Hola a todos nuevamente. No hay excusas esta vez, así que seré breve. Lamento este hiato de año y medio sin nuevos capítulos. Ustedes se imaginarán las razones. Uno pierde la inspiración y la vida continua, asumiendo nuevas responsabilidades y gastando los tiempos libres en otras actividades. Pero bueno, como dije anteriormente, si muriera sin terminar esta historia creo que nunca podría descansar en paz, así que mejor tarde que nunca.
Sin más que añadir les dejo el capítulo. Disfruten del regreso de Bolt y Mittens. Tal vez el capítulo les parezca algo corto pero es que al final decidí partirlo en dos para traerles cuanto antes un nuevo capítulo y no hacerlos esperar más de lo que ya lo hicieron. Crucen los dedos para que pronto termine la segunda parte. :D
Crónica 12da: Estragos del pasado, Parte 1: Tribulaciones
Los primeros rayos de sol se fugaban por el horizonte, perfilando el comienzo de un nuevo día e iluminando dos curiosas cajas de cartón situadas intencionalmente y con cierto ingenio sobre la árida superficie de un terreno baldío de Las Vegas. La luz era leve pero bastaba para notar que una de las cajas contenía a un gato en su interior, de un elegante pelaje blanco y negro como si de un esmoquin se tratase. Pese a todo, la debil luminiscencia del alba no era suficiente para perturbar su sueño. La otra caja a su lado revelaba no más que una especie de colchón de confección artesal, sin movimiento alguno que indicase algún signo de vida. Aparentemente su ocupante se había retirado hacia tiempo, y su compañera no habrá de haberlo notado por su profundo sueño.
El sol continuó su rutina como todos los días hasta que alcanzó el pináculo del firmamento. Para ese entonces la luz y el calor eran tan intensos que a la pobre criatura se le hizo imposible continuar practicando su actividad favorita ante condiciones tan sofocantes. De mala gana, comenzó a estirarse y bostezar, mientras hacía su camino al exterior rumbo a la "habitación" de al lado. La sorpresa de hallar vacío el interior fue tal que le quitó el sopor como un baldazo de agua fría. Tratando de no perder la calma, comenzó a llamar el nombre de su acompañante y a buscarlo por cada rincón del terreno.
Mittens – ¿Bolty? ¿Dónde estás? Pudiste haberme despertado, ¿sabes? Vamos, deja de jugar y sal de una vez. ¿Bolt? Esto ya no me hace gracia, ¡ven aquí en este instante! ¿Por favor? ¡BOOOLT! [Clamó una y otra vez la joven felina, pero nada. No había respuesta ni rastro de su paradero]
Procedió a continuar su búsqueda desde la acera contigua pero los resultados no variaron. Al llegar al callejón cercano donde siempre desayunaban y ver que también se hallaba desierto, no pudo evitar entrar en pánico. Su paso inseguro se tornó en un sprint desenfrenado. Sus llamados se volvieron gritos desesperados. Desorientada, siguió corriendo y gritando hasta que sus patas cedieron y sus pulmones ardían. Casi sin voz, intentó ahogar un llanto pero fue inutil. Aún sin emitir sonido alguno sus lágrimas no iban a detenerse en lo más mínimo. Lo sabía muy bien. De nada servía contenerse. Había pasado otra vez. Había sido abandonada, y su corazón, pisoteado.
