N.A. Hola a todos. Os traigo un nuevo capítulo en el que he utilizado algunos acontecimientos canon que ocurrieron en la serie y que me ha parecido que iban perfectos para la evolucion de mi historia. Muchas gracias a todos los que aún seguís esta historia y a los que dejáis comentarios. De verdad me encanta leerlos y me dan muchos ánimos para continuar escribiendo. Espero que os guste.
K&S
Kurt no podía dejar de pensar en la noche anterior. Tumbado en su cama, revivía una y otra vez los momentos pasados en aquel bosque junto a Sebastian. Sebastian le había confesado amarle. Eso le había impactado. Había estado tan tentado de reclamarlo en ese momento. Desde que había conocido a Sebastian había sido una continua lucha por controlar sus instintos más primarios. Anoche no había sido diferente. Había tenido que recordarse que tenía novio más de una vez para no sucumbir a sus deseos. Se estaba convirtiendo en una situación insostenible. Cada vez que sabía que iba a encontrarse con Sebastian, anhelaba y temía el momento por partes iguales.
Suspirando, se levantó para prepararse para ir a la escuela. Hoy era un día muy importante y debía tener la mente lo más serena posible. Era el día de las audiciones para el musical de West Side Story y se presentaba para el papel protagonista. Kurt sabía que como futuro alfa de la manada de Lima no iba a poder irse a estudiar a una universidad demasiado lejos y eso sin duda limitaba sus opciones. Estaba indeciso todavía entre un par de opciones. La música y la moda eran sus dos pasiones, pero desgraciadamente Ohio no era el mejor lugar para estudiar una de esas dos carreras. Estaba debatiendo estudiar psicología. Su prioridad número uno era la manada y no veía un sacrificio el tener que renunciar a unos sueños que podría haber seguido si fuera totalmente libre y no tuviera la responsabilidad de ser el futuro alfa. Sabía que tendría que escoger una carrera que se impartiera en la universidad estatal de Ohio, pero tenía la esperanza de poder tomar algunos cursos de teatro y confección y poder seguir dedicándose a esas dos pasiones aunque fuera como hobby. Poder interpretar a Tony en West Side Story le hacía muchísima ilusión. Temía que quizás fuera su última oportunidad para poder brillar encima de un escenario y estaba decidido a conseguir el papel.
K&S
Kurt no solía llorar. A pesar de todas las dificultades y momentos duros que había tenido que pasar en sus diecisiete años, se consideraba una persona fuerte. Sin embargo, el dolor que sentía en este momento pudo más y se vio contra su voluntad derramando lágrimas de impotencia y traición. No sólo había sentido una de las mayores humillaciones de su vida cuando sus profesores y compañeros se habían reído de su prueba, sino que se había sentido profundamente traicionado por Blaine ¿No se supone que tu novio debería ser la persona que más te apoye? En cambio, Blaine había hecho la prueba cantando una canción de Tony.
Cuando le habían ofrecido el papel, le había dicho a Kurt que si él no quería no lo aceptaría, pero ¿cómo podría decirle que no? Le había puesto entre la espada y la pared, dándole a él la decisión. No podía decirle que no aceptara, aunque su corazón estuviera rompiéndose por dentro. Debería haber sido el propio Blaine el que no le hubiera puesto en esa tesitura ni siquiera planteándole la pregunta. Él sabía cuanta ilusión tenía Kurt en este papel y todos los demás en el Glee Club le habían dicho que no optarían al papel para que él pudiera brillar en su último curso. A Blaine aún le quedaba un curso más que a él para poder conseguir papeles donde brillar. ¿Por qué sus amigos pudieron renunciar a ello por él pero su novio, la persona que más debería apoyarle y querer que fuera feliz no pudo renunciar a tener el papel y el foco sobre él aunque fuera sólo por una vez? Kurt sabía que a Blaine le gustaba ser el centro de atención y conseguir todos los solos. Había sido muy consciente de ello desde que lo conoció en Dalton, donde era la indiscutible estrella, pero pensó que podría haber renunciado a ese foco por él, solo por una vez, para hacerle feliz. Parece que se había equivocado. Y eso dejó a Kurt con un sentimiento de traición muy profundo. No sólo se sentía poco amado, sino que por su naturaleza de futuro alfa, el sacrificio y poner a los demás antes que a él mismo estaba en su naturaleza y sabía que quién eligiera como compañero de vida debía poseer esas mismas cualidades. Blaine estaba mostrando señales inequívocas de no poseer esas cualidades. Si no había podido hacer un pequeño sacrificio y renunciar a los focos por la persona que se suponía que más amaba, ¿Cómo iba a poder hacerlo por otras personas, por la manada?
