Disclaimer: Los personajes pertenecen y algunos diálogos que aparecerán durante la historia Erradicados en el Tiempo que son parte de la Saga de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling. Algunos personajes que no son parte de la Saga de Harry Potter me pertenecen al igual que la idea lo demás es de J.K. Rowling. Escribo solo por diversión.

Summary: Primera salida de Hermione y Snape.

Personajes: Hermione Granger/Severus Snape

Escritora: Lucy Potter 25 *(recuerden el Disclaimer :-D)

Capítulo 12

Un verano Diferente

(Verano de 1995)

Hermione se había recuperado excelentemente tras el incidente del mes pasado en el ministerio de Magia. A pesar de que había recibido el ataque de la "Estantería llena de libros viviente" y el descarado hechizo que un mortífago le dio en la espalda, Hermione se recupero rápidamente. Durante el beso que le había propinado a Snape, junto a su inesperada declaración; Hermione no cabía en su asombro cada día que pasaba. A pesar de que estaba en la enfermería con sus amigos, Snape se las arreglaba para visitarle muy entrada en la noche. Pero ante todo lo ocurrido no dejaba de pensar en ese sueño perturbador que había tenido esa noche cuando llego a su casa. En el sueño Hermione aparecía nuevamente en el bosque con aquellas vestiduras extrañas, pero no podía apreciarlas ya que corría apresuradamente entre el follaje. Cuando se limito a coger aire una mano grande y fuerte le agarro el hombro. Ahogo un gritito y el hombre encapuchado le dijo: -¡Hereneth! Sabía que te encontraría aquí ¿y Sean?- pregunto el hombre el cual Hermione no podía identificar.

-No lo sé-contestó como si fuera lo más normal del mundo y conociera a ese hombre de por vida.

-¿No lo sabes? Yo pensaba que Sean llegaría contigo. –dijo el hombre con una leve preocupación y una sonrisa socarrona.

-Sí, pero en el pueblo nos identificaron. A pesar de que usamos un hechizo de confusión…

-Sí, me lo imaginaba a Morgana no se le pasa ninguna. Vamos, Arturo nos separo un cuarto en la torre norte donde llevaremos a cabo la reunión de esta noche…-dijo el hombre mientras caminaba apresuradamente entre el follaje dejando a Hermione con la mirada como platos.

-¿Y Sean?-dijo parando en seco mientras el hombre encapuchado se volteaba y dejaba ver parte de su rostro.

-El estará bien. Vámonos.- dijo el mago. Cuando Hermione se dispuso a caminar tras el hombre su visión se nublo y no pudo recordar nada. Se levanto rápidamente y frente a su cama estaba Severus observándole fijamente.

-¡Por Merlín! Severus, ¿Qué haces aquí?-dijo Hermione en tono bajo casi en un susurro.- Son las 5:35 de la madrugada…- dijo mientras miraba el reloj de alarma que reposaba en su mesita de noche.

-Simplemente quería verte dormir…-dijo encogiéndose de hombros. Hermione casi le fulmina con la mirada.-Vale… está bien… no pude enviarte la lechuza por qué no tuve tiempo, pero Dumbledore me pidió que te dijera que mañana debemos ir a la casa de Weasley. Ya que hay asuntos que debemos tratar… y pues Dumbledore piensa llevar a Harry dentro de unos días. Ya sabes, el tiene algo planeado con el chico que aún no me ha querido decir; pero ya veremos más tarde.-dijo mirando a Hermione que se había sentado en la cama con el pelo hecho todo un desastre y le miraba atentamente. Sonrió ante la graciosa y hermosa estampa que tenia de frente.

-¿Qué es tan gracioso Severus?-dijo Hermione mientras ponía las manos en jarras.

-Simplemente me rio de la ironía que tiene la vida. ¿Quién diablos pensaba que yo terminaría enamorado de la prefecta perfecta, sabelotodo, Gryffindor Granger?- Hermione se sonrojo ante la confesión de Snape. Simplemente llevaban juntos formalmente un mes. Y aún Hermione no se acostumbraba a la faceta de Snape como novio.

-¿Y quién hubiera pensado que Hermione terminaría enamorada de el grasiento murciélago de las Mazmorras?-dijo mirándole con picardía.