Aunque el mundo seguía su curso, inafectado por las penas de la pobre gata, para ella todo se hallaba en completo silencio, sin otra cosa para oir más que sus propios sollozos. Pero entonces: el milagro... Sin levantar la mirada, elevó sus orejas. Aunque no tenía caso hacerse ilusiones, su confundida mente de seguro ha de estar imaginando cosas. Pero... ahí está de nuevo. Esta vez con el semblante en alto trató de poner más atención, y fue ahí cuando lo vió, cuando lo escuchó. A la distancia, una mancha blanca se acercaba a toda velocidad, llamando su nombre. Una sonrisa se dibujó sobre la antes abatida pero ahora esperanzada felina, mientras nuevas lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos, pero esta vez llenas de alivio y felicidad. Como pudo, trató de arrastrarse para acortar distancias, pero sin hacer mucha diferencia. Estaba completamente agotada. Cuando la figura blanca estuvo lo bastante cerca como para notar que se trataba de un Pastor Suizo, desde lo más profundo de sus pulmones logró reunir el aire suficiente para llamar su nombre una vez más con todas sus fuerzas, cosa que hizo excitar aún más al can y acelerar su paso. Al llegar a su lado, lleno de preocupación en su voz, comenzó a asediarla con una lluvia de preguntas:
Bolt – ¿Estás bien? ¿Estás herida? ¿Qué sucedió? ¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Por qué-" [pero no pudo continuar el interrogatorio cuando el sujeto entrevistado se catapultó hacia él, enterrando su rostro en su pecho y aferrandose a su cuello con tal ahínco como si intentase evitar caer a un insondable abismo]
No pudo hacer nada más que callar. Sentirla junto a su piel fue más que suficiente para que se diera cuenta de la enorme angustia por la que estaba pasando su ser más preciado. Prefirió guardar silencio, sabiendo que sería la mejor respuesta. Él estaba ahí, para ella, no importaba nada más. La abrazó con fuerza pero con ternura a la vez, asegurándole que él era real y que no la dejaría por nada.
Así continuaron, durante varios minutos que parecieron una eternidad. La curiosidad lo carcomía por dentro, deseaba más que nada saber lo ocurrido, pero no se atrevió a romper el silencio. Sabía que si esperaba, las respuestas vendrían solas. Y así fue.
Mittens – [entre lágrimas y sollozos] No vuelvas a abandonarme. ¡Nunca!
Bolt – [levantando una ceja] Mittens, yo no te abandoné. Es sólo que anoche no podía dormir así que fui a entrenar y como estabas dormida no quise molestarte.
Mittens – [se separó de él algo molesta] ¡Pues debiste haberme avisado de todas formas!
Bolt – [empezaba a sentirse molesto y ofendido] ¡Bueno, perdón! ¡Me equivoqué! ¡Sólo me preocupaba por tí, no sabía que reaccionarías así! Además Mittens, me extraña. Honestamente, me siento ofendido. Te prometí que nunca más volvería a abandonarte, sin importar qué.
Mittens – Sí, sí, lo mismo dijeron mis dueños y mírame ahora.
Bolt – [aún más frustrado] O sea que para tí no soy diferente a tus dueños. ¿Tan poco confías en mí? ¿Tan poco valen mis palabras?
Mittens – No es eso Bolt. Y claro que confio en tí, ¿por qué crees que me dolió tanto? ¿Cómo crees que me sentí al despertar y ver que no estabas? Sin importar cuánto buscara ni a dónde mirara, no pude encontrarte.
Bolt - ¡Mittens, por favor! Ya hablamos de esto, ¿acaso lo olvidaste? Ya nada me queda en este mundo más que tú y ese viejo collar que llevas puesto. ¿Por qué abandonaría lo más preciado que tengo así sin más de un día para el otro y sin razón aparente? [Mittens no pudo evitar sonrojarse al oir esto] ¿Por qué crees que decidí seguirte en primer lugar? ¿Para abandonarte al día siguiente? Suena estúpido, incluso para alguien como yo. Si vine hasta aquí contigo es porque quiero vivir junto a tí e intentar ser feliz junto a tí. Y creo yo que incluso si tuviese una razón para dejarte, por lo menos tendría la decencia de decírtelo y despedirme como es debido. Además, desaparecer sin dejar rastro no es lo mío (eso creo). Quiero decir, si algo conservo del personaje del show es que vaya a donde vaya siempre dejo mi marca, aunque esa marca sea generalmente de destrucción, caos y tumultos [dijo riendo nerviosamente al final].
Mittens – [algo nerviosa y halagada después de todo lo que acababa de oir] Bu-bueno, sí, entiendo tu punto pero, ¿y qué tal si te pasaba algo? No sabes lo preocupada que estaba.
