Kung Fu Panda y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de DreamWorks skg.


¨El Cinismo Define a Aquellos Que Saben el Precio de Todo, y El Valor de Nada¨


¨Veneno por Miel¨

Ying se había quedado helada...

Aquello tenía que ser una broma, la broma de peor gusto que alguien le hubiera podido gastar en toda su vida, pues aquel tonto e inútil campesino muerto de hambre, que alguna vez osara pretenderla en el pasado, ahora se encontraba ahí sentado frente a ella, haciéndose llamar emperador de toda China...

sin embargo, ese viejo decrepito y asqueroso, con el que se había casado tan solo para poder acceder a un nivel superior en la escala de la clase social, y del cual planeaba deshacerse en la primera ocasión, a diferencia de ella, no parecía sorprendido, e incluso actuaba en su presencia, como si le hubiese conocido de toda la vida, cayendo de esa manera, la terrible verdad, justo frente a ella...

Sato: ¡por todos los cielos, querida!, ¿que forma es esa de dirigirse a su majestad?, ¡muestra un poco de respeto!...

Po: (sonriendo) descuide, excelencia, mi lady posiblemente me confunda con algún plebeyo, que tal vez pudo conocer allá afuera...

Sato: aún peor, majestad, le ruego la disculpe, ella no suele comportarse así...

Po: (con gesto algo burlón)...¿de verdad?...

Ying: le suplico me perdone¨majestad¨, para resarcir mi falta, ¿me haría el honor de concederme esta pieza?...

Po: (mirando a Tigresa con ternura)...solo si mi adorada esposa, está de acuerdo...

Tigresa: (besando sus labios)...yo no tengo ningún inconveniente, mi amor...

Ying presenció horrorizada aquella escena, fulminando con la mirada a lo que en su opinión era un intento cómico de¨emperatriz¨, mientras se preguntaba, ¿como había sido que semejante estúpida, había terminado ocupando un sitio, que ella más que ninguna otra tenía derecho a ocupar?...

Po se levantó y descendió lentamente de su trono, mientras en su mano, aún sentía el apretón cariñoso de la mano de su esposa, quien le dirigía una sonrisa misteriosa, la cual no supo como debía interpretar, sin embargo, Ying lo esperaba para bailar, y sin duda alguna, para exigirle una buena explicación al respecto, por lo cual decidió terminar con aquello de una buena vez, para poder disfrutar, si es que podía del resto de la velada, al lado de la única hembra que lo hacía sentirse de humor suficiente para un baile, en medio de tales circunstancias...

tomó la mano de esa ramera, y la condujo hacia el centro del salón donde comenzaron a bailar, bajo la atenta mirada de todos los presentes, mientras fingía una sonrisa alegre, disimulando frente a los invitados y preparándose para escuchar los reclamos absurdos de esa sinvergüenza...

Ying: ¡¿porqué nunca me dijiste la verdad?!, ¡cuando nos conocimos, me hiciste creer que no tenías ni en que caerte muerto!...

Po: ¿y eso a ti que más te da?, después de todo, tú solo buscabas una aventura, ¿no es cierto?...

Ying: ¡habría sido diferente, si...!

Po: ¿si, qué?... ¿si me hubiera presentado ante ti, como lo que realmente soy?...demasiado fácil, habrías dicho que si enseguida, y yo quería ponerte a prueba, por eso fingí ser alguien inferior...y el resto de la historia, lo conocemos los dos...

Ying: ¡eso no fue justo!, ¡me engañaste!, ¡me hiciste creer otra cosa, y por esa razón me vi obligada a buscar un futuro mejor!...

Po: ¿justo, dices?, ¡lo que no es justo, es esa farsa que has montado para engatusar a tu marido!, ¡lo que has hecho con el conde, es una crueldad, has sido capaz de fingir amarlo para poder atraparlo, y eso no tiene nombre!...

