"Bienvenida señorita Lane." Zod sonreía con aquella expresión que siempre ocultaba algo. "Pase por favor, "¿Quiere tomar algo?"

"No, gracias de todas formas."

El despacho era realmente amplio, unos grandes ventanales mostraban toda Metropolis abajo, como si Zod ya se sintiera el amo de todo aquello y el resto del mundo pequeñas hormigas que desconocían lo que les esperaba. Le hizo un gesto a Lois para que se sentara frente a su escritorio y él, como si de un rey se tratara, se tomó su tiempo para hacer lo mismo.

"Supongo que querrá comenzar la entrevista cuanto antes, una mujer tan ocupada como usted, tendrá muchas cosas que hacer." Lois asintió, sacó su grabadora, el pequeño portátil que siempre llevaba consigo y la libreta con las preguntas, pese a las nuevas tecnologías, todavía le gustaban los viejos métodos. "¿Por donde desea empezar, por mi pasado, lo que deseo hacer en el futuro o solo vamos a hablar del presente."

"Me gustaría que me contara que es lo que piensa sobre la gente que habla sobre usted, ya sabe, hay muchos que hablan sobre sus secretos, sobre la falta de información sobre su pasado."

"Vaya veo que le gusta jugar duro señorita Lane, ¿Nunca se ha quemado?"

"Muchos lo han intentando, pero le aseguro que siempre me salgo con la mía."

Se miraron, como si de un duelo de titanes se tratara. Los dos sabían que había algo más, que aquello nunca sería una conversación amistosa.

"Bueno, dígame señorita Lane, ¿Qué es lo que quiere saber entonces? Porque si tal y como dice, tengo secretos que la gente querría desvelar, tampoco se los voy a contar a usted ¿verdad?"

"Supongo, pero precisamente por eso estoy aquí. Usted me pidió ayuda, supongo que quiere dar una buena imagen al público y que desaparezcan todos esos rumores. ¿O mejor prefiere hacer desaparecer a los que esparcen los rumores? En la era de internet, le aseguro que eso no será nada fácil."

Zod sonrió, aquello iba ser un juego realmente divertido. Normalmente no se preocupaba por lo que hicieran o no hicieran los humanos; siempre le habían parecido unas criaturas muy tontas e inútiles, pero Lois era diferente, lo veía en sus ojos traviesos y atrevidos.

"Por eso mismo la necesito, para que muestre al mundo que no soy tan malo como me pintan."

"¿Entonces no es verdad eso de los secuestros?" Lois no hubiera necesito que Zod contestara, lo leyó en sus ojos, durante un segundo, antes que el kandoriano dijera nada, antes de que pudiera transforma su mirada.

"¿Secuestros? ¿Por quien me toma?"

"Es lo que se dice y quería saber de su propia información lo que tiene que decir. Dicen que ha desaparecido gente, que usted los tiene secuestrados porque saben cosas sobre su pasado. ¿Qué tiene que decir a esa gente?"

Zod pensó un momento, sabía que dijera lo que dijera, Lois encontraría la forma de darle la vuelta y hacer que quedaras como ella quisiera. "Le puedo asegurar que no me interesan los rumores y mucho menos los que intentan manchar mi imagen para desprestigiarme. ¿Usted se cree todo lo que dice la gente?"

"Por supuesto que no, pero siempre contrasto todas las informaciones, porque a veces los rumores más imposibles son reales. ¿Sabe que la gente dice de usted que proviene de otro planeta? Con eso de que apenas hay información sobre su pasado. Obviamente no se trata más que de un rumor, pero aún así, siempre se puede sacar alguna buena información de todo."

De nuevo guardaron silencio, Lois contempló su mirada, le gustaría entrar en la mente del kandoriano y averiguar que era todo lo que estaba pensando en ese momento. Seguramente, matarla y hacerla desaparecer sería algo muy beneficioso para él, sino fuera porque levantaría muchas sospechas, pero había más. Los secuestros, claro que sabía de lo que estaba hablando, pero no los iba a reconocer tan fácilmente.

"Dígame ahora usted una cosa señorita Lane. ¿Recuerda la proposición que le hice ayer?"

"¿La de trabajar para usted?"

"Después de esta entrevista, sinceramente me gustaría tenerla trabajando conmigo, ¿Quién mejor que alguien que se entera de todo para quitarme de encima todos esos rumores? Le contaré todo lo que desee, se lo prometo, pero solo si acepta trabajar conmigo."

"¿A cambio de que?" Zod la miró a los ojos, daría lo que fuera por averiguar todo lo que aquella humana escondía, podría revelarle tanto sobre sus enemigos. Pero tenía que hacerlo con tiempo, después de todo lo que había pasado para llegar allí, no iba a estropearlo por una locura.

"Señorita Lane, veo que es más lista de lo que esperaba. Otra gente estaría encantada simplemente de poder trabajar conmigo, pero usted no, usted siempre quiere saber más, necesita saber más. Muy bien, claro que quiero algo a cambio de la información que me pide y ¿Sabe como se llama? Lealtad."