Bolt – Y lo aprecio, de verdad. Pero ya soy un perro adulto y tengo derecho a tomar mis propias decisiones.
Mittens – Creo que estás olvidando el pequeño detalle de que tus decisiones no siempre son... las más acertadas. O las más cuerdas, por lo menos.
Bolt – Pues yo pienso que no me ha ido tan mal hasta ahora. Si no fuese por mis decisiones aún seguirías encerrada en ese refugio. Tal vez ni siquiera nos hubieramos conocido, y lo más seguro es que aún estaría en el estudio viviendo la misma mentira hasta el día de hoy y tú pasando hambre en ese lugar junto a la dama de verde. Tienes que admitirlo, a veces dejarse llevar puede ser la mejor solución a un problema.
Mittens – [volvió a enfadarse] ¡Sí, y otras veces puede costarte la vida! ¿Acaso olvidas cuando casi nos matas al saltar de ese camión en movimiento? ¿O cuando nos hiciste saltar a un tren desde lo alto de un puente? Hemos tenido mucha suerte hasta ahora Bolt, pero en algún momento la suerte se acaba y la estupidez pasa factura. No puedes vivir toda tu vida con ese ingenuo pensamiento de que si tienes fe en lo que haces todo saldrá como lo planeaste. Ya has sido testigo de que los planes no siempre resultan, y por lo general cuando los planes fracasan terminan en tragedias. Puede ser que hasta ahora todo te haya salido moderadamente bien pese a los diversos percances, pero no cuentes con que el viento sople siempre a tu favor si sigues viviendo de esa manera. Si quieres tener una larga vida en las calles, la clave es pensar al menos dos veces antes de hacer las cosas.
Bolt – Estoy seguro que esto ya te lo dije antes, aunque tal vez con otras palabras, pero si te hace sentir mejor, prometo no hacer nada estúpidamente arriesgado sin consultarte primero. ¿Te sientes mejor ahora?
Mittens – [refunfuñó algo dubitativa] Supongo... que es mejor que nada.
Bolt – Bueno, entonces olvidemos que esto pasó y volvamos a casa [así es como le llamaban a su refugio improvisado]. Vamos, había traído el desayuno para cuando te fuiste, así que todavía nos debe estar esperando.
El can había sido muy inteligente al mencionar el tema. Sabía que si algo iba a mejorar los ánimos de su amiga nada iba a poder hacerlo mejor que la comida. Y ciertamente había dado en el clavo, ya que con solo observarla podía verse que le costaba disimular su entusiasmo por regresar. Sin embargo, aún podía percibirse cierto aire de melancolía en su rostro, algo que lo incomodó mucho, impidiéndole iniciar nuevos temas de conversación durante todo el trayecto e incluso hasta que terminaron de comer. Determinado, reunió todo el coraje que pudo y rompió el silencio:
Bolt – [ciertamente se encontraba algo inseguro sobre si hablar o no del tema] ¿Oye Mittens?
Mittens – ¿Sí? [decía mientras se acomodaba en el suelo para darle un respiro a su ahora inflado estómago]
Bolt – Sé que tal vez soy la última persona de quien querrías oír esto, pero creo que ya es hora de que superes tus traumas del pasado y los dejes atrás así como yo también tuve que hacerlo. ¿O qué acaso vamos a tener que pasar por esto cada vez que decida ir a algún lado sólo? ¿Voy a tener que pedirte permiso para todo como niño a su madre? ¿Qué pasaría si por algún motivo loco del destino desaparezco inexplicablemente por un día? No quiero ni imaginarme cual sería tu estado. No estoy poniendo en duda tu confianza, pero si queremos iniciar una nueva vida juntos aquí en Las Vegas lo ideal sería que primero contemos el uno al otro para todo. Y yo cuento contigo, sabes que sí, pero tú parecieses no querer hacerlo. ¿Por qué lo haces Mittens?
Mittens – Basta Bolt, no quiero hablar del asunto.