-Uff… ese sobrenombre nunca me gusto… pero bueno…-dijo mientras se acercaba a Hermione.-Creo que no te he saludado como es debido.-dijo mientras se inclinaba y besaba delicadamente a Hermione.-Lamento haberte tomado de sorpresa. Bueno es que recibí la lechuza en mi casa, después de haber ido con Voldemort…-dijo haciendo unja mueca de disgusto.-Y pues pensé que era mejor venir a verte…

-Sí ya lo creo… lo que no se es que le diré a mis padres…-dijo Hermione mirando de soslayo la foto de sus padres. Snape ya les conocía, aunque solamente había tenido la oportunidad de hablar con ellos 2 veces. Se limito a mirar a Hermione.

-Descuida ya lo tengo todo planeado. ¿Se te olvida que aún soy tu profesor de pociones?- dijo con un leve orgullo. Hermione le sonrió ampliamente.-Ya lo tengo todo de ante manos, te vine a levantar temprano para ayudarte a hacer tu equipaje y luego en la mañana te levantaras, le entregaras esta carta,-le tendió un pergamino- y ya está. Te recogeré a las 9:30.-dijo sonriéndole ampliamente.

-¡Vaya!...-se aclaró la garganta. –Había olvidad que con quien estaba saliendo… don planificación.-dijo Hermione haciendo que ambos se rieran.-Bueno… ¿puedes esperara en lo que me preparo para poder organizar mi equipaje?-dijo Hermione mientras se estiraba parándose de la cama.

-Tomate tu tiempo.-dijo Severus y le besó la frente. La chica salió directamente hacia el baño para asearse y todo eso. Tardó 15 minutos en prepararse y cuando salió Severus estaba sentado en su cama leyendo el libro que le había regalado en las navidades pasadas. Hermione sonrió al verle tan envuelto en la lectura que ni cuenta se dio cuando la chica de un ruido seco dejo caer su baúl sobre la cama.

-Vamos Severus, ayúdame… cuando termine de empacar le diré a mis padres que nos vamos.-Y así Severus y Hermione comenzaron a empacar sus pertenencias. En la estancia iban y venían objetos flotando a toda prisa: libros, papiros, calderos, uniformes, ropa para salir, ingredientes de pociones, plumas, tinteros, reglas muy raras y otros objetos de clases. Después de haber terminado ambos se sonrieron ampliamente mientras Hermione oía movimiento en el cuarto de sus padres.

-Severus… creo que ya están despiertos… si quieres voy a avisarles…-dijo Hermione mientras ponía en su mochila de espaldas el libro que horas antes había estado leyendo Snape. El profesor simplemente asintió con un movimiento seco y se desapareció. Hermione suspiró hondamente mientras caminaba hacia el otro lado de la casa, donde quedaba la habitación de sus padres. Tocó en la puerta tres veces antes de oír a su padre que decía:

-Adelante.- Hermione entro y encontró a su madre saliendo del baño y a su papá poniéndose una camisa de mangas largas. Sonrió al verles y fue a saludarles con besos y abrazos. Hermione se limitó a hacer clara, precisa y concisa. A pesar de todos ella amaba a sus padres y ellos le tenían grande estima. Era la primera bruja en su familia, y no cualquier bruja; si no la mejor de la clase y una mujer muy importante dentro de su mundo. Así que sin ninguna objeción sus padres le autorizaron a que se fuera con el profesor Snape. Y así como Snape había acordado a las 9:30 de la mañana apareció en su puerta para llevarla consigo.

-Buenos días…- dijo Snape cuando la madre de Hermione le abrió la puerta. Ella le saludo con la mano y llamó a Hermione para que supiera que su profesor estaba allí. De repente apareció Herms con su padre que le ayudaba a cargar la pesada maleta. Snape sonrió al ver que su padre se esmeraba mucho por ayudarla. Era una situación extraña, el se presentaba como profesor de su hija cuando en realidad era su novia. Pero ¿Cómo podía llegar y decir?: -¡Hola señora Granger, señor Snape… Soy Severus Tobías Snape y estoy saliendo con su hija de 16 años… Negó ante el pensamiento y Hermione le miró escrutando su aptitud. Después de una emotiva despedida Hermione y Snape caminaron hacia el parquecito que quedaba en la otra cuadra de la casa de Hermione. Ya allí Snape le tomo de la mano.

-¿Estás bien?- dijo Hermione mientras le miraba con ternura.

-¿Qué tú crees? ¿Cómo debo sentirme, si casi interactúo con mis suegros?- dijo mientras sus mejillas adquirían un tenue color rojo. Hermione hecho una pequeña carcajada ante el perturbador sentimiento de Snape.

-Descuida, mis padres te tienen en gran estima.- dijo mientras le miraba con cariño.- Eso sí será difícil mantener nuestra relación a rayas mientras estemos cerca de ellos y en el Colegio… pero creo que si hemos podido contenernos todos estos años, lograremos hacerlo.-dijo totalmente decidida y segura mientras miraba el punto en donde habían acordado, desaparecerían.

