MAMÁ, NO LEAS ESTE CAPÍTULO PORQUE ME MUERO DE VERGÜENZA.
Es que mi madre está leyendo este fic :p (sí soy una freak ¬¬) y no quiero que lea esto porque me da penita!!! por fisss!! Pasa al otro capítulo si?
Debo aclarar que este es un lemmon, así que si leen, es bajo su responsabilidad. No tengo dinero para pagar sicólogos ni tampoco significa que con el hecho de que lo escriba esté buscando subliminalmente un candidato para llevar esta escenita a la realidad XDXDXD
Ahora lean.
ñ.ñ
Capítulo 12: Amor violento
Al abordó el primer tren de la mañana y partió a reunirse con Roy Mustang en Central tal y como había quedado acordado.
Winry fue a dejarlo a la estación con su alegría de siempre, Edward se quedó en casa frustrado aún por lo del día anterior, no podían culparlo, había sido un golpe muy bajo.
Se encontraba en su habitación meditando entre las sábanas, sufriendo a conciencia, nunca pensó que su adorada Winry pudiera llegar a ser así de despiadada, incluso ahora llegaba a cuestionarse la veracidad de su amor, tal vez ella lo único que pretendía era pasar el un buen rato con alguien mientras llegaba Al...no, eso era imposible, se retractó en sus cavilaciones, recordó cuando recién llegaron, lo indefensa e infeliz que parecía, recordó lo del lago, cuando lo besó por primera vez y él sabía que ella deseaba hacerlo y se sintió avergonzada, si solo hubiera querido jugar, ¿para qué apenarse?, recordó el cumpleaños...definitivamente los ebrios no mienten, ahí había comenzado todo...
"Ella está enfada, por eso dijo eso, no es que no me quiera..." se autoconvencía el alquimista.
"pero fue muy malvada, tendrá que aprender de una forma poco pedagógica que conmigo no se juega en general, ni menos aun con mis sentimientos, ¡maldita Winry!"
Al concluir esa frase en su mente, sintió que alguien entraba a la casa, que dejaba las llaves en la mesita de la entrada y que subía las escaleras a paso lento. Él salió a su encuentro tal y como estaba vestido, con el precario pantaloncillo blanco que usaba para dormir.
-qué...?-interrogó la rubia en un tono soberbio que no admitía réplicas.
-...nada...-se interpuso en su camino.
-...entonces no estorbes y déjame pasar...-dijo altivamente tratando de escabullirse por el lado.
-no...-sentenció él, haciendo perder la paciencia a la rubia. Ella le dedicó una mirada fulminante llena de odio.
-no tengo tiempo para tus jueguitos, tengo trabajo, a diferencia de ti...-largó, indiferente a las consecuencias que esas palabras pudieran traerle.
Realmente la nueva actitud autosuficiente de Winry estaba colmando a Edward más rápido de lo que él mismo creía, se sentía inferior y aminorado, débil y vulnerable por dentro, pero eso él por nada del mundo lo demostraría.
-al principio habrías accedido de inmediato, y sí tengo trabajo, y soy tan bueno que me dieron vacaciones, no te desquites conmigo por tu mala suerte...
-esta conversación es ridícula...
-lo es porque tú lo quisiste...
Edward tomó por sorpresa a Winry de las muñecas fuertemente, arrinconándola en la pared y quedando frente a frente.
-suéltame...-forcejeó ella.
-no, ahora aprenderás que hagas lo que hagas y digas lo que digas, siempre habrá una consecuencia o efecto...
-eso debes aprenderlo tú, te mereces todo lo que ha pasado- sentenció desafiante la rubia.
-lo sé y lo acepto, pero la diferencia es que yo no he jugado contigo...-si antes la aprisionó sólo de las muñecas, ahora limitó todos sus movimientos con su propio cuerpo. Sonrió satisfecho al comprobar el cambio en la aceleración de la respiración de su prisionera, después de todo seguía provocando el mismo efecto sobre ella.
-no estaba jugando, con respecto a lo de Al...-no pudo terminar ya que Acero la besó violentamente. Se resistió cuanto pudo, ambos permanecieron con los ojos abiertos, más que una demostración de afecto, era una batalla. Él insistía por adentrar su lengua en la boca de la chica y ella se lo impedía.
En un rápido movimiento, el ojidorado mordió el labio inferior de ella, tal y como él lo había experimentado aquel día en la cocina, provocándole un gemido de dolor el cual aprovechó para insertarse en ella. Ahora las armas pasaron a ser sus propias lenguas.
Ella no se dio cuenta de cuando comenzó a relajar su cuerpo y dejar de luchar por liberarse, sin pensarlo, había accedido. Para él ese cambio no vino inesperadamente, lo tenía planeado y la rubia estaba cayendo de lleno.