K&S
Kurt entró siguiendo los pasos de Blaine al Lima Bean, caminando detrás de él como en piloto automático y con la cabeza gacha. No era propio de él pero se sentía abatido y apático, sin ganas de nada. De repente, algo le hizo girar su cabeza para mirar hacia el rincón más alejado del Lima Bean. Allí, sentado, mirándole fijamente estaba Sebastian. Era como si una fuerza extraña hubiera atraído su atención hacia él, como si un hilo invisible tirara de él en esa dirección. Al verle, Kurt no pudo dejar de notar como cientos de mariposas revoloteaban en su estómago y la apatía y tristeza que había sentido solo unos instantes antes daban paso a una emoción y alegría que le inundó por completo. Vio como Sebastian le sonreía y eso solo hizo que la sensación se incrementase. Intentando ignorarla, giró la cabeza de nuevo al frente y adelantó su paso para llegar a donde Blaine ya estaba haciendo sus pedidos en el mostrador.
Mientras esperaban sus bebidas, Kurt se atrevió a mirar de reojo hacia donde Sebastian estaba sentado. Lo vio cabizbajo con una expresión triste en su rostro que hizo que Kurt sintiera como la alegría y emoción que antes había sentido se hundiese ante la visión del chico, causándole una pena inmensa.
Cuando recogieron las bebidas, caminaron hacia la zona de las mesas, buscando alguna libre. A esta hora el Lima Bean estaba muy lleno, con estudiantes y trabajadores que acababan su jornada y paraban para tomar un café. Blaine divisó entonces a Sebastian y se dirigió hacia allí, con Kurt siguiéndole.
"Hola Sebastian ¿Te importa si nos sentamos aquí? Parece no haber sitio" preguntó Blaine.
"No, adelante. Estaba haciendo mis tareas", contestó Sebastian mientras apartaba algunos de sus libros y cuadernos para hacerles sitio.
Kurt se sentó mirando hacia su café sobre la mesa e intentando evitar mirar directamente a Sebastian. Podía oír como Blaine hacía una charla banal con Sebastian sobre Dalton y los Warblers pero realmente no podía conseguir prestar atención a lo que estaban diciendo. Su mente seguía vagando a la última conversación que Sebastian y él tuvieron.
"¿Kurt? ¿Kurt? ¡¿Kurt?!". Kurt se sobresaltó al escuchar a Blaine tocarle en el hombro, lo cual lo sacó de sus pensamientos.
"Perdón. ¿Qué pasó?", preguntó Kurt mirando a su novio a su lado. Blaine frunció el ceño con una sonrisa dubitativa. "Estábamos hablando de ir a Scandals mañana por la noche. Es el bar gay de Lima. Yo le estaba diciendo a Sebastian que realmente no es lo nuestro". En ese momento Kurt giró la cabeza para mirar directamente a Sebastian y pudo ver un atisbo de desafío en su mirada, junto con una media sonrisa socarrona, muy diferente a la mirada de tristeza absoluta que había presenciado momentos antes cuando había estado espiando a Sebastian sin que este lo supiera. Confundido por el cambio en su expresión y sin poder descifrarla, volvió a mirar a Blaine quién le dirigía una mirada de cachorro esperanzado. Hace tiempo esa mirada de Blaine le habría desarmado por completo, pero hoy, se dio cuenta Kurt, solo le producía indiferencia. La apatía que había sentido en todo el día, volvió a apoderarse de él y solo se encogió de hombros mientras se escuchaba decir, "Sí, porque no. Deberíamos tachar algunas cruces en nuestra lista de cosas que queremos hacer"
K&S
Sebastian se preparaba en su habitación, vistiéndose para ir a Scandals. No sabía muy bien como había llegado a esta situación. Sebastian había escuchado un día en Dalton a algunos de los chicos gays de los Warblers hablando sobre qué clubes o discos gays había por la zona que valieran la pena. Tratándose de Ohio no era una sorpresa que no hubiera mucho donde escoger, al menos por lo que habían dicho algunos de los chicos que presumían de haberlos visitado. Sebastian escuchó acerca de algunos clubes de baile en Columbus bastante decentes. En Westerville no parecía haber nada para elegir. Uno de ellos mencionó el único bar gay de Lima, un antro bastante deprimente llamado Scandals. Otro de los estudiantes se había reído diciendo que lo había visitado y que era un lugar horrible, pero que al menos podías tomar una copa y bailar con otro tío sin recibir una paliza, algo que tratándose de Ohio, al parecer era de agradecer.
