—Capítulo 12—
Lunes, ¿por qué existían los Lunes? Primer día de clases y, de acuerdo a Garfield, el peor día de la semana, algo que Akagi no puso en duda esa tarde cuando llegó al gimnasio de basketball, creyendo que sería una buena tarde a pesar de su lesión, hasta que el destino lo probó equivocado y…
— Mitsui, ¿tú pretendes que yo vaya al Real Colegio San Pablo, una escuela de niñas, administrada por monjas, de las más caras y elitistas del país, a decir que eres un modelo de rectitud y responsabilidad? –Akagi, en muletas y con el tobillo fuertemente vendado, iba levantando la voz a cada palabra sin darse cuenta, llamando la atención del resto del equipo que recién llegaba para la práctica de ese día.
— Bueno, sí —en verdad que Mitsui no entendía porqué del escándalo.
— ¡Tú no eres responsable! –gritó el capitán Gorila, haciendo temblar el gimnasio, antes de comenzar a enumerar con los dedos— Dejaste el basketball por una rabieta amorosa, te uniste a una pandilla, enviaste a Miyagi al hospital, perdiste 3 dientes en una pelea, causaste un alboroto en este gimnasio que casi nos cuesta la expulsión y sólo quieres trabajar en el citado colegio de niñas para comprarle cosas a tu noviO.
— Dicho así suena bastante mal —se quejó Mitsui con toda dignidad, cruzándose de brazos.
— ¡Eso es porque está mal! ¿Qué te crees? ¿El Great Teacher Onizuka? ¿De maleante a profesor de escuela? ¿Eh? —la vena en la frente de Akagi amenazaba con explotar.
— ¿Qué pasa aquí? —preguntó Miyagi, avanzando hacia ellos. Ya debería acostumbrarse a llegar al gimnasio y encontrar a estos dos discutiendo, después de todo ya era cosa de casi todos los días.
— Éste pedazo de estúpido quiere que yo vaya a hablar bien de él para obtener un trabajo de medio tiempo —explicó el capitán Gorila, señalando al implicado con la muleta, como si Mitsui le hubiese pedido que se prostituyera por él.
— Pero eso no tiene nada de malo —opinó Kogure, limpiando sus lentes con la orilla de la playera— ¿Qué clase de trabajo es?
— Coach de un equipo de niñas de primaria —explicó Mitsui.
— No suena mal —opinó Ryota, pensando lo mismo que Hisashi: era un trabajo que podía hacer y las horas de práctica las podía acomodar para que no chocaran con las suyas. Era perfecto.
— ¿Por qué no quieres servirle de referencia, Akagi? —Kogure no comprendía. Su mejor amigo no era del tipo que se negara a ayudar a los demás, al contrario, siempre estaba ahí cuando lo necesitaban— Si Mitsui quiere ser más responsable y trabajar, ¿porqué negarle la oportunidad?
— Porque la escuela es el Real Colegio San Pablo —le informó, como si aquello lo explicara todo— Y como Mitsui no tiene ninguna experiencia como entrenador, le están pidiendo que su capitán vaya con él a la entrevista y una carta de su coach…
— Que Anzai-sensei ya accedió a darme —le recordó al capitán.
— Lo que sea. El punto está en ¿qué se supone que voy a decir? ¿Que Mitsui es un estudiante modelo? ¿Que jamás he conocido a nadie más responsable? —Kogure comenzaba a ver cuál era el problema— Yo no voy a ir a mentir.
— No te estoy pidiendo eso —le reprochó Mitsui, a dos rayas de perder la paciencia.
— No es por darle la razón a Gori, pero eso es exactamente lo que estás pidiendo Mit-chi —opinó Hanamichi y Ryota asintió, ambos recordando la paliza que la pandilla de Mitsui les había dado apenas unos 3 meses atrás.
¡Christopher Robin! 3 meses y se siente como si ya hubiese pasado una eternidad —pensó Miyagi sorprendido— 3 meses y estamos a punto de pasar a las finales como un equipo que hubiese estado jugando junto por años—a pesar de que en ocasiones querían matarse, había que admitir que los 5 titulares de Shohoku tenían química y eso los ayudaba al momento de jugar.