Él soltó sus manos y ella las posó en su cuello, atrayéndolo más hacia sí, él por su parte, abrazó su cintura pegándola a él. Todo iba bien hasta que el alquimista se separó bruscamente de ella dejándola confundida. Ella resignada se acarició el labio herido con los dedos.
-duele verdad?- la volvió a besar ni siquiera dándole tiempo para tomar aire y la mordió nuevamente en el mismo lugar.
-ah! Bastardo!- lo insultó comenzando a sangrar.
-intercambio equivalente Winry...ahora sabes de qué se trata...-la observó con una leve sonrisa de superioridad. Ella se metió al baño a mirarse la herida. "maldito Edward.." susurró con rabia al tiempo que se agachaba al lavamanos para mojarse. Levantó su vista al espejo y se encontró con que su captor estaba plantado atrás de ella.
-ya me cansé...no me disculparé por herir tu ego.- se giró para enfrentarlo cara a cara.
-disculparte sería demasiado fácil- concluyó dejándola de una pieza. Se acercó peligrosamente a ella, la tomó de la cintura, la sentó en el mueble del lavamanos y se posicionó entre sus piernas. Ese día ella usaba una falda negra con una blusita blanca.
Deslizó ambas manos desde los tobillos hasta los muslos y vio como la piel de la rubia se erizaba a su tacto.
-de seguro Al sería mucho más cortés que tú y yo le cooperaría..-dijo con la intención de ofuscarlo. Él sonrió ante la rápida respuesta hiriente de la rubia.
-no soy como Al, y quien te dijo que quería tu cooperación?
Winry abrió los ojos como platos y gruñó enfadadísima cuando los botones de su blusa fueron arrancados de un tirón por el alquimista.
Él clavó la vista en el corpiño que apareció ante sus ojos y luego la observó asesinamente.
-usaste el mismo el día de tu cumpleaños...¿es una especie de cábala?- interrogó mientras llevaba sus manos a la espalda de la rubia para desabrocharlo.
-puede ser, pensé que a tu hermano podría gustarle tanto como a ti...-soltó. Trató de apartarlo con el fin de liberarse pero le fue imposible, en vez de perturbarlo, había logrado provocarlo aún más.
-me colmaste Rockbell, no seré para nada gentil
-nunca lo has sido, cual es la diferencia?
Debía reconocer que pensó que sería más fácil, ¿en qué momento Winry había afilado tanto su lengua? Seguramente se dedicó a eso mientras no estaba. Cuando se lo proponía podía llegar a ser indiscutiblemente fastidiosa.
La bajó del lugar y la arrastró del brazo hacia la habitación que compartía con su hermano y la arrojó sin cuidado a la cama. Ella no emitió ni un sonido, sólo lo observó con ira mientras éste se acercaba. Se apegó al respaldo un tanto asustada, y es que nunca antes había visto esa mirada de furia y lujuria en sus ojos. Él agarró su falda y la tironeó hasta quitársela, sonrió. Tomó sus tobillos deslizándola hasta que quedara su altura, estaba agitada por el temor que le inspiraba su actuar y él disfrutaba tener el control total de la situación. Le aprisionó las muñecas contra la cama por sobre la cabeza tal y como en el pasillo y la besó sin clemencia por su labio hinchado, causándole un quejido de dolor. Edward debía reconocer que estuvo a punto de detenerse ya que provocarle sufrimiento era algo que siempre había evitado, pero se contuvo, debía permanecer firme en su posición por más que le costara dañarla. Juntó fuerzas de nuevo, despejó su mente y comenzó a acariciarla a manos llenas logrando estimularla. Abandonó su boca para concentrarse en saborear toda la piel expuesta.
De pronto él se levantó y clavó sus ojos dorados en los extasiados jades de ella.
-después de esto te olvidarás que alguna vez consideraste a Al para ti, él no tiene nada que yo no tenga, de hecho yo soy mucho mejor, y te lo demostraré...-dijo con un tono amenazante y a la vez seductor. Bajó las manos hasta su pantaleta y la quitó sin merced ni cuidado, arrojándola en algún lugar del piso. La sensación que se adueñó de Winry consistía en una curiosa mezcla entre miedo, excitación y expectación que no dejaba de ser placentera...el gusto por el peligro quizá. Quería que Edward se detuviera y la amara de la forma sutil que conocía y a la vez que la dominara, deseaba sentirse inferior, cohibida, vulnerable frente a él.
Ella quedó aún más interesada en lo que haría y grande fue su estupor al sentir que la boca de Edward bajaba cada vez mas con la clara intención de probar impúdicamente su intimidad.