Bolt – Lo sé Mittens, sé que es un tema delicado para tí pero-[fue interrumpido]
Mittens - ¡Te dije que no quiero hablar de eso, no insistas!
Bolt - ¡Pero es necesario! Mírate Mittens, te estás comportando como una chiquilla necia e inmadura cuando trato de ser razonable contigo. Parece un mal chiste, ¿en qué momento fue que cambiamos de roles?
Mittens – No te pedí que lo hagas, me basta con que me aceptes tal y como soy.
Bolt – ¿Y crees que no lo hago? Yo te quiero tal cual eres y no te cambiaría en nada, pero esto es diferente. Ya sé que te prometí que respetaría tu espacio y no te abordaría con estos temas que tanto te incomodan, pero después de lo de hoy me di cuenta que si no haces algo con esos traumas nos terminará distanciando. No te das cuenta, pero a causa de esto me estás empezando a ver más como un objeto que como tu amigo. Como si fuera un peluche para que abraces y te consuele. Y por más extraño que te parezca, ya estoy familiarizado con esa sensación. Cuando Penny era muy pequeña y yo solo un cachorro, por alguna razón todas las noches ella me subía a su cama y me abrazaba mientras ahogaba un llanto y balbuceaba nostálgica, como si recordase a alguien. Me abrazaba como si al hacerlo fuese a dormir mejor. La verdad no sé si esto habrá sido verdad o si fueron más mentiras o tan solo lo imaginé. Tal vez le recordaba a un perro que tuvo antes y yo simplemente era un remplazo para que de alguna forma pudiese disminuir el dolor de la pérdida. Sea como fuere, no quiero volver a vivirlo. No quiero que eso nos pase a nosotros, Mittens. Te aferras a mí como si yo fuese la esperanza de algo que sabes que no podrás recuperar. Vas por la vida actuando fría e impasible como si ya no te importara aunque eso te consuma por dentro. Siempre postergando tus problemas en lugar de resolverlos. No haces más que mentirte a ti misma día tras día. Y yo solamente soy la excusa. Y odio ser la excusa. ¿Qué diferencia habría entonces de mi vida con Penny? Sería una mentira más. Por eso necesito discutir esto. Para que pueda determinar si genuinamente me quieres o si sólo me quieres para no sentirte sola. Pero para eso debemos resolver esto de una vez por todas.
Al principio Mittens mantuvo una pausa pues no encontró palabras para responder. No todos los días tiene el lujo de ver a Bolt dando discursos tan elaborados y cada vez que sucede queda bastante impresionada. Ciertamente él no destaca por explayarse en sus respuestas sino mas bien por ser conciso y directo. Pero no se puede negar que cuando quiere tiene la elocuencia y el carisma de un lider nato. Es por eso que sabe que cuando él entra en ese estado es porque algo no anda bien y cuando eso pasa no puede darse el lujo de subestimarlo.
Mittens – …... Y dime, ¿qué esperas que haga? ¿De verdad crees que sentarme aquí a revivir cada momento traumático de mi vida va a resolver mágicamente mis problemas? ¿En serio piensas que hablar del asunto va a servir de algo? ¿Crees que nunca lo he intentado? Mis problemas no son como los tuyos, Bolt, ni tampoco soy como tú. Yo... no soy tan fuerte.
Bolt – Mittens, si yo soy fuerte es gracias a tí. Yo no superé mis problemas porque haya visto en tí al remplazo de Penny. Todo lo contrario, fuiste tú quien me dio razones para querer seguir viviendo. Estar contigo es lo que me hace sentir que vale la pena estar vivo. Tu no eres una excusa de Penny. Siento lo mismo o más por tí de lo que sentí por ella. Y a diferencia de tí, yo no le temo a estar solo, temo a apartarme de tí. Y eso es lo que vas a lograr con todo esto. Porque quieres hacerme sentir que tú no me necesitas sino yo a tí. Por eso no quieres que te ayude. Tanto con esto como con cualquier otra cosa. Crees que sintiendo dependencia hacia tí es lo que me dará motivo para no abandonarte. Por eso temes que siga entrenando y salga sin avisarte. Porque crees que llegará el día en que pueda ser autosuficiente y te deje. A fin de cuentas, lo que aspiras conmigo no es muy diferente de tu relación con esas palomas, y ya has visto cómo al final te traicionaron.