-No te prometo nada, Herms… pero esto sí que será todo un reto.-dijo mientras se detenía al lado de la chica y le lanzaba un hechizo al equipaje enviándole directamente hacia la madriguera.-Bueno, ya que casi no tendremos tiempo para compartir durante este verano… te propongo algo.-dijo mirando de soslayo a la chica.

-¿Y qué me propones Severus?-dijo Hermione mientras reprimía una sonrisita.

-Yo pensaba en que podíamos salir a caminar y hablar de nosotros… en realidad no hemos tenido tiempo de conocernos bien…digo… ya sabes… tu me entiendes.- Hermione asintió con la cabeza.- Y después podríamos ir a comer helados y llegaríamos a la Madriguera en la tarde. No mas tardar de las 2:00… ¿Qué opinas?-Hermione ni lo pensó dos veces y le dijo que sí.

-Juraría que nunca pensé que fueras así…-dijo Hermione mientras sonreía distraídamente.

-¿Cómo que así?-dijo Snape disparando una ceja que se escondió en su mata de pelo. Hermione sonrió bajito.

-Es que eres… totalmente diferente al Severus Snape del Colegio.

-Ya, en es que contigo no puedo controlar mi estado de perrito apapachado.-dijo mientras le daba un delicado beso en la frente. Hermione sonrió y ambos desaparecieron del parquecito. Habían aparecido en el parque Nacional de Pembrokeshire, en Gales. Era una vista fantástica y estaba un poco nublado pero no había muggles a la vista. Snape agarro nuevamente a Herms de la mano y se dispuso a acercarse cerca del acantilado. Apareció un manto color marrón claro y lo tendió en el suelo mientras ambos se sentaban a admirar el paisaje. Por unos minutos ambos se dedicaron a admirar la hermosa vista que se les presentaba. Hermione estaba totalmente maravillada mientras observaba como las olas chocaban contra el acantilado. Suspiro profundamente mientras componía una sonrisa boba. Snape sonrió al verla en ese estado y le tomo la mano con sumo cuidado.

-Sabía que te gustaría.- dijo mientras le acomodaba un mechón de pelo que se había salido de su sitio y le cubría parte del rostro.

-Es muy hermoso Severus… gracias por traerme aquí.-dijo regalándole una enorme sonrisa.-Nunca había venido a este lugar… ¿habías estado aquí antes?-preguntó mirándole profundamente.

-Sí, debo confesar que sí he estado aquí… pero créeme Hermione, no quieras saber el por qué estuve aquí. Desgraciadamente en ese momento no estaba para admirar el paisaje.-dijo componiendo una mueca de dolor. Hermione admiraba el valor de Severus, había sido un hombre muy sufrido en su vida y en ocasiones se había reprimido muchos deseos y sentimientos logrando reprimir todo lo que sentía bajo esa mascara de profesor indestructible y gruñón. De algo estaba segura Hermione y sabía que Snape no había sido del todo un pan de Dios, pero ella lo amaba con defectos y sin defectos, con su pasado, su presente y amaría también su futuro. Sabía que su vida no sería fácil desde el momento en que supo que estaba enamorada de él, pero se reconstruyo todo ante sus ojos más claro aun cuando Snape también correspondió a sus sentimientos. Todavía Hermione no sabía el por qué había pasado todo lo que había pasado, a la verdad que el mundo da vueltas… ¡Y qué vueltas da! Estudiante y profesor profundamente enamorados. Eso era como en las películas muggles que había visto de niña, suspiro mientras acariciaba el rostro de Snape y le decía:

-¿Me podrías contar que fue lo que pasó ese día en el que viniste aquí?- dijo Hermione mirándole fijamente a los ojos. Snape suspiró profundamente antes de decirle:-Créeme Hermione, no me gustaría contarte algo como eso…

-Puedes hacerlo, yo confió en ti…

-No se trata de que confíes o no de mi Hermione… no quiero que te lleves una mala impresión de mí…

-Severus…

-¿sí?

-Se que tu vida no ha sido fácil, pero si ambos vamos a ser pareja; creo que lo más conveniente es saber algo de nosotros… y te doy mi palabra de que no te juzgare ante lo que me digas.