- o -

Casi se habían dejado de hablar en aquel día y para todos, incluido Clark que no hacía más que pensar en Lois. Pero lo cierto era que el comportamiento de Carter y Natally no era en absoluto normal.

Natally se había marchado, con la excusa de coger algo de ropa de casa y había dejado el teléfono desconectado, momento que Oliver aprovechó para hablar con su amigo y averiguar lo que estaba ocurriendo.

"¿Va todo bien?" Dijo Oliver al mismo tiempo que le ofrecía una taza de café a su amigo.

"Si, claro, ¿Por qué lo dices?"

"No se, ayer vi salir a Natally de su habitación y parecía preocupada, asustada incluso, se que estabas hablando con ella. Tal vez te dijo algo y me gustaría ayudar."

Carter bebió un largo de café. ¿Qué podía contar? ¿Cómo iba a decirle que sentía algo por Natally que tan sólo había sentido por su mujer? O peor todavía ¿Qué algo en su interior le decía que había algo en Natally, algo más allá de la simple idea que era una chica guapa, muy atractiva incluso, algo que le recordaba demasiado a difunta esposa?

"Carter, mira todos nosotros hemos pasado por mucho y te puedo asegurar que si Natally está en problemas… aunque no hubiera sido miembro de este equipo, haría todo lo que estuviera en mi mano para ayudarla."

"No se trata de nada de eso. Natally está bien. es solo que..." Oliver esperó, nunca había visto a Carter nervioso, no era parte de su naturaleza. "¿has sentido alguna vez que te gustaba alguien que no debía?" Oliver no contestó, ni siquiera sabía como hacerlo. "Estás con Chloe ¿siempre has sabido que era la adecuada? ¿Nunca tuviste dudas?"

"Carter, no se muy bien de lo que estamos hablando, pero si se trata de Natally y te sientes atraído por ella…"

"¡No me siento atraído por ella! No se trata de eso, ¿Quién te crees que soy un maldito asaltacunas?" El golpe en la puerta, les hizo darse cuenta que no estaban solos en la habitación.

Natally estaba allí, mirándole fijamente, sin poder creerse lo que acababa de escuchar. Tenía los ojos clavados en Carter, esperando que le dijera que se trataba de un simple malentendido, lo deseaba tanto.

"Natally."

"¿Es eso cierto? ¿No te sientes atraído por mi? Yo creía…" Carter dio un paso hacia delante, pero ella retrocedió. "¡Déjame sola!"

"Natally, espera." Dio un paso más, pero Oliver le sujetó el brazo.

"He dicho que quiero estar sola. Oliver, ¿podría hablar contigo?" Dijo lo más dignamente que pudo, que desde luego no era mucho, teniendo en cuenta que acababa de descubrir que tan sólo había hecho vanas ilusiones con Carter.

Oliver se volvió hacia su amigo, se había perdido algo, ya no le cabía ninguna duda al respecto, sin embargo, su amigo no dijo nada, parecía haberse quedado clavado allí, con la mirada puesta en Natally y todo él convertido en una enorme estatua de piedra.

Era normal, él era un hombre mucho mayor, no tenía porque verse interesado por una jovencita como ella, porque Natally se veía exactamente así, como una niña entre un montón de superhéroes que habían vivido ya, lo que ella tan solo podría imaginar en toda su vida. ¿Cómo se iba a fijar en una niña?

Los ojos se le empañaron por las lágrimas y las manos comenzaron a temblar. Se apoyó en la mesa y dejó de mirar a Carter, no quería sentir como si corazón comenzaba a romperse rápidamente.

Se había hecho ilusiones y ella nunca se había ilusiones, nunca se había enamorado, porque nunca había sentido aquellas famosas mariposas en el estómago, ni se pasaba horas pensando en un mismo hombre. Pero Carter le había hecho pensar que tal vez podía ser diferente, que tal vez si estaba hecha para sentir algo más que el gigantesco amor que sentía por su hermano.

Que equivocada estaba, ahora lo sabía, los hombres no eran muy diferentes de cómo había sido su padre y lo mejor que podía hacer era evitar cualquier tipo de relación con ellos.

"Natally." Intentó decir Carter una vez más, sin moverse de donde estaba porque seguramente, Natally echaría a correr. "Natally espera por favor."

"Oliver, necesito hablar contigo." Dijo todavía más tensa la chica.

"Déjame a mi, intentaré hablar con ella."

Carter se quedó allí, viendo a Oliver y Natally alejarse. Quiso salir corriendo y abrazarla, pedirle perdón por lo que había dicho y asegurarle que se había tratado de un tremendo malentendido.

Ni siquiera estaba seguro de lo que él mismo pensaba o sentía, estaba confuso, hecho un completo lío, sin saber si sentía algo por una chica, muchos años más joven que él, por alguien que no era su mujer, como si la estuviera traicionando. Quería decirle todo eso a Natally, pero para entonces, Oliver ya había cerrado la puerta, tras Natally y le habian dejado solo.