Los espasmos iban y venían acelerando su ritmo, la lengua del alquimista no tenía misericordia con la pobre chica que parecía morir y revivir a cada segundo, había perdido la conciencia, la noción del tiempo y del lugar en el que se encontraba embriagada por los aturdidores golpes de placer. Sin querer se encontraba llenando todo el espacio con sus gemidos que tenían el nombre de Edward insertos.
Al escuchar su nombre de la jadeante garganta de la chica no pudo evitar sentirse alentado a continuar. Después de todo lo que se había quejado al principio ahora estaba plenamente entregada a él, tal y como lo había concebido. Winry podía decir sin mentir que había tenido alrededor de cuatro orgasmos, uno tras de otro y la cuenta pudo ser más larga si él no se hubiera detenido.
-cansada?...-inquirió él satisfecho respirando irregularmente. Ella limpió el sudor de su frente con el dorso de su mano e intentó serenarse. Edward era bueno en lo que hacía.
-aun no termina...-le informó. Se acercó a sus labios y se desconcertó un tanto cuando ella fue quien buscó su boca sedienta e impacientemente. Al parecer Winry colaboraba de cualquier forma.
Ahora ella se arrimaba voluntariamente a él y acariciaba su torso desnudo como si en eso se le fuera la vida. Eso a él no le molestaba, pero la idea era someterla y poseerla agresivamente así que adoptó nuevamente el papel de sádico con el que había comenzado.
-abre las piernas...-le ordenó autoritariamente, con un tono que no admitía réplicas, quitándose el pantaloncillo. Como ella estaba absolutamente sometida, y aun no caía en cuenta de ello, no hizo más que obedecer sumisamente, después de todo, la forma en que se lo dijera, u ordenara en este caso, era irrelevante mientras le diera lo que quería.
...y vaya que se lo daría...
Winry fijó su mirada en la crecida entrepierna de su amante y no pudo evitar morderse el labio inferior, provocándose dolor ella misma. Él se inclinó sobre ella y tomó su boca introduciendo de inmediato su lengua, iniciando un beso posible de describir solo con una palabra: desenfreno; lento e intenso, pero desenfreno al fin.
Ella enlazó sus piernas alrededor de la cintura de su amante, facilitándole el acceso, y comenzó. Sin ningún tipo de consideración la penetró duramente desde el principio, haciéndola estremecer con tanta fuerza, desgarrándola ferozmente por dentro, incitándola a gritar de dolor y éxtasis
Pronto, el placer violento que Edward le estaba proporcionando se transformó en un completo malestar imposible de aguantar por mucho tiempo más, de verdad ahora comprendía las intenciones de su 'agresor', a eso se refería con dejar de ser gentil.
-Ed...me lastimas...-musitó quejumbrosa a su oído.
-tú también me lastimaste...-respondió sin detenerse-...así de fuerte...- No pararía hasta oírla suplicar clemencia.
-por favor...me duele...
-aprendiste...que conmigo no se juega?...-aceleró las embestidas intencionalmente.
-...sí, yo...te amo a ti...-ya se había resignado a tener que decirle lo que quería escuchar para frenarlo.
-me parece...-dijo cansado, cesando gradualmente las embestidas hasta detenerse por completo y caer exhausto a su lado. Ella quedó mareada y con intenso ardor en su interior, se giró dándole la espalda a Ed, quien observaba el techo blanco de la alcoba.
-yo también te amo...y no quiero volver a causarte daño, me duele tanto como a ti.-le confesó al tiempo que la abrazaba por la cintura.
-siento haber sido tan cruel, estaba molesta...nunca podría estar con Alphonse- se giró poniéndose de frente mirándolo a la cara. Luego se acostó sobre su pecho y él la abrazó.
Permanecieron en silencio unos minutos y el alquimista agregó:
-debemos solucionar esto lo antes posible, antes que sea más grande que nosotros. Tienes razón, si desde un principio hubiéramos sido sinceros...-dejó de hablar al notar que Winry yacía agotada sobre su pecho, sumida en un profundo sueño.-lo siento...-susurró y se acomodó también.
Ya pos, aquí está el wapá-wapá nus-nus violento que tanto me pidió la cochina de la Marta, ojala te guste zorrona pervertida!! XDXDXD
Muchas gracias por los reviews y sigan escribiendo ya? No ven que su llegada es indirectamente proporcional al tiempo que me tardo en escribir? De todos modos quedan dos capítulos más y chao.
Los quiero a todos y amo a los que me dejan reviews, así que si quieres que te ame, ya sabes lo que tienes que hacer.
Cuidense mucho!
ñ.ñ
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