Cuando Blaine le había preguntado en el Lima Bean sobre cuáles eran los bares favoritos de Sebastian para pasar el rato y bailar, éste no había tenido más remedio que disimular, ya que alguien como el personaje que se había inventado, el tiburón sexual que se jactaba de sus conquistas, sin duda conocería todos los bares y clubes del estado a estas alturas, a diferencia del verdadero Sebastian quien no se había molestado en visitar ninguno aún. Intentando que no le pillara en su mentira, había tenido que pensar rápido y había declarado preferir los clubes de Columbus pero que entre semana solía ir a Scandals por cercanía (en realidad era el único nombre que había recordado).
Se había sorprendido cuando Kurt estuvo de acuerdo en ir entre semana. Así, habían acordado ir al día siguiente, asegurándoles que podría conseguirles una identificación falsa. Tenía que reconocer que ahí se la había jugado un poco, pero recordaba a un tipo de Dalton que a la semana de estar allí le había ofrecido conseguirle una identificación falsa. Gracias a dios, había podido conseguirle las identificaciones. Eran bastante cutres por decir poco. Una de ellas era ligeramente más decente y se la quedó para sí mismo, no queriendo correr el riesgo de que Blaine y Kurt entraran y él se quedara fuera. No sabía cómo iría la noche pero esperaba poder pasar al menos un momento a solas con Kurt.
K&S
Scandals no era para nada como Sebastian había imaginado. Había llegado pronto y estaba sentado en la barra esperando a Kurt y Blaine mientras amamantaba una cerveza. Blaine le había dicho por mensaje que Kurt no bebería ya que siempre era el conductor designado, así que se atrevió a pedir una cerveza para Blaine y un Shirley Temple para Kurt, a modo de broma, ya que sabía que el alcohol no afectaba a los hombres lobo de la misma forma que a los humanos.
Cuando Kurt y Blaine llegaron, Sebastian les ofreció sus bebidas, observando con detenimiento la reacción de Kurt. Podía ver que no estaba encantado, pero si era por la elección de la bebida o por estar en Scandals no lo sabía a ciencia cierta. Lo que sí sabía era que estaba precioso, como siempre.
La noche no fue para nada como Sebastian esperaba. No había tenido ni un momento para estar a solas con Kurt. En algún momento de la noche, se había dirigido a la pista de baile con Blaine con la intención de poner celoso a Kurt o provocarle algún tipo de reacción. Mientras bailaba, o lo intentaba con Blaine, observó a Kurt mirarle con cara de pocos amigos. No podía decir si sentía celos de Blaine o si estaba cabreado porque Sebastian estaba metiéndose con algo que consideraba suyo. Sebastian esperaba que fuera lo primero. Observó como en un momento dado Kurt se puso a hablar con un tipo bastante grande y no pudo evitar sentir celos por no ser él el que estuviera hablando con Kurt. Sin duda, el mejor momento de la noche fue cuando Kurt se dirigió a la pista de baile y se metió entre Sebastian y Blaine, rozando la entrepierna de Sebastian en el proceso y bailando mientras le provocaba.
Tristemente, solo duró un par de bailes, ya que Blaine parecía más borracho de lo normal para solo haber tomado una cerveza y Kurt se despidió llevándose a su novio tropezando fuera del bar.