— No necesariamente Akagi, no tienes que mentir —intervino Kogure antes de que llegaran a los golpes— Di la verdad —y ambos: Akagi y Mitsui lo vieron como si hubiese enloquecido. ¿La verdad? ¿Acaso Kogure quería no sólo que NO lo contrataran si no que las hermanas llamaran a la policía?— Mitsui es un gran jugador, tiene talento y buen ojo, mucha experiencia en el basketball, espíritu de superación y puede ser un buen coach —ambos lo vieron sorprendido.
— Kogure, ¿no quieres ir tú conmigo? —preguntó Hisashi y Akagi suspiró.
— Mitsui —el capitán Gorila habló con toda seriedad— Si te ayudo a conseguir el empleo, ¿cómo piensas asistir a clases, venir al entrenamiento y trabajar? —pero Mitsui ya tenía lista su respuesta.
— Las clases están por terminar, cuando comiencen las vacaciones puedo trabajar en las mañanas…
— ¿Y antes de eso?
— Las clases terminan a las 4 y la práctica casi siempre la estamos comenzando 5:30 —explicó— El San Pablo está cerca de aquí, así que puedo salir corriendo, entrenar a las niñas una hora y volver —no sonaba nada mal y pronto Akagi se encontró sin pretextos. Además, Kogure tenía razón, si Mitsui quería cambiar y ser una persona de bien no sería él quien se lo negara.
— Bien —se rindió— Mañana vamos a las 4 al San Pablo —y Mitsui lo hubiese abrazado de no ser porque Hanamichi apareció en ese momento, luciendo su nuevo corte de cabello (como monje rapado) y robando toda la atención.
—o0o—
Martes, sólo un poco mejor que el Lunes, viéndolo de forma optimista sólo 3 días más para el fin de semana…
Mitsui se alistó con el único pantalón de vestir que tenía, su única camisa sin calaveras o frases de canciones de Metal, y con el único saco que tenía en su guardarropa, el que su madre le había comprado y que sólo utilizó para el funeral de su abuela. El Real Colegio San Pablo era una de las pocas escuelas de monjas que había en Japón, groseramente costoso, enorme, precioso y sólo recibían niñas de las mejores familias. Muchas de sus alumnas eran hijas de padres extranjeros, diplomáticos o altos ejecutivos cuyos negocios los habían traído a las lejanas tierras del Sol Naciente.
Estaba tan cerca de Shohoku que corriendo Mitsui podía llegar en 5 minutos. Era perfecto, y lo más perfecto era el sueldo— Ganaría lo mismo que un coach de preparatoria y sólo trabajando medio tiempo —sus ojos brillaron con enormes estrellas. Debía conseguir ese empleo a toda costa, así tuviera que matar por él. Akagi llegó poco después, andando despacio con sus muletas, y se sorprendió gratamente al verlo ahí (al menos, por una vez, era puntal). El capitán Gorila asintió a modo de saludo y, después de un breve intercambio con el guardia de la entrada para explicar el motivo de su visita, los dejaron pasar.
—o0o—
— Mitsui, quiero dejar muy en claro que la única razón por la cual accedí a concederle esta entrevista fue porque la Madre Superiora insistió —habló con voz chillona la prefecta de la primaria, la hermana Williams; una mujer de mediana edad, delgada y muy alta de lentes cuadrados que parecía estar perpetuamente chupando limones, a juzgar por su expresión desagradable.
La oficina de la prefecta era bonita, amplia, con enormes ventanas en forma de U a través de las cuales se colaba el perfume de las flores que decoraban los numerosos jardines del colegio. Ella y la Madre Superiora se hallaban al otro lado de un escritorio perfectamente ordenado, viendo a ambos jóvenes con expresiones totalmente opuestas: La hermana Williams harta, considerando todo esto una pérdida de tiempo y la Madre Superiora con infinita paciencia e interés.
— Su capitán habla muy bien de usted, lo mismo que su coach, pero eso no cambia el hecho de que tenga nula experiencia como entrenador —continuó la prefecta, moviendo sus largos dedos, como patas de araña, sobre el escritorio.
— No tendré experiencia como coach pero soy un excelente jugador de basketball —se defendió Mitsui, haciendo un esfuerzo supremo por mantenerse en calma y dejar de pensar en ir al baño— Fui el MVP de la secundaria y mi equipo actual está entre los mejores 4 de la prefectura —la hermana Williams no estaba impresionada.
— Sus notas son terribles —habló como si él no hubiese dicho nada, golpeteando con el índice un fólder sobre el escritorio, ¿acaso lo había investigado?