Mittens - ¡C-Claro que no! ¡Eso no es verdad! [hacía su mayor esfuerzo por contener sus lágrimas]
Bolt – ¡Por supuesto que no lo es! La "verdad" es que nos necesitamos el uno al otro. ¡Así es como son las cosas! Solamente hace falta que lo comprendas y lo aceptes. Mittens, aunque no conozca toda tu historia, entiendo cual es tu mayor miedo, y sé que no hay forma de que pueda darte garantías de que nunca te abandonaré en el futuro ya que no puede demostrarse lo que aún no ha ocurrido. Pero ponte en mi lugar por un segundo y verás que yo tampoco tengo certeza alguna de tu parte. Lo único que podemos hacer es tener fe en el otro. Creer que la razón de estar juntos es algo que trasciende de la necesidad, sino más bien... cómo decirlo... ¿espiritual? Sabiendo que incluso si un día nuestros caminos se separan, esa razón nos guiará hasta al otro. Creo que a eso es a lo que llaman estar juntos en la distancia. Aunque supongo que todo esto ya lo sabes. Después de todo, fuiste tú quien me lo dijo. Que nunca debía perder la esperanza. ¿Recuerdas?
Mittens – [algunas lágrimas habían empezado a humedecer su rostro] ¿Fe? ¿Y eso de qué sirve? Una y otra vez he depositado todas mis esperanzas en alguien y una y otra vez me han abandonado. ¿Por qué debo suponer que contigo será diferente? Ya me abandonaste una vez, ¿lo olvidas? Este miedo... este dolor... no son cosas que puedan ser curadas fácilmente con un poco de fe y palabras bonitas.
Bolt - ¡Ya lo sé! [su brusco cambio de tono sobresaltó a la felina al tomarla desprevenida, por lo cual se tomó unos segundos para respirar hondo y tranquilizarse] Lo siento. Lo que quise decir es que yo también pasé por eso. Sé lo mucho que duele, ¿o acaso olvidas que prácticamente me arrojé a mi mismo bajo un camión? De no ser por tí ahora mismo sería un bulto de tripas y sangre desparramados junto a la carretera. Conozco de primera mano el miedo y la desesperación. Sé muy bien que no es algo fácil de olvidar, y menos viendo ese collar que llevas puesto que me lo recuerda cada cinco segundos. Probablemente es una herida que nunca sanará del todo. Pero ¿sabes qué? Me di cuenta que aunque tal vez sea imposible de curar o de olvidar puedo superarlo con sentimientos igual o más poderosos. El miedo y el dolor no son nada comparados con la felicidad. Y cuando estoy contigo soy feliz. Nos reímos y divertimos mucho juntos, y cuando eso pasa, esos oscuros sentimientos quedan tan relegados que pareciese que nunca hubiesen estado allí en primer lugar ¿no sientes lo mismo? Y ya sé que te abandoné una vez y es algo que nunca me perdonaré. Pero tú no tuviste nada que ver con ello. Todo fue mi culpa. Dentro de mí sabía que tú tenías razón y por eso cada paso que daba no podía evitar mirar atrás lleno de arrepentimiento, pero mi estupidez e ingenuidad me hicieron seguir adelante y esa fue mi perdición. Pero aún así, a pesar de todo lo que se dijo, a pesar de que te abandoné, tú viniste. Aquí lo tenías todo, y así y todo fuiste capaz de dejarlo todo por mí, aún siquiera sin tener garantías de que me volverías a ver. Hiciste algo que nunca hubieras hecho por nadie. Y no digas que fue por Rhino porque él sólo te dio un empujón. Lo hiciste porque viste en mí algo que no hallaste en nadie más. Y ese algo es lo que nos hace especial. Porque la dependencia es mutua sin necesidades de por medio. Suena raro pero es así. Por eso sé que si algo te puedo asegurar es que sin importar como hayan sido tus experiencias previas esta vez será diferente.