-Como digas… era uno de esos días de vacaciones después de la graduación de Hogwarts. En fin no había sido algo de sorpresa, pues ya lo teníamos planeado. Lucius y Lestrange me habían dicho que el señor tenebroso deseaba conocerme. Ya había entrado en el bando del señor oscuro y lo único que faltaba era la prueba final para probar mi lealtad. Esa noche me citaron a este lugar, cuando llegue estaban todos los Mortífagos junto a Voldemort. Debo confesarte que no fue nada halagador aquella escena y si por mí fuera hubiera huido en ese momento… pero eso implicaría mi muerte.

Aunque debo confesarte que hubiera muerto antes de entrar a su bando pero por razones de peso tuve que hacerlo. Cuando me acerque a ellos Voldemort me pidió que realizara la prueba final que consistía en torturar y matar a una pareja de magos que yo nunca había visto en mi vida. Sabía que no eran del país por su forma de hablar, si no me equivoco eran españoles… fue algo terrible. Me arrepiento cada día de mi vida el haber hecho algo como eso… después de eso Voldemort me marcó con la marca tenebrosa.-Snape alzó su manga izquierda enseñándole a Hermione la muy clara calavera que se movía como si estuviera en aguas, en su brazo junto a una serpiente que salía y se enroscaba en la boca de la calavera. Hermione tenía los ojos como platos y rojos por aguantar las lágrimas que amenazaban en salir. Miro a Snape y le besó amorosamente. Snape le correspondió asombrado ante la actitud de la chica que continuaba llorando mientas le besaba. Snape la acercó más a él mientras profundizaba el beso. Después de un rato ya les faltaba el aire y se separaron del beso pero continuaban abrazados.

-Gracias…-dijo Hermione en casi un susurro ronco.

-¿Por qué?- dijo Snape seriamente.

-Por compartir algo tan importante como eso conmigo.

-Algún día tendrías que saberlo… ya sabes que trabajo para la Orden como espía y por lo tanto tienes que saber a lo que me enfrento aunque esté en contra de ello… pero ese es mi trabajo. Y por eso quiero que lo sepas… porque… si tu… si tu…

-No lo digas… yo siempre estaré contigo… pase lo que pase…-dijo Hermione sonriéndole amorosamente. Se quedaron mirándose sin decirse nada. A veces es mejor no decir nada porque el silencio dice más de mil palabras.

-Bueno…-dijo Snape al rato con voz ronca, se aclaró la garganta.- Dime algo…¿aun sigues en contacto con Krum?-a Hermione le sorprendió la pregunta, le pareció oír celos en la voz de Snape. Sí, eran celos. Sonrió amorosamente mientras negaba con la cabeza.

-Severus… Severus… Severus… siéndote sincera, sí continuo en contacto con el… pero créeme no hay nada más que amistad entre nosotros… ya se lo he dejado claro.-dijo mientras miraba el brillo que se asomaba en los ojos negros de Snape.

-Más vale… porque si te vuelve a tocar… no terminara vivo para contarlo…

-¡SEVERUS!-dijo Hermione entre sorprendida y divertida. –Ni se te ocurra… además tu eres el único que está en mi corazón…-Snape sonrió ante la confesión de Hermione y miró distraídamente su reloj de cebolla.

-Vamos Herms… son las 12:15, para que nos dé tiempo de tomar un helado…-dijo mientras se paraba y le brindaba la mano para ayudar a Hermione a parase.

-¿A dónde iremos?-dijo mientras Snape desaparecía la manta.

-¿Qué tal a Baskin Robbins?-dijo Snape mientras tomaba a Hermione de la mano para desaparecerse.

-¿A Baskin Robbins? Severus… ¿estás seguro?-dijo Hermione asombrada, ni se imaginaba que el conociera tiendas muggles.

-Sí, conozco una en Londres… en Baker Street… ya he ido un par de veces… allí trabaja una pareja de magos…

-Vaya… lo oigo y no lo creo… ¿Severus Snape yendo a una tienda Muggle?-dijo Hermione serrando su comentario con una carcajada. Snape alzo ambas cejas mientras miraba entre juguetón y dolido a Hermione.

-¿Creías que eras la única que conocías tiendas Muggles?-dijo sonriendo- Además tengo ganas de una batida de pistacho. Hermione volvió a sentir esa sensación horrible de la desaparición. Se sentía por unos momentos pasando por una estrecha tubería de plástico y le faltaba el aire. Cuando toco tierra nuevamente la calle estaba concurrida por muchos transeúntes. Snape se acomodó la túnica mientras abría la puerta del establecimiento. Era la hora de almuerzo pero aún la tienda no estaba llena.

-¡Profesor Severus!-dijo un señor que tenía unos 28 años. Era bajito que fácil podía medir unos 5' 3" de pelo ondulado y negro, tez blanca, y nariz prominente.