Ying: ¡yo no tengo la culpa de que Sato sea tan tonto, como para amarme tanto!...

Po: ¡pero sí tienes la culpa de aprovecharte de ese amor!, ¡de jugar con él, tan solo para salirte con la tuya, y conseguir lo que buscabas!...

Ying: ¡si tú me hubieras dicho quien eras desde el principio, nada de esto habría sucedido!...

Po: (riendo)...eres mucho peor de lo que creía...ramera...hipócrita...eres una basura...

Ying: ¡tampoco voy a permitir que me insultes!...

Po: ¿ah, no?, ¿y que piensas hacer para impedirlo?, ¿acaso se te ha olvidado quien soy, realmente?...

Ying: ¡voy a gritar!, ¡a contárselo a mi marido!...

Po: ¿si?, ¡no me digas!, ¡hazlo!, ¡grítalo!, ¡dile la verdad a tu marido!, ¡cuéntale todo!, ¡así se le caerá por fin la venda de los ojos, y verá a la verdadera escoria que eres en realidad!...

Ying: (rendida)...tienes razón en despreciarme, pero...pero yo sé que en el fondo, aún me amas, como yo a ti...

Po: estás muy equivocada...aquel amor que alguna vez sentí por ti ya se murió, fuiste tú misma quien se encargó de matarlo...

Ying: eso no es cierto, sé que estás enojado, que te sientes herido, y yo te entiendo, pero...

Po: tú no entiendes nada...¿es que no lo ves, Ying?, ¡perdiste!, ¡acéptalo!, ¡las cosas han cambiado, ahora tengo a mi lado a una hembra, a la que amo como a nadie!...

Ying: ¡pero que no te ama!, ¡no como yo!...

Po: ¿en serio?, que raro, porque me lo dice cada noche, después de hacer el amor, y no solo eso, también puedo sentirlo, lo siento en esa forma en la que se retuerce de placer bajo mis caricias, cuando estamos en la cama, en la dulzura de sus besos, la ternura en sus miradas, en la preocupación que demuestra al cuidarme, cuando estoy enfermo o herido, ¿no lo ves?, ¡ella me ama, y yo a ella!, ¡es el ser que más amo en el mundo, y el tesoro más valioso que poseo!...en cambio tú, Ying...no vales nada...(terminando la pieza)...tan solo lo que ese pobre anciano, esté dispuesto a pagar por unos cuantos de tus favores...fue un placer...¨mi lady¨...

al regresar a su trono, tomó la mano de su esposa depositando en ella un beso lleno de ternura, sintiéndose culpable por aquella mentira que le había dicho a Ying para que dejara de agobiarlo con sus interminables reclamos sin sentido, para después mirarla dulcemente a los ojos, antes de confesar aquello que acababa de hacer...

Po: ahora siento que debo disculparme contigo, amor mío, pues he dicho la mentira más grande y descarada, que haya podido decir sobre tu persona, ¡por favor perdóname!...

Tigresa: (confundida)...¿a que te refieres mi amor?, ¿de que mentira me hablas?...

poco a poco le ofreció a su esposa los detalles sobre esa discusión que había sostenido con la¨condesa¨un momento antes, mientras bailaban, hasta llegar a la última parte, en la cual, a juicio suyo, recaía su mentira, suplicando su perdón nuevamente, al terminar con su confesión...

Po: sé que no existe disculpa alguna para lo que hice, y que tampoco tengo derecho a pedirte que calles la verdad...pero es que fue tanta la rabia que sentí cuando se atrevió a insinuar...

Tigresa: (besando sus labios)...shh...aunque no lo creas, comprendo tus motivos, sin embargo no tienes que disculparte por nada, mi amor, ya que después de esta noche, esa pequeña mentira se habrá convertido en la verdad...

Po: (dudando)... Tigresa...mi amor...hablas de...

Tigresa: (sonrojándose)...estoy lista...