Mittens – Yo eh... [suspiró y sonrió] Me rindo. Diga lo que diga no lograré hacerte cambiar de opinión, ¿me equivoco? Muy bien, tú ganas, haré lo que me pidas.
Bolt – [algo incrédulo pero bromeando para calmar los ánimos] ¿En serio ya te convencí? No me lo puedo creer. Pensé que simplemente te darías mediavuelta, entrarías en la caja y te echarías a dormir, ignorandome por el resto del día.
Mittens – Pues uno de los dos tenía que ceder, ¿no crees? Aunque he de admitir que había considerado esa opción, pero conociéndote, sabía que no dejarías de insistir hasta que diga que sí o me de un colapso nervioso.
Bolt – Podría decir lo mismo de tí, eres tan terca como yo, y no me lo puedes negar [decía con una sonrisa pícara]
Mittens – Pues si tan terca soy mejor me voy a dormir. Te veo mañana. [se da media vuelta en dirección a las cajas]
Bolt – [apurándose interpuso en su camino] Whoa, Whoa, tranquila. Sólo bromeaba, pero creo que me pasé de listo. ¿Me perdonas?
Mittens – Así está mejor. No sé ni para que termino cediendo si de todas formas vas a seguir enredándome en más discusiones.
Bolt – ¡Bueno, ya me disculpé! Y ya lo sabes, si me quieres tienes que aceptar el paquete completo, tómalo o déjalo [volviendo a sonreir con picardía]
Mittens – [golpeando su rostro con una de sus patas en señal de frustración] ¿Podemos por favor continuar en donde nos habíamos quedado? Sino muévete, toda esta conversación me está dando sueño y siempre me da modorra después de comer. A este paso tal vez me quede dormida por una semana.
Bolt – Bueno, bueno, ya entendí que no estás de humor, así que mejor vayamos directo al asunto. [Se quedó por unos segundos sopesando sus opciones con precaución para evitar turbar aún más el estado emocional de la ya alterada felina]
Mittens – ¿Y bien? [comenzaba a impacientarse]
Bolt – [levantó sus patas delanteras haciendo un ademán para tranquilizarla] ¿Por qué no regresamos al principio de la discusión y me cuentas un poco de tus experiencias previas? Sé que revivir tu pasado probablemente no ayudará en nada para aliviar tu dolor, pero en verdad necesito saberlo. ¡Quiero saberlo! Quiero saber todo de tí... si me lo permites, claro está. Así que... bueno... ¿podrías... [No pudo continuar la oración. Observar sin detenimiento el irritado rostro de Mittens había empezado a hacer mella en su confianza hasta que finalmente se vio superado por los nervios]
Mittens – [dando un profundo suspiro] Está bien. Pero no esperes que te cuente todo a lujo de detalles, eso no va a pasar. [Bolt asintió con la cabeza].
Bolt – [distraidamente] ¿Por qué mejor no nos recostamos en mi colchón y me cuentas todo desde ahí? Como dije antes, no dormí casi nada en toda la noche y ahora el sueño me está ganando.
Mittens – [algo sonrojada] (¿A-acaso este idiota no se da cuenta de lo que acaba de decir? ¿Pedirme que me acueste con él así como si nada? Bueno, no es algo que no hayamos hecho antes, pero, ¿pedirlo tan descaradamente? ¡Qué atrevido!... Eso me gusta. Pero no será esta vez) A-aprecio tu oferta pero no será necesario. No va a hacer falta ponerse cómodos, no tengo pensado demorar demasiado contándote esto. Cuanto antes terminemos con esto mejor, y además0 si me tardo de seguro te quedarás dormido a la mitad, así que la haré corta.
Bolt – [suspiró algo desepcionado] Muy bien, que sea a tu manera.
Fin de la crónica 12da
(posible) Título de la próxima crónica: Estragos del pasado, Parte 2: Introspección