— Importaría si fuera a enseñarles Inglés o geografía —la prefecta apretó los labios ante la voluntariosa respuesta y Akagi carraspeó para recordarle que tenía que controlarse. Mitsui tomó aire— Mire hermana, no soy un estudiante modelo, lo acepto, pero si hay algo de lo que sé es de basketball.
— Y de pandillas —continuó, su voz aguda casi histérica al pronunciar la palabra 'pandillas'— No me vea así jovencito, ¿cree que en una institución tan prestigiosa como ésta no investigamos? —ahora tenía su respuesta— Dejó de jugar 2 años para unirse a una pandilla.
— Y estoy realmente arrepentido por ello, Anzai-sensei lo sabe y por eso me recibió de nuevo en el equipo —Mitsui se apresuró a responder, viendo como su oportunidad de empleo volaba a través de la ventana abierta— Desde que volví al equipo no he vuelto a pelear y sólo he dado lo mejor de mí.
— ¿Y el rumor de que encuentra en una relación inmoral con otro jugador de preparatoria? —Mitsui lució como si se hubiese atragantado con una piedra— Porque, déjeme señalarle, que también leo los periódicos —el color se le subió al rostro. Sinceramente consideró negarlo pero eso sólo le causaría más problemas.
— Es cierto…pero no soy gay —agregó con rapidez aunque de poco le sirvió. La prefecta lucía a punto de comérselo vivo y Akagi no pudo soportarlo, era como presenciar un accidente de auto a punto de ocurrir.
— Hermana, todo lo que dice es verdad —dijo con toda seriedad— Pero le puedo asegurar que desde que Mitsui volvió al equipo ha cambiado, además, tiene sinceras ganas de convertirse en una persona responsable. Yo creo que merece una oportunidad —una vez más la prefecta no estaba impresionada, descansó la espalda en el respaldo de su asiento y los vio como buitre.
— Mitsui, ¿cuántos idiomas habla? —la pregunta de la hermana Williams lo desconcertó.
— Sólo Japonés —considero que jerga de pandillas y Japonés vulgar no contaban. La prefecta rió con desdeño.
— En nuestro equipo de basketball hay señoritas Francesas, Italianas y Británicas, por mencionar algunas y…
— ¿Y no hablan Japonés? –preguntó sinceramente consternado, ¿qué iba a hacer si ése era el caso? La prefecta apretó los labios, molesta por la interrupción, pero hizo reír sin ruido (genuinamente divertida) a la Madre Superiora.
— Sí, Mitsui-kun. Hablan perfecto Japonés —respondió la Madre Superiora, interviniendo por primera vez desde que la entrevista (o interrogatorio policiaco, comenzó)— Estoy segura —se inclinó hacia atrás, las manos cruzadas sobre su regazo— Que ha de estarse preguntando porqué, teniendo semejante currículum, accedí a otorgarle una entrevista —Mitsui asintió, no muy seguro de qué responder. La Madre Superiora sonrió como una abuela bonachona y consentidora, tan diferente de la hermana Willians— Su coach escribió una carta realmente emotiva acerca de usted.
Akagi y Mitsui la vieron como si hubiese hablado en lenguas— ¿En serio? –se preguntó Hisashi.
— Dígame, Mitsui-kun. ¿Por qué quiere entrenar un equipo femenil de primaria? —quiso saber la Madre Superiora— Es común que los jóvenes de preparatoria busquen trabajos de medio tiempo, pero ¿por qué éste? ¿Por qué entrenador aquí? —Mitsui se tomó su tiempo antes de responder, sabiendo perfectamente que su respuesta decidiría todo. Carraspeó.
— No quiero cualquier empleo de medio tiempo, Madre Superiora —respondió con honestidad— Amo el basketball, ha sido mi pasión desde la secundaria y sé que puedo ser un buen entrenador.
—o0o—
— ¡Me detestan! —se lamentó Mitsui, caminando con Akagi de vuelta a Shohoku como condenado a muerte, cabizbajo y miserable, las manos en los bolsillos y una expresión tan sombría en su rostro que sólo le faltaba la nube negra con truenos sobre su cabeza.
— Lo más probable —lo secundó Akagi, sintiendo despacio. Aquello no había sido una entrevista, había sido una masacre, la hermana Williams no le había tenido piedad y el capitán Gorila estaba convencido de que se los hubiera comido a ambos de no haber sido por la Madre Superiora.
— ¡Ey! —se quejó Hisashi, girándose para encararlo— Se supone que deberías apoyarme.