K&S
Kurt había colocado a Blaine en la parte trasera del coche con la intención de que no vomitara por todo el asiento, cuando Blaine tiró de él y con un hábil movimiento, colocó a Kurt encima de él, aprisionándolo con sus brazos. Blaine empezó a besarle y a tirar de su camisa para quitársela, sus manos bajando hasta el pantalón de Kurt y presionando su entrepierna. Kurt no quería que su primera vez fuera en la parte trasera de un coche, cuando Blaine no había hecho más que ignorar a Kurt durante toda la noche mientras coqueteaba con Sebastian descaradamente. Kurt gritó a Blaine diciéndole que no y que parara en repetidas ocasiones pero éste no parecía escuchar sus súplicas. Kurt entró en pánico con miedo a que su lobo surgiera en algún momento. Sabía que si eso sucedía podría destrozar a Blaine, pero controlarse y evitar cambiar cuando se sentía amenazado era prácticamente imposible. Lo que más le dolía sin embargo era que Blaine estuviera ignorando sus ruegos, interesado únicamente en bajar su erección. De repente, alguien abrió la puerta de su navigator y tiró de Kurt, sacándolo de las garras de Blaine. Oyó como Blaine protestaba y gruñía con frustración ante la pérdida del contacto. Cuando Kurt estuvo fuera vio como la persona que había tirado de él era Sebastian, quién llevaba en su rostro una expresión de pura ira la cual cambió a una de preocupación en el instante en que miró a Kurt.
"¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño ese idiota?", preguntó Sebastian mientras acariciaba el rostro de Kurt con sus nudillos.
Kurt no podía apartar la mirada del rostro de Sebastian mientras sus lágrimas amenazaban con brotar de sus ojos. Un sentimiento de agradecimiento inundó a Kurt por completo. Agradecimiento hacia Sebastian por haberle salvado de Blaine, incluso aunque nunca hubiera estado realmente en peligro de ser violado por su novio. Violado. Eso eran palabras mayores. Sabía que siendo un hombre lobo, nunca habría sucedido, pero Blaine no sabía eso. ¿Y si Kurt no hubiera sido un hombre lobo? ¿Habría podido luchar contra Blaine y deshacerse de él sin la ayuda de Sebastian? ¿Y si Sebastian no hubiera aparecido?
Las protestas de Blaine mientras éste salía de su coche y se enfrentaba a Kurt y Sebastian, le obligaron a apartar la vista del chico de ojos verdes.
"Joder Kurt. Sólo estaba tratando de ser espontáneo y divertido. ¿Por qué tienes que ser tan aburrido?" exigió Blaine con cara de enfado y pareciendo mucho menos borracho que hace solo unos minutos.
"¿No entiendes lo que significa un no? No es no, capullo" respondió Sebastian colocándose entre Kurt y Blaine de forma protectora.
"¡Nunca he sentido menos ganas de tener intimidad con alguien! ¡Mucho menos cuando te has pasado toda la noche ignorándome mientras coqueteabas con otro chico!" gritó Kurt.
Blaine hizo aspavientos con los brazos y empezó a alejarse del aparcamiento de Scandals a pie.
"¿A dónde vas?", Kurt preguntó con desesperación. No quería que las cosas se quedaran así. Pero Blaine le ignoró por completo alejándose en la oscuridad.
"Deja que se vaya", oyó a Sebastian decir. "No puedo creer lo que acaba de hacerte". Kurt vio como Sebastian miraba a su pecho y bajó la mirada hacia él mismo, siendo consciente por primera vez de como su camisa estaba rota, los botones habiendo desparecido y mostrando su pecho. Intentó cerrarse la camisa para esconder su pecho. No es que se avergonzara normalmente de mostrar su cuerpo, acostumbrado como estaba de desnudarse delante de la manada cuando se transformaban en lobos, pero en este momento en particular se sentía extrañamente vulnerable, seguramente por el momento traumático que acababa de vivir. Sebastian se apresuró a quitarse su chaqueta y la colocó sobre los hombros de Kurt, dejando que sus manos acariciaran sus hombros en el proceso. En vez de apartarse de Kurt, se quedó mirando su rostro y Kurt se dio cuenta que era lo más cerca que ellos dos habían estado alguna vez. A pesar de la escasa iluminación, Kurt pudo ver el brillo en la mirada de Sebastian, mientras sus ojos mostraban nada más que amor y devoción. Kurt se dio cuenta como su corazón empezaba a latir a toda velocidad y era como si sus sentidos se agudizaran aún más. Debajo del olor del ungüento, Kurt pudo apreciar el aroma propio del chico, tenue pero presente y poco a poco se fue acercando más a Sebastian, para acercarlos más aún si cabe. Sebastian inclinó su cabeza y sus labios estaban a solo unos centímetros de distancia de los de Kurt. Ruido de voces cercanas provenientes de Scandals, rompieron el hechizo e hicieron que Kurt se apartara bruscamente, siendo consciente de lo que había estado a punto de hacer. Sebastian siguió mirándolo a un par de pasos de distancia y Kurt pudo apreciar, incluso desde esa distancia como el sonrojo teñía las mejillas de Sebastian de una forma que le resultó adorable.
Con un carraspeo, Kurt rompió el silencio que se había creado entre ellos.
"Deberíamos irnos. Mañana hay escuela", dijo Kurt ya dirigiéndose a la puerta de su coche. Abriendo la puerta, se detuvo y observó a Sebastian que todavía estaba quieto y callado en el mismo sitio. "¿Cómo viniste aquí?"
Sebastian pareció salir de su trance ante la pregunta directa. "Vine en taxi", contestó.
"Entonces, sube. No voy a dejarte aquí esperando un taxi.", dijo Kurt. Sebastian le observó alzando una ceja.
"De ninguna manera voy a dejar que conduzcas después de lo que acabas de pasar", contestó Sebastian mientras se acercaba a Kurt y ofrecía la palma de su mano para que Kurt le diera las llaves de su navigator.
"¿Sabes conducir?" preguntó Kurt con escepticismo.
"Sí, Cassandra me enseñó a conducir y lo hacía por los caminos forestales del bosque donde vivíamos. Soy un buen conductor" respondió Sebastian, quitándole las llaves a Kurt y subiendo en el asiento del conductor.
Con un suspiro, Kurt obedeció, ya que sinceramente todavía estaba nervioso y temblando un poco por lo que acababa de pasar.
Llegaron a casa de Kurt en unos diez minutos, el viaje en coche silencioso mientras Kurt dirigía su mirada de vez en cuando a Sebastian, quién condujo todo el camino con una expresión seria y adusta en su rostro. Cuando aparcaron delante de la casa de Kurt, éste insistió en que Sebastian se quedara a pasar la noche en su casa, ya que era demasiado tarde para esperar un taxi y volver a Dalton y mucho menos iba a dejarle irse a pie a través del bosque.
Intentaron entrar lo más sigilosamente posible, con Kurt delante de Sebastian, ya que no querían despertar a nadie en la casa, pero al entrar la figura enorme de Burt les esperaba sentado en su sillón en el salón de la casa, tenuemente iluminado por la luz que emitía una lámpara de mesa.
"Kurt, ¿puedes explicarme qué horas son estas de llegar?", preguntó Burt sin moverse del sillón. Cuando vio a Sebastian detrás de Kurt, su expresión cambió de una de enfado a una de inquietud, lo que le llevó a levantarse del sillón y a acercarse a los chicos. "¿Qué ha pasado? ¿Qué haces aquí, Sebastian?"
Sebastian miró a Kurt de reojo no sabiendo muy bien si debía contárselo a Burt o no. Sin embargo, no hizo falta, ya que en ese preciso instante, Burt abrió los ojos con asombro y se acercó a Kurt, abriendo la chaqueta que apenas disimulaba su camisa rota debajo. Su expresión cambió a una de pánico.
"¿Qué ha ocurrido? ¿Estás bien hijo?", preguntó alarmado.
"Tranquilo papá", intentó calmarlo Kurt, "estoy bien. Al menos físicamente", añadió con tristeza.
Burt desvió su mirada a Sebastian, exigiéndole en silencio que le contara que había pasado, pero aunque la mirada del alfa le obligaba de forma instintiva a hablar, no quería decir nada que enfadara a Kurt y luchó contra el impulso de soltarlo todo, bajando la cabeza para intentar evitar la mirada del hombre.
Burt dirigió su mirada entonces a Kurt y ejerció sobre él su dominio de alfa para obligarlo a hablar.
"Fuimos a un bar gay…" empezó Kurt, ante el asombro de Burt que sin embargo se limitó a permanecer en silencio y asentir para que Kurt prosiguiera. "Y bailamos un poco. Blaine bebió un poco, realmente no demasiado pero parece que eso afectó a su juicio. Cuando lo llevé a mi coche para irnos, Blaine empezó a insistir en que nosotros deberíamos….ya sabes, hacerlo y yo le seguía diciendo que no, pero él no me escuchaba" Se quedó en silencio, avergonzado por tener que contarle lo que había pasado a su padre.
"¿Él te hizo esto?", preguntó Burt con cólera en su mirada. Kurt se limitó a sentir con la cabeza gacha. Hubo unos instantes de silencio, antes de que Kurt volviera a levantar la vista para mirar a su padre, con lágrimas que amenazaban con desbordar sus ojos.
"Tuve miedo de no poder controlar a mi lobo y que me transformara allí mismo, delante de Blaine", confesó entre sollozos, "nunca estuve en peligro real, no físicamente, pero lo que más me duele es que él no sabía la fuerza que tengo y no se detuvo cuando yo le supliqué que lo hiciera". Burt consoló a Kurt con un apretado abrazo.
"¿Tú estabas allí chico?", preguntó Burt a Sebastian con Kurt todavía en sus brazos. Sebastian asintió.
"Él apartó a Blaine de encima mío", dijo Kurt soltándose del abrazo para mirar a su padre y a Sebastian.
Burt le dio a Sebastian una mirada de agradecimiento. "No me gusta que salierais esta noche a ese bar sin permiso. Pero ya no podemos arreglar eso, ¿verdad? Gracias chico". –dijo mirando a Sebastian- "Significa mucho para mí que ayudaras a Kurt"
"No podría no haber hecho nada cuando vi lo que estaba pasando", afirmó Sebastian.
K&S
Sebastian estaba dando vueltas en el sofá que le habían preparado para dormir durante la noche en casa de los Hummels. No podía conciliar el sueño. Los acontecimientos de esa noche todavía dando vueltas en su cabeza. De repente, escuchó un ruido procedente de la escalera que subía del sótano, donde Kurt tenía su habitación. Incorporándose en el sofá, buscó el interruptor para encender la luz de la lámpara de mesa a su lado y vio a Kurt, allí parado ante él.
"¡Kurt! ¿Qué es? ¿Estás bien?", preguntó Sebastian.
"No puedo dormir", dijo Kurt con una expresión de impotencia y aspecto vulnerable, que hicieron que Sebastian se enterneciera ante la visión de Kurt, quién normalmente parecía tan fuerte y calmado ante él, con sus paredes ahora completamente bajadas ante él. Sebastian quería levantarse y abrazar al chico pero no sabía si eso sería sobrepasarse. Mientras debatía que hacer, Kurt le sorprendió sentándose a su lado en el sofá. Estuvieron sentados en un cómodo silencio durante unos instantes, antes de que Kurt volviera a hablar.
"Gracias por lo de esta noche. Sabes que nunca corrí peligro realmente, ¿verdad? Fue ciertamente difícil controlar a mi lobo y evitar que saliera en ese momento en que me sentí amenazado y que no destrozara a Blaine. Aún así, te lo agradezco", dijo girándose un poco para mirar directamente a Sebastian.
"Sé que eres muy fuerte físicamente, Kurt y que fácilmente podrías haberte deshecho de él. Pero no puedo creer que Blaine no parara cuando le dijiste que lo hiciera. Yo también tuve problemas para evitar destrozarlo allí mismo", aseguró Sebastian con una expresión dura en su rostro que fue perceptible para Kurt incluso bajo la poca iluminación en la sala. "Te hizo daño, emocionalmente, y nunca se lo perdonaré", declaró finalmente Sebastian.
Una oleada de gratitud hacia el chico sentado a su lado inundó a Kurt al escuchar las palabras del chico. Por otro lado, le hacía sentir seguro la forma calmada y tranquila con la que Sebastian había manejado todo el asunto esta noche. La fuerza de voluntad que había demostrado para no convertirse en lobo, como había sido fuerte y decidido para protegerlo pero supo controlar sus acciones. Era bastante frecuente que los hombres lobo en esas situaciones no pudieran controlar sus instintos y era cuando se producían los ataques a los humanos. Sin embargo, Sebastian había demostrado tener el control necesario para no hacerlo.
Kurt observó con detalle los rasgos y expresión en el rostro de Sebastian. Nunca le había observado tan de cerca. Pudo ver como Sebastian le observaba con la misma intensidad y el deseo de besarlo se fue haciendo cada vez más grande. Su corazón latía a mil por hora y se le hacía más difícil respirar. Sabiendo que no debía hacerlo, le costó mucho pero al final se contuvo de hacerlo, en su lugar acercándose más a Sebastian y apoyando su cabeza en su hombro. Notó como Sebastian al principio se tensó, pero luego notó como se relajaba y le pasaba el brazo por los hombros atrayéndolo más a él. El destello de un pensamiento sorprendió a Kurt: Sebastian sería un buen compañero para el lobo que tuviera la suerte de tenerlo a su lado.