Po: (suspirando)...no mi amor, por ella no lo hagas...¡te amo con locura!, pero te aseguro que aún cuando he estado deseando con toda mi alma que eso suceda, detestaría saber que ella es el motivo por el que lo haces...

Tigresa:...no lo hago por ella...

Po: (sonríe triste)...¿ah, no?...

Tigresa: (toma su mano, y la pone sobre su pecho)...¿sientes eso?...solo tu puedes lograr que lata de esa manera...o que se detenga para siempre...

Po: (sonriendo)...¿estas segura, mi amor?...

Tigresa: completamente...

Po: (acariciando su mejilla)... entonces te esperaré en mi alcoba esta noche, al terminar el baile, amor mío...

Tigresa: (sonriendo contra su mano)... ahí estaré...

él capturó sus labios sellando con un beso enamorado, esa promesa que ella acababa de hacerle, y luego de eso la invitó a bailar, disfrutando esta vez tanto de la música, como de su pareja de baile, la cual le ofrecía una conversación más amable e interesante, haciéndole mostrar ante sus invitados una autentica sonrisa de felicidad...

al ir avanzando la velada, Tigresa aprovechó un momento en el que su esposo se hallaba ocupado, bailando con su madre, para contárselo todo a su dama de compañía, a lo que esta reaccionó con asombro e indignación, intentando sondear a su amiga, para hacer que le contara la verdad acerca del motivo que la había llevado a tomar tal decisión...

Vivora: dime la verdad, Tigresa...¿estás segura que la repentina aparición de esa sinvergüenza no tiene nada que ver con la decisión que has tomado?...

Tigresa: (suspirando)...a ti no voy a mentirte, Vivora... no voy a negarte que al verla llegar...al saber quien era...al ver como miraba a mi marido...al sentir que me mataban los celos...tuve que hacer un esfuerzo enorme, para dominarme, para no pararme frente a ella, y gritarle en la cara que él es mío, sin embargo mientras bailaban, caí en la cuenta de que¨lo único¨que esa descarada puede ofrecerle ahora, también puedo dárselo yo, que soy su esposa, y la única con esa clase de derechos...además...eso que tanto me asustaba que ocurriera en la que debió ser nuestra noche de bodas, es lo mismo que desde que volvimos, he estado deseando que suceda...aunque igual me siento un poco nerviosa...

Vivora: (sonriendo)...tranquila...si eso fuera tan terrible, Ying no estaría tan ansiosa, por volver a estar entre sus brazos otra vez...

Tigresa: gracias amiga...

Vivora: ...no es nada...¿quieres que te ayude a prepararte, antes de que acudas a las habitaciones de tu esposo?...

Tigresa: si, por favor...

Vivora: vamos entonces, los invitados estarán por retirarse en cualquier momento, y tenemos que hacer que esta noche sea inolvidable para ti...para los dos...

Tigresa le sonrió a su amiga, se levantó de su trono y caminó a su lado hasta llegar a su habitación, y una vez ahí, comenzó a prepararse con su ayuda, para la que sería su primera noche en los brazos de su esposo, soltando las cintas de su vestido, el cual cayó de inmediato hasta sus pies...

después, perfumó con ayuda de su amiga, cada parte de su cuerpo, para luego cubrirse con una hermosa y fina bata de seda de color turquesa, con la cual lucía, no solo muy bella, sino también increíble y despiadadamente seductora, por lo que dando una última mirada ante el espejo, y aplacando el terrible nerviosismo que sentía, decidió que estaba finalmente lista para él...

salió de su habitación, y caminó a paso comedido hasta llegar ante las puertas de la habitación de su esposo, donde se detuvo soltando todo el aire que había estado conteniendo en sus pulmones, para después llamar a la puerta con timidez...

estuvo a punto de desmayarse, al escuchar la voz de su esposo dando su consentimiento para entrar, pero se dominó al instante, al recordar las posibles intenciones de esa maldita bruja desvergonzada, que no parecía saber la diferencia entre lo suyo, y lo ajeno, y si la sabía, lo disimulaba muy bien, por lo que decidida a reclamar su lugar en la vida de su esposo, abrió la puerta, y entró, notando de inmediato la romántica sorpresa con la que el emperador la recibía...

lentamente, Tigresa caminó sobre el suelo cubierto de miles de pétalos de rosa, y pequeñas velas que iluminaban la habitación, en el aire flotaba un relajante aroma de sándalo y flores de loto, y sobre una pequeña mesa, se hallaban servidas dos copas de vino...

de pronto sintió la calidez del cuerpo de su esposo, aferrando su cintura por la espalda, mientras besaba su cuello con suavidad, para después susurrarle al oído, probablemente tratando de hacer que se relajara, que todo estaría bien, y que no debía sentirse asustada...

Po: ¿te apetece tomar una copa de vino, mi amor?, te ayudará a relajarte...

Tigresa: si, gracias, además de que esta es una noche demasiado fría...

Po: (sonríe pícaro)...no te preocupes, mi amor, pronto dejarás de sentir frío, te lo prometo...

él levantó su copa, brindando por la felicidad de ambos en su matrimonio, y ella hizo lo mismo mostrando de esa manera que estaba completamente de acuerdo, y al terminar de beber, devolvieron las copas a su lugar, sintiéndose apenas un poco mareados a causa de los efectos del licor...

se miraron a los ojos, y él la tomó con delicadeza entre sus brazos, acariciando lentamente su cuello y el nacimiento de sus senos, luego, con infinita dulzura para no asustarla, posó suavemente sus labios en los de ella, besándola al principio con ternura, y poco a poco con mayor intensidad...

él deslizó una mano dentro de la bata para acariciar uno de sus senos, y Tigresa creyó que iba a volverse loca de deseo, cuando él comenzó a besárla en el cuello, descendiendo lentamente, antes de que su boca se cerrara en torno a un pezón ya erecto, mientras deslizaba su mano acariciando el vientre de su esposa, hasta llegar a su entrepierna...

desató las cintas de aquella bata que la hacía lucir tan deliciosamente tentadora, y la fue deslizando por sus hombros hasta dejarla completamente desnuda; Tigresa le pasó las manos por detrás del cuello, aumentando tanto su vulnerabilidad como su placer; Sus labios estaban entreabiertos, y tenía los ojos cerrados, pero podía sentir y escuchar como crecía el deseo de su marido, que gemía excitado mientras disfrutaba de ella, recorriendo su cuerpo con suaves caricias, completamente enardecido de pasión...

Tigresa le despojó de las prendas que llevaba puestas, y cuando el musculoso pecho de su marido se ofreció a su vista, comenzó a besárlo profundamente, haciéndole gemir de placer; Apenas fue consciente de como fue que apareció desnuda sobre la cama, y aunque afuera comenzaba a desatarse una fuerte nevada, sentía como si el interior de aquella habitación se encontrara envuelto en llamas...

él estaba sobre ella, besándola, mientras ella deslizaba las manos con suavidad por su espalda, dejándole saber cuanto lo deseaba, mientras él acariciaba sus piernas, separándolas con delicadeza, y frotaba su miembro contra su entrada, preparándola para ese momento tan especial...

la penetró lenta y cuidadosamente, mientras Tigresa comenzaba a mover la cabeza de un lado a otro sobre la almohada, gimiendo de dolor, mientras su esposo la besaba y acariciaba tratando de hacer que se relajara, hasta que ella pudo sentir la lucha entre la mente y el cuerpo de su esposo, mientras permanecía totalmente quieto en su interior...

Po: tranquila, tómatelo con calma corazón, tenemos todo el tiempo del mundo...

Tigresa: ¡mi amor, me duele mucho!, ¡Vivora dijo que dolería, pero no pensé que tanto!...