— Es la verdad Mitsui —se defendió el capitán— Pero al menos puedes tener la satisfacción de decir que lo intentaste.
Lo intenté y fallé, ¡que gran alivio! No tienes una idea —pero por una vez se tragó sus palabras.
— Supongo que sí —suspiró. Ahora tendría que comenzar de nuevo su búsqueda por un empleo, ¡que fastidio! A este paso terminaría el año sin dinero y vendiéndole su alma a su madre para poder salir con Fujima.
Su teléfono sonó anunciando que tenía un mensaje nuevo y, por un momento de estupidez mayúscula, creyó que se trataba de Kenji (aunque ése no era el ringtone que le había asignado) revisó el mensaje con una enorme sonrisa y poco a poco se expresión pasó de: feliz a sorprendido a completa incredulidad a finalmente enojo. Aquello picó la curiosidad de Akagi pero el capitán Gorila no era de los que se metían en los asuntos de otros y no dijo nada.
¡Está demente! —pensó al leer un mensaje de Kandy.
Hisashi, ¿tienes algo que hacer esta tarde? Voy a Yokohama de compras y pensé que podríamos vernos. Besos, Kandy.
Después de todo lo que habían vivido juntos, de todo lo que él le había hecho, ¡de lo que ella había hecho! ¿Y le enviaba mensajes así, como si fueran los grandes amigos? Era insólito— O definitivamente Kandy no tiene nada en la cabeza —además, ¿qué no salía con el capitán de Kainan? De inmediato le respondió:
Ocupado. Espero te diviertas con Maki.
Shin no sabe que voy, ¿pudo buscarte en Shohoku? Si tienes práctica de basket te espero.
¿Está hablando en serio? —oh, lo que Norio diría cuando escuchara esto, no se lo iba a creer.
Muy ocupado. No hace falta que vengas.
Te extraño, te necesito.
Mitsui gruñó. No quería ser grosero con Kandy (al menos no otra vez) no estaba orgulloso de cómo se había comportado con ella pero, a veces se le olvidaba que no se podía ser amable con la rubia o jamás se la quitaría de encima. Pensó por un momento antes de responderle.
No vengas, no quiero verte.
¿Ya no te gusto?
Gruñó otra vez y guardó el teléfono. No dignificaría eso con una respuesta— ¡No lo creo! Hablar con ella es como hablar con la pared —ya lo había olvidado y recordarlo no lo estaba haciendo nada feliz. Sonó el teléfono de nuevo y, cuando vio la fotografía que Kandy le había enviado, con un ángulo privilegiado de su generoso escote, a punto estuvo de golpearse la cabeza contra la barda. En verdad creyó que todo esto había quedado atrás después de lo ocurrido el año pasado— Está saliendo con Maki por Dios, ¿por qué me persigue?
— ¿Problemas? —Akagi quiso saber, incapaz de seguir guardando silencio por más tiempo.
— No tienes idea —pero ya no dijo nada más.
—o0o—
Mitsui casi no prestó atención durante el entrenamiento, su mente era un remolino entre su fallida entrevista con las hermanas del Real Colegio San Pablo, los mensajes de Kandy, la derrota que habían sufrido frente a Kainan, la fiesta en el karaoke, y el saber que esta noche Fujima la pasaría en su casa. El sólo pensar que volverían a dormir juntos, que podría disfrutar de sus besos, era suficiente para reducirlo a un estado babeante vegetativo y hacer que se olvidase de sus problemas. ¿Habría alguna forma de hacer que el reloj avanzara más rápido?
— Mitsui, Rukawa —los llamó Akagi mientras recogían sus cosas en los vestidores— Supongo que mañana irán al partido entre Shoyo y Ryonan.
— ¿Tienes que preguntar? No me perdería por nada el ir a ver como Keni acaba con Sendoh —Mitsui vio a Rukawa de soslayo, con todas las intenciones de molestarlo.
— Si a eso vas, mejor quédate en casa; odiaría ver tu cara de desilusión —respondió Kaede, todo sarcasmo y Akagi giró los ojos cansado. Ya estaba dejando de cuestionar a su destino por haberlo maldecido con semejantes compañeros de equipo, pero no por eso dejaba de ser miserable.
— Yo también voy al partido, la próxima semana nos toca jugar contra Ryonan y quiero ver que tanto han mejorado —explicó el capitán Gorila, demorando su mirada primero en Mitsui y luego en Rukawa— Sólo una cosa, no me interesa quién gane, ni tampoco me interesa si mañana van pintados de verde y azul de pies a cabeza, pero lo que sí quiero pedirles es —se acercó ellos para enfatizar sus palabras, su rostro luciendo aún más amenazador cubierto en sombras— No se metan en problemas, ¿entendieron? —ambos afirmaron con la cabeza.
Detrás de su capitán, Hanamichi y Ryota estallaron a carcajadas de pronto y Akagi entrecerró los ojos molesto. En verdad que no estaba de humor, desde que se lastimó el tobillo jugando contra Kainan su paciencia se había visto drásticamente reducida, todo lo irritaba, todo estaba mal hecho y nadie en el equipo sabía cómo jugar correctamente. No había uno solo que no estuviese harto, Akagi gritaba por todo, observándolos como ave de rapiña mientras jugaban pues Anzai-sensei lo tenía reposando para no forzar su tobillo.
— ¿Qué es tan gracioso? –quiso saber.
— Hana…Hanamichi…—pero Ryota apenas y podía hablar, riendo como si le estuvieran haciendo cosquillas e incapaz de detenerse lo que empeoró el humor de Akagi— Hanamichi dice que…deberíamos ir al juego para…ver…si…si…Rukawa y Mitsui van…vestidos como las porristas de Rukawa y… gritando L-O-V-E… Sendoh y Fujima…—Miyagi y Sakuragi rieron con renovados ánimos, haciendo reír también a Kakuta y Yasuda. Mitsui y Rukawa no lucían contentos.
— Tsk Dou ahou –murmuró Kaede.
— ¿Les aplaudo? —rezongó Mitsui de mala manera, pero poco les importó a Hanamichi y Ryota que ya estaban tirados en el piso riendo, y golpeando el suelo sin poder detenerse.
Hisashi sacudió la cabeza y recogió sus cosas con tanta rapidez que pareció que lo estuvieran persiguiendo, no podía esperar más para llegar a casa y justo cuando cerraba su maleta, sonó su celular— Kandy. ¡Maldita sea! ¿Qué no puede dejarme tranquilo? —pensó a punto de sacar humo por la nariz. Tomó el teléfono como si lo hubiese ofendido mortalmente y por pura obra de Dios, no respondió "¿qué demonios quieres?" lo cual lo salvó de la humillación de su vida.
— Sí, él habla —dijo con tal seriedad que de inmediato llamó la atención de sus compañeros y todos dejaron de hablar— Sí…sí, claro…¿está segura?…No, ningún problema. Mañana a las 3…gracias —en cuanto terminó la llamada y levantó la vista, se encontró con los ojos de todo el equipo sobre él— Me dieron el trabajo en el San Pablo —aún no podía salir de su sorpresa.
— ¡Mitsui! Eso es grandioso —Kogure sonrió, sinceramente feliz por él, y se acercó para palmear su hombro— Felicidades.
— Creí que habías dicho que te había ido mal, Mit-chi —Hanamichi azotó la puerta de su casillero antes de ir a su lado.
— Yo también…pero —vio el celular aún en su mano— Supongo que cambiaron de opinión.
— Ahora no lo arruines —Akagi habló con toda seriedad— La prefecta de la primaria ya cree que eres de lo peor, demuéstrale que se equivoca —le sonrió con complicidad.
— Vas a hacer un gran trabajo, estoy seguro —Ryota levantó el pulgar y Hanamichi lo palmeó tan fuerte en la espalada que casi lo tiró.
— Y ahora que Mit-chi tiene empleo, nos tendrá que invitar a cenar a todos —y el equipo completo apoyó la moción para completo terror de Mitsui.
—o0o—
Mitsui llegó a su casa tan feliz que poco le faltaba para comenzar a brincar. Había conseguido el empleo ¡ÉL! Contra toda expectativa y a pesar de haber jurado que las hermanas del San Pablo llamarían a la policía si lo volvían a ver cerca de su colegio. Todo era tan perfecto que sentía estar dentro de uno de sus sueños más locos— Si es un sueño no quiero despertar —pronto se le olvidó que Kainan los había derrotado y que Kandy lo había estado buscando, pues en cuanto llegó a su casa se encontró con que Fujima ya estaba ahí, hablando con su madre como si fueran grandes amigos de toda la vida.
— ¡Tadaima! —anunció a punto de arrojar la maleta al sofá hasta que sintió los ojos de su madre, como dagas, sobre él.