-¡Hola Tulius!-dijo Snape mientras le estrechaba la mano al mago que estaba detrás del mostrador. –Tulius… ella es mi estudiante Hermione Granger…-dijo mientras señalaba a Hermione y esta le saludaba estrechándole la mano.

-¿Granger? ¿Amiga de Potter? Mucho gusto… mucho gusto…-dijo el mago mientras movía efusivamente la mano de Hermione en un caluroso saludo. –Tulius… Tulius Spencer. ¿y que desean?-dijo mientras se ponía su gorro color blanco con el logo de la tienda.

-Yo quiero una batida de pistacho.- dijo Snape mientras incitaba a Hermione para que pidiera lo que quisiera.

-Y yo quiero un vaso pequeño de vainilla y chocolate caliente por encima.-dijo Hermione con una sonrisita.

-Ya está… batida y mantecado… en camino.- dijo el mago cuando se dispuso a realizar la petición de sus clientes. Por la puerta del almacén entraba una joven mujer de unos 25 años. Era más alta que el mago que les asistía y tenía el pelo rizado en un moño escondido debajo del gorro que era parte del uniforme. La chica sonrió al ver a Severus.

-¡SNAPE! Profesor… tanto tiempo…-dijo a mujer mientras estrechaba su mano con la del profesor.

-Hola, Lux… ¿Cómo has estado? Me dicen que el empleo que tienes en el Banco te está dejando buenas ganancias.

-Sí, debo de admitir que sí… pero ya sabes Tulius y yo pensamos que podíamos seguir con esto de la heladería.-dijo mientras se percataba de la chica que estaba con Severus.

-¡Hola! ¿Yo te conozco? Eres… ¿Hermione Granger, no?-dijo la bruja mientras se estrechaban las manos en un saludo.

-Sí, mucho gusto señora Spencer.-dijo Hermione sonriéndole ampliamente.

-Sí, Severus nos ha hablado muy bien de ti.-dijo la bruja mientras se reía al ver que Hermione se ruborizaba. Después de haber adquirido sus helados, Severus y Hermione se despidieron de los Spencer y caminaron entre el bullicio mientras se comían sus helados.

-Gracias-dijo Hermione mientras echaba el vaso vacio en el zafacón más cercano.

-De nada… fue todo un placer.-dijo Severus regalándole una hermosa sonrisa. De momento su burbuja amorosa se vio afectada ante la gritería de la gente. Se veía como la gente venía y corría despavoridos por la carretera, gritando y llorando. Hermione se aferro fuertemente al brazo de Snape y este aguanto su varita que estaba en su bolsillo.

-¿Qué está pasando?-dijo Hermione con un poco de miedo en la voz.

-No lo sé… pero créeme no es nada bueno.- y de momento vieron como el cielo se nublaba rápidamente y entre las nubes aparecía la marca tenebrosa. Snape agarro fuertemente a Hermione mientras esta suprimía un gritito de dolor y miedo. Snape miro a Hermione de soslayo y le dijo: -¿Sabes hacerte invisible sin capa?

-¿Qué?

-¿Qué si sabes hacerte invisible?-dijo ajorado mientras miraba a todas direcciones.

-NO, nunca lo he intentado…-dijo Hermione mientras le miraba entre confundida y asustada.

-Genial… no te muevas, no digas nada solo quédate parada aquí e intenta que nadie tropiece contigo. Te pondré invisible… iré a ver qué ha pasado y vuelvo de inmediato… no se te ocurra moverte.- le dijo Snape seriamente mientras le lanzaba el hechizo y se perdía entre el tumulto.

-Maldición…-dijo cuando llego al punto en donde todo el mundo corría y gritaba despavoridamente. Lo mejor que había hecho era haber dejado a Hermione lejos de esa horrible escena. El puente, casi nuevo que estaba en Londres, había colapsado a causa de los Mortífagos. Había tantas personas heridas, cuerpos flotando sobre el agua y carros chamuscados por los choques o quemados por la explosión de la gasolina en ellos. Era una escena digna de una película de guerra. Salían corriendo personas heridas y otras intentaban ayudar a las que estaban pilladas en los autos. Tomo su varita e invocó su Patronus, enviándole a Dumbledore noticias sobre el ataque y salió rápidamente en donde había dejado a Hermione. Llego agotado y respirando agitadamente después de haber corrido lo suficiente. Desencanto a Hermione y le tomó de la mano. Sin ninguna explicación se habían desaparecido de esa zona de guerra.