía mareado.
–¿Creen que no me iba a dar cuenta? ¿Me creyeron estúpido? – dijo el padre de Carlos tomando del rostro a Kendall de manera brusca.
–…– Kendall y James no podían hablar, ni tampoco moverse poco a poco sentía que se desvanecían.
–Como ya pudieron haberse dado cuenta, la historia es muy diferente a como se la imaginaban, en realidad es justo como yo quería que pensaran que era. No me costó mucho hacerte creer que la llamada estaba fallando y que escucharas lo que yo quería que escucharas Kendall.
–¿có…mo…pu..pudo? – fue todo lo que alcanzo a decir James antes de caer completamente inconciente.
–U…Uste..d mato…a…–trato de decir Kendall más no tenía la fuerza suficiente.
–Si Kendall, yo maté a la madre de Carlos y a mi hermano. – Dijo el padre de Carlos antes de que Kendall siguiera a James y cayera inconsciente en el sillón.
El padre de Carlos supo que ellos habían estado ahí, los observó por la ventana cuando salieron y bajo al sótano donde encontró la carpeta fuera de su sitio.
Ahora ellos sabían la verdad y él no podía permitirse dejarlos con vida.