— Okaeri, ¿cómo te fue hoy, Hisashi? —preguntó la Dra. Sato, poniendo la mesa con ayuda de Kenji.
— ¡Genial! Les tengo una noticia increíble —dijo, deteniéndose al lado de Fujima y haciendo un esfuerzo enorme por no abrazarlo, o besarlo, ahí mismo. Tomó aire— Conseguí un empleo —su madre y Kenji lo vieron con casi idénticas expresiones de sorpresa.
— ¿En serio? ¿dónde? —Fujima le robó la pregunta a la Dra. Sato, quien se quedó con los platos en la mano. Mitsui se señaló con el pulgar y levantó la barbilla orgullosamente.
— Están viendo al nuevo coach de la primaria del Real Colegio San Pablo —'admirados' no alcanzaba a describir las expresiones en los rostros de su madre y novio. Su madre casi tiró los platos que sostenía pero alcanzó a dejarlos sobre las mesa.
— ¡Hisashi! —la Dra. Sato se llevó las manos al rostro y corrió a abrazarlo— ¡Felicidades! ¿Cuándo comienzas?
— Mañana tengo que estar a las 3 de la tarde en el colegio —les informó, aún sin creer que eso le estuviera pasando a él. Tenía que pensar muy bien qué haría en su primera clase, ¿cómo había sido su primera clase de basketball? ¡Wow! Tenía tanto de eso.
— Estoy tan orgullosa —y para su completa humillación, su madre lo cubrió de besos mientras él protestaba, haciendo reír a Fujima.
—o0o—
— No me habías dicho nada acerca de estar buscando un empleo —le reclamó Kenji, los codos sobre la mesa e inclinado hacia el frente, mientras la Dra. Sato atendía una llamada telefónica. La arrocera descansaba en el centro de la mesa y, a pesar de que el estómago de Mitsui gruñía como bestia salvaje, se contuvo de comenzar a comer hasta que su madre volviera.
— Quería que fuera una sorpresa —Hisashi se acercó a él y bajó la voz— Después de todo, fue por ti que busqué un empleo —Fujima parpadeó confundido.
— ¿Por qué por mí?
— Para poder invitarte a salir —y Kenji sonrió, sacudiendo la cabeza. Sí, tal y como le había dicho a Sendoh, a Mitsui le encantaba consentirlo pero, el saber que había llegado tan lejos como para buscar un empleo únicamente para poder comprarle cosas definitivamente le hizo a su novio ganar varios puntos con él.
— No tenías que hacerlo —ladeó la cabeza y un delgado mechón de cabello se quedó atrapado entre sus labios.
— No —Mitsui estuvo de acuerdo, acercándose un poco más a él, y retirándole el mechón con los dedos índice y medio— Pero yo quise hacerlo.
— Hisashi —su madre volvió y ambos se separaron como si ahí no estuviera pasando nada— Me llamaron del hospital, hubo un incendio en un edificio de oficinas y necesitan a todos los médicos disponibles en Urgencias —explicó, quitándose su mandil.
— ¿Necesitas que te lleve al hospital? —se ofreció Mitsui pero su madre negó con la cabeza.
— No, gracias —comenzó a buscar sus cosas con la mirada— Ichijo va a pasar la noche en casa de Ishi pero mañana vuelve temprano para irse con ustedes al juego —la doctora hizo una pausa, su mano sobre sus labios antes de continuar— Lamento mucho no poder cenar con ustedes, el arroz está listo y en el refrigerador hay pescado. Si necesitan algo estaré al pendiente del celular.
— Buena suerte, doctora —le deseó Fujima y fue entonces que Mitsui comprendió lo que estaba ocurriendo. Ichijo no llegaría a dormir, su madre, lo más probable, era que no regresara hasta la madrugada, lo cual significaba que tendrían la casa sola. Poco le faltó para llorar de emoción. Definitivamente éste era un gran día.
N/A: Yo sé, esto ya se me hizo costumbre, pero aquí van más explicaciones:
1. Great Teacher Onizuka es un manga/anime de Tohru Fujisawa que trata de un fulanito llamado Eikichi Onizuka que, tal y como Akagi dijo, pasó de maleante a profesor de escuela porque su sueño era darle clases a chicas lindas.
2. Decidí subir un capítulo más corto que de costumbre porque creo que mis capítulos eran demasiado largos y no quiero aburrirles. Una vez más gracias por leer y nos vemos la próxima vez.