él rió con suavidad, esperó unos momentos, y dio un único y medido empujón para terminar de adentrarse en ella...

Po: sé que duele amor mío, pero yo te haré sentir mejor, quiero que recuerdes esto por siempre, tiene que ser especial...

tan pronto como remitió el dolor en su entrepierna, Tigresa movió casi imperceptiblemente las caderas, ahogando un suave gemido de placer, mientras que él se retiraba levemente, y volvía a empujar dentro de ella, intentando mantener un ritmo pausado, pero las sensaciones eran cada vez más intensas...

finalmente sintió como se humedecían sus paredes internas, y como su cuerpo empezaba a ceder poco a poco, pero él seguía moviéndose, entrando y saliendo de ella sin parar, incapaz de detenerse, mientras que ella se aferraba a su espalda empapada por el sudor...

una corriente de placer se combinó con el dolor a medida que las embestidas se hacían más profundas y el ritmo se aceleraba, Po empujó una o dos veces más, y todo su cuerpo se tensó al derramar su esencia dentro de ella, arrancándole un grito agónico que acompañó al derramamiento de su semilla...

los dos quedaron exhaustos y jadeantes, pero no se separaron y sus cuerpos permanecieron fundidos en uno solo, mientras él acariciaba su espalda para asegurarse de que aquel cuerpo tan esplendido le pertenecía solo a él y a nadie más...

se quedaron despiertos por un buen rato, con Tigresa recostada sobre el pecho de su marido, mientras besaba y acariciaba cada parte de su cuerpo que se encontraba a su alcance, y el repartía suaves caricias sobre su espalda, susurrando en su oído cosas dulces que la enamoraban cada instante un poco más...

Tigresa: ¿me das un beso, mi amor?...

Po: ¡te daría mil, hermosa mía!...

Tigresa: (riendo) ¿y si pierdes la cuenta?...

Po: (encogiéndose de hombros)...muy fácil, comenzaría de nuevo...

pasado un rato, Tigresa comenzó a sentirse cansada, y arrullada por la suave voz, y las dulces caricias de su marido, poco a poco fue quedándose dormida, aún así, él permaneció despierto admirando la singular belleza de la hembra que dormía apaciblemente entre sus brazos, hasta que en un momento en el cual se había permitido cerrar los ojos, aunque sin llegar nunca a quedarse dormido, escuchó como las puertas de su habitación, se abrían permitiendo el paso a una intrusa, que se había quedado de pie frente a la cama, mirando horrorizada la imagen más grotesca que había presenciado en toda su vida...

Po: (abriendo los ojos)...como te acerques más, te mato...

Ying: (bajando la voz)...¡que carajos hace ella aquí!...

Po: (levantándose de la cama)...ella, pues sucede que es mi esposa, tú, ¿que carajos haces aquí?...

Ying: (bajando la voz)...¡no puedo creer que la prefieras a ella y no a mi, que soy más hembra que cualquiera!...

Po: (arrastrándola fuera de la habitación)...¡querrás decir más ramera que cualquiera!, ¿no acabas de llegar aquí, presumiendo ser la esposa del conde, querida?...

Ying: (comenzando a llorar)...podría haber sido la tuya, si hubieras sido sincero conmigo desde el principio!...

Po: el hubiera no existe, además, ¿porque iba a conformarme contigo, si la tengo a ella, solo para mi?...

Ying: ¡yo soy mejor que ella y que cualquiera, aunque lo niegues!...

Po: tendría que estar loco o ciego, para cambiar la miel que me enloquece probar en sus labios, por el infierno en el que me hundiría el veneno de los tuyos...

Ying: ¡pero yo te amo!...

Po: y tu me das asco...

dijo, dándose media vuelta, para regresar al lado de su esposa, mientras que la condesa caía de rodillas al suelo llorando de rabia y desesperación...

Ying: me las pagarás maldita, él es mío y lo voy a recuperar...¡te lo juro